Cómo se erotiza la figura de las niñas en la publicidad y en los medios de comunicación

Por: Bessy Gallardo Prado
Fuente: www.lassimones.org (15.05.15)

Esta columna nace de algo que vi en la televisión, en un canal considerado por décadas como católico, y que en pantalla, en un horario accesible a todo tipo de públicos, anunciaba: “Niña de 13 años está enamorada de un hombre de 45”. Inmediatamente me surgieron algunas preguntas. ¿Cómo es posible que una NIÑA de 13 años se enamore de un hombre de 45? ¿No es acaso eso abuso sexual infantil, o al menos estupro, perversión de menores o alguna figura parecida? ¿Cómo un medio le da la responsabilidad de algo tan grave a la víctima y no al agresor?

Ante estas dudas comencé a averiguar, a leer y me di cuenta de que a veces creemos que las niñas a cierta edad ya son casi adultas, al menos en lo que se refiere al sexo, y que volcamos -como sociedad– la responsabilidad de su sexualidad sobre ellas mismas, es decir sobre seres que no son maduros aún, ni en el plano físico ni psicológico. La publicidad y los medios refuerzan estas ideas. Podemos citar ejemplos como el relatado, brutales y directos. Como también, otros mucho más sutiles, tales como: niñas modelos posando, vestidas y maquilladas como adultas, líneas completas de artículos de belleza que proclaman que “ser niña es querer verse bien”.

Hace años que las grandes marcas de ropa y cosméticos sexualizan la figura de las niñas y niños y los hacen ver como “adultos deseables” en miniatura para aumentar sus ventas.

Hace años que las grandes marcas de ropa y cosméticos sexualizan la figura de las niñas y niños y los hacen ver como “adultos deseables” en miniatura para aumentar sus ventas. Niñas que lejos de verse como tales, aparecen en campañas como verdaderas mujeres en poses que a juicio del ilustrador italiano Alexandro Palombo son “el regalo ideal para los pedófilos”. Sabemos que el sexo vende, pero, ¿es necesario erotizar a una niña o niño para vender ropa, cremas, accesorios, peluquerías y hasta dietas? En mi opinión se trata de algo peligroso, pues los niños y niñas no necesitan ser erotizados, no necesitan “venderse” como objetos de deseo sexual.

Lo preocupante del asunto es que se los hace posar y se los viste de tal manera que llaman la atención por características sexuales que aún no tienen y se normaliza el ver a niños y niñas como objetos de deseo carnal y comercial. En este sentido, respecto a la fotografía publicitaria de Armani Junior en donde aparecen dos niñas de rasgos asiáticos y latinoamericanos con poca ropa y en poses “sexys”, el Defensor del Menor español Arturo Canalda declaró: “Es una imagen dura, con niñas muy pequeñas escogidas cuidadosamente por sus rasgos con la intención de llamar la atención. Parece que fomenta el turismo sexual. No se puede tolerar.”

En Chile tenemos algunas referencias de base sobre el tema que se encuentran en el Manual de Ética de la Publicidad en cuyo artículo 17 se afirma que: “La utilización de menores se ceñirá a las disposiciones legales que reglamentan el trabajo remunerado de ellos y cuidará que, a través de la imagen del niño, se promuevan comportamientos o hábitos propios de esta edad, evitando toda distorsión psicológica”; lo que nos brinda pautas de cómo debe actuar, en términos legales, la publicidad y los medios de comunicación en lo concerniente a estos estos temas.

Erotizar a niñas y niños también tiene un impacto en la conciencia y psicología de éstos pues se IMG_20150328_051708les hace creer que es normal convertirse en objetos sexuales. Las niñas aprenden a ser evaluadas por su físico y por cuan “sensuales” pueden llegar a ser. Además se les ofrecen nociones regresivas sobre el deseo, la sexualidad, la femenidad y el autoestima al ser recompensados por su apariencia física, atractivo sexual y sumisión. La sexualización de los niños y niñas en publicidad y medios trae problemas en su desarrollo psico-afectivo, y este se evidencia en tres esferas: la fortaleza psicológica, el desarrollo de la sexualidad y el abuso sexual infantil. Desde el punto de la fortaleza psicológica, la Asociación Americana de Psicología ha indicado que aquellas niñas que están sometidas a la erotización temprana son más propensas a depresiones, baja autoestima y trastornos alimenticios. La noción idealizada de belleza que muy pocos pueden alcanzar, reforzada por los medios de comunicación, puede llevar hasta la dismorfia corporal (1).

El desarrollo de la sexualidad se ve afectada ya que las niñas reciben un bombardeo de IMG_20150328_051533información errónea, en donde creen que serán valoradas por los adultos y por sus pares por qué tan sensuales pueden llegar a ser, cuando ni siquiera han alcanzado el desarrollo psicológico para entender lo que esto significa, lo que les causa daños psicológicos a corto, mediano y largo plazo. Las primeras experiencias sexuales tienden a tener lugar a edades más tempranas, y lejos de disfrutar su sexualidad de forma sana y responsable, las adolescentes se enfrentan a riesgos innecesarios de enfermedades de transmisión sexual, embarazo adolescente y redes de trata para fines sexuales.

El abuso sexual infantil se vuelve un peligro latente y es una de las consecuencias más graves de la sexualización de los niños y niñas quienes pueden llegar a encontrarse en situaciones de vulnerabilidad y de riesgo frente a depredadores sexuales pedófilos. A pesar de todo, vamos avanzando hacia una sociedad que cada día condena más la sexualización de las niñas y los estereotipos de género. Los resultados deben ser una mayor protección de la niñez, y de lo que significa ser niña: no se trata de querer “verse bien”, pues “ser niña es querer ser feliz”, querer estar en un ambiente de amor y respeto. Ser niña (y ser mujer en el futuro) significa ser más que sensual y linda. Niñas y niños deben tener una educación igualitaria con las mismas enseñanzas en la escuela, en el hogar y en las calles. Felizmente, hoy en día, más niñas quieren ser súper heroínas, doctoras, ingenieras, bomberas, etc.

En la medida que dejemos de enseñar a nuestras niñas que el “sexo vende” las protegemos para el presente, pero por sobre todo para el futuro, y es en esa línea que debemos avanzar. Niñas (y niños) que disfruten de su infancia en absoluta libertad: esa libertad de jugar con la tierra, de hacer travesuras, y no esa libertad amarrada al maquillaje, a la dieta, a la belleza y a la sexualidad forzada. Debemos enseñarles también que: a las niñas no debe gustarles nadie más que ellas mismas.

Citas:

(1) FERRANDIS, T. (2011). La maldición de las niñas Barbie. La Razón (23/5/2011).

(2) GIROUX H. A. (1998). Nymphet Fantasies: Child Beauty Pageants and the Politics of Innocence. Duke University Press. Social Text, No. 57, pp. 31-53.

Una respuesta

  1. ¡Totalmente de acuerdo!
    Hace tiempo escuche una noticia de que un padre (era obispo no recuerdo) acusado de pederasta, declaro que no había abuso porque fue con consentimiento de los niños. Cómo puede decir eso y todavía que haya alguien que lo crea, eso es abusar de la inocencia. La responsabilidad es de él como adulto.

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