La televisión chilena, entre el glamour y la inconsciencia colectiva

Por: Por: Alejandro Lavquen
Fuente: “El Rodriguista” N° 17 (12.04.01)

Para cualquier observador medianamente instruido, resulta evidente la actual precariedad intelectual de los chilenos. La falta de referentes culturales y el desarraigo con nuestras raíces e historia son fenómenos ineludibles en cualquier análisis sobre el tema. Los chilenos carecen, principalmente, de una identidad valórica con respecto a sus tradiciones y ancestros. Todo esto, afecta profundamente la capacidad de raciocinio de las personas en el trato de los diferentes temas relacionados con nuestra sociedad.

Me parece, sin lugar a dudas, que la actual situación es claramente una secuela provocada por la destrucción cultural e intelectual que la tiranía militar produjo en nuestro pueblo durante 17 años, asunto que afectó gravemente la mentalidad de los chilenos.

Para explicarnos mejor esto, es necesario tener en cuenta el alto grado de desarrollo que alcanzó la televisión durante aquel período. Llegando a ser el medio de comunicación masivo de mayor influencia en nuestro país. Me atrevo a decir, por ello, que el manejo de este medio en Chile ha sido el factor que ha moldeado las conciencias de los chilenos en un 70%.

Impuesta la tiranía militar y en la medida que la televisión se consolidaba y extendía a lo largo del territorio nacional se hizo más latente su dominio comunicacional. Una vez imperando el estado de sitio, el toque de queda, censurados o sacados de circulación libros y revistas de gran nivel, clausurada la vida nocturna y cualquier reunión de carácter medianamente masivo, la gente fue encerrándose en sus casas con sus televisores como principal centro de entretención.

Poco a poco la pantalla fue llenándose de programas de una tremenda frivolidad: estelares, teleseries de dudosa calidad, las peores películas estadounidenses y una serie de noticieros encargados de mostrar un país casi idílico, que avanzaba hacia su pleno desarrollo. La capacidad de los programas de televisión para moldear los gustos y tendencias culturales de la gente resulta increíble, sobre todo la entregada a través de los programas matinales, teleseries y programación estelar, que es la que se transmite después de los noticiarios centrales y la de mayor audiencia. La característica principal de estos espacios son la exaltación zalamera de los artistas extranjeros y su vida privada. A ellos se ha sumado, en los últimos años, un grupo muy definido de “artistas” nacionales junto a deportistas destacados, sobre todo futbolistas. Los logros o desaciertos de esta fauna se ponen en escena como si fuesen los sucesos más importantes del país y del planeta. Y cuando de conversar se trata, invitan a tipos superficiales y chicas con hermosos traseros, voluminosos pechos y escaso cerebro, más algún personaje (folclórico lo llaman oficialmente) de nuestra cultura popular para hacer escarnio de él. Por su parte, las teleseries se dedican a mostrar a un embobado público la manera cómo viven los ricos y un Chile que nada tiene que ver con su realidad, copiando los formatos de distintas series yankis de bajísimo nivel. Estas teleseries son acompañadas de una gigantesca fanfarria publicitaria que las eleva a categoría de Grandes Sucesos Nacionales, produciendo una penetración sicológica que distorsiona la realidad en la conciencia, ya bastante a mal traer, de los telespectadores.

En el caso de los programas matinales, nos encontramos con la cúspide del mal gusto, la chabacanería y el snobismo. En estos se muestra a la teleaudiencia, por ejemplo, cómo cocinar variadas exquisiteces gastronómicas que luego son degustadas por los invitados, mientras en los hogares las dueñas de casa cocinan sopa de cebolla por falta de presupuesto. Luego, para relajarse de tanta abundancia alimenticia, vienen algunos pasos de bailes tropicales enseñados por musculosos bailarines y las bien dotadas animadoras de ocasión. No faltan, posteriormente, los horóscopos, la celebración de algún cumpleaños o el relato del casamiento de un “famoso”, que narra emocionado como pasará su luna de miel en un paradisíaco lugar. Otros relatan sus años sabáticos o sus vacaciones por distintos lugares del mundo. Los espectadores frente al televisor también se emocionan y vierten más de alguna lágrima, los más compenetrados con estos programas se sienten dichosos de poder compartir por un momento las emociones de sus ídolos, de ser sus confidentes. Otros desearían poder hacerles un regalo o asistir al casamiento, pero finalmente se conformarán comentando el evento con sus compañeros y compañeras de trabajo. Uno de los rasgos sobresaliente de estos comidillos de la televisión es la mutua adulación que practican los animadores y los invitados (siempre son los mismos), que se van turnando en los programas de los diferentes canales de televisión. Además, junto con la ayuda de la prensa escrita, aparecen en las portadas de los diarios y revistas como si ellos fueran el centro del quehacer cotidiano en el país.

Es tremendamente ridículo cómo la gente consume todo esto y se muestra encantada comentando sobre la vida de quienes se han autodenominado “jet set criollo”. El público no se da cuenta que aquellos “personajes” viven a costa de la inconsciencia colectiva. Los telespectadores sacrifican hasta su misma tontera para adquirir videos, cassettes y revistas que viven de la estupidez de las personas. Al público poco le interesa el dinero que tengan que gastar para satisfacer sus aspiraciones de sentirse parte de un status superior. No tienen noción que son ellos los que pagan los millonarios sueldos de sus ídolos televisivos. Por otro lado, la arrogancia y vanidad de los “artistas” y animadores de la televisión es de una magnitud sólo comparable con la idiotez de los telespectadores. Y si existe algo en común entre ellos es el afán desmedido por la imitación de grandes figuras de la farándula mundial. Una de las características más repudiables y que identifica la manera de ser de los chilenos es la manía de la imitación baja

Quienes trabajan en los diferentes programas de televisión se han convertido en una casta privilegiada, subsistiendo a costa de la influencia que ejercen sobre el inconsciente colectivo. Si alguien no aparece en la pantalla es como si no existiera en el país. Por esta razón es que en rarísimas ocasiones podemos ver que allí se le dé espacio a algún intelectual o artista que razone más allá de la mediocridad temática que se transmite a través de la televisión. Al ser este medio la principal herramienta de dominación de la conciencia colectiva, en favor de quienes ejercen el poder político y económico en Chile, no permite la entrada a sus dominios de nadie que pueda aportar un poco de inteligencia y sabia reflexión.

El caso de los noticiarios llega a ser insoportable. Más que informar desinforman al público, se censuran las noticias realmente importantes y saturan sus pautas con los asuntos del fútbol y la farándula chilena y mundial. Durante el verano, se llega al colmo de los colmos en materia de frivolidad. Se muestra, todos los días, cómo veranean las clases pudientes de la sociedad mientras los pobres sólo pueden acceder a la pileta de alguna plaza pública.

Debido a todo este manejo en la programación de la televisión chilena, me parece un alivio que exista la televisión por cable, donde podemos encontrar una temática más variada y de mayor nivel. Incluso una gran cantidad de programas sobre arte, ciencia, historia y cine alternativo. No me parecía, por ello, descabellado, desear que ojalá todos los chilenos tuvieran acceso a la televisión por cable como una manera de escapar de tanta banalidad, dejando de esta manera de ver la cara de tantos imbéciles con aires de divos hollywoodenses.

ALEJANDRO LAVQUÉN

Una respuesta

  1. Aqui en españa ya emergen las televisiones digitales terrestres que tambien aportan mucho mas que las tipicas 4 o 5 cadenas nacionales que ya solo viven del morbo y programas estupidos, saludos!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: