La estética de lo feo

Fuente: http://www.mx.answer.com

La estética es una disciplina filosófica a la que recurrimos para explicar la relación desinteresada entre un sujeto y un objeto, en la que se establece una contemplación, que puede ser de agrado o desagrado. De esta manera, esta disciplina estudia el resultado de la relación, estableciendo lo que posee el objeto y qué juicio del gusto construye el sujeto en esa relación, para atribuir a su experiencia valor estético.

La belleza y la fealdad constituyen experiencias exclusivas para cada sujeto. Lo que para una persona es bello, no necesariamente lo es para otra, y si alguien coincide con éste o con aquél, es sólo en el lenguaje, en el momento en que enuncian la sensación de belleza que han experimentado ante determinado objeto. Sin embargo, ninguno es capaz de determinar qué grado de belleza han experimentado. Quizás su sensación de belleza esté en función de las opciones con que cuenten en el momento de hacer la valoración, esto es: El valor estético no está ni en el objeto, ni en el sujeto; éste es sólo un instante exclusivo de una relación sujeto-objeto, pero es a través del sujeto que nos enteramos en sí de su experiencia contemplativa; el sujeto es quien lo construye, pero necesita la relación con el objeto para producir la construcción. De modo, que aunque el objeto tiene características propias, en tanto que posee un lugar en el espacio -y lo ocupa en relación a lo que es en término objetivo-, y tiene posibilidad estética, necesita de un sujeto a quien esas características lo afecten de manera individual tocando su sensibilidad. De esta manera, el sujeto experimenta el valor estético, y se lo atribuye al objeto contemplado.

En el campo visual de la estética, ningún sujeto puede construir un valor estético, ni experimentarlo si no es por medio del sentido de la vista. Podría aducirse que los sujetos tienen formado de antemano un patrón estético al que someten todos los objetos observados, y si aún fuera así, necesitarían del objeto para poder experimentar el valor estético. Pero si la sensibilidad del sujeto supone un patrón, se trata de una conformación inconsciente, producto de cada instante de vivencia; y en cada instante se va transformando.

La contemplación de un objeto no implica sólo una descarga del sujeto hacia éste, el objeto contribuye al mismo tiempo a la formación de la sensibilidad del sujeto, al tiempo que genera en él una nueva experiencia, esté no esté consciente de ello. Un sujeto puede experimentar belleza o fealdad, antes de determinar agrado o desagrado, contrario a cuando experimenta sublimidad, relación en la que participan factores reflexivos.

La fealdad a través del arte, alcanza una nueva e importante dimensión, debido al impacto que sus formas generan en la sensibilidad humana. Sin embargo, para ello necesita del dominio de los recursos del arte. En el caso de la pintura necesita los recursos plásticos para atrapar al espectador. Así, lo feo, mediado por el arte, se convierte en recurso de fruición y se transforma en estético, no por bello, sino por arte.

Experimentar fealdad en la naturaleza no produce fruición. Sólo mediada por el arte -o al servicio de éste-, tocada por los recursos plásticos, en el caso visual, adquiere la Fealdad valor estético. Es sabido que los efectos de la experiencia de Fealdad son más intensos que los de la experiencia de la belleza. Por ello, el artista logra mayor impacto en sus obras con la estética de lo feo; Cuya impresión es más duradera y diversa. No obstante, aunque la Fealdad en las obras de arte logre impactar al espectador, no lo afecta con el mismo grado que si se tratara de una relación de Fealdad con objetos de la naturaleza. En la obra, aunque se produzca Fealdad, el sujeto-espectador no está activamente implicado, en cuanto es consciente de que se trata de una invención del artista. No produce en nosotros la misma reacción presenciar El fusilamiento del 3 de mayo de 1808, de Goya, que vivir en carne propia el suceso al cual hace alusión dicha obra, en este caso es preferible estar frente al lienzo, que frente al pelotón.

El impacto de una obra cubista, de Gris, Braque o Picasso, artistas cultivadores de la estética de lo feo, no provocan temor en el espectador, como lo provocaría un ser humano cuyo cuerpo sea tridimensional en cada una de sus partes.

El artista establece una contemplación de lo feo, lo identifica y hace de él un recurso para su expresión artística. El artista que cultiva la estética de la Fealdad, contrario al artista renacentista, que concentraba la belleza -que se encontraba dispersa en la naturaleza- en su obra con la pretensión de crear un escenario de perfección, toma todos los puntos convencionalmente feos de la naturaleza, para hacer de su obra un escenario de feísmo, que mediado por el arte logra éxito en los espectadores. La pintura dominicana es producto de lo que ha sido la plástica del siglo XX en Occidente, escenario para el desarrollo de la estética.

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