Violencia en la Sociedad

Por: María Ignacia (Chile)
Fuente: http://www.kaosenlared (21.10.11)

Las explosiones de agresividad son fruto de un desequilibrio social.

En un contexto social en donde no se valora a cada individuo y en donde no se le permite el libre avance hacia su plenitud, obviamente el individuo (el Ser Humano) no es libre (tampoco responsable). Su agresividad, enojo, frustración, rabia, impotencia, apatía, odio, es un síntoma del contexto injusto y desequilibrado.

Cuando hay violencia y descontento no es justo condenar a la persona que lo manifiesta, sino SANAR EL CONTEXTO de raíz. Tratar de entender, con humildad y objetividad, cuáles son los factores que provocan la TENSIÓN, y ver la manera de prescindirlos. Eliminar lo que enferma. Como si se tratara de un enfermo terminal; priorizar la vida y hacer los cambios necesarios (más que seguro que serán radicales) en el estilo de vida. – Porque tal vez el bolsillo del enfermo se está llenando de plata, mi ego de satisfacciones, todo mi cuerpo de ropa de marca y mi estómago de delicia… pero mi sistema nervioso está destrozado o un cáncer se está apoderando de mis otros órganos o estoy perdiendo la vista o me estoy asegurando una depresión… todo porque mi estilo de vida no es equilibrado ni tiene en cuenta la TOTALIDAD de mi persona, como un ser integrado – Tomar medidas pro vida, pro sentido común.

En estado de emergencia hay que radicalizarse con sinceridad y con un claro sentido de lo que es justo y lo que significa un verdadero progreso o una verdadera supervivencia. Tomar medidas justas y necesarias para todos, no las convenientes para aparentar “control” en el minuto. Tal vez una sociedad puede vivir mucho tiempo sólo de apariencias, pero cuando la enfermedad se empieza a hacer notoria sólo sobrevivirá con la verdad. Porque la alternativa es seguir justificando lo injusto, seguir atrincherándose y polarizándose, seguir con susto y seguir mintiendo. Y llega un minuto (éste) en que eso ya no es opción.

LA VIOLENCIA DEL INDIVIDUO ES UN SÍNTOMA DEL CONTEXTO. La injusticia provoca sufrimiento y ese sufrimiento tiene que ser liberado y manifestado hacia afuera, si no lo destruye por dentro. Condenarlo es como querer cortarse la cabeza porque duele. Es un síntoma. Lo normal y lo más sano y lúcido, es abandonar lo que me provoca la tensión, porque esa tensión me está provocando el dolor de cabeza. Esa es una manera responsable de abordar la situación.

Hay violencia en el individuo porque ha nacido y crecido en un contexto violento que no lo ha acogido y nutrido como debería.

Entre el individuo y el contexto hay una relación íntima, no son dos cosas separadas. Se podría hasta decir que son una sola cosa: EL CONTEXTO CREA AL INDIVIDUO. Sobre todo cuando es un contexto que desconfía de la libertad. Porque cuando el individuo crece libre es éste el que crea su contexto.

Contexto Violento crea Individuo Violento que destruye

Contexto Indiferente crea Individuo Indiferente que juzga

Contexto Libre y Sano crea Individuo Libre y Sano que crea más Contextos Libres y Sanos

Mejora el contexto, humaniza el contexto y mejoras y humanizas a la persona que de él se nutre y aprende y en él se desenvuelve.

Si el contexto es la “madre” o el “padre” del individuo ¿Es normal que éste lo quiera destruir? ¿Es simplemente porque la persona es muy mala y debe ser castigada y repudiada? O hay una razón más de fondo, un desajuste que es anterior y mayor que el individuo?

NO PUEDE SER CASTIGADO PORQUE SU VIOLENCIA ES CONDICIONADA

El contexto se ha vuelto cruel, envilece al hombre. Y DEBE cambiar, y va a cambiar y está cambiando. Porque es su responsabilidad (de todos) buscar de nuevo el equilibrio y la armonía y la belleza de vivir sin que nadie tenga que salir perdiendo.

Para que una persona no quiera destruir su contexto (violencia), tiene que ser capaz de amarlo y respetarlo, porque ama y respeta lo que el contexto ha hecho de él.

En el contexto actual, sin entrar en detalle de todas sus desgracias. La persona absorbe todos sus vicios, integra toda su vida a su disco duro que sólo vale como consumidor, que sin estudios no es nadie, que sin plata no puede acceder a los estudios, sumándole todos los mensajes de la publicidad de toooodas las cosas que necesita para ser feliz, para estar seguro, para estar a la moda, para progresar. La influencia de los grupos, de la televisión. Es muy difícil, casi imposible que llegue a los 23 años siendo una persona libre, madura, segura, un líder, un pensador, un innovador, un genio. Lo más probable es que sea uno más, medio dormido, que apenas le alcanza para cumplir, para “salvar el año”, para estudiar porque los papás se sacan la mugre para pagarle los estudios… eso no es libertad y eso no crea seres humanos responsables.

El odio al contexto y la violencia física hacia él representan el ODIO AL CONDICIONAMIENTO que lo aleja de su libertad, de su alegría y felicidad, para crecer sin esperanza de ser como quiere ser y hacer todas las cosas que quiere hacer, ser escuchado, tomado en cuenta y valorado.

No es una persona mala en sí. Es como cualquier otra, sólo que a él le tocó el lado más violento y eso aprendió. Tal vez a otro le tocó un contexto más aparentemente “pacífico” pero en donde los desequilibrios se manifiestan en desórdenes mentales o emocionales. Los síntomas, aparezcan como aparezcan, son fruto de un condicionamiento y un maltrato contextual, o un trato superficial y descuidado hacia la persona. Que debería ser LO que importa.

Síntomas de un desequilibrio social, que generalmente ocurre porque unos pocos quieren ser la autoridad e imponer sus leyes y sus estilos de vida poco sanos, por sobre la libertad y el libre expresar y sentir de cada individuo. Y reprimiendo y desoyendo el justo descontento de la gran mayoría que sufre.

En vez de meterlos a todos a la cárcel, (que es una manera excelente de aumentar la violencia) hay que cambiar las bases sobre las que se justifican actos mucho más vehementes, como la ley de mercado y lucro por sobre los derechos de PAZ y de poder crecer en un contexto sano, amoroso, justo, estimulante, nutritivo, acogedor, comprensivo, bello, libre e igualitario. Que incentiven las virtudes que hacen de una persona, una joya… en vez de la compra compulsiva o aprender a ser cada día más cínicos y vacíos.

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