Los «intelectuales» de la Concertaciòn

Por: Hugo Murildo
Fuente: http://www.elclarin.cl (28.01.10)

Tìtulo original del artìculo: «La Concertación, una alianza consecuente»

“En su sentido más amplio, el influjo de los intelectuales institucionalizados y la declinación de los intelectuales orgánicos, representan una contrarrevolución cultural, un gran salto hacia atrás. Es el mundo del intelectual como ‘consejero político interno’, administrador de la conformidad política o (en su idioma) el consenso político”.

“Para los intelectuales ex radicales arrepentidos (aquellos que pasaron de una vocación política a una vocación institucional) la esencia de la política es la burocracia. El eje de la política gira alrededor de estrechos intereses institucionales, desarrollando vínculos con los caudillos de los centros de poder burocrático. En este contexto, la principal preocupación intelectual es la renovación del formalismo y el legalismo y la marginación de la política sustantiva”.

Este párrafo ha sido tomado del ensayo “La metamorfosis de los intelectuales latinoamericanos”, del gran pensador norteamericano James Petras y que fuera publicado en el suplemento PERFIL DE LA JORNADA, de México, el 4 de enero de 1989, es decir, poco más de un año antes de que la Concertación se hiciera del poder político de la nación.

Si bien el título se refiere a los intelectuales latinoamericanos, la investigación de Petras está centrada, especialmente, en el caso de Chile. Tan es así, que en una de sus partes cuenta lo siguiente: “Una historia apócrifa se me ocurrió durante mi visita a Chile. El director de un centro de investigación invita a su madre provinciana a visitarlo a Santiago. Llega a recogerla al aeropuerto con su nuevo Peugeot.

– ¿De dónde sacaste este hermoso auto? –exclama ella mientras mira todos los “chiches” del tablero.

– Lo financió el Instituto. Lo necesitaba en mi investigación para derrocar a la dictadura, contesta a su madre.

Cuando llegan al hogar del hijo en una zona residencial, la madre queda con la boca abierta.
– ¿De dónde sacaste esta hermosa casa?

– El Instituto la financió. La necesitaba en mi investigación para derrocar a la dictadura.

Para sintetizar, y luego de varias preguntas y respuestas semejantes, “a esa altura la madre se rasca la nariz y susurra:

– Cuida de que no derroquen a la dictadura y pierdas todo esto”.

Estos intelectuales a los que se refiere Petras, son justamente los que conformaron la Concertación, redactaron su Programa de Gobierno, coparon los gabinetes ministeriales, los sillones parlamentarios, fueron nombrados en los mandos medios, y algunos de ellos, consejeros presidenciales. Son los precursores de la renovación socialista. Para muestra un botón: “Dirigí la Juventud Comunista de Chile y la reforma agraria con Allende. Tras el golpe, huí a Hungría y dirigí la JJCC Mundial hasta que descubrí que en realidad no quería que mi país fuera comunista. Allende se equivocó mucho”. (Ernesto Ottone, principal asesor del presidente Ricardo Lagos, en diario español “Vanguardia”, 17-6-2004, reproducido por El Mercurio, 20-6-2004)

Veamos qué nos dice Petras en otro de los acápites de su ensayo: “Con el retorno de muchos intelectuales que habían vivido en el extranjero, el número de institutos se multiplicó. En el exterior los intelectuales exiliados habían recibido, en muchos casos, recursos de gobiernos o de fundaciones y estuvieron en estrecha colaboración con las corrientes liberales y social-demócratas vigentes (el subrayado es nuestro).

Y más adelante agrega: “Los estudios producidos encajan en un mismo esquema: los estudios sobre la dictadura encararon sus rasgos políticamente represivos y no sus vínculos económicos y militares con las élites de Europa Occidental y Estados Unidos; la violencia de Estado se analizó en términos de violaciones a los derechos humanos, no como expresión de dominio de clase, de la lucha de clases, de la violencia de clase; la base política que surgió de esos estudios planteó el tema como concepciones políticas enfrentadas, como conflicto entre la democracia liberal y la dictadura militar, la disociación deliberada de la estructura de clase del poder estatal fue justificada por la idea de que la esfera política era ‘autónoma’ de la sociedad civil”.

¿Por qué insistir, entonces, en pedir peras al olmo? En un artículo publicado en este medio el 22 de octubre de 2008, con el título “Marx, el PS y Arrate”, le replicaba al candidato de la izquierda que había planteado que: “la Concertación no sólo no es un agente de cambio, sino que se transformó en un dique contra las aspiraciones sociales”. Escribo en dicho artículo: “…la Concertación desde que asumió el gobierno en 1990 fue ‘un dique contra las aspiraciones sociales’ ¿Pensó realmente el presidente del PS que unido a la DC y con la ‘transición pactada’, la Concertación podría ser un agente de cambio?” Y a reglón seguido agrego: “Se me podrá argüir que después de la batalla, todos son generales, sin embargo, y modestia aparte, en sendos documentos redactados con algunos colegas y entregados a la directiva del PS semanas antes de la asunción de Aylwin, se predijo la situación político-social tal cual como la padecemos hoy en día”.

(Nota: apoyé a Arrate, pienso que su baja votación se debió a que su mea culpa llegó demasiado tarde, la decisión de abandonar el PS debió producirse con muchísima anterioridad).

En síntesis: la Concertación ha sido extremadamente consecuente con el ideario en que basó su fundación. Por eso el discurso de Lagos post-derrota de Frei, expresa claramente lo que siguen pensando lo líderes del conglomerado, mirándose al espejo y, por supuesto, sin ninguna autocrítica. Otro tanto sucede con la intervención de Carolina Tohá: “son muchos los que comparten nuestras ideas”. No señora, la mayoría del país no comparte sus ideas, ha votado por ustedes, porque no quedaba de otra. Ambas intervenciones son francamente patéticas.

Una respuesta

  1. Los intelectuales de pacotilla que alimentaron el proyecto llamado concertacion….CERO APORTE
    Francamente estos 20 años administrando el botin
    PATETICO proyecto de bajo nivel.

    Nota: No le puedo creer al sr. Arrate….menos al cabro chico del Meo.

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