Una Meditación en voz escrita.

Por: Dr. Alejandro Patricio Carmona Bello *
Fuente: Envío directo

* Obstetra-Ginecólogo
poliana.patricio@gmail.com
Sobre el campo el agua mustia/ cae firme, grácil, leve;/ sobre el agua cae ngustia,/ llueve….
Y pues sólo en amplia pieza;/ yazgo en cama, yazgo enfermo / para espantar la tristeza; / duermo.
Pero el agua ha lloriqueado/ junto a mi, cansada leve,/ despierto sobresaltado/ llueve….
Entonces muerto de angustia/ entre el panorama inmenso;/ mientras cae el agua mustia,/ pienso…..

¿Qué hay detrás de tan hermosa Poesía?.
La genialidad poética de Pezoa Vèliz hace brotar de su alma y de su cuerpo gravemente enfermo, una tremenda tristeza, angustia y soledad en su “Tarde de Hospital”.
¿Què hemos hecho actualmente con nuestros Hospitales?.
Hay una queja persistente acerca la deshumanización del Hospital. La excesiva burocratización comporta la despersonalizaciòn. Lo curioso es que a mayor modernizaciòn de la Medicina y de los Hospitales , el enfermo es el gran oprimido y se pregunta: ¿Es esto un encierro o una Empresa?. Dice el slogan: “Se puede morir de modernismo”.

Asì, se ha cambiado hasta el lenguaje. Ya no es “el Paciente”. Hoy se dice: “usuario” y al Médico: “El prestador”. El Hospital-Empresa está relacionado con “Un Sistema de Redes”para su objetivo Empresarial y las Farmacias, para asegurar su rentabilidad, se estructuran “En cadenas”. Es decir, ambos a “la caza de enfermos” como “pesca en redes” y obligados “en cadenas” a satisfacer la prescripción Médica.

Es posible que “Paciente” sea un mal vocablo; pero no aparece otro mejor cuando lo expresamos por extensión a lo que Esculapio meditó: “Los pobres, acostumbrados a padecer, no te llamarán sino en caso de urgencia; pero los ricos, te tratarán como un esclavo encargado de remediar sus excesos, sea porque tengan una indigestión, sea porque estén acatarrados, pues aprecian en muchísimo su estima”.

Con la organizaciòn Empresarial de nuestros Hospitales y la deshumanización resultante, peligrosamente hemos conculcado la dignidad de nuestros enfermos. El Cristianismo afirma que cada Hombre constituye el prójimo de todos los demás Hombres, porque Cristo está presente en el sufrimiento de cada ser humano. Basado en el concepto de Hospitalidad, en la Edad Media se concibió el Hospital como lugar de acogida donde se vive en proximidad y al cuidado del enfermo abandonado o desarraigado de su familia. Entonces, La institución Hospital nace como típicamente cristiana, desconocida anteriormente como fenómeno social de importancia. El Hospital cumple una función decisiva en el aspecto terapéutico; pero es mandatorio el énfasis en la Humanización, porque ésta promueve la vida, la curación y la esperanza. La Muerte no es un fracaso de la Medicina; entonces, ¿Por qué no transfigurar la agonía de un enfermo en un verdadero crepúsculo, una hermosa puesta de sol que nuestro espíritu tanto aprecia?

Una explicación posible a esta actitud de postergación puede ser que las exigencias empresariales en los Hospitales burocratiza el sistema en razón a conseguir metas de máximo rendimiento, mayor eficacia, buena Gestión y eficiencia por horas contratadas, puntillosamente controladas so pena de lesionar escuálidos sueldos para un personal de Salud siempre insuficiente, en condiciones de recursos disminuidos y en un ambiente laboral siempre en tensión.

En los albores de la evolución del Hombre, éste adquirió la conciencia de la totalidad de su Ser: Cuerpo y Espíritu. Tomó conciencia de si mismo y también, de sus límites. A la vez, fué impresionado por lo terrible del mundo y de su impotencia para enfrentarlo. La búsqueda de soluciones a estos avatares le trajeron grandes conquistas y grandes ruinas. Pero a pesar de ello, el desarrollo de la persona humana ha sido la constante de cuantas generaciones de hombres nos han precedido.

El Hombre al desprenderse de un largo pasado de magia y superstición religiosa, comienza a indagar en los misterios de las enfermedades. Así, el quehacer Médico se tranformó en una técnica, en un campo de conocimientos racionales obtenidos empíricamente que son usados en su beneficio.

Reconocida, entonces, la naturaleza del Hombre integral como Cuerpo y Espíritu, esto lo obligó a comprenderlo como Persona con Dignidad y que está destinado a la Libertad, a la Felicidad, a la Verdad. El Cristianismo contribuyó también a esta dignidad dándole el sello de sagrado. Por lo tanto, aquí nace la importante filiación del Médico con la Etica y la Moral como principios consustanciales en el diálogo con el enfermo.

La actitud de compasiva comprensión viene marcada a fuego por la Escuela Hipocrática, cinco siglos antes de Cristo, cuando de los enfermos decían: ”…..no saben lo que padecen ni por qué padecen, ni lo que va a suceder a partir de su situación actual…..y reciben las prescripciones del Médico aquejados por el dolor presente, temerosos de futuro, llenos de enfermedad, vacíos de alimentos, ansiosos de recibir algo contra la enfermedad más de lo conveniente a su salud, sin deseos de morir, pero incapaces de soportarlo con firmeza”. Esta descripción sólo pudo ser escrita por un Médico motivado por una fuerte actitud empática.

La Medicina Moderna se aproxima al ideal científico mediante dos disciplinas. En primer lugar, La Anatomía General y la Anatomía Patológica. Ambas asumen como objeto el cuerpo muerto. Con este estudio disponemos un mapa general del cuerpo humano y que nos permite ubicar el síntoma con mucha precisión y elaborar teorías con más fundamentos científicos.

La segunda disciplina es la Tecnología aplicada a la Medicina que nos permite observar el interior del cuerpo vivo como si estuviera muerto. Técnica cada vez más asombrosamente desarrollada. Entonces, el peligro de la excesiva racionalización, despersonalización y deshumanización del Médico está a la mano. El Médico sabe naturalmente que el enfermo no es simplemente una máquina orgánica; pero debe realizar gran parte de su sus actividades “como si” el hombre fuera una máquina de un tipo muy especial. Entonces, en esta complejidad de relación del Médico con el Enfermo, no cabe más que el” Ars curandi” basado en el diálogo con fuerte contenido ético ya que el médico está llamado (vocare) a servir, curar, acoger y a aliviar el dolor y sufrimiento.

¿Qué importa que el Médico sepa algo de Astronomía, de Las Guerras Púnicas, Filosofía, La Teoría de Conjuntos, las pinturas de Kandinski, El Quijote, El Romanticismo alemán en la música o la Arquitectura de Gaudí?. En verdad, nada y todo. Nada, porque le quita tiempo valiosísimo al estudio y práctica. Todo, porque esta formación humanística lo obliga a pensar en Abstracto y el pensamiento abstracto va de la mano con la formación Etica y Moral. (Forma de pensamiento muy arraigado y conocido universalmente que traspasa los tiempos de Aristóteles hasta Kierkegard y que son asumidos por importantes pedagogos modernos que lo aplican preferentemente en la adolescencia).

Cuenta la leyenda que cuando al profesor Rodolfo Armas Cruz, en los momentos en que la Tecnología aplicada a la Medicina daba sus primeros pasos, le preguntaron por cual maravilla tecnológica él se inclinaba. Don Rodolfo respondió: “La Silla, ya que me permite estar al lado del enfermo, conversar, conocerlo y saber de su enfermedad”.

Una mañana, años atrás, me crucé en el pasillo del Servicio de Ginecología con el Dr. Jaime Cubillos Oyarzo , entonces Jefe de Servicio. Llevaba en su mano una Silla. Entró a una Sala y se sentó al lado de una enferma que había operado el día anterior. Su cirugía había fracasado como terapia para su mal incurable. Observé la mirada extasiada de la paciente mientras él le hablaba con la mano asida y mirándole a los ojos. Todos nuestros grandes maestros tuvieron una tremenda formación humanística. Sus códigos de Etica estuvieron impresos en su corazón y mente. La mano y la palabra fueron también, sus mejores instrumentos. Estuvieron por encima de las formalidades.

El Arte muchas veces habla antes que nosotros. Para quien conozca la hermosa pintura “Ciencia y Caridad” de Picasso, que la hizo a los 17 años, vemos al Médico sentado junto a la madre moribunda, le toma el pulso. Tomarle el pulso a una moribunda puede resultar hasta innecesario; pero el símbolo es la Ciencia. La mano asida, la acogida. No vamos a llenar de sillas nuestras salas de hospitalizaciones porque sería un tanto absurdo. Lo que señala el artista es el Gesto. Veamos la Monja que toma al hijo de la moribunda en brazos. La Monja, la Virgen, la Madre Universal que no tiene hijos propios; pero es la Madre de todos. Ahí está el Mito y lo Religioso.

En los albores del Hospital-Empresarial, fueron retiradas las Comunidades de Monjas que por años habitaban los Hospitales. Fué una orden ministerial. Las Mojas vivían en comunidad fraterna con los enfermos y estaban vigilantes día y noche a sus requerimientos espirituales y también, contribuían a la asistencia. La filosofía del Hospital- Empresarial era incompatible con la caridad. Pero, no era para tanto. Los ideólogos del Sistema intuyeron que había algo en el corazón humano que tendía naturalmente a la filantropía. Fué así que apareció una pléyade de voluntarias a colores que lograron satisfacer esa tremenda necesidad del corazón humano…….pero que no comprometía el “sistema”. El Mito de la Madre Universal señalado por el artista nos permite así, entender a Teresa de Calcuta y su comunidad que recoge al prójimo miserable, al enfermo abandonado en las calles de la India. Entendemos al Pequeño Cottolengo que acoge a los dañados cerebrales profundos, a los Hermanos Hospitalarios de San Juan de Dios y tantos más.

León Tolstoi en su magistral obra: “La muerte de Iván Ilich” demuestra que el cuidado, la acogida está representado por el criado Guerassime, quien es único que le tiene compasión. Veía que nadie tenía piedad de èl, porque nadie quería ni siquiera hacerse cargo de su situación. Sólo Guerassime comprendía aquella situación y se apiadaba de èl. Por eso Ivan Ilich se sentía a gusto cuando le sostenía los pies a veces durante noches enteras.

“La Muerte y la Doncella” relata el diálogo de una joven moribunda con la Muerte:….”Vete, áspero esqueleto”. La Muerte , representada por su difunto amante, que se presenta como amigable, responde: “Soy tu amigo y no vengo a castigarte”.

Franz Schubert, en 1824, en una época de soledad y malestar físico, gravemente enfermo y sabiendo que moriría, trasladó este Lied a su Cuarteto homónimo en Re menor, haciendo suya esta experiencia. Poco antes de su muerte, el también pide, como el personaje de la novela rusa, compañía y cuidado. Escribe a su amigo Schober el 12 de noviembre de 1828: “Estoy enfermo. Ya hace once días que no como ni bebo nada. Sé tan amable y ayúdame en esta situación tan desesperada con algo de lectura”. Franz busca compasión, alguien que sienta con él. Muere una semana después víctima de la sífilis diagnosticada en 1823. Hay algo màs doloroso.

Billie Holiday, famosa cantante de Jazz. Su muerte en 1959 pareció una cruel burla del destino. Moribunda e inconsciente en la cama del hospital, la policía la esposó a su cama acusada de consumir heroína mientras agonizaba en la más abyecta situación de abandono, soledad y miseria.

Después de toda esta Meditación ilustrada, se entiende mejor la Poesía de Carlos Pezoa Véliz. ¿No?.
 

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