Por: Marco Antonio Jaramillo Castro
Fuente: www.revistaespiral.org, Vol. 5 (Marzo del 2006)
La postura ante la escuela se puede dividir en dos: la optimista y la pesimista. Los pesimistas ven al futuro de la escuela peor que al estado actual; los optimistas ven al futuro como un mejoramiento de la escuela. Lo coincidente entre ambas posturas es que guardan, bajo su discurso, un ideal de escuela, es decir, saben, según ellos, cómo debe ser la escuela. El discurso, por más apocalíptico que sea, funda su visión en un ideal de escuela. Así, también, al optimista más ingenuo, su optimismo le indica y obliga a establecer un ideal de escuela.
Infinitud de factores determinan a la escuela, los estudiosos del tema así lo muestran; estudiar a la escuela aisladamente es calificado como un error muy grave, que en el mejor de los casos, al resultado de este estudio, nadie lo tomara en serio. Debido a esto, parece que quien cuente con más relaciones de la escuela con otras cosas unidades de estudio, (como la escuela y la religión; la escuela y la ciencia; el individuo, la educación, el estado, el neoliberalismo, etc., sin importar qué sean estas cosas, importando únicamente la cantidad de relaciones) es el que más fundamento tiene. Todo esto con el fin de entender la situación actual de la escuela.
La presentación de una investigación sobre la escuela como un enfoque más, es pues, humilde, donde su función esta limitada a la aportación; pero en el fondo, cuando se estudia, en este caso a la escuela, se cree que dicho punto de vista o enfoque es el determinante radical, y hasta cierto punto es natural, que chiste tendría investigar algo que no sea sobresaliente, que no tenga que ver con el meollo del asunto. Dicha presentación humilde, donde la investigación es una aportación, contribución, o como dicen, granito de arena, hacia dónde apunta; a qué contribuye. Todo indica que a una verdad absoluta, inmóvil, que ahí está, pero que no la podemos ver en su totalidad. La verdad es vista como una gran red de relaciones, donde cada aportación nos da acceso; nos ilumina, un fragmento de esta gran red.
Pero esta gran red nunca podrá ser descubierta en su totalidad, porque siempre surgirán cosas nuevas y con ello relaciones nuevas. Entonces, qué sentido tiene andar aportando para esclarecer algo que no puede ser esclarecido. Se objetará diciendo que no puede ser aclarado totalmente, pero sí de manera relativa; explicando que la aportación, en tanto que es una relación, logra un acercamiento para descubrir a la gran red, a la verdad total; pero si nunca hemos visto la gran red, cómo sabemos que nos acercamos a esclarecerla, con cada nueva relación, en su totalidad. Hay relaciones que fueron encontradas, y hoy no tienen el mismo sentido (por ejemplo, la escuela como forma de conquista ), si es que guardan alguno. ¿Por qué nos toco vivir cuando falta mucho para ser descubierta totalmente la gran red? ¿Por qué nos toco vivir cuando el descubrimiento ha llegado a su totalidad? No se dan cuenta que este relativo, presentado como aportación, en tanto que esta en el tiempo y en la conciencia, no es más que su absoluto. Permítaseme, pues, sospechar de esa verdad relativa.
Uno de los registros más antiguos de la existencia de la escuela es el de Mari en Babilonia (alrededor del año 2 500 a.c.) y en la llamada escuela de los escribas, donde el escriba salía de la escuela listo para servir al gobernante, o funcionaba como profesor de estudios superiores . Vemos que los registros más lejanos indican que la escuela de hoy guarda una función similar, en donde la institución inclina su forma al sistema establecido por medio del gobierno.
