Modernidad y nuevos paradigmas culturales

Por: Cristian Parker Gumucio*
Fuente: Diario “La Época”, 2 de Enero, 1994

*Cristian Parker Gumucio es doctor en Sociología, Investigador del CERC y director del Programa! de Maestría en Ciencias Sociales de la Universidad Académica de Humanismo Cristiano. Este artículo fue presentado como ponencia en el Seminario Modernidad y cultura, organizado por la Universidad Católica del Maule Talca, en octubre de 1993.

No estamos sólo ante una época de cambios en nuestra sociedad mundial, sino en realidad ante un verdadero cambio de época. El mundo ya definitivamente no es lo que fue hace poco tiempo. Y está siendo lo que no sabernos qué sera. Se trata de transformaciones vertiginosas, de un cambio del “ritmo del tiempo histórico”.

Desde América Latina. a la luz de nuestros 500 años, quizás podemos percibir con mayor claridad de que se trata este cambio de época. Hace un año se recordó que hace cinco siglos Colón descubrió las Antillas, entonces se abrió todo un nuevo mundo para Europa, La Europa que comenzaba un cambio de época, en la cual la época anterior —la Edad Media— entraba en crisis y se iniciaba la modernidad con el llamado Renacimiento. Y al cabo de cinco siglos, el ciclo histórico se está cumpliendo una vez más. Estamos ante el descubrimiento de nuevos mundos. Las nuevas aproximaciones de la ciencia y la técnica están cambiando la forma en que comprendemos nuestra realidad. Pero la visión de la realidad que cambia, obedece a una mutación de las realidades y modelos en el escenario y en las estructuras de la sociedad mundial.

Dado que uno de los rasgos característicos de los nuevos tiempos es su interrelación y por ende su simultaneidad, lo que cambia a nivel mundial está repercutiendo directamente en nuestro país y en nuestra región. Lo que sucede a nivel macro-social está repercutiendo a nivel micro-social, lo que sucede a nivel global mundial repercute incluso hasta en las localidades más apartadas.

Sin pretender agotar la trama compleja de los procesos de cambios que marcan el compás de este ritmo de transformaciones, es posible reseñar esquemáticamente y en forma todavía provisoria, algunos de los principales rasgos de las mutaciones y de los nuevos paradigmas.

En relación con el panorama mundial, podemos mencionar entre otros:

a) Cambios geopolíticas: Me refiero fundamentalmente al término de la Guerra Fría, a la caída del Muro de Berlín. El cierre de un ciclo que se abrió a fines de la Segunda Guerra Mundial, y el inicio de otro ciclo Que todavía no sabemos hacia dónde va, pero que está marcando el termino de los regímenes de “modernización voluntarista” (como ha llamado Alain Touraine al socialismo real del este europeo y a los regímenes de Seguridad Nacional en Sudamérica y otros continentes}. El anhelo democrático recorre nuestras sociedades. Hay toda una búsqueda de nuevos modelos de sociedad, la democratización es un proceso generalizado en distintos continentes, aunque no exento de dificultades. Pero mientras decrece el conflicto Este-Oeste, aparecen otros. Emerge con mayor fuerza la tensión Norte-Sur, es decir el abismo que existe entre los países subdesarrollados del Sur y e! híperdesarrollo de los del Norte. En esta época en que el mercado se transnacionaliza, aparece ese otro conflicto que es la guerra comercial. L.a sociedad bipolar internacional —Estados Unidos versus Unión Soviética— cede paso a una sociedad unipolar. Ahora la lucha por la hegemonía mundial se da en términos del comercio; los competidores son Estados Unidos, la Comunidad Económica Europea y Japón, con potencias emergentes como es el caso de China. En el siglo XXI vamos a pasar del escenario geopolítico del Atlántico hacia el escenario geopolítico del Pacífico. Aquellas sociedades nacionales que perdieron la Segunda Guerra Mundial, el caso de Alemania y Japón, probablemente serán las sociedades que dominen el escenario del siglo XXI. Paradoja que se explica en gran medida por el hecho de que tanto Alemania como Japón han reinvertido la ayuda norteamericana en un proceso de desarrollo que durante cinco décadas ha tenido gastos muy reducidos en la maquinaria militar. Interesa destacar aquí el hecho de que estos cambios geopolíticos se han dado de manera inesperada e imprescindible. Nadie imaginaba hace unos diez años que el imperio soviético iba a desaparecer y que se disgregaría con las tensiones que ha generado. Lo sorprendente es que el comunismo del este —que se creía irreversible— se derrumbó con un mínimo de violencia, sin guerras civiles o conquistas desde afuera (salvo en el caso yugoslavo, que merecería una consideración especial). En términos generales, el costo social que ha existido en esos procesos de transición ha sido bajo, en relación a lo que pidiera haberse imaginado.

