Wojtyla y Teresa, o un caso de superproducción de santos

Por: corresponsal de asuntos religiosos
Fuente: www.marxism.com (03-Noviembre-2003) 

No es fácil ser un santo, y menos en el mundo pecaminoso del siglo XXI – o al menos así lo podría pensar uno. Pero definitivamente esta opinión no es compartida por el Papa Juan Pablo II. De hecho, él ya ha fabricado no menos de 474 de ellos durante su estadía en el Vaticano. Así que no pueden haber quejas sobre su nivel de productividad. Wojtyla se ha convertido en un líder de mercado entusiasta en el negocio de la fabricación de santos.

Para poner este logro en su contexto, este Papa ha creado a más santos que todos sus precursores juntos, en el curso de más de 2000 años. Y, a pesar de su edad avanzada y estado de salud delicado, no está dispuesto a renunciar a sus laborees santificadoras. Actualmente está planeando elevar a la Madre Teresa de Calcuta a las filas de los santos, sólo seis años después de su muerte.

Aquí tenemos el secreto del impresionante record de productividad del Papa Juan Pablo II. De hecho, no es realmente ningún secreto para nadie. Él simplemente sigue el comprobado y verdadero método de la industria capitalista – la aceleración. En los días antes de que la gente había oído hablar de repartos de productividad y estudios de tiempo y movimiento, ellos se habían tomado su tiempo en tales asuntos. Tomemos a Juana de Arco, por ejemplo. Ella tuvo que esperar 600 años por su santificación. Ahora la madre Teresa es un trato hecho después de apenas seis. ¡Esto significa un aumento de exactamente 10.000 por ciento sobre el viejo sistema! ¿Qué más podían uno pedir?

La razón principal por la que las cosas solían tomar un tiempo tan largo era que, para calificar para la promoción a la Sala de Accionistas en las nubes, se tenían que satisfacer primero un número de condiciones rigurosas (y algo pasadas de moda). Primero, uno tuvo que tener un buen CV – una buena historia – uno que haga que la gente se siente y preste atención. En segundo lugar (y acá está el detalle) un milagro probado, y, no menos posible, el apoyo de un Papa.

En los viejos tiempos, cuando el paso de la vida era mucho más lento y la gente nunca había oído hablar de primas de productividad, los Papas eran un poco lentos en eso de la elevación de la gente a la santidad. Los métodos de producción estaban en absoluto afilados a este punto. Había mucha burocracia, toda clase de pruebas innecesarias y entrevistas de decidir si los milagros habían sido probados a la entera satisfacción del Vaticano o no. Esto era un serio desaliento a la cultura empresarial y explica por qué tan pocos aspirantes prometedores lo lograron.

Entonces entra en escena Karol Wojtyla – un Papa moderno, sin absurdos, comercialmente orientado, totalmente en consonancia con la cultura empresarial del siglo XXI. Barriendo a un lado toda la burocracia, él liberaliza y abre completamente el negocio. Los milagros se aprueban al mayor. El número de santos aumenta en saltos y límites. Los escépticos y los negadores son disminuidos.

La Madre Teresa, como todos saben, es una hermana del alma del actual inquilino del Vaticano. Ambos provienen de la Europa del este (el Papa polaco y la madre Teresa albanesa). Ambos son fervientes anticomunistas, ambos han tenido íntimas relaciones con políticos reaccionarios en Washington, y ambos son soportes fervientes de los sectores más conservadores de la iglesia católica, opuestos fanáticamente el control de la natalidad y al aborto.

La Madre Teresa dijo “si una madre puede asesinar a sus propios niños en su propia matriz, ¿qué nos podría impedir a tí y a mí de asesinarnos mutuamente?” Lo que esta aspirante de santa es que en la India actual nacen millones de niños a una vida de miserias, ignorancia, hambre, enfermedad y mugre que las enviará a un sepulcro temprano. Esto también es asesinato, un asesinato terrible perpetrado por el sistema del capitalista – al cual ella y su amigo Wojtyla siempre apoyaron fielmente.

