La categoría filósofica de la libertad

Por: Walter du Halde
Fuente: The Paskin (15 Febrero 2008)
El concepto básico de Libertad, presente en el pensamiento humano desde su más tierna edad, ha sido objeto de una enconada lucha ideológica, particularmente en el terreno de la interpretación.

Quizás los mas apasionados defensores de la Libertad y que soñaron con un mundo en donde no hubiera injusticias, fueron los utopistas y, de ellos, su más señero representante fue Sir Thomas More, cuyo pensamiento se inscribe en esta tradición de Libertad y que arranca de aquel Estado Ideal que Platón configuro en “La República” y que, coincidiendo con el derrumbamiento definitivo del mundo clásico, confluye en el espacio místico de la “La cuidad de Dios” de San Agustín. El utopismo de More no obstante, esta mas cerca del Estado Platónico, tanto por la concepción comunista de la vida social (sin el aristocratismo platónico), como por el circunstanciado detallismo de la sociedad de Utopía.

“De optimo reipublicae statu deque nova insula Utopía”, título original y completo de Utopía, que fue escrita en latín en 1516 y traducida al inglés en 1551, seis años después de haber sido decapitado su autor. Aunque More no fue el primero en diseñar una sociedad ideal, sí fue el primero en dar un acertado nombre a una imaginaria organización social armónica. Utopía fue un neologismo que este humanista derivó del griego u-topos y que significa no lugar-ninguna parte- es decir: Un ámbito no existente, pero que podría llegar a ser real.

Además de Platón y San Agustín, More se inspiró en utopistas clásicos de la época, como Yámbulo y Evémero. El primero escribió un relato donde describe la sociedad igualitaria de los heliopolitanos, enclavada en una isla tropical. Evémero ubica su isla utópica en el océano Índico. Su novela se titula “Panquea”. Sobre la base de estos antecedentes, también influyó en More el conocimiento que tuvo de las formas de comunismo primitivo que se practicaba en el recién descubierto Nuevo Continente y que se describían en memoriales, crónicas y cartas como las de Américo Vespucio.

More es el máximo representante del Humanismo en Inglaterra y una de las figuras más destacadas de la Europa anterior a la Reforma. Si como humanista estuvo impregnado por el retorno a los clásicos que es lo tipifica la cultura del Renacimiento, como estadista vivió una existencia desgarrada entre su deber cristiano, sentido y vivido desde la delicadeza de una conciencia medieval y su deber político que le arrastraba cada vez más a practicar una política contraria a sus ideales. El desenlace de esta contradicción, More la pago con su muerte, testimoniando así, en forma trágica, la imposibilidad de reconciliar corrientes antagónicas que coexistían en su tiempo.

La transición del feudalismo al capitalismo, el hundimiento de los valores cristianos medievales y la irrupción en la historia de una nueva clase, portadora de nuevos valores ligados a la lógica de la libre iniciativa y de la competitividad individual. Estaba naciendo el poder de los príncipes frente a la iglesia y el inicio de la preponderancia de la razón de Estado.

El libro de More es la obra más importante del pensamiento progresivo hasta fines del siglo XVIII. Por primera vez se hace una profunda crítica del sistema imperante y se esboza la imagen de un régimen en que la propiedad sea común; es el primero en exponer de manera consecuente la idea de la producción en colectividad, de acuerdo con la organización comunitaria del trabajo y de la distribución. La célula económica del Estado Libre ideal de Utopía es la familia; la producción es de tipo artesanal. Los habitantes de Utopía viven en un plano de igualdad de trabajo, sin que haya contradicciones entre la cuidad y el campo, entre el trabajo intelectual y el físico, en un régimen de gobierno democrático, gozando de plena libertad. Trabajan seis horas al día y el tiempo restante lo consagran a las ciencias y a las artes. Se concede gran importancia al desenvolmiento multiforme de la personalidad y a la coordinación de los estudios de carácter teórico con el trabajo (primer gérmen de educación socializada), More no concebía la necesidad de un alto desarrollo de la técnica para convertir en realidad todo su sueño y se entendía que el tránsito hacia el nuevo régimen se efectuara por la vía pacífica.

Tommaso Campanella,filósofo y domínico italiano, fue contemporáneo de More y es autor de otra de las grandes utopías del Renacimiento, la ” Civitas Solis “(“La Cuidad del Sol “) escrita en su largo cautiverio en 1602 y publicada en 1623, en la cual presenta una sociedad comunista ideal, en la que el poder está en manos de hombres sabios y de sacerdotes, con lo que posee, en el fondo un carácter teocrático.

Es larga la lista de los utopistas que escribieron obras con variados recetarios para crear una sociedad en la cual están superadas todas las contradicciones que coartan la libertad.

Quedaron atrás todos esos sueños. El broche de oro, para materializar orgánicamente el advenimiento del sistema capitalista y que exhibe una brutal realidad, esNiccolóMachiavelli, quien escribe en 1513, un siglo antes de la Utopía, deTomas More, su famosísimo “Il Príncipe”, en donde fundamenta su teoría antropológica.Según Macchiavelli, la sociedad no se desarrolla por la voluntad divina, sino en virtud de causas naturales. Las fuerzas motrices de la historia son el “interés material” y la fuerza. Señaló la contradicción de intereses entre las masas populares y las clases gobernantes. Propugnaba la formación de un fuerte Estado Nacional, libre de luchas intestinas feudales, capaz de aplastar los alzamientos del pueblo. Estimaba admisible aplicar cualquier medio de lucha política; justificaba crueldad y la perfidia de los gobernantes en la lucha por el poder.

El merito histórico de Machiavelli estriba en haber sido uno de los primeros en examinar el Estado con ojos humanos e inferir de la razón y de la experiencia –no de la teología-(según normas de esa época), las leyes de su desarrollo.

Ahora sumerjámonos en la fría realidad y establezcamos las categorías filosóficas que configuran el concepto de libertad. Uno de esos conceptos define a la libertad como autodeterminación del espíritu, como libre albedrío (según la escolástica; capacidad de la voluntad para elegir más allá de cualquier condicionante), como posibilidad de proceder según expresión de la voluntad no determinada por las condiciones exteriores. Esta teoría afirma que la idea de determinismo con que se establece el carácter necesario de las acciones humanas, releva por completo al hombre de toda responsabilidad y hace imposible valorar moralmente sus acciones. Desde este punto de vista, tan solo la libertad no sujeta a limitación ni a condición alguna, se presenta como única base de la responsabilidad del hombre y, por consiguiente, de la Ética. Esta explicación de la Libertad (con una fuerte carga de subjetivismo), tiene en la época actual, como sus principales ideólogos a los existencialistas, tales como Husserl, Heidegger, Kierkeggard y particularmente Sartre.

Sostienen una posición diametralmente opuesta a estos postulados, los partidarios del Determinismo.

Estos niegan el libre albedrío, basándose en que los actos del hombre, siempre se hallan predeterminados por circunstancias exteriores que no dependen de él. Esta concepción atribuye un valor absoluto a la necesidad objetiva, la que los conduce inevitablemente a posiciones extremas, entre otras, al Fatalismo.

La tercera posición da una explicación científica sobre la Libertad y Necesidad, fundamentada en el reconocimiento de su interconexión, ofreciendo otras perspectivas de desarrollo.

Analicemos la primera variante:

El concepto que define a la Libertad como autodeterminación del espíritu, se transcribe a través de Sartre como un “ser para sí “, es decir, en el mundo objetivo, como espacio y tiempo, cantidad y calidad, etc. De este modo, al mundo objetivo, que según Sartre es irrazonable, determinado, se contrapone la actividad humana, que es libre, no dependiendo de leyes objetivas. Tal representación de la Libertad, figura en la base de la ética de Sartre, que se tipifica en su afirmación “el hombre es lo que él hace de sí mismo”.

