Los Intelectuales y el Realismo Político Contemporáneo

Por: Carlos Parraguez
Fuente: Revista Latinoamericana N° 58, Diciembre, año 2004

Ciudad de Alberta, Canadá

En el artículo anterior, Los Intelectuales y el Desarrollo Social, vimos el papel de los intelectuales en la sociedad y la importancia de las categorías y funciones intelectuales en el desarrollo político y social. Este segundo artículo apunta al papel de los intelectuales en el desarrollo del realismo político contemporáneo y muestra la clase de racionalidad social y política a la que hemos sido llevados.

Saber como piensa el neoliberalismo es una condición necesaria que hay que aprender antes de poder hacer un plan racional para contrarrestar la globalización.

Describiremos brevemente el perfìl del fundador y líder de la teoría moderna de las relaciones internacionales, reconocido maestro del realismo político contemporáneo, Hans Morgenthau y resumiremos los principios de dicho realismo.

Noam Chomsky, el conocido analista y crítico político de EEUU, participó en la Tercera Conferencia Latinoamericana y Caribeña sobre Ciencias Sociales en Cuba (CLACSO).

Entrevistado por Bernie Dwyer de Radio Habana el 28 de Octubre, 2003 y refiriéndose al papel de los intelectuales en la sociedad, Chomsky dice: “The founder and leading figure in modern international relations theory, Hans Morgenthau -a much respected scholar- once harshly condemned what he called our conformist subservience to those in power. He was referring to the intellectual classes in the United States and the West generally …”.

Morgenthau (1904-1980) nació en Coburgo, Alemania, en 1904. Por su origen judío, Morgenthau fue objeto de discriminaciones después de la derrota alemana en la Primera Guerra Mundial. El surgimiento posterior del nazismo, con su racismo y antisemitismo, ejercieron un impacto profundo en su desarrollo personal y pensamiento político. Inició sus estudios en filosofía y literatura en la Universidad de Frankfurt y continuó sus estudios de derecho y filosofía política en la Universidad de Munich.

Dos corrientes del pensamiento político y social impactaron a Morgenthau, el Marxismo y el psicoanálisis, y su modelo de científico social fue Max Weber. Continuó sus estudios internacionales a nivel de posgrado en Ginebra y después se desempeñó como profesor de derecho. En 1933, con la llegada de Hitler al poder en Alemania, se fue a España y en 1937 emigró a EEUU donde obtuvo varios puestos de catedrático, entre ellos uno en la Universidad de Chicago. Años más tarde enseñó en el New School for Social Research en Nueva York donde permaneció hasta su muerte en 1980. Morgenthau escribió durante la guerra fría y sus escritos tuvieron gran impacto en EEUU, especialmente cuando éste se impuso en su nuevo papel internacional de líder emergente. Su influencia en el estudio de la política internacional se encuentra en el énfasis simultaneo que puso en la filosofía y la política.

Su primer trabajo de importancia, Scientific Man vs. Power Politics (1946), critica la filosofía social, política y moral del pensamiento occidental moderno y sus consecuencias para la vida política. En particular, destaca la decadencia en el pensamiento político basado en la creencia que el poder de la ciencia podía resolver todos los problemas, en particular, los problemas políticos. Expresó su pesimismo acerca del futuro del liberalismo y fue especialmente crítico de su fracaso.

En 1948, con la publicación de Política entre las naciones: la lucha por el poder y la paz, la crítica de su trabajo se tornó hacia su definición y concepto de política. La política del poder era un concepto cuestionable en aquella época porque personificaba el peor de los males en un mundo donde se pensaba que podía existir un gobierno global. Ésa fue la época del establecimiento de las Naciones Unidas cuyas aspiraciones contenían un concepto humanista del mundo con un concepto idealista de un gobierno mundial que iba a permitir un mundo más civilizado.

Los retractores de Morgenthau lo criticaron por plantear algo tan extremo como fue su política del poder y aquéllos vinculados al poder tuvieron mucho cuidado de no asociarse con él públicamente. Durante su cátedra en la Universidad de Chicago (1943-1971), enfrentó cuestionamientos en el Departamento de Ciencia Política donde predominaba el énfasis en la administración pública y había una atmósfera intelectual hostil a la filosofía.

Morgenthau aportó su propia experiencia europea a los problemas clásicos del poder y la política exterior que eran típicos en Europa y los adaptó a la situación de EEUU. Dada su posición geográfica fortuita, EEUU ignoraba las ideas del interés nacional y la primacía de la política exterior. EEUU había tenido la oportunidad de desarrollar el tema del derecho internacional y la moral sin tener que incorporar la política de poder a sus análisis.

En su libro In Defense of the Nacional Interest (1951), Morgenthau identificó como un error fundamental el punto de vista sobre los principios de la moral y el interés nacional como fuerzas opuestas. Con esta lógica abogó para que los estadounidenses retomaran los principios de asuntos de estado y la moral política que había guiado a los padres fundadores.

En The Purpose of American Politics (1960), argumentó que un país debe perseguir sus intereses nacionales por razones trascendentes que le den sentido a su política exterior. También advirtió que un anticomunismo indeterminado no puede sentar las bases de una política exterior firme.
Sobre problemas específicos en materia de política exterior escribió Vietnam and the United States (1965), A New Foreign Policy for the United States (1969) y Truth and Power (1970). Fue un reconocido crítico de la Guerra de Vietnam y en sus últimos años, durante la presidencia de Carter, escribió sobre los problemas de los derechos humanos, tema que lo llevó a profundizar en la relación entre moral y política exterior.

EL REALISMO POLÍTICO

El realismo político como filosofía, tiene sus orígenes en los principios promulgados por Maquiavelo (1469-1527) quien argumentó que la moral es el producto del poder. Después, el filósofo inglés Thomas Hobbes (1588-1679) expuso que la naturaleza del ser humano está basada en los principios de sobrevivencia los que, a su vez, recurren al poder para su preservación. Otros intelectuales destacados del realismo político contemporáneo son: Alexander Hamilton (1757-1804), Reinhold Niebuhr (1892- 1971), Walter Lippmann (1889-1974) y George Kennan (1904- ).

La teoría realista postula que el poder (definido como el control de una parte de la sociedad por otra) es la esencia de la política.
Asimismo, el interés de todo actor político racional es la búsqueda de este poder y su fin es aumentarlo para maximizar los beneficios y minimizar los costos de sus decisiones políticas.
Actuar racionalmente, por lo tanto, significa guiarse conforme a los intereses propios donde la búsqueda del poder implica la habilidad y disposición de controlar a otros. El elemento principal que permite entonces al realismo político encontrar su rumbo en la política internacional es el concepto de interés nacional, definido en términos de poder.

La teoría realista enfatiza al análisis del mundo real (realista o positivo) y no del mundo que uno quisiera (normativo). El realismo político no requiere de ideales políticos o principios morales y exige una nítida diferenciación entre lo deseable y lo posible. Como lo deseable no siempre es posible sin hacer cambios en el sistema, el realismo político mantiene el control de los cambios y por ende del desarrollo social.

Cambiar el mundo en la dirección que aspira el World Social Forum, por ejemplo, con su eslogan que es posible un mundo mejor, no está en el diccionario del realismo político.

Los sujetos principales de la política internacional son los Estados, actores soberanos con autoridad suprema para hacer y ejecutar las leyes (hoy, no tan soberanos debido a la globalización). El Estado ejerce su papel como un actor político racional, como fuerza unitaria en la toma de decisiones y selecciona las acciones que le permiten maximizar sus objetivos estratégicos. Al presentarse una situación de conflicto aboga por la solución conocida como “juego de suma cero”, es decir la ganancia de una parte representa la pérdida de la otra que es precisamente la peor resolución de un conflicto.

El Estado coexiste con otros Estados en un sistema internacional anárquico, donde no hay un poder supraestatal y donde los Estados compiten entre sí por seguridad, mercados, influencia, recursos, y defensa de intereses vitales. De esta manera debe luchar por su supervivencia y el objetivo central de su política exterior es la adquisición de más poder. La política mundial, entonces, es esencialmente la lucha por el poder entre los Estados, donde el uso de la fuerza es parte de las reglas del juego.

El realismo político propugna la relativa independencia del gobierno para formular políticas en nombre del interés nacional. Las decisiones tomadas en torno al interés nacional consideran ventajas nacionales concretas y demostrables y no criterios abstractos y subjetivos basados en la moralidad, la ley y la ideología.

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