Una sola izquierda, y se acabó

Por: Pablo Varas
Fuente: http://www.elclarin.cl (28.07.09)

Es indudable que los candidatos JORGE ARRATE y ALEJANDRO NAVARRO tienen el legítimo derecho a definirse como personas de izquierda. En sus comandos hay sectores populares, y personalidades que durante la dictadura levantaron la voz, dirigentes estudiantiles y sociales que en estos años han estado en las calles, pidiendo el respeto a sus derechos, y levantando las reivindicaciones de un segmento de la sociedad, privado de la alegría que prometió la Concertación. Nadie puede cuestionar que hay grupos que están sumándose a sus candidaturas. Eso es notable. Es bueno para que los sueños no se vuelvan viejos.

Es bueno que el pueblo se entere que hay militantes preocupados del futuro, que les interesa Chile y que éste se convierta en un país con mejor calidad de vida y más democrático. Bueno es que algunos piensen que pueden mejorar las condiciones de vida de un pueblo, y que los vean en los medios de comunicación diciendo que posiblemente en algún momento sus vidas serán mejores. Acostarse sin hambre ya es un salto enorme en el Chile de hoy. Levantarse sabiendo que hay algo qué hacer, es histórico.

Es gratificante que en estos tiempos haya gente que se junte en teatros, que hable de cambiar el mundo, y que de nuevo las banderas vayan perdiendo un poco el olor a naftalina. Otra vez las pasiones en la calle, como siempre, como en épocas pasadas, y nada de eso que los viejos tiempos fueron mejores.

Y salen a la calle los candidatos para decir la verdad. ARRATE y NAVARRO no mienten, y ese es un punto notable a su favor. Los dos prometen combatir la pobreza. Los dos sostienen que la Constitución está fracasada. Los dos reconocen que la Concertación está agotada. Los dos reconocen que fueron parte del proyecto concertacionista que está llegando a su fin, por lo menos con el antiguo modelo. Nada más gráfico que el hundimiento del barco.

Recordemos algunos antecedentes en esta historia.

Desde 1990 la izquierda marginada levantaba un candidato presidencial a pulso, discutiendo (porque a la izquierda le gusta discutir), con pocos recursos y vamos diciendo que había que cambiar el país y el modelo, que la Constitución era un lastre y que por culpa de la herencia de la dictadura de las Fuerzas Armadas, la izquierda no podía aspirar al Congreso, el que está lleno de parlamentarios que logran un cupo pidiendo el voto del pueblo. Todo era un avanzar, crecer, sumar conciencias, para llegar nuevamente a la segunda vuelta. Incluso el candidato de la izquierda en las últimas elecciones, pidió el voto nulo, y a la luz de los resultados no tuvo un éxito estruendoso, pues todos terminaron votando por la Concertación…, por eso de que la derecha puede ganar, y la vieja canción del mal menor.

Pero sucede que el pueblo, los cientos de miles de marginados del sistema político chileno, se encuentran hoy con que hay dos candidatos, que se doblan en los esfuerzos para sacar a Chile del estancamiento, y que vamos a ser en el 2010 los mejores del mundo. Es mala lectura dos candidatos; no son millones los votos que la izquierda se disputa, pero son valiosos eso si, son dignos, y son los nuestros. Dividirnos es pésimo negocio, el daño que se le hace al pueblo es enorme.
Se constata una excesiva liviandad para hacer política, como si aparecer en un afiche y salir a pegarlo marcara el rumbo de la historia, como si eso fuera suficiente para comenzar a levantar las bases de un nuevo modelo de sociedad. Como si hacer un acto y proclamar algunos candidatos al parlamento fuera el fin para lograr los cambios que el país necesita.

Al parecer está llegando la hora de que los dueños de los votos es decir, el ciudadano, pida el respeto que se merece, y que condicione su apoyo. No es justo que la izquierda se lo pida en primera ronda, y luego en una voltereta de circo, en segunda vuelta haya que seguir bailando y de nuevo hacer otro camino al fracaso, para esperar las siguientes elecciones.
La verdad está desbordando todos los rincones. Es bueno ver ahora los rostros de casi siempre en esta batalla, pero deberán mantenerlos cuando se sepan los primeros resultados.

El Chile que se necesita hoy no está en el programa de la derecha con Piñera, ni en la Concertación con Frei, ni tampoco renovar la Concertación con Enríquez Ominami es la solución…, eso es bueno para que los que han vivido y aprovechado del modelo de la dictadura, puedan seguir existiendo. Allí no hay cambio posible, ellos nos llevan a profundizar la brecha entre la miseria y el bienestar.

La izquierda tiene su suma histórica y su pasado, así que en estos lances de la política seria bueno algún sano ejercicio de respeto, que no le anda nada mal a los tiempos de devaneos que vemos en algunos. Hay responsabilidades a las cuales se debe responder. Condenar a la Concertación y querer quemar el modelo en el fuego de la justicia antes de la primera vuelta, no es malo pero… ¿y si la suma no les sale? No son los nombres de los voceros de los pobres los que tienen el derecho a hipotecar la voluntad popular.

Notable dos candidatos en la izquierda. Como si el hambre de la mañana fuera diferente al hambre de la noche.

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