Con Husserl pasa lo mismo. Este filósofo idealista alemán, muerto en1938, fundador de la escuela fenomenológica, fervoso partidario de Platón, Leibniz y Bretano, proyectó un programa teórico para transformar a la filosofía en una ciencia rigurosa, creando una lógica pura del conocimiento científico.

Par ello, a su juicio, es necesario obtener previamente en su aspecto puro, las categorías y leyes lógicas, con la intención de ser ideológicamente neutral en filosofía. Husserl procuro delimitar la “conciencia pura” al margen del ser y de la conciencia del sujeto concreto, del individuo. De este modo se obtienen “esencias puras” en el sentido del idealismo objetivo de Platón. Tales “esencias” “poseen significado”, más carecen de existencia por si mismas. En las líneas generales, no obstante, las concepciones de Husserl son, sobre todo, idealistas subjetivas, puesto que la cosa, el objeto del conocimiento, desde su punto de vista, no existe fuera de la conciencia del sujeto orientada hacia el objeto en cuestión. El objeto se descubre (y se crea) como resultado de la intuición dirigida hacia el. El criterio de la verdad se halla constituido por las vivencias personales del sujeto. Las ideas de Husserl han ejercido una gran influencia sobre el desarrollo ulterior de la filosofía contemporánea.Son elementos de idealismo objetivo los ha desarrollado Nicolás Hartmann y de las escuelas neorrealistas de los Estados Unidos y de Inglaterra; su idealismo subjetivo, en no poca medida, ha servido de base al existencialismo alemán.

El principal discípulo de Husserl, fue Heidegger, uno de los fundadores y principal representante del existencialismo alemán. La base de las categorías de la filosofía idealista de Heidegger, es la “temporalidad” entendida como la vivencia interior del hombre. Heidegger considera que lo primero se halla constituido por el estado de ánimo, o sea, por las formas de la conciencia espontánea, no desarrollada. Las formas apriorísticas de la personalidad humana, son la preocupación, la angustia, el temor, etc. Tales formas componen la existencia subjetiva del hombre, a la que Heidegger denomina “estar en el mundo”. De ahí que la doctrina de las formas apriorísticas sea una teoría de la existencia (como ontología fundamental). Para llegar a captar el sentido de la existencia, el hombre ha de renunciar a todo principio que conduzca a la consecución práctica de algún fin, ha de tener conciencia de su mortalidad, de su transitoriedad. Únicamente sintiéndose sin cesar “ante el rostro de la muerte”. El hombre según Heidegger, se halla en condiciones de ver la significación y la plenitud de cada momento de la vida, puede liberarse de “los ídolos de la existencia social”.La filosofía de Heidegger fusiona en una sola unidad las tendencias que se dan en Kierkegaard, en la filosofía de la vida y en la Fenomenología de Husserl.

Tal es el concepto de Libertad como autodeterminación del espíritu, como libre albedrío.

Los que sostiene lo contrario, los que niegan el libre albedrío, son los partidarios del determinismo. Esta concepción atribuye un valor absoluto a la necesidad objetiva, la que, en una u otra forma, los conduce a posiciones fatalistas.

El fatalismo es una posición filosófica, según la cual se halla sujeto a la predeterminación del hado. Ya que en la mitología antigua encontramos la idea de los hados imperando sobre los hombres, e incluso sobre los dioses. En la historia de la filosofía, la concepción del fatalismo recibió distintas interpretaciones en dependencia de como se resolvía el problema del libre albedrío.

En la teoría de la predeterminación, el hombre era concebido como un abúlico juguete de los dioses o de la naturaleza, incapaz de modificar el curso preestablecido de los acontecimientos. A esta variedad de fatalismo, que niega por completo el libre albedrío, se contrapone otra posición extrema; el voluntarismo. El fatalismo religioso (islamismo, San Agustín, Lutero, Calvino y otros), admitían con ciertas salvedades el libre albedrío del hombre, mas nunca pudieron reconciliar la –buena—voluntad de Dios con la- mala-voluntad del hombre. El fatalismo alcanza su expresión acabada en las teorías filosóficas que preconizan la repetición absoluta de todos los acontecimientos en cada ciclo del devenir del cosmos (el eterno retorno de los pitagóricos, Nietzsche y otros). Esta concepción concibe la casualidad y la libertad de l hombre como instrumento y premisa del destino, con lo cual reconoce que el ser humano es el creador de su vida, e.g. en la filosofía de Nietzsche, fatalista hasta la médula y al mismo tiempo voluntarista. Del amor al destino, se desprendía la voluntad de poder. Históricamente el fatalismo marca omnipotencia de la voluntad suprema que conduce a “los elegidos del destino” a la victoria inevitable y al dominio que favorece el fanatismo religioso. El problema de la libertad, según estos pensadores y en particular Nietzsche, es que separa en forma tajante la ideología destinada a educar el espíritu desumisión de los trabajadores (“moral de los esclavos”) y la ideología en que se ha de inspirar la educación de la “casta de señores”, para quienes preconiza un individualismo sin freno en el derecho y en la moral. La filosofía de Nietzsche es una de las más altas expresiones del voluntarismo; contrapone a la razón la voluntad. Considera que la fuerza motriz universal de desarrollo es la “lucha por la existencia” que se convierte en “voluntad de poder”. Frente a la teoría científica del progreso, presenta el mito sobre el eterno retorno de todas las cosas.

La explicación científica sobre Libertad y Necesidad, fundamentada en el reconocimiento de su interconexión, replantea este problema fundamental para la humanidad en otras dimensiones. Ya se concibe la idea de justicia como un valor dado a priori y trascendente, a la manera de los teólogos, o como un valor dado a posteriori e inmanente a la vida social y jurídica, a la manera de Aristóteles, esta explicación o concepción es que , en primer lugar, no opone casualidad (que vendría a ser un aspecto restringido de necesidad) a libertad y que , al poner a correlación necesidad y libertad, no sólo las opone, no se las considera únicamente como términos que se excluyen y se anulan, sino también como términos que al mismo tiempo se condicionan y se complementan, hasta tal punto que si no hubiera necesidad, tampoco habría libertad. Este clásico planteamiento hegeliano, lo encontramos en el fondo, en todos los grandes filósofos del pasado.

En los tiempos modernos, la primera tentativa de elucidar dicha interconexión pertenece a Spinoza, quien definió en profundidad la Libertad como necesidad de la que se ha tomado conciencia.

Baruch Spinoza (Benedictus) filósofo materialista neerlandés del siglo XVII, es el creador del método geométrico en filosofía.

La doctrina de Spinoza se formó en la situación histórica que hizo de los Países Bajos, después de haberse liberado de la monarquía feudal española, un país capitalista avanzado.

Al igual que las mentes más progresivas de su tiempo, Francis Bacon y Descartes, Spinoza creía que el fin del saber consistía en conquistar el dominio sobre la naturaleza y contribuir al perfeccionamiento del hombre. Completó la filosofía de sus predecesores con la teoría de la Libertad:trató de la libertad humana como posible, en el marco de la necesidad. Para resolver este problema se basó en su teoría de la Naturaleza. En contraposición al dualismo de Descartes, consideraba que sólo existía la naturaleza, la cual es causa de sí misma y no necesita de ninguna otra cosa para su existencia. Como ” naturaleza creadora ” la naturaleza es sustancia o, según la denominó Spinoza, Dios.

