Chile: sobre los resultados de las elecciones de la FECH

Por: Patricio Valenzuela
Fuente: http://www.surysur.net (10.12.11)

Si hubiese que instituir un premio a los movimientos sociales que –por muchos años—, han impactado y conmovido más al paisaje político chileno; este sería —sin lugar a dudas— el actual movimiento estudiantil. Porque tienen razón aquellos que dicen que este movimiento marca un antes y un después. No solo porque puso fin a un largo período de letargo político. |PATRICIO VALENZUELA.*

Puso fin a una etapa de aplastamiento, sumisión e impotencia de las clases subalternas —ante las aporías propias de un régimen, que se presenta y ufana de ser invulnerable—; sino porque el mensaje de confianza, de autoempoderamiento, de que otro Chile es posible, de acciones directas, de insolencia e iconoclastía revolucionaria, circuló como un bálsamo sanador por lo mas profundo de las venas de todo el pueblo chileno.

Su efecto multiplicador,creó también, el sustrato básico que hizo saltar a la agenda los asuntos estructurales que verdaderamente agobian al pueblo; reprimidos y/o escamoteados por 38 años de neoliberalismo.

Además —entre otros— el movimiento tuvo un efecto clarificador y ordenador del campo político. Su despliegue, la profundidad de sus demandas, su radicalización y el apoyo social masivo, demostraron la inviabilidad de un cambio de paradigma educacional —como los estudiantes y la gran mayoría exige—, sin romper desde sus cimientos la seudo filosofía mercantil, y la seudo ciencia económica que nos pretenden vender, sabiendo que en verdad aquello solo oculta malamente, la ambición especulativa y la pretensión de dominio económico, político y geopolítico mundial, de un puñado de grandes empresas transnacionales.

Es por eso, que ante la fuerza interpelativa del movimiento estudiantil, los actores involucrados se vieron compelidos a tomar posiciones, en defensa de sus intereses políticos y económicos, desde sus respectivas posiciones en relación al poder, y según el rol que a cada cual le fuese signado —en este apasionante drama de equilibrios inestables que se llama política.

El gobierno –como era de esperar— mostró desde el comienzo los colmillos afilados del neoliberalismo. Hizo gala de todos los recursos del repertorio represivo:

1. Criminalizar el movimiento mostrando en los medios solo aquello que apareciera ante la opinión pública, como destructivo y vandálico.
2. Amenazas y campañas del terror: “se acortan los plazos perderán el año”, becas subsidios etc…
3. represión violenta a las manifestaciones callejeras —especialmente a los secundarios.
4. intrigar y dividir la unidad del movimiento, negociando por arriba durante todo su transcurso con los dirigentes del P.C. para —a través de su mediación— frenar y modular la radicalización sus dirigentes estudiantiles y de profesores militantes de ese partido con el objeto de poner “miguelitos” a la radicalización acordada democráticamente por las asambleas de base.
5.— Emborrachar sus dirigentes estudiantiles, con golpes de autoridad burocrática, para intentar envolverlos en negociaciones y montajes mediáticos demagógicos y gatopardistas, en los pasillos y oficinas del Congreso. Etc. etc.,

Porque ellos —de acuerdo a sus encuadramientos mentales— solo conciben la educación en términos monetarios; todo lo que pueden dar es más dinero para becas, mas aportes basales etc., Por limosnas y migajas caritativas no lucharon ni lucharán los estudiantes.

La oposición al gobierno, que hasta la irrupción del movimiento estudiantil no daba pie con bola, y deambulaba sin discurso —como alma en pena— intentando encontrar la luz, un faro político que disipara sus tinieblas y les permitiera convalecer del grave virus neoliberal que les afectó durante veinte años, por fin, —como en bandeja de plata— le cayó la oportunidad soñada para reinventarse como tal oposición.

