Academia colonizada

Por: Manuel Moncada Fonseca
Fuente: Revista “Libre pensamiento” (24.02.12)

Podemos parecer Quijotes en un mundo en el cual la reflexión ha sido, quizá, en lo que atañe al quehacer humano, la mayor víctima del capitalismo global; pero, con todo, seguimos batallando contra la bazofia ideológica disfrazada de educación.

Al contrario de lo que parece entenderse preferentemente en la actualidad, la educación no es tecnología (aunque pueda y deba hacer uso apropiado y pertinente de la misma, lejos de toda orientación enajenante), sino compresión del mundo que nos rodea en toda su complejidad y, sobre todo, ideología orientada bien a preservar el prevaleciente mundo de injusticias y amenazas a escala global o, por el contrario, a contribuir a cambiarlo de raíz, para que sea un lugar para todos y todas sin excepción y, en todo sentido, por completo habitable.

La educación liberadora no es mera instrucción, sino formación de seres humanos integrales, amantes de la justicia social más radical y de la armonía con la naturaleza. No existe en función de medir a la gente, sino de que educadores y educandos, valorándose mutuamente y edificándose y mejorándose unos a otros de forma sostenida, puedan servir con vocación creciente al ser humano. Es inaudito concebirla afirmando la objetividad a costa de negar lo que nos hace libres, la subjetividad ciertamente, pero no la que se trastoca para actuar en función del empresariado global; sino justamente la que busca relaciones horizontales, de compenetración y respeto, entre las personas, los pueblos, los países y las culturas humanas todas, para que el hombre deje de ser lobo del hombre.

Ni para la educación, ni para campo alguno de la acción humana, es concebible lo que el neoliberalismo contempla y practica: medir a las personas como cosas; desecharlas como objetos inservibles. En definitiva, se debe rechazar por completo el darwinismo social y todos aquellos instrumentos que, presentados como inocuos, se orientan por completo a la eternización de la civilización capitalista, como las TIC, sobre las cuales tomamos esta valoración crítica:

“En un brevísimo período histórico, pasamos del agotamiento del modelo keynesiano a la reestructuración del capitalismo, proceso que tiene como eje las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, base material de la nueva fase de la mundialización del capital, que ratifica su carácter universal y universalizante.”1

Pero igualmente es rechazable la indiferencia, la indolencia y el yoquepierdismo que muchas personas adoptan ante la voracidad, el genocidio y la deshumanización del mercado global y sus adeptos. En este sentido, hacemos nuestras las palabras que, al respecto, expresa el padre Miguel d’Escoto Brockmann:

“Lo único más abominable que el comportamiento del Imperio y sus secuaces es la pasividad con que sus atrocidades se contemplan y se les permite continuar con total y absoluta impunidad. Ya es hora de tomar las medidas necesarias para frenar, de una vez por todas, las atrocidades cometidas en todo el mundo por la septocefálica bestia apocalíptica que, sin lugar a dudas, es los Estados Unidos y sus incondicionales –las derechas que existen en todos los países de la Tierra.”2

Lo que hemos “descubierto” y la crítica al dominio neoliberal en educación

Pero contrario a lo que arriba apuntado, hace algunos años, “descubrimos” que declararse antiimperialista resulta “panfletario” y, hace muy poco, nos dimos cuenta de otra “novedad”, a saber, que se puede ser tal silenciando públicamente dicha condición; dándola por un hecho en sí mismo; como aquellos que se declaran cristianos pero carecen de amor al prójimo. Ello pese a que las acciones inhumanas de la llamada civilización occidental se manifiestan, desde siempre, como asunto cotidiano, con el agravante que las mismas se vuelven cada vez más amenazantes, contra la humanidad y contra toda forma de vida sobre el planeta.

En un evento educativo en el que hablamos sobre la penetración neoliberal en la educación, aunque hubo quienes coincidieron con nuestra visión, el ambiente reinante, lleno sobre todo de autoridades universitarias de distintos niveles jerárquicos, lo expresó un profesor que nos dijo, en privado, que lo nuestro estaba fuera de lugar. Un rector sugirió, en público, que al evento no se había llegado a filosofar, tónica corriente en muchos foros; lo que de fondo equivale a negar la necesidad de reflexión. En esa atmósfera, no resultó extraño que se asociara la calidad de la docencia con los doctorados y maestrías, fenómeno muy recurrente en el ámbito universitario, sobre todo, a partir de lo que sostienen “expertos” en currículos. Esta palabra -expertos- sirve a menudo, para acallar a todos los demás ante lo que declara quien se supone poseedor absoluto de la verdad en uno u otro campo del conocimiento.

Pero veamos más de cerca lo relativo a los postgrados universitarios. Examinando con atención este fenómeno, Marcelo Colussi acusa: “La lógica actual prácticamente obliga a quienes ya tienen un diploma de estudios terciarios a cursar estudios de post grado universitario para ingresar al mercado laboral” bajo el supuesto de que ello los hará “triunfar en la vida”. Todo porque se dibuja a la educación como la varita mágica capaz de “solucionar todos los problemas del mundo. La educación, de ese modo, es considerada como pasaporte sin más para un mejoramiento en la calidad de vida, pero siempre desde la óptica individualista.” Y sigue expresando que, desde el fin de la Guerra Fría, tras lo cual sobrevino “el triunfo casi absoluto del gran capital”, “el catecismo en juego hace del individualismo la clave del “triunfo” en la vida.” Y el instrumento por excelencia para alcanzarlo no ha sido otro que la educación formal, sostiene.

Para Colussi, es claro que con sólo educación no se hace posible el desarrollo. “No es con salvamentos personales como los pueblos alcanzan el desarrollo.” Y aunque alguien con posesión de un post grado se encuentra en mejores condiciones para enfrentarse al mercado de trabajo que, por ejemplo, un analfabeta, “la historia con mayúscula, la de los pueblos o de los países, no se escribe en términos individuales”, precisa.

La educación universitaria y sus funciones como la investigación y la producción de conocimiento, plantea el autor, “de relativo bien social pasó a ser mercadería pura y descarnada. Hoy día, ya como tendencia global generalizada, los post grados son su expresión más elocuente: la universidad pública depende en forma creciente de la venta de sus servicios al mercado como una mercadería más […]. Se podría decir que en las universidades públicas, los post grados son su obligado sector privado. […]”3

Por su parte, el autor, José Luis Rebellato, acusa que la reforma educativa efectuada por los organismos internacionales, amén de reorientar la educación directamente hacia el mercado, trastoca profundamente su espacio socializador, impulsando la competitividad entre las personas, ahogando en ellas la capacidad crítica de pensar y asombrarse, retardando la necesidad de transformaciones pedagógicas, alimentando la insignificancia y el conformismo generalizado, fortaleciendo las relaciones de dominación jerárquicas y la transmisión mecánica de los contenidos, sin que haya preocupación por la diversidad de los ritmos.4

Amén de lo expresado, no se puede ignorar que el “sistema de libre empresa” desde hace mucho viene bregando por mantener a la educación bajo su férula, justamente en función de que ella contribuya con la redistribución de la riqueza hacia arriba y de mantenerla lejos de toda idea subversiva. Josep Fontana, acota que, en 1971, Lewis Powell en un “Memorándum confidencial. Ataque al sistema americano de libre empresa”, escrito para la “United States Chamber of Commerce” hacia ver el riesgo que encerraba el avance de ideas contrarias al “sistema de libre empresa”, provenientes tanto de extremistas de izquierda, como de “elementos totalmente respetables del sistema”, insistiendo, no en vano, en la necesidad de atacarlas, especialmente en el campo educativo.

Powell anotaba la amenaza proveniente no sólo de estudiantes universitarios y profesores, sino también de los “medios de comunicación, los intelectuales, las revistas literarias, los artistas y los científicos”, proponiendo planes de limpieza de las universidades y vigilancia de los libros de texto y pidiendo a las organizaciones empresariales actuar con firmeza. No debe asombrar que hablara del cambio gradual de la opinión pública a través de la educación y la información.5

Con toda razón, en una línea contrapuesta a las ideas que acabamos de conocer, una educadora universitaria argentina formula: “Nos gustaría discutir si educamos para reproducir un “capitalismo serio con inclusión”, como dice la Presidente”, porque, al contrario de lo que concibe como ideal Cristina Fernández, para la educadora, “hay que educar para replantearse las raíces mismas del sistema capitalista que es el causante de la exclusión y no una anomalía que se corrige con subsidios.”6

En esa misma línea, se ha pronunciado en varias oportunidades la líder estudiantil chilena Camila Vallejos, quien plantea que la transformación de su país no se refiere sólo al ámbito educativo, porque de lo que se trata es de terminar con el modelo capitalista, generando una alternativa real al mismo en función de que el pueblo chileno logre desplazar ese modelo y pueda construir su propio poder.7

Desde España, se expresan igualmente frecuentes preocupaciones por el destino de la universidad pública dentro del sistema gobernante, dado que ella se ha convertido en un bocado apetitoso para el sector privado que, durante las crisis “busca desesperadamente ámbitos de negocio seguro.” Por ello, el plan diseñado por las mismas instituciones educativas (Estrategia 2015), muestra un horizonte en el que éstas se ven dirigidas no por académicos, sino por gestores, al mejor estilo empresarial.8

Aceptación acrítica de los modelos educativos eurocéntricos

Recientemente, en plática informal, un profesor universitario, a propósito de los enlatados que el mundo enriquecido impone, entre otros, en el ámbito educativo, por toda repuesta a nuestra posición de rechazo a esa subordinación, sin ambages, nos manifestó: “¿Cómo podrían entonces sobrevivir las universidades “tercermundistas” sin la “ayuda” financiera de los países del “primer mundo?” A ello contrapusimos esto otro: ¿Dónde quedarían así la autonomía y la identidad universitarias si todo el quehacer académico local lo dejamos en manos foráneas? Y un poco para graficar lo que significa librarse de esa “ayuda”, traemos a colación el siguiente dato: Islandia, país en el que se lleva a cabo una revolución silenciada por los medios del imperio, encarcelando a los banqueros locales y librándose de la tutela de los organismos internacionales, triplicará este año el crecimiento de la Unión Europea.9

A propósito del modelo académico basado en competencias, un decano universitario, de forma también informal, al escucharnos decir que ello se estima en muchas partes una moda, encogiéndose de hombros, anotó que aun así había que adoptarlo. Ello contradice lo que se espera siempre de una persona con nivel jerárquico, una explicación, por sencilla que sea, de aquello que se le pregunta. Si no la tiene, entonces de qué autoridad hablamos. Evidentemente de ninguna. Lo que cuenta es aparentar, aparentar que se avanza, que se tiene autoridad…

Es claro que para muchos que logran sobrevivir aceptando la condición de colonizado, nuestras posiciones críticas carecen de toda validez. Pero no podemos soslayar que los valores humanos, lejos de ser universales, son hasta contrapuestos; como contrapuestos son los intereses de las clases sociales; así, por ejemplo, al valor de la competitividad que inculca el peor de los individualismos, se opone el de la cooperación, que enseña a los seres humanos a hermanarse y a trazarse metas conjuntas, beneficiosas para todos. Compartimos no en vano el siguiente pensamiento; a saber, que frente al neoliberalismo que promueve la “cultura del sálvese quien pueda, tenemos que conjugar el yo, el tú y el nosotros como un hecho fundamental, inseparable de esta nueva justicia social y ambiental.”10

A tono con lo que hemos dicho, en el ambiente académico, hoy vuelve a sonar una vieja cantinela sin que nadie nos diga qué significado tiene ahora; a saber, que las universidades deben volverse “serias”. Desde luego, nadie puede objetar la seriedad con que se deben hacer las cosas, incluso, bromas aparte, cuando el oficio ejercido es el de un payaso profesional o no; es solo que una idea que no se explicita puede interpretarse en diversos sentidos, máxime cuando, desde mucho tiempo atrás, muchos educadores se han llamado “serios” porque, a su entender, “no se meten en política”; y por considerar que, en este campo, ellos son por completo “neutrales” y, sobre todo, porque piensan que su única misión es consagrarse a lo “académico”, a lo “científico”. Algo parecido sugirió, a nuestro parecer, un académico afamado al hablar de una universidad mejicana que, en síntesis, de antiimperialista, un día decidió volverse seria.

Probablemente, esa pretendida seriedad sea la que está llevando a muchas universidades a copiar los estándares de calidad que el Norte enriquecido (gracias al empobrecimiento del Sur que él mismo genera) adopta en su propio beneficio, es decir, en el de una insignificante minoría. Se sabe de sobra que en el Norte se observa un acelerado proceso de marginación social y empobrecimiento que está conduciendo a las poblaciones que en él habitan a la condición de subdesarrolladas y, por consiguiente, hacia protestas sociales que, hasta hace relativamente poco, habían sido mucho más “propias” del mundo empobrecido o proletarizado que de su antípoda moderna.

Para colmo de males, no pocos sindicatos y movimientos que actúan en el ámbito de la educación de forma local e internacional, al respecto de todo esto parecen hacerse de la vista gorda; simulan; llaman a ser “inteligentes” para combatir el neoliberalismo en educación, aunque, de hecho, no lo hagan, declarando simplemente que debemos velar porque el mercado no penetre esta instancia de la superestructura con sus conceptos o con sus irrenunciables procesos de privatización, como si bastara con el simple hecho de expresar la necesidad de velar porque ello no ocurra, sin que medie para nada la acción decidida.

Participando recientemente en dos eventos educativos de carácter internacional, ambos realizados en Nicaragua, pudimos apreciar que su enfoque fue, sin ninguna duda, de naturaleza crítica, por ejemplo, respecto al modelo académico basado en competencias. Ello está muy bien. El problema estriba en que, por lo regular, tras la culminación de un evento, por importante que sea en verdad su contenido, éste no se multiplica en los planos locales, ni parece haber mayor interés en ello. No hay así un debate permanente, sostenido, profundo, masivo y, en verdad, sin comillas de por medio, serio, que catapulte una acción en las instituciones educativas que se oponga decididamente a los enlatados eurocéntricos que, casi por doquier, se han apropiado del quehacer que en ellas se despliega, infectando su ambiente con los preceptos y conceptos del mercado transnacional o local.

Se nos dijo, días atrás, que no debemos preocuparnos por estas cosas, porque todo lo que tenemos en nuestras naciones viene de Europa y que lo importante es que nos apropiemos de ello adaptándolo a nuestra realidad. “Seguramente”, nuestra condición de subdesarrollados “debe” obedecer a razones muy distintas al dominio foráneo impuesto a Nuestra América desde fines del siglo XV y preservado hasta el presente. Por lo mismo, está de “más” hablar de conquistar en ella una Segunda y Definitiva Independencia. En adelante, habrá, pues, que “bendecir” a las transnacionales, la OTAN, su saqueo, sus amenazas, y sus guerras. ¿No viene todo ello, acaso, precedido por sus conceptos y preceptos engañosos que funcionan como caballos de Troya?

Gente que ve las cosas como son y no como las quieren presentar, rechaza de plano todo el modelo prevaleciente globalmente en educación. Y entre esa gente, un autor ironiza en torno al proceso Bolonia vendido, por la Europa del capital al mundo entero, como el non plus ultra de la academia, mismo que muchas universidades de América Latina, siguiendo los “sabios” consejos de expertos, tienen como paradigma a seguir. Pues bien, Agustín Franco dice en su artículo “Trilogía Boloniatrix”:

“Los profesores ya no educan, entretienen […] venden títulos.” “…Boloniatrix significa control […] de tus pensamientos, […] tus respiraciones, […] tu vida […] se diseñó para convertir la educación en esto: dinero […] para convertir al ser humano en esto: mercancía.”11

1. Roy Daza. “El humanismo radical de Carlos Marx”. http://colarebo.wordpress.com/2012/02/07/el-humanismo-radical-de-carlos-marx/
2. Miguel d’Escoto Brockmann. “Recordando a Fray Antonio de Montesinos. Manifiesto para el siglo XXI, por la Paz y la Vida”. http://www.tortillaconsal.com/tortilla/node/10551
3. Marcelo Colussi. “Post grados universitarios: entre el saber y el negocio”. http://www.aporrea.org/educacion/a136596.html
4. José Luis Rebellato. “LA GLOBALIZACIÓN Y SU IMPACTO EDUCATIVO-CULTURAL. EL NUEVO HORIZONTE POSIBLE”. Revista de la Multiversidad Franciscana de América Latina, N° 8, Montevideo. http://letras-uruguay.espaciolatino.com/rebellato/globalizacion_y_su_impacto.htm
5. Josep Fontana. “Más allá de la crisis”. http://lopezbulla.blogspot.com/2012/02/mas-alla-de-la-crisis-habla-josep.html, http://www.rebelion.org/noticia.php?id=144304
6. Claudia Marrone. “¿Por qué creció la educación privada en Argentina?”. http://firgoa.usc.es/drupal/node/50662
7. Camila Vallejo: “¡A forjar vocación de mayoría y de poder!” http://cuba.cubadebate.cu/opinion/2012/01/17/camila-vallejo-%C2%A1a-forjar-vocacion-de-mayoria-y-de-poder/
8. Ángeles Diez. “Si nuestro rector es sólo un gestor ¿para qué queremos rector?” http://www.rebelion.org/noticia.php?id=144373
9. Mesa Redonda. “¡Vaya, vaya! Islandia triplicará el crecimiento de la UE en 2012”. http://mesaredonda.cubadebate.cu/noticias/2012/01/04/vaya-vaya-islandia-triplicara-crecimiento-ue-en-2012/
10. albamovimientos.org. “El rol de la educación frente a la crisis capitalista. Foro Mundial de Educación-FST: el rol de la educación frente a la crisis capitalista”. http://www.albamovimientos.org/2012…http://alainet.org/active/52353http://www.tercerainformacion.es/spip.php?article33611
11. Agustín Franco. “Trilogía Boloniatrix”. http://www.kaosenlared.net/noticia/trilogia-boloniatrix

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: