El retroceso Ideologico Cultural y el Desarrollo de la Conciencia

Por: Mauro Iasi *
* Sociólogo – Académico de la Universidad de Sao Paulo

Hablar de conciencia en este período de retroceso ideológico-cultural, y al mismo tiempo de desarrollo de la conciencia, es hablar de una paradoja.

Parece que siempre estamos siendo derrotados, y por eso hay que explicarnos: ¿por qué nuestros enemigos tienen tanta dificultad para matarnos? ¿Por qué tienen que derrotarnos tantas veces? ¿Por qué tenemos esa manía – como lo dice Eduardo Galeano – de continuar naciendo? ¿Por qué siempre renacemos?

Los poderosos de esta breve historia de la humanidad, de la prehistoria de la humanidad, como decía Marx, la historia de las clases, por varios momentos se creían victoriosos definitivamente sobre sus enemigos, se creían invencibles. Varias veces en América Latina, en el ciclo dictatorial, los militares, las elites latinoamericanas, creían que estábamos enterrados para siempre. Y estábamos siempre renaciendo.

Este período de defensiva prolongada en que estábamos, porque creo, como dice Mario Benedetti, que venceremos la derrota y la estamos venciendo cada día. ¿Por qué? ¿Qué tipo de fuerza es esa que a pesar de la eficacia del aparato ideológico de la burguesía, del poder político, económico, social, militar de las clases dominantes en América Latina y en el mundo, tiene siempre que enfrentarse con nuevas generaciones de militantes y con la emergencia de una nueva conciencia contra el orden.

¿De dónde viene esta conciencia contra el orden? Si la regla es la que señalaba Eduardo, el acomodo, la construcción del llamado consenso bajo la hegemonía acorazada de represión, de dominación. La regla es pensar de acuerdo con el orden. La regla es, de acuerdo con la definición clásica de la teoría, la de las ideas dominantes, que son las de la clase dominante. Pero decía Marx, y ahí hay una pista inicial para nuestro tema, que las ideas dominantes son las ideas de la clase dominante porque corresponden a las relaciones sociales dominantes. Y reforzaba diciendo, son nada más que las relaciones sociales dominantes que se expresan como si fueran ideas. Y ahí hay una pista que debemos buscar para entender por qué a pesar de la eficacia brutal del mecanismo ideológico siempre germina la conciencia contra el orden.

La capacidad del ser humano de rebelarse contra el orden establecido no es un impulso, un acto, una tendencia, una metafísica esencial del ser humano que se rebela; sino que el orden mundial, social, los modos de producción, son contradictorios, y los seres humanos que viven en ese orden viven contradictoriamente ese orden. Y pueden a partir de su vida entrar en shock, entrar en contradicción y lucha. Ahí está el inicio del proceso de conciencia.

Hablemos un poco de la última defensiva antes de buscar un poco más en la teoría los conceptos que nos permiten comprender un poco mejor este proceso. Esta defensiva ha durado un poco más y ha tenido efectos muy duros sobre los revolucionarios y sobre aquellos que creen que el orden capitalista no es eterno, que es un orden histórico que es capaz de ser transformado. Creemos que hay dos aspectos importantes. Esa defensiva ideológica que nos tomó por asalto en los últimos años, en las últimas décadas, correspondió a un cierto período de la lucha de clases en el mundo, en América Latina, que en esencia ha reforzado algunas de las afirmaciones centrales de esos señores. ¿Cuáles son esas afirmaciones? ¿Dónde está el punto principal de las afirmaciones que intentan naturalizar este orden histórico, presentarlo como algo que así es y que no hay nada que hacer?

Algunas afirmaciones del pensamiento de derecha, del pensamiento conservador, y que de alguna manera han logrado adeptos, incluso en algunos progresistas, se basan en algunas constataciones. Los post modernos tratan algunas de sus afirmaciones de esa manera, son constataciones de hecho, no son especies explicativas. Ellos lo que hacen es criticar el marxismo como si fuera una afirmación dogmática, que no deja espacios para probabilidades diversas. Se tornaron ellos mismos muy afirmativos, muy dogmáticos, afirmando que los hechos comprobaban algunas afirmaciones. Por ejemplo, que la dinámica de la sociedad no era más una dinámica de clases, y que las identidades sociales – porque las identidades sociales es el nombre que se va a imponer en los estudios para suprimir el tema de conciencia, las personas ya no tienen conciencia, tienen identidad – no se forjarían más a partir de las diferencias de clases porque la sociedad había cambiado. Clases serían – según estos señores – algo del pasado, algo propio de las sociedades industriales. Este es otro tema muy interesante para la ocultación ideológica a la sociedad, nosotros estaríamos en una sociedad post industrial donde las clases pierden sentido.

Todos ellos parten de una comprensión precaria de lo que sería una sociedad de clases para hacer esta crítica, mucho más de lo que sería la sociedad industrial, así lo que están tratando de hacer es enmascarar lo que es esencial en la sociedad. En la sociedad post industrial las clases no serían más el centro de la sociedad. Se trata hoy de la sociedad de la información, se trata de la sociedad del conocimiento, se trata de la sociedad de las obras y hechos, de