Importancia de la lingüística en el esclarecimiento de la función social del lenguaje

Por: Lic. Luis Leonardo Yance Ramírez1
Fuente: Revista  Cubana Educ Med Super v.14 n.3

Ciudad de La Habana sep.-dic. 2000
Instituto Superior de Ciencias Médicas de La Habana.
FCM «Finlay Albarrán»

RESUMEN
Basados en la unidad dialéctica indisoluble que existe entre el lenguaje y la sociedad, la lengua y el pensamiento se establece, mediante la interpretación marxista de los principios y leyes de la lingüística como ciencia independiente, su importancia fundamental en el esclarecimiento del problema social constituido por la naturaleza de la esencia de la función social del lenguaje, al mismo tiempo que se exponen algunas de las críticas más importantes realizadas por Marx y Engels a varias de las interpretaciones y soluciones que diversas corrientes lingüísticas han pretendido aportar a este problema. Al mismo tiempo, se analiza el surgimiento de la sociolingüística y, dentro de ésta, el desarrollo del llamado enfoque comunicativo como una solución al acuciante problema de la enseñanza del idioma inglés a los profesionales de la medicina en Cuba.
LINGÜISTICA; LENGUAJE; ENSEÑANZA.

Entre el lenguaje y la sociedad, entre la lengua y el pensamiento, existe una unidad dialéctica indisoluble. Uno de los polos sólo puede existir en la medida en que existe el otro; el desarrollo de uno, aunque obedece a leyes y contradicciones internas que le son propias, influye poderosamente en el desarrollo del otro y recibe, a su vez, la influencia de éste. Y es la lingüística en lo particular la ciencia llamada a demostrar la esencia de la función social del lenguaje y a solucionar el problema didáctico-metodológico de cómo enseñar las lenguas extranjeras en un mundo cada día más cultural, social y económicamente unido.

DESARROLLO

La materia de la lingüística está constituida por todas las manifestaciones del lenguaje humano, ya se trate de pueblos salvajes o de naciones civilizadas, de épocas arcaicas, clásicas o de decadencia, y tiene en cuenta todas las formas de expresión. La tarea de la lingüística será:
a. Demostrar la esencia de la función social del lenguaje.

b. Hacer la descripción y la historia de todas las lenguas que pueda ocuparse, lo que equivale a hacer la historia de las familias de lenguas y a reconstruir en lo posible las lenguas madres de cada familia.

c. Buscar las fuerzas que intervengan de manera permanente y universal en todas las lenguas, y sacar las leyes generales a que se puedan reducir todos los fenómenos particulares de la historia.

d. Cooperar en la solución de los problemas fundamentales que existen en la enseñanza de las lenguas extranjeras. e. Deslindarse y definirse ella misma. La utilidad de la lingüística radicará en que es evidente que las cuestiones lingüísticas interesan a todos cuantos «historiadores, filólogos, etc.» tienen que manejar textos. Más evidente todavía es su importancia para la cultura general: en la vida de los individuos y de las sociedades no hay factor tan importante como el lenguaje. Todo el mundo, de hecho, poco o mucho, se ocupa del lenguaje.

Se hace necesaria una definición del lenguaje que, entonces, solamente la lingüística puede aportar; es claro, desde luego, que en cierto sentido el individuo está predestinado a hablar, pero esto se debe a la circunstancia de que ha nacido no sólo en medio de la naturaleza, sino fundamentalmente en el seno de una sociedad que está segura -y con toda razón- de hacerlo adoptar sus tradiciones. Si se elimina la sociedad habrá todas las razones para creer que aprenderá, por ejemplo, a caminar: en el caso por supuesto que logre sobrevivir. Pero igualmente seguro es que nunca aprenderá a hablar, esto es, a comunicar ideas según el sistema tradicional de una sociedad determinada. O, si no, sepárese al individuo recién nacido del ambiente social a que ha llegado y transplántelo a un ambiente totalmente distinto. Es seguro que desarrollará el arte de caminar en su nuevo medio, más o menos como lo hubiera desarrollado en el antiguo. Pero su habla será absolutamente diversa del habla de su ambiente primitivo. Así pues, la facultad de caminar es una actividad humana general que no varía sino dentro de límites muy circunscritos.

Según los individuos. Su variabilidad es involuntaria y sin finalidad alguna. El habla es una actividad humana que varía sin límites precisos en los distintos grupos sociales, porque es una herencia puramente histórico-social del grupo, producto de un hábito social mantenido durante largo tiempo. Varía del mismo modo que varía todo esfuerzo creador, quizás no de manera tan consciente, pero en todo caso de modo tan verdadero como las religiones, las costumbres y las artes de los diferentes pueblos. El caminar es una función orgánica, una función instintiva (aunque no, por supuesto, un instinto en sí mismo); el habla es una función no instintiva, una función adquirida, cultural, social en su esencia. Con esto ha quedado allanado el camino para dar una definición necesaria del lenguaje desde el punto de vista de la lingüística. El lenguaje es un método exclusivamente humano, y no instintivo, de comunicar ideas, emociones y deseos por medio de un sistema de símbolos producidos de manera deliberada. Estos símbolos son ante todo auditivos y son el producto de los llamados «órganos del habla». No hay en el habla humana, en cuanto a tal una base instintiva apreciable. La comunicación humana o animal (si acaso se puede llamar «comunicación»), producida por gritos instintivos, nada tiene de lenguaje en el sentido en que la lingüística lo entiende.

Por supuesto, no todos los lingüistas están de común acuerdo con este respecto. Algunos consideran que la estructura de las lenguas particulares puede ser muy bien en gran medida determinada por factores sobre los que el individuo no tiene ningún control consciente y respecto a los cuales la sociedad puede tener muy poca opción o libertad. Así que puede muy bien ser que los rasgos generales de la estructura del lenguaje reflejan, no tanto el curso de la experiencia propia sino el carácter general de la capacidad de uno para adquirir conocimientos en el sentido tradicional, las ideas innatas y los principios innatos de uno, por lo que los principios de la gramática forman una parte importante, y muy curiosa, de la filosofía de la mente humana.1

Lo anterior obliga a analizar la relación entre lenguaje y pensamiento ya que el punto de vista que se ha venido desarrollando no excluye de ningún modo la posibilidad de que el desenvolvimiento del habla dependa en muy alto grado del desarrollo del pensamiento. Se puede dar por sentado que el lenguaje ha surgido preracionalmente «de qué manera concreta y en qué nivel preciso de actividad mental es algo que no se sabe» pero no se debe imaginar que un sistema bien desarrollado de símbolos lingüísticos haya podido elaborarse con anterioridad a la génesis de conceptos claramente definidos y a la utilización de conceptos, o sea el pensamiento. Lo que se debe imaginar es más bien que los procesos del pensamiento entraron en juego como una especie de afloramiento lingüístico psíquico, casi en los comienzos de la expresión lingüística, y que el concepto, una vez definido, influyó necesariamente en la vida de su símbolo lingüístico, estimulando así el desarrollo del lenguaje. Este complejo proceso de la interacción entre el lenguaje y el pensamiento no es imaginario: se sigue viendo positivamente cómo se efectúa ante los ojos.

En sus obras, así como en su extensa correspondencia, Marx y Engels dedicaron gran atención a estos problemas del lenguaje, en particular en lo atinente a los problemas del surgimiento, carácter y evolución histórica del lenguaje, con lo cual echaron las bases para una concepción dialéctica de la evolución lingüística y una orientación materialista de la lingüística.

A diferencia de las filosofías idealistas en boga, Marx veía en el lenguaje la manifestación de la vida real, de la actividad social del hombre y el producto, a la vez, de dicha actividad. Marx y Engels concibieron siempre el lenguaje como un hecho sociohistórico, de ninguna manera como un hecho natural o como algo divino y misterioso.

Engels, en particular, decidió dedicar gran atención a los problemas de la lingüística, tanto general como particular. En estudios como El papel del trabajo en la hominización del mono, resolvió problemas tan complejos como el de la relación entre lenguaje y sociedad, el origen del lenguaje, la relación del lenguaje con el pensamiento y con la actividad material productiva, lo social y lo individual en el lenguaje. En otros trabajos (Origen de la familia, la propiedad privada y el Estado) estudió problemas de la evolución histórica de la sociedad en relación con la del lenguaje, dando así por sentado, de un modo práctico, a la vez, que la evolución de la lengua no es idéntica a la evolución de la sociedad, ya que entre ellas existen evidentes desfasamientos, pero que, debajo de sus respectivas leyes, existen profundas y esenciales interconexiones (que en última instancia deben remitirse a las relaciones del tipo formal contenido entre lengua y pensamiento). En tales trabajos, Engels se remitía con frecuencia a los resultados obtenidos en la época por la lingüística histórico-comparativa indoeuropea, sobre todo en lo relativo a la lexicología y etnología, campos en los cuales veía fuentes valiosas para el conocimiento de la prehistoria y la temprana historia de la sociedad humana (así, por ejemplo, los términos de parentesco como testimonios de la organización gentilicia, del pase del matriarcado al patriarcado, etc.). Engels no se cansó, por otra parte, de subrayar el papel del lenguaje como factor activo en el proceso del conocimiento humano y, por ende, del desarrollo social mismo. No es posible olvidar, por ejemplo, que cuando habla, en Dialéctica de la naturaleza, del papel del trabajo en el surgimiento y desarrollo del hombre, menciona el lenguaje como factor activo en dicho proceso («Primero el trabajo, luego, y con él, la palabra articulada…>») elucidando así de manera genial uno de los grandes misterios que hasta ese momento lastraba el desarrollo de la lingüística como ciencia. En La ideología alemana (1845-1846) Marx y Engels exponen las tesis fundamentales de la concepción marxista del lenguaje. Allí combaten el idealismo precisamente apoyándose en el carácter material del lenguaje, como expresión del pensamiento y poderoso instrumento, a la vez, en la formación y desarrollo de la noesis.

El lenguaje, es tan antiguo como la conciencia práctica, real, existente para los otros. El lenguaje, al igual que la conciencia, surge a partir de la necesidad, de la imperiosidad de la comunicación intersubjetiva de los hombres. De modo que lenguaje y conciencia (semiosis lingüística y noesis) aparecen desde su origen como productos esencialmente sociales (históricos). Fenómeno social por excelencia, el lenguaje es, según Marx y Engels, el principal (pero no el único) medio semiótico de la sociedad humana. La excepcional importancia del lenguaje entre los factores sociales del desarrollo, reiteradamente puesta de relieve en las obras de Marx y Engels, obliga a concebir el lenguaje como fenómeno social específico al servicio de toda la sociedad, o sea, no condicionado en su esencia por un determinado carácter de clase. La reducción de la lengua a fenómeno supraestructural, error que en este siglo cometió el lingüista soviético N. Ya. Marr y que fuera portunamente criticado por J. V. Stalin, es un peligroso empobrecimiento de la visión del lenguaje; semejante reducción generalmente se apoya en los aspectos más superficiales de la estructura u organización interna de la lengua, particularmente en el nivel léxico y los usos estilísticos. Cuanto más se adentre en esa estructura lingüística, en cambio, más se acercará a mecanismos crecientemente universales y, en última instancia, meramente utilitarios, instrumentales.

Ya en los manuscritos de lo que sería La sagrada familia (1845), Marx escribía que el lenguaje existe para el individuo que lo emplea solamente en tanto en cuanto existe también para sus demás usuarios, de donde se desprende el carácter socialmente condicionado del lenguaje (esta tesis reaparece en Saussure, quien la restringe a lo que el denomina la langue). Particularmente en el plano semántico, del contenido, tanto en las manifestaciones lingüísticas literarias como en las no literarias, se confirma el condicionamiento social del lenguaje. Al subrayar esto, Marx y Engels se oponían a las concepciones sicologistas propias de H. Steinthal, el único gran seguidor de Humboldt en el siglo XIX y creador de la teoría del sicologismo lingüístico. Este autor concebía el lenguaje ante todo partiendo del acto individual de habla, de modo que su concepción consistía en ver el lenguaje como manifestación del espíritu, ya colectivo (lenguaje de la comunidad), ya individual (habla individual, idiolecto). Para Marx y Engels, en cambio, el condicionamiento social del lenguaje vale tanto para el habla individual cuanto para la lengua de la comunidad.

En el ya citado Papel del trabajo en la hominización del mono, Engels concibe el lenguaje a la vez como producto del trabajo y como factor que, conjuntamente con aquel, influye decisivamente en la diferenciación cualitativa del hombre respecto del mundo animal. Si esto es así, se deduce que el role importantísimo del lenguaje en el origen y ulterior desarrollo de las formas de relación de los hombres en el seno de la sociedad primitiva se halla orgánicamente ligado al origen y ulterior desarrollo del propio lenguaje en las etapas más tempranas del desarrollo social.

La evolución posterior es seguida por Engels en El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado (1884), donde muestra que, si en la etapa inicial de la comunidad primitiva la existencia y la evolución del lenguaje estaban determinadas por el complejo de fuerzas que interactuaban en forma de relaciones gentilicias (cada gens o tribu tenía su propio dialecto, que por la gama de sus medios expresivos respondía a las necesidades comunicativas de los miembros del grupo), con la progresiva subdivisión de las tribus de un área dada se diferenciaban también sus dialectos, como resultado histórico regular y necesario del crecimiento de la comunidad humana. El período en que, por diversas razones, se producía el intercambio y acercamiento estrecho entre tribus, revelaba asimismo una interacción de sus respectivos dialectos. Con esto, Engels rechazaba tanto la teoría del surgimiento del lenguaje en un punto dado del planeta (teoría monogenética) como la teoría schleicheriana del tronco lingüístico, que concebía la evolución lingüística «en línea recta» a partir de una lengua común, según un proceso de progresiva e irreversible diferenciación en la etapa histórica. Tenía conciencia Engels de la complejidad de la evolución lingüística, caracterizada en la sociedad primitiva por procesos divergentes y convergentes.

La formación de las nacionalidades, en la sociedad de clases, trae como consecuencia la unificación lingüística sobre bases, no ya gentilicias, sino territoriales. Al mismo tiempo, la final diferenciación de la sociedad en clases, la división del trabajo y la complejización de la vida social producen una complejización correspondiente en el lenguaje que se despliega en niveles estilísticos, formas dialectales sociales y regionales, y se enriquece sobre todo en el nivel léxico. Así continúa Engels, siguiendo el pase al lenguaje escrito y a las lenguas nacionales: siempre vio la unidad dialéctica de la estructura interna de la lengua y su expresión sustancial y uso social. Para él, la lengua está constituida por la unidad orgánica de los componentes materiales (sustanciales) e inmateriales (semánticos, noéticos), que hunden sus raíces en el pensamiento. El componente material de la lengua, su forma externa, es fónico (secundariamente gráfico). Al decir Marx y Engels que el lenguaje es la realidad inmediata del pensamiento y la envoltura material del pensamiento, tienen en mente la unidad dialéctica de contenido y expresión, tanto en la función noética e interiorizada del lenguaje como es su función semiótica (comunicativa) externa. Tal es la contradicción y la unidad dialéctica fundamental del lenguaje, la dialéctica de forma y contenido, que resulta determinante tanto en sincronía como en diacronía; en esa unidad y lucha de contrarios, el contenido semántico es el elemento determinante. Aunque no formulada en estos términos de la lingüística moderna, ésta era la concepción lingüística de los clásicos del marxismo.2-5

Otra idea esencial, que sería ulteriormente elaborada por V.I. Lenin (Cuadernos filosóficos, Materialismo y empiriocriticismo), es la relativa al papel generalizador del lenguaje, idea que se encontraba ya en la obra hegeliana y, antes, en los filósofos de los siglos XVII-XVIII, especialmente entre los empiristas ingleses. En la ideología alemana, dicen que los nombres (términos) «son sólo abstracciones de las relaciones reales de los diversos individuos, y esos objetos son simplemente relaciones distintas de los diferentes individuos, con respecto a cada uno de los cuales se convierten en objetos únicos, o sea que, sencillamente, distintos objetos tienen en común solamente el nombre».

La idea reaparecerá más tarde en Dialéctica de la naturaleza. El significado de la palabra es una relación históricamente constituida entre el aspecto fónico exterior de la palabra y el objeto material que, por vía noética, es designado por ella, relación que se conforma en la conciencia a partir de la praxis y encuentra expresión en el lenguaje. El significado es, así, relativamente independiente del significante, pero inseparable de él. Con estas ideas, que anticipan algunas nociones saussurianas ampliamente difundidas hoy día, Marx subrayaba que el aspecto significativo de las palabras no es solamente reflejo y expresión de las experiencias colectivas, de la praxis social, sino que asimismo en su conformación se hace valer la presencia de determinada relación social. En polémica con A. Wagner «según el cual el hombre habría conformado los significados generalizados de las palabras en el curso del desarrollo de la evaluación teórica del mundo exterior», Marx observaba que las denominaciones verbales (nombres, términos) de objetos y actividades son expresión de la experiencia social acumulada, consecuencia de un proceso productivo reiterado.

«La denominación sólo expresa como idea lo que la verificación reiterada ha convertido en experiencia, o sea, que a los hombres que viven ya en determinada circunstancia social les sirven ciertas cosas exteriores (…) Los hombres no hacen más que darles a esas cosas nombres especiales (genéricos).» Esto señalaba Marx en una nota crítica al Manual de Economía Política del citado Wagner. Así, los significados de los lexemas reflejan los fenómenos de la sociedad y de la vida síquica del hombre, son producto del desarrollo histórico y cambian del mismo modo que cambian las relaciones sociales, en dependencia de los cambios ocurridos en las relaciones sociales (en este sentido explicaba Engels, por ejemplo, los cambios ocurridos en el significado de las palabras basileus, griega, y rex, latina) o de los cambios ocurridos en la realidad misma, ya sea social o natural. De ahí que Marx y Engels no pudieran estar de acuerdo con el sicologismo lingüístico de Steinthal, para el cual las palabras no tenían un significado delimitado y sólo adquirían uno concreto en el momento en que se las empleaba, idea que, asombrosamente, aún se encuentra en algunos lingüistas de hoy. Así, pues, en lo tocante a la tan actual polémica en torno a la teoría del signo lingüístico, la posición asumida por los clásicos del marxismo no deja lugar a dudas y evita a la vez 2 frecuentes deformaciones: ni se puede decir que las palabras sean meros símbolos o representaciones exteriores, a posteriori, de los conceptos e ideas (con lo cual se rompería la unidad dialéctica de contenido y forma tanto en el lenguaje como en el pensamiento mismo), ni tampoco que haya una motivación o nexo directo entre objetos y palabras, ya que la mediación de esa conexión pasa por el condicionamiento social y el correspondiente proceso noético.

El problema de la relación entre pensamiento y lenguaje interesó mucho a los clásicos del marxismo-leninismo. Subrayaron la unidad dialéctica entre ambos, pero no los consideraron como idénticos (cosa que sí hacen Schleicher y otros): la unidad de ambas categorías se deriva de la ligazón orgánica entre un lenguaje en evolución y la mutabilidad-inmutabilidad de un pensamiento humano en constante proceso histórico de desarrollo y perfeccionamiento, condicionado por el desarrollo del hombre mismo, de la sociedad.

En la ideología alemana puede leerse: «Ni las ideas ni el lenguaje constituyen un dominio propio: no son más que expresiones, manifestaciones de la vida real». El pensamiento refleja la realidad; la expresión lingüística es la materialización del pensamiento humano y, a la vez, una expresión acerca de una realidad dada, una comunicación respecto a ella. El lenguaje es el instrumento inmediato del pensamiento, ya que sirve a su proceso interior mismo; y es, al propio tiempo, su instrumento mediato, es decir, el vehículo de su trasmisión y objetivación. De modo que el lenguaje, instrumento del pensamiento, se conforma siempre al servicio de éste, «lo acompaña», pero a su vez reacciona dialécticamente sobre él, influyéndolo en la medida en que lo fija y hace objetivo (lo materializa).

En el curso de la evolución histórica «y esto es de suma importancia para rebatir las exageraciones del relativismo lingüístico whorfiano o weisgerberiano», pensamiento y lenguaje siguen un curso evolutivo en ambos casos condicionado por la evolución social (el subrayado es nuestro), pero relativamente independientes entre sí. Es decir, según leyes de desarrollo específicas de cada uno. Se sabe, en palabras del propio Engels, que la dialéctica subjetiva (el pensamiento, ante todo el conocimiento) es un reflejo de la dialéctica objetiva y sigue, en líneas generales, su mismo proceso. El lenguaje, instrumento del pensamiento en sus procesos de abstracción, tiene sus propias estructuraciones y, por ende, sigue su propio curso de evolución.

Basado en estos aportes fundamentales, en los últimos treinta años, aproximadamente, un renovado interés, que no solamente se debe a los lingüistas, va dando lugar a la aparición, afianzamiento y desarrollo de la sociolingüística, así como de la sicolingüística y del estudio filosófico del lenguaje. Como todo concepto científico nuevo, el de sociolingüística aún no tiene el mismo sentido para todos los interesados, ante todo, conviene distinguir 2 amplias problemáticas, según la dirección del influjo que interese considerar:

• La problemática propiamente sociolingüística está comprendida dentro de la esfera del múltiple y complejo influjo de la sociedad sobre la lengua.

• Por el contrario, la que se puede llamar problemática linguosociológica está comprendida dentro de la esfera de problemas (sociológicos) relativos al papel de la lengua en el seno de la sociedad, como uno de los factores que interactúan en ella. Por cuanto respecto a la primera problemática, hay que decir que no resulta fácil aislar aquellos aspectos de la lengua que reciben el influjo directo de la sociedad, ya que toda la lengua, y por consiguiente, en última instancia, todos sus aspectos parciales están socialmente determinados. Así, pues correspondería a la sociolingüística estudiar aquellos aspectos de la lengua que están más directa o inmediatamente determinados por factores sociales.

El especialista V.A. Avrorin subraya que no está justificado distinguir sociolingüística e intralingüística sobre la base de la distinción «socialmente determinado»/socialmente indeterminado».

Por otra parte, existe la misma pugna entre la concepción y la definición amplias del objeto de la sociolingüística y su concepción y definición estrechas. De acuerdo con las primeras, la sociolingüística estudiaría los nexos entre lengua y sociedad, consideradas ambas como «estructuras» (sistemas) en interacción, que varían en correlación. Tal es, por ejemplo, la definición que de ella da W. Bright. En cambio, de conformidad con la concepción estrecha de la sociolingüística, ésta se ocuparía en el estudio de la «Diferenciación social de la lengua en sincronía y en diacronía» (V.M. Zhirmusnki), o bien en el estudio del funcionamiento de las lenguas y las situaciones lingüísticas características para los colectivos étnicos (V.A. Avrorin), entendiéndose por «situación lingüística» el conjunto de papeles que desempeña la lengua en la vida de la sociedad. No existe siquiera consenso entre los especialistas acerca de si debe separarse o no la sociolingüística como disciplina autónoma (o bien considerársela como un «campo intermedio» entre diversas disciplinas). Avrorin se opone, por ejemplo, a que se le segregue de la lingüística (tradicional), lo que dejaría a ésta el estudio de «lo que, supuestamente, se encontraría entre lo socialmente no determinado». Entre los más importantes temas de investigación para los sociolingüistas, se debe mencionar:

• Los subsistemas funcionales de la lengua (socialmente determinados) y, en relación con esto, las variantes de uso permisibles y, su distribución, estilística y situacional.

• Los estilos funcionales.

