Por: Hernán Montecinos
Escritor/ensayista
Valparaíso, Chile (01.02.24)
Cualquier lector neófito, incluso el no tanto, sin tener mayores antecedentes van a concluir que este libro fue escrito por Nietzsche, dado que su escritura en aforismos y emplear el mismo estilo, serán motivos más que suficientes, para no cuestionar su autoría.
Pero, da el caso, que ninguna bibliografía de las editoriales más prestigiadas, aparece registrado este libro como autoría de Nietzsche, puesto que nunca nadie ha logrado conocer el texto original en alemán, que es el idioma con el que el filósofo escribió toda su obra, incluyendo sus numerosos fragmentos póstumos y su nutrida correspondencia.
A saber este libro apareció publicado recién el año 1951, en idioma inglés,.por la editorial americana “Boar’s Head Books” y distribuída por “Seven Sirens Press” en Nueva York, ésta última de propiedad de Samuel Roth., uno de los personajes centrales que habría estado detrás de este supuesto plagio. Los antecedentes que hasta aquí se tienen, nos cuentan que la versión original en alemán ‘’se habría incendiado”’ en un depósito de una antigua editorial que manejaba Samuel Roth.
¿Quién era Samuel Roth? Un hombre que ya había enfrentado demandas en su contra por haber falsificado obras literarias y comercializar pornografía. Pasó varios meses en la cárcel por ello. Más adelante, en los 60, y con otra editorial (Bridgehead Books), ganaba dinero publicando otro polémico libro titulado ‘’Violations of the child Marilyn Monroe’’ (1962). Argumentó que ese libro fue escrito por una psiquiatra, que nunca identificó, supuestamente amiga, y la última persona en hablar con la recientemente fallecida
Samuel Roth contó que, 20 años antes de publicar el libro, él tenía la ya incendiada versión original en alemán y que se la había traducido Oscar Levy, reconocido por haber llevado buena parte de la obra de Nietzsche al inglés. Supuestamente, Levy, hasta habría escrito el prólogo del libro. donde apunta a que Nietzsche hizo este trabajo en ‘’venganza por el impedimento de la publicación de Ecce Homo por parte de su hermana»
Sin embargo, cuando la obra fue publicada en 1951, Levy llevaba ya muerto 4 años, por lo que nunca pudo dar fe, en vida, de haber sido él quien escribió tal prólogo ni el resto del trabajo de traducción. En 1952, un año después de la publicación de »Mi hermana y yo», su hija, Maud Rosenthal, contó y denunció en Saturday Review of Literature (una revista antigua disponible en PDF) que tal libro era una completa falsificación y manipulación del nombre y la fama de su padre, que él nunca había participado en tal traducción. Mas aún, tanto ella como su madre Frieda Levy, fueron partícipes activas de los trabajos de su padre ; Frieda tipiaba personalmente cada manuscrito y trabajo de su marido desde 1908, pero nunca mencionó algo sobre esta obra tan escandalosa; Maud misma ella trabajó de la misma manera para su padre durante 20 años y cuenta que jamás vio algo relacionado a esos escritos entre los papeles de su padre.
Más aún, Roth da la versión de que el original en alemán incendiado habría sido escrito mientras Nietzsche se encontraba internado en la clínica universitaria de Jena, y que ese original en alemán se lo habría entregado a un paciente que lo habían dado de alta con el encargo de darlo a conocer afuera. Por supuesto que no identificó la persona al que Nietzsche supuestamente le habría entregado ese original.
Hasta aqui tenemos versiones que al parecer, son producto de intencionados propósitos para encubrir un plagio, pues esta última versión se viene abajo, si consideramos que Nietzsche alcanzó a estar internado durante 14 a 15 meses en la clínica universitaria de Jena, y no existe ningún antecedente en las fichas y registros, que Nietzsche hubiera pedido pluma, tinta y papeles para escribir un libro. Más aún, su madre tuvo que llevárselo a su casa para cuidarlo una vez que, en la clínica lo dieron de alta dado a que el enfermo no había mostrado ningún mejoramiento ante los tratamientos médicos y psiquiátricos, por el contrario, su acelerado deterioro se fue agravando hasta llegar a un estado de locura irreversible lo que llevó a la clínica a darle el alta,
Todos estos antecedentes se encuentran bien documentados en los apéndices del macizo ensayo de Werner Ross titulado “El águila angustiada”, Se conservan los registros médicos de Nietzsche, de su estadía en el manicomio, elaborados por su cuidador: Theodor Zeihen, donde no se hace mención de una mejora significante por parte del enfermo, sino, como se sabe y se corrobora históricamente, su condición fue un deterioro mental y físico constante que empeoró hasta dejarlo postrado en cama, inmóvil. Tales observaciones médicas fueron producto de exámenes y una revisión constante del paciente, pero él nunca mostró señales de cordura o intelectualidad. Por lo demás no existen registros o testigos que hayan podido dar cuenta que Nietzsche hubiera pedido pluma, tinta y papel para escribir ese libro. No hay transcripciones ni en las fichas médicas, ni en declaraciones de los enfermeros de la época que lo cuidaban que dieran cuenta de esto último.
Otro dato adicional es que el contenido del libro no muestra contradicciones, como era habitual en los libros de Nietzsche, sino que groseras falsedades bajo una supuesta conversación que habría sostenido con su hermana Elizabeth, en la clínica de Jena, en circunstancias que ésta en ese periodo se encontraba en Paraguay en su aventura colonizadora germánica regresando a Alemania meses después que su hermano ya había abandonado la clínica. En fin, infundios tan groseros como aquella confesión de que había tenido relaciones incestuosas con su propia hermana. Entre otras tantos hechos que oscilan entre las mentiras y el morbo, aditamentos necesarios para que el libro atrajera la atención del público y así aumentar su venta.
Con todos estos antecedentes tenidos a la vista, el libro difícilmente podría ser creíble para el sentido común de quienes dominan el campo filosófico y son conocedores del tema. Para quien no tenga este sentido común, existe el análisis filológico de Walter Kaufmann, que data de los años cincuenta, en que se evidencian incongruencias sobre Nietzsche y el marxismo e incluso se presenta una referencia a la ciudad de Detroit, desconocida para Nietzsche y para la Europa del siglo XIX. Para quien no aceptara estas razones, está la confesión expresa del verdadero autor del libro a Kaufmann en su lecho de muerte, un plagiador profesional George Plotkin. .
En un primer momento Kaufmann había ligado el libro con el susodicho Samuel Roth, conocido falsificador y plagiario de muchos autores, que ya había provocado la ira de la comunidad científica, filosófica y literaria de su tiempo. Fue famosa una carta escrita en su contra por intelectuales de la talla de Albert Einstein, James Joyce, Thomas Mann y 164 más. Por esta confesión a Kaufmann hoy sabemos que Samuel Roth contrató a David George Plotkin como escritor fantasma para escribir Mi hermana y yo.
Por cierto, desde un principio Kaufmann no se equivocó: Roth, su inicial sospechoso, siempre estuvo ligado a Plotkin. Fue este último quien en su lecho de muerte confesó haberlo escrito a petición de Roth, para obtener beneficios económicos. Comprobamos así, que las dudas y denuncias sobre la legitimidad de la obra no son nuevas, sino que se arrastran desde su inmediata publicación, provenientes de distintas fuentes y personas pertinentes que supieron captar desde un proncipio este gran fraude editorial.
A saber, la editorial EDAF continúa editando este libro, lo cual demuestra una poca ética editorial. No es que el libro no exista como tal, sino que su autoría falsa se ha hecho para servir a obtener réditos comerciales, porque es distinto atraer interés del mismo, hacer creer, engañosamente, que su autor es Nietzsche, si lo comparamos con cualquier otro autor.
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