b) Revolución de las comunicaciones y la informática: Estamos hablando de transformaciones revolucionarias en las comunicaciones, en las tecnologías, en la informática. Ellas han sido en buena medida responsables de los cambios geopolíticos mencionados. El sistema computarizado está revolucionando la vida cotidiana y los estilos de vida, de una manera quizás más radical de lo que nosotros nos damos cuenta. Para la dueña de casa es evidente que el televisor influye en los hábitos y costumbres de su núcleo familiar. Pero es menos perceptible cómo nos están cambiando nuestra vida cotidiana las redes de comunicación, computacionales, conectadas vía satélites artificiales. Grandes redes de trabajo en las cuales los computadores pueden estar conectados directamente unos con otros a miles y miles de kilómetros de distancia, manejando, procesando, transportando y almacenando información a través de los megabyts. Sólo hace unos 35 años llegó la TV a nuestro país, las generaciones de entonces se entretenían leyendo historietas. Nuestros hijos desde que tienen uso de razón están viendo el televisor y se entretienen con dibujos animados producidos en Japón. Existe una globalización que ha llevado a los teóricos de la comunicación a hablar de que estamos en una aldea global.

Pero esta aldea global tiene también sus contradicciones, Estamos mucho más intercomunicados y eso potencia más nuestra vida, pero, al mismo tiempo, significa que tenemos la posibilidad de presenciar en vivo y en directo cómo se está matando la gente en Irak o en la ex Yugoslavia. Al mismo tiempo, la mayor capacidad de manejo, almacenaje y transporte de información termina por saturar nuestra capacidad de comunicación humana que por la redundancia y el ruido termina empobreciéndose. Por otro lado, esta revolución científico técnica es una revolución fundamental en términos de los códigos de comunicación, Nuestra cultura moderna hasta ahora ha sido una cultura letrada. Desde Gutenberg y las gramáticas modernas, la gran revolución ha consistido en hacer posible la difusión de textos escritos. En ellos se basa nuestro moderno sistema educacional. Sin embargo, la cultura audiovisual porta códigos semánticos radicalmente distintos. Recién estamos abriéndonos a una nueva perspectiva de la comunicación. La comunicación oral ha sido la cultura de la humanidad por excelencia. Desde el Paleolítico Medio, hace unos 200 mil años, el homo sapiens ha vivido corno tal teniendo como soporte comunicacional esta cultura oral. Sólo hace unos 450 años la cultura letrada se comienza a universalizar. Es cierto que tenemos escritura desde una edad que se remonta a unos ‘4.000 o 3.500 años A.C., pero ella era reservada para una élite dirigente y no empapaba los estilos y modelos culturales de la sociedad toda. Quizás la cultura audiovisual signifique transformar y potenciar nuestra capacidad de comunicación oral, porque sus códigos son más asimilables a los de la comunicación audiovisual que aquellos de la comunicación escrita.

c) La revolución en las furnias de producción: Esta secunda revolución científico-técnica (la primera fue la que acompañó a la revolución industrial) está significando el inicio de lo que se ha llamado la sociedad pos-industrial. El modo de producción industrial —capitalista o socialista— está cediendo paso a un modo de producción capitalista tecnotrónico. Esto significa que en nuestro modelo cultural, desde la revolución industrial (1830 en adelante), hasta hace una o dos décadas, el medio técnico central estaba dado por la máquina a vapor, a combustión eléctrica. E! paradigma subyacente ha sido el paradigma mecanicista. Pero también aquí se da un cambio muy significativo. El modelo subyacente a las formas de la producción contemporánea ya no es la máquina, sino la información electrónicamente manipulada. procesada y codificada, es decir son en última instancia flujos y redes de energía. Por lo tanto, si antes el paradigma de la organización científica empresarial —el modelo fordista-taylorista— se basaba en una administración racional, formal, contabilizada, articulada como un complejo engranaje físico, con procesos de trabajo segmentados, jerarquizados y secuenciales en plantas a gran escala; ahora los nuevos desafíos están introduciendo una nueva forma de producción, un nuevo concepto gerencial y administrativo. La informática rompe todos los procesos productivos de la sociedad industrial y posibilita una producción descentralizada en una diversidad de unidades productivas, y recuperar formas de trabajo integrales y redes igualitarias de cooperación productiva. Se supera e! concepto de la producción en cadena y el de la economía de escala. Estamos entrando a un nuevo concepto de la producción. Aparecen nuevos conceptos empresariales como el de “calidad total”. La revolución en las comunicaciones y su informatización han posibilitado un comercio que es mundial, como nunca lo había sido antes. La importancia del comercio exterior en la economía de los países industrializados se ha mantenido pieza clave de su desarrollo durante los últimos 40 años, esa importancia para Latinoamérica en los últimos 10 años ha crecido considerablemente e igual cosa está sucediendo con los principales países asiáticos. Comercio mundial. ¿Qué significa? Como planteaba a propósito del cambio geopolítico, hoy día es cada vez mayor la competitividad, pero al mismo tiempo la necesidad de alianzas. Por una parte, cada día presenciamos la quiebra de enormes compañías (como fuera el caso de Panam) y, por otro, enormes compañías transnacionales se asocian para enfrentar mejor la competencia. La menor relevancia de la maquina como factor productivo y la importancia de los procesos de comando y gestión de una producción automatizada, así como el cambio en la estructura económico-financiera de la inatriz de interrelaciones entre unidades económicas, ha desarrollado al sector servicios como nunca. Se produce la llamada tercerización de la economía, el sector: el sector que tiende a predominar en el conjunto de la economia y que tiende, por lo tanto, a transformar la sociedad, ya no es el sector primario-exportador, ni el secundario-industrial, sino el sector terciario-servicios. Hoy día son mucho mas importantes, en términos de conjunto de la economía, los servicios, sean públicos o privados (bancos, financieras. AFP, Isapres, compañías de seguro, etcétera…).

