El turno de las tribus

Por Erika Montecinos, RS
Fuente: http://www.rompiendoelsilencio.cl 807.04.09)

Andrea Ocampo, autora del libro “Ciertos ruidos. Nuevas tribus urbanas chilenas”

Saliendo de la estación del metro Universidad Católica, una tarde de pasadas primaveras, me encontré con un montón de pacos custodiando ese paso nivel setentero como si recién se hubiese librado la mejor de todas las batallas desde aquellas memorables marchas pingüinas. Pero de eso hace dos años, lo que ahí se libró fue un intento por espantar a adolescentes que se reunían en ese lugar. Le pregunto a un tradicional vendedor de chicles a la salida de la estación y me dice “es que los pokemones dejaron la cagá, tomaban, tenían sexo entre ellos…dos hombres aquí besándose, señorita!” ¡qué terrible!. Así supe que ese lugar había sido tomado por un montón de tribus, más encima tampoco pude ir a pasear a mi perro al parque porque ahí estaban los verdes prohibiendo el paso, indicando que “los pokemones” había dejado todo sucio, con cajas de alcohol y condones repartidos por todo el paso, ¿y los usan?.

Por eso, cuando supe del lanzamiento del libro de Andrea Ocampo me causó curiosidad. Yo misma me he batido en la mejor de las discusiones con mi polola a quien no le gusta estos “chiquillos” buenos para el copete, pero algo debía haber más allá de esos pelos teñidos. ¿De dónde aparecen? cuál es el motivo? si es que hay uno, tal vez como lo dice Andrea en su libro: “Sólo pasarlo bien”. La generación de la seudodemocracia, hijos del papá y la mamá que no están en todo el día en su casa y que su única compañía es el msn, el fotolog y el facebook.

“Los chicos estan desmantelando los grandes tabúes de la sexualidad del chileno promedio. Ellos han tomado una tarea titánica que ni siquiera los programas que hacen del sexo una pedagogía, lo podrán lograr: estan diciendo “El beso, el ponceo, el sobajeo o el sexo me da placer”, están haciendo converger dos fuerzas simbólicas que durante muchos años fueron diferidos, interrumpidos y sumbliminados: el contacto físico y el placer”, declara convencida la joven autora, estudiante de filosofía en la Universidad Católica y editora de una las revistas virtuales más leídas en el ciberespacio: Indie.cl.

¿De dónde nace este interés por indagar en las denominadas “tribus urbanas”?

Asumo el proyecto que me encarga editorial Planeta desde una visión ya más o menos formada por la sección de columnas en Indie.cl llamada tautológicamente “Tribus Urbanas”. Sección que siempre ha sido nuestra piedra de tope, para discutir qué es tribu, qué es estilo, qué es moda: qué es indie. A esas interrupciones se le suma un guión que tenía que ver con el “amor en tiempos de ponceo“… menos mal que no lo terminé.

Pero ¿cómo nacen las tribus? ¿en qué momento?

Es algo complejo, la definición más amplia que hay de ellas – y que es la que a mi más me acomoda (porque en esa soltura una se puede dar mayores libertades teóricas e interpretativas)- refiere a la unión de dos o más individuos que comparten un sentimiento. En nuestro caso -el chileno- creo que los sentimientos son variados: soledad, abandono, incomprensión, impotencia, rabia y una acumulación infinita de deseos y ansias que han sido heredados por estos chicos, y que hoy, la sociedad, les condena sólo por mostrarlos y manifestarlos de modo directo. Las tribus urbanas chilenas nacen, pienso yo, desde el momento en que el adolescente es llevado a las aulas escolares y su educación es regularizada, es decir cuando debe abandonar la casa. Otra variante debe ser el ingreso de la mujer al trabajo remunerado (porque las mujeres siempre han trabajado), lo que las obliga a ausentarse y a destapar la falta del padre, a nivel simbólico, emocional, físico, etc. Apiñarse en grupos en uno de los modos que el sujeto moderno y posmoderno (si acaso eso existiera), se integra a la sociedad, al capital, al sistema político y al ritmo de las estéticas. El deseo de pertenecer a “algo” ya no sólo refiere a una tribu, sino que a un deseo extremo de reconocimiento a través del lenguaje verbal (consigna, músicas, banderas de lucha) como del lenguaje gestual, del signo estético, del cuerpo como escritura.

