Hacia una educacion para la democracia

Por: Lic. Raúl Andrés Cima*
Fuente: icalquinta.cl

Psicólogo, dedicación  independiente.
José Verdi 2942  –  Bº Juan XXIII  –  CÓRDOBA
Tel. 4890115
familiacima@arnet.com.ar

Eje temático : Procesos de enseñanza y aprendizaje y construcción de conocimientos. 
            
Relaciones vinculares implicadas en estos procesos.

 Resumen:

 Tras analizar brevemente la Educación como el proceso  Enseñanza-Aprendizaje  generacional, a través de las diversas   modalidades  manifestadas a través de la historia, trato de ver  cómo influyó en la construcción de las características de  personalidad de los sujetos sociales y cómo debería ser si   pretendemos que aporte  a la construcción de una real Democracia  participativa
 
                           HACIA UNA EDUCACIÓN PARA LA DEMOCRACIA

Un análisis de los procesos de enseñanza-aprendizaje y construcción del conocimiento, como  aporte a  elaborar una Educación para la Democracia
Es mi intención aportar para el debate  algunos elementos de mi experiencia y análisis personal-profesional   sobre el  fundamental  tema de la educación y los  procesos que la componen.

Para ello, considero necesario en primer lugar, aclarar  lo que se entiende por  Educación ya que, de las diferentes visiones  que de ella se den, surgirán consecuentemente los distintos conceptos sobre sus fines, métodos, el rol de sus componentes maestro-alumno y el aporte que puede brindar  a la construcción de una verdadera Democracia.

Sobre la  Educación como función social, entiendo  que se trata del proceso humano que reemplaza el  mecánico, programado y rígido instinto animal,  por la transmisión  relativamente libre de las pautas de conducta, principios, valores, información y capacitación  que a las generaciones adultas le resultaron útiles para su adaptación al medio, subsistencia y desarrollo, con el objeto de servirle  para los mismos fines  a las nuevas generaciones, aportando con  ello a la preservación y mejoramiento de la especie.

Descripción  que deja entrever el componente  relacional  funcional activo  entre dos sujetos que interactúan: uno, el adulto, que trasmite las pautas adquiridas y desarrolladas en su vida; y el otro, el joven, que  recibe y adquiere pautas que ayudan a su desarrollo a la vez que modelan y en parte condicionan  su estructura personal-conductual.

Y para analizar su forma y contenido voy a partir del origen de la palabra educación: educar,  proviene del latín  e-ducere, que significa “conducir hacia a fuera”,  es decir, hace referencia al proceso de  permitir y posibilitar que las potencialidades interiores tengan expresión  al exterior  con el fin de que  se desarrolle y defina la individualidad de cada sujeto. Por lo que, si el propósito es educar a una persona, se cumplirá  solamente si se le dan las armas para que ella misma decida hacia dónde quiere ir.  Así, educar es  despertar al educando en dirección de su propia vida, de su propia libertad. Dar educación, es dar libertad y admitir por ello, que se la pueda usar en un sentido diferente de las preferencias del educador. Lo contrario no es educar sino “inducir”,  palabra en la que el prefijo in indica que se “conduce hacia “adentro”, por lo que el discípulo, lejos de levantar vuelo hacia sus propios descubrimientos y su  realización, se somete al autoritarismo del maestro, incorporando sin cuestionar  lo que éste le enseña, para  terminar siendo no lo que él quiere de sí sino lo que otro pretende que sea.

Encontrándonos así ante la relación dialéctica enseñanza-aprendizaje que será ejercida por cada sujeto según la concepción  de la educación que tenga:  ya sea  en el sentido de “educar” o en el de “inducir”. 

Así, de acuerdo a  lo expresado se puede  afirmar que, según se  adhiera a una u otra de esas  concepciones de la educación,  se han dado dos posiciones claramente opuestas y definidas: una, que con  variantes solo de forma se ha mantenido en su estructura similar hasta la actualidad,  conocida como “tradicional”;   y la otra, denominada “escuela nueva”, que intentó producir cambios radicales en ella pero que, al cuestionar con su práctica el orden social establecido, no logró nunca  imponerse a pesar de estar sostenida por  ilustres personalidades, entre otros  Rousseau,  Claparede, Dewey, Ferriere, Montesori, Neill, Bidet, Francois Doltó, Decroly, Pestalozzi, , etc. etc.

Respecto a la Enseñanza,  se puede decir  con Piaget que,  “una concepción  tradicional”que considera al niño un hombre en miniatura ya prefigurado y concibe el desarrollo individual en nada más que una actualización autónoma de facultades biológicas virtuales, no dará lugar a la experimentación y  dirá que la educación se reduce a la simple instrucción intelectual, tratándose por tanto de alimentar unas facultades ya hechas y no de formarlas, por lo que  bastará entonces  con acumular conocimientos en la memoria”. Resultado  que se comprobará posteriormente con un examen en el cual  se expondrá o “repetirá  lo aprendido.