De la sustancia, ser absoluto, Spinoza distingue el mundo de las cosas finitas singulares (modos), tanto corporales como pensantes. La sustancia es una, los modos forman una multiplicidad innumerable. Un entendimiento infinito podría comprender la substancia infinita en todas sus especies o aspectos. Pero nuestra mente humana , finita, llega a aprender la esencia de la substancia como infinita únicamente en dos aspectos: como ” extensión” y como “pensamiento”, que son atributos de la substancia .La teoría de Spinoza acerca de los atributos de la substancia es materialista en su conjunto, pero limitada por no haber considerado el movimiento como elemento componente de la sustancia. Partiendo de estos principios, Spinoza elaboró su teoría del hombre. Según Spinoza, el hombre es un ser con un modo de extensión—el cuerpo—al que corresponde el modo del pensamiento—el alma-. Tanto por este modo como por el otro, el hombre es una parte de la naturaleza. En la teoría acerca del modo del alma, Spinoza redujo toda la complejidad de la vida psíquica a la razón y a las pasiones o afectos—alegría, penas, apetitos—identificaba la voluntad con la razón. Lo que impulsa la vida del hombre—dice—es la tendencia a la conservación de sí mismo y al provecho personal. Rechazó la teoría idealista del libre albedrío, reconoció la voluntad dependiente siempre de los motivos, pero al mismo tiempo consideraba posible la libertad como conducta, fundada en el conocimiento de la necesidad. Ahora bien, según la teoría de Spinoza, la plebe no puede ser libre, únicamente puede serlo el sabio. En vida fue perseguido y expulsado de la comunidad confecional hebrea de Ámsterdam, viviendo el resto de su vida modestamente como pulidor de lentes ópticos.

Para comprender mejor este ” quiebre ” ideológico de Benedictus, habría que hurgar entre las tendencias gnoseológicas de los pensadores en esas centurias. Para empezar, Spinoza prosigue la línea del racionalismo, elevado el conocimiento intelectual fundado en el conocimiento intelectual fundado en el entendimiento, sobre la especie inferior del conocimiento, el sensorial, pero reconoció el papel de la experiencia al revés del racionalismo Cartesiano ( teoría de las ideas innatas ) que considera que la universalidad y la necesidad — caracteres lógicos del saber verdadero — no pueden inferirse de la experiencia ni de las generalizaciones de la misma; el racionalismo sólo acepta el propio entendimiento como fuente del saber, o sea , conceptos que le son innatos..

Spinoza supo, soslayando todos estos enfrentamientos gnoseológicos definir una conducta altamente progresiva, afirmando que la religión no está en el conocimiento de la naturaleza de las cosas, sino tan sólo un gobierno democrático, y lo más importante, creando los instrumentos orgánicos de esa democracia para frenar la omnipotencia estatal. Hasta aquí, Barush Spinoza. Después vendría una larga lista de pensadores ingleses y franceses que culminarían con la filosofía clásica alemana. Antes de entrar a analizar la obra ” Filosofía del Derecho” del más grande pensador idealista alemán Georg Wilhelm Friedrich HEGEL, en relación con la categoría filosófica de Libertad, revisaremos el pensamiento clásico griego, dando preeminencia a Aristóteles y Platón, no obstante que todo el espectro ideológico contemporáneo se encuentra en la antigua filosofía griega a partir del siglo Vll a.n.e.. Esta filosofía se formó sobre los rudimentos de astronomía, matemática, física, etc., que llegaron de civilizaciones anteriores que se expandían desde oriente. Para los pensadores de este período, junto con apoyarse en los escasos conocimientos científicos, tuvo que luchar en contra de las representaciones mitológicas sobre el mundo y el hombre, representaciones que habían mantenido prisionero el pensamiento filosófico.
Ya en siglo Vl a.n.e. surgieron sistemas filosóficos y cosmológicos en los cuales el mito se presenta no tanto como idea fundamental cuanto como recurso expresivo para formular el pensamiento. En el siglo V a.n.e., la filosofía y el conocimiento de la naturaleza aún no habían delimitado sus esferas. Como faltaban recursos de comprobación experimental, el número de hipótesis ideadas era grande. Para la filosofía, tal multiplicidad diversificaba profundamente el nivel elaborador, convirtiendo a la filosofía antigua en escuela del pensamiento filosófico para los tiempos posteriores. En las múltiples formas de la filosofía griega, se contienen ya el germen, en génesis, casi todas las concepciones posteriores.

