Primeros apuntes sobre la apuesta feminista de la Postpornografía: Radicalidad en nuestros cuerpos

Por: Diana Marina Neri Arriaga
Fuente: http://www.elciudadano.cl (10.07.13)

Me alegro de lo que soy, de cómo soy, más deseante que deseable. Escribo desde aquí, desde las invendibles, las torcidas, las que llevan la cabeza rapada, las que no saben vestirse, las que tienen miedo de oler mal, las que tienen los dientes podridos, las que no saben cómo montárselo, esas a las que los hombres no les hacen regalos, ésas que follarían con cualquiera que quisieran hacérselo con ellas, las más zorras, las putitas, las mujeres que siempre tienen el coño seco, las que tienen tripa, las que querrían ser hombres, las que se creen hombres, las que sueñan con ser actrices porno, a las que les dan igual los hombres pero a las que sus amigas interesan, las que tienen el culo gordo, las que tienen vello duro y negro que no se depilan, las mujeres brutales, ruidosas, las que lo rompen todo cuando pasan, a las que no les gustan las perfumerías, las que llevan los labios demasiado rojos, las que están demasiado mal hechas como para poder vestirse como perritas calentonas pero que se mueren de ganas, las que quieren vestirse como hombres y llevar barba por la calle, las que quieren enseñarlo todo, las que son púdicas porque están acomplejadas, las que no saben decir que no, a las que se encierra para poder domesticarlas, las que dan miedo, las que dan pena, las que no dan ganas, las que tienen la piel flácida, la cara llena de arrugas. (1)

¿Y quien dice que a las mujeres no nos gusta follar? Además cogemos riendo, gemimos o hasta gritamos, para algunas sólo basta su rostro luminoso y el sonido del silencio. ¿Y hablamos de masturbación? Magnifico ¡Oh! Si les contara, la maravilla vibradora de mi dildo rojo, o los dedos voraces que en cualquier lado placenteramente “me atacan”; sin embargo, nuestro cuerpo histórica y culturalmente ha pretendido signarse por la culpa, la represión y la censura.

Es el siglo XX el que nos arroja como cuerpo/cosa a la comercialización de la pornografía tradicional, que es sin duda -nos señala Beatriz Preciado-, la pedagogía sexual de domesticación heterosexual, reproductora de roles, hábitos y pretensiones de la normalidad patriarcal. Un modelo de deseo unívoco que idealmente y en el imaginario simbólico masculino las mujeres deberíamos tener.

Sin embargo, entre las nuevas propuestas de reflexión en el ámbito de los feminismos post-estructurales, el movimento queer y otras investigaciones culturales y académicas se encuentra el postporno ¿Movimiento, filosofía, reflexión inacabada, moda, nuevo producto cultural?

Los apuntes de trabajo que hoy presento, están desarrollados desde enfrente, desde atrás, desde varios lugares del sentí-pensar, es decir, no asumo la dualidad cuerpo-mente y mejor pongo el cuerpo y “habla” mi clítoris, habla la desobediencia.

Veamos:

Comenzaré con dos grandes peros… para hablar sobre post-pornografia:

1) ¿Post-porno? No, no el discurso de lo post suele o puede sonar, chocante, molesto, snob y hasta ideológicamente capitalista. Se habla por ejemplo de una postmodernidad o un post-feminsimo (2) que terminan ambos a juicio de Alan Rush (3) y Angela McRobbie (4) respectivamente, con la sugerencia o más bien con la inducción a pensar en el fin, agotamiento de todo lo posible.

¿Muerte de la historia? ¿Renuncia de utopías? ¿Los discursos? ¿El sujeto/sujeta? ¿Agotamiento de la modernidad? ¿Será cierto que lo post implica individualidad a ultranza, desencanto, final de las verdades y bienvenidas a los relativismos? ¿Prueba superada? Estos y otros dilemas entrañan lo post, empero reconociendo otras interpretaciones y lecturas, que para el postporno me parecen interesantísimas es su contundente desconfianza a los relatos unívocos de la sexualidad, el género, los modos de expresión erótica y todos los supuestos “naturales” de la normalidad, pero sobre todo, uno de los espacios concretos para el ejercicio de las topias, espacio radical donde las mujeres retoman, retomamos nuestro cuerpo y desde nuestros modos y miradas que se enfrentan contra la modernidad patriarcal, nos posicionamos en el tejido del acto performativo de la subversión de las identidades.

2) ¿En qué postura sobre la pornografía nos encontramos? Para ello es necesario acompañar el debate que el feminismo cultural en Estados Unidos desarrolló de modo icónico en los años ochenta sobre las posturas encontradas primero sobre la ley anti-pornografía apoyada por Catharine A. Mackinnon y Andrea Dworkin (5) y la propuesta de las feministas “pro-sexo” entre las que destacan Carole Vance y Ann Snitow; quienes ponen de relieve complejos dilemas que también acompañan la disputa en relación al sexo servicio; donde la escisión central se ubica en ambas, sobre dilucidar si se trata de formas de dominación masculina que encierran y cosifican el deseo femenino nombrándolo desde los ojos patriarcales y confirmando carnalmente nuestra alteridad o, por otra parte es una forma de empoderamiento que implica una radical autonomía en torno a la decisión libre y voluntaria sobre la propia sexualidad.

¿OPRESIÓN (6) O LIBERACIÓN (7)?

No obviaré y por el contrario soy parte activa del movimiento feminista que por supuesto reconoce, denuncia y trabaja por la destrucción del patriarcado que tiene en uno de sus pilares más importantes la explotación y el comercio sexual, la trata de mujeres, niñas y niños, las violaciones, el abuso y todo tipo de violencia que las mujeres vivimos en la cotidianidad; además la discusión sobre los estereotipos, las fantasías y por supuesto cabe preguntarse ¿hay una ética en la pornografía? ¿A un ser humano que alienta sus pulsiones sexuales con un mete-saca sadeano, le interesa lo que hay detrás de la repetición de imágenes que en un momento como panóptico observa? ¿Le interesa si la persona que protagoniza su momentáneo goce es parte de una red de comercio sexual, ha sido violada o se trata de un o una menor de edad?

Sin duda la pornografía es un producto de la modernidad occidental que pone de relieve un modo hegemónico que como hemos señalado nos pretende educar para pensar el género, el sexo, la sexualidad, colmándonos de falacias y estereotipos sobre la supuesta hiper-masculinidad y la hiper-feminidad. Pero también –paradójicamente- puede ser un acto de rebeldía para las mujeres que de acuerdo con Wendy Mcelroy permite “(…) Un beneficio tanto personal como políticamente” (8) lo que implica por ejemplo, una vista panorámica de las posibilidades sexuales del mundo, nos ofrece información sexual básica como la masturbación, y es un medio para experimentar “con seguridad” las alternativas sexuales y satisfacer una curiosidad sexual saludable. (9)

Definitivamente es un debate que entraña muchas aristas, y que rebasa los propósitos de lo que en ésta ocasión se comparte, pero que si nos permite posicionar a la post-pornografia de la que hoy hablaremos y enfatizar que el “(…) cuerpo es un texto en fuga, el espacio del sentido y la aproximación del sin sentido, nuestro mayor signo ante el mundo, el lugar de todos los “riesgos que regulan el reparto de las fuerzas, los poderes y los códigos”. (10)

Por ello propongo una urgente hipótesis de trabajo cotidiano que implica revisar las categorías fundamentales en torno al cuerpo y el modo en el que lo asumimos modernamente en Occidente, en particular con relación a nuestra aproximación erótica, para ello establezco que el Marqués de Sade representa el paradigma de cómo los humanos en términos pornográficos utilizamos y cosificamos al otro, la otra, dándole una dimensión corporal que implica la satisfacción de nuestras “parvedades” de contacto, uso y posesión. Al cuerpo entonces, se le ha apresado, mecanizado, colocando una nueva forma de ubicar al poder en el ámbito disciplina / docilidad, donde se corresponde una relación jerárquica sobre lo que fuese el cuerpo activo, constituyendo una anatomía política que coloca a los poderes como un ejercicio cotidiano que habita nuestros días.

Un cuerpo que de acuerdo al modelo en donde el fantasma sadeano es el motor del deseo masculino, se le instituirá en una noción de docilidad; un cuerpo que puede ser tomado, utilizado, sometido, transformado, seccionado. (11)

Pero en este proceso de desnaturalizar el cuerpo también se abre a distintas lecturas y posibilidades no sólo en el escenario del cuerpo y horror (12); sino desde el cuerpo de las mujeres que deciden vivir-vivirse de otras formas, desde la ternura hasta las radicalidades, y esto implica descubrir sin miedo la convivencia con nuestras áreas oscuras que implica sabernos también en nuestras degeneraciones y sus portentosos procesos.

Me llamo puerca, deliciosa puta o loca bizarra. Me autonombro, desde la subjetividad deseante y desde Virginia Woolf ya tengo una habitación propia o mejor con Pita Amor, toda una casa y con ellas y otras, en pensamiento colectivo, decidimos ser manada (13), decido ser-estar bio-mujer.

Esto implica una autonomía radical donde yo me afirmo, yo me vivo, yo me empodero. Tomar una decisión no sobre qué tipo de identidad, sexualidad, de erotismo quiero armar, mostrar, sino en cuanto tipos y multiplicidades sentí-pensantes (14) decido desplazarme. Yo soy mi construcción, me territorializo para después ser potencia y desterritorializar el cuerpo, genero, sexo, “corazón”. Y entonces, lo personal es político.

¿Qué le dices a Annie Sprinkle cuando lanza la idea de que “la respuesta al porno malo no es la prohibición del porno, sino hacer mejores películas porno”? (15)

Yo contesto ¡va! Me encanta coger, mostrar mi vulva, estoy de acuerdo en descentrarme, no quiero asumirme sujeta ¿sujeta a qué? Probablemente solo a mi deseo, me encanta jugar con mi culo, con mi ano en particular, y con Javier Saez y Sejo Carrascosa también activa y pornotrangresoramente denuncio a la policía del culo, esa donde como red de poder “(…)construye el odio, el machismo, la homofobia y el racismo” (16), además soy marginal y no tengo un cuerpo-mercancía, sino mis voluptuosas carnes asumen diversas ficciones políticas, me coloco prótesis, me vuelvo cyborg o sólo –sencillamente- me acuesto sobre la hierba, tengo muchas estrategias de rebeldía, pero también de abyección. (17)

Hablo del Cuerpo (con mayúsculas) con la avidez abrevada y tranquila, hay metáforas y palabras silenciosas, también mucho ruido, una humedad cifrada o una eyaculación que rebasa lo que mi glándula de eskene mandata, es mi clítoris y el escándalo. Aquí también está el erotismo, la ciénaga viva como el pilar de la expresión y vida con/en el ser humano.

Hablo como una transfeminista, o el alter ego de otra Diana Pornoterrorista en la radicalidad sabe que puede alcanzar “(…) al ser en lo más intimo, hasta el punto del desfallecimiento”. (18)

Esto es el postporno, que es sobre todo una acción política que también denuncia la doble moral y el puritanismo victoriano que festeja las dicotomías y heteronormatividades. Cito a Néstor Braunstein:

Vivimos en un burdel puritano. Pasamos frente a un kiosco de revistas y vemos publicaciones con lolitas en poses provocativas que incitan a realizar pasajes perversos de violación… Pero si alguien se acerca a la niñita en cuestión, entonces va a llegar la policía, y se llevará al supuesto pervertido. (19)

La post-pornografía o la pornotransgresión como prefiere nombrarlo la doctora en Teoría Crítica Alejandra Díaz, o “Revolución contrasexual” desde Beatriz Preciado, o “Posporno (20) ,” de Isabel Porro o Marisol Salanova académicas especialistas en el tema, o “El posporno era eso” de María Llopis, son un marco de propuestas en una categoría política, que ponen en la potencia del cuerpo empoderado a la cultura queer. Revisemos algunas de sus premisas:

1) El corpus del postporno es no sólo una teoría queer sino una práctica que va de lo queer a lo cuir y que implica una torcedura sin copyright, una práctica y crítica radical siguiendo a Sayak Valencia de la estamentación de los cuerpos, con una trasgresión permanente. Y si asumimos con Judith Butler de que el género es performativo y esto implica que la orientación, identidad sexual y de género son todas construidas, entonces somos -también- ficciones políticas que pueden ser escenificadas no sólo desde el cuerpo, sino con la multitud de cuerpos que rebasan las supuestas masculinidades o feminidades, y no sólo hablamos de hombres con vagina o mujeres con pene, sino también cito a Beatriz Preciado:

Un proceso de “desterritorialización” del cuerpo que supone una resistencia a los procesos de llegar a ser “normal”. El hecho de que haya tecnologías precisas de producción de cuerpos “normales” o de normalización de los géneros no conlleva un determinismo ni una imposibilidad de acción política. Al contrario. Dado que la multitud queer lleva en sí misma, como fracaso o residuo, la historia de las tecnologías de normalización de los cuerpos, tiene también la posibilidad de intervenir en los dispositivos biotecnológicos de producción de subjetividad sexual. (21)

2) Lo anterior implica un reconocimiento al lugar de lo anormal, abyecto, bizarro, excéntrico, oscuro que también nos habita, una apuesta política que se reapropia del cuerpo alienado por el mercado capitalista y el patriarcado con su heteronormatividad, y va desde la disidencia hasta la transgresión. Es posible hasta una heterosexualidad disidente, pero con un abanico de opciones y decisiones que en el trabajo de autonomía de la vida cotidiana se va conformando. Por ello, no hay maquillajes colonizados, poco importan los cuerpos regulados, burlémonos de esas categorías, retemos a las dualidades, o mejor dicho destruyámoslas, ¿Arriba-abajo? ¿blanco-negro? Mejor espacios tridimensionales con colores o con la ausencia de estos.

3) El postporno es una filosofía de la praxis lo que implica la puesta en práctica de los actos de libertad, una manifestación explicita de la autogestión de los cuerpos en un despliegue de subjetividad compartida. Cito:

La práctica crítica no emana de la libertad innata del alma, sino que se forma en el crisol de un intercambio particular entre una serie de normas o preceptos (que ya están ahí) y una estilización de actos (que extiende y reformula esa serie previa de reglas y preceptos). Esta estilización de sí en relación con las reglas es lo que viene a ser una ‘práctica’. (22)

4) No solo dinamita los códigos culturales de género, sino toda expectativa sexual falocéntrica, ¿importa la genitalidad? Si o no, esa es decisión de quien ocupa el espacio postpornografico. Importan como dice Beatriz Preciado en una entrevista hecha por un diario nacional “(…) las mujeres y las minorías que son las que se apropian del dispositivo pornográfico y reclaman otras representaciones y otros placeres”. (23)

5) El postporno son muchos feminismos. Feminismo radical llevada a nuestros cuerpos de biomujeres, o feminismo punk, trasfeminismo, feminismos que auto-experimentan, bio-mujeres, transexuales, transgeneros, intersexuales, varones desobedientes, lesbianas, polisexuales, etc, etc.

Feminismos políticamente incorrectos. No hay falos sino dildos (con toda la connotación política que implica), puños, sexualidades no moderadas, narraciones visuales fronterizas. ¿No queremos ser santas o putas? Me pregunté después de leer y enmarañarme con Diana Torres Juyent en su Pornoterrorismo. Dice textualmente:

(…) En aquella ocasión algunas miraban con espanto mi cartel y contemplaban absortas mi actitud de perra sumisa, alguna me interpeló de forma más o menos violenta para que le explicara el motivo de mi gran desacato… lo que les molesta profundamente es la posibilidad de que una mujer desee ser golpeada, no se dan cuenta que la voluntad y el pacto lo cambian todo en esta cuestión, hay una ceguera estúpida que solo sirve para hacer inviables posibles alianzas. (24)

Indispensable por ello conocer el manifiesto de insurrección transfeminista que coloca de forma contundente y sin tibiezas en nuestra venganza es ser felices.

MANIFIESTO PARA LA INSURRECCIÓN TRANSFEMINISTA

Hacemos un llamamiento a la insurrección TransFeminista: Venimos del feminismo radical, somos las bolleras, las putas, lxs trans, las inmigrantes, las negras, las heterodisidentes… somos la rabia de la revolución feminista, y queremos enseñar los dientes; salir de los despachos del género y de las políticas correctas, y que nuestro deseo nos guíe siendo políticamente incorrectas, molestando, repensando y resignificando nuestras mutaciones. Ya no nos vale con ser sólo mujeres. El sujeto político del feminismo “mujeres” se nos ha quedado pequeño, es excluyente por sí mismo, se deja fuera a las bolleras, a lxs trans, a las putas, a las del velo, a las que ganan poco y no van a la uni, a las que gritan, a las sin papeles, a la marikas…

Dinamitemos el binomio género y sexo como práctica política. Sigamos el camino que empezamos, “no se nace mujer, se llega a serlo”, continuemos desenmascarando las estructuras de poder, la división y jerarquización. Si no aprendemos que la diferencia hombre mujer, es una producción cultural, al igual que lo es la estructura jerárquica que nos oprime, reforzaremos la estructura que nos tiraniza: las fronteras hombre/mujer. Todas las personas producimos genero, produzcamos libertad. Argumentemos con infinitos géneros…

Llamamos a la reinvención desde el deseo, a la lucha por la soberanía de nuestros cuerpos ante cualquier régimen totalitario. ¡Nuestros cuerpos son nuestros!, al igual que lo son sus límites, mutaciones, colores, y transacciones. No necesitamos protección sobre las decisiones que tomamos en nuestros cuerpos, transmutamos de género, somos lo que nos apetece, travestis, bollos, superfem, buch, putas, trans, llevamos velo y hablamos wolof; somos red: manada furiosa.

Llamamos a la insurrección, a la ocupación de las calles, a los blogs, a la desobediencia, a no pedir permiso, a generar alianzas y estructuras propias: no nos defendamos, ¡hagamos que nos teman! Somos una realidad, operamos en diferentes ciudades y contextos, estamos conectadxs, tenemos objetivos comunes y ya no nos calláis. El feminismo será transfronterizo, transformador transgenero o no será, el feminismo será TransFeminista o no será…

Os Keremos.

Red PutaBolloNegraTransFeminista. Medeak, Garaipen, La Acera Del Frente, Itziar Ziga, Lolito Power, Las Chulazas, Diana J. Torres AKA Pornoterrorista, Parole de Queer, Post_op, Las maribolheras precarias, Miguel Misse, Beatriz Preciado, Katalli, MDM, Coletivo TransGaliza, Laura Bugalho, Heroína de lo periférico, EHGAM, NacionScratchs, IdeaDestroyingMuros, Sayak Valencia, TransFusión, Stonewall, Astrid Suess, Alira Araneta Zinkunegi, Juana Ramos, 7menos20, Kim Pérez (Cofundadora de Conjuntos Difusos), d-generadas, lasdel 8 y et al, Beatriz Espejo, Xarxa d’Acció Trans-Intersex de Barcelona, Guerrilla Travolaka, Towanda, Ciclobollos, O.R.G.I.A, Panteras Rosa, Trans Tornados, Bizigay, Pol Galofre, No Te Prives, CGB, Juanita Márkez, Miriam Solà, La Quimera Rosa, Ningún Lugar, Generatech, Sr. y Sñra. Woolman, Marianissima Airlines, As dúas, Oquenossaedacona, Go Fist Foundation, Proyecto Transgénero – Cuerpos Distintos, Derechos Iguales, Patrulla Legal,Transtango, Casa Trans de Quito, Mery Escala Ribas, Alba Pons Rabasa, Confederación Ecuatoriana de Comunidades Trans e Intersex-Confetrans, Rodrigo Requena, Lola Clavo, Panaderas Sin Moldes, Señorita Griffin, Impacto Nipón, Las Mozas de KNY, Kabaret Lliure de Mediona, Teresa Matilla (25)

6) El postporno es también un movimiento artístico, crítico-académico, contracultural, acción directa, una estética donde las categorías de lo bello y lo sublime que no coquetean con superficiales interpretaciones, está presente por ejemplo en la iconografía y la vivencia BDSM, están los trabajos de Lucía Egaña Rojas ( “Mi sexualidad es una creación artística”) María Llopis, La quimera rosa, Diana J. Torres, Colectivo Post-op, Annie Sprinkle, Marianissima, Ex-dones, Itziar Ziga, Perrxs horizontales, Beatriz Preciado, Virgine Despentes, Erika Lust, Leonor Silvestri, todos los trabajos de la Muestra Marrana, Felipe Leche de Virgen Trimegisto, Rocío Boliver, la colectiva La Fulminante Missogina, Fabian Giménez Gatto, Marisol Salanova, Ana Mendietta, Lazlo Pearlman, y un largo etcétera multidisciplinario que abarca cineastas, porno performers, interventorxs e irruptorxs del espacio público, investigaciones académicas que están en Estados Unidos, España, y en Latinoamérica las expresiones de Colombia, Argentina, Brasil, Chile, Perú y México.

Pregunto: ¿Es la escena de El último tango en París donde Marlon le pide a María que se unte mantequilla y le meta los dedos en el culo, una muestra pospornografica? ¿Catherine Millet o Caterine Brelliat podrían ser autoras post-porno?

Faltan elementos varios y profundizaciones, pero hoy quiero abrir el debate, la crítica y la reflexión. Por ello algunos últimos apuntes:

Alguna vez escuchando a la Mercedes Sosa cantando en francés no me quedó más que tomar una almohada con peluche y me hice una paja, bueno dos, no…no, sino muy a la mexicana me metí deditos, rasqué el granito de maíz y de pronto la lluvia me inundó en medio de tremendos sollozos de placer.

¿Por qué hablo de esto? Entre otras razones, también por el escándalo, ese específicamente definido por Tomás de Aquino en la Summa Theologica como “(…) Acontecimiento pecaminoso (acción, omisión, conversación; pero difícilmente el pensamiento, ya que debe tratarse de algo que pueda percibirse desde fuera) del que se deriva para otros la ocasión de pecar o, por lo menos, un daño espiritual.” (26) ¡Sí… pecamos gozosas, nos mostramos impúdicas, contagiamos a otros desde el virus del deseo! El escándalo como propuesta política postopornográfica que puede hablar de la virgen de las panochas (27) o de una masturbación colectiva en los patios de la Universidad (28). Acciones lúdicas feministas donde tenemos algunas respuestas y nuevas preguntas a la prisa, al tráfico, las fragmentaciones, a la saturación.

Pero cuidado porque todo lo que es tabú, repugnante, misterioso, desconocido, o hasta siniestro, puede llegar a ser un gran tema y susceptible de rentabilidad.

El ideal del capitalismo es mercantilizarlo todo. De ahí el riesgo de que el postporno se torne una moda terminando por despolitizarse. Monstruo que se auto-fagocitaría, subsumido por el consumo y/o el esnobismo intelectual. Una clave de resistencia es entonces su marginalidad, además de un oxímoron de escepticismo que confía y proyecta, pero también regresa sobre sus pasos, y sobre todo hace una apuesta constante de auto-cuestionarse, destruirse y autoconstruirse en singularidad y con los otrxs, una y otra vez a paso de caracol y tejido de espiral.

Nosotrxs somos los agentes de la transgresión, nosotrxs llevamos la radicalidad a nuestros cuerpos.

NOTAS

1) Despentes Virginie, Teoría del King Kong, Melusina , España, 2007, p, 10.

2) Probablemente el primer uso a nivel popular del término ‘postfeminismo’ lo hizo Susan Bolotin en un artículo que publicó en el New York Times en 1982 sobre cómo veían las mujeres de entonces el feminismo. Escribió: Mirad a vuestro alrededor y veréis algunas mujeres felices, y después veréis a esas mujeres tan amargadas. Las mujeres desgraciadas son todas feministas. Encontraréis muy pocas personas felices, entusiastas y relajadas que sean ardientes defensoras del feminismo. Los feministas son en realidad almas torturadas. (1982:31). Tomado de Lynne Alice ¿Qué es postfeminismo? (Querer tenerlo todo) en http://www.estudiosonline.net/texts/queespost.html

3) Sugiero revisar el texto, Rush Alan, Latinoamérica y el síntoma posmoderno. Estudios políticos y epistemológicos, Instituto Interdisciplinario de Estudios Latinoamericanos, Facultad de Filosofía y letras, Universidad Nacional de Tucumán, San Miguel de Tucumán, 1998, 507 pp.

4) Angela McRobbie. The Aftermath of Feminism: Gender, Culture and Social Change, Londres, SAGE, 2009.

5) Compañeras feministas preocupadas primordialmente por la subordinación, discriminación y violencia en contra de las mujeres en distintos ámbitos: en la casa, en el trabajo, en la calle. Pero, a diferencia del llamado feminismo de la primera ola, estas pensadoras no estaban preocupadas por superar los obstáculos meramente formales de discriminación, sino identificar y erradicar las prácticas cotidianas –sociales, económicas, políticas y legales– que tuvieran como resultado la subordinación de la mujer. Puede decirse que la consternación de esta generación obligaba a realizar análisis más cuidadosos, complicados, precisos de la realidad. Ya no era tan sencillo como identificar normas que le prohibieran a las mujeres desempeñar ciertas labores –como votar o trabajar–, sino visibilizar las prácticas sociales complejas que terminaban por provocar su subordinación, tomado por http://www.distintaslatitudes.net/el-porno-y-el-feminismo-radical

6) El planteamiento abolicionista feminista tiene dos importantes momentos históricos: Primero el movimiento abolicionista del siglo XIX que nació en Inglaterra de la mano de Josephine Butler, para después recoger la postura anti-pornografía y anti-prostitución del feminismo radical protagonizado principalmente por Catherine A. MacKinnon, Andrea Dworkin y Kathleen Barry. El feminismo abolicionista consideraría, grosso modo, la prostitución como esclavitud sexual de la mujer e intrínsicamente vulneradora de la dignidad de las mujeres. Tomado de http://www.descweb.org/files/PlanteamientosFeministas.pdf

7) Se plantea que dentro de cierto feminismo hegemónico, hay una disidencia también feminista que trabajaron de cerca con el movimiento de trabajadoras sexuales tanto en los países occidentales como en los llamados en desarrollo. Durante siglos, políticos, reformadores, médicos, autoridades, religiosos y feministas habían debatido sobre la prostitución preguntándose qué era mejor si legitimarla, prohibirla, tolerarla, regularla o abolirla. En estos debates las prostitutas raramente habían sido escuchadas. Ahora llegó el momento de darles voz y voto en la elaboración de propuestas y políticas que las incumban, pretende eliminar el enfoque victimista sobre la prostitución y generar un marco teórico que fortalezca y otorgue poder a las mujeres. En este sentido, se percibe la prostitución como una actividad laboral que puede conceder autonomía a las mujeres. Tomado de http://www.descweb.org/files/PlanteamientosFeministas.pdf

8) Mcelroy Wendy, Una defensa feminista de la pornografía, en: http://libertarismoperu.wordpress.com/2012/08/12/una-defensa-feminista-de-la-pornografia-por-wendy-mcelroy/

9) Ídem

10) Hénaff Marcel, Sade, La invención del cuerpo libertino, Ediciones destino, Barcelona, 1980, p, 15.

11) La realización sexual deviene de la participación de órganos; los falos son fuelles, tubos o piedras que se clavan incesantemente, y las vulvas, coños, y anos, simplemente orificios que desfloran nuevas y cada vez más osadas emociones.

12) El cuerpo de las guerras y del holocausto, de la mutilación, el cuerpo de la imposición de un sexo sobre otro; el cuerpo de la conformidad en el consumo y la dinámica de compra; o el cuerpo de la dictadura en Latinoamérica; los cuerpos diseñados al paquete de las necesidades de intercambio patriarcal donde la delgadez y las formas –por ejemplo- tienen diferentes precios.

13) Propuesta de Leonor Silvestri planteado en el texto: Silvestri, Leonor, Ética amatoria del deseo libertario y las afectaciones libres y alegres, Milena Caserola. Colectiva Ludditas Sexxxuales, Argentina, 2012.

14) Término retomado de Eduardo Galeano.

15) Annie Sprinkle citada por Virgine Despentes en Despentes, Virgine, Teoría King Kong, Melusina, Barcelona, 2007, p, 73.

16) Sáez Javier y Carrascosa Sejo, Por el culo: políticas anales’, sobre la masculinidad, Egales, Madrid, P, 13.

17) La crítica búlgara Julia Kristeva en su libro Poderes de la perversión (1989), vincula lo abyecto con lo perverso, con lo sucio, con aquello que nos produce repulsión. Describe la expulsión de lo considerado abyecto como una condición necesaria para la formación sexual, psicológica y social de la identidad: el niño debe renunciar a una parte de sí para transformarse en “yo”. El niño deberá aprender que acciones como orinar, defecar o vomitar, que hasta entonces eran objeto de placer, son sustancias “sucias” y que por tanto deberá someterse bajo el más riguroso tabú. La abyección, por su parte, es la condición en la cual la identidad se encuentra perturbada, donde se produce un colapso del significado. De ahí la atracción que ejerce sobre artistas de vanguardia, que quieren perturbar tanto el orden del sujeto como el de la sociedad. Tomado de http://filosofiadelarte.com/2011/06/lo-abyecto-y-la-abyeccion-en-el-arte.html

18) Bataille Georges, El erotismo, Tusquets, México, 1997, p, 22.

19) Ferrer Angela, De la pornografía a la pospornografía en http://www.cultura.unam.mx/index.html?tp=articulo&id=3603&ac=mostrar&Itemid=103&ct=0

20) En Méndez Pereira Miguel, Posporno y cultura queer http://ea.com.py/posporno-y-cultura-queer/

21) Preciado Beatriz, Multitudes queer. -Notas para una política de los “anormales” http://multitudes.samizdat.net/Multitudes-queer,1465

22) Butler, Judith. “¿Qué es la crítica? Un ensayo sobre la virtud en Foucault”. En: VV. AA. Producción cultural y prácticas instituyentes. Líneas de ruptura en la crítica institucional, Madrid, España: Traficantes de sueños. 2008, p. 155.

23) Preciado Beatriz, Arquitectura erotizada, periódico Reforma México DF › 4 de julio de 2010, Jesús Pacheco http://reforma.vlex.com.mx/vid/arquitectura-erotizada-211384655

24) Torres Juyent Diana Pornoterrorismo, Txalaparta, Nafarroa, Navarra, 2011, p, 172.

25) http://tnt-trans-tornados.blogspot.mx/2010/01/manifiesto-transfeminista.html

26) Aquino de Tomas, Summa Theologica, Porrua, México, p, 235.

27) http://lassuciassomos.blogspot.mx/2011/06/nuevas-apariciones-de-la-virgen-de-las.html

28) http://pornoterrorismo.com/manifiesto-transfeminista/manifiesto-pornoterrorista/

BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA:

Aquino Tomas, Summa Theologica, Porrua, México.

Bataille Georges, El erotismo, Tusquets, México, 1997.

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Despentes Virginie, Teoría del King Kong, Melusina , España, 2007.

Hénaff Marcel, Sade, La invención del cuerpo libertino, Ediciones destino, Barcelona, 1980.

Kristeva Julia, Poderes de la perversión, Siglo XXI editores, México, 1989.

McRobbie, Angela The Aftermath of Feminism: Gender, Culture and Social Change, Londres, SAGE, 2009.

Rush Alan, Latinoamérica y el síntoma posmoderno. Estudios políticos y epistemológicos, Instituto Interdisciplinario de Estudios Latinoamericanos, Facultad de Filosofía y letras, Universidad Nacional de Tucumán, San Miguel de Tucumán, 1998.

Sáez Javier y Carrascosa Sejo, Por el culo: políticas anales’, sobre la masculinidad, Egales, Madrid, 2010.

Silvestri Leonor, Ética amatoria del deseo libertario y las afectaciones libres y alegres, Milena Caserola. Colectiva Ludditas Sexxxuales, Argentina, 2012.

Torres Juyent Diana, Pornoterrorismo, Txalaparta, Nafarroa, Navarra, 2011

RECURSOS DE INTERNET:

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Méndez Pereira Miguel, Posporno y cultura queer http://ea.com.py/posporno-y-cultura-queer/

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http://www.estudiosonline.net/texts/queespost.html

http://www.distintaslatitudes.net/el-porno-y-el-feminismo-radical

http://www.descweb.org/files/PlanteamientosFeministas.pdf

http://libertarismoperu.wordpress.com/2012/08/12/una-defensa-feminista-de-la-pornografia-por-wendy-mcelroy/

http://lassuciassomos.blogspot.mx/2011/06/nuevas-apariciones-de-la-virgen-de-las.html

http://pornoterrorismo.com/manifiesto-transfeminista/manifiesto-pornoterrorista/

Por Diana Marina Neri Arriaga

(Ponencia presentada en la mesa de Nuevos Enfoques Teóricos; Teoría Queer en el VI Encuentro Sobre Disidencia Sexual e Identidades Sexuales y Genéricas el 28 de junio del 2013)

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