El Juntos Podemos Más: ¿ficción o realidad?

Por: Leopoldo Lavín Mujica
Fuente: www.g80.cl (14.05.08)

El sentido común almacenado en los circuitos neuronales de la Izquierda durante décadas de voluntad emancipadora termina siempre por revelarse útil contra las payasadas políticas. Los datos enviados al lóbulo frontal son de una racionalidad a prueba de balas, mitos, creencias y manipulaciones. Interpretar correctamente tales mensajes lleva siempre a concluir que las elites concertacionistas se contorsionan en el estrecho margen de gestión del régimen postdictadura. Y confiar en la ultraderecha aliancista y en las promesas de Piñera produce cortocircuitos en las redes de la izquierda.

Se desorienta y desconcierta la buena voluntad ciudadana si no hay un pragmático plan B donde la Izquierda antineoliberal denuncia con fuerza, claridad, unidad y método el carácter antidemocrático del régimen postdictadura. Si no se plantea y explica, aprovechando la coyuntura favorable para hacerlo, la necesidad de una Asamblea Constituyente. Con mayor razón después de la votación parlamentaria que sacraliza el sistema binominal. Por eso mismo, urge construir un acontecimiento que marque un hito político que concite debate público y obligue cobertura mediática.

¿Por qué no preparar ya las primarias para elegir al candidato del Junto Podemos Más?

Se constata que cuando los dos bloques dominantes se mimetizan en lo fundamental, los ciudadanos vuelcan su mirada hacia un JPM, inexistente en la realidad, pero identificado como referente portador de los cambios anhelados. El pueblo proyecta sus deseos de vida mejor en un fantasma de unidad.

Sin embargo, en vez de responder con sabiduría a las ansias democráticas con un referente real unitario que hable y proponga una agenda de movilizaciones, se imponen los plazos de los que prefieren andar rogando que se les deje entrar al parlamento (esperemos que no sea para vivir de las voluptuosas dietas).

El correr del tiempo muestra que la ideologías políticas antidemocráticas fracasadas del capitalismo tardío al contemporizar y pregonar la confianza ciega en la tecnocracia incompetente no prepara el país para los virajes civilizacionales (*). Se oculta el significado de la coyuntura planetaria; la profundidad de la crisis energética-ecológica-financiera-alimentaria y su impacto local en la vida diaria del ciudadano-trabajador-asalariado y en las demandas de igualdad y de derechos colectivos. De esta manera se legitiman los desórdenes generados por el modo de vida disociador impulsado por el neoliberalismo financiero global y su mecanismo intrínsico de explotación ad hominen.

Tampoco se puede ser portavoz de las demandas populares y acarrear al mismo tiempo credibilidad al modelo de explotación y de reformas con cuentagotas. Cuando lo que se necesita es enfrentar con pedagogía política el proyecto neoliberal compartido por los dos conglomerados políticos dominantes. La Izquierda auténtica no es pedigüeña. Su legado es la lucha por la vida digna.

Cuando los dos precandidatos de la coalición gobernante se reúnen con los poderosos para rendirles cuenta y pedirles consejos acerca de la gobernabilidad del sistema de dominación cabe aprovechar la ocasión para tomar la foto, disecar la escena y ridiculizar el juego grotesco de sus actores.

Con mayor razón si las condiciones están dadas para levantar candidaturas parlamentarias y presidencial de la izquierda auténtica para el 2009.

Por eso mismo se lanza por la borda lo andado y no se avanza si se utiliza al movimiento social (y el sindical) cómo mera correa de transmisión de intereses de dirigencias partidarias. Lo lógico es apoyar las dinámicas de lucha unitaria, construir un movimiento popular conductor de esperanzas y proponer un programa con perspectivas políticas transformadoras. El resto es paja.

Por ejemplo, los apoyos a un ministro del Trabajo (por muy honesto que sea el individuo es en un dispositivo gubernamental que se encuadra dicho ministro) de un gobierno que actúa a la zaga y bajo presión deben ser críticos y no cheques en blanco. La euforia y el jolgorio de los vítores permiten a los publicistas de las coaliciones gobernantes dividir el movimiento sindical y contabilizar votos.

Al no confiar en sus propias fuerzas se fortalece al adversario … en su política errada. Ahí está el informe de la Comisión por la Equidad del gobierno. El neoliberalismo chilensis puede dormir tranquilo. Se le niega a los sindicatos el derecho a huelga real, se santifica el poder del capital, se garantizan las altas tasas de ganancia y se le da luz verde a las prácticas patronales antisindicales. ¿Qué hará la CUT después de su combativo Congreso?

La incapacidad de las baronías del PS disidentes del “escalonismo” de levantar algo más que una cacofonía de lamentos fue registrada por la ciudadanía alerta. Por eso mismo la mirada se dirige a la izquierda.

En los tiempos así presentes los militantes establecen sus redes, democratizan la vida partidaria y exigen cuentas a sus dirigentes de los pasos dados y por dar. Se hace un balance de lo hecho y se planifica la acción. Es el momento del factor subjetivo. Es aquí donde se ubica el motor de la acción para construir y hacer política de la única manera posible: componiendo un relato común argumentado; tejiendo desde abajo la unidad de las fuerzas transformadoras; afirmándose en las virtudes liberadoras del imprevisible y determinante conflicto social. Poder endilgarlo juntos es el desafío.

(*) Un sólo botón de muestra de la irracionalidad tecno-política: en un país de volcanes bailando encima de placas tectónicas inestables, Ricardo Lagos propone construir centrales nucleares.

Leopoldo Lavín Mujica es profesor del Département de philosophie du Collège de Limoilou, Québec, Canadá.
 
 
 

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