No habría necesidad del aborto si las condiciones sociales que garantizan pobreza y hambre para las masas fueran suprimidas. Tampoco habría necesidad del aborto si la contracepción libre fuese puesta a la disposición de cada uno que la desee. Oponiéndose a la contracepción, la Iglesia católica crea las condiciones que conducen a mujeres desesperadas al aborto. Pero hay dos clases de aborto: aquél que ha estado siempre disponible para las hijas de las familias ricas que tienen un “accidente” y aquél que está disponible para las mujeres de las familias pobres campesinas y obreras. El primero ocurre discretamente en clínicas privadas, higiénicas y bien equipadas, mientras que el segundo en cuartos traseros en callejones escondidos, donde viejas mujeres ignorantes prueban con agujas sucias, causando dolor, lesiones y una muerte terrible a una gran cantidad de desafortunadas mujeres y muchachas en la India y muchos otros países.

Los marxistas defendemos los derechos de los pobres y oprimidos en cualquier parte. Nos pronunciamos a favor de la abolición de la pobreza y explotación que hacen inevitables tales horrores. También nos pronunciamos a favor del derecho de la mujer de disponer de su cuerpo como mejor le parezca. El uso científico de la contracepción, y una educación sexual apropiada para los jóvenes, libre de blablablá religioso, hipocresía y prejuicio, es una condición previa de una actitud civilizada a las relaciones entre hombres y mujeres y para la libertad e igualdad del género femenino. Los que se oponen a esto y colocan obstáculos en el camino de la contracepción están actuando en contra de los intereses de la mujer y sobretodo de los estratos más perjudicadas de la sociedad. Tales actitudes reaccionarias están contribuyendo a la perpetuación de la pobreza, de la esclavitud de las mujeres y del aumento del SIDA, con todos los horrores que esto significa. En el contexto de un país subdesarrollado como la India es una actitud que, cuando menos, se puede denominar criminal.
Según la historia cultivada por los medios, la Madre Teresa era una verdadera santa caminando por la faz de la tierra. Curó a enfermos (con la ayuda del singular milagro), confortó al moribundo y se preocupó por los pobres. Y todo esto lo logró en ese mar horroroso de miseria humana que es Calcuta. Este mito debe sus orígenes principalmente a un documental de la BBC de 1968 llamado “Mother Teresa of Calcuta”. Éste era el primer caso registrado de un “milagro” realizado en televisión.

El hombre responsable de esto era el ya fallecido Malcom Muggeridge – un conocido reaccionario y católico fanático. Su interés en divulgar el mito de la “santa” de Calcuta es perfectamente claro. Toda su conducta en este programa fue de credulidad supersticiosa y servilidad zalamera. Ésto era enteramente característico del hombre, que es un sinónimo para el periodismo barato en televisión, sazonado con una jerga pretenciosa y seudo-filosófica. No es imposible que M.M. haya podido incluso creerse su propio blablablá. Si uno va a Calcuta en busca de santos, es probable que se encuentre uno o incluso dos. O pudo haber sido simplemente manipulado cínicamente por el tema de su documental. Después de todo, la Madre Teresa fue siempre una arpía mujer de negocios, y el viejo tonto reaccionario de Londres estaba predispuesto a creer cualquier cosa. Sea como sea, el contenido de este primer documental fue seriamente cuestionado por investigaciones subsecuentes.

El caso para la beatificación se basa en un supuesto milagro con una mujer campesina hindú, Monika Besra, quien fue supuestamente salvada de una muerte cierta por un milagro. Hay uno o dos casos más, pero de un carácter tan dudoso que incluso los nuevos procedimientos expresos y liberalizados en el Vaticano los encuentren duros de creer.

Uno de estos casos involucra a un inglés, Norman Imms, quien sufría de esquizofrenia paranoica y dice que fue curado de se enfermedad mental luego de percibir una visión de la Madre Teresa. El valor de milagros que involucran a gente mentalmente enferma ha sido tomado siempre como leve por el Vaticano mismo, por razones obvias. Por lo tanto no asume este caso como un “milagro auténtico”.

Por lo tanto, sólo nos queda el caso de Monika Besra, quien en 1997 estaba seriamente enferma, tanto así que su familia fue forzada a vender su tierra, habiendo gastado todo su dinero intentando curarla. Finalmente, la admitieron en un hospital local, aparentemente moribunda. Tenía un quiste del tamaño de un melón en su estómago. Los doctores locales le diagnosticaron meningitis tubercular. Las medicinas parecían no poder servir de ningún provecho. Pero las Hermanas encontraron un método mucho más eficiente para ocuparse del problema. Ataron un medallón de la Madre Teresa con una cuerda negra sobre el estómago de la mujer y rezaron. A la mañana siguiente, si se supone que le creemos a Monika Besra y a las Hermanas, el quiste había desaparecido.

Los doctores estaban incrédulos, como debían estarlo. Un tumor de ese tamaño no desaparece entre las 5pm y la 1am. También eran escépticos sobre la pretensión, señalando que la mujer no tenía que mucha fe en las Hermanas y sus medallones y rezos, puesto que ella continuó tomando las medicinas. Sospechan fraude y dicen simplemente que la mujer y las Hermanas no están diciendo la verdad.

¿Por qué debe decir la gente mentiras sobre esta clase de cosas? Bien, para empezar, hay mucho dinero en el negocio de los milagros. ¡Tan solo fíjense en Lourdes! Un milagro puede funcionar – bueno, los milagros – para los negocios. Mucha gente vendrá buscando curas para sus enfermedades, y eso implica más ventas, más donaciones, más inversiones. Dicho simple, ¡uno o dos milagros nunca le hicieron daño a nadie! ¿O sí? De hecho, es muy dañino predicar a la gente pobre y sin educación que lo que necesitan no son las drogas modernas de las compañías farmacéuticas occidentales a precios accesibles, sino solamente milagros y rezos. Este tipo de propaganda no ayuda a esta gente a escapar de su pobreza, enfermedades e ignorancia sino, por el contrario, las ata todavía más a su esclavitud física y mental.

Sumita Kumar, portavoz de la Madre Teresa, ciertamente no parecía vivir en la pobreza cuando apareció en una reciente entrevista televisiva para justificar estas pretensiones, sino más bien presentándose en un hogar algo lujoso de Nueva Delhi. Claramente ella misma no estaba en necesidad algún milagro para solucionar sus problemas. Un paseo corto al banco hubiese servido. Tales individuos bienhechores individuos hallan altamente convenientes los gustos y “milagros” de la madre Teresa, puesto que vuelven absolutamente innecesarios los impuestos elevados para la mejora de los niveles de vida de los pobres.

Pero otras personas tienen una opinión muy diferente de la Madre Teresa. Un documental de 1994 expuso totalmente los mitos alentados por el anterior programa de Muggeridge. Demostró cómo la Madre Teresa no estaba interesada en aliviar el dolor y sufrimiento humanos sino solamente en salvar sus almas. Aunque había un montón de analgésicos disponibles, dejaban los moribundos eran dejados para sufrir.

Una de las personas entrevistadas en el programa, una mujer inglesa, había sido una gran admiradora de la Madre Teresa hasta que vio esto con sus propios ojos. “Fue impactante,” dijo. “La gente era tratada como almas, no como cuerpos.” Dejaban era dejada sufrir innecesariamente, siendo esto probablemente bueno para el alma o al menos una cuestión de menor importancia.

El papel de la religión en la historia del colonialismo es históricamente bien sabido. La dominación de la gente colonial por el imperialismo fue preparada y facilitada en todas partes por la religión. El hombre blanco vino a África, a la India y a América latina con la Biblia bajo su brazo. Tomó la tierra y oro de los nativos y les dio la Biblia en pago. Algunos podrían decir que esto no era precisamente un buen negocio.

Traer el cristianismo a esta gente tenía un claro propósito, de transformarla en sujetos obedientes y sumisos, para que aceptaran su porción. Esto continúa siendo así hoy en día a la cara de la opresión imperialista. Y la Madre Teresa y sus Hermanas continuaron inculcándole este espíritu entre las capas oprimidas de la India.