• Los problemas de bilingüismo y diglosia y, en conexión con esta última, la diferenciación social de las lenguas en el seno de una comunidad lingüística, que sigue los mismos principios generales de la diferenciación estilístico-funcional interna de una misma lengua en la comunidad lingüística dada. Como puede apreciarse, el campo de investigación de la sociolingüística se vincula estrechamente al concepto de norma lingüística. En efecto, no interesan a la sociolingüística ni los fenómenos abstractos y demasiado generales de la «lengua» en sentido saussuriano, es decir, del sistema lingüístico considerado intralingüísticamente, ni tampoco los fenómenos idiolectales demasiado individualizados para tener un valor socialmente relevante; de ahí que su esfera de interés abarque, ante todo, los diferentes usos, las variantes funcionales y estilísticas, el «mesolecto», las características discursivas de la lengua en los diferentes grupos y clases de una comunidad y sus distintas utilizaciones en las diferentes «situaciones lingüísticas».

Se considera por ello que es en esta área donde debe producirse la aplicación de los hallazgos de esta ciencia a la solución del problema decisivo didáctico-metodológico de cómo enseñar las lenguas en un mundo cada día más cultural, social y económicamente unido. Una respuesta a esta interrogante de la sociolingüística ha sido el desarrollo del llamado enfoque comunicativo, que ha revolucionado la enseñanza de idiomas; un enfoque de la enseñanza de un segundo idioma que enfatiza que la meta suprema en dicha enseñanza es la suficiencia comunicativa del hablante. Este enfoque se ha desarrollado principalmente por los lingüistas aplicados británicos como una reacción en contra de los enfoques utilizados hasta ese momento que descuidaban la verdadera función del lenguaje: la función social. Los contenidos de la enseñanza utilizados en el enfoque comunicativo a) enseñan el lenguaje necesario para expresar y comprender diferentes clases de funciones tales como solicitudes, descripciones, expresiones de agrado y de desagrado, etc.; b) se basan en programas comunicativamente organizados; c) enfatizan el uso de la comunicación, el uso del lenguaje apropiado en diferentes situaciones y el uso del lenguaje para realizar distintas clases de tareas, por ejemplo, solucionar problemas, obtener información, etc., mediante la utilización del lenguaje en el logro de la intención social de los individuos.

Basadas en el enfoque anteriormente descrito, las diez asignaturas que conforman el programa de la Disciplina Inglés en el Instituto Superior de Ciencias Médicas de Cuba se articulan entre sí formando un nivel de utilización del idioma acorde con las funciones estudiadas.6

Las asignaturas se caracterizan por el enfoque integral de las 4 habilidades fundamentales de la lengua inglesa como forma de expresión material del pensamiento, de conformidad con su esencia social comunicativa, y su contenido constituye una unidad dialécticamente gradada.

En las clases mediante las cuales se imparten las asignaturas, las actividades deberán ajustarse a la teoría del conocimiento, al método de elaboración conjunta y a la actividad independiente del estudiante mediante el procedimiento metodológico práctico-cognoscitivo y problémico. Esto presupone un enfoque consciente mediante la práctica del uso del idioma inglés por los estudiantes observando la secuencia de: análisis (comprensión), analogía (adquisición) y práctica activa y creativa (creación); todo ello presidido por el uso oral del idioma inglés, que presupone la asimilación oral antes que la escrita.

La metodología a aplicar en la impartición de las asignaturas debe tener en cuenta el principio de la asimilación activa y consciente de forma dialéctico-creativa, evitando el abuso de exposición teórica acerca del funcionamientro del lenguaje. El enfoque debe ser práctico y basado en los aspectos conceptuales necesarios para el aprendizaje integral de las habilidades fundamentales del idioma inglés. Esto significa que los aspectos teóricos que se abordan en las clases constituirán una vía para, de manera ágil, lograr gradualmente el objetivo fundamental de la disciplina. En virtud de las características especiales de esta forma de organización de la enseñanza y de la complejidad del enfoque comunicativo activo que se emplea para el desarrollo de las clases, se debe tener en cuenta que en el desarrollo de las asignaturas lo fundamental es el aspecto práctico; por lo que el profesor debe desarrollar sus clases en forma práctica, activa y dinámica con marcada participación de los estudiantes de manera gradualmente independiente y creativa; y que en el desarrollo de las clases debe fomentarse la aplicación de técnicas adecuadas de comprensión y expresión oral, lectura y redacción acorde con el nivel de los cursos y mediante aproximaciones sucesivas a «lo correcto» en el uso comunicativo del idioma inglés (Colectivo de autores, 1995. Programas analíticos de las asignaturas de la Disciplina Inglés. La Habana. Instituto Superior de Ciencias Médicas de La Habana).

Por cuanto respecta a la «linguosociología», que se interesaría en el papel de la lengua en el seno de la sociedad, a ésta le corresponderá estudiar, según L.B. Nikolski, problemas que actualmente ocupan la atención de sociólogos, historiadores, etnógrafos, representantes de la lingüística «tradicional «y otros.

En una palabra, hoy por hoy no existe, en sentido estricto, semejante disciplina, que estudiaría todos aquellos aspectos de la evolución de la sociedad o de su funcionamiento en los cuales la lengua desempeña un papel importante, incluso decisivo.

CONCLUSIONES

En sus trabajos, Marx y Engels, todavía en un período de franco predominio de los neogramáticos, rechazan la investigación puramente fisiológica del lenguaje como se ha mostrado en la presente obra. En vez de un principio dogmático anquilosado e inmutable, separador y heteróclito, ve Engels el movimiento histórico y la vida histórica. Sin referirse siquiera a ello, realiza un vuelco hacia la investigación sociohistórica del lenguaje.

La concepción dialéctica o histórico-materialista de las cuestiones lingüísticas en Marx y Engels, formulada parcialmente como crítica a teorías lingüísticas de corte naturalista, sicologista y neogramático de su época, aunque sin especificar autores, constituye un basamento firme para el ulterior desarrollo de una concepción marxista de la lingüística y del lenguaje como núcleo fundamental de la lingüística contemporánea que como ciencia independiente ha podido esclarecer mediante una rigurosa serie de investigaciones y trabajos científicos la esencia de la función social del lenguaje. Concepción en la que se basa en última instancia el enfoque comunicativo en la enseñanza de lenguas extranjeras que aplica el Instituto Superior de Ciencias Médicas en el desarrollo de las habilidades lingüísticas en la Disciplina Inglés de los profesionales de la medicina en Cuba.

SUMMARY

Based on indissoluble dialectic relationship existing between languaje and society, idiom and thouhgt, stablehes, by means of marxist interpretation of principles and laws of linguistics ans a independent science, its fundamental significance in elucidation of social problem created fy nature of essence of social function of language. Some of the more significant criticisms made by Marx and Engels certain interpretations and solutions that diverse linguistic trends have tried for contribute to this problem. At the same time, we analyse the emerging of sociolinguistic and, within this, development of so called communicative approach as a solution to pressing problem of teaching of english language to Cuban health professionals. Subject headings: LINGÜISTICS; LANGUAGE; TEACHING.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

1. Chomsky N. Aspectos de la teoría de la sintaxis. Madrid:Ediciones Aguilar;1975:24-48. 2. Figueroa Esteva M. Principios de organización del lenguaje. La Habana:Editorial Academia;1980.

3. Malmberg B. Los nuevos caminos de la lingüística. La Habana:Editorial de Ciencias Sociales;1971:47-92.

4. Marx C, Engels F. Obras escogidas en tres tomos. La Habana:Editora Política;1993:98-211. 5. Sapir E. El lenguaje. La Habana:Editorial de Ciencias Sociales,1974:42-93.

6. Saussure F de. ¿Qué es la lingüística?. La Habana:Instituto Cubano del Libro,1972:42-99.

1 Doctor en Ciencias Pedagógicas. Profesor Titular.

4 respuestas

  1. esta muy buena la informacion

  2. Exelentes ensayos y mejor aun los temas, felicitaciones y estas son las páginas que instruyen e ilustran. gracias.

  3. Me gusto mucho saque un 20 en el liceo Gracias a ustedes

  4. […] Importancia de la lingüística en el   esclarecimiento de la función del lenguaje […]

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