Por: Hernán Montecinos
Fuente: icalquinta.cl (Agosto del 2003)
La noticia pasó casi desapercibida, lo que no impidió que un selecto y reducido mundo literario quedara impactado con su muerte, el pasado 12 de marzo. Probablemente, en Chile pocos sepan o recuerden quién fue este prolífico escritor.
Novelista, ensayista y dramaturgo sus novelas le dieron a conocer entre el gran público, aunque su afiliación al Partido Comunista le hicieran más difícil ejercer su carrera de escritor y padecer la caza de brujas del senador McCarthy.
Sus más de cuarenta novelas dan cuenta del oficio, fecundidad y talento de este escritor que fue traducido a innumerables idiomas y se estima, vendió más de 80 millones de ejemplares de sus libros, en todo el mundo. Las persecuciones políticas de que fue objeto en su vida no pudieron socavar la grandeza de su aporte a la literatura. contemporánea.
Nace en Nueva York el 11 de noviembre 1914, de una familia de origen rusa y judía. Su padre un obrero metalúrgico originario de la ciudad de Fastov, en Ucrania, desembarcó en los Estados Unidos en 1878, donde el servicio de inmigración transforma el Fastov en Fast, y le adjudica el nombre como su patronímico. Muy pronto Howard Fast es confrontado con la pobreza y tiene que trabajar desde los diez años. A pesar de todas esas dificultades, cursa estudios en el liceo George Washington mientras trabaja de mozo de los recados en una biblioteca de la ciudad.
Fast vivió una infancia de marginalidad y comenzó su labor literaria con novelas de corte histórico como Esparrtaco, La pasión de Sacco y Vanzctti, Los inmigrantes. Los hijos de los inmigrantes, Torquemada. Su novela Espartaco, con guión de Dalton Trumbo -otro notable escritor algo olvidado y en su momento perseguido por sus ideas marxistas-, inspiró la película del mismo nombre que filmó Stanley Kubrick en 1960. La película fue producida y protagonizada por Kirk Douglas, y hoy en día es todo un clásico que recuerda una rebelión de esclavos durante la época del imperio romano.
Admitido en la Academia de Bellas Artes sigue ejerciendo múltiples trabajos y empieza a escribir sus primeros relatos. Los escribe a mano antes de descubrir que para poder publicarlos, es necesario dactilografiarlos. Se compra una maquina de escribir. Hacia 1931 empieza a leer a Karl Marx y se hace socio del club John Reed, una asociación de escritores cercana al P.C. americano.
Al año siguiente emprende camino hacía el Sur, descubre la condición de los Negros, así como los estragos de la Depresión mientras comparte la triste condición de los vagabundos y otros transeúntes que viajan clandestinamente por el rail. Después de haber sido detenido varias veces por la policía, consigue llegar a Nueva York y, cuando aún no tiene 19 años, su sexta novela Two Valleys (1933), encuentra por fin un editor. Recibe un primer adelanto y una beca y sigue escribiendo mientras trabaja en una fabrica de confección.
Howard Fast fue un activo militante de la izquierda norteamericana y por tal razón fue investigado y perseguido durante la caza de brujas iniciada por el senador MacCarthy y su Comité de Actividades Antiamcricanas. Por lo tanto, compartió la suerte de otro grande de la literatura policial: Dashicll Hammett, y con actores de la talla del mítico Bogart. El año 1950, Fast es encarcelado. Pasa una temporada en la cárcel y su nombre es colocado en las listas negras de las editoriales y de Hollywood. Sus libros son retirados de todas las bibliotecas públicas de Estados Unidos y para poder publicar sus nuevas obras debe recurrir a seudónimos, siendo algunos de los más conocidos: Walter Erickson y E.V Cuninngham. ochenta.
Amigo de Dashiell Hammett, y como él miembro del partido comunista (1945-1957), Howard Fast se niega igualmente a colaborar con la comisión del senador Mc Carthy, durante la caza de brujas. Será condenado por desacato al Congreso, y encarcelado el 7 de junio de 1950 y pasa unos meses en la cárcel. Se ha negado a dar los nombres de los miembros y de los que hicieron donaciones al comité de apoyo a los republicanos españoles. A partir de entonces, inscrito en las famosas listas negras, utiliza durante algunos años seudónimos para seguir escribiendo mientras sigue siendo espiado por el FBI que posee sobre él un voluminoso expediente de 1100 folios.
Su obra debuta con Two Valleys (1933), que se desarrolla en el contexto de la Guerra de Independencia y Strange Yesterday (1934), crónica sobre una familia de granjeros americanos. Deseoso de renovar la novela histórica, Fast hace de la lucha de los EE.UU por la independencia uno de sus temas mayores que volvemos a encontrar en Los héroes desesperados(1939), Haym Salomon hijo de la libertad (1941), o también El Mercenario alemán (1972).
Uno de sus mayores logros sigue siendo su biografía novelada de Tom Paine (1943), este humilde corsetero ingles que inmigró a América para apoyar a los insurrectos. Otro libro turbador La ruta de la libertad (1944), que recorre el destino de Gédéon Jackson, un negro miembro del Congreso de los EE.UU. y que explica como la colaboración entre los blancos y antiguos esclavos fue comprometida por los dueños de las antiguas plantaciones. Mis gloriosos hermanos, la novela de Israel (1948), cuenta una revuelta de campesinos judíos, un siglo y medio antes de Jesús Cristo. La ultima esperanza (1941) consagrada a los Indios Cheyenes. La Passion de Sacco y Vanzetti (1953), relata el día que precedió a la ejecución de los dos célebres sindicalistas. Spartacus (1951), su obra maestra, es el relato de los esclavos contra el imperio romano.
La caza de brujas inspira a Howard Fast dos relatos: Silas Timberman (1954) y The Story of Lola Gregg (1956), pero también su primera novela negra: El ángel caído (1952), una parabola sobre el Maccarthysmo. Su protagonista, David Stillman, súbitamente afectado de amnesia, se encuentra en el corazón de un mundo de pesadilla donde tiene que luchar para recobrar la memoria y la identidad. En 1959, firma el thiller judicial Tribunal de guerra :acusado del homicidio de un sargento ingles durante la guerra de Birmania, el teniente Winston es llevado frente a un tribunal de guerra. El interés general exige que sea ahorcado, pero su defensor el capitán Barney Adams niega esa parodia de justicia y lucha contra la conspiración.
De entre las ultimas obras de Fast, se distinguen Max (1982), brillante reconstrucción de la historia de los pioneros del cine; El Factor Creses (1986), en la que un poli descubre un trafico de armas destinado a luchar contra las guerrillas de América del Sur; volvemos a encontrar el mismo tema en La confesión de Joe Cullen (1989), un piloto vuelve de Honduras con un secreto tan importante que todos los que se le acercan mueren. Un hombre roto (1995) es el relato del calvario sufrido por un joven Americano detenido por la GESTAPO en 1939, mientras estaba en viaje de novios en Europa.
Por fin, Howard Fast es también el autor de En el umbral del futuro (1961), una excelente compilación de relatos de ciencia -ficción que se puede todavía encontrar en las librerías de segunda
El Dios desnudo es una de sus novelas más conocidas. La escribió en 1957, después de abandonar el Partido Comunista de los Estados Unidos, como rechazo a la derechización de ese partido y a las arbitrariedades vividas en la Unión Soviética durante la época de Stalin. Pero nunca abjuró de sus ideas izquierdistas más profundas y libertarias.
Fue un defensor de los negros que eran discriminados, de los indios Cheyenne a los que se les quitaban sus tierras, e incluso de los japoneses residentes en Estados Unidos, recluidos en campos de prisioneros durante la Segunda Guerra Mundial. Su última novela publicada, en el año 2000, se llama Greenwich.
Howard Past fue un escritor de acerado oficio, una personalidad intelectual que deja una serie de novelas vigorosas y atractivas, recomendables de conocer y disfrutar.
«Freedom Road», que relata las penurias de la esclavitud en EEUU, se convirtió en una película para la televisión con el entonces boxeador Mohamed Alí en el papel estelar. Le sobreviven su segunda esposa, Mercedes O’Connor, tres hijastros y tres nietos.
Nunca es tarde para rendir homenaje a los grandes hombres. ICAL Valparaíso se suma a los recuerdos silenciosos hechos hacia este gran escritor. Una pérdida irreparable que vamos a extrañar, sobre todo, en un mundo de hoy, tan falto de grandes espíritus como Fast
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