La Hermana Nirmala, sucesora de la Madre Teresa, ha explicado que “la pobreza existirá siempre. Queremos que los pobres vean la pobreza de la manera adecuada – que la acepten y crean que el Señor proveerá.” Si esto fuese aceptado por los trabajadores y pobres entonces nunca lucharían para defenderse de los jefes, nunca se organizarían en un sindicato o partido político. Así que mientras se presentan como ayudantes de los pobres, en realidad lo que hacen es contribuir a mantenerlos presos de este sistema que los oprime y explote.

Un ejemplo para ayudar a destacar esto. En 1983, la planta en la India de la multinacional estadounidense Union Carbide estalló, causando muertes terribles e hiriendo a muchos otros. Esto se debía claramente a la política de la compañía de ahorrar en medidas de seguridad. El comentario de la Madre Teresa fue: “Esto pudo haber sido un accidente, es como un fuego [que] podría iniciarse dondequiera. Es por ello que es importante perdonar. El perdón nos ofrece un corazón limpio y la gente será cien veces mejor después de él.” Así que en vez de organizar una lucha contra la Union Carbide, las víctimas de este terrible crimen del capitalismo debían simplemente aceptar lo sucedido. Esto convenientemente deja los beneficios de la Union Carbide intactos y a sus dueños libres de medidas legales. Por supuesto, las víctimas podían estar felices por recibir medallas de aluminio de Santa Maria… de parte de la Madre Teresa.

Por supuesto, la gente debería tener el derecho a adoptar cualquier religión que desee – o ninguna. Pero lo que resulta objetable es el esparcir la idea entre la gente pobre e ignorante que pueden ser curadas por milagros, por rezos y por atarse medallones con cuerda negra. Aún más objetable – y peligrosa – es la propagación de la idea que el uso de dispositivos anticonceptivos es pecado en países en donde millones son amenazados por la pobreza, el hambre y el SIDA. Esto no contiene un sólo átomo de contenido progresista sino es puramente reaccionario y dirigido en contra de los intereses de los estratos más pobres y más vulnerables de la sociedad.

Incluso si dejamos a un lado estos elementos, la esencia reaccionaria de la Madre Teresa y sus semejantes se puede resumir como sigue: es una perspectiva que animaría a la gente a que dejara la sociedad existente intacta, dejar a los terratenientes, a los capitalistas, a los prestamistas y a otros opresores en posesión de su poder y privilegios, y en cambio ansiar la felicidad futura que está más allá del sepulcro.

El carácter reaccionario de la filosofía y trabajos de la Madre Teresa naturalmente la ha hecho ganadora de la ayuda entusiasta de la clase dominante, y especialmente a sus representantes más delincuenciales. Ella disfrutó de amistades cercanas con toda clase de caracteres, de regímenes de derecha y de dictaduras: no solamente Ronald Reagan y Robert Maxwell, pero también de “Papa Doc.” Duvalier, el sanguinario dictador de Haití. ¡Qué importa si eran ladrones, dictadores, o incluso asesinos – siempre y cuando fuesen ricos!

Todo esto también es verdad para su buen amigo Karol Wojtyla, quien toda su vida ha luchado por las causas más reaccionarias y ha ganado los aplausos de los ricos y poderosos de este mundo. Este reaccionario endurecido tiene una razón particular para promover santos y milagros.

La superstición ha estado siempre presente en las hendiduras oscuras de la conciencia humana desde la Edad de Piedra hasta el presente. Todos los maravillosos descubrimientos de la ciencia no han tenido éxito en desalojar estos prejuicios históricos de la psique humana. No solamente en los tugurios de Calcuta sino en los apartamentos bien equipados de la clase media en California y Londres, e incluso en las salas de conferencia de universidades, la religión y el misticismo están vivitos y coleando en la primera década del siglo XXI.