¿Crees que el término “tribus urbanas” es un término creado por los medios de comunicación? ¿Qué tan propio de los mismos grupos callejeros puede ser?

Yo creo que la figura de “tribus urbanas” debe ser revisado, no tanto por la sociología cultural o aquella enfocada en la juventud, sino que por los medios mismos. Le llaman tribu a toda clase de agrupación, sin examinar a cabalidad cuáles son los enlaces que hacen entre sí sus componentes. Hay grupos que pueden tener practicas tribales (por ejemplo, las peloláis o flaytes), pero que no se fundamentan como tribu -aún- pues hace falta un sustento ideológico manifiesto no tanto en su discurso verbal, sino que en su estética. Una huella diferenciadora con la sociedad tipo, un gesto contracultural que haga diferenciar que tan tribu puede volverse una clase social y/o que elementos de clases social son retomados por una tribu particular. No obstante hay grupos que sí pueden ser llamadas propiamente tribus, como los Emo, los Decora, los Otaku, los Visual y por supuesto, los Pokemones. Todos estos grupos comparten actividades, estéticas, sonidos, pasos de baile, gustos, ansiedades y ambiciones propias de su colectivo, han transformado el lenguaje (el emo hace de la X una nueva A: Pxndx; el pokemon borra las letras silenciosas y hace de la K su nueva C: akám) y con ello, no sólo han transformado su pieza, su vestuario y su playlist, sino que han cambiado el modo en que el mundo se les da. Han intevenido radicamente en una cultura, han sacado no sólo sus cortes de pelo a la calle, sino que han usado todas sus herramientas y han promovido causas invidualistas (no cierren las plazas) como también colectivas (la revolución pinguina). Ahora, sabemos todos, que ellos no se reconocen como tribu urbana, porqué esta es una designación conceptual que a ellos les queda chica o más bien grande, ellos reconocen “tener estilos” diferentes. Ese es el nuevo matiz que se debe estudiar para comprender a las “tribus urbanas” de hoy: su ámbito estético y cosmético.

¿Por qué, según tu evaluación, estas tribus son tan ridiculizadas por el resto de la sociedad y discriminadas por decirlo de alguna manera?

Porque se piensa que por ser adolescentes, no-ciudadanos, no tienen derecho a la palabra. Porque se piensa que son infantes (sin-lenguaje). No se les pregunta nada, se les ningunea sin ningun tipo de asco. Usan su imagen para vender programas de reportajes, para “indicar” la “promiscuidad” y todos sus pliegues: llámese cultura gay, cuerpos andrógicos, culto a la belleza, fanatismos orientales, etc. Ya asumiendo que desde el ámbito político no se les permite hablar, desde el social se les sanciona con el “llamar la atención”, con el fantasma transmedial del “hacer show”. Pero sobre esto hay que hacerse una pregunta ¿Sobre qué ellos están llamando la atención? ¿Sobre qué se está haciendo show? ¿En qué consiste ese show? ¿Es sólo una coincidencia que en la epoca del boom de las cirujías plásticas ellos perforen su cuerpo? ¿Es anodino que en los años en que la escritura a pulso ha sido relegada por el PC, ellos tatúen sus cuerpos?… Asi y más. Me parece que la discriminación es un gesto de profunda ignorancia y de mediocridad, que exhibe la nula capacidad del agente de cuestionarse cosas, de interrogar el mundo que lo rodea. Y esa nula capacidad es la que más se repite -¡Horror!- en sus profesores y padres. Los chicos viven entre paredes de concreto y entre otras de carne y hueso.

Much@s adult@s se sorprenden del ponceo o los “besos colectivos y lxs chicxs parecen no estar muy ahí…¿por qué crees que provocan esta urticaria?

