Sobre el Terremoto y la generalización del saqueo

Por: Anónimo
Fuente: http://www.lahaine.org (03.03.10)

Introduccion:

Que ningún pajarito piense que le “achacamos” a la sociedad de clases el terremoto. Lo que si dejamos en claro es la necesaria relación entre el orden del capital y las consecuencias de una catástrofe natural. Lo que resulta de las fuerzas de la naturaleza expresadas en un terremoto y su choque con una sociedad organizada en clases sociales y explotación es lo que pretendemos, con los siguientes textos, “reflexionar”.

Es urgente gestar nuestras redes de comunicación para evitar que el sentido común y la ideología capitalista se refuercen con esta catástrofe, en lo que es el verdadero y único aprovechamiento que se esta sacando de esta situación a modo de ocultar los cimientos de la sociedad de clases que levantan la superficie donde se producen todos estos «fenómenos». Es urgente intentar leer por fuera de lo que nos bombardean los mass media. Algunos han tildado lo publicado como «panfletos» que quieren obtener rendimientos políticos. Ya es hora de darse cuenta que los únicos panfletos efectivos son los discursos e imágenes que nos tienen anestesiados todo el día ante la pantalla de televisión y ya han sacado el provecho de legitimar la violencia de clase al tiempo de hacerla invisible
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Detournement [distorsión] hecho por Antsep, basado en el artículo de Guy Debord “La decadencia y caída de la economía espectacular-mercantil”

Es para nuestros hijos, no tenimos nada

Nos encontramos en el desastre generalizado. En él los medios de comunicación, como reproductores ideológicos, han sabido cumplir su rol. Desde temprano hoy 28 de febrero, estos han estado cubriendo la “novedad” del momento: Las poblaciones de las ciudades más afectadas por el terremoto en Chile, de forma masiva se han adentrado en los distintos lugares donde existen mercancías que pueden satisfacer sus necesidades más urgentes, es decir, negocios, supermercados, y se han llevado estos bienes, apropiándoselos como medida de desesperación ante el progreso de la desposesión. Ahora, en el mismo momento del saqueo, una periodista de Chilevisión impresionada por que “personas no se llevaban artículos de primer orden”, denuncia de sinvergüenzura y de delincuencia a personas que corren con plasmas, miles de rollos de papel higiénico, zapatillas y otros. Grandes cantidades de personas corren felices con lo que han adquirido. Es en estos momentos donde se logran develar las múltiples contradicciones sociales que genera el Capitalismo, en los que las consecuencias de un desastre natural tienen raigambre en lo social, y en los que lo que pareció en algún momento ilegal se torna en un deseo común, se torna en una respuesta contra el Capital.

Los saqueos en distintos lugares de Chile, se han transformado en revueltas contra la mercancía y contra su mundo. Son los pobladores de nuestro país- al igual que bandas de delincuentes, pero de modo más radical, por estar los pobladores al punto de la desposesión total, en el que no se puede creer en la esperanza de que llegue la solución por si sola- toman al pie de la letra la propaganda del capitalismo moderno y su publicidad de la abundancia. Ellos quieren todos los objetos expuestos y disponibles en abstracto, porque los quieren usar. Por eso mismo recusan su valor de cambio, la realidad mercantil que es su molde, su motivación y su finalidad última, y que lo ha seleccionado todo. Mediante el robo y el regalo los pobladores encuentran un uso que desmiente enseguida la racionalidad opresora de la mercancía, sacando a la luz lo arbitrario e innecesario de sus relaciones y de su fabricación misma.

Así también los saqueos han mostrado la realización más sumaria del principio bastardo «A cada uno según sus falsas necesidades», las necesidades determinadas y producidas por el sistema económico que el saqueo precisamente rechaza. Pero como esa abundancia se toma al pie de la letra y se alcanza en lo inmediato, en lugar de perseguirla indefinidamente en la carrera del trabajo alienado y del acrecentamiento de las necesidades sociales aplazadas, los verdaderos deseos están expresándose ya en la fiesta, en la afirmación lúdica. El hombre que roba las mercancías demuestra su superioridad humana frente a ellas. No permanecerá prisionero de las formas arbitrarias de las que se ha revestido la imagen de su necesidad. En los lugares de Chile donde los escombros abundan (y en otros lados donde no han caído), se ha dado el paso del consumo al derrumbe de la ideología mercantil. Los grandes refrigeradores y plasmas robados por personas que no tenían electricidad es la mejor imagen de la mentira de la abundancia que se ha trocado en verdad en juego. La producción mercantil, cuando se la deja de comprar, se torna criticable y modificable en todas las formas particulares que haya asumido. Sólo cuando se la paga con dinero, en cuanto signo de un rango dentro de la supervivencia, se la respeta como a un fetiche admirable.

Es la sociedad derrumbándose la que haya entonces su respuesta natural en el saqueo; pero no era ésta de ninguna manera una abundancia natural y humana, sino una abundancia de mercancías. Y el saqueo, por el cual se desmorona inmediatamente la mercancía como tal, muestra también la ultima ratio de la mercancía: el ejército, la policía y demás cuerpos especializados que ostentan en el Estado el monopolio de la violencia armada. ¿Qué es entonces un policía? Es el servidor activo de la mercancía; es el hombre totalmente sometido a la mercancía, por obra del cual este o aquel otro producto del trabajo humano sigue siendo una mercancía cuya mágica voluntad es que se la pague, y no simplemente un vulgar refrigerador o un plasma, una cosa ciega, pasiva e insensible, a merced de cualquiera que la use. Detrás de la indignidad de depender del policía, los pobladores rechazan la indignidad de depender de las mercancías. La gente desesperada ha elegido otra cualidad del presente, se ha defendido de las fuerzas policiales, en Concepción, en Quilicura, en Temuco, ha buscado formas de resistencia ante la desposesión, y ha encontrado la respuesta en la generalización del saqueo.

Ahora bien cabe agregar otros factores a considerar: la no casualidad de que hayan sido las familias más afectadas por el capitalismo, a su vez, las más afectadas por este desastre natural, la muestra de la contradicción de las mercancías arquitectónicas, en las que las más baratas no se mantienen en pie, y un sin fin de cuestiones que se hacen necesarias analizar de forma mas minuciosa. . Entonces, podemos ver en base a todo lo anterior que en el desastre generalizado, el actuar social de las clases dominadas ha develado las contradicciones del Capital…ahora se trata de profundizarlas; si bien podemos resistir, ahora debemos organizarnos ¿Para qué? Para poder superar la desposesión, desposesión que no ve su iniciador en el terremoto, sino que en el sistema de la mercancía, el Capitalismo. Debemos crear redes de comunicación y apoyo mutuo, difundir tanto las mercancías expropiadas como la información útil ante esta catástrofe social, crear lazos en las poblaciones…y no para volver a la normalidad, sino para superarla.
¡El desastre no fue el terremoto, es el Capital!
¡Arriba la gente de Concepción, Temuco, y de todos los lugares de Chile que resiste los perjuicios del Capital y del terremoto, recuperando lo que algún día el empresariado le robo!

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