Fuente: http://www.josepgmaynou.blogspot.es
(16.05.08)
Capitalismo, ¿especulativo o rentista?
Es un hecho plenamente aceptado que el Capitalismo financiero representa la forma mas acabada del sistema que hasta ahora conocíamos como capitalismo productivo y por tanto asociamos con facilidad la actual crisis mundial a lo que parece ser tan solo una crisis financiera. Es evidente que no existe ninguna crisis en nuestra capacidad de producir, ni en nuestra capacidad de hacer llegar hasta el lugar más recóndito del mundo nuestras mercancías, ni en descubrir nuevos materiales, nuevos métodos y nuevas herramientas que hacen mejor y más eficaz nuestra capacidad transformadora. Ni la búsqueda de nuevas fuentes energéticas parece tener límites insalvables. Nuestros límites son de otro carácter.
Asociar el Capitalismo financiero al capitalismo especulativo y parasitario es tan solo un paso. Pero aunque pueda ser acertada la expresión de “economía de casino” para referirnos al capitalismo especulativo, ello conlleva un gran error: tergiversar el propio carácter y la propia crisis del sistema capitalista. En las bolsas, en los mercados de valores, la actividad esencial no es la metabolización del trabajo asalariado, ni la creación del trabajo necesario a fin de obtener plus trabajo, ni nada que tenga relación con la reproducción del Capital o con su autorevalorización. Son simplemente capitales (resultantes de una acumulación previa) que impedidos de reiniciar un nuevo ciclo de “dinero-mercancía-mercancía-dinero” son retirados de la producción propiamente dicha, y pasan a ser destinados a la simple alteración de los precios. Capitales en el mercado de valores o reconvertidos en “tesoro” o escondidos en paraísos fiscales o simplemente destruidos. ¡Nunca ha existido tal sobreacumulación de capitales como en este periodo de crisis capitalista¡
Pero si el Capital financiero como motor y patrón de la economía globalizada puede alterar los precios y asentar sus raíces fuera de la economía propiamente productiva es por la sencilla razón de que controla, a través de la Propiedad (apropiación privada), los medios de producción, las materias primeras, las fuentes energéticas, los circuitos de fabricación, transporte y comercialización de cualquier mercancía, los procesos tecnológicos y de investigación a través de las patentes y de la propiedad intelectual… Es precisamente el interrumpido e inevitable proceso de concentración de la propiedad lo que permite al Capital financiero extender sus garras a toda la actividad económica de la sociedad, de la que parasitariamente detrae todas sus plusvalías. Es pues mucho más acertado hablar del Capitalismo “rentista” que del “especulativo”. El diccionario de la lengua española lo explicita con suma claridad. Rentista: “persona que percibe renta de una propiedad de cualquier tipo”. Sin propiedad no hay renta.
La sobreacumulación de capitales representa tanto la enorme capacidad transformadora de la sociedad y su capacidad de creación, como la usura del Capitalismo “rentista”. Sin proceso productivo no existe posibilidad alguna de sustracción de plusvalías ni de especulación. El “capitalismo rentista” sabe perfectamente que “el dinero no hace por sí mismo dinero”. El desarrollo de la banca, de las instituciones de crédito, del comercio, de la exportación de capitales, la creación de los mercados de futuros, de las sociedades accionariales,… son el resultado lógico de un modo de producción basado en las premisas económicas del Valor de Cambio. El capital nunca se reproduce separado del proceso productivo creador de mercancías.
“…el dinero, la forma común en la que todas las mercancías, como valores de cambio, se trasforman; el dinero, la mercancía universal, debe ella misma existir como mercancía particular junto a las otras, ya que estas no deben ser medidas con él solo en el pensamiento, sino que deben ser cambiadas y trocadas por dinero en el cambio real. El dinero no nace de una simple convención. Nace naturalmente del cambio, y en el cambio es su producto”. (K.Marx: sobre la génesis del dinero).
Una pregunta deberíamos responder respecto a la negativa del Capital financiero a invertir todo su potencial acumulado directamente en el proceso productivo como así lo hizo el Capitalismo de los siglos pasados. ¿Cómo es posible que el capital se niegue a reiniciar su lógico ciclo de “dinero-mercancía-mercancía-dinero”?
En las últimas páginas del cuaderno VI y en las primeras del VII de los Grundrisse de K.Marx , textos preparatorios de El Capital… “ se encuentran los textos más sorprendentes e impactantes para nuestro tiempo de este inagotable venero teórico. Un escrito del que se pueden decir incontables cosas salvo una de las que más se ha repetido, esto es, que son un mero borrador preparatorio para la redacción de El Capital. Y ello queda vivamente reflejado en estas páginas porque, como sucede en tantos otros lugares de los Grundrisse, su temática no es propiamente abordada en la más famosa obra de Marx. Una temática que, en nuestra época, es precisamente la crucial: la completa automatización del sistema productivo, determinada por la constante revolución tecnológica que se ejerce sobre el capital fijo, y sus posibles repercusiones sociales.»(Fernandez Lopez Laso: “Sumisión a la tecnocracia”)
Esta es la respuesta al verdadero carácter de la crisis del modo de producción capitalista.
LA SUMISION A LA TECNOCRACIA
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