Por: Sebastián
Fuente: hommodolars (16 February 2005)
Antes de iniciar este escrito, quiero expresar que no soy un experto en Marx, ni mucho menos; mi propósito, más bien, es cuestionar el análisis “científico” de la historia.
Específicamente el realizado por la vertiente marxista. El marxismo surgió a mediados del siglo XIX. Su iniciador fue el alemán, de origen judío, Karl Marx, el cual, a raíz de numerosos aportes es considerado el “padre” del “socialismo científico”. Asimismo, las contribuciones de su amigo, Federico Engels, fecundaron aún más esta corriente ideológica. Lo importante es establecer que el análisis y las innovaciones realizadas por ellos y sus seguidores, contribuyeron para comprender el funcionamiento de la sociedad moderna y especialmente el de la enajenación, no sólo económica como expresaría el propio Marx, del ser humano en el sistema capitalista. No son las premisas aquellas, sobre el capital y sus consecuencias en la vida social, las que provocan recelo en la teoría marxista, sino más bien algunas consideraciones derivadas de sus interpretación materialista de la historia. Antes de iniciar esta exposición debemos aclarar que el materialismo histórico no es “ninguna teoría sicológica; su postulado mayor es que la forma en que el hombre produce determina su práctica de la vida y su modo de vivir , y que esta práctica de la vida determina su pensamiento , así como la estructura social y política de su vida..La economía dentro de este contexto se refiere no a un impulso psicológico, sino a la forma de producción: no a un factor psicológico subjetivo, sino a un factor socioeconómico objetivo”*. Ojalá no nos confundamos en la crítica hacia el materialismo marxista, pues muchas agrupaciones despotrican sin más.
Ciencia e interpretación histórica.
Marx no quiso expresar la idea de que al ser humano le gusta la plata y su fin principal es la ganancia, no; O como nos dice Erich Fromm: “Marx suponía que el sexo y el hambre caían en la categoría de los impulsos “fijos”; pero nunca se le ocurrió considerar el impulso por obtener el máximo de ganancias económicas como un impulso constante “. **
Entrando en materia, ciertamente las condiciones eventuales de producción, desempeñan un rol importante en muchas transformaciones históricas. Nosotros no cuestionamos eso, o como dice Rudolf Rocker en su obra Nacionalismo y Cultura: “No es esa…Formulación marxista, sino la forma apodíctica en que se expresa ese conocimiento y la modalidad de pensamiento con que Marx, cimenta su concepción. Se siente aquí claramente la influencia de Hegel, de quien Marx ha sido discípulo…Sólo el “filósofo de lo absoluto”, el inventor de las “necesidades y las misiones históricas”, podía inculcarle semejante seguridad de juicio y hacerle creer(a Marx) que había llegado al fondo de las “leyes de la física social” a consecuencia de lo cual todo acontecimiento histórico había de ser considerado como manifestación forzosa de un proceso económico”. O como escribiría el propio Marx: “Las relaciones sociales de producción, cambian, por tanto, se transforman, al cambiar y desarrollarse los medios materiales de producción, las fuerzas productivas***. Muchas preguntas emergen en torno a esta interpretación “científica” de la historia. Ciertamente, en el desarrollo histórico, los factores socioeconómicos objetivos cumplen un rol, son una constante, pero exagerado nos parece querer aplicar, a raíz de este hecho, leyes a la historia. Pues, el método científico fue pensado para la naturaleza, no soy “capo” en relación al tema, pero en las leyes de existencia física la voluntad del ser humano no interviene. O sea, no puede suprimir las necesidades de su ser físico; pero sí participa en las transformaciones sociales; es más, sólo son obras de su voluntad. Por eso creo que es una arbitrariedad pensar que en la marcha de la historia hay sucesos asociados al concepto de lo naturalmente necesario. Cuando un indígena shuar del amazonas, modifica el cerebro a una persona, no hay en ellos ninguna necesidad material, pero sí una costumbre que esta enraizada en las tradiciones heredadas. El fatalismo de equiparar los acontecimientos sociales con los fenómenos del mundo físico, nos puede llevar a los peores sofismas e incluso puede hacernos creer en un “instrumento inconsciente de la historia” (Marx, refiriéndose a Inglaterra en su futuros resultados de la dominación británica en la India).
Con esto no quiero plantear, tampoco, la idea de rechazar los avances científicos. O como escribe Rocker: “Se puede, en verdad, recurrir en la fundamentación de una concepción del mundo y de la vida, como por ejemplo el socialismo, también a los resultados de la investigación científica; pero no por eso la concepción del mundo y de la vida se convierte en una ciencia; pues la realización de sus objetivos no esta ligado a procesos forzosamente comprobables…”. De igual manera, interesante es saber que las opiniones sobre la ciencia y su infalibilidad, han sido cuestionados por muchos físicos y filósofos. Por ende, no sería arriesgado pensar que si se presentan insuficiencias sobre su rol en la investigación del mundo físico-natural, “el método científico” menos podría aplicarse con total seguridad de juicio al campo de la historia.
EL Estado y su rol histórico.
Se desprende de la «interpretación materialista» de la historia, el papel jugado por diversos factores en la manifestación de muchos sucesos históricos, especialmente por el “modo de producción” en determinado período. Pero y el Estado, cuál es su rol, es solamente una mera “superestructura” o ha tenido una significación mucho más importante que esa en el devenir histórico.
Partamos aclarando que por superestructura se entiende “al conjunto de los fenómenos políticos y jurídicos e ideológicos y las instituciones que los representan”**. De igual manera tenemos que saber la infraestructura (ordenamiento económico) siempre determina a la superestructura. O sea, nuevas formas económicas generan nuevas org. Políticas. Ciertamente este planteamiento posee mucha validez, pero ¿tiene seguridad inconmovible?
Cuando utilizamos la palabra Estado, queremos expresar un grupo humano que se atribuye el uso de la violencia (legítima) en un territorio determinado (Max Weber). Como bien señalan la variada gama de pensadores marxistas, no es inherente (el estado) a la sociedad humana, sino un producto determinado del desarrollo económico-político. La aparición del Estado moderno, supone una nueva org. Social, emergentes actividades comerciales y nuevos actores políticos. Aunque es inexacto afirmar que el Estado moderno sea un fenómeno netamente burgués, sin duda esa incipiente clase tuvo ahí, un buen agarre para consolidar sus intereses económicos. De igual manera, insuficiente nos parece catalogar al Estado meramente como un “órgano de clase” o pensar que “desaparecerá inevitablemente” cuando acabe el conflicto entre clases, concepciones tan comunes en los círculos del marxismo, pues eso sería aminorar la trascendencia e influencia, ejercida por el poder político en la configuración de la historia.
En España, la aparición del estado nacional condujo a una catastrófica situación económica, pues con la persecución de árabes y judíos, que invadieron España en el siglo VIII d.C, perdieron tanto la agricultura como la industria vitales aportes a su desarrollo.
El historiador chileno Ricardo Krebs, nos comenta que “la lucha de la reconquista dejó huellas imborrables en la mentalidad de la población y en las estructuras económicas, sociales y políticas”**. Por su parte, Rudolf Rocker cita en Nacionalismo y Cultura a Fernando Garrido, político y escritor español, el cual nos dice: “No sabemos cuantos telares había a fines del siglo XVI en Toledo, pero se tejían allí 435.000 libras de seda, y se daba ocupación a 38.484 personas. A fines del Siglo XVII esa industria había desaparecido completamente”. ** Y otro autor citado por Rocker, Práxedes Zancada, anota: “En el año1655 desaparecieron diecisiete gremios en España; junto con ellos las manufacturas de la industria del hierro, del ácero….”***. La consolidación de la monarquía cristiana española, conllevó un fuerte descalabro en el ulterior desarrollo económico de la región.
Y que no se nos refute que fue “una revolución en las fuerzas productivas lo que motivó el cambio en la superestructura”. Aquí, se pone de relieve lo contrario: las pugnas particularistas por alcanzar o consolidar determinada unidad política, y religiosa, fueron un obstáculo para el desarrollo económico y cultural de varios países. Y este no es el único suceso que nos muestra las trabas puestas al desarrollo económico de Europa, por el actuar del absolutismo monárquico
En Francia la lucha iniciada por Luis XIV, para fortalecer a la monarquía nacional, tanto religiosa como políticamente hablando, produjo la persecución de millares de hugonotes (seguidores de Italo Calvino en aquella nación); pues éstos tenían su vida comprometida en varios quehaceres de la act. Económica. Lo que obligó a millares de artesanos a emigrar de estados, produciéndose una fuerte traba al posterior avance de Francia.
Ambos ejemplos, nos demuestran como «el poder político» es un factor histórico, que anquilosó el desarrollo económico y si algún momento socorrió al capital comercial, fue para consolidar determinados intereses económicos; allanando el camino al capitalismo moderno. Por ende, suponer que el Estado “desaparecerá inevitablemente” cuando extirpe los conflictos de clase, es aminorar su injerencia y desconocer su importancia en la historia.
Citas y bibliografía.
*Fromm, Erich. «más allá de las cadenas de la ilusión: mi encuentro con Marx y Freud.
**IBID.
***Rocker, Rudolf. Nacionalismo y cultura, editorial Tupac, Buenos Aires, 1942.
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