Una izquierda con tareas pendientes

Por: Pablo Varas
Fuente: Recibido por correo electrónico (11.10.10)

La llegada de Piñera a La Moneda, y de esto ya hace algunos meses, no significó Chile ardiendo por los cuatro costados como se lo imaginaban algunos y vociferan otros. Todos hablaron, todos dijeron algo, los insignes dirigentes de los trabajadores, ellos, esos representantes de la clase obrera en la CUT, hicieron también algunas declaraciones deslavadas, y empezaron a marcar el paso como si de un desfile se tratara.

En estos meses han salido a la calle por sectores sociales, estudiantes, empleados fiscales sosteniendo reivindicaciones muy justas y postergadas. La Central de Trabajadores con más historia de lucha, con un pasado de combate, es hoy un fantasma sentado en la vereda y desnutrido. Ahora cuando la historia se lo pide, trabajar para una huelga general, esas que hacen historia, esas con banderas y en mitad de la calle, todos con pancartas y miles de diarios, panfletos haciendo públicas las demandas o los pliegos de peticiones, huelgas que hacen temblar a los patrones, dar pasos para cambiar en algo el curso de la historia, de esas nada, las de los viejos tiempos… son el pasado.

Construir un país, quererlo y hacerlo mejor, no es solo privilegio de sus autoridades. En determinados momentos todos pueden opinar, pedir, solicitar si las condiciones los ameritan, qué más justo histórico e indispensable sería una huelga general para exigir una NUEVA CONSTITUCION POLITICA por ejemplo, que la educación vuelva a ser responsabilidad del Estado y gratuita, un sistema de pensiones estatal, moderno, equilibrado, seguro y digno, volver a re-nacionalizar las riquezas básicas, o UNA ASAMBLEA CONSTITUYENTE, que si de buscar alternativas se trata… las hay

Para que esto suceda entonces, entre otras cosas, la izquierda debe volver a levantarse en estructura nacional, debe volver a reconstruirse en el espacio que le pertenece históricamente, esos que la llevaron a ganar una elección presidencial con programa y trabajo. No es el centro político (PDC-PS-PPD) quien trabajará para hacer un país con mayores posibilidades y oportunidades para todos. La derecha solo está interesa en los beneficios, los salarios bajos, mano de obra barata, pueblo sin educación, y gobiernos serviles a sus intereses, como lo fueron los de la Concertación. La izquierda propone construir un país antes que nada DEMOCRATICO Y PARTICIPATIVO, eso es indispensable, sin estos dos elementos Chile será a medio vestir, a medio andar, repitiendo siempre que es culpa del empedrado.

El centro político es una pelea entre perros que quieren comerse sus hígados, es el lugar más cómodo para estar disponible siempre ante cualquier oportunidad política o negocios que se les pueda presentar, es allí donde flotan los que el sistema elige para que sean los administradores de su modelo, y ellos, renovados y los vestidos de progresismo, lo dotan de un discurso que en apariencias es evidencia novedosa pero no es nada más que humo diferente, pero puro… finalmente.

El funcionamiento del Congreso Nacional, es una fotografía vigente siempre, que no pasa de moda nunca. Allí nadie defiende al país, en ese sacrosanto lugar el ciudadano, ese voto que los hace llegar a ese altar de la patria, les interesa un pepino. Se legisla para salvaguardar los intereses del gran capital, de todas las mineras, las empresas nacionales, y las coludidas con las extranjeras, y las extranjeras de cuerpo presente, como si de los tiempos del salitre estuviéramos hablando.

Chile sigue siendo el mismo de antes de las elecciones presidenciales, igual de pobre, un país con la peor distribución del ingreso, un sistema educativo precario, clasista y enajenante, el progreso en dinero plástico, la agresión repetida tantas veces contra el Pueblo Mapuche, Chile no cambia.

En esta última campaña presidencial, hace algunos meses pasados, se hablaba voz al cuello de Asambleas Constituyentes, cambios a la Constitución, energías renovables, la lectura del listado de promesas dejaba agotado. La Concertación proponiendo un nuevo cielo y la mitad de la escalera, y ahora, ahora cuando está en el patio de los opositores, por decirlo de alguna manera, nada, esperando fin de mes para la dieta parlamentaria, esperando que pasen los años para volver a las poltronas y salir de nuevo con la misma y vieja canción, desafinada, desteñida y ya no creíble

Chile no cambia porque la derecha lo encontró como se lo entregó la Concertación, sosteniendo un modelo que les útil y provechoso. Si se hubieran dado pasos reales para iniciar una verdadera transición en los periodos anteriores, hubiéramos presenciado una derecha más desbocada y agresiva, y nada, todos tranquilos, todo bien empaquetado y vendido.

La izquierda debe empezar a reconstruirse pronto y orgánicamente porque tiene su espacio y una tarea pendiente, ese enorme lugar en el que se juntan las aspiraciones de miles de hombres y mujeres, los que quieren un CHILE DIFERENTE, UN PAIS DEMOCRATICO, UN PAIS CON MEMORIA, UN PAIS SOLIDARIO, sencillamente con más oportunidades. Los ricos pueden tener su mundo y sus colegios, y sus cantantes y sus centros comerciales, y su música del corazón, eso no se les pone en duda ni en jaque, por ahora, pero en el otro lado hay millones que sencillamente su vida es un barrer eternamente cuesta arriba, y así, así no es el Chile que se necesita para transitar el tercer milenio, no es el mejor camino.

Los hechos han demostrado que el sistema capitalista no funciona, esta crisis mundial tiene sus culpables con nombres, apellidos y en Chile sus admiradores, intentado convencer que es viable, que asegura oportunidades cuando se cae a pedazos, pan para hoy hambre para un tiempo más, hasta la siguiente crisis.

Pues bien, hay tiempos para el debate y los discursos, pero se debe avanzar ya en el proceso de consolidar los aportes. La izquierda no puede llegar siempre para hacer un saludo a la bandera y alimentar de esperanzas y canciones bonitas a los que en ella creen. La izquierda debe volcarse de nuevo a disputar en las bases, colegios y sindicatos. La izquierda debe reestructurarse para estar presente con fuerza en el Chile injusto actual, que tanto le conviene a la derecha y al centro, debe estar para ser los auténticos representantes de un país nuevo, diferente, solidario y democrático, eso si, auténticamente democrático.

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