Propuesta de resolución sobre la prostitución para organizaciones marxistas

Por; Valentín Berrocal Ruiz
Fuente: http://www.kaosenlared.net (01.11.09)

¿Qué deben proponer respecto a la prostitución las organizaciones marxistas, cercanas al marxismo o herederas de esa tradición? ¿Desde dónde debe partir el debate? Ésta es una propuesta para ellas.

1. El riesgo de establecer el debate acerca de la prostitución en términos falaces ha sido, y es, muy alto. La división de la organización entre quienes defienden la abolición o la regulación es la conclusión de este proceso. Respecto a la prostitución, la posición política posible para “X” es mucho más compleja que la elección de una parte del binomio abolición-regulación.

2. Después de constatar la variedad de situaciones que afrontan las personas prostituidas -mayores de edad o menores, inmigradas o aborígenes, traficadas o no, en clubes o en la calle, por cuenta propia o ajena-, tanto los abolicionistas como los regulacionistas construyen el fenómeno de la prostitución como un problema con origen en la discriminación de género.

3. Las personas abolicionistas insisten en que la prostitución supone una intolerable violación de los derechos humanos y de la dignidad de las personas, que afecta a mujeres en su práctica totalidad y reafirma la dominación patriarcal y la sumisión ante los deseos de los hombres. Su argumento más sólido parte de estudios que concluyen lo siguiente: donde la prostitución ha sido regulada ha aumentado, mientras que la prohibición ha conseguido disminuirla.

4. Las personas regulacionistas, en cambio, defienden que existe una enorme hipocresía dirigida a castigar socialmente el libre uso del cuerpo por parte de las mujeres que se prostituyen. Denuncian que el paternalismo y la insuficiencia de las ayudas, subvenciones o programas de inserción sociolaboral de determinadas o­nG’s, asociaciones de mujeres y del estado reproducen la dominación patriarcal, frente a la alternativa de la organización y la lucha por mejores condiciones.

5. Éste es un callejón sin salida construido por dos visiones que aportan aspectos importantes del análisis, aunque desorganizados y puntuales, y que en conjunto son erróneas. Tanto la abolición como la regulación de la prostitución ni pueden constituir una posición política para X, ni son posibles más que como una declaración de intenciones.

6. Estaremos dentro del ámbito de lo posible si advertimos que:

– se podrían cuestionar las cifras que aportan los estudios esgrimidos por las personas abolicionistas: cualquier práctica prohibida verá reducida sus cifras en los estudios que se realicen, y viceversa. Más allá de esto, el defecto fundamental del argumento es que la conclusión es implícita a la hipótesis. Si se persigue la mejora de las condiciones de vida de las personas prostituidas y la prostitución se considera una práctica intolerable, la reducción del volumen será la única consecuencia positiva. Sin embargo, aunque la reducción fuese real, nada se dice del resultado que produce para las personas que tienen que seguir prostituyéndose ni si el abandono de esa práctica mejoraría sus condiciones de vida;

– la prohibición de prácticas consolidadas sólo conlleva la ocultación y la marginación de las personas implicadas, exponiéndolas al aumento de la dominación y la violencia que provoca la necesidad del secreto, a las relaciones mafiosas que se establecen para tratar de asegurarlo y a la amenaza de sanciones o de reclusión por el estado. La permisividad ante las personas prostituidas y la persecución de los proxenetas y los prostituidores sólo obligará a las primeras a encubrir y ser cómplices de ambos;

– las leyes tienen una capacidad muy limitada de transformación de la sociedad. La lógica de las actividades económicas en el capitalismo es la acumulación de capital a través de la explotación, independientemente de si el estado declara estas actividades legales o ilegales;

– si no fuera posible asimilar la prostitución a un “trabajo normal”, con una explotación “normal”, sí lo sería a la inversa: el trabajo en el capitalismo no es más que prostitución. Si no se postulan apriorismos morales íntimamente ligados a la represión sexual, se observará que la fuerza de trabajo es la vida y que el cuerpo es forzado en su totalidad en cualquier relación de explotación. El “libre uso del cuerpo” no es más que un eufemismo que apoya la elusión de la ideología dominante. La relativa posibilidad de elegir a quién se vende la fuerza de trabajo oculta que la clase obrera en su conjunto es propiedad de la burguesía en su conjunto;

– los proxenetas son explotadores y las personas prostituidas son explotadas, porque las relaciones que mantienen son de explotación, sean relaciones legales o ilegales. En muchos casos, la ilegalidad de la actividad económica es un requisito para mejores condiciones de explotación y reproducción de la fuerza de trabajo, pero no hay que olvidar que las mejoras que se introdujesen en la hipotética regulación sólo modificarán la situación de aquellos grupos lo suficientemente fuertes para obligar a su cumplimiento. En este sentido, la regulación no acabará con la prostitución ilegal y las mejoras en las condiciones de trabajo serán relativas y focalizadas;

– es absolutamente erróneo construir teóricamente la prostitución como discriminación de género o como explotación de clase. También lo es establecer alguna de ellas como primera explicación, porque en la realidad ambas son inseparables;

– en las sociedades actuales a escala mundial, la explotación y la dominación tienen su origen en el capitalismo y en la estratificación clasista que le es específica. Pero no sólo existen relaciones de explotación capitalistas, ya que relaciones de explotación esclavistas, feudales, etc. son usadas también para la acumulación de capital. Las discriminaciones identitarias son funcionales a la acumulación capitalista en tanto que fragmentan a los explotados a tres niveles: económicamente, construyen grupos de población más vulnerables a la sobreexplotación y empeoran las condiciones de trabajo de la clase obrera en su conjunto; ideológicamente, la diversidad de posiciones estructurales genera visiones de la realidad divergentes y objetivos de lucha infinitamente intermedios; y, políticamente, fulmina la lucha de clases convirtiéndola en lucha de lobbys;

– las discriminaciones positivas son la base de las políticas activas de empleo y, dada la situación actual, acompañarían a la declaración de abolición. La consecuencia de éstas es el debilitamiento de la clase obrera en su conjunto, porque suponen la redistribución de capital estatal a manos privadas y mejores condiciones de explotación -en forma de beneficios fiscales, de reducción de las cuotas a la seguridad social o de contratos temporales, en prácticas, etc. Ninguna discriminación identitaria será resuelta de forma definitiva hasta que el proceso de construcción del socialismo se encuentre en una fase muy avanzada.

7. La abolición de la prostitución es una propuesta idealista, ajena a la realidad capitalista, que impide organizar a los explotados en defensa de sus intereses, mientras que la regulación de la prostitución es mera reproducción del capitalismo, o en términos más apropiados, política burguesa de la clase obrera. La decantación por una o por otra supone únicamente la defensa de una declaración del estado en un determinado sentido, que se verá superada por la lógica del modo de producción capitalista y los procesos reales de funcionamiento de las formaciones sociales en las que éste el modo de producción dominante: subsunción formal y real del trabajo al capital.

8. La situación de las personas que se prostituyen es absolutamente diversa, y no lo es fundamentalmente por cuestiones identitarias. En la prostitución se dan relaciones de explotación correspondientes a todos los modos de producción presentes en nuestra formación social: relaciones de esclavitud, relaciones de servidumbre, relaciones mercantiles simples y relaciones capitalistas. Es decir, apropiación de todo el plustrabajo a cambio de comida y alojamiento o apropiación de un parte amplia del plustrabajo a partir de coacción extraeconómica; apropiación del plustrabajo a través del alquiler de habitaciones en clubes y apropiación del plustrabajo a cambio de un salario, a partir de coacción puramente económica. El ejercicio de la prostitución de forma “autónoma” corresponde a relaciones sociales de producción en las que, si bien no hay apropiación de plustrabajo, la coacción también es económica. Ésta es la diversidad cuyo conocimiento podría permitir la alianza en la lucha de todas las personas que se prostituyen, entre ellas y con las que no lo hacen. Sean mujeres u hombres, mayores o menores, aborígenes o inmigrantes, etc.

9. Siendo éstas las relaciones sociales de producción que caracterizan el ejercicio de la prostitución es absurdo plantearse el problema de si éste es voluntario o no. Este planteamiento supone la dominación de la ideología burguesa sobre el pensamiento desde la explotación, que conduce a que no entendamos qué puede significar la “libertad” en formaciones sociales caracterizadas por la explotación y la dominación.

10. Lo importante es no plantear el debate en términos de dignidad o no, de voluntariedad o no, de determinadas prácticas, cosa que sólo se puede hacer desde la moral que producen posiciones de privilegio. Lo importante es que las personas que gozan de esos privilegios los usen para analizar las prácticas de lucha de las personas que se prostituyen en función de a qué relaciones sociales de producción están sometidas. Lo importante es que las personas que gozan de esos privilegios usen sus conocimientos acerca de experiencias de lucha más globales que tienen un recorrido histórico -la lucha entre explotadores y explotados en todos los momentos de la historia- para aportarlos a las personas prostituidas, que efectivamente son explotadas y luchan día a día. Y cuyas dificultades para adquirir ese conocimiento, si no son ni mucho menos definitivas, son tan reales como la dificultad de las personas que no se prostituyen para conocer de manera suficiente lo que suponen la explotación y la dominación en ese ámbito.

La elaboración de las posiciones políticas de X exige que:

– como movimiento social, insista permanentemente en la necesidad de organización para la defensa de intereses colectivos: únicamente el empoderamiento de las clases explotadas y dominadas será garantía frente a la explotación y la dominación;

– como movimiento político, represente sus intereses inmediatos, es decir, factibles en el capitalismo, en los órganos legislativos y ejecutivos del estado;

– como fuerza que recoge los objetivos y las luchas de las clases explotadas y dominadas, analicemos los procesos que impiden, en cada caso concreto, que sus aspiraciones se vean satisfechas;

– como fuerza que apuesta por el socialismo, tejamos las alianzas y construyamos el poder colectivo que supere la fragmentación y el individualismo impuesto por la existencia de relaciones sociales de producción correspondientes a diferentes modos de producción; por la lucha de todos contra todos por la propiedad; y, por la lucha por la supervivencia de la clase obrera y el lumpemproletariado en la vorágine que dominan las relaciones de producción capitalistas.

Una vez tomado en cuenta todo lo anterior, X manifiesta que:

1. La prostitución supone discriminación de género, explotación y dominación. Su ejercicio está asociado a numerosos riesgos para la integridad física de las personas prostituidas -violencia, drogas, enfermedades, etcétera. Nuestro programa máximo es la abolición efectiva de la prostitución y ninguna otra, pero constatamos que en el capitalismo es imposible como sucede, por ejemplo, con la abolición de la esclavitud, mil y una veces declarada.

2. El camino más corto posible hacia la abolición efectiva de la prostitución es promover la idea de la necesidad de que las personas prostituidas se organicen en defensa de sus intereses, remover los obstáculos que las aíslan socialmente y dar los pasos que permitan su alianza con las fuerzas empeñadas en la construcción del socialismo.

3. La prostitución de menores y el tráfico de personas tiene un profundo carácter internacional. Además de la denuncia y la instancia constante a los poderes públicos para que actúen de manera eficaz, lo posible es trabajar con nuestras organizaciones referentes en los países de origen, teniendo presente que el tráfico de personas va acompañado de amenazas a las familias en la mayoría de los casos.

4. La regulación es reivindicada por muchas asociaciones de personas prostituidas. Para que la regulación suponga una mejora de sus condiciones de vida y de su capacidad de lucha es necesario el estudio de cuáles serían sus requisitos. Algunos aspectos concretos que podrían proponerse y debatirse son los siguientes:

– permisividad de las actividades en la calle;

– exigencia a los prostituidores de controles sanitarios;

– prohibición de prácticas sin preservativo;
– contratación laboral de las personas prostituidas por cuenta ajena;

– prohibición de contratación de otros tipos;

– prohibición de alquiler de habitaciones en los clubes;

– posibilidad de inscribirse en el régimen de autónomos para las personas que se prostituyen por cuenta propia;

– regularización de las personas prostituidas inmigrantes.

5. Consultará a las asociaciones de personas prostituidas estos requisitos, y otros que pudiesen proponerse, para fijar los términos en los que nuestra posición sería favorable a la regulación, manteniendo siempre firmemente que nuestra apuesta es por el socialismo, el comunismo y el fin de toda explotación.

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