Por: Galy Chávez
Fuente: http://www.elclarin.cl (25.08.10)
La 5ª Fiscalía Militar de Santiago inició una investigación a raíz de la querella por violación a los derechos humanos presentada por 438 ex conscriptos contra altos oficiales del Ejército y la Fuerza Aérea, algunos de ellos en servicio activo. El tribunal castrense decretó tomar declaración a los querellantes, organizados en la Agrupación de Ex Soldados Conscriptos de Puente Alto, quienes denuncian las atrocidades cometidas contra ellos – mientras hacían su servicio militar, durante la dictadura. “Los ex conscriptos son gente del pueblo. La verdad es que se usó al pueblo para masacrar al pueblo”, señala el abogado, Hernán Montealegre.
La querella de los ex reclutas abre una nueva fuente de información desde la que emergerán “nuevas verdades”. “Se nombra a muchos altos militares, aún no mencionados en los juicios de derechos humanos”, aseguran
“Y si el Comandante en Jefe del Ejercito se convence de la veracidad de los hechos expuestos, él tomará cartas en el asunto”, acota Montealegre
Testimonios
La querella es la única interpuesta por ex reclutas contra sus superiores y contiene una artillería de espeluznantes relatos de los tormentos a que fueron sometidos. Desde comer las entrañas de un perro ultimado a balazos por un sargento, hasta ser obligados a cumplir órdenes de balear –so pena de ser fusilados- a cuanto ciudadano/a sospechoso de ser “enemigo de la seguridad nacional”.
“En tres años de trabajo hemos logrado reunir 2500 testimonios, escritos de puño y letra por las propias víctimas. Ha sido una labor intensa y delicada. Contar lo vivido pasa por vencer el miedo inculcado de manera sistemática al interior de los regimientos. Si hablas te matamos. Más o menos ese era el cariz de un documento que nos hacían firmar al concluir nuestro servicio militar. Es decir, quedábamos amenazados de por vida”, explica el Presidente de la Agrupación, Pedro Cáceres.
“Yo tuve que agarrar a culatazos a mi propia madre al bajarla de un camión repleto de detenidos que ingresaba al Regimiento de Puente Alto. Tenía al frente un superior. Pero me las arreglé para sacarla de allí. Eso me costó torturas. En castigo me mandaron al Sur. Después me destinaron a Villa Grimaldi. Ahí, en ese infierno, Pinochet y Contreras se reunían– a menudo- y compartían el desayuno”.
Será difícil para la Justicia Militar hacer oídos sordos al relato de siete ex conscriptos. Describen con “pelos y señales” cuando en víspera del SI y el NO fueron sorprendidos con unos panfletos. El hecho desató la ira del oficial y, en castigo, los hizo desnudarse. Luego eligió al más grande del grupo y lo obligó a violar a sus compañeros.
“El muchacho le suplicaba: por favor mi teniente no me haga esto. Si no lo “hacis” te mato y pasó bala. Ese oficial es, hoy día, Teniente-Coronel en servicio activo. Tenemos su nombre. Sabemos donde está”, asevera Cáceres.
Otro hombre – hoy cargador de la Vega Central – carga también el recuerdo de aquel día que estando de guardia” en la Escuela Militar fue sacado violentamente de su puesto y llevado “a la tortura”. La orden provino del propio Pinochet quien a su llegada al centro de formación de oficiales del Ejército consideró un desacato a la disciplina que el muchacho – zurdo desde siempre- sostuviera su fusil con la mano izquierda.
A Jorge Cruz Venegas, vicepresidente de la Agrupación, le alargaron a dos años el servicio militar. “Me tocó tomar prisioneros a familiares y a vecinos de la población Seguro, en Puente Alto, donde yo mismo vivía. Cuando me encontraba con gente del barrio me preguntaban: ¿oye y a cuantos mataste? “Hasta el día de hoy esas interrogantes retumban en mis oídos. No duermo tranquilo. Pero, por favor comprendan, nosotros no dimos el golpe de Estado.”
La defensa
Los ex conscriptos no son militares. No pertenecen a la planta de las Fuerzas Armadas. En el fondo, son civiles acuartelados. No tienen poder de mando y son el último eslabón de la estructura jerárquica de las instituciones armadas.
Ellos fueron parte de una maquinaria militar montada para perseguir a opositores del régimen dictatorial y se les ordenaba cometer aberraciones. Para ello se invocó la doctrina de Seguridad Nacional que planteaba el estado de guerra permanente en el país. En este marco, la totalidad del contingente de chilenos que cumplía su servicio militar fue usado para reprimir y eliminar a los enemigos, los denominados “elementos subversivos”.
“Las 438 confesiones detalladas por los ex conscriptos son parte de la historia de Chile y revelan la verdad histórica de lo sucedido en nuestro Chile. Tomé esta causa porque encierra otra dimensión y es un tema pendiente en derechos humanos. En este sentido, estamos frente a un grupo que se ha dejado marginado”, afirma el defensor de la causa.
Según el profesional, a estas personas se les aplicó un trato inhumano, cruel y degradante por parte de agentes del Estado, lo cual constituye un crimen de lesa humanidad. En cuanto al grado de responsabilidad de sus defendidos por las acciones que debieron ejecutar, explica: “en las circunstancias que ocurrieron los hechos no tienen responsabilidad penal, la tienen quienes mandaron hacer los actos. A los ex conscriptos, el Derecho los ampara”.
Frente a este tipo de situaciones el Derecho establece soluciones. Al respecto, el Código Penal estipula distintas causales de porqué el hechor material no es responsable. Entre otras, el abogado menciona :
– Porque no les exigible otro tipo de conducta
– Porque se encontró con un conflicto de deberes
– Porque actuó movido por una fuerza irresistible o miedo insuperable
– Porque tuvo que salvar su vida a costa de la de otro. (En este caso el Derecho acepta absolutamente que la persona opte por su vida).
“Si un superior le ordena a un inferior cometer un acto que, notoriamente, es un delito; ese inferior debe cometerlo. Si éste entra en explicaciones para no efectuar esa acción, hasta ahí no más le llega. El Derecho no le exige al inferior ser un héroe como para decir: máteme a mí … pero yo no mato a esa persona”
“Estamos frente a un grupo de personas que también fue víctima de la violación a los derechos humanos. Y en este plano, las organizaciones de derechos humanos, a mi parecer, son rígidas en cuanto a no reconocer esta realidad”.
Las distintas agrupaciones de víctimas de violación a los DD.HH ven con recelo a los ex conscriptos debido a su pasada vinculación con el estamento militar. Ambos grupos están marcados a fuego por una misma mano y son la muestra viviente del quebrantamiento social y cultural que la dictadura dejó como herencia al país.
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