El Manifiesto Comunista, y la manifestación comunista de hoy

Fuente:  Malime
Fuente: Insurgente.org (02.02.08)

Hoy existe cierto acicate y compromiso organizativo partidario desde la concepción burguesa de los partidos. Cualquiera puede pertenecer a un partido comunista, aunque no tenga pajolera idea de lo que son aspectos básicos del marxismo: el papel del partido, el papel de las masas explotadas como protagonistas del proceso liberador y cómo ligarse a ellas, sobre la función histórica de los conceptos Estado y Democracia en la fase imperialista del capitalismo, cómo se articula la lucha institucional impuesta por la burguesía con la lucha alternativa desde abajo, cómo entender que la lucha, su forma de organización en su desarrollo se constituye en la nueva forma alternativa de poder una vez triunfante la revolución socialista. Cómo se produce la unidad dialéctica del ser social y creativo que somos todos los humanos, produciendo y actuando políticamente al mismo tiempo, de forma natural permanentemente, desde los lugares donde el ser humano produce y convive con los seres de su misma condición en el capitalismo y sobre todo en la sociedad socialista, con una estructura de poder que impida dar pasos atrás, como los que se dieron e hicieron retornar al capitalismo durante el llamado socialismo real, y que consolide el avance hacia la sociedad comunista. (…)» Hagan clic en «Leer más» para acceder al texto íntegro.

El Manifiesto Comunista, y la manifestación comunista de hoy*

por Malime

Parecería o diría algún modernista, que el Manifiesto Comunista fue un panfleto caduco, producto de una época, y que dado el tiempo transcurrido, el ideario que lo animaba al compararlo con el momento en que nos encontramos, dada la realidad organizativa partidaria, el poco acicate comunista, la poca influencia entre las grandes masas explotadas tremendamente alienadas es muestra de su caducidad. Algo utópico que nada tiene que ver con la modernidad fantasiosa que nos hacen vivir.

Marx y Engels ponían toda su confianza en el desarrollo intelectual de la clase obrera, fruto obligado de la acción conjunta y de la discusión entre intelectuales y trabajadores.

“Los comunistas son, pues, prácticamente, la parte más decidida, el acicate siempre en tensión de todos los partidos obreros del mundo; teóricamente, llevan de ventaja a las grandes masas del proletariado su clara visión de las condiciones, los derroteros y los resultados generales a que ha de abocar el movimiento proletario”.

Marx y Engels, aplican el método materialista dialéctico al analizar el proceso de desarrollo de las diferentes clases sociales, producto a su vez del desarrollo económico y productivo hasta el momento histórico en que fue redactado. Aunque desde esa visión materialista y dialéctica, nos induce a imaginar, poder comprender y analizar cómo ese desarrollo nos ha conducido al actual momento de dominio de la burguesía en su fase imperialista, hegemonizada por la gran oligarquía nacional e internacional.

“La manufactura cedió el puesto a la gran industria moderna, y la clase media industrial hubo de dejar paso a los magnates de la industria, jefes de grandes ejércitos industriales, a los burgueses modernos”.

“…la burguesía forma (…) y crea el moderno Estado representativo.  Hoy, el Poder público viene a ser, pura y simplemente, el Consejo de administración que rige los intereses colectivos de la clase burguesa”.

“Enterró la dignidad personal bajo el dinero y redujo (…) a una única libertad: la libertad ilimitada de comerciar.  Sustituyó, para decirlo de una vez, un régimen de explotación, velado por los cendales de las ilusiones políticas y religiosas, por un régimen franco, descarado, directo, escueto, de explotación”.

“Convirtió en sus servidores asalariados al médico, al jurista, al poeta, al sacerdote, al hombre de ciencia”.

“La burguesía desgarró los velos emotivos y sentimentales que envolvían la familia…”

“…el hombre se ve constreñido, por la fuerza de las cosas, a contemplar con mirada fría su vida y sus relaciones con los demás”.

Siguiendo su crítica a la gran burguesía, que en su tiempo de alguna forma ya manifestaba la fase imperialista y oligárquica del capitalismo: “Aglomera la población, centraliza los medios de producción y concentra en manos de unos cuantos la propiedad”.

El Manifiesto no caducó, los que caducamos fuimos los que no supimos aplicar aquel método de análisis materialista y dialéctico, de hecho, verlo como un dogma de fe desde cierta interpretación mecanicista o determinismo histórico, en vez de como lo que es, un método en permanente autocrítica y desarrollo que posibilita su actualización para poder analizar de forma objetiva la realidad política en toda su dimensión, incluida la tecnológica productiva y sobre todo su implicación en la manipulación mediática y forma de vida que desde ella nos es impuesta. Una guía para la acción con la que poder modificar el medio dominante adverso y caótico.

Es evidente, que, por las citas que se reproducen a continuación parecieran trasnochadas, al compararlas con el actual momento histórico, lo que evidencia que se ha realizado una interpretación antidialéctica, el marxismo ha sido interpretado de forma mecanicista o dogmática, lo que a muchos finalmente les indujo a aceptar que es el fin de las ideologías y que dado el actual momento de desarrollo material, político e ideológico, el marxismo para nada sirve.

“Las armas con que la burguesía derribó al feudalismo se vuelven ahora contra ella.

Y la burguesía no sólo forja las armas que han de darle la muerte, sino que, además, pone en pie a los hombres llamados a manejarlas: estos hombres son los obreros, los proletarios.

En la misma proporción en que se desarrolla la burguesía, es decir, el capital, desarrollase también el proletariado, esa clase obrera moderna que sólo puede vivir encontrando trabajo y que sólo encuentra trabajo en la medida en que éste alimenta a incremento el capital.  El obrero, obligado a venderse a trozos, es una mercancía como otra cualquiera, sujeta, por tanto, a todos los cambios y modalidades de la concurrencia, a todas las fluctuaciones del mercado”.

Muchos “marxistas” economicistas justifican su reformismo y el socialismo chino, diciendo que son otros tiempos, de alguna expresiones de aquella época como los proletarios llamados a ser protagonistas del proceso revolucionario ya no lo son, hacen un icono de la palabra, cuando hoy, la inseguridad que entonces hacia ser protagonistas a los proletarios, hoy esa inseguridad la sufrimos todos, no solo los trabajadores manuales: “Convirtió en sus servidores asalariados al médico, al jurista, al poeta, al sacerdote, al hombre de ciencia”. Hoy los grandes profesionales, lo vemos continuamente son degradados: Hospital Severo Ochoa, (desprestigiar la sanidad pública para privatizarla). Cierres y patitas a la calle de trabajadores y técnicos en los países del llamado primer mundo, por deslocalización de grandes empresas que son trasladadas a países con menores costes laborales.

El acicate, siempre en tensión de los partidos obreros del mundo, es evidente que no se da, sobre todo en los países del llamado mundo desarrollado, a pesar de las fragante burradas que el imperialismo comete y que como vemos amenaza todo signo de vida en el planeta. Marx murió hace muchos años, no podemos culpabilizarle por no darnos desde su cielo los “salmos salvadores”. Todos de alguna forma estamos condicionados por el gran poder tecnológico mediático en manos de la oligarquía. El intelectual marxista no sabe cómo ligarse organizativamente, no sabe como llegar al intelectual trabajador para entre todos constituir el intelectual colectivo, que dijera Gramsci. Ese acicate comunista no existe porque hoy día se necesita del acicate intelectual marxista con conocimiento y actualización de teorías que creemos conocer pero que no las hemos desarrollado en aspectos básicos, como es la materialidad del pensamiento como parte material del conjunto del cuerpo material, en íntima relación con los demás seres sociales y el conjunto del mundo material que es la naturaleza.

Desarrollar este concepto del Manifiesto, que de alguna forma puede dar a una falsa interpretación que separa las ideas el espíritu del cuerpo. “La historia de las ideas es una prueba palmaria de cómo cambia y se transforma la producción espiritual con la material. Las ideas imperantes en una época han sido siempre las ideas propias de la clase imperante”. Como decía Lenin todo lo que existe es materia, independientemente de nuestra comprensión. Las ideas imperantes existen y se manifiestan de diferente forma en cada momento histórico, son la manifestación material de ese momento. Podemos modificar el medio de forma positiva, si la base en que se desarrolla la acción es objetivamente materialista dialéctica, se corresponde con la realidad, y podemos destruirlo, por activa y por pasiva cuando se imponen las ideas falsas e idealistas, en el sentido filosófico.