Por el contrario, una concepción  “nueva”  de la educación, diferente a la anterior, considerará al niño-alumno un  ser en construcción que solo irá desarrollando sus potencialidades en la medida  que vaya experimentando su existencia con autonomía, durante la cual no solo actuará siguiendo reglas  adquiridas  en la interacción social sino nacidas de su propia actividad vital adaptativa.

 Ocupémonos ahora  del  Aprendizaje (el aprendiz o alumno).   La concepción llamada “tradicional”, al considerar al niño como un hombre ya prefigurado en miniatura,  solo espera de él que tenga la fuerza interior suficiente para  “alimentar” con información sus potencialidades. Para ello deberá  aprender a contenerse, postergar sus intereses individuales y someterse al régimen del dictado de las diferentes materias a fin de prestar atención  y memorizar los  contenidos impuestos por los adultos, a pesar de que él  sienta que no le interesan porque no le dan respuesta a los problemas que le plantea su vida  presente  y deba por tanto  descartar su respuesta espontánea y adormecer su actividad creativa. El psicólogo y pedagogo Claparede  lo expresa  así en 1905: “Si se diferencian la estructura del pensamiento y su funcionamiento, puede decirse que la pedagogía tradicional atribuye al niño una estructura mental idéntica a la del adulto, pero un funcionamiento diferente: ve de buena gana  al niño capacitado para captar todo lo que es lógicamente  evidente para el adulto; pero al mismo tiempo lo considera como funcionalmente diferente, en el sentido de que mientras el adulto tiene necesidad  de una razón, un móvil para obrar, el niño sería capaz  de obrar sin motivo,  de adquirir los conocimientos más dispares, de hacer cualquier trabajo, simplemente porque se le exige en la escuela, pero sin que esa tarea responda a ninguna necesidad propia  de su vida de niño”.

Expresión de Claparede que, desde la visión “nueva” es  aclarada y completada  por Piaget: “La verdad  es precisamente lo contrario: las estructuras intelectuales del niño no son las nuestras de adultos. Sin embargo, en cuanto a la razón funcional, el niño es idéntico al adulto,  y al igual que éste  es un ser activo cuya acción, regida por la ley del interés o la necesidad,  sólo alcanza su pleno rendimiento si se suscitan los móviles autónomos de esa actividad”. Es decir que, desde esta nueva  visión de la educación, se considera al niño como un ser activo y autónomo que, viviendo su  vida como propia y exclusiva, necesita del motor que  es activado por las  necesidades  que le presenta su experiencia vital, para ir desarrollando y adquiriendo los conocimientos y  pautas de conducta  que respondan  a ella.

 Seguidamente,  precisaré en una  muy apretada síntesis cuales serían los rasgos o características principales de estos dos modelos básicos  de  educación, según sea su accionar sobre algunas  funciones vitales fundamentales :

a) Actividad:  hace referencia no tanto al movimiento físico sino a la autoactividad vital espontánea disparada por el interés de satisfacer una necesidad.
          Ed. Tradicional.:  la frena al  obligar a los alumnos a recibir pasivamente y memorizar los contenidos impuestos desde afuera y que no responden a sus necesidades.
          Ed. Nueva: la estimula al centrar su accionar en responder  a los intereses del niño. Dice Rouseau: “que no aprendan ciencia sino que la inventen”. Y Claparede: “no significa que los niños hagan todo lo que quieran, sino que quieran todo lo que hacen”.

b) Vitalidad:
          Ed. Tr.:  Al fomentar solo el intelecto bloquea la actividad emocional y por ello actúa contra la salud  y la  plenitud de la vida.
          Ed. Nva : trata de atender  a todas las manifestaciones vitales bio-psico-emocionales.  Dice Dilthey: “Solo del fin de la vida puede derivarse el de la educación. Todo lo demás son instrumentos para acrecentarla”.

c) Libertad:  
          Ed. Tr.: la limita y condiciona al obligar a los alumnos a estar sentados, quietos, en silencio, recibiendo pasivamente un programa impuesto desde afuera y por otros, que no responde a sus necesidades. La actividad vital y relativamente libre la ejerce sólo uno de los  sujetos de la relación, el docente, mientras que al otro miembro, el alumno, se le limita  esa posibilidad , impidiéndole  la relación reflexiva entre pares y solo se le permite jugar un rol sumiso, obediente, pasivo y receptor.
          Ed. Nva. Dice Dewey: “más que la falta de coacción exterior designa una actitud mental de movilidad  psíquica en forma de exploración y experimentación”. La fomenta plenamente al  responder al interés del niño. El docente  se preocupará más en ver que sus alumnos sepan enfrentar e intentar  resolver problemas prácticos de su vida en lugar de solamente repetir de memoria sus relatos, respetando el interés por la tarea y su  rol activo, libre, participativo y creativo, como también  la reflexión entre pares,  

d) Individualidad:   
          Ed. Tr :   atenta contra ella al considerar  que  todos los niños de la misma edad tienen iguales condiciones, capacidades e intereses, sin diferenciar las características personales de maduración, cultura, etc. La garantía del éxito está dada  por la identificación con el modelo dado y se castiga al crítico
          Ed. Nva. : Basándose en la ciencia psicológica fomenta el conocimiento y afirmación de las cualidades propias de cada individuo. Aspira a desarrollar al máximo las potencialidades individuales. Dice Claparede: “la pedagogía debe partir del niño; la escuela para el niño y no el niño para la escuela”.

e) Colectividad: 
          Ed. Tr.:  es básicamente individualista  y no tiene en cuenta  las virtudes del trabajo en común y cooperativo. Fomenta la competencia y la selectividad premiando al intelectual-memorista, posponiendo las  cualidades psicomotriz-emocionales.. Dice Piaget: “la Ed. Tr. no conoce más que un tipo de relación social, la acción del maestro sobre el alumno. Aparte de las horas de juego, la vida social entre niños no se utiliza”.
          Ed. Nva.: Dice Wineken: “se busca articular la conciencia individual con la conciencia social”. Y Piaget: “la Ed. Nueva reserva un lugar esencial a la vida social entre niños, cooperando en el trabajo y la búsqueda intelectual, así  como en establecer la disciplina moral.”

f) Disciplina:: 
          Ed. Tr.: se ve obligada a establecer una norma externa de control mediante la imposición de una  autoridad,  premios y castigos, para  frenar la indisciplina producida por el desinterés, el aburrimiento y rechazo de los contenidos  que no responden  a las inquietudes de los alumnos. Dice Piaget: “el niño obediente es a menudo un espíritu sometido a un conformismo externo, pero que en realidad no capta ni el alcance real de  las reglas a las  cuales obedece, ni la posibilidad de adaptarlas o construir  otras nuevas en circunstancias distintas.”
          Ed Nva.: dice Piaget: “la pedagogía nueva busca sustituir las insuficiencias de la disciplina impuesta desde fuera, por otra interior autorregulada, que nace de la  concentración y encauzamiento de las funciones psicobiológicas  en un  interés y se funda en la vida social de los mismos niños.

  g) Contenidos:
          Ed. Tr.:  Son estáticos, congelados, acabados y se convierten en objeto de posesión y poder. No surgen de las necesidades actuales de los niños sino del pasado, de la historia vivida por otros considerados personajes. Dice Dewey : “Los libros, no la vida, son los medios por los cuales los  alumnos tienen contacto con las materias, por eso su actitud debe ser de receptividad, docilidad y obediencia”.
          Ed Nva: Surgen de las inquietudes que le plantea la vida presente a los alumnos, por eso son dinámicos y perfectibles  posibilitando la expansión y el desarrollo personal.

h) Democracia:
          Ed.Tr.: No existe en grado alguno, sino por el contrario todo el régimen escolar es de un verticalismo autoritario y de imposición al cual deben someterse los alumnos. Pregunta Piaget: “¿Se pretende formar individuos sometidos a la coacción de las tradiciones y de las generaciones anteriores? Y Dewey: “El esquema tradicional es, en esencia, una imposición desde arriba y desde afuera”.
          Ed. Nva:  La autoridad es aceptada dado el clima de libertad, respeto, comprensión, diálogo y cooperación con los niños y entre los niños. Dice Piaget: “Únicamente una vida social entre los alumnos paralela al trabajo intelectual conseguirá el doble desarrollo  de personalidades  seguras, dueñas de sí y de su mutuo respeto”.

Dando un paso más, nos encontramos  con  un principio  psicológico básico,  expresado por Wilhelm Reich en 1933, según el cual “todo orden social, a fin de preservarse, modela y  estructura las características psicobiológicas de personalidad de los sujetos que lo integran”. Y como la educación, es la trasmisora de la cultura que responde a un orden social determinado, podemos afirmar  que es mediante ella que se modelan  las características de personalidad de las jóvenes generaciones. Veremos seguidamente, como acciona sobre los niños cada modelo educativo.

          Ed. Tr.: de acuerdo a lo expresado,  no podría producir otra cosa que individuos intelectuales y fríos, pasivos, dependientes, dóciles y sometidos, sin pensamiento crítico, competitivos, individualistas, desvalorizados y con dificultades para la comunicación y cooperación social. Dice Francois Doltó: “en la actualidad, salvo raras excepciones, la adaptación a la escuela es un claro signo de neurosis”.

          Ed. Nva:  posibilita la expansión y desarrollo de los niños, con pensamiento crítico, concientes, autodisciplinados y autovalorados, seguros de sí, capacitados para la integración y la cooperación con sus pares.

Y para acercarnos al objetivo del presente trabajo, debemos avanzar un paso más. Deberemos  entonces  referirnos a la Democracia. ¿Qué cosa es? ¿en que consiste?
Nuevamente como lo hicimos con la educación, trataré de definir y aclarar su contenido.

Podemos decir que, como función social, se trata de una de las maneras como  el ser humano se hace cargo de administrar y mantener en armonía el orden socio-natural, es decir, el sistema de gobierno que se da para reemplazar lo que en los animales se cumple de manera espontánea y  preestablecida mediante el instinto.

Y concretamente en cuanto a su  forma y contenido, si nos atenemos nuevamente al origen de su nombre, nos encontramos con que Democracia proviene de Demos, pueblo, y krátos, autoridad, gobierno,  es decir que, hace referencia al “sistema de gobierno basado en el reconocimiento del principio de que toda autoridad emana del pueblo, y que se caracteriza por la participación de éste en la administración del Estado. Garantiza las libertades básicas del individuo, así como la efectividad de la libre elección de los gobiernos  y la posibilidad de control de la función gubernativa  por parte del pueblo”. Funcionamiento social que exige la existencia de individuos maduros, críticos, independientes, activos, participativos e interesados en la problemática social.

Ahora bien, analizando la historia de las sociedades, podemos afirmar que dicha forma de gobierno no es algo dado, natural, sino más bien  se trata de un objetivo de desarrollo y maduración  de la conciencia a alcanzar, ya que en la práctica, lo  que se da  actualmente dista mucho del ideal,  pues aún se mantienen  estructuras  verticalista-autoritarias impuestas por sectores minoritarios que dirigen  al pueblo “dictatorialmente” sin  darle participación, y un pueblo pasivo-dependiente, sometido y “cumplidor” del orden social establecido,  por lo que se puede afirmar que,  la  llamada democracia de representantes que hoy tenemos, no es tal, si no solo la apariencia  que  adopta para preservarse un orden social oligárquico que aún prevalece en el  mundo.

Lo cual,  nos permite sacar como conclusión, que ambos sistemas de gobierno están constituidos por diferentes niveles de ciudadanos, con diferentes características de personalidad, y que,  según lo expuesto, son el producto de la adaptación y  educación recibida  por diferentes sistemas de funcionamiento social y que podemos resumir así:

a)   la actual  democracia de representantes, se maneja con el sentido educativo de “inducir”, es decir, el de “moldear” el carácter de los sujetos a las pautas del orden social oligárquico imperante actualmente, con el fin de preservarlo. Lo cual se realiza mediante el sistema educativo “tradicional”. Dice Dewey: “la escuela tradicional encamina
al niño hacia un estatuto de súbdito dependiente de un estado paternalista, lo que significa naturalmente que se opone diametralmente a las concepciones democráticas”.

b) la verdadera democracia participativa, se  maneja por el contrario con el sentido   del término  “educar”, es decir, de fomentar la aparición de sujetos libres, activos y creativos,  que no podrían funcionar  en armonía social más que interesándose, participando espontáneamente y  tomando en sus manos el orden social, cooperando y complementándose con los demás miembros  con justicia y equidad,  recreando constantemente nuevas formas de conducta que respondan a los cambios que el hombre va introduciendo en el medio natural en el que habita. Hecho éste que, de acuerdo a lo expresado , solo se podrá  concretar  mediante la aplicación  de un  diferente sistema de educación como el  llamado “escuela nueva”.

 Finalizo con palabras de Claparede: “¿como pretendemos formar las cualidades indispensables  para el advenimiento de una democracia sana,  educando a la joven generación en marcos de inspiración  claramente autoritarios? No podemos hacer el milagro de preparar a los niños para ser ciudadanos libres, obedientes a móviles interiores, enseñándoles durante veinte años, a no ser más que sujetos sometidos a una autoridad exterior. La democracia exige ante todo, en el ciudadano, el desarrollo armónico de dos cualidades que se han creído opuestas: la individualidad y el sentido social. Estas dos cualidades son ambas indispensables en la vida y en el progreso de una sociedad. Nuestro régimen escolar tradicional, ¿está acaso organizado para desarrollarlo?… La escuela está muy alejada de la vida, es un medio que no reproduce suficientemente las condiciones sociales en las que está llamado a vivir el ciudadano”:

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