El fetichismo de la educación: algunas tesis para el debate. (parte I y II).

Por: Taeli Gómez Francisco
Fuente: Especial para http://www.hernanmontecinos.com (Mayo 2012)

Los movimientos sociales, han avanzado en planteamientos críticos en los temas de educación; no obstante, muchas veces tropezamos al momento de decidir entre lo urgente y lo importante, olvidándonos, que nuestras luchas no son visibles en la inmediatez, tal vez, ni si quiera seremos los llamados a beneficiarse de ellas, como tampoco lo hicieron todos nuestros antecesores. La invitación es a pensar desde el punto de vista de los procesos históricos, y así reconducirnos hacia una visión estratégica.

Para ello pretendemos instalar algunos temas, que no dejan soluciones o respuestas, ni es el objetivo de hacerlo; más bien son líneas que permiten conectar con las profundas motivaciones de nuestra simple posta.

Si bien hay un hilo conductor, que señala a la educación como una relación social y, producto de las enajenaciones que existen a nivel material de nuestras vidas, reproducimos en ella, la misma visión fantasmagórica del fetichismo de la mercancía -porque ella lo es-, invitamos a considerar las materias de cada punto.

1- En primer lugar, los seres humanos no somos individualidades estancas; por el contrario, nuestra realidad, hoy nos otorga base para definirnos como mínimos eco-sociales concretos; lo que implica, que somos seres prácticos, biológicos, culturales; somos ser y no ser, porque, cada uno de nosotros contiene a todos los humanos y no humanos como relación a la vez. Es decir, dialécticamente, la totalidad se encuentra en cada partícula, pero no es menos cierto, que esa partícula con su especificidad, contiene a la totalidad también. En otros términos, somos una suerte de ADN de nuestras relaciones ecosociales, a pesar de nuestras identidades.

2- Somos ser social, en la medida que nos producimos y autorreproducimos como relaciones socionaturales. Este –ser social- determina, en última instancia, nuestra conciencia social. De ahí, al estado de hacernos conscientes, en el acto de reproducirnos como tales, como relaciones socionaturales en un concreto histórico, es lo que denominaremos educación

3- Al definirla así, hay que ubicarla en las sociedades concretas -en las distintas formaciones económico-sociales-, dado que desde ellas se auto-reproducen sus dinámicas; incluidas las de poder y contrapoder, a través, de instituciones a cargo. O sea, la educación como un momento de la conciencia social, implica a nuestros concretos estados de hacernos conscientes, en contextos determinados y del que somos indivisibles, al ser definidos como mínimos eco-sociales concretos.

4- Al ser ese conocimiento social, el resultado de la disposición del conjunto de las relaciones sociales de cada época, las formas de representarse o manifestarse en ideas como conciencia social, sea en instituciones, saberes, entre otros, está intervenido por micro y macrocomponentes de poder, en todas sus dimensiones, lo que no es otra cosa, que las contradicciones materiales que refleja, por ello los intereses.

5- Al imperar un régimen de producción social, basado en la propiedad privada, éste da cuenta, a su vez, de la contradicción capital-trabajo; pues hay apropiación privada de un producto social (conciencia, conocimiento social o soporte material de la educación como concreto), del que nos hemos enajenado, a tal extremo, que no tenemos conciencia, que es nuestro propio ser socionatural, el que está circulando en el mercado.

6- Bajo la metáfora de fetichismo, lógicamente por el sentido utilizado por Marx en El capital, a propósito de la mercancía y en la misma lógica, la educación, se ha cosificado a tal extremo, que circula como un producto ajeno a nosotros y no como nuestro propio acto de ser en ella; peor aún, no nos pertenece. Si bien, al cosificarse la educación como una mercancía, no se escapa del fetichismo de la mercancía en general, más lo identificamos particularmente, como fetichismo de la educación.

7- Somos portadores del conocimiento, fruto de nuestro proceso histórico-práctico-socionatural; pero nos relacionamos con él, en el mercado, a través de la compra y venta de la educación y su gama de mercancías que la componen como rama productiva-financiera. La educación posee unas propiedades misteriosas que sólo algunos la pueden alcanzar. Todo ello oculta – fantasmagóricamente -la verdadera realidad relacional enajenada (nuestra propia conciencia social).

8- La enajenación del trabajador, significa que su trabajo se convierte en un objeto, con existencia exterior, fuera de él, independiente y extraño; no le pertenece, se le enfrenta, como algo hostil y lejano. La educación en esta lógica, se cosifica en producto-mercancías, que aparentemente, sólo están en las instituciones, libros, eruditos, inventores, individuales o en comunidades científicas.

9- La educación, es la síntesis de un proceso social que da cuenta del cómo, el conjunto de las relaciones sociales, han encontrado concretos espacios de manifestación. La participación concreta de un individuo en la producción de ese conocimiento – como incorporación de valor-, no lo convierte per se, en propietario, ni al conocimiento social, en un bien apropiable privadamente; no nos relacionamos como átomos e inventamos de la nada. Nuestro trabajo aquí es historia humana-no humana colectiva, al que se le incorpora valor. Esto porque, como dice Marx, nuestra esencia es el conjunto de las relaciones sociales, es decir, somos mínimos eco-sociales concretos,

10- La incorporación de valor en el conocimiento social, sea como estudio, ordenación, recopilación reflexión, investigación, lo debiera convertir en un valor de uso, en un bien; pero hay una metamorfosis que implica, que ese valor, que se incorpora al conocimiento social, al ser destinado a la venta, se realiza en el mercado, como títulos, diplomados, libros, investigaciones, inventos patentables, como semillas intervenidas y apropiadas, profesionales, u otras formas que puedan adoptar las mercancías, según la historicidad de las necesidades. .

11- El investigador que incorpora valor y que por ello obtiene un salario, se desprende de su aporte, y éste –el aporte- no se reproduce a sus anchas como producto social –ningún establecimiento imparte un curso si no es rentable, como criterio- más bien, se estanca por ser apropiado privadamente por los dueños. De ahí la institucionalidad-educación acredita mercancías y las hace circular, como si fueran cosas ajenas a su productor social.

12- Por lo tanto, no es casual que se den los movimientos de crisis actuales, pues en última instancia, serían crisis originadas por la existencia de la contradicción capital-trabajo. QUEREMOS QUE NUESTRO PRODUCTO SOCIAL NOS PERTENEZCA, NI MÁS NI MENOS.

“diremos, existe una contradicción que se da por la apropiación privada de un conocimiento social. Al estar limitada su adquisición, se impide que se desarrolle hacia el humano –no humano, hacia el desarrollo de fuerzas productivas y no destructivas. En otros términos, las fuerzas productivas-educación quieren desarrollarse, para el bienestar humano-no humano, pero están obstaculizadas de hacerlo, porque las relaciones de apropiación lo impiden. De ahí que debemos mirarnos como productores de conocimiento social (nuestro)….De ahí que nuestra condición de seres sociales, no se puede disociar del grito desesperado de las generaciones futuras”.

La dirección estratégica de la lucha en torno a la educación, debe saber que transita ante la pregunta ¿qué es la educación?; para ello, hemos considerado conveniente, hacer una distinción estratégica.

1- Entenderemos por:

a- Educación utópica, a aquella que sólo existe como idea, que la concibe como una instancia; en primer lugar, delimitada y limitada a la escuela, al libro, aula, la universidad. En segundo lugar, en esos espacios se encontraría el conocimiento depositado y custodiado; y en tercer lugar, habilita investidura para actuar en las relaciones sociales. En definitiva, existe el convencimiento ideal, que ella nos hará seres humanos críticos, integrales y felices, como lo pensó Platón o Campanella.

b- Educación material, a aquella dimensión dialéctica que representa y/o refleja a nuestras relaciones sociales concretas. Su identidad es la autoconcienciencia, pues representa la incorporación de subjetividad en el proceso de agregarle trabajo, es decir, valor (subjetividad-objetivada). Los investigadores, por ejemplo, lo hacen en el contexto de ser actores del proceso, los sintetizan como mínimos ecosociales, sistematizan e interpretan desde la realidad, no reciben la inspiración divina, son hijos de la historia.

2- Consecuencias estratégicas de entender una de las dos:

a- La educación utópica, no representa más que una idea, que pretende insertarse como soporte de nuestros procesos de lucha, de ahí lo peligroso. Pues resulta coherente, que un movimiento social-estudiantil, basado en esta idea, pida acceso a la educación, como si fuera algo ajeno. Entonces, en este contexto, de lo que e trata, es de despejar los obstáculos que impiden entrar a esta supuesta isla ideal maravillosa del conocimiento materializada en instituciones particulares. Éstos supuestos se han ido construyendo en la lógica planteada por Rousseau, cuando alguien dijo, esto es mío y los demás nos lo creímos, comenzó nuestro proceso crítico y en particular el de la educación.

Lo anterior genera el mismo razonamiento de Marx, cuando señala, que paradójicamente, mientras más produce el obrero, más pobre es (al que le agregamos más se pierde a sí en ese proceso (http://old.kaosenlared.net/noticia/rebelion-fuerzas-productivas ), pues mientras más acceso pedimos a la educación, en el sentido utópico, y que no es otra cosa, que querer lo que hacemos todos los días, sólo que se lo han apropiado privadamente, más nos alejamos de ella, y peor aún, más nos empobrecimos en el proceso de reproducirnos y a autorreproducirnos como clase explotada.

b- Por el contrario, para la educación material, si la entendemos como el proceso de hacernos conscientes de nuestro proceso histórico concreto, subjetivado con la incorporación de valor – subjetividades-objetivadas- (de trabajadores que capturan esa realidad, la interaccionan, la explican, la escriben y la cuentan), evidentemente, que nuestra dirección estratégica consistirá, primero, en entenderla como relación social y no como relación con cosas, y segundo, en liberarla de la apropiación privada, en tanto producto social.

No más acceso a… ¡recuperémosla!, tal como debemos hacerlo con nuestra naturaleza y nuestra vida.

