A propósito del Caso “Música”

Por: Miguel Alvarado
Fuente: Envío directo (21.07.08)

Estimados y estimadas colegas:

Siempre he pensado que la victimización además de ser un signo claro de histeria es una vulgaridad, como un llamado de parte de quien puede pero no quiere defenderse por sí mismo, es por ello que hago pública y responsablemente la siguiente observación: me parece por decir algo “paradojal” que la Señora Ministra de Educación se victimice respecto deun poco de agua que le roció una niña de 13 o 14 años, ese gesto en una adolescente da cuanta simplemente de eso… del carácter adolescente de quien lo realiza, que es agresión en un sentido, pero es también un gesto de desesperación, cuando no se es escuchado. Es por eso que deseo relatar algo que mantenía en mi fuero interno… en febrero del año 2003 uno de los hijos de la señora Ministra Don Juan Sebastián Barros Jiménez, me golpeó públicamente en el Rodoviario Temuco una tarde en que regresábamos de un trabajo de campo junto a la abogada Nancy Yáñez y al Sociólogo JairoCastillo.

No medió provocación mía, no medió agresión de mi parte; simplemente tocar su hombro al despedirnos detonó algún mecanismo patológico en el señor Barros, me dio un golpe, me tiró al suelo, y luego huyó raudamente del lugar, llegaron guardias y tuve que optar entre hacer una denuncia o tomar el bus nocturno hacia mi casa, opte por irme, luego envié un mail formal a la colega Nancy Yáñez, ella se condolió con mi molestia y se encontraba tan sorprendida como yo… ahora nuevamente me sorprendo, ¿cómo puede hablar la Señora Ministra de educar para la paz, educar para la no violencia y cuestionar al gremio de los profesores al cual pertenece mi padre , mi única hermana y parte importante del resto de mi familia e indirectamente a mí como académico formador de jóvenes? Ni siquiera cuando he sido humillado por creerme delincuente en el Aeropuerto de Barajas habiendo, siendo invitado por una universidad española, me he sentido tan abochornado, no obstante, no quiero hacer una colección de mis recuerdos dolorosos por lo tanto decidí olvidar el hecho, pero las declaraciones de muchos personeros de gobierno y de la propia Ministra me indignan y me obligan a dar cuanta de un hecho doloroso y que es aún más doloroso cuando se practica una suerte de fariseísmo:

Señora Ministra dialogue con su hijo ya adulto y luego cuestione a los adolescentes. Saludos a todos y todas

Miguel Alvarado Borgoño

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