A Pedro Almodóvar y demás miembros del rebaño

Por: Carlos Tena
Fuente: http://www.insurgente.org (14.04.10)

Título original del artículo: “El silencio de los corderos, el encierro de los cobardes”

Un artículo de Carlos Tena sobre el intento (al final han desestimado la idea, no sabemos si tras leer el artículo) de encierro de los artistas en solidaridad con Garzón.

Hay quien opina que los refranes son cosa del pasado, un asunto al que se recurre cuando se trata de utilizar la metáfora como figura lingüística de la que puede deducirse una verdad contrastada.

El empirismo que encierran esos asertos de origen desconocido (siempre surgidos del acervo popular), es válido para el caso que varios intelectuales y artistas ligados espiritual y políticamente al PSOE, que acaban de encerrarse en demanda de la inmediata exculpación del conocido juez Baltasar Garzón, inútil y prepotente leguleyo que, a sabiendas de que su torpeza iba a dar al traste con las lógicas ilusiones de miles de familias argentinas y chilenas, se lanzó sin red, pero con Falsimedia haciendo de colchón mediático (a la gente del diario El País, o El Mundo les conviene de cuando en vez parecer demócratas), a la persecución de criminales como Augusto Pinochet o Jorge Videla, logrando que en el primer caso, gracias a las gestiones de la dirigente nazi Margaret Thatcher (¿conocen la canción de Renaud “Madame Thatcher”?), el genocida general, por cierto muy admirado por Juan Carlos de Borbón, se pasó unas estupendas vacaciones en tierras británicas, dilapidando en su gestión millones de pesetas de nuestros bolsillos, mientras los crímenes de Franco y de quienes no le han condenado aún, continuaban siendo poco menos que asunto prohibido.

En aquel ayer, siniestro y silente, Pedro Almodóvar, Luis García Montero, Almudena Grandes, Víctor Manuel. Ana Belén, Rosa Montero, Fernando Savater, Elvia Lindo, Muñoz Molina, Javier Marías, Juan Luis Cebrián y demás cómicos cercanos a Felipe González (hoy Zapatero), mostraban su encanto por haber llegado a un sistema que se decía democrático, celebrando la caída del Muro, la debacle comunista, mientras otros ciudadanos, con un sentido de la historia y de la ética más preciso y necesario (hablo de Fermín Muguruza, de Lluis Llach, del fiscal Jesús Chamorro, de Quintín Cabrera, de Alfonso Sastre, Eva Forest, Luis Eduardo Aute, Benito Lertxundi o el filósofo Xavier Sádaba), mostraban sus dudas acerca de ese logro participativo, habida cuenta de que el franquismo continuaba siendo un tema intocable, como demostró el vergonzoso Señor X, padre espiritual del terrorismo de estado que generó la organización del GAL y el Batallón Vasco-Español, concediendo una pensión de trece millones de pesetas anuales a la viuda del general Franco, o declarando en la prensa mexicana que: “Franco no fue un dictador, sino un militar autoritario”. Fue evidente la vesania, la miseria moral, la desfachatez y desvergüenza del sevillano más rastrero que ha parido Andalucía, que con esa sentencia y otras donde demostró con creces su adoración por la gilipollez en estado puro, que ha legado a sus descendientes como siniestra herencia.

El refrán al que debo dar paso no es otro que “De aquellos polvos vinieron estos lodos”, que es el adecuado y certero para decirles a los Encerrados por Garzón que:

Cuando hubo que gritar no lo hicieron

Que sus alabanzas a la monarquía y al Rey Borbón han sido tan continuas y lamentables, que el franquismo fue creciendo nuevamente, gracias a sus silencios y sonrisas complacientes

Que su afán por enriquecerse ha sido paralelo a su cobardía

Que quisieron creerse la transición cuando otros denunciaban el miserable entuerto

Que jamás han censurado al monarca por no condenar NUNCA los asesinatos y genocidio cometidos en nombre de Franco

Que si se encierran hoy, es para no perder las prebendas con que Zapatero y Sinde acostumbran a premiar su inquebrantable adhesión al partido en el poder

Que su comedia barata e inútil sólo ha puesto en evidencia la pusilanimidad del mundo artístico e intelectual, que hoy se rasga las vestiduras pero calló como cordero ante el Borbón

Os aconsejo, Pedro Almodóvar y demás miembros del rebaño hoy encerrado, que llaméis a las cámaras de todas las cadenas de TV, públicas y privadas, para que ese nuevo Gran Hermano que habéis organizado, se emita en hora de máxima audiencia, para asegurar un espectáculo cómico-taurino que divierta al personal, gracias a vuestra absoluta falta de responsabilidad, vuestra cobardía de siempre, vuestra hipocresía más vaticana, vuestra doble moral y eterna dedicación al esperpento.

Garzón es tan culpable de lo que hoy pende sobre su carrera, como quien hoy blande la espada de Damocles. Su caso y el vuestro tienen título de comedia de Rojas Zorrilla: “Entre bobos anda el juego”

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