Hoy existe cierto acicate y compromiso organizativo partidario desde la concepción burguesa de los partidos. Cualquiera puede pertenecer a un partido comunista, aunque no tenga pajolera idea de lo que son aspectos básicos del marxismo: el papel del partido, el papel de las masas explotadas como protagonistas del proceso liberador y cómo ligarse a ellas, sobre la función histórica de los conceptos Estado y Democracia en la fase imperialista del capitalismo, cómo se articula la lucha institucional impuesta por la burguesía con la lucha alternativa desde abajo, cómo entender que la lucha, su forma de organización en su desarrollo se constituye en la nueva forma alternativa de poder una vez triunfante la revolución socialista. Cómo se produce la unidad dialéctica del ser social y creativo que somos todos los humanos, produciendo y actuando políticamente al mismo tiempo, de forma natural permanentemente, desde los lugares donde el ser humano produce y convive con los seres de su misma condición en el capitalismo y sobre todo en la sociedad socialista, con una estructura de poder que impida dar pasos atrás, como los que se dieron e hicieron retornar al capitalismo durante el llamado socialismo real, y que consolide el avance hacia la sociedad comunista.

“Las proposiciones teóricas de los comunistas no descansan ni mucho menos en las ideas, en los principios forjados o descubiertos por ningún redentor de la humanidad.  Son todas expresión generalizada de las condiciones materiales de una lucha de clases real y vívida, de un movimiento histórico que se está desarrollando a la vista de todos”.

Finalmente en la defensa del Manifiesto, en el intento de inducir a su lectura y debate para los que lo hayan hecho, valgan estas citas del Manifiesto que evidencian su actualidad, cuando en su tiempo la burguesía trataba de estigmatizar a los comunistas, utilizando esos conceptos que coinciden con el enaltecimiento demagógico que la derecha más reaccionaria de nuestro país, en descarada alianza política con la Iglesia, esta realizando sobre la familia, la educación laica y los derechos e igualdad de la mujer.

¡Abolición de la familia! Al hablar de estas intenciones satánicas de los comunistas, hasta los más radicales gritan escándalo.
 
Pero veamos: ¿en qué se funda la familia actual, la familia burguesa?  En el capital, en el lucro privado.  Sólo la burguesía tiene una familia, en el pleno sentido de la palabra; y esta familia encuentra su complemento en la carencia forzosa de relaciones familiares de los proletarios y en la pública prostitución.
 
Es natural que ese tipo de familia burguesa desaparezca al desaparecer su complemento, y que una y otra dejen de existir al dejar de existir el capital, que le sirve de base.

“¿Nos reprocháis acaso que aspiremos a abolir la explotación de los hijos por sus padres?  Sí, es cierto, a eso aspiramos.

Pero es, decís, que pretendemos destruir la intimidad de la familia, suplantando la educación doméstica por la social.
 
¿Acaso vuestra propia educación no está también influida por la sociedad, por las condiciones sociales en que se desarrolla, por la intromisión más o menos directa en ella de la sociedad a través de la escuela, etc.? No son precisamente los comunistas los que inventan esa intromisión de la sociedad en la educación; lo que ellos hacen es modificar el carácter que hoy tiene y sustraer la educación a la influencia de la clase dominante.

Esos tópicos burgueses de la familia y la educación, de la intimidad de las relaciones entre padres e hijos, son tanto más grotescos y descarados cuanto más la gran industria va desgarrando los lazos familiares de los proletarios y convirtiendo a los hijos en simples mercancías y meros instrumentos de trabajo.

¡Pero es que vosotros, los comunistas, nos grita a coro la burguesía entera, pretendéis colectivizar a las mujeres!

El burgués, que no ve en su mujer más que un simple instrumento de producción, al oírnos proclamar la necesidad de que los instrumentos de producción sean explotados colectivamente, no puede por menos de pensar que el régimen colectivo se hará extensivo igualmente a la mujer.
 

No advierte que de lo que se trata es precisamente de acabar con la situación de la mujer como mero instrumento de producción”.
*Se reproducen en cursiva y negrita citas del Manifiesto Comunista

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