Las preparatoria o el llamado bachillerato surgen con la idea de preparar al alumno para el nivel superior, es pues un nivel, propedéutico. ¿Por qué habrá tanta preparatoria y pocas universidades? Gran parte de estas preparatorias no son propedéuticas, es decir, ya no preparan para un nivel superior, sino que su objetivo termina en la preparatoria misma. Veamos una situación en un mercado comercial y su similitud con la escuela:
los productos de una empresa comercial, aseguraría, que cuando son rebajados en su precio establecido, cuando se reza, ¡rebajaremos precios para que usted no pague más!, El motivo inicial de la rebaja no apunta a beneficio de la bolsa de la gente. También casi podría asegurar que rebajar precios, en cuestión de negocio, es un suicidio. Si para obtener dinero se necesita: vender cosas (con precio superior el de compra inicia), rentar, rentarse (ser empleado), y robar, entonces rebajar precios esta fuera de negocio. Pero todos sabemos que esto si resulta ser un buen negocio para las empresas y que el motivo inicial de la rebaja no es para que pagues menos. Algunos productos, hay que recordar, tienen una fecha de caducidad y que una vez vencida la caducidad la ganancia del producto no solamente se torna cero sino bajo cero por la gracia del traslado del producto mismo; los productos que no guardan una fecha de caducidad, como son los CDS, una vez comprados por la empresa, el producto tendrá que venderse en determinado tiempo, y si no es así, su ganancia también esta bajo cero. La caducidad y la no-venta del producto en un tiempo determinado son, en gran medida, causa de las rebajas en los precios.
A primera vista todo indica que con dichos descuentos la empresa cumple lo que efectivamente promete: pagar menos al comprarles. Y las causas principales, me dirán muchos, salen sobrando, ¡qué importa las causas, lo importante es el beneficio! De esta forma parece que la empresa hace el favor a la gente; pero bajo las causas primordiales de las rebajas, la gente es la que hace el favor al comprarle a la empresa los productos (y esto sin meterme es asuntos de calidad.
No he descubierto nada, todo el mundo lo sabe. Sabe que el beneficio es real pero que el motivo aparente es una mentira. Esta mentira es aceptada como una mentira piadosa, basta con ver spots en la televisión, “imagínate que pasaría si todos sonriéramos al mismo tiempo”.
En la escuela es similar y no es mera casualidad, y mucho menos un capricho subjetivo querer ver a la escuela de esta manera. Por algo dicen que todo perro se parece a su dueño. En la escuela- empresa el producto es el alumno, su venta también es rebajada (checa sueldos), su caducidad, en el caso de las preparatorias llamadas “técnicas” es de escasos años, por ejemplo un joven que egresa de una de estas preparatorias de la especialidad en informática administrativa, en un par de años sus servicios serán caducos, obsoletos, por la transformación acelerada en la tecnología. En la empresa la humanidad se convirtió en un recurso más, recursos humanos; en la escuela los recursos humanos son las humanidades. Apreciadas como un adorno necesario. Claro que la escuela es también una empresa en tanto que es un proyecto de importancia social, es decir, es algo que se emprende con un fin común. Pero en el sentido comercial no se ve a la escuela, ya que comercio indica traspaso de cosas materiales de persona a persona. El alumno-producto entra aquí como cosa que se traslada.
La escuela más que una institución del estado es una empresa comercial en la cual el estado invierte lo suficiente para mantenerse; porque una sobre población de producto alumno traerá el desorden. Todos los niños, dice Iván Illich, aprenden que el conocimiento económicamente valioso es resultado de la enseñanza profesional y que los títulos sociales son resultado de la jerarquía alcanzada en el proceso burocrático. En el lenguaje mismo aprender se convierte en adquisición de créditos.
Esta comparación puede resultar irritante o provocar inconformidad con respecto al estado de la escuela, si es que convence. Pero ninguna de estas dos son mi pretensión, mucho menos querer hacer solamente una señalación a la escuela como institución decadente, satanizando su papel en la sociedad y por consiguiente presentarles una lista de cómo debe ser la escuela; y tampoco con el fin de justificar su estado, no soy dueño ni director de una escuela.
La comparación de la escuela con el sistema de una empresa, parece escandalosa o como ya se dijo, satanizante, pero gran parte de ello se debe a que tenemos a la escuela en un lugar muy elevado. Le otorgamos a la escuela funciones, que no le pertenecen totalmente y en el mayor de los casos su participación es mínima. Una de estas funciones otorgadas exageradamente es: la escuela como motor del desarrollo económico; otra función: a mayor escolarización menor el índice de violencia; y la más importante para esta exposición, la escuela como educación total. Estas tres funciones, otorgadas a la escuela, son manejadas en el discurso político muy frecuentemente. Al reconocer estas funciones como una exageración que se hace de la escuela, el lugar de la escuela deja de ser tan alto. Así pues deja de ser escandalosa y satanisante la comparación de la escuela con la empresa.
Cuando la realidad apesta, todo lo irreal se convierte en nuestra salvación. En este caso la escuela (con su realidad que apesta) debe ser precisamente como no es, debe ser su irrealidad. La escuela debe ser la idea de escuela. Vemos pues oposición de lo real de la escuela con lo ideal de la escuela. Real es opuesto a ideal. Esta dualidad real-ideal, nos presenta a lo ideal como perfeccionamiento de lo real, pero antes de ser perfeccionamiento es la negación de lo real, es lo opuesto. Donde el deber ser de la escuela, es decir, la idea de escuela es la negación de la misma. Bajo tantas críticas imperantes a la escuela, el deber ser de la escuela se tornará no-ser empresa comercial. Lo real es lo que es y lo ideal es como debe ser lo que es. En dicho pensamiento dual, lo real es opuesto a lo ideal, y esta oposición nos presenta a cada opuesto como independiente; pero esta independencia no puede ser, ya que la idea, aunque sea opuesta ha surgido de lo real en tanto que es dizque el perfeccionamiento, luego entonces cómo pretende negar toda relación al presentarse como independiente.
Se objetará diciendo que lo ideal tuvo su origen en lo real, y que ahora no tiene nada que ver. Pero, les diré, su fundamento sigue siendo lo real, porque si no hay real a quien enderezar el deber ser no seria, no tendría razón de ser. El deber ser quiere ser real, y esto significa la negación de él mismo. Y además ¿Quién le dijo al deber ser que puede llegar a ser? ¿Quién dice que la escuela puede llegar a no-ser empresa, solo diciéndolo, solo ideándolo? El pensamiento dual es el que no nos deja ver la verdad de la escuela.
Ahora bien, haciendo unidad a esta dualidad, es decir, reconociendo que lo real no es sin lo ideal y que lo ideal no es sin lo real: se necesitan para ser lo que son. El ser y la nada, nos dice Hegel, son uno mismo’’, “la verdad del ser, como de la nada es pues, la unidad de ambos” . También, Nietzsche, concibió la dualidad al igual que Hegel, solo que Nietszche le encontró un origen moral, a la que llamó “la antinomia de los valores” donde el bien y el mal son puestos como contrarios e independientes , como en sí, puesto que los moralistas no pueden concebir que el bien tenga una relación con el mal. Si el bien vence al mal el bien pierde todo sentido. Se necesitan ambos para ser.
La escuela real y el deber ser de la escuela son uno mismo. La escuela debe ser lo que es. La escuela empresa debe ser escuela empresa. El deber ser de las universidades, es la privatización de las mismas, que prácticamente es un hecho. La escuela esta determinada por el sistema político- económico. Y este sistema a la vez por el pensamiento. Sistema y pensamiento se determinan entre ambos.
La educación en su sentido más amplio es el transmitir conocimientos de generación en generación con el fin de satisfacer las necesidades. A partir de esta definición parece que la educación es el principal enemigo de la transformación y el cambio, ya que el hecho de transmitir es con el fin de conservar; pero dicha transmisión provoca, inevitablemente, la transformación del conocimiento mismo. Porque los conocimientos transmitidos generan otro conocimiento: una vez captados los conocimientos por el individuo este hace una nueva relación entre ellos y su saber de la cual surge un conocimiento nuevo, que bien puede ser la negación del anterior.
La escuela también transmite conocimientos de generación en generación pero no provoca transformación, sino pura conservación. Los alumnos egresados de una preparatoria técnica saben que deben vender su conocimiento, trabajando, lo antes posible porque este, caducara en un tiempo determinado, por no decir en un par de años.
Le educación, como ya lo vimos antes es amplia, es conservación y transformación. Y la escuela es pura conservación. Pero la extensión de la educación no tiene sus límites en la escuela, antes bien, la educación integra a la escuela dentro de ella como una parte de la parte conservadora. Por eso limitar la educación a la escuela, como lo hacen en el discurso político, es como limitar la sexualidad al coito. Aunque no se puede negar que escuela y coito son integrantes de la educación.
El estudiar, también es más extenso que la escuela, a pesar del comentario que dice que no se estudia por que no se esta inscrito en una escuela. La matricula no hace al estudiante. Pero cuando limitamos el estudio y la educación a la escuela y vemos que la escuela es como no debe ser, se nos cierra la educación y el estudio al cerrar la escuela. El estudio también forma parte de la educación.
La escuela se asemejará al sistema existente; pero mientras se piense dualmente, en el sistema que sea, se ideará a la escuela como deber ser, como un no rotundo, inalcanzable. Cómo podría la perfección de la idea, vivir en este mundo imperfecto. Sistema y pensamiento son principales determinantes del estado de la escuela; y de esto me negaré a deducir un deber ser del sistema y del pensamiento desde el dualismo.
Hay muchos factores que determinan a la escuela, el devenir nos puso a la economía como fundamental; pero el pensamiento a su vez determina a la economía. Sin embargo la economía como sujeto, es algo vacío, es un cascarón. El pensamiento como determinador de la economía y la economía como determinador, son diferentes cascarones.
La escuela, dentro del pensamiento dual, se convierte en la maquina de sueños. Nos va a llover y a llover, esperando la democracia como deber ser, esperando el deber ser de la escuela. Esto no significa renunciar a la resistencia. Todo lo contrario, esto significa que debemos hacer la critica desde otra perspectiva.
La economía en tanto que su problemática indica qué, cuánto y para qué producir, la intervención del gobierno, ante la globalización de la misma, es un chiste. Al establecer salarios mínimos como los actuales, aun siendo la escuela como deber ser, ¿cuántos podrán asistir a ella?
La escuela para todos no fue sino hasta que el sistema(la voluntad de poder) la necesitaba; hasta que necesitó un instrumento efectivo para la proletarización. No fue por humanismo, no por la realización plena del hombre. Esto sólo embonó muy bien, al igual que los descuentos en las empresas comerciales que, secundariamente, benefician a la gente.
La escuela (recinto sagrado) no era para todos porque no se veía como la encargada de proletarizar. Al igual que la escuela, el ejercito no era para todos, Foucault en vigilar y castigar expone que el soldado era elegido por sus dotes naturales(fuerte, valiente) y que luego con el desarrollo de la técnica militar, cualquiera podía alcanzar a desarrollar esos dotes naturales: La armada para todos. La múltiple utilización de instrumentos de trabajo exigió que cualquier trabajador debe leer y manipular máquinas.
Para ver esto consultar el libro: La educación como conquista (empresa franciscana en México) de José María Kobayashi.
Castrejón Diez, Jaime, Estudiantes, Bachillerato y Sociedad, Editorial Colegio de Bachilleres, Mx. 1985; PG 24-25
Hegel, Enciclopedia de las Ciencias filosóficas, Editorial Porrua, Mx, 1997; PG 55 parágrafo 88.
F. Nietzsche, Obras Completas (Más allá del Bien y del Mal), EDT. EDAF, Madrid, 1969; PG. 401-2
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