Otra vez la caja idiota

Por: Aníbal Venegas
Fuente: http://www.elclarin.cl (12.09.08)

Cierta gente mantiene un lamento de hocico a propósito de la total falta de respeto hacia las audiencias cometida por algunos medios de comunicación, en particular la caja idiota llamada TV. Se quejan de que los programas subestiman demasiado su –atrofiado- intelecto, toda vez que deciden modificar los horarios de teleseries y misceláneos, reality shows y nocturnos, sin preguntar acaso la opinión de alguien y en cambio obedeciendo a una mera voluntad, a la obcecación, a puros caprichos en última instancia. En realidad, la falta de respeto comienza desde el momento en que tales naderías se vomitan en las reuniones de pauta de los distintos canales, para luego ser transmitidas en el horario que los diversos sponsors estimen conveniente…

Sinceramente nada bueno podemos esperar de la televisión ¿Qué es la televisión chilena? Al igual que otros medios de difusión –jamás de comunicación- se trata de una vitrina por donde desfila una increíble galería de productos comerciales de cualquier índole: sexual, dental, animal, nasal y fecal. De tal forma, los regentes de esta verdadera superestructura del mal conciben los programas de la naturaleza más económica posible y donde exista la menor cantidad de recursos invertidos, siendo por desgracia el público objetivo de tales payasadas la tríada obrero-dueña de casa-juventud chilena, es decir, gran parte de los “silenciados”. Así nacen Morandé con Compañía (Mega), Pasiones (TVN), Yingo (CHV), etc., que a la vez se transforman en los canales perfectos para que los comerciantes se dediquen a exhibir su mercancía fútil y a menudo innecesaria. Esto se llama falta de respeto señores.

Sin embargo, creo que ya todo se ha dicho respecto a la televisión chilena: que es vacía, conservadora, a menudo chauvinista, viciosa, ridícula. De tal forma constituye un inútil comenzar nuevamente a criticar, si al fin y al cabo las audiencias –gracias a la televisión por supuesto- consideran nuestra objeción y desdén como mera “opinión” y en ningún caso el concienzudo análisis de sujetos que tal vez lo único que anhelan es la pacificación del intelecto. Ahora bien, la “nueva ¿buena? ¿mala?” noticia tiene relación con el total descaro de los “creadores” de espacios televisivos que ya no sólo copian de forma soslayada las ideas extranjeras agregándoles siempre detalles de su cosecha, sino que lisa y llanamente se están adquiriendo a modo de franquicias, la superabundancia de chocarrería que inunda al TV cable y que la híper-alienada chusma nacional contempla con un arrobo increíble, como si de ideas frescas se tratara y no de los desperdicios populacheros que en la unidimensionalidad gringa, pertenecen a una quinta categoría.

Mega, el otro canal católico por excelencia, es el que lleva la delantera en la materia. El año pasado se dedicó a atormentarnos con la copia fidedigna de la serie norteamericana “Matrimonio con Hijos”, siendo en este caso los personajes, reemplazados por artistas nacionales que por mala fortuna y gracias a un acaso vinculado a la publicidad de toallas higiénicas, se transformaron en ídolos de la teleaudiencia. Allí ventilaron con una ironía bastante ad hoc al espíritu medieval de Mega, las alegrías y desventuras de un matrimonio muy “a la chilena”, constituido por un padre indiferente, una madre atolondrada y unos hijos bastante mediocres y consumistas. Lo increíble es el enganche que tuvo el programa, al punto de que no se dio tiempo a resuellos y descansos, porque de inmediato apareció una segunda pata cargada a la estupidez y la chabacanería, como es muy propio de Mega ¡A esto llamo una verdadera trinchera de resistencia! Resistencia de la imbecilidad por supuesto.

Y ya no hubo suficiente mezcla virulenta salpicando las mentalidades chilenas a la medida del sadomasoquismo, a través de CQC y Casado con Hijos, pues ahora nos anuncian que el programa busca parejas “más exitoso de la televisión yanqui” (con ese dato ya debemos esbozar una mueca de duda) se viene en versión local, “Next” dicen que se llama. La propaganda que se exhibe entre las cursilerías mejicanas y nauseabundos programas de denuncia de Mega, muestra a un grupo de mozalbetes susurrándonos su felicidad de porquerizas, al tiempo que saltan y jadean cual saltimbanquis por la Plaza Italia, mientras que la pantalla se tiñe de escarlata con las letras en negrita (¡Y es que ahora lucran con el anarquismo!) exhibiendo orgullosa la palabra inglesa “Next” (próximo). No quiero pensar las veces que tendremos que escuchar las conversaciones de quinceañeros/as en nuestro atiborrado sistema de metro capitalino, donde seguro habrá diálogos del estilo “Oye Nancy, ¿viste anoshe lo que pasó en Nest?”, “Si po, igual la tipa de top azul tenía ene estilo así, está pro el Neft” (Ruego no esperar demasiado de la pronunciación inglesa, ya que nuestro delirante sistema educacional bloquea cualquier capacidad de aprendizaje, mientras de forma paradójica el vocabulario se nutre de infinitas palabras extranjeras acarreadas por el neoliberalismo).

Desconozco la real utilización de los diez mandamientos que hace Mega, pero de seguro acá el único manual axiológico que opera es aquel que emplean los dueños del capital para introducirnos la moral de esclavos disfrazada de entretención y buenas intenciones. Pienso que si las audiencias realmente aman su cerebro, y planean protegerlo de los dardos que una y otra vez lo agujerean de forma inmisericorde, no tomarán en cuenta esta “nueva” poquedad y se dedicarán en cambio, a la contemplación y una responsable y meridiana concupiscencia. Pero como está la realidad, atolondrada por los aguijones de las avispas del mercado y ennegrecida por el humo pestilente que emana de las chimeneas de la industria del entretenimiento, seguramente esta será una nueva temporada cargada a la estulticia y la mentecatez. Nosotros los de siempre, las vacas histéricas que constantemente luchamos por protegernos del pus de esta realidad establecida, en tanto seres humanos, tendremos nuevamente que refugiarnos en la soledad, contemplando en silencio este mundo hostil que día a día nos limita por el sólo hecho de remar a contracorriente… al menos aún no se nos voltea la barca, tal vez aquel sea nuestro destino, navegar por siempre (El Arca Rusa).

anibal.venegas@gmail.com

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