Lo que implicaría, más aún, que deberíamos liberarla, de los frenos y obstáculos de las relaciones sociales de apropiación privada; de aquellos que no quieren perder sus relaciones de poder y privilegios y porque impiden el desarrollo de las fuerzas productivas. En otros términos, hablamos de una revolución eminentemente material.

Los avances de los movimientos sociales, son un reflejo de las contradicciones materiales, por lo tanto, es una falacia pensar que se dan porque queramos saber más -y a pesar, que para algunos sólo sea movilizarse para facilitar el acceso a consumir los títulos ofrecidos en estas instituciones-, estamos mundialmente conectados a querer recuperar lo nuestro.

3- La crisis:

La crisis de la educación se agudiza:

– Al privatizar las subjetividades-objetivadas, se produce un desarrollo que implica querer obtener más ganancias.

– Al avanzar este proceso, comienza, sin retorno, la lógica de querer producir más, para lograr lo anterior; lo que implica, que en ese proceso, la educación -como aquel espacio que coadyuvaba, en tanto fábricas de disciplina de seres humanos para la sociedad capitalista, como un rol auxiliar o espacio externo, entendida en la superestructura- fue siendo atrapada por esta dinámica, la que comenzó desarrollarse como una rama productiva–financiera, donde se obtienen mercancías, y ganancias financieras (mercancías-diplomados, magíster, mercancías-libros; se incorpora la banca y créditos, etc.), de esa forma, se concreta la misma disputa intermonopólica mundial, creando luchas y contradicciones, ya que, no hay acuerdos posibles entre burgueses, lo que genera luchas, porque los otros burgueses, de otros monopolios demandan mano de obra calificada y de calidad, pues quieren consumir esta mercancía útil, que cada vez empeora e impide el desarrollo de las fuerzas productivas en general.

– Por otro lado, los trabajadores, se dan cuenta que su trabajo, al ser subjetividad-objetivada de una realidad social apropiada privadamente, no los dejan participar excluyéndolos de lo que les pertenece, lo que estanca el desarrollo de las fuerzas productivas-educación, por la clase dueña que no quiere perder los privilegios.

Por ello hay una incapacidad del discurso de la utópica concepción de la educación, dado que es incapaz para resolver y menos solucionar la crisis material de la educación.

4-Dirección política:

Al existir esta dualidad disociadora, se producen todo tipo de frustraciones, en tanto expectativas sociales no resultas. Ello, en primer término, con la educación utópica se produce lo que podríamos decir, a denominación clásica, una falsa conciencia, o mejor dicho, una conciencia interesada; que a final de cuentas, no es sino, una dominación ideológica que acompaña el proceso material productivo- financiero de la educación.

Esto facilita la reproducción de la ganancia, en tanto, la educación, entendida como educación utópica, hoy sirve para acreditar todas las mercancías que se producen en la rama productiva- financiera educación. Nadie estudia para ser feliz, sino por la necesidad social de obtener un título que lo habilite en el mercado, que lo acredite como una mercancía calificada más cara, porque tuvo más tiempo dedicado a su producción y para ser consumida en y por un mercado, sistema económico basado en el capital.

Ello implica, que sigamos siendo ciegos; nos estrellemos contra un muro y transitemos por una senda que no tiene salida. De ahí, al asumir entonces, la primera concepción, la de educación utópica, se busca como fin estratégico, el financiamiento estatal (tal como pretenden con los problemas medioambientales, por ejemplo, cuando justamente, de lo que se trata, es de terminar con la relación capital-trabajo, no sacar de su ganancia, para inyectar recursos , que no es otra cosa que acumulación de plusvalía, como lo explica y mueve el capital financiero), o bien, mejorar la calidad y con ello, no sólo nos estamos poniendo las cadenas, sino además la soga al cuello, en tanto, colaboramos para que las fuerzas productivas-educación-capital, impidan el desarrollo humano-no humano.

La lucha por la educación implica necesariamente, ser entendida como un proceso de toma de conciencia:

a. No de un acto cognitivo, de concientización, sino de transformación de relaciones sociales. -Marx no pudo ser más claro en la III Tesis de sobre Feuerbach-.

b.La educación debe existir como valor de uso, por lo que hay que liberarla de su carácter de capital.

c.En su calidad de fuerza productiva-capital, la educación hoy, como una rama multiaportadora de ganancia – en todos los sentidos posibles de ser pensada-, impide que crezca a chorro, el conocimiento para el humano-no humano, más bien, lo frena para su propio movimiento. Disponen conscientemente nuestros procesos sociales.

d.La incorporación de valor, a través de una fuerza de trabajo como subjetividad interesada (libros, investigaciones currículo etc.) es apropiada privadamente, ¡Qué es eso, sino parte de un proceso que debe ser resuelto en la práctica, en el ámbito de nuestras relaciones materiales!.

e.Las circunstancias materiales no deben atender a las esferas de la distribución, sino de la producción.

En resumidas cuentas, la relación capital-trabajo se esconde bajo los mantos de dulzura de los cantos de sirenas, ¡cuidado!; a ponerse los tapones y navegar hacia los mares de nuestra casa, donde sólo ahí, construiremos el camino y con ello, nos autorreproduciremos como Generaciones Futuras.

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