Televisión familiar al desnudo

Por: Milan Mauricio Grušić Ibáñez
Fuente: Kaos en la Red [05.08.08]

Chile, Provincia Imperial, agosto de 2008.

Recordar aquellos momentos familiares frente a la televisión, en tiempos de la dictadura, es algo muy melancólico. Momentos en que toda la familia se juntaba para entretenerse viendo teleseries o algún programa infantil educativo. No faltaban a ese encuentro los programas para los jóvenes adolescentes del hogar. Aun recuerdo a quien se convirtió en un icono de los programas infantiles.

Pin Pon fue, en sus primeros tiempos, un programa directamente dirigido a los niños del hogar. En los ´70 nacía un muñeco mágico que disminuía su estatura a voluntad e interactuaba con lápices, dibujos que cobraban vida, y un sin fin de objetos que no dejaban de asombrarnos cuando estos se movían como por arte de magia. Todo acompañado por una cortina musical del Amigo Valentín, eximio pianista y director musical. Ambos tenían el talento de sumergirnos en un virtuoso mundo de fantasía, donde éramos educados amorosamente por Pin Pon,en un ambiente en que la imaginación no tenia limites; y, en donde los valores universales estaban presentes en todo momento. La dictadura militar chilena, al ver dicho programa infantil, decidió becar permanentemente al actor que personificaba al muñeco, con un pasaje a Cuba, y estadía permanente, lejos de nuestra Provincia Imperial de Chile, hasta que los comunistas huesos del actor se pudrieses. Afortunadamente dichos deseos castrenses no se concretaron. Gracias a las Profesoras de Párvulos, cariñosamente llamadas Tías, mantuvieron viva la herencia de Pin Pon. También muchas mamás y papás ayudaron a seguir con el legado, del mágico muñeco, para las futuras generaciones. En los ´90 Pin Pon no sólo regreso a Chile, sino que, también a la televisión. El retorno del muñeco avivo la alegría de muchos padres. Ahora los hijos, de aquellos que fueron niños, podrían ver al mítico Pin Pon por la televisión, y en colores. Fue una maravillosa experiencia volver a ver a mi amigo de la infancia, nuevamente en la pantalla de un televisor. Aunque Pin Pon ya no se encuentra en televisión aun podemos verlo, esta vez en vivo y en directo, en carne y hueso. El compromiso de Pin Pon con los niños de Chile, y del mundo, aun se mantiene vivo y disponible para muchas generaciones, presentes y futuras. El muñeco mágico continuará educando, entreteniendo y emocionando por muchísimo tiempo más (Con todo mi afecto y cariño para Jorge Guerra, Jimena Oros y Valentín Trujillo).

La televisión de la dictadura, post ´73, decidió comprar programación extranjera, para la entretención de los infantes de aquellos tiempos. Capulina, Cepillín, El Chavo del Ocho y El Chapulín Colorado fueron algunos de los programas que llegaron, en gloria y majestad desde México. Desde Japón nos invadió Ultraman, UltraSeven, Robot Gigante, Capitan Ultra, Esper y un sin fin de dibujos animados. Rankin Bass, Hanna Barbera, Marvel y otras productoras estadounidenses no se quedaron atrás en mostrarnos sus producciones. Los Bananas Splits, La Flauta Mágica, Lancelot Link, Amigos por Correspondencia y muchos programas yanquis nos mantuvieron regocijados en épocas de terror y miseria.

Por esos tiempos también se resolvió dar un paso importante, a la usanza de los programas mexicanos. La televisión satisfizo su necesidad de programación nacional, creando programas como El Capital Saca Corcho, La Tía Patricia, La Cafetera Voladora y los míticos Bochincheros. Ellos aportaron un nuevo formato a la programación infantil, que con el tiempo los convirtieron en sucesos televisivos. Programas de televisión infantil con público, concursos, juegos y regalos, apaciguó la necesidad de leche de miles de niños, en aquellos períodos oscuros. Ya no importaban los valores y la educación, sino el entretenimiento y la competencia, cruel y despiadada.

A fines de la dictadura los programas infantiles; como Cachureos, Pipiripao y El Profesor Rosa; iban en creciente decadencia. Debido a que los niños no tienen poder adquisitivo, la cuestión se concentro en los jóvenes. Los programas televisivos para jóvenes adolescentes, en tiempos de la dictadura, se transformaron en un verdadero acontecimiento televisivo. Con el advenimiento de la democracia Extra Jóvenes, programa juvenil de un canal laico, dio un gran golpe a la cátedra. Jovencitas bien formadas eran reclutadas en un supuesto concurso de baile. Adolescentes, preadolescentes e infantes eran vestidas provocativamente, por sus madres, con el fin de presentarse y bailar en dicho concurso. Los movimientos sensuales, y sus vestidos provocativos, no dejaban percibir si bailaban bien o no, lo importante era verlas bailar como una profesional del rubro cabaretero. Al desgastarse ese programa juvenil no tardó mucho en aparecer otro, más osado, más revelador, más……. erótico.

Mekano, programa juvenil de un canal fundamentalista católico, volvió a traer la picara entretención a las tardes de los chilenos. Dueñas de casa, adolescentes y niños, de todas las edades, fueron testigos del esperado “destape”. Bailes brasileños, sumamente erotizados, fueron interpretado por hermosas jovencitas de profundísimo aroma a amazonía, entre sus firmes piernas bien torneadas. El baile Axe logró revolucionar a la juventud chilena, a sus padres, a sus vecinos, a Raimundo y todo mundo. Lo que no pudo lograr la revolución francesa, bolchevique y cubana, lo logró un trasero torneado y un par de firmes tetas llegadas de Brasil. El Axe no sólo trajo a bellas féminas, sino que además arribaron guapísimos garotos, musculosos y de piel canela. Tanto chicos como chicas no dejaban de moverse con extrema sensualidad y sexualidad. Con el tiempo, jóvenes aparecidos de no se donde se fueron integrando a la coreografía de los garotos. Jóvenes buenos mozos y bellas señoritas, tal vez salidos del mundo discotequero y del “modelaje”, se integraron al baile erótico. Traseros casi descubiertos y senos al aire se convirtieron el los integrantes constantes de los sueños calientes y húmedos de muchos niños y adolescentes, sin dejar de lado a más de algún adulto hipnotizado por semejante muestra de mercancía carnal. Con la llegada del verano sudamericano, los chicos del famoso Team Mekano se trasladaban, con cámaras y petacas, a algún hotel a las orillas del mar de la Región de Valparaíso. La cuidad elegida era Viña Del Mar, no sólo por ser el principal balneario chileno, sino por celebrarse allí el afamado e internacional Festival de Viña Del Mar, conocido casi en ninguna parte. Esta vez no eran jeans ajustados, minifaldas y hotpam, sino, bikinis diminutos y tangas casi invisibles que hacían agua la boca. El afamado cola less entró en gloria y majestad en la cultura criolla. Los traseros desnudos ya no eran privativos de cabaret´s y centros nocturnos, los hombres adultos dejaron de ser los favorecidos al momento de poder ver un poto pelado. Sumemos el casi desnudo a, los movimientos cóitales, y tendremos como resultado una masturbación segura. Adolescentes y niños soñaban con perteneces al Team Mekano y poder, por un segundo, manosearse con las hermosas chicas bailarinas. Con el tiempo fueron agregados al espectáculo difíciles pruebas y competencias, que zigzagueaban entre la humillación y el atropello a los Derechos Humanos. La decadencia moral de niños y adolescentes ya se hacia un hecho difícil de revertir. No soy un fundamentalista religioso o un moralista, ni nada que se le parezca, pero si creo que hay edades, tiempos y horas para todas las cosas.

Un programa televisivo con un alto contenido erótico, sumado a chistes de doble sentido y hermosas mujeres semidesnudas, es, sin duda, un programa más que interesante, en horario de adultos. La sexualidad en los niños y adolescentes es complicadísima, como para más encima estar bombardeándola con contenidos picantes y escabrosos. Soy un hincha de los programas televisivos para adultos, pero no creo que sea bueno confundir, y pensar, que la entretención sin límites sea para todos. Lamentablemente los padres chilenos tienen ese gran desorden en sus mentes; y, como buenos hijos de la dictadura, piensan que sus hijos tienen el derecho de ver todo, sin límites; eso incluye la programación nocturna para mayores de dieciocho años.

En el siglo XXI la red estatal, TVN, se propuso terminar con el escándalo en horario familiar. Ante esa misión dividas, nació “Rojo Fama contra Fama”. Rojo fue una copia bien pensada y elaborada de un programa de la década de los ´70, llamado “Música Libre”. Música Libre trataba de un grupo de jóvenes adolescentes, de nivel socioeconómico medio alto, que intentaban bailar, y coordinar sus movimientos de labios con la voz grabada de algún cantante famoso del momento. A pesar de que nunca lo hicieron bien, fueron grito y plata, en aquellos días de la televisión en blanco y negro. Rojo no quiso caer en lo patético y decidió llamar a competencia a jóvenes cantantes y bailarines neófitos. Aunque las minifaldas, trajes eróticos y movimientos sensuales no desaparecieron por completo, en el caso de los bailarines, lo importante era el talento. Elegir al cantante y al bailarín más talentoso era el meollo del asunto.

En el 2007, un canal laico decidió volver al esquema que produjo tanto éxito entre los niños y jóvenes adolescentes de la provincia imperial chilena. Yingo surge, como un Fénix, para volver a erotizar a los jóvenes con bailes sensuales y sexuales, con señoritas escasas de ropa y jóvenes buenos mozos. Este programa tuvo una variante, presentar a dos grupos, los Módelais y los Pópulais. Los Módelais están constituidos por jóvenes de apariencias muy atractivas y sensuales, supuestos modelitos, de nivel económico medio alto, pero de un bajísimo nivel cultural. Eso sin dejar de lado a un numeroso contingente de topleteras y cabareteras que, sin pudor, integran ese Team. No estoy en contra de que esas chiquillas encuentren trabajo en la televisión, pero, no deja de tener algo de morbo el saber que muchas de esas señoritas aparecen en un sin fin de videos, en You tube, donde emergen realizando bailes eróticos y desnudos completos. Los Pópulais; por otro lado, que no necesariamente son populares, están integrados por muchachos y chiquillas que gustan de la moda y el vestuario de los dibujos animados japoneses, en especial alusión a los Pokemon. Estos jóvenes no provienen de un estrato socioeconómico medio alto, todo lo contrario, y menos pensar que tienen un nivel cultural adecuado, más bien todo lo inverso. Ambos grupos se dedican a competir y ver quienes son los mejores. Ambos son forzados a participar en competencias de conocimientos generales, donde los que pierden son obligados a cumplir con humillantes penitencias que atropellan su calidad de seres humanos. ¿Es este el ejemplo que deben seguir los niños y jóvenes de nuestros países…?. ¿Es esta la depravación del capitalismo neoliberal…?. ¿Son estos los valores que nos entrega el Imperio, a los países lacayos del segundo y tercer mundo…?.

Algún Querido Hermano de otro país pensaría que, si esta es la televisión de las tardes chilenas, ¿cómo serán los programas nocturnos de televisión…?. Pues para ser sincero, los programas nocturnos son bastante más moderados de lo que cualquiera pudiese pensar; eso si, con un acento marcadísimo en la violencia. Pero no sólo en la violencia cinematográfica, sino en una violencia real y policial. Aunque no lo crean, los chilenos pensamos que Chile es el país más violento del mundo. Como buenos isleños solemos mirarnos constantemente el ombligo.

Bailes eróticos, poca ropa, hilos dentales por bañadores; todo por la televisión, todo por un minuto de fama, todo por el éxito…… No importa la edad, lo importante es lograr la notoriedad deseada. Padres que llevan a poner silicona en los dulces y virginales pechos de sus niñitas, madres que visten a sus pequeñas como meretrices; y, programas de televisión que les dan cabida, nos han llevado a la consolidación de la televisión basura, es más, a la institucionalización de la prostitución. Directores de televisión, dueños de discotecas, empresarios, políticos y religiosos, pagan buen dinero por ver a una adolescente fregándose en un caño, semidesnuda.

Hoy es el baile del caño que nos tiene loquitos. Las damas criollas desean sentirse sucias; y, las que ya tienen más de alguna manchita, ansían concebirse como grandes damas de la farándula televisiva. “Cualquiera es un señor, cualquiera es un ladrón”. Curiosamente, hace algunas semanas se hizo famosa una chica buena moza por bailar en un caño. Lo más sui géneris de eso es que lo hizo en el Metro de Santiago R. M., teniendo como testigo a algunos privilegiados pasajeros. Días posteriores estando vestida en la vía pública, cerca al palacio presidencial, fue detenida por carabineros. Esta detención fue impropia e ilegal, ya que carabineros quiso evitar que la señorita se desnudase en público, es decir, fue detenida por sospecha. La detención por sospecha, famosa en dictadura, fue derogada en democracia. Una chica es detenida por trepar un caño semidesnuda, pero los poderosos dueños de cadenas televisivas, que denigran a la juventud del país, son tratados como grandes señores. Ricardo Claro, delator de sus trabajadores para que los asesinaran, en dictadura, y proveedor de su flota mercante para ser utilizada como campos de tortura y desaparición de chilenos, propietario de Mega, canal televisivo fundamentalista católico, donde exhibían Mekano. Y, Sebastián Piñera, quien se hizo multimillonario robando en su totalidad empresas que fueron del estado en tiempos de dictadura, dueño de Chilevisión, canal laico, donde exhiben Yingo. Ambos, grandes empresarios, pero uno de ellos es, en la actualidad, candidato a la presidencia en representación de la derecha neoliberal y de la derecha fascista. Ambos cristianos católicos. Ambos financistas, socios, amigos y servidores de la dictadura militar chilena. Ambos respetados y admirados, hoy en día, hasta por los que lucharon por la democracia; esos que eran sus enemigos; esos que hoy son oficialistas; esos que se encuentran en el poder en la actualidad; esos que se hacen llamar socialcristianos, socialdemócratas y progresistas; esos que lucharon contra la dictadura; aquellos… los de La Concertación.

Es curioso que en Chile se arreste a una chica por quedar en tanga, dentro del Underground criollo. Es curioso que no existan playas nudistas en Chile. Es curioso que en Chile, aun, el sexo sea visto como algo sucio. Es curioso que el bello cuerpo de una mujer sea material de mercadeo y no de admiración. Es curioso que los violadores sean cada vez más jóvenes. Es curioso, cómo contraparte, que la televisión chilena nos bombardee con erotismo, sexualidad y cuerpos semidesnudos, en horario familiar.

El neoliberalismo hizo bien su trabajo. ¿Cómo manipular a la juventud, que por naturaleza es revolucionaria…?. La respuesta es simple, “sobredosis de sexo”… ¡Y ahora, ¿quien podrá defendernos…?!. ¡Yo!, ¡tu y aquel…!. ¡Todos…!. ¡Juntos podemos más…!.

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  1. […] Televisión familiar al desnudo […]

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