Educación Superior y nuevo gobierno

Por: Prof. Pedro Godoy
Fuente: Especial para http://www.hernanmontecinos.com (07.04.10)

El actual Ministro de Educación afirma: existen Universidades selectivas y otras «de ascenso social». Serían, respectivamente, elitarias y masivas. En las primeras predomina el rigor académico. Las otras satisfacen el afán «aspiracional» de quienes provienen de estratos modestos. Con frecuencia ostentan puntaje mediocre en la PSU. En aquellas Casas de Estudio se impondría la exigencia, en cambio, en las otras el «laissez faire». Habrían Universidades ABC1 -aquellas de cota 1000- y las otras en que se matriculan -según leo en la publicidad callejera- «los primeros de la familia que llegan a la Universidad». Tal institución, en el imaginario popular, es la Tierra Prometida…

Las Universidades selectivas privilegian la calidad y las otras la cobertura. Este enfoque concuerda con la educación de mercado y con la fragmentación del sistemas en función de los estratos sociales. Se afianza así el espíritu de la LOCE perfeccionada por la Concertación. Las Universidades masificadas -sean fiscales o privadas- se «liceanizan» con chuña de aprobaciones, alumnos que presionan por facilidades porque son clientes y eso les da «derechos» y docentes temerosos… Agreguemos: «carreras» sin empleabilidad, propganda grotesca, abaratamiento de los estudios, ausencia de escalafón académico… Surgen cursos vespertinos, nocturnos y otros de fin de semana así como los «e-learnig».

E el afán por reclutar alumnos las Universidades son frenéticas. Son tantas que hay superavit de vacantes. Si ayer el lema era «escuela básica obligatoria» ahora el 4º medio es requisito para cualquier menester. Hoy se impone el lema «Universidad para todos». Se calcan experiencias extranjeras como los «college» mientras la oferta de magister y doctorados se torna explosiva. Exigidas por el autofinanciamiento se instituyen filiales de Universidades en cuanto centro poblado existe. Lo denuncio en «Libro negro de nuestra educación», pero «la rutina» y «el lucro» son potentes. Si se les añade «el arribismo» el terremoto es grado 8.7. El MINEDUC -antaño ni ogaño- inmutable. Imploremos -a través de esta nota- una cuota de reflexión.

Prof. Pedro Godoy P.
Centro de Estudios Chilenos CEDECH
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ALGUNOS COMENTARIOS DE LA ÉPOCA SOBRE
“EL LIBRO NEGRO DE NUESTRA EDUCACIÓN”

1.- COMENTARIO DE EMILIO ROJAS
(www.elmaule.cl
Junio 2006)

Pedro Godoy, el autor de este libro, es un auténtico pedagogo doctorado en la Universidad Complutense de Madrid y acaba de publicar un volumen que está sacando chispas en el ambiente. No es español, sino chileno, de tomo y lomo, y le está pegando en los cachos a esta degenerada, que después de alcanzar las más altas cumbres de América, hoy se encuentra a la altura del unto. A la Educación Chilena me refiero. Y es claro, o clara, si se prefiere.

En los años 50, Chile pisaba alto y se enorgullecía de sus valores humanos, de sus hombres, de sus pronombres, de sus mujeres; de las juventudes estudiosas. Medio siglo más tarde, en lugar de perfeccionar aún más nuestro sistema, los “sabios” de nuestro país borraron todo lo bueno y nos ubicaron atrás, como la cola del chancho.

Casi, casi, como si se les hubiera dado vuelta el paraguas o se les hubiese roto la tela y las varillas… Después vino la lápida, la del 73: Q.E.P.D., dijo Pinochet. Y nos fuimos a pique, con marino y todo, el que declaro por condena nacional que las escuelas normales entraban en receso y que en marzo volverían en gloria y majestad. Mentira. El hombrecito no cumplió su palabra y ahí están los resultados.

Hoy los niños no leen en primer año, tampoco en 2º, ni en 3º, ni en 4º, terminan la Enseñanza General Básica y lo hacen a tirones; ingresan a l liceo y “chancados” todavía acceden a las Universidades con grandes dificultades, se reciben de profesionales como pueden y aún les pena el castellano, el español, y muchos ejecutivos de empresas públicas y privadas deben tomar clases particulares en el más estricto de los secretos para que el mundo no se de cuenta que no saben ni dictar una carta.

Es natural y lógico, pues señora, señor. Faltó el profesor primario, el pilar. Ese pedagogo que antes promovía al 80% leyendo como la gente, siendo reemplazado por quienes cayeron dando tumbos a pedagogía. Y para más remate, son mal mirados aquellos docentes que cumplen con estrictez su misión, optando, al decir de Godoy, por “hacerse los lesos” para conservar la pega y evitarse conflictos, con pena de ser motejado de “dinosaurios” (página 27 del libro) si continúan con la bandera en alto.

Como si fuera poco, ahora la han emprendido contra quienes llevan años al frente de los colegios, pretendiendo traspasarle los pésimos resultados del SIMCE, de la PSU, y de cuanta medición existe, a estos “vitalicios” en lugar de hincarle el diente a los establecimientos que les va pésimo.

Hace tres o cuatro años, una escuelita de Renca obtuvo el mejor puntaje a nivel nacional. La profesora de primer año usaba el popular Silabario del Ojo. El de Claudio Matte, más antiguo que el hilo negro…

¿Para qué cambiar las cosas cuando las cosas marchan bien? ¡tontos!

2.- COMENTARIO DE OSVALDO CAZANGA

(www.fortinmapocho.cl
Febrero 2006)

Hoy comentamos la publicación del profesor Pedro Godoy Perrin: El, “ Libro Negro de nuestra Educación” publicado en Enero del año en curso, bajo el sello de Ediciones “Nuestra América”. El autor no es un desconocido en los medios docentes y universitarios del país. Por el contrario, desde la década de los años sesenta del siglo pasado, ha tenido activa participación en el movimiento estudiantil y profesional vinculado al ex Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile y al proceso de la reforma universitaria que se desarrolla en aquellos años, desde trincheras ideológicas nacionalistas. Actuando desde posiciones controversiales, junto a otros estudiantes y docentes jóvenes, llamaron la atención de sus coetáneos, por la radicalidad de sus críticas y propuestas y de sus iniciativas. Con relación a esto último, debo manifestar mi simpatía por la creación del Centro de Estudios chilenos [CEDECH] y del Centro Cultural Chileno Boliviano desde los cuales, en medio de un piélago de males de dificultades , ha tratado , de entregar otras dimensiones de estas realidades

En los círculos oficiales y académicos no es visto con simpatía, pero eso, en realidad, en la medida en que fracasan las políticas de los consensos, se viene transformando en una notable virtud.

Lo primero que se nos ocurre decir respecto a este “Libro Negro de nuestra Educación”, es que no es un libro académico, sino un libro de combate, de resistencia a las políticas privatizadoras de la educación nacional, impulsadas por los expertos educacionales, que la Concertación de Partidos por la Democracia, colocó al frente del aparato educativo del Estado, reducido a una mínima expresión por la Dictadura.

Creemos que con el Ministro Sergio Bitar, estos gobiernos de socialistas renovados democristianos penitentes y masones en sueño, culminaron una labor de zapa, que ha traído a nuestra educación, que en épocas mejores fuera considerada en el plano latinoamericano una verdadera fragua de la democracia a su actual situación de miseria integral. y diríamos irreversible, sin un significativo vuelco al modelo de desarrollo que la Concertación se empecina en conservar

El autor se encarga de definir el origen y la orientación de su obra: “este texto es fruto de una campaña de prensa. Se acumularon dardos periodísticos. La selección no ha sido fácil. Sin embargo, aquí está. Se detectarán reiteraciones. Son ya ineludibles. Perdura el aroma a batalla. Imposible suprimirlo. Esta no es lectura para timoratos. Amén de quienes teman la beligerancia habrá lectores que echen de menos, unos las graficaciones con datos estadísticos y otros el recetario de “cómo se hace una clase”. No serán escasos los que descalifiquen porque se niega a sustentar sus criticas y propuestas con experiencias escolares de ciertos paradigmas [Europa, EEUU e Israel]. Son los mismos que reclaman citas de Feurstein, Piaget, Coll u otros chamanes forasteros. Esta tribu la integra la prole de aquellos que, en el pasado, no dieron un paso sin acudir a Pestalozzi, Decroly y Dewey. El producto de la servidumbre; una estructura escolar privada de raíces, sin sustancia criolla y ajena a las necesidades de la población.

Esta campaña de prensa se inicia el 2000 y no ha finalizado. Se origina en el Taller de Lectura Comentada y en la Tertulia Pedagógica. Ambas, instancias de análisis y diálogo del Centro de Estudios Chilenos CEDECH”.

La temática de la obra son las noticias que publica la prensa y que se vinculan a la educación y a las escuelas nacionales, Los resultados de las pruebas Simce, las Pruebas de Selección Universitaria [PSU], los embarazos no deseados de las estudiantes de enseñanza media, las agresiones de los estudiantes a sus profesoras y profesores, a las agresiones de los apoderados a los docentes, a las calificaciones de los docentes, a los presupuestos del Ministerio de Educación con base en los préstamos del Banco Mundial, a la presencia agobiante de sociólogos y economistas en los comandos del Ministerio y consiguientemente a la ausencia de los pedagogos y de la pedagogía en el ministerio del ramo, amén de la pintoresca competencia entre las Universidades, en cuánto a quién prepara más masters y doctores.

El elemento del aparato educacional que recibe las más agudas estocadas de Godoy Perrin resulta ser el Colegio de Profesores. Entidad creada por la Dictadura, para reemplazar a las organizaciones gremiales históricas de nuestro magisterio, y que todo el mundo esperaba ver desaparecer, con la vuelta a la democracia, pero, que , contrario sensu , ha sido consolidado por los partidos de la Concertación, para satisfacer pequeñas vanidades personales o de grupos de docentes, que desde las posiciones del Directorio Nacional del Colegio, a cambio de servicios prestados al Ministerio, gozan de oficinas, secretarias, asignaciones económicas, viajes y prebendas varias.

El libro de Godoy permite, pues, tener en un volumen parte de la realidad rampante de nuestra educación y no perdernos en los vericuetos de la retórica oficial.

Febrero, de 2006

3.- COMENTARIO DE HENRY CRISÓSTOMO PALMA

http://www.mirandoalsurblogia.com
(01.01.06)

Un controvertido al trasluz

Pedro Godoy es genio y figura. Se lo digo y me corrige “no soy un genio, soy apenas un ingenio, pero de lo que estoy seguro es que no soy un pergenio”. Así de contestatario es este catedrático que hizo época en los 60 –al interior del Campus Macul (1)- siendo un “maldito” para moros y cristianos. De verdad una persona como la suya genera aversiones y adhesiones de modo automático. Su “afirmativismo” tan poco chileno y hasta su buen castellano –bien pronunciado y frondoso en vocablos- genera simpatía o antipatía. La partidocracia de la UP quiso silenciarlo y no calló. La dictadura toma un camino menos discreto y –lisa y llanamente- lo excluye del aula.

En aquel vocinglero “Piedragógico” (2) estudia entre 1955 y 1959. Alumno destacado hace carrera de ayudante ad honorem hasta alcanzar el rango –en esa época equivalente al de cardenal o arzobispo- de “Profesor Titular”. Después de la destitución se queda en el país. Hizo de todo, pero jamás abandonó la tiza y el pupitre. De yapa funda el Centro de Estudios Chilenos CEDECH que promueve la tesis bolivariana cosa no fácil en una república etnocéntrica como la nuestra. Lo acompaña en la empresa nada menos que Felipe Herrera y recibe apoyo de grupos afines. De Perú –el APRA-, de Argentina –el peronismo- y de Bolivia –CONDEPA-. Ahora está feliz con Chávez y ahora nos propone brindar por la victoria de Evo Morales.

PLATICANDO CON EL HOMBRE

Entrevistamos al personaje. Nos recibe en lo que llama “el caserón” es su domicilio ubicado en “Avenida Matta abajo” donde vive desde siempre. No falta el “renovado” que al leer su tarjeta de visita lo amonesta amistosamente porque aun no se muda a Las Condes. A ello responde el profesor Godoy “no amigo mío, yo soy como el Zalo no me muevo de mi barrio”. De verdad, no podría aunque tuviera millones. No hay residencia que aguante tanto libro, archivo y carpeta que este cientista social atesora en su escritorio. Allí también funciona el CEDECH, se reúnen amigos y exalumnos así como estudiantes de pre y post grado que lo siguen como a un gurú. Llegamos a ese recinto y lo encontramos al medio día disfrutando de un borgoña con más frutillas que tinto. Nos advierte: “es apenas un aperitivo, pasado el almuerzo no bebo ni una copa más”. Bajo el parrón enhebramos la charla.

Al consultarlo por su exclusión de la Universidad Nacional expresa: “Mire, a mi me tiraron dos allanamientos sucesivos. Uno protagonizado por pelotón del Regimiento Tacna y el otro de Carabineros de Chile. Fui humillado en mi propio hogar. En cuclilla y con la manos en la nuca soporté un interrogatorio”. Añade: “La paradoja es que en el primer año no fui purgado de la cátedra. Continúo en funciones. Solo después que asume el rector delegado Fernando González Celis se me exonera”. “No obstante –continúa- promuevo el perdón y el olvido, es decir, indulto y amnistía para quienes reprimieron y para quienes –con posterioridad- optan por la resistencia armada. Nuestros enemigos no son las FFAA, sino el imperialismo y un sector de derecha e izquierda que es favorable a Washington, enemigo de la complementación del Cono Sur y profitador del subdesarrollo”. Así de insólito y anticonformista es nuestro entrevistado.

EL NUEVO LIBRO

Lo consultamos sobre su “Libro negro de nuestra educación” y expresa: “Es un documento basado en datos empíricos y observación directa de la realidad de nuestra estructura escolar. Constituye un catálogo de sus debilidades y propone una opción remedial”. Inquirimos por lo que juzga flaquezas del sistema y Godoy no tiene pelos en la lengua para afirmar: “Mire, la privatización del sistema de 1981 en adelante convierte la educación en mercancía, el sistema en mercado, al alumno en cliente y a los docentes en mercenarios. A los apoderados –apunta- no se interesan en el “estudio”, sino en que el retoño pase de curso y se convierta en doctor o ingeniero y gane harta plata. El sostenedor y el director –por otro lado- lo que quiere es conservar e incrementar el número de matriculados porque eso significa subvención. Entonces, retengamos en el aula al discípulo aunque sea un depravado, un vándalo, un delincuente, un mediocre. Todo esto –añade- implica sacrificar la calidad de la enseñanza y dañar gravemente a la mayoría que si apetece –con esfuerzo y entusiasmo- estudiar”.

Le consultamos sobre la gratuidad y nos explica: “al convertirse en mercancía la educación se evapora su condición gratuita. No menos de 100 años tuvo ese principio abolido por el Modelo Neoliberal que quizás en economía funciones, pero en lo escolar es letal. Toda nuestra clase política y nuestra clase castrense alcanzan los rangos que ostenta en el plano académico gracias a un Estado que otorga escuela, liceo y Universidad sin pagar un centavo. El Sr. Lagos no podría haber estudiado sin ese auxilio que en cierto modo garantiza la igualdad de oportunidades y atenúa las grietas que separan a la chilenidad en clases. Sin embargo, -continúa como ametralladora- tres Presidencias de la Concertación han sido incompetentes para revertir esa mercantilización de la docencia”.

ARTILLERIA DE CALIBRE

Consultamos sobre la obra misma en las perspectivas de una eventual represalia y el autor apunta: “el Libro negro … hasta el momento no motiva inquietud oficialista. Ha sido comentado por Fernando Villegas en programa de TV Tolerancia Cero y objeto de análisis en diario La Tercera. Hay gran interés por conocerla. Estamos –no sin dificultades- generando una red de distribución. Queremos que sea leído. De allí su bajo costo”. Burlón, añade: “doña Mariana y el Sergio Bitar están en comando de la Bachelet. Han abandonado el Ministerio de Educación que está en alta mar y con las bodegas inundadas. Igual he ofrecido mi obra como regalo de Navidad a la Michele y al Sebastián. Ojalá lo lean. Allí encontrarán el retrato del naufragio y las claves para la reconstrucción de una estructura escolar que, pese a sus defecto que siempre los tuvo, fue un paradigma en Latinoamérica”.

Le consultamos por qué figura Gabriela Mistral en la portada de “Libro negro de nuestra educación” y contesta: “Mire la sacamos de un billete de $5 mil. Está allí no por los Sonetos de la muerte ni por las Rondas infantiles, sino porque esa vieja ilustre que fue docente se la jugó siempre por la educación gratuita y no pagada, por el rigor en el aula y no el facilismo resblandecedor, por la educación tecnologizante y no verbalista, por la educación nacionalizante y no “globalista”. Por eso está allí como mascarón de proa de mi texto y no por su Nobel de Literatura”.

No es más lo que pudimos conversar sobre este nuevo “best seller” que publicó el profesor quien capea el temporal atrincherado tras los armarios de su biblioteca y empuñando la tiza tan propia de un oficio que ama porque comenta “es un modo de hacer patria”. Nos despide de “El Caserón” no sin haber consumido el vino con frutillas y llevarnos en el alma una misteriosa mezcla de alegría y optimismo. Sin apremio, amén de obsequiarnos otra obra suya “Chile versus Bolivia: otra mirada” nos despide con su sonrisa que para nosotros es simpática y sincera, no obstante, para sus adversarios, irónica e hiriente.

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