El Poema y la Poesía. Ser o no ser, he ahí la cuestión.

Por Roberto Hurtado Pérez*
Fuente: http://www.poetasdelmundo.com

Se dice: Hay poema, falta la poesía: Hay poema, no uno, millones; hay poetas, millares; hay antologías, ediciones, publicaciones especializadas en el arte de Caliope y Erato musas poéticas, pero no hay poesía. Y ¿En dónde está? ¿Dónde se encuentra? ¿Cómo se llega a ella?. Se escriben millones de líneas diariamente en el mundo, algunas pasarán el cedazo, llegaran a ser publicadas, pero ¿Cómo es que fueron creadas? ¿Impero el sentimiento de quien las escribió? ¿Fue producto de una circunstancia de vida, del momento vivido, de la relación amorosa, del alejamiento, del desamor? De la técnica aplicada, en fin, no lo sabríamos, porque el poema cuando es creado se forma primeramente en el interior de la persona, es una actividad meramente personal, privada, un acto pensado y vaciado al medio, [papel, pantalla, etc.] Cuando llega al lector, llega sin explicación, sin ficha de presentación, sólo llega, el lector lo apropia o lo desecha, no analiza, no examina, lo disfruta y se conmueve, lo hace suyo, lo usa, lo destroza o lo olvida, lo exalta o lo denigra, pero el autor queda al margen, ahí aparecerá la poesía, cuando se da el contacto, la trilogía [autor, lector, destinatario] ¿Entonces, ahí surgirá la poesía?

O acaso el lector o el escucha analizará si tiene soporte experencial de la conciencia lírica o el temperamento compositivo.

Acaso le importara el delirio u onanismo del autor? El perfil idiosincrásico o la extrema vivencialidad de cuando fue escrito, o de las peripecias existenciales, la catarsis compositiva con la reflación o alteralidad, con la sinestesia alegórica. O al lector le importará analizar si los contenidos del poema fueron perturbadores, visionarios, pesimistas, atormentados, melancólicos, o si el autor liberó su carga emocional, su frustración y deseo. Al destinatario final le importara si existe conflicto poético, si hay prosopopeya y apostrofes, si lo que dice el verso se alteraría utilizar como soporte los endecasílabos, alejandrinos, heptasílabos o eneasílabos, lo que siente al leerlo, importara su configuración estrófica, su longitud textual, si procede o le sigue la articulación polifacética, heteróclita. Si el que lo escucha se fijara en el flujo programático, en el desdoblamiento del personaje parlante en la complicidad e interdependencia, se fijara antes de sentirlo en el tipo de expresión, en las connotaciones del ritmo y la dicción o lo aceptara o desechara por su contrariedad de planos que afecten el ángulo enunciativo, la heterogeneidad de situaciones, su talante poliédrico o alegórico, si tiene raíz experiencial o fabuladora, si utilizó la mitificación, la urdimbre críptica: O que vía lectora esperaba el autor para lanzar su poema, todo esto importará si el lector se conmueve con los versos de una canción desesperada y veinte poemas de amor de Neruda o Cuando Booz canta a su amor “Me he querido mentir que no te amo…” o cuando el mismo Gilberto Owen titula una de sus cartas de amor a Clementina Otero, “ Me muero de sin estar con usted..”, o con la expresión Nerviana de “Vida, nada me debes, vida estamos en paz…o cuando Gustavo Adolfo Bécquer pregunta “¿Qué es poesía? Me preguntas fijando tu mirada en las pupilas mías, ¿Qué es poesía? Y tú me lo preguntas. Poesía eres tu”. También dice: “Para que los leas con tus ojos grises, para que los cantes con tu clara voz, para que llenen de emoción tu pecho, hice mis versos yo. Para que encuentren en tu pecho asilo y les des juventud, vida y calor, tres cosas que yo ya no puedo darles, hice mis versos yo.

Para hacerte gozar con mi alegría, para que sufras tú con mi dolor, para que sientas palpitar mi vida, hice mis versos yo.

No, el autor al dar a conocer su poema, lo libera, ya no le pertenece, ahora pasa a ser propiedad de quien lo usa, si bien dicen que de músicos, poetas y locos, todos tenemos un poco. La humanidad seria otra si tan solo el treinta por ciento se sintiera poeta, si el diez por ciento lo fuera o si el uno por ciento lo intentara y leyera poemas, porque el poema hace sensible a la persona y evita confrontaciones, la poesía humaniza al hombre y puede evitar las guerras, por eso, esta labor titánica de Luís Arias Manzo, es digna de admirarse y apoyarla. Poetas del mundo…¡Uníos!

Entre tanto poema brotará la poesía y nuestro planeta será otro.

Roberto Hurtado Pérez*, POETA del MUNDO [México]:
http://www.poetasdelmundo.com/verInfo.asp?ID=4084

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