Hoy los niños ya no le temen a los besos con lengua, ni al sexo. Antes en la época de pubertad de nuestros padres, ellos practicaban con la mano. Ahora ellos, no necesitan su propia mano: ¡Necesitan la de su amiga/o!. Esa “desfachatez”, esa “sin vergüenza” de ellos es lo que provoca el alarido del mundo adulto. Creo que secretamente, esos ataques de moral sólo tienen que ver con la proyección de su insatisfacción presente (y aquella que acarrean) en el ámbito sexual. Es la preexistencia de represión simbólica, de género, social y política la que ha hecho protagonistas a estas tribus.

¿ Cómo se pueden clasificar las tribus? si es así, cuántas habrían?

Las tribus se me aparecen en un primer momento como un abanico de pequeños y grandes matices, hay usos cosméticos transversales: el piercing, el flequillo que tapa un ojo, algunas pulceras. Pero no son todas iguales. Si uno agudiza el ojo, se encuentra con diferencias radicales: los colores del pelo, el tipo de pantalones, de zapatillas (con plataforma o no) las joyas (con circones o no), los tatuajes (con nombres o no)… el ir a ciertos lugares, el preferir tales marcas, el aficionarse por algunos juegos electrónicos. Todos estos detalles son para mi un lenguaje, que puede (y no) ser descifrado en la medida en que una participe de ellos. Desde la función de espectador neutral es imposible distinguir las diferencias básicas y fundamentales entre un Pokemón y un Emo (el pelo no teñido, la polera a rayas, las pulseras cudrillé, los cinturones con tachas metálicas, los colores predominantes) entre un Oshare y un Decora (el teñido de pelo, el material de confección de las prendas, la cantidad de pinches, los grupos de música que siguen, sus actividades al aire libre, el tratamiento de postproducción de sus imágenes, etc), entre un Eroguro y una Horror Lolita (el maquillaje, la intensidad del delineador, los colores de las prendas, el uso o no de blondas, de pantalones, el peinado, el uso o no de sangre artificial en sus ropas, etc).

¿Pero cuál sería la diferencia entre ellas?

Los medios ayudan a mezclar todo y a definir erroneamente estos estilos, ellos sí saben cuales son los rasgos que los definen y la mayoría hereda los tips al amigo, al hermano chico, al vecino…hasta que finalmente se lo pega al primo. Es así como los estilos se acomodan a la época, mutando, pero también haciendo pervivir gestos (pasos de baile, lugares de perforación, chasquillas) que aseguran la cohesión del grupo en términos estéticos.

“Han acelerado todos sus procesos”

Desde el comienzo de tu libro hablas de que esta generación de tribus “nacio con el mouse en la mano” ¿ cuál es la influencia de internet?

Estas tribus son las llamadas tribus posmodernas, las globalizadas. Su mundo es el mundo virtual, ellos transitan el globo como si éste fuera una web social, sus contactos son también ponceos, sus herramientas son modificaciones en sus prendas. Puede parecer una exageración, pero no lo es. La mayoría de los chicos pasa todo el día conectado, sobretodo ahora que los celulares permiten comprar bolsas de minutos a bajo precio. Esta plataforma, la web, es la que les permite todo lo que el mundo de cemento les niega: les permite expresarse, denunciar, transformar las cosas, photoshopearlas, enchularlas. Es a través de códigos HTML que ellos pueden editarse, modificarse a nivel estético para resignificar su mundo público en una página. Ellos revisitan el sentido original del lenguaje, renombran sus cuerpos, se inventan historias, discuten, aprenden a argumentar, a amar, a desilucionarse por internet. Ellos son los hombres y mujeres del futuro, de ese cyber futuro que muchos old school pensaban que estaría poblado de cyborg o cosas así. Ellos son nuestros cyborg, ellos son el tercer sexo, los hombres mitad máquina, mitad humano mitad pila recargable. Los que bailan al ritmo del Dance Dance Revolution (bailan lo que la máquina les ordena), los que conectan sus cuerpos por puertos USB. Ellos han invertido los valores culturales: la máquina deja de ser una prolongación de su cuerpo, ¡ellos son máquina!… y eso es un efecto de lo que sus padres y la misma sociedad les ha dejado entrever. Ellos sólo están respondiendo a esas exigencias implícitas en las políticas públicas y educacionales. Han cristalizado todas las pesadillas de Pink Floyd.

La ambiguedad es otra de las cosas que se discrimina a estas tribus, según tu análisis ¿cómo viven la ambiguedad sexual los pokemones u otros integrantes de la tribu?

Pienso que no lo viven como ambigüedad. Claro que ven que el mundo que los rodea en su mayoría es hetero-normativo, pero ellos se han dado la licencia para cuestionarse esos parametros a nivel consciente e inconsciente. Se les ha dado más fácil la mano tambien: las organizaciones pro-gay o de orgullo gay les han abierto camino para la exploración sin recriminación, para conocer los modos de cuidado, les han dado la palabra para expresar no sólo sus miedos, sino que -y mucho más importante- sus necesidades. Los chicos “hueviados”, aquellos que transitan entre el placer que le dona un cuerpo nacido macho y otro nacido hembra, hacen de su ambigüedad un nuevo signo a releer: el del placer como tránsito: de la conciencia a la inconciencia, de la necesidad a la satisfacción. En definitiva han acelerado no sólo sus procesos “de maduración” (como dicen los psicólogos) sino que han acelerado discusiones, dudas, ansiedades entorno a su proyección como individuos sobre el estado actual de las cosas. A mi me sorprendieron muchas de sus preguntas (porque sí las tienen) que tras el dejo superficial de la ignorancia, connotan una angustia más existencial que la de Sartre, que le corresponde a un cuerpo joven incapaz de echar mano a teorías, que está en estado salvaje frente a las cosas que le suceden. Algun chico -refiriéndose a otro-dijo ¿Por qué no me puede gustar él, si a ella también le gusta? parece simple la pregunta, pero no lo es, pues se parte desde un deseo legitimado para ambos sexos: un avance epocal kilométrico.

¿Cómo crees que ven la marcha del Orgullo gay ¿les interesa? hacen diferencias entre gays y lesbianas? o hablan de una “no identidad” o “no identificarme con nada”?

Creo que para ellos se transforma en una pantalla para mostrarse. La utilizan como trampolin para exhibir sus ropas, sus estilos, para pasarlo bien, pero también para sacarse de encima el prejuicio del “pendejo gay”. En el libro hay varias fotos tomadas en esas marchas, pues ellos han participado activamente de la festividad. No vi diferencias con respecto a los tratos entre los chicos gay masculinos y femeninos. Estan a la par: bailan a la par, aman a la par, toman a la par… persisten fantasmas pequeños aun, por ejemplo el de la “Lela ataosa” pero no asi como el de “La lela fea, que la dejó el tren”. El beso de Britney Spears con Madonna y ahora, el arribo de Katy Perry han servido de colador, para dejar ideas viejas (y estúpidas) en el pasado. Aún quedan cosas por cambiar, claro está, pero creo que con lo que hacen ya es suficiente… no se pueden llevar todo el peso de este capitulo de la historia de Chile.

¿ Se podría comparar estas tribus con el movimiento hippie de los 70s o el ochentero de barricadas y lanas? Crees que son modas pasajeras?

Creo que son comparables en cuanto ambas son designadas como “tribu”, pero que no tienen mucho que ver. Sólo comparten la imagen estereotipada, pero no su fundamentación. Mientras las tribus antiguas abogaban por grandes eslogans, grandes ideales y apelaban a metarrelatos aprendidos al dedillo mientras efectivamente trabajaban por cumplirlo, estos chicos se ven enraizados en los escombros que quedó de todo eso, de todos esos planes jóvenes de un país que anheló lo imposible y que concluyó que lo imposible es impracticable. Ellos adoptan ese agotamiento ideológico, lo desfondan y hacen de la supuesta “cascara” un fondo sobre el cual poder agruparse para comenzar a reformar modos, lenguajes, colores y ritmos. Los chicos ya no levantan pancartas: se levantan el pelo. Y esto, no significa sólo individualismo, o la presencia de necesidades individuales… sino que significa que hoy somos capaces de desmantelar el ambito de los ideales mediante el reconocimiento de la necesitadad singular que tiene el hombre y la mujer con su universo contingente. Hoy los chicos pueden decir “yo creo en X, porque quiero creer en eso”, no porque “X es verdad”. O al revés “uso la chasquilla así porque me gusta”.

¿Podrías decir que otras sociedades latinas, se da esta corriente de tribus niponas o se desarrolló con mayor fuerza en este país? por ejemplo, en Buenos Aires casi no se ven…

Chile y Mexico son los paises donde más fuerte ha agarrado la onda Japo. En España también está, pero Europa envidia a Chile, nosotros somos “modelo”. Los chicos de allá o de Mex le hacen fotologs de fans a nuestros exponentes visual, decora, oshare.

Define y explica esta frase tuya “A los pokemones no le conocemos la cara, sino su cuerpo”…

Esto está puesto dentro del contexto en cómo es analizado y usado el pokemón en los medios. A los pokemones se les vende el cuerpo, el sobajeo, el ponceo, el cuerpo cansado del baile y del alcohol, se le conoce por las cosas que hacen (en plural). Los medios no se detienen en los adolescentes de verdad, en aquellos con nombre y apellido, aquel con anotaciones en el libro de clases, aquel que tiene un fotolog gold, aquel que está criándose sólo al alero de la TV. La TV sólo muestra lo que puede vender. El rostro del Pokemón no vende si éste connota singularidad. El rostro que le podría interesar a la TV o a los medios, es aquel que ha sido estallado ante el estereotipo, el que esta lleno de perforaciones, el más tatuado de todo. Lo grotesco del conocer el cuerpo implica una edición de la realidad, un blanqueamiento de la realidad: para blanquear hay que borrar la cara. Técnica que incluso ellos repiten en Photoshop, me arriesgo a pensar, que esa inconsciencia no hace más que hacer patente el gesto.

¿Qué esperas producir con tu libro? cómo crees que será visto a futuro?

Me gustaría que mi libro fuera leido por padres e hijos, no porque encontrarán consejos ni nada. Yo no pedagogizo. Sino porque sería un buen comienzo para acercar las generaciónes, para conversar cosas importantisimas, como es la felicidad personal, la proyección futura, el estado emocional del otro. Se lo recomendaría a los profesores: ¡Para que sepan -más o menos- a quienes tienen al frente y cuál es la potencia de revolución real que ellos tienen! Ahora eso es demasiado Village como para que se realice. Por ahora sólo me conformo con que los chicos se sientan representados con ciertas imágenes, frases, citas y ruidos que puedan encontrar aquí, y que incluso las discutan… que me pregunten por MSN “¿De donde sacaste esa info? Creo que este libro será visto como un texto documental, como una fotografía a una generación que no dejó testimonios escritos, ni grandes discursos en gramática española, pero que sin embargo explotó hacia el extremo las capacidades de su cuerpo y de su lengua (la salibar y la materna).

Dónde puedes conseguir “Ciertos Ruidos” Ed. Planeta marzo 2009:

En todas las librerías del país.

Ciertos ruidos es un diccionario de los términos más nuevos y más populares de Chile, el libro necesario para entender un país que cada día cambia sus colores y sus palabras, un ensayo sobre las nuevas tribus urbanas de una sociedad que siempre tiene menos de veinte años, que cada día descubre su cuerpo y se apropia de todas las estéticas, que ocupa las calles, los parques y los dormitorios de una manera tan superficial como compleja. Ciertos ruidos no sólo es el primer título chileno sobre las muy populares tribus urbanas de pokemones, peloláis, emos, flaites y visual, sino también un libro que analiza en profundidad el fenómeno y al mismo tiempo lo aborda con frescura y jovialidad. Ciertos ruidos presenta temas de interés para adultos, jóvenes y adolescentes. A los primeros les permitirá entender los códigos que manejan sus hijos hoy en día, a los segundos los actualizará y a los más chicos les entregará pautas de estética y conductas a seguir.

Rompiendo el Silencio.cl / Cultura visible, cultura pensante, ¡cultura lésbica!

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