Por: Ana Tania Toro | Centro de Estudios Francisco Bilbao
Fuente: http://www.kaosenlared.net (20.12.09)
Nuevamente la derecha está a pocos días de ganar la presidencia de Chile, hasta el momento una de las pocas cosas que no le pertenecen aunque no en estricto rigor . La derecha y la concertación cohabitan en una especie de cogobierno: La concertación ha gobernado para la derecha, ha mantenido un régimen político que ha estimulado y protegido al empresariado. Han permitido cierta rotación “incluyente” pero esencialmente impiden cualquier cambio estructural que signifique participación real y por ende, pérdida de poder. Chile se ha mantenido a la derecha en estos 20 años de Concertación, hecho que se ha agudizado y se hace más notable al surgir en Nuestra América una corriente netamente progresista. Ahora tratan de evitar a toda costa que la derecha gobierne, como si alguna vez hubiera dejado de gobernar. Tratan de establecer una diferencia entre las dos derechas: Piñera y Frei, como cuando Pinochet dijo que la suya no era una dictadura sino una “dictablanda”.
No hay memoria. La encuesta CEP de julio de 2004 un 54,4% señalaba que “en ningún caso” votaría por Frei para presidente. Los que hoy apoyan a Frei pensando en impedir el avance de la derecha, olvidan también la muerte de Daniel Menco, estudiante de la Universidad de Tarapacá, el 21 de mayo de 1999, que recibió un tiro en la cabeza desde el arma del mayor de Carabineros Norman Vargas, en el marco de las manifestaciones por aumento de recursos para el crédito universitario y también a todos aquellos muertos en “democracia concertacionista”. Olvidan también el profundo avance en la privatización de la educación durante su gobierno concertacionista: “Durante el gobierno de Frei se vivió el proceso de privatización más descarnado, con el comienzo del traspaso de la educación al mercado financiero. Con la ampliación de los créditos CORFO, que si bien beneficiaron a estudiantes, se tiró a la basura la idea de revertir el legado de Pinochet y avanzar a un modelo de educación pública digna”, (El Ciudadano. Álvaro Ramis, presidente de la FEUC en 1998).
Entre muchas otras medidas neoliberales, también durante su gobierno se dio la aprobación de CELCO Valdivia, obviando el informe solicitado y emitido por la COREMA de la X Región. En el año 1996 este proyecto fue declarado inviable por su “negativo impacto medioambiental”. También inició la construcción de la central hidroeléctrica de Endesa en Ralco e impulsó la firma del tratado minero entre Chile y Argentina, que hizo posible la instalación de Pascua Lama, con todas las consecuencias que ha traído y que, a pesar de las protestas, la concertación ha continuado y ha persistido en avalar esta nueva invasión. Fue promotor del ALCA y los tratados de libre comercio con el Imperio, privatizador por excelencia de las empresas sanitarias y de servicios. Bajó los aranceles a las importaciones que significó, entre otras cosas, el comienzo del fin de industrias nacionales, como las textiles y de calzados. En su gobierno hubo sólo tres mujeres en el Gabinete, pero ahora habla sobre la importancia de la paridad de género…
La concertación en sus diferentes gobiernos de “centro izquierda” ha moldeado el estado en torno al capitalismo. Un Estado donde no hay derechos, sólo bienes económicos. Ha tenido presidentes y una presidenta que han profundizado y perfeccionado el Estado ilegítimo que instauró Pinochet a través de una Constitución diseñada exclusivamente para la defensa y profundización de los privilegios de una minoría oligárquica que no otorga ni otorgará en ningún gobierno concertacionista la participación al pueblo que le permita tener alguna incidencia en la promulgación de leyes, mucho menos contar con los medios que permitan la expresión y defensa de sus intereses legítimos. Una Constitución donde prima el autoritarismo, la eliminación de la “noción del bien común”, el individualismo, y el absoluto apego a las reglas del mercado. Esto ha convertido a Chile en un país más pobre que antes con una extremada desigualdad en los ingresos, (10% más rico acumula el 42% del ingreso.) que es lo que al final permite mantener el nivel de producción, con un explosivo aumento en los conflictos sociales con el consabido aumento de los métodos represivos y una exagerada inversión en el aparato de seguridad (4% del PIB en armas).
En estos 20 años de concertación, sólo ha importado la obtención de cifras macroeconómicas que dan una buena apariencia internacional, sin importar el efecto que estas cifras tengan sobre la vida y el bienestar de las personas. Ha destruido los sistemas de seguridad social a través del cada vez más reducido acceso a la salud, se formuló una reforma de salud discriminatoria, la única que permite la constitución vigente. Ha destruido la educación, también con una reforma infame, única posible con la Constitución de 1980, el acceso a la vivienda, ha precarizado los escasos derechos laborales, ha minimizado los factores de producción, pues estos son completamente sustituidos por el mercado y su sistema de precios. Ha conformado una generación de individuos consumidores y consumistas completamente funcionales al sistema neoliberal, eliminando así al ciudadano, pretendiendo que la sociedad funcione como una suma de individuos cuya relación entre si es para y a través del mercado. ¿Cuál es la diferencia entre la propuesta concertacionista basada en a mantención y perfeccionamiento de este sistema y la de la derecha representada por Piñera?
Ambos representan lo mismo. Ninguno propone modificar este sistema porque es lo que les permite su perpetuidad de poder. Ninguno plantea la gratuidad de la educación o la salud. Ninguno destinará el cobre a los chilenos. Ninguno de ellos logró revertir en este proceso electoral, las cifras de no inscritos : los casi 4 millones y medio, en su mayoría jóvenes. Ninguno habla sobre la militarización en la Araucanía ni propone soluciones al pueblo mapuche, ni de la posibilidad de integración latinoamericana, empezando por la salida al mar a Bolivia. Ninguno, en resumidas cuentas, plantea una Asamblea Constituyente. Ambos constituyen una clase política oligárquica que comparte los mismos privilegios y que aplasta al pueblo con la misma fuerza y la misma indiferencia. ¿No es eso, en lo más básico del concepto, ser de derecha? Frei y los demás gobiernos concertacionistas han profundizado el neoliberalismo y Piñera lo continuará ¿Cuál es entonces, la diferencia entre Piñera Y Frei? ¿Cuál es la “Nueva forma de gobernar” de Piñera? ¿Acaso no constituye el más puro continuismo neoliberal y represor de la concertación? ¿Cuál es la forma en que Frei nos va a hacer “vivir mejor”? ¿Igual que en su primer gobierno o como lo ha hecho cualquier otro presidente concertacionista?
Este momento histórico no merece pactos contra la exclusión a cambio de puestos parlamentarios, que forman y formarán parte del mismo sistema opresor. Este momento histórico merece confrontaciones de formas y sobre todo de fondos, merece una orientación hacia la toma de decisiones en colectivo. Merece el resurgimiento del tejido social con conciencia de clase, la consolidación y el nacimiento de organizaciones de base construidas colectivamente, con la capacidad de instalar la participación activa en cada uno de los procesos que hoy son vetados para la mayoría.
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