La construcción delmiedo y la estrategia del terror

Por: Marcel Garcés
Fuente: http://www.cronicadigital.cl (20.03.10)

Portada del diario La Tercera del 7 de marzo 2010, es elocuente. Desde el poder nos están instalando un escenario político social claramente peligroso para la salud democrática del país, que pone en riesgo lo avanzado en prácticas y en conciencia humanista, en la convivencia y respeto ciudadano.

Comienza, de manera sostenida, a implantarse actitudes de prepotencia, de altanería, una cultura del vasallaje, del ordeno y mando, de verticalidad y hasta de intentos de amedrentamiento social.

Se desarrolla la construcción del miedo y del temor, la practica del ultimátum en lugar de los procesos argumentativos, de confrontación en lugar de intercambio de opiniones.

La prepotencia del poder se unen a una pretensión de refundación del país, de destinos solo sujetos a la voluntad de un Dios, hecho a la medida de las ambiciones de poder de los sectores hoy gobernantes, a la versión más conservadora y reaccionaria de los cenáculos políticos donde predominan los “legionarios” y “los opus dei”.

Ellos se sienten “los mejores”, con patente autoconferida de “excelencia”, verdaderos “cruzados”, misioneros de un proyecto mesiánico, ad aternum, elegidos por la Divinidad, propietarios de un “destino manifiesto”, etc.

Incluso, en un dato no simplemente anecdótico han reaparecido las viudas de Pinochet, exultantes porque han interpretado el triunfo del presidente Sebastián Piñera, como una reivindicación moral de su ídolo, y una vuelta de mano, una recuperación de su posición en la historia y el término de la acción de la justicia respecto de sus crímenes.

Sinceramente, creo, que esas expectativas no corresponden , ni corresponderán a la realidad, pero, sin embargo, están expresando un sentimiento que puede tener expresiones indeseables en la política diaria del país, o pueden desatar a las jaurías.

Como por ejemplo cuando el alcalde de Ñuñoa, Pedro Sabat Pietracaprina, esgrimió como primer argumento para apagar las críticas que hizo la abogado Julia Urquieta, en una reunión de pobladores, en demanda de políticas de apoyo a los damnificados del terremoto del 27 de febrero pasado, le espetó: “la conozco, usted es comunista”.

O cuando la señora Jaqueline Van Rysselberghe hoy intendenta de la región del Bío Bío, y cuando era Alcaldesa de Cioncepción, pedía a gritos la intervención militar, tras el terremoto del 27 de febrero, para defender a las “personas decentes” de las hordas vandálicas y saqueadores.

Hoy ya en el gobierno, en una entrevista en la Revista “Ya” del 16 de marzo, que la resalta como figura de la derecha chilena y del gobierno Piñera, declara con total descaro sus principios: “Y si uno no puede lograr que lo amen, tiene que lograr que le teman. Eso funciona”, porque, se ufana “no me va a temblar la mano para tomar medidas”.

Palabras más, palabras menos, parecen haberse escuchado esos conceptos, entre 1973 y 1990.

O cuando el señor Nicolás Ibañez. uno de los dueños de los Supermercados Líder, en alianza con la norteamericana WalMart, viste ilegalmente el uniforme de reservista naval, y se ufana de haberse enfrentado a los “saqueadores”. un 90 por ciento de los cuales eran- según datos policiales, simplemente gente desesperada y descontrolada.

O cuando otros se constituían en milicia para defender sus barrios, calles, condominios de amenazantes turbas que no llegaban a materializarse.

O cuando el cabo de Carabineros, Jorge Hinojosa, desenfunda su pistola Taurus PT 99, y la pone en el cuello de una persona a la que se detiene acusada de robar en una tienda de Concepción, como lo muestra la portada del cuerpo de reportajes del diario La Tercera del día sábado 7 de marzo, es elocuente.

O peor aún cuando el repentino admirador de la fuerza y la violencia, Fernando Villegas, califica de “pillastre” o de “punga” al que “hay que patearle el culo” (son sus frases textuales en “La Tercera” del domingo 7 de marzo), a la víctima de la violencia policial y además pontifica que “llegó la hora de hacer de la ‘fuerza pública’ una frase que tenga sentido”.

Dicho sea de paso (…en realidad no tan de paso…) así parece que lo entendieron los cinco infantes de marina que en la madrugada del miércoles 10 de marzo, detuvieron, secuestraron y golpearon hasta causarle la muerte al cartonero David Riquelme, en la comuna de Huaipén, VIII Región del Bío Bío.

Así también lo debe haber entendido la madrugada del lunes 15, la patrulla que en Sarmiento, localidad de Curicó, VII Región, disparó contra los neumáticos, pero impactó y atravesó los parabrisas posterior y delantero, contra un vehículo en que viajaban cuatro personas,”en evidente estado de ebriedad”, y según la explicación oficial, “en actitud sospechosa”, y el automóvil, “con la patente delantera tapada”

La excusa de que se trataba de hechos ocurridos bajo Toque de Queda, no es aceptable, ni suficiente.

Lo grave también es que todos estos personajes, ejemplos de violencia física y verbal, de respuesta violenta, armada, a fenómenos sociales y sicológicos colectivos, son convertidos en héroes mediáticos, legitimados, en una época de catástrofe y de inseguridad, donde indudablemente se necesita orden y control de la autoridad, pero no “gatillo fácil” o autoritarismo.

En concreto habrá que estar alerta a estos inquietantes síntomas. A una metodología de acciones de amedrentamiento, verbales pero también fisicos. que se unen a la creación de la imagen del enemigo y el miedo como mecanismo para generar odio, para cohesionar a los suyos, tras un política de represión, de “control social” y aniquiamiento del “enemigo”.

Es un guión, un camino que recuerda los años 70 y que condujo a los crímenes y violación de los derechos humanos de 1973 y en adelante.

Es una alerta y confirma que una de las tareas estratégicas de los demócratas será defender la democracia de las amenazas de quienes hoy una vez más en la historia quisieran poner a las Fuerzas Armadas a defender sus intereses políticos y económicos, apoyándose en la influencia política y económica y social que ostentan.

Se trata de un nuevo escenario político y social que algunos intentan delinear en Chile y frente al cual es necesario advertir y reaccionar.

Por Marcel Garcés. El autor es periodsita. Miembro del Consejo Editorial de Crónica Digital.

Santiago de Chile, 19 de marzo 2010
Crónica Digital

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