Naturalmente engolosinada con este inesperado caramelo, intentaron colocarse a la vanguardia del movimiento, —captando cámaras en la calle y ganado indulgencias políticas en actos de contrición de último minuto, en un vano intento de relegitimarse con los movimientos sociales emergentes. Afortunadamente esta camada de dirigentes estudiantiles, tenían muy claros los modernos signos que comporta la política del nuevo siglo, y la importancia de preservar la autonomía política y la frescura espontánea e incontaminada en la forma de organizar sus sueños. ç

Así que —frustradas esas maniobra oficiosas—,se les indicó amablemente el camino del “mutis por el foro”. Entonces quisieron acantonarse en su terreno el parlamento. Y hacerles ver que era allí, donde reside el poder, y que ellos fueron elegidos —designados o bi nominalizados: es igual— justamente para legislar; y que era aquella la única instancia correcta y no la calle ni el poder constitutivo del pueblo, el lugar indicado para tomar las grandes decisiones.

Fue así –y solo como un pequeño ejemplo— que en la discusión acerca del presupuesto — tema de crucial incidencia en los logros de 7 meses de luchas callejeras—, y con mayoría en el senado, no la usaron y decidieron retirarse de la votación sabiendo que el gobierno, estaba en conversaciones —de cohecho con algunos independientes—, con cuyos votos se aprobó el presupuesto sin pasar a comisión mixta de cámaras donde se pudo presionar y conseguir quizás unos dólares mas.

Es la típica condición populista y ambigua de neoliberales desplazados, que solo sueñan aferrándose a la figura de la ex presidenta Bachelet, como único recurso para retornar al poder. Por su puesto no con un programa de transformaciones políticas o de cambios de modelo mercantil —cosa que supondría una cirugía mayor de transplante neuronal— sino solo el juego de la alternancia en la administración de los bienes públicos, con todo lo que ello implica en términos de utilización del poder como botín para fabulosas dietas, contactos, grandes negocios internacionales –para seguir entregando nuestras riquezas básicas—, prestigio, sinecuras y corruptelas de todos los calados, que ya conocimos durante 20 años.

Los estudiantes

Se dice, que con el triunfo de Boric los estudiantes le pasaron la cuenta al P.C. por haber negociado a espaldas del movimiento estudiantil. Esto, que es de público conocimiento y fue denunciado en su momento (reportaje de la tercera (06.08.11.y artículo “El P.C. y la píldora del día después” 08.08.11.) sin embargo, también sirve para camuflar con una pinceladita contingente, el verdadero problema de fondo.

Y éste es el profundo clivaje que existe entre la política reformista que concibe la acción política a partir de reformas periódicas, pero desde adentro, sin cambiar el sistema, o dejando cualquier cambio estructural proyectado hacia un horizonte lejano nebuloso e indeterminado, y la verdadera política de izquierda testimoniadas por las nuevas organizaciones sociales, que se propone subvertir las relaciones capitalistas de producción, de explotación, las desigualdades sociales y la preservación del medio ambiente, y construir una nueva sociedad.

El P.C., ha optado claramente por un acercamiento y aceptación de la actual estructura neoliberal y un modelo político tan sui generis como el nuestro; que no es ni democrático ni liberal ni representativo y –como si fuera poco— en evidente crisis de credibilidad y legitimidad). Ha hecho caso omiso de los veinte años de práctica neoliberal de sus socios y llevado su “pragmatismo extremo y principista” a pactos electoreros en las próximas elecciones Municipales (2012) y su proyección para las presidenciales (2013).

Esto lo sabe el pueblo chileno y lo saben los estudiantes en que a pesar de todo el despliegue del aparato del partido y la propaganda con la cual taparon la U.de Chile; triunfó Gabriel Boric, demostrando que con esto, ya vienen las generaciones de recambio a ocupar el vacío que dejó la huida del campo popular y revolucionario de los partidos de la izquierda del siglo pasado, y por fin se podrá comenzar a construir la nueva sociedad que tan largamente le hurtaron a los pueblos este tipo alianzas pragmáticas.

Finalmente, quiero decir que lo noble y lo acostumbrado en la izquierda habría sido reconocer y felicitar al adversario que ha ganado legítimamente una reñida elección. No obstante esto no vino de parte del señor Tellier, y cito:”Esa campaña de desinformación le permitió ganar, no sé si con ayuda de la derecha.”(La tercera 08.12.11).

Yo quiero decirle a Tellier que deslizar ese tipo de afirmación es primero poco noble, segundo irresponsable y bajo y denota cómo la derrota de Camila les dolió y les echó a perder el delicado tinglado de muñequeos, con sus aliados concertacionistas.

En http://www.cctt.cl/correo

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: