Imagine…no copyright

Por: Josepgmaynou
Fuente: www.jospgmaynou (26.11.08)

Presentación del libro Imagine… No copyright, de Joost Smiers y Marieke Van Schijndel.

 El libro defiende la configuración de una nueva situación de igualdad de condiciones, un mercado sin copyright y sin el dominio de un reducido número de corporaciones culturales  en el que puedan prosperar nuevas formas libres de expresión artística.

 Extracto de las “conclusiones finales” del libro:

 …”La característica de nuestro enfoque es que amamos sin reservas los mercados. Amamos las actividades empresariales. Amamos a las personas que se atreven a asumir riesgos. Amamos a los artistas que presentan trabajos que nunca hubiéramos imaginado que pudieran existir. No es por casualidad que el personaje principal de la «obra dramática» que hemos representado en este libro sea el del empresario. El principio básico de nuestro análisis es que una inmensa cantidad de artistas, productores y comisionistas de obras de arte no se vean excluidos del mercado por unos conglomerados dominantes y puedan realizar sus actividades empresariales, asumir riesgos comerciales y conseguir así una sustanciosa rentabilidad.

 Uno de nuestros objetivos principales es garantizar que muchos empresarios culturales puedan generar buenos ingresos mediante sus trabajos artísticos. Estamos convencidos de que movimientos como el de los bienes comunes lanzan un mensaje equivocado. En esos círculos se suele hablar de compartir y ofrecer el propio trabajo de forma gratuita. Pensamos que con ello se subestima el trabajo de los artistas y se minusvalora el hecho de que la profesión de éstos es insegura, que siempre lo ha sido y siempre lo será.

 La posición que hoy ocupan los artistas en el mercado es endeble, extremadamente frágil. Por tanto, no les digamos «compartid y ceded vuestra obra gratuitamente», que sería tanto como abogar por la pobreza y la indigencia. La sociedad tiene la responsabilidad de construir un mercado en el que los artistas y los empresarios culturales se puedan labrar una carrera rentable. Sólo así demostraremos a los artistas el respeto que nos merecen: podrían obtener unos ingresos razonables en un mercado que les permitiera llegar a los públicos, como se lo permite a sus colegas. Sólo así los públicos tendrán la oportunidad de escoger entre la enorme diversidad de lo que se crea y se interpreta”…

Comentario:

 Joost Smiers sigue apostando en su nuevo libro por un “mercado del arte” regulado socialmente, libre de las grandes corporaciones que al monopolizarlo causan una creciente marginación y exclusión de una enorme diversidad de trabajos creativos.
 
 El problema para J. Smiers, no es el trabajo-mercancía, sino tan solo las leyes que defienden la propiedad (el copryght) sobre los medios de creación y difusión de los trabajos artísticos. Si todos fuerámos libre-propietarios, todos podríamos ser libre-productores y entonces el libre mercado decidiría los productos rentables y los no rentables. ¡Compartir y ceder gratuitamente cualquier obra, es una aberración!

 La defensa encarnizada de los llamados “derechos de autor” o de la “propiedad intelectual” representan los últimos intentos de vínculo y de supervivencia de las relaciones feudales. No son solo, como dicen las izquierdas progresistas, rechazos sociales ante la voracidad del Capital para enajenar cualquier actividad humana. En realidad son vanas e inútiles resistencias a otras formas de relación social emergentes sustentadas en otras formas de propiedad que nada tienen que ver ni con la propiedad individual (tal como existe en el capitalismo) ni con la propiedad capitalista propiamente dicha. Son rechazos reaccionarios ante una nueva forma de propiedad (la propiedad social), la única que puede abrir un proceso de progreso colectivo y a su vez la única que puede asegurar el bienestar y la creatividad individual. La propiedad individual que nacerá de esta actividad y de esta propiedad común nunca lo será por desposesión ni por acumulación de trabajo enajenado de otros individuos. Estos “derechos de autor” son residuos feudales. Residuos de periodos en donde el individuo-trabajador era en cierta manera poseedor de sus propios medios y herramientas de trabajo y de una parte del fruto de su trabajo. La “producción social” que se generó a partir de las primeras
revoluciones industriales fue resquebrajando sucesivamente esta actividad individual y aislada, y la forma de propiedad en la que se sustentaba. El siervo abandonó las tierras y los enseres al igual que el artesano abandonó sus herramientas de hilar y de tejer. Con en el inicio del trabajo asociado, colaborador, en equipo, multidisciplinario (se juntaron destrezas y oficios diversos en función de una tarea común, decidida de antemano)… se conjuntaron por primera vez gigantescas fuerzas de trabajo que hasta entonces estaban disgregadas y parceladas.

 Si este trabajo social fue enajenado, no lo fue por la manera específica en que la que se implementó sino por el carácter de apropiación privada de los medios y de las herramientas (y del propio trabajo) que hizo de él el Capital. La enajenación del trabajo intelectual, la enajenación de los llamados “derechos de autor” tiene lugar paradójicamente bajo la gran coartada del “copyright” o de las leyes sobre las patentes. El Capital es el auténtico monopolizador del control de su propia creación, de su difusión y de su mercantilización en búsqueda del beneficio privado. Lo es tanto en el llamado trabajo material como immaterial. En el trabajo productor de mercancías o en el trabajo de investigación, en el trabajo de creación musical o artística. Su asalariamiento (aún bajo la fórmula de “pago por comisión”) y su inevitable camino hacia su desvalorización, tanto de unos trabajos como de otros, es su único futuro. Los sectores implicados en la investigación científica en cualquier parte del mundo, por ejemplo, conocesobradamente las condiciones de la enajenación de su trabajo (como el Capital controla minuciosamente todo su proceso creativo) y su más absoluta desvinculación tanto de los resultados finales de su investigación como de sus futuras aplicaciones.

 El retorno al pasado, a los libre-productores, a los libre-propietarios de medios y herramientas en libre-competencia es una aberración histórica. La futura producción social debe abolir la apropiación privada y la ley del valor que convierte cualquier trabajo creador en mercancía de cambio. Es preciso, pues, crear, copiar, difundir, innovar, aplicar y usar de manera colaboradora, solidaria y colectiva.

 La propiedad privada sobre la que se sustenta todo el edificio de la sociedad capitalista, es incompatible con el carácter social del conocimiento humano erigido como la fuerza productiva mas relevante y necesaria del progreso humano. Una nueva forma de trabajo ha entrado en la escena de la historia humana y ni el salario es su precio ni el capital su impulsor. Una sociedad libre de las trabas de la propiedad privada es el único marco donde este nuevo trabajo creador puede desarrollarse. Será entonces cuando la sociedad reconocerá –fuera de las leyes del dinero-mercancía- el enorme
valor de cualquier faceta de la producción artística.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: