¿Hacia dónde va la clase media?

Por: Walter Goobar
Fuente: Rebelión (01.10.08)

Eduardo Tato Pavlovsky, Norberto Galasso, Torcuato Di Tella y Carlos Altamirano razonan sobre la volatilidad política de los sectores medios
NORBERTO GALASSO

“La clase media no quiere que la molesten”

“A lo largo de la historia los sectores medios jugaron un papel muy importante contra el régimen oligárquico, a favor de la democratización, por el sufragio libre. Esto nadie se lo niega, asi como jugaron un papel importante en el Grito de Alcorta los arrendatarios, pero luego la clase media se fue insertando en el régimen y empieza un fenómeno de versatilidad ideológica”, explica el historiador y ensayista Norberto Galasso y señala que “cuando está muy mal económicamente, la clase media juega bien políticamente. Cuando está muy bien económicamente, juega muy mal políticamente.”

-¿Por qué?

-Porque cuando está muy bien económicamente quiere acercarse a la clase alta; aspira que alguna de sus hijas se case con el hijo de algún oligarca. Quiere copiar las pautas de consumo de la clase alta. Es un poco la historia de Mi hijo el Doctor.

-Y, a su vez, quiere distanciarse de la clase baja que es su peor pesadilla

-Exacto, porque la clase media no sustenta su posición en la sociedad en valores económicos- Su status está ligado a la alienación que tiene con los valores de la clase alta: ella es blanca y los trabajadores son negros. Ella tiene la pesadilla que puede caer a vivir en una villa o en un barrio marginal. Por eso intenta que la clase alta la reconozca como aliada y la clase alta la utiliza. La clase media urbana y rural proviene de la inmigración. Esto significa que tiene un corte con respecto al país anterior. No recibe tradición oral: le han contado la historia de Mitre y se la ha creído, cosa que es más difícil que se la crea un criollo. Este quiebre con el pasado hace que esa clase media crea toda esa historia.

-¿Hay casos en que esa clase media corta con la clase alta?

-Si, a veces, cuando la golpean fuertemente. Un ejemplo de eso fue el Cordobazo. Allí hubo un corte y la búsqueda de un aliado posible que eran los trabajadores.

-De todos modos, ¿No le resulta sorprendente la empatía de la clase media porteña con el lockout agrario?

-Los sectores que se movilizaron en los cacerolazos son los que votaron contra este Gobierno. La clase media, lo que no quiere es que la molesten. Lo que rechaza es la incertidumbre, que le muevan el piso en su vida cotidiana y ha quedado convencida -por la vieja historia-, que la Argentina es un país en el que el campo hizo todo, cuando la verdadera historia de la Sociedad Rural es una historia siniestra desde el desplazamiento de los gauchos y los indios a los que les quitaban los campos, hasta el presente. Esa historia no le ha llegado a la clase media. Todo eso se ha juntado con algunos errores del Gobierno como el hecho de no haber diferenciado a los pequeños y los grandes productores antes de que se conformaran como frente.

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TORCUATO DI TELLA:

“Un destino de centro-derecha”

“La clase media rural es una clase que está tomando conciencia de si misma. Durante dos o tres años han accedido a una situación de bienestar mucho mayor que antes, por comparación con el pasado. Ahora se les ha tocado el bolsillo y están con bronca, pero creo que se han pasado de revoluciones en la forma de protestar. Además hay un sentimiento regional que se ha ignorado. Si se hubieran coparticipado las retenciones el Gobierno tendría más capacidad de maniobra”, explica el sociólogo y ex secretario de Cultura de la Nación, Torcuato Di Tella y agrega que “el Gobierno estuvo poco cauto en la forma de hacerles este aumento impositivo, porque es un aumento impositivo, aunque técnicamente se lo llame como se quiera.

-¿Y la clase media urbana?

-Está sintiéndose solidaria con ese grupo. Yo creo que el destino de la clase media en todos los países en desarrollo es ir hacia una centro-derecha con aspiraciones populares.

-¿Qué quiere decir?

-En Chile, por ejemplo, ¿quién vota por la centro-derecha?. La clase media. Lo que pasa es que dentro de la clase media hay una minoría de un 10 ó 15 por ciento que es progre, hay otro 10 por ciento que no es progre pero es menos centrista y luego al resto no les importa gran cosa pero terminan votando por la derecha. Ahora, la gente que habla, que debate, es toda de clase media y si uno es medio progre, termina creyendo que la clase media es progre, lo cual no es cierto. En Argentina, como no ha habido un partido de derecha importante, mucha clase media ha sido radical. Por otra parte, uno de los problemas del sector progre en Argentina es que siempre se ha resistido a meterse en el peronismo y lo que ha a habido en el peronismo son sectores de clase media más conservadoras del interior: ese es el motivo por el cual no hay un partido conservador fuerte, porque esos sectores han sido tomados por el peronismo más de derecha.

-Pero, ¿por qué la clase media urbana hace suyo el relato de los ruralistas?

-Creo que en la medida en que el Gobierno mantiene su apelación popular, implica apelar a grupos más extremos. Algunos grupos que están en el Gobierno creen muchas de las cosas que dice Luis D´Elia, inclusive con respecto a Irán. No es el caso de la pareja presidencial, pero si el de más de un militante. Un movimiento popular tiene que incluir a esa gente y esa gente hostiga a la clase media, pero si no tiene esa gente pierde capacidad de reclutamiento popular. Es un círculo vicioso o virtuoso.

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EDUARDO TATO PAVLOVSKY:

“La pobreza ajena le importa pocoa a la clase media”

El comportamiento de la clase media no me sorprende porque es la misma clase que fue cómplice de la dictadura. Cómplice y víctima, porque si bien entre los 30 mil desaparecidos hubo muchos de clase media, el grueso apoyó el golpe”, dice el dramaturgo y psicoanalista Eduardo Tato Pavlovsky y agrega que ese sector compra con facilidad las recetas de libertad del liberalismo económico.

-¿Cuáles son los fantasmas que el peronismo despierta en la clase media?

-La clase media es volátil. La clase media es vacilante: es la que estuvo con Juan Carlos Blumberg y es la que podría estar con Alfredo De Angeli también. Son personas que en determinado momento pueden provocar casi un movimiento. Cuando cayó De la Rúa, pareció que iban a llevar adelante un movimiento social con las asambleas barriales y a los dos meses solo quedaban los grupos piqueteros.

-De lo que escuchó o vio en estos días, ¿qué es lo que más lo asqueó?

-A mi me produce un rechazo muy grande todo lo que se acerca a la Sociedad Rural y a los cuatro señores del lockout. Me producen un rechazo directo porque tengo 74 años y he vivido todos los golpes apoyados por esta gente. Es como si me preguntara ómo me cae Mariano Grondona.

-Usted no es kirchnerista, ¿Qué le pareció el discurso de la Presidenta?

-Fue inteligente, fue apropiado. Es una mujer preparada. Sabe lo que tiene que decir y tiene un manejo de los tiempos para decir las cosas, pero eso no me hace ser kirchnerista hasta que yo no vea una redistribución de la riqueza y hasta que no solucione los problemas de los 9 millones de pobres que tiene el país. Perón se hizo grande por eso y aclaro que yo fui antiperonista en mi juventud, pero después lo comprendí.

-¿Cómo explica los cacerolazos?

-La clase media no sale a la calle por las retenciones. Sale por la inflación, la inseguridad. El 80 por ciento del país, piensa que la inseguridad es el principal problema porque la inseguridad afecta a todas las clases: a la clase alta en el country, a la clase media de Caballito y a la clase baja que es la más afectada. Para todos esos sectores la pobreza está en un quinto lugar. Lo que no se entiende es que hay un sector social que ha perdido ya la concepción de Derecho Humano y yo no creo que la Presidenta le haya hablado en forma directa a este sector social. Uno escucha la palabra “Derechos Humanos” e instintivamente piensa en Videla. Derechos Humanos es que no haya pibes comiendo en los basurales. Se ha perdido la voz de la indigencia porque se cree que ese es el lugar que se ha elegido y yo todavía no he escuchado que se le hable a esa gente, como le hablaba Perón.

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CARLOS ALTAMIRANO:

“El hecho maldito del país peronista”

“Yo no hablaría en singular de la clase media, porque es un universo bastante heterogéneo que reúne diferentes categorías sociales que no tienen un comportamiento homogéneo y continuo”, dice el profesor de historia de las ideas en la UBA y la Univ. Nac. de Quílmes, Carlos Altamirano y señala que “de allí provenía el grueso de los militantes que dieron su vida en los años ´70”. Altamirano señala que en esos sectores también radican todas las versiones de la izquierda y a veces entre los miembros de una misma familia. “Parafraseando a John William Cook que decía que “el peronismo es el hecho maldito del país burgues”, se podría decir que “las clases medias son el hecho maldito del país peronista”.

-¿Por qué?

-La base social de la oposición de masas a Perón entre el ´46 y el ´55 estuvo en las clases medias. En los años ´90 la base social de la oposición a Menem estuvo en las clases medias y no en el proletariado que apoyó ese gobierno. Por último, entre el 2003 y 2006, parecía que por primera vez esta versión del peronismo kirchnerista había logrado una alianza entre las clases populares y la clase media, pero la fractura reaparece durante la elección por la Capital Federal y en grandes ciudades del interior como Córdoba y Rosario.

-¿Hay algún otro antecedente sobre el conflicto entre clases medias y peronismo?

-La tragedia de la democraciia argentina radica en esa división entre trabajadores y clases medias. Arturo Jaureche no es uno de mis libros de cabecera peroen la última parte de Los profetas del odio, critica el último tramo del gobierno de Perón por su aislamiento de las clases medias. Allí dice que las hostilizó en su sensibilidad ética y estética.

-¿Le parece que el peronismo convoca a sus propios fantasmas?

-Algo le ocurre. Entre el ´46 y el ´55 se le podría reprochar a la clase media haberse convertido en el instrumento de la oligarquía, pero inmediatamente después de la caída de Perón, las clases medias universitarias fueron -junto a los trabajadores-, el otro pilar de la oposición a la Libertadora.

-¿Cómo juega el concepto de “gorilismo” en el análisis de la clase media?

-Hay una sensibilidad antiiperonista que se puede llamar “gorila”. Eso es un hecho que hay un sector de las clases medias que tiene eso como parte de su subcultura. El asunto es: ¿quién saca el fascismo a la superficie? ¿Quién saca la intolerancia a la calle?.

-¿Cuál es su interpretación de los cacerloazos?

-Seguramente, el cacerolazo no tuvo el mismo sentido en cada uno de los que golpeó las cacerolas. Creo que hubo un rechazo a un estilo de gestión. Fijese que después del discurso de la Presidente hubo mensajes de texto destinados a estimular un nuevo cacerolazo y ese cacerolazo no se produjo. No hay una trama conspirativa que siempre logra todo: a veces si, a veces no. Depende mucho de la palabra y los gestos de los diferentes actores. Ni un cacerolazo ni un Cordobazo se producen administrativamente. La Argentina es un país difícil de gobernar y la inclinación a tomar la calle en la ciudad de Buenos Aires viende del siglo XIX. No ocurrió ahora, ni con Blumberg, es viejo. Es una sociedad muy movilizada y movilizable.

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