El punto de partida del pensamiento propiamente filosófico griego, es Tales de Mileto—675/547 a.n.e. — (aproximadamente). En la tradición clásica, se lo considera uno de los “siete sabios”. Tales dominaban los conocimientos matemáticos y astronómicos alcanzados en Egipto y en Babilonia. Se le atribuye la predicción de un eclipse de sol en 585/584 a.n.e… Tales fundó la primera escuela de filosofía en Mileto. Buscaba en la multiplicidad de las cosas un principio inicial único, que lo concebía como una sustancia corporal, sensorialmente dada. Según su teoría, la base primera de todo lo existente es el agua.

Todos los pensadores de este momento de la historia: Tales, Anaximandro, Anaxímenes, Heráclito, pese a todas las diferencias entre ellos, presuponían que todas las cosas proceden de un principio único de carácter material. No obstante, sobre esta base ingenuamente materialista, se perfilaron pronto ciertas concepciones que condujeron más tarde al nacimiento del idealismo. Los brotes escisión entre las corrientes materialistas e idealistas se dieron ya en los pensadores más antiguos. El principio único, que se dio en llamar “elementum” –sustancia primaria—es un concepto que modifica su contenido y se enriquece a través del tiempo.

Los materialistas de la antigua Grecia, tomaban como elemento único del mundo, ya fuera el agua ( Tales ), Ya el aire ( Anaxímenes ), ya el fuego ( Heráclito ). Mas tarde, los filósofos de la época clásica , Demócrito y posteriormente Epícuro, formularon la teoría de los átomos como partículas pequeñísimas e individuales de la materia. Esta búsqueda de la sustancia primaria , a través de la abstracción filosófica y que posteriormente pasa a manos de la física, en la misma forma que otras ramas de la filosofía , logran estructurarse como ciencias autónomas.

En la época del helenismo, como reflejo de la crisis inicial de la Polis en el sistema de la esclavitud, la lucha de escuelas de la filosofía antigua, vuelve a acentuarse. En aquel entonces se hizo particularmente intensa la pugna entre la escuela materialista epicúrea y la escuela estoica, en cuyas doctrinas, materialistas en el fondo , había penetrado ampliamente elementos de idealismo, tanto objetivos como subjetivos. A esta altura de la historia, se presentan, pero con menor claridad, la oposición entre lo que posteriormente se conocería como método dialéctico y el método metafísico del pensar.

En esencia, muchos de los primeros filósofos griegos eran dialécticos, concebían la naturaleza como un todo y, por consiguiente, la veían en la interacción y concatenación de sus fenómenos. Durante el desarrollo de la filosofía antigua, que pasó de los mil años, el materialismo y el idealismo, la dialéctica y la metafísica, experimentaron una compleja evolución. Fueron materialistas en la filosofía antigua, Empédocles, Anaxágoras, Leucipo y Demócrito. Empédocles 483/423 a.n.e., este siciliano de Agrimento, en vida fue un ideólogo de la democracia esclavista. En su poema filosófico `De la naturaleza`, reduce toda la diversidad de las cosas a cuatro `raíces: tierra, agua, aire y fuego.

Esta teoría sobre los cuatro elementos o `pricipios´ de la naturaleza se mantuvo en la filosofía antigua y medieval durante muchos siglos. Empédocles explicaba la unión y separación de los elementos porla acción de dos fuerzas opuestas:La de atracción y la de repulsión (amistad y enemistad). El predominio de una uotra fuerza, explica los diferentes estadios en el desarrollo del universo. La mayor importancia de Empédocles y que tuvo gransignificación histórica, es la conjetura acerca de la evolución — sujeta a la ley –de los seres vivos como resultado de la selección natural de las combinaciones más viables.

Anaximandro de Mileto, aproximadamente del 610/546 a.n.e., como los otros filósofo griego materialista, espontáneamente dialéctico, discípulo de Tales. Es el autor de `Sobre la naturaleza, la primera obra filosófica griega, conocida en la posteridad sólo por referencias, ya que no ha llegado hasta nosotros. Anaximandro introdujo el concepto de principio de todo lo existente:el principio` y consideraba que tal fundamento es el `ápeiron´. Según la teoría cosmológica de Anaximandro, en el centro del universo se encuentra la tierra, que tiene la forma de cilindro achatado. Alrededor de la tierra giran tres círculos celestes: el sol, la luna y las estrellas. Anaximandro fue el primero en la historia que expuso la idea de la evolución:el hombre, al igual que los otros seres vivos, procede de un pez.

Anaxágoras de Clazomene (Asia Menor Jonia)aproximadamente 500/428 a.n.e., filósofo griego, materialista inconsecuente, ideólogo de la democracia esclavista.Acusado de ateismo, fue condenado a muerte, logrando huir a tiempo deAtenas.La filosofía de Anaxágoras reconoce la infinita diversidad cualitativa de los elementos primarios de la materia (semillas de las cosas ), más tarde denominadas ´homeomerías´, de cuyas distintas combinaciones se forman todas las cosas existentes. Consideraba que la fuerza motriz, condicionante de la combinación y separación de las partículas elementales, es el voug ´inteligencia´, extendido como la sustancia más ligera y fina. La cosmogonía de Anaxágoras explica el sistema de los cuerpos celestes a partirde la mezcla primitivamente desordenada de sustancias, como resultado de su rotación en forma de torbellino.

Anaxímenes de Mileto, aproximadamente 588/524 a.n.e., filósofo griego materialista, espontáneamente dialéctico, discípulo de Anaximandro. Según Anaxímenes, todo cuanto existe procede de un principio material único –el aire– y siempre vuelve a él. El aire es infinito, eterno y móvil. Al condensarse, primero forma nubes, luego agua y finalmente la tierra y las piedras; al enrarecerse se convierte en fuego. Esta concepción ya esconde la idea de que la cantidad se transforma en calidad. El aire lo abarca todo:es el alma y también el medio general de los infinitos mundos del universo. Entendía Anaxímenes, que las estrellas son fuego, pero nosotros no percibimos su calor porque están muy lejos ( según Anaximandro, su maestro, las estrellas están más cerca que los planetas). Anaxímenes dio una explicación bastante cerca de la verdad científica actual.

Leucipo, vivió aproximadamente entre los años 500/440 a.n.e.,la escasez de datos acerca de su vida y la falta casi total de textos, han llegado a suponer que Leucipo es una ficción literaria: Erwin Rohde, Paul Tarnery y otros, pero nuevos datos recientes hallados en los papiros de Herculano, refutan fehacientemente semejante conjetura. Ahora sabemos que Leucipo fue discípulo de Zenón de Elea, por lo que las fechas de su nacimiento y su muerte son muy dudosas. También sabemos que fue maestroó compañero de Demócrito con quien fundaron el atomismo. Leucipo introdujo en la terminología científica tres nuevos conceptos: 1 el del vació absoluto.2 el de átomos que se mueven en dicho vacío y 3 el de necesidad mecánica. Gracias a un texto conservado, es posible admitir que Leucipo fue el primero en establecer tanto el principio de la casualidad, como el principio de la razón suficiente de él es el axioma “ni una sola cosa surge sin causa, todo surge sobre alguna base y en virtud de la necesidad”.

Demócrito de Abdera aprox. 460/370 a.n.e., filósofo materialista, considerado la primera mente enciclopédica de Grecia. Considerado también como el más brillante defensor del materialismo de la antigüedad clásica. Demócrito es, junto a Leucipo, uno de los fundadores del atomismo. Admitía dos elementos primarios, los átomos y el vacío.

Consideraba que los primeros, es decir ,las partes indivisibles de la materia, eran invariables, eternas , se hallaban en movimiento constante y se diferenciaban entre sí únicamente por su forma, magnitud, situación y orden. Tales propiedades, como sonido, color, sabor, etc., no son propias de los átomos, sino que existen sóloeventualmente, “no por la naturaleza de las cosas mismas”. En esta concepción, figuran ya los gérmenes de la teoría acerca de las cualidades “primarias y secundarias” de las cosas. Los cuerpos están formados por la unión de los átomos y la desintegración de los átomos conducen al aniquilamiento de los cuerpos. Una multiplicidad infinita de átomos se mueven eternamente en el vacío infinito; se desplazan en direcciones diversas sin chocar nunca entre sí y forman torbellinos. Así se da la multiplicidad infinita de mundos que “mueren y nacen” y no son creados por Dios, sino que surgen y se destruyen por vía natural, necesariamente. Identificando la causalidad con la necesidad, Demócrito negaba la casualidad, y la consideraba como resultado del no saber. En teoría del conocimiento parte de la conjetura de que de los cuerpos fluyen se desprenden se separan- finas envolturas “ídolos, imágenes” de las cosas que actúan sobre los órganos de los sentidos. En cuanto a la percepción sensorial, considera que constituye la fuente básica del conocimiento, pero proporciona sólo un saber `confuso `de los objetos, y agrega: “sobre este saber se eleva otro “, luminoso más sutil: el saber por el intelecto, que conduce al conocimiento de la esencia del mundo: de los átomos y del vacío”. Con esto Demócrito planteó el problema de la correlación existente entre los sentidos y la razón en el conocimiento. Políticamente, fue uno de los más genuinos representantes de la democracia antigua, jurado enemigo y adversario de la aristocracia esclavista, dejando notables continuadores, tanto en Grecia como al otro lado del mar Egeo. Uno de estos pensadores fue Epícuro, filósofo griego de la época griega, materialista y ateo 341/270 a.n.e. negaba la intervención de los dioses en las cuestiones del mundo y partía del reconocimiento de la eternidad de la materia, dotaba de una fuente interior de movimiento, dando nueva vida al atomismo de Leucipo y Demócrito. La genialidad de Epícuro consiste en la introducción de cambios originales. Para aclarar la posibilidad de que choquen los átomos al moverse a una misma velocidad en un espacio vacío, introduce el concepto de “desviación espontánea”-interiormente condicionada- del átomo respecto a la línea recta. Esto constituye la base de una visión más profunda vínculo existente entre la necesidad y la casualidad. Es un paso adelante en el determinismo mecanicista de Demócrito. En la teoría del conocimiento, Epícuro es sensualista. Las sensaciones son siempre de por sí , veraces, ya que parten de la realidad objetiva y los errores surgen al interpretar las sensaciones, cuyo origen explica Epícuro de manera ingenuamente materialista: de la superficie de los cuerpos parte sin interrupción un torrente de ínfimas partículas, ídolos, que penetran en los órganos de los sentidos y hacen surgir las imágenes de las cosas, a partir de esta premisa, el conocimiento tiene por fin liberar al hombre de la ignorancia y de las supersticiones, del miedo ante los dioses y la muerte, sin lo cual no es posible la felicidad. En ética, Epícuro fundamenta el goce racional, lo basa en el ideal individualista de evitar los sufrimientos y alcanzar un estado anímico de sosiego y alegría. Lo más sensato para el hombre, afirma Epícuro, no es la actividad, sino el reposo, la atarxia.

El sensualismo epicúreo, al formular sus principios para superar el miedo, es la liberación de las inquietudes. Sin embargo, esta ataraxia, los escépticos Pirrón y otros, enseñaban que se alcanza absteniéndose de enjuiciar las cosas, manteniéndose indiferente frente a lo que acontece, a las alegrías y a las penas; la apatía en su constante que a menudo es una alteración de la actividad nerviosa superior. En todo caso habría que observar que la definición de apatía, para los estoicos es diferente que la contemporánea. Apatía para Epícuro, constituye la condición ideal para meditar. Es evidente que sobre aquellos influyeron concepciones religioso-filosóficas orientales, en particular la doctrina del budismo y de jainismo sobre el nirvana como reposo absoluto y estado superior del alma humana . El budismo, una de las religiones de mayor poder en oriente había surgido más de un siglo antes de la atarxia epicúrea y buscaba la liberación de los sufrimientos, no en las transformaciones sociales, ni en la lucha contra las fuerzas de la naturaleza, sino en el perfeccionamiento moral al que ha de llegar el hombre apartándose de la vida, sumiéndose en el nirvana. Este nirvana pasa a ser la atarxia de los escépticos griegos.

  
 

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