Por: Carlos Arrué
Fuente: http://www.cronicadigital.cl (13.10.10)
Al volver a la Cámara de Diputados para el último trámite legislativo, el proyecto de ley de impuesto específico a la minería que consagra la invariabilidad tributaria a efecto de conseguir en lo inmediato más recursos para enfrentar la reconstrucción, debiera ser rechazado por los diputados por tres razones de fondo.
1.Al llamarlo royalty, se engaña a la opinión publica. Los recursos naturales en Chile son peor que la Polar. No sólo es llegar y llevar, sino llegar, llevar y dejar la escoba. Los recursos naturales en nuestro país son saqueados en virtud de los Tratados de Libre Comercio, extraídos en general por empresas trasnacionales que incluyen muchas veces capitales chilenos, como en el salmón, los forestales y la pesca. Los altos precios de las materias primas favorecen la actividad extractiva cuya rentabilidad aumenta en la medida que existan menos regulaciones. Hoy, el único requerimiento real es cumplir con la evaluación ambiental, lo demás, no existe, lo cual significa que las empresas desarrollan una actividad extractiva altamente rentable y ven el país como una enorme oportunidad. El royalty verdadero opera como un impuesto a la actividad extractiva directamente, con lo cual al menos, una parte de las ganancias directas de esa actividad extractiva, queda en el país. El proyecto de ley que ha regresado a la Cámara, no afecta la producción o venta del cobre, sino sólo una parte de las utilidades y no es royalty.
2.Hay alternativas. Es seguro que ante la caída actual del dólar, intervendrá el Banco Central para apreciarlo e invertir su tendencia a la baja. La razón es sencilla. La caída del dólar afecta a los exportadores. ¿^Quienes son los exportadores? Las mineras, la pesca industrial, los forestales y en medida menor, los agro exportadores, lo cual no es pura y simple coincidencia. Hace unos años, el Banco Central compró al día 50 millones de dólares para subir su cotización y favorecer a los exportadores. ¿Cómo lo hizo? Usando las reservas. ¿Por qué no usar ahora las reservas del país para la reconstrucción? Es más, ¿Por qué no establecer un royalty a todos los recursos naturales? ¿Por qué no aumentar el valor de las concesiones o imponer tributos a las remesas? Hay muchas alternativas, sin embargo, se usa la de la invariabilidad porque las mineras temen que mas adelante, a medida que el año 2017 se acerca y termina el plazo vigente de invariabilidad, ellos temen que se reponga la discusión de un verdadero royalty.
3.Por inconstitucional. Lo único que puede limitar la soberanía son los derechos fundamentales establecidos en la Constitución. Este proyecto de ley sin embargo, limita la soberanía por dos cosas:
1.Porque como país, no decidimos qué hacer con los recursos naturales, cuanto se extrae, qué es lo que debe pagarse etc. Lo determinan quienes son titulares de concesiones y quienes detentan contratos con el Estado, otorgados en forma discrecionalmente amplia. No podríamos afirmar lo mismo si existiera un royalty.
2.El nuevo régimen impositivo resultará altamente favorable para los inversionistas extranjeros que continuarán extrayendo minerales sin agregar valor y en perjuicio además, de la empresa nacional o extranjera que quiera hacerlo en virtud de los contratos y leyes vigentes. En consecuencia, se inhibe el desarrollo nacional y se profundizan las condiciones para una extracción irracional con alto impacto y costo social y ambiental para los chilenos, titulares de la soberanía.
Es imprescindible que los diputados rechacen el proyecto de invariabilidad y es totalmente necesario constituir un Frente de Defensa de los Recursos Naturales y el Desarrollo Social y Ambiental.
¡Es hora de defender la soberanía y apostar al desarrollo sustentable!
Por Carlos Arrue. El autor es abogado. Miembro del Consejo Editorial de Crónica Digital.
Santiago de Chile, 13 de octubre 2010
Crónica Digital
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