Obviamente, la religión organizada ha estado pasando por tiempos difíciles últimamente, especialmente en los países capitalistas desarrollados. Menos y menos personas van a la iglesia en Europa. En la España católica, la Iglesia se las está viendo difícil para encontrar un número suficiente de hombres jóvenes preparados para entrenarse como sacerdotes. En Francia el número de astrólogos profesionales excede con creces el de sacerdotes católicos. En los EEUU la Iglesia Católica ha sido sacudida por escándalos sexuales. Ni la crisis está confinada a la Iglesia Católica. La Comunión Anglicana también ha sido sacudida por la ordenación de un obispo, quien se confiesa abiertamente homosexual, en los EEUU.

Como en el período de decadencia en la Roma antigua, poca gente cree en los viejos dioses y por el contrario hay un número enorme y creciente de sectas de Oriente. Éstos exhiben una cierta vitalidad de la cual carece el Cristianismo occidental moderno. Sus credos místicos abrogan al paladar acosado de hombres y mujeres que no sufren de privación material pero tienen la sensación que sus vidas son vacías y sin sentido, de una servidumbre sin fin del trabajo, una pobreza cultural y un vacío espiritual.

La enajenación y el egotismo vicioso han convertido a la sociedad occidental “civilizada” en una pesadilla de crimen, violencia e inseguridad en la cual las personas cuestionan cada vez más el valor de la vida misma. Pero no miran a las iglesias tradicionales para buscar socorro y salvación. En países como Gran Bretaña, la religión organizada se está marchitando en la vid. La actitud de la mayoría de las personas a los escándalos que sacuden a las iglesias se asemeja al de sus antepasados en el siglo XIV, en el período de caída del feudalismo – cinismo, indiferencia y desprecio.

Como militante religioso reaccionario, Wojtyla no tiene ninguna intención de rendirse sin librar una batalla. Desafortunadamente, carece de los métodos más eficaces de persuasión usados por sus antecesores: fuego, el potro de los tormentos y otros pequeños agradables artículos del arsenal de la Santa Inquisición. Pero la superstición siempre resulta un arma útil. Esto explica la terca determinación con la cual este Papa ha impulsado el negocio de fabricación de santos.

Pero no deje a nadie decir que se trata sólo de una cuestión de cantidad. ¡No! El Papa Juan Pablo II se preocupa mucho por la calidad. No todos son aceptados como materia óptima para la santidad. El Papa escudriña la lista con gran cuidado y atención, escardando fuera cualquier candidato que carezca las calificaciones necesarias. Los candidatos a sanots deben tener referencias impecables de la derecha. El Arzobispo Oscar Romero de San Salvador, un progresista que fue asesinado brutalmente por los derechistas escuadrones de la muerte y cuyo nombre ha sido recomendado en varias ocasiones por los Católicos de la América Central, ha sido rechazado siempre de forma poco ceremoniosa. Los santos modernos deben ser de derecha. ¡Cualquiera a la izquierda no aplica! 

Por otra parte, el Papa Pió XII, ése que fue amigo de Hitler y Mussolini y que mantuvo un silencio cómplice acerca del Holocausto, sobre el cual había sido bien informado, y que ayudó a numerosos criminales Nazi a escaparse a América Latina después de la Segunda Guerra Mundial – es de los primeros en la lista de los que Wojtyla desea convertir en santos. También está el fundador de la mafia católica de derechas, el Opus Dei, Escrivá de Balaguer, quien fue un activo colaborador del dictador fascista Franco.

La agenda oculta del actual Papa está del todo demasiado clara. Él desea reforzar la reacción de derecha por todas partes, presentando a estos sinvergüenzas reaccionarios como candidatos de primera categoría para la santidad. No hay duda que él también espera para sí mismo que lo vean como caso de prioridad, para ser elevado a la santidad por la vía rápida, poco después que haya ido a un “mejor lugar”.

Pero hay una razón incluso mejor para el entusiasmo en la fabricación de santos de Wojtyla. El ocaso de la religión organizada en Occidente juega un papel análogo en las Iglesias a la de la sobreproducción en los mercados mundiales. Si hay una merma en el poder adquisitivo en Europa, se debe buscar un mercado en expansión en otra parte. ¡Se debe encontrar un mercado emergente para la religión!

Un mercado emergente así existe. Existe en países pobres en África, Asia y América Latina. En estas regiones la pobreza universal hace que la gente desespere. El mensaje de la iglesia, que promete a los pobres de este mundo un futuro de dicha divina en la vida siguiente juega el papel de una poderosa droga, la más atractiva porque cuesta algo menos que las otras drogas ofrecidas para la venta en las calles principales, está disponible libremente y, en la mayoría de los lugares, no es ilegal.

Para mucha gente en lo que se conoce por una u otra razón como el “mundo en vías de desarrollo” el Cristianismo tiene la clase de atractivo exótico que en Europa y América del Norte se asocia generalmente a cultos religiosos importados de Oriente. Aquí se aplican las reglas usuales del comercio global: hay un intercambio de importaciones entre el “tercer mundo” y el “primer mundo” – generalmente para desventaja del primero. La importación de cultos locos en Occidente afecta solamente el estado mental de un puñado minúsculo de excéntricos. Pero la importación del Cristianismo a Asia, África y América Latina significó la ruina de poblados enteros, que fueron víctimas del pillaje y robados no solamente de sus riquezas sino también de su alma, tradiciones y culturas.

El Papa, como astuto hombre de negocios que es, vigila atento estos mercados emergentes. Para asegurarse que la Iglesia de Roma mantenga su cuota de mercado (ya que allí la competencia principal son los rivales como el Islam y los evangélicos protestantes) el Papa ha intensificado la producción de santos de los países antes mencionados. Parecería que el procedimiento es aproximadamente como sigue:

El Papa va al país X de África /Asia / América Latina. Antes de partir, es informado por los burócratas del Vaticano que en el país X hay tal-y-tal persona (difunto Y) que cumple los criterios actuales para la beatificación (ala derecha, reaccionario, contrario a los controles de natalidad, etc.). Al llegar (o poco antes de partir) el Sumo Pontífice anuncia a una entusiasta muchedumbre que Y es candidato para el santidad. Ésta es la manera cómo intentan influenciar a millones de personas pobres para que se les unan. No es que el número de santos haya aumentado sino que el ala más reaccionaria del Vaticano, conducida por Wojtyla, se está esforzando por engañar a una gran cantidad de personas en su juego y simultáneamente promover una ideología reaccionaria. Estas maniobras tienen un carácter enteramente cínico. Muchos católicos honestos pueden ver lo que esconden. ¿Cómo es posible que el los últimos años hayan surgido más santos que en todos los 2.000 años del Cristianismo? Este mundo no se ha convertido en un lugar más santo desde que el actual Papa tomó las riendas del Vaticano, sino todo lo contrario. Los estándares de vida de las masas se han reducido, la pobreza ha aumentado, hay guerra tras guerra. La causa primera de esta catástrofe humana es el sistema capitalista que el Papa defiende.

El fundador del Cristianismo vivió y trabajó entre los pobres. Sus seguidores tuvieron que renunciar a todas sus riquezas terrenas como condición para unirse al movimiento. Hoy en día muchos católicos, particularmente en regiones como América del Sur y América Central, pero también en países como las Filipinas, están luchando contra la injusticia y la opresión. Desean defender los intereses de los trabajadores y campesinos pobres. Esta gente cuenta con toda nuestra simpatía. Pero los príncipes de la Iglesia (no sólo de la Iglesia Católica) hace tiempo que abandonaron el credo de los primeros Cristianos. Ellos se han unido a las filas de los ricos y poderosos. Le han entregado la Iglesia a los mismos mercaderes a los que Jesús echó de los templos.

Predican obediencia y servilismo a los pobres para garantizar la continuación de este horroroso sistema de explotación y opresión. El “consuelo” que le ofrecen a las víctimas de este sistema son un pobre consuelo que debe esperar hasta el sepulcro. De ellos se dice ciertamente: “Le pregunté a usted por pan y usted me dio una piedra.” Nosotros decimos: unámonos a la lucha contra la explotación y opresión. Dejen que la clase obrera tome el poder y ponga fin a las reglas de los Grandes Señores – materiales y espirituales. Construyamos un paraíso en este mundo.

Londres, 3 de Noviembre de 2003.
 

Deja un comentario