El Partido de los ‘Colijuntos’ (mojigatos)

Por: Arturo Alejandro Muñoz
Fuente: http://www.kaosenlared.net (27.07.10)

PARECIERA QUE EN definitiva muchos de nuestros políticos deberían aplicar esa línea escrita por Violeta Parra en su canción ‘Volver a los 17’, que dice: “mi paso retrocedido cuando el de ustedes avanza”, porque grafica a la perfección el ideario conceptual que ellos tienen de la vida ‘moderna’ y de este siglo veintiuno, el cual desean llevar de vuelta al tribunal inquisidor cuyas hogueras ardieron durante más de un siglo deteniendo la civilización a nombre de un Dios que, estoy cierto, jamás pensó de la misma forma que sus ‘pastores’ y monarcas.

Ha habido una arremetida mediática de piadosos congresistas, dirigentes políticos e incluso simples militantes de tiendas partidistas otrora aliadas del progreso y el laicismo, en orden a condenar cualquier atisbo de libertad sexual que pudiese ganar adeptos en la sociedad, llegándose a extremos como el escuchar la opinión de un amanerado dirigente derechista que llamó a los chilenos a “renunciar drástica y permanentemente a toda acción que importe un miligramo de posibilidad erótica”.

Es aquel, en palabras simples, un grito desesperado del ultra fundamentalismo que impetra –incluso de los adultos- oponer severa resistencia a besarse, a abrazarse, a tocarse y, por cierto, a caer amarraditos con su pareja sobre una cama, sobre el pasto o sobre un sillón.

Grito inútil el anterior, extemporáneo y, peor aun, dirigido a verdaderos sordos ya que cada fin de semana las discotecas, los pubs, moteles, parques y asientos de automóviles son ocupados por centenares (quizá miles) de parejas que muestran disposición a disfrutar del gozoso movimiento llamado coito. Asunto que por cierto va in crescendo cada año. Además, si observamos las playas del litoral central o del norte del país para constatar estas situaciones, comprobaremos que el número de pecadores se duplica.

Incluso en las aglomeraciones de adolescentes que marchan con alegría en procesiones rindiendo culto a una santa, un santo o un iluminado, con mochilas a las espaldas y cánticos de fe, más temprano que tarde muchos de ellos, en la quietud del cansancio nocturno, desoyendo las prédicas de sus pastores, se dedican afanosa y libremente al “dale que dale matraca mete y saca”.

Que la curia eclesiástica, hipócritamente, se haga la de las chacras y opte por pasar silbando un ritmo gregoriano junto al lugar donde la juventud levantó campamento en su travesía rumbo a una reunión mística, no significa que nada haya acaecido…pues, en estricto rigor y verdad, lo que hemos descrito sucede siempre, en cada fin de semana y también en cada marcha juvenil hacia cualquier parte o a cuenta de cualquier santo.

Los asistentes sociales tienen larga experiencia en atención de casos de adolescentes mujeres, menores de edad, que buscan tardío apoyo frente a sus padres y ante la sociedad nada solidaria, pues han quedado embarazadas…¿dónde ocurrió ello?…ah…en tal o cual encuentro juvenil para honrar a este venerable santo o a esta milagrosa santa, y que significó marchar uno o dos días (noche incluida) junto a miles de jóvenes que traqueteaban cantando, riendo y pasándolo estupendamente bien, como si estuviesen en uno de esos mega eventos musicales que congregan masivamente a los muchachos.

¿Feo, horroroso, condenable? Muy posiblemente así sea desde la óptica medieval inquisidora que distingue a una parte de la sociedad chilena, mas, tal como resulta imposible tapar el sol con un dedo, es también de difícil pronóstico el esfuerzo profesional de lucha contra los signos de la época, y ello lo ha comprobado mil veces la propia iglesia católica, pues a pesar de sus prohibiciones, amenazas de torturas infernales, excomuniones y sermones urbi et orbi, los jóvenes se sentaron en las ‘enseñanzas’ de los curas y usaron a destajo bikinis, colaless, tangas y zungas, así como llenaron cines para asistir a filmes “terminantemente prohibidos” por el arzobispado, y también dieron origen a fiestas de la espuma, de la cerveza y del baile desenfrenadamente erótico, los que comienzan cuando la mayoría de los adultos se encuentra ya en su segundo sueño, asunto que es aprovechado por los jóvenes para “conversar uno o más porritos de marihuana”.

Ello ocurre a cada rato, en todos los lugares y en todas las clases sociales. Forma parte del escenario ‘normal’ de la juventud hoy día. Puede ser una moda, y como tal pronto dejará espacio a una distinta; puede ser el inicio de un sistema valórico proveniente del extranjero y que a muchos chilenos mayores de ‘titantos’ años les parece criticable; puede ser eso y mil cosas más, pero lo que realmente debemos considerar es que el problema –o realidad- existe, está, se produce a diario y no se vislumbra ni atisba un acción que retrotraiga a los jóvenes, y a los no tan jóvenes también, a tiempos ya idos cuando incluso el besarse en la calle podía provocar presencia policial, amén de las amenazas infernales que el curita de turno prometía desde el púlpito de la iglesia en la misa dominical (no olvidemos que muchos de nosotros, más que por fe, íbamos a misa específicamente a contemplar a la muchachita de nuestros sueños).

Así era, así es y así seguirá siendo siempre, por los siglos de los siglos. Pero, ahí están los paniaguados predicando moral en el desierto con las braguetas abiertas. Doy fe que muchas esposas de esos mismos guarapos decimonónicos buscan placer y emoción en camas ajenas…y ello lo aseguro porque algunos de mis viejos amigos tuvieron que proporcionar –en un pasado no tan distante como para haberlo olvidado- apoyo erótico y sexual a esas desesperadas féminas que sufrían lo indecible, ya que sus mariditos juraban que el coito debía efectuarse solamente cuando se había acordado tener un hijo, o cuando El Vaticano lo permitiera oficialmente, y sólo si había amor, mucho amor y total enamoramiento.

Hoy, pese a que estamos en la era de la tecnología y la globalización, sabemos de la existencia de algunos colijuntos (mojigatos) que ofician de parlamentarios, políticos o periodistas, que se oponen a cualquier acto erótico, sexual e incluso romántico, basándose en lo que ellos estúpidamente llaman “defensa de la familia”. ¿Sabrán estos trogloditas que personas como las descrita –y otros centenares parecidos a ellas- en más de una oportunidad tuvieron que meterse en la cama con la esposa de alguno de esos ‘santones’ y de los ‘defensores de la fe y la familia’ para, precisamente, darles a esas mujeres horas de felicidad y placer que en las íntimas sábanas matrimoniales nunca encontraron? Si no lo sabían, ahora ya lo saben…y es oportuno avisar que sigue sucediendo, pero cada día con mayor asiduidad, según me confiesan los hijos de mis amigos.

Sin embargo, los santurrones de a chaucha insisten en pontificar exactamente lo que sus cónyuges no aceptan en los hechos concretos. Creen que defienden la ética, mientras sus esposas se desnudan defendiendo su normal derecho al placer. Esos santurrones van al baño a orinar y miran hacia el techo, pues consideran pecado el observar –aunque sea de reojo- su propio ‘pajarito’.

Todos estos poetas de la moral, templarios del medioevo, se niegan a reconocer que Chile es el país latinoamericano que presenta el mayor porcentaje de hijos nacidos fuera del matrimonio, así como también somos la nación que poseemos el mayor número de moteles parejeros por habitante. ¿Quién dijo que no éramos campeones en algo? Este es el reino de los amantes a escondidas y de los amores ilícitos. El libre mercado y el neoliberalismo salvaje no van de la mano con los requiebros místicos de santones cornudos, que son precisamente sus más fieles adoradores. He ahí la respuesta.
Pero, ahí están los colijuntos de siempre –los del típico doble estándar chileno- tratando por todos los medios de administrarles pene y vagina a los chilenos, pregonando pertinazmente ilusiones en las que ni sus propios hijos y cónyuges creen. A esos falsos moralistas los defiende a brazo partido la iglesia católica apostólica romana…¡¡la iglesia católica!!…esa misma empresa comercial vaticana donde pululan pederastas, usureros, sediciosos, e incluso algunos apapayados que todavía no pispan la realidad.

Sumando ambos bandos (colijuntos y frailes) logramos un resultado de oprobio para la inteligencia de los laicos que deben soportar –merced a la masiva estupidez de un pueblo desinformado y pusilánime- el gobierno o establishment de esperpentos que en cualquier país civilizado y moderno estarían en la cárcel o en un hospital psiquiátrico.

En Chile, tales especimenes deberían decidirse a formar el Partido de los Colijuntos, ya que este sería de inmediato bendecido por El Vaticano, aplaudido por El Mercurio y publicitado por los canales de la televisión abierta.

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