d) La emergencia de nuevos actores y de nuevas clases; La estructura social de la revolución indusiría! en los sistemas capitalistas, estaba dada esencialmente por lo que Marx llamaba el burgués y el proletario, el empresario y el trabajador. Esa concepción ha quedado atrás. A los factores fundamentales de la producción, el capital y el trabajo, se agrega en forma decisiva el factor manejo de información. ¿Y quiénes son los que acceden al manejo de la información? Las élites altamente calificadas que van conformando en torno al sector servicios la llamada tecnoburocracia. Emerge una nueva clase dirigente, nuevo actor social: los tecnoburócratas que obedecen a una nueva concentración del capital, basada en la acumulación tecnológica sustentada en la intensidad del conocimiento.

Al mismo tiempo, el sector moderno es incapaz de absorber todo el mercado productivo y de trabajo. Cobra importancia el llamado “sector informal” en la economía, que se ha extendido en los países subdesarrollados y está presente incluso en aquellos que se están desarrollando. Se trata de la sumisión formal de microcapitalistas y empresarios al sistema global, pero manteniendo rasgos de gestión y producción no institucionales, no formalizados y en muchos casos tradicionales. En tomo al sector informal, las masas pobres del Tercer Mundo desarrollan sus estrategias de subsistencia. Surgen nuevos grupos y sectores de clases explotadas y marginalizadas. EI conjunto de transformaciones analizadas van desindustrializando relativamente la economía, la van terciando, desequilibrando y diversificando, y van también modificando la relación del Estado con el aparato productivo. Esas transformaciones estructurales generan ámbitos de posibilidad para que surjan nuevos actores sociales, como pobladores, mujeres, jóvenes, indígenas, etcétera. Se trata de sectores que se organizan en torno a problemas propios y que buscan hacerlos presente al conjunto de la sociedad. Por ello, algunos actores hablan de la revolución de la sociedad civil. Veamos como estas transformaciones de la sociedad y de la cultura van afectan do nuestra propia situación en Chile y América Latina.

1.- Modernización contradictoria y Tercer Mundo

Tiendo a pensar que la modernización no es un proceso único, uniforme y centrado en el modelo occidental de modernización. Hay toda una crítica conceptual que hacer al concepto de la modernización eurocéntrica. Moderno es ser al “modo de hoy” y, por lo tanto, todos los países son modernos en el sentido de que cada país es al “modo de hoy” con su propio modo. Esto significa que si nosotros pensamos la modernización exclusivamente en terminos de los mode!os de los países nordatlánticos, la visión se estrecha unilateralmente. ¿Por qué nosotros los latinoamericanos tenemos que desarrollarnos exactamente siguiendo las pautas europeas o norteamericanas?.^ La forma concreta que adquiere la modernización en nuestras socicciades nos lleva a pensar que estamos ante “modernizaciones subdesarrolladas”. Las contradicciones que todo proceso de modernización va generando en nuestros países, se van agudizando. Considero legítimo plantear la necesidad de una modernización. El problema está en la naturaleza y en las características que esa modernización pueda adquirir.

a) Imperio del neoliberalismo: El modelo neoliberal de desarrollo económico tiene ahora mucho espacio de acción, en la medida que, como planteábamos anteriormente, han hecho crisis los modelos de modernización voluntarista, los cuales tenían el germen de un modelo totalitario de sociedad. En cambio, el modelo neoliberal, con la afirmación excesiva de la libertad económica, tiene a su vez el germen de la desregulación. Se comienzan, entonces, a gestar varios conflictos. No es casualidad que los regímenes más ortodoxamente neoliberales, como el de Reagan y el de la Thatcher, hayan sido superados; que la Comunidad Europea enfrente la peor crisis en los últimos años con más de 17 millones de desempleados.

El modelo competitivo darvinista, consumista, competitivo, individualista que va generando el imperio de las leyes del mercado (cierta concepción de las leyes de mercado), va chocando con las tradiciones culturales autóctonas, va destruyendo o modificando las tradiciones, pero también puede ir despertando resistencias. El modelo económico neoliberal no es inocente desde el punto de vista de los modelos culturales. Pero su vigencia tampoco está garantizada.

b) Se agravan las desigualdades: Los modelos de modernización neoliberales —en sus versiones más salvajes e incluso en sus versiones “sociales”—, lejos de lograr desarrollos equitativos, han ido incrementando las desigualdades.. Hay un sector de pobreza real e importante en nuestro país y en América Latina. Es un hecho que hay un proceso de desarrollo desigual, donde determinados sectores van acumulando los beneficios y las riquezas, en desmedro y a costa de las mayorías que no logran superar la miseria y la pobreza. En la década de los 8Ü, la Cepal reconoce que la población bajo el nivel de pobreza en América Latina se incrementó de 112 a 184 miIones. Ya el Papa Juan Pablo II advertía en Centecisimus Annus que “la crisis del marxismo no elimina en el mundo las situaciones de injusticia y de opresión existentes”. Lo que sucede en muchas sociedades es que esta situación va generando una desregulación, no sólo del mercado, sino también de la sociedad, lo que va posibilitando espacios de producción autónomos Del Estado. Es el caso del narcotráfico en América Intuía, que significa una forma de producción hacia el mercado internacional fuera de la regulación; es un sector informal ilegal, pero que obedece plenamente a las leyes del mercado; opera dentro de un sistema de mercado paralelo, fuera de los alcances del Estado, pero al misino tiempo —además del daño humano y personal que provoca— va afectando las redes de la administración pública y va potenciando un proceso de corrupción.

c) Deterioro de la calidad de vida: Una de las consecuencias de esta desregulación es la ruptura de los inestables equilibrios macroecológicos y de los equilibrios psicosociales. Respecto de los primeros, mencionaré rápidamente: polución en sus diversas formas, destrucción de la capa de ozono, depredación de recursos naturales, amenaza a la biodiversidad, agotamiento de fuentes de energía, fin de la era del combustible fósil. Se estima que de aquí a unos 30 o 40 años la escasez de petróleo y derivados y del carbón, va a provocar un colapso debido a la dependencia que tiene el funcionamiento de nuestra sociedad de esos combustibles fósiles. Las rupturas de equilibrios psicosociales son los problemas de violencia étnica, violencia interpersonal, intrafamiliar, doméstica, delincuencia y drogas, y la crisis de familia y la llamada crisis moral que afectan con intensidad nuestras sociedades

d) Se agrava la distancia Norte-Sur: Especialmente dramática es la situación del África con todas sus hambrunas y violencias. No ha existido en la historia. ni en la época colonial, una bipolarización tan extrema del mundo (Gorostiaga). América Latina se ha “africanizado”, por cuanto si bien el porcentaje del comercio exterior para los países latinoamericanos ha aumentado, en diez años su participación en el mercado mundial ha descendido del 7% a! 4%. En los últimos años se ha reinvertido la llamada década perdida de los 80, pero la tasa de crecimiento del orden del 5% es insuficiente para acortar la distancia con los países desarrollados que, pese a su recesión, siguen creciendo. América Latina es un socio cada vez menor en el comercio internacional; sin embargo, nuestro modelo de desarrollo está basado fundamentalmente en nuestra capacidad de inserción en el mercado internacional. He aquí una de las tantas contradicciones que estamos viviendo en este proceso llamado de modernización.

e) Sistema internacional reformado pero ineficiente: Todo lo anteriormente expuesto repercute hacía el sistema internacional. La globalización y el imperio del neoliberalismo, la nueva geopolítica mundial, significan el realineamiento de las potencias que ahora en tres grandes bloques — Europa, Norteamérica, Japón/Sudeste de Asia— conforman un neotrilateralismo. Este es hegemonizado por el Grupo de los Siete con un conjunto de instituciones controladas por ellos (FMI, Banco Mundial, etcétera}. Su influencia en el sistema mundial es evidente. Las contradicciones actuales significan un grave problema para el sistema internacional. Por una parte tenemos que éste aparentemente esta funcionando mejor — las Naciones Unidas avanzan en la defensa de los derechos humanos—, pero, por otra parte, pareciera que nunca ha habido tantos soldados en misiones de paz, como hoy en distintas regiones del planeta. Se constata una incapacidad dramática por parte del sistema internacional para controlar una serie de conflictos; es el caso de Yugoslavia o de Somalia. Vivimos una gran contradicción: por fin el mundo ya superó la Guerra Fría y la amenaza directa de la guerra nuclear, pero, sin embargo, surgen otros conflictos y nuevos problemas que ese sistema internacional se ve incapaz de resolver.

2. Mutaciones en el Tercer Mundo: ¿Posmodernismo? Todo lo anterior no debe caracterizarse como el tránsito de una sociedad moderna a una sociedad posmoderna. El posmodernisrno se ha transformado en una moda y en una ideología, y no permite apreciar bien los cambios. Desde el punto de vista sociológico, lo que estamos viviendo es una crisis provocada por el tránsito de una sociedad industrial a una sociedad pos industrial. Aquí reside el quid de los cambios y mutaciones culturales contemporáneos. E! problema está en caracterizar la forma cómo esta transición afecta nuestras sociedades. La complejidad del proceso radica, al menos en parte, en el hecho de que nuestros países se están industrializando tardíamente; nos están llegando simultáneamente efectos de procesos que Europa vivió en forma sucesiva, de industrialización y urbanización, y la revolución cientifico técnica de la informática y las comunicaciones. Las sociedades desarrolladas tuvieron tiempo para asumir y madurar los efectos de esas etapas: nosotros tenemos que vivirlas al mismo tiempo y con mayores dificultades. Por ello no creo que el término “posmodernismo” sirva para comprender la realidad latinoamericana.

a) Democratización y relaciones de autoridad: En términos de lo que es nuestro sistema político, hay un cambio en los patrones de autoridad, asociado a nuestro proceso de transición a la democracia. Se trata de un proceso bastante peculiar en muchos países latinoamericanos. En el caso chileno, los analistas internacionales se quedan asombrados ante el hecho de quien era antes el jefe de un gobierno no democrático siga siendo el jefe de un ejercito sometido a una autoridad democrática. Eso es ciertamente singular. Pienso que a nivel de la cultura cotidiana hay un problema con la autoridad no resuelto. Esto no es sólo producto del hecho de que nosotros hemos cambiado de regimen político, sino también de las mutaciones culturales más globales. Quizás los anteriores patrones de autoridad están siendo puestos en cuestión. Algunos plantean, por ejemplo, que estamos en presencia de la emergencia de ciertos síntomas de una contra-cultura solidaria que resiste y se opone a la cultura de dominación androcrática (Eisler). No existe claridad al respecto, pero si observamos que hay algo que se agita en nuesira vida cotidiana; las relaciones tradicionales y los patronea de autoridad hasta ahora vigentes, están siendo afectados.

b) Crisis de las identidades sociales, de clase y de nación: No es ya posible pensar en el Estado-Nación. Esto es clarísimo en Europa y en otros continentes. En nuestro país pareciera que no, porque los chilenos tenemos el mito de que entre nosotros no hay diferencias, aquí somos todos chilenos. Pero resulta que esta reforma del Estado no es el resultado de un grupito de políticos lúcidos. La regionalización, la descentralización, no son procesos que se viven por el voluntarismo de iluminados, tampoco las reivindicaciones étnicas y de los pueblos indígenas. Es un proceso que esta ocurriendo en todo el mundo. .La reivindicación de lo local, de las identidades regionales, de las minorías, suceden en toda América Latina, y también en Europa, en Asia y en Africa, con las características étnicas propias. La identidad colectiva ya no viene dada por la nacionalidad, como planteó el nacionalismo, menos por la identidad de clase como postulaba el reduccionismo marxista. La identidad nacional, la identidad de clase son una entre varias posibles. Allí está la identidad étnica, religiosa, local, de género, y todas ellas son legítimas. Estamos ante un mundo donde hay una crisis del Estado y una multiplicidad de identidades.

c) Crisis de las utopías y de sistemas de representación tradicionales: Los sistemas de representación política que anteriormente daban pie al desarrollo de un sistema democrático hoy generan vacío y des contento. Ante los anhelos de mayor participación, de mayor democracia, los sistemas no se han adecuado coherentemente. La reivindicación de lo local, por ejemplo, plantea desafíos de participación en espacios pequeños. Ya no se quiere una representación lejana, de la que sabe poco o nada. Esta crisis del sistema de representación política no es catastrófica. Tampoco significa una deslegitimación del sistema democrático. Al contrario, revela un secreto anhelo de que se instaure una democracia realmente participativa. Pero debemos dar cuenta de esta desmotivación de las multitudes -especialmente jóvenes- por la polilica. Las grandes ideologías han sido cuestionadas y pareciera más efectiva la estrategia de la negociación. Pero la lógica pragmática del quehacer político también puede estar generando vacío y desinterés. La gente no sólo busca mecanismos de gestión política, busca ser persona, ser más, participar más. Estilos de hacer política que se vuelven demasiado pragmáticos dejan también ámbitos sustantivos de insatisfacción.

d) Búsquedas de contracultura: Por lo dicho anteriormente es que surgen búsquedas que vayan en sentido contrario a la cultura dominante. Frente al consumismo, al individualismo y al frío tecnocratismo, se buscan alternativas de utopías, de mundos ideales por construir. Estas búsquedas son muy diversas, algunas muy equilibradas, sanas, liberadoras; otras incuban el fanatismo y la alienación. En la Juventud ellas pueden ir desde el rock y el horóscopo, hasta las sectas y ciertas formas de fanatismo vinculadas con el satanismo y, por cierto, con la droga. Pero la búsqueda de sentido no sólo se verifica en la juventud. En modos diversos, todos experimentamos una vida que se ha vuelto un tanto chata. En esto influye el cambio en el ritmo del tiempo histórico. Cuando todo cambia a nuestro alrededor velozmente, las cosas se nos escapan y quedamos mareados por el vertigo. Se reduce considerablemente la capacidad de predicción y comprensión. se incrementa el nivel de incertidumbre colectiva. Y su incremento concita la búsqueda de valores asertivos. Por eso hay en esta sociedad contemporánea un proceso de reencantamiento; por los caminos más diversos las personas, y grupos humanos van buscando una revalorización de lo religioso, de lo espiritual.

3.- Rasgos de paradigmas emergentes

Quisiera concluir con una reflexión más global, tratando de mirar hacia el futuro. Esto es difícil porque nadie es profeta y menos aún en un mundo tan cambiante. Pero si se puede, por lo menos, plantear que el conjunto de estas transformaciones que estamos viviendo están marcando la crisis de un paradigma histórico, que es el paradigma de la modernidad.

Que el paradigma de la modernidad esté en crisis no significa necesariamente que no sea el paradigma dominante y hegemónico en la racionalidad de la sociedad y la cultura. Significa que se está evidenciando sus limilaciones y que al mism t¡empo, hay otras formas de enfocar la vida social, cultural e incluso la vida integral. Si el paradigma de la modernidad no tuviera un paradigma alternativo, habría que afirmar que está evidenciando limitaciones, pero no que está en crisis. Sin embarco, está en crisis porque juatamente hay paradigmas alternativos que están emergiendo a partir de la práctica de los nuevos actores y movimientos sociales subalternos, de las propias contradicciones que va generando la modernización y del mismo avance de la ciencia.

a) Paradigma de la ciencia en cuestión: Como liemos dicho,, el paradigma de la modernidad es el de la sociedad industrial donde la ciencia y la técnica están pensadas sobre la base del modelo mecanicista y racionalista cartesiano y newtoniano. Allí el modelo subyacente fundamental es el de la maquina, la del reloj. Efectivanienle, Newton tuvo en mente el funcionamiento de los eficientes relojes suizos cuando ideó su teoría de la gravitación universal y la mecánica clásica. Descartes tuvo en mente un funcionamiento causal unidireccional y ello se expresa sobre todo en la filosofía. Esos modelos se traspasan posteriormente, complejizados y modificados a la filosofía social, a la economía y luego a la sociología. Las cosas se visualizan en función de su cuantificación susceptible de formalización matemática. La cantidad y no la cualidad es lo relevante ahora. Esa fue la gran virtud del modelo newtoniano: posibilitó el establecimiento de una serie de fórmulas matemáticas que predijeron efectivamente cómo operaban las cosas en determinados parámetros de validez. Por lo tanto, si las cosas hay que medirlas en términos de cantidad, entonces se puede pensar que el progreso también se puede medir en términos de cantidad y no de calidad. Posteriormente, la filosofía de la Ilustración -imbuida de los avances de la ciencia- plantea la ideología del progreso que se expresa en forma unilineal, acumulativa y ascendente. Desde allí en adelante, toda ideología “progresista” está subrepticiamente contaminada por el privilegio de lo cuantitativo y lo cosificable. Por mucho que se critique desde la búsqueda de la especificidad de las ciencias humanas (versus ciencias naturales), el positivismo ha calado muy hondo como paradigma subyacente en la epistemología de las ciencias sociales.

El elemento finalista de la idea ilustrada del progreso esta también presente, aún que de una manera radicalmente modificada en Hegel, cuyo sistema puede entenderse como una vasta epopeya del espíritu penetrada de la idea de finalidad, que en su esfuerzo por conocerse produce sucesivamente todas las formas de lo real: primero los cuadros del pensamiento, luego la naturaleza, luego la historia (Brehier). La evolución histórica avanza hacia la realización racional e ideal de una totalidad: el espíritu se enajena en e! mundo, y a través del desarrollo dialéctico se va reconociendo a sí mismo. En última instancia, gracias a un proceso dialéctico, la síntesis es siempre superior a la tesis y a la antítesis. También esta presente el modelo marxista, derivado del anterior, cuyo sistema finalista apunta a un proceso dialéctico que pone “cabeza abajo” al sistema hegeliano e inaugura la utopía comunista.

b) Quiebre del paradigma “progresista”: El Quiebre del paradigma clásico, que es el del progreso indefinido, un progreso que siempre va en una flecha de tiempo acumulativa, está dado básicamente por a lo menos dos o tres grandes teorías. La nueva física que desde Enstein hacia adelante está en la búsqueda de una teoría unificada: para el cosmos, la teoría de la relatividad; para el microcosmos, la física cuántica. Aquí se quiebran los parámetros de concepción de lo que es el tiempo/espacio. La física cuántica, por el principio de incertidumbre, quiebra el modelo de causalidad. La teoría de la relatividad quiebra la concepción mecanicista y la concepción materialista del modelo causal. En definitiva, se rompe la separación cartesiana entre objeto y sujeto. En la física contemporánea las observaciones nunca son independientes de! observador (Hawking). Por otro lado, surge un paradigma asociado a las ciencias humanas, que tiene distintas variantes y corrientes, y que algunos llaman de “ecología profunda”. Es un paradigma que rompe con la idea del progreso indefinido y cuantificable y que va hacia una concepción holística del ser humano, inserto en su medio ambiente y de las sociedades como entidades que están interrelacionadas entre sí y con su medio ambiente natural.

c) Principales rasgos del nuevo paradigma humanista: Intentaré ahora presentar sucintamente -quizás muy incompletamente- algunos de los principales rasgos de este nuevo paradigma (algunos de ellos sistematizados por Capra), que estaría surgiendo en e! marco cíe las mutaciones culturales hacia una sociedad pos industrial:

• El mundo ya no es visto como una gran máquina, formada por engranajes, causal y mecánicamente vinculados, sino como un conjunto de elementos interrelacionados por complejos -y muchas veces paradojales- procesos energéticos. En este nuevo enfoque holístico, tanto los términos de la relación como la totalidad (que en el ámbito humano es siempre significativa) son fundamentales para la comprensión del modelo.

• No puede concebirse más una separación tajante entre sujeto y objeto, al modo del positivismo; tampoco una separación tajante entre la mente y el cuerpo, o entre espíritu y materia, al modo de la metafísica y de la filosofía cartesiana. La materia es también mente y la mente configura la materia. La revalorización del sujeto en esta dimensión contradice la tendencia objetivizante y cosificante del positivismo. El principio antrópico de la física contemporánea establece que nosotros podemos representarnos el universo sólo dado que nosotros somos quienes somos, seres humanos pensantes en el condicionamiento de vivir en este planeta Tierra.

• El hombre es parte de su ecosistema, es decir, el hombre y el medio ambiente son una cosa, “un ambiente de vida”. El hombre no vive a costa de la naturaleza, explotando y dominando, porque sabemos que esa práctica conduce inevitablemenie a la destrucción de la naturaleza y, por lo tanto, a la destrucción de la capacidad de sobrevivencia del propio hombre. El hombre vive gracias a la naturaleza y establece con ella una relación de convivencia; lo que más interesa es la preservación de la vida. Esta relación honibre/naturaleza es propia de las grandes culturas precolombinas y está también presente en nuestras culturas populares. Es decir, dicha concepción está presente en las culturas fundamentalmente de tradición oral. La tradición hombre dominador de naturaleza está presente en las culturas letradas.

• El principio de la relación entre los hombres y las mujeres ya no puede guiarse más por la dominación del genero masculino bajo et sistema patriarcal (que en nuestra América es el machismo). La integralidad corpórea/espiritual/psíquica del hombre indica que somos seres sexuados. Ello significa que no hay igualdad radical de los sexos, sino igualdad de dignidad de personas sexuadas. El reconocimiento de la alteridad sexual debe asumir la paridad y la igualdad de oportunidades para todos los seres humanos, sin distinción ni discriminación de género. raza o color.

• No se debe comprender más el progreso como algo indefinido, acumulativo y lineal. La segunda ley de la termodinámica es el principio de entropía: para poder tener un sistema ordenado se requiere gastar una cantidad de energía; para poder mantenerlo ordenado, se requiere gastar más energía aún, de tal manera que el gasto de energía -en el largo plazo- va a producir una pérdida del orden. Por ello este principio es también una forma de medición del grado de desorden. Hay algunos economistas que se han planteado el principio de entropía en términos de la regulación económica. Sorprende el hecho de que un sistema de economía centralmente pianificada, que imperó en la ex Unión Soviética durante 80 años, de repente se haya tornado ineficiente. Aquí hay un problema que tiene que ver con el principio de entropía. Por otro lado, la dinámica de la sociedad no es una dinámica lineal, es una dinámica muy compleja, conflictual, dialéctica, no en la concepción hegeliana , sino en una concepción más bien paradojal y cíclica.

• No hay patrones absolutos de cultura. Todo indica que los procesos de modernización nos conducen -a pesar de la tendencia homogeneizante del onsumismo- hacia una diversidad cultural cada vez mayor. No tiene justificación alguna hablar de sociedades superiores o inferiores. El reconocimiento de la diversidad es un desafio difícil de asumir. En el marco de una cultura cada vez más plural, el gran problema es si existen patrones morales absolutos, y que entendemos por progreso moral.inoral. En la sociedad del siglo XXI, el desafío del relativismo moral y cultural será agudo. Es este el gran lema del debate contemporáneo que se va complejizando, no sólo a la luz del problema étnico, sino a la luz de la manipulación genética y los avances de la microbiología y del renacer de ciertos biologicismos y racismos.

• Las coordenadas tiempo/espacio de acuerdo a la física relativista y cuántica, son relativas. Tampoco es posible seguir pensando las coordenadas tiempo/espacio de lo humamo, de la sociedad, como absolutos. El tiempo y el espacio histórico social son relativos, Hay ámbitos de validez espacio/temporal estables y con parámetros fijos, pero en la macrodimensión, asi como en la microdimensión, existen distintos tiempos y espacios sociales y culturales. Por lo tanto, el tiempo no es enteramente planificable. Hay imponderables en todo proceso social, En sociología es desechada la causalidad simple, y la causalidad compleja ya no es unidireccional.

• La cooperación es la relación fundante de lo social y no la competitividad, la lidia, la agresividad. Esto no quiere decir que no exista competitividad, lucha y agresividad. Pero si nuestra realidad es holística, eso significa que necesariamente hay una relación de complementariedad, de necesidad mutua entre los distintos elementos. Ahora, esa relación de cooperación es, sin embargo, compleja, histórica. No necesariamente es una armonía estática. Esto significa que la cooperación -paradojicamente- funciona sobre la base de elementos conflictuales. El punto es que el conflicto tiene sus propios límites, con complejos sistemas de autorregulación a esos límites. Toda identidad es correlativa a una alteridad. Toda afirmación de una particularidad es correlativa a la afirmación de una universalidad. Cuando defendemos nuestra identidad regional, quizás también estamos defendiendo nuestra identidad planetaria como humanidad, aunque no queramos decirlo. Se trata de una relación de necesidad intrínseca de cooperación,

• Y. por ultimo, la nueva antropología pos iluminista redescubre que el hombre no es exclusivamente un ser racional. La racionalidad es una de las dimensiones del hombre. Pero el hombre es un ser no sólo pensante sino sensible. Es un ser con corazón, que percibe, que imagina, que intuye, que crea: es un ser simbólico integral. La unidimensionalidad en la concepción del hombre conlleva necesariamente a su autodestruccion. La sociedad dominante, la sociedad de la modernidad, ha sido una sociedad racionalista que ha reprimido muchos aspectos del ser humano. Sin embargo, nunca los ha podido negar. Incluso ha instrumentado en su favor esos aspectos malamente llamados “irracionales”.

El hombre no es exclusivamente ethos, forma de actuar, modo de vivir, sino también pathos, forma de sentir. Y la manera como sentimos es también la manera como vivimos, como percibimos el mundo. Allí está el misterio profundo del hombre. Gracias a que no es exclusivamente un ser racional, el hombre tiene una capacidad de comunicación transpersonal, esto es. capacidad de comunicación interpersonal, pero también de comunicación con lo trascendente, con un fondo de misterio que desde el punto de vista enteramente racional es imposible de aprehender, pero que desde una comprensión simbólica e integral son fundamentales en la constitución del hombre.

Para concluir, es necesario aclarar que este paradigma emergente no es una “nueva realidad”, sino una nueva forma de mirar la realidad, con nuevos problemas por cierto. En tanto visión del mundo emergente, no es el producto de un nuevo voluntarismo. Hay elementos de este paradigma que son parte de la realidad que estamos viviendo y observando. Varios de ellos han estado formando parte del mundo desde siempre: lo novedoso es la aceptación que estos elementos tienen hoy en términos de una concepción -mas o menos sistemática y alternativa- del mundo, del hombre y de la historia que se esta gestando en medio del esfuerzo que numerosos grupos sociales -especialmente desposeídos y oprimidos- mantienen por avanzar hacia un mundo distinto

 

 

 

 

 

Una respuesta

  1. […] Modernidad y nuevos paradigmas   culturales […]

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