La cueca porteña

Por: Patricio Díaz
Fuente: icalquinta.cl

Entrevista realizada por ICAL Valparaíso a Bernardo Zamora, director del conjunto “La Isla de la Fantasía.

Entrevistador: Patricio Díaz

P.D En una época donde la globalización invade la cultura, surgen voces de resistencia que provienen de lo local. Son innumerables las experiencias locales que se aferran a su propia identidad, dándose a conocer en una diversidad de expresiones cuyo impacto varía según el reconocimiento que haga la gente. Entonces ¿cómo la cueca porteña y en especial la Agrupación de la Isla de la Fantasía representan o son parte de la identidad de Valparaíso?

B.Z: Este tipo de cueca es particular de Valparaíso. No es la cueca ‘centrina’ ni ‘campesina’, que en realidad no existe o tengo mis dudas sobre su existencia, ya que considero que está hecha para la televisión, para los festivales, por lo tanto para el show y el escenario.

La cueca porteña, es la ‘cueca verdadera’ como dice uno de los viejos de la Isla de la Fantasía. Las letras de las cuecas porteñas hablan siempre sobre lo mismo: la mujer, la comunidad, el amor, la amistad, los barrios y el puerto. Se refleja en ellas mucho la convivencia, la vida del pueblo, la vida en torno a los bares, los tiempos antiguos, donde la gente de cerro se juntaba con los chiquillos de la ‘orilla’ (que viven en las calles del barrio puerto). El espacio de vida donde reinaba la cueca era muy parecido a Kansas City en la época de restricción del alcohol, donde reinaba el Jazz. Mucha gente en el puerto vivía del contrabando y otros tantos del comercio.

En cuanto a fecha, estamos hablando que la gente de la agrupación nace en las décadas de 1920 y 1930. Ellos a su vez hablan de sus papás y su relación con la cueca, por lo cual fácilmente podemos remontarnos antes del 1900. La cueca tuvo mucha fuerza hasta fines de los años sesenta y principios de los setenta.

P.D: Has dicho que la cueca porteña es la verdadera. Técnicamente y culturalmente que la diferencia de las ‘otras’

B.Z: Técnicamente, la diferencia entre la cueca ‘tradicional’ (que luce un tipo de traje, que exhibe un tipo de baile) y la cueca porteña, es que en esta última no sólo se baila, sino que se canta mucho. En algo se parece a las ‘payas’. Es una cueca de competencia: meterse a un ‘lote’ o inventar cuecas es muy difícil, por lo que no cualquiera lo hacía o lo hace, había que ser ‘choro’. Ahora, si queremos vincularla con otras melodías, no podemos negar su relación con la marinera y la zamacueca, con influencia negra. Culturalmente, antes, la gente que se reunía en torno a la bohemia porteña se juntaba a escuchar cuecas, boleros y tangos en lugares como “El Nunca Se Supo” o “La Avenida”. Se juntaban de todo: obreros y profesionales compartían en las mesas a escuchar a los cuequeros. Era música del pueblo. Tengo la hipótesis que la cueca como tal tiene históricamente más fuerza en la marginalidad urbana que en el campo. Fue en las chinganas, fondas y quintas de recreo – todos espacios urbanos populares- donde se fue puliendo y creciendo.

P.D: Si la cueca porteña o la urbana es la verdadera, la del pueblo ¿cómo es que la cueca tradicional se difunde más y ha llegado a ostentar el título de baile nacional u oficial?

B.Z: Como baile propio del pueblo siempre fue considerada peligrosa, asociada a las malas costumbres del populacho. En el siglo XIX, en la época de la organización de la República las chinganas y las cuecas estaban prohibidas, como prohibido estaba casi todo para los sectores populares. Con esto, la clase alta – que a su vez es la clase gobernante- pretende controlar la identidad cultural del pueblo, pues esconde el origen mestizo de nuestra nación. La cueca es mestiza porque es del pueblo, pero se la disfraza de hispanidad, se le cambia el sentido popular por uno oligárquico y se le a estereotipado (con un traje, con un baile y un tipo de canto) y oficializa en la llamada cueca tradicional. Esta es la cueca de los “Cuatro Huasos”, antecesores de los “Huasos Quincheros”. La cueca de los “Cuatro Huasos” es preciosista, estilizada, incluso melodiosa y académica. Ellos son los que inventan un vestuario, acomodado para los escenarios. Contrariamente, en la cueca porteña, la cueca ‘brava’, se canta fuerte o se grita. Es el canto de la Vega, de la población.

La cueca oficial, ostenta no por casualidad este título. En un decreto del año, me parece de 1979, no me acuerdo bien, se instaura la cueca como baile oficial. Culturalmente no es correcto. Se le impone a la gente de todas las regiones políticamente y en dictadura un tipo de cueca que responde a los cánones de un sector social determinado y minoritario, lo que es homogeneizante y centralista.

P.D: ¿Estamos hablando de una manipulación ideológica respecto de nuestra identidad ¿

B.Z: El huaso de la cueca estilizada u oficial no es del pueblo. Es el hacendado que no tiene nada que ver con lo popular, menos con lo urbano, como en Valparaíso por ejemplo.

P.D: ¿Cuál es el daño, entonces, que se produjo en la identidad de los sectores populares?

B.Z: Antes los viejos hablaban de que se hacían festivales y encuentros con una participación mucho mayor de las organizaciones sociales de base. Los vecinos, la vida en comunidad era mucho más rica. El golpe de Estado de 1973 no sólo atentó contra un proyecto político, pues también produce un cambio de mentalidad, un cambio cultural. Antes proliferaban los clubes donde había harto baile, harta actividad comunitaria, harta fiesta y vida. Son muchas las organizaciones sociales que mueren. Los valores ahora son otros. Hay más consumismo y a la gente no le interesa ocupar los espacios públicos.

P.D: ¿Cuáles son los objetivos de la Isla de la Fantasía? ¿Recordar, rememorar, revivificar?

B.Z: Primero, valorarlos a ellos, a los cuequeros como artistas o cultores. Segundo, reconstruir el pasado de Valparaíso no para revivirla, porque eso es imposible, sino para comprender parte de la historia oculta del puerto. Tercero, relacionar la cueca porteña con toda la música que es parte de la identidad del puerto: los tangos, boleros, valses peruanos. Cuarto, unir el hilo cultural que se cortó con la dictadura. No olvidemos que el toque de queda mató la bohemia. Los viejos se encierran en sus casas y no salen por temor. El golpe no sólo afectó los derechos humanos, la identidad también se perdió y se dio paso a cánones culturales totalmente alejados de los orígenes del pueblo.

 

 

 

 

3 comentarios

  1. diganme como se baila la cueca porteña pero sus especificos pasos que hacen porfavor es para mi tarea……

  2. Gracias

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