Por: Pablo Varas
Fuente: http://www.g80.cl (24.10.09)
Es la primera vez que la izquierda chilena tiene que enfrentar a tres candidatos tan parecidos en sus postulados, en sus pasados orgánicos, sus pasados familiares, sus pecados políticos y militantes, incluso en sus programas. Piñera es la derecha pinochetista. Enríquez ha dicho que no es la izquierda, y Frei es la Concertación donde no hay izquierda. Jorge Arrate es inevitablemente, en el actual cuadro de la política eleccionaria la más clara evidencia, de que el pensamiento social está vigente, la izquierda está viva, de que la “cuestión social” anda a la espera de respuestas concretas, y que el país en su totalidad necesita hacer transformaciones profundas de notable envergadura, para poder dar respuestas a una globalidad de la que forma parte, y donde también los pobres son una violenta foto en la mundialización.
PIÑERA y ENRIQUEZ, que son de un extraordinario parecido, nos hablan insistentemente de que llegó la hora de los cambios, de nuevas formas de hacer política, que es la hora de las nuevas generaciones, que los chilenos se vuelven vueltos locos de remate cuando los escuchan, cambiarle el rostro a Chile. Nos tratan de convencer que el padrón electoral se alteró sustancialmente por la irrupción de estos dos nuevos actores en la realidad política chilena. Que nunca en las anteriores contiendas presidenciales se habían escuchado propuestas tan atrevidas y renovadoras. Eso dicen ellos…
Todo esto en una lectura muy sencilla parece evidente, pero si escarbamos en sus contenidos son palabras vacías, frases repetidas hasta el cansancio, volteretas en un trapecio, textos redactados en oficinas, y de concreto……..humo electoralista.
Demagogia pura y dura. Promesas del más antiguo de los deportes políticos de los politiqueros de antaño, cohecho. El engaño, la mentira para conseguir el voto por la necesidad. Decir de Chile país de privilegios para hacerlo de oportunidades, significaría que todos tendríamos las mismas posibilidades, como la de hacer uso de información privilegiada, caso Piñera , la única transparencia es la cual podemos ver a la pobreza y los excluidos. Promesa barata es lo que hace Enríquez que como respuesta al drama de la salud en Chile asegura que “medicamentos al alcance de todos”, entre un enorme listado.
Se parecen Piñera y Enríquez cuando no cuestionan el modelo, ni el sistema que hace que millones sean diferentes, del lado pequeño los dueños del país que les regaló la dictadura, y del otro lado los millones de excluidos y marginados. Un estudiante secundario sin posibilidad de continuar en la educación superior es un marginado. Un profesor negado en sus derechos es un marginado. Un chileno en el extranjero sin poder votar es un marginado. Un mapuche golpeado en su dignidad como pueblo es marginado y demasiado. Dos veces marginado, ser más pobre y deudor habitacional
Se parecen cuando Piñera dice que no es necesario cambiar la Constitución y Enríquez habla de hacer cambios pero no mencionan los mecanismo, ni de la formula ni siquiera enuncian una propuesta seria, porque en este tema no hay dos lecturas, es Asamblea Constituyente y Nueva Constitución, el dejarlo solo como un mensaje en medio de una campaña para los electores, los hermana aún más, no les interesa finalmente.
En ese listado de palabras dichas en sus recorridos por Chile, en estos periodos electorales, los puestos de trabajo los van regalando por miles, magos sacando conejos de sus sombreros. Hablan de dinero para los sectores más postergados, reflejo de que recién ahora vienen a conocer la miseria y necesidades de miles, y que viene de muchos años. Poca dignidad para quienes dicen ser hombres elegidos para intentos de servidores públicos. Muchos de los antepasados de todos los presidenciables, fueron educados bajo formato gratuito y de buena calidad.
No hemos escuchado ni de Piñera ni de Enríquez, alguna condena expresa a las estructuras del modelo que genera estas profundas diferencias, solo pintura nueva. Aquí parece todo se soluciona con una subida de impuesto, allí estaría el remedio para que todos los males de millones de necesitados se solucionen, y eso… no es verdad. No es verdad que solo por el hecho de que los ricos paguen más impuestos, se cambian las estructuras del modelo de dominación de clase. No son creíbles cuando nadie menciona el subir el royalty para las empresas mineras, que se llevan hasta la tierra de nuestro territorio. Cuando Piñera y Enríquez hacen los esfuerzos programáticos para cambiar la fisonomía de un modelo excluyente. Nadie quiere explicar el verdadero estado de la salud y la educación en manos de la empresa privada, como si solo de recursos se tratara.
Y en el tema de las Fuerzas Armadas… silencio absoluto. Carrera armamentista para mantenerlas en calma, cárceles cinco estrellas, y tranquilamente practicando sus juegos de guerra, que tanto dinero fiscal consumen. Poca transparencia. Tibios sobre el tema del aborto terapeutico, cuando el tema es: la interrupción del embarazo, un derecho en la mujer.
Y Frei el agotado proyecto eternamente inconcluso de la Concertación, que no cumplió nada de las grandes demandas populares. Gobiernos que han convertido el país en un enorme mercado, con dinero se compra educación, salud, libros, bienestar social y un cargo en el parlamento. Todos conocemos lo poco que se ha construido, en los casi 20 años de gobiernos del centro político chileno. El más grande impulsor de las privatizaciones y del mercadeo, hoy se acuerda justamente hablando y pidiendo más Estado… en periodo de elecciones. El más absoluto desprecio por la dignidad de los trabajadores. Catástrofes como el transantiago, un país de miles de kilómetros… sin ferrocarriles.
Y la izquierda tampoco está en su mejor momento, pero está. Jorge Arrate amarrado a un Juntos Podemos que aceptó el “convite” y que se alistó con la Concertación, como la única alternativa de llegar para tener un lugarcito en sus altares. Eso arrastró a muchos que sosteníamos que no era el mejor camino. Lamentable el intento inconcluso de Navarro, aunque es más desafortunada su opción política, donde no están justamente ninguna de sus reivindicaciones programáticas y de cambio, ya que de eso se trata.
Pero también existe en la izquierda otras propuestas para avanzar en el mismo proyecto democrático y popular, que reivindica el socialismo como una alternativa real y posible. Hay sectores de la izquierda que aspiran y trabajan para tener nuevos interlocutores, que seguirán más allá de los resultados electorales, más allá de lo que digan las encuestas. Cada voto que se consigue tiene el valor de ser una conciencia. Un aliento para no dejar caer los brazos nunca… y seguir, de eso se trata finalmente.
Pablo Varas
Filed under: Sin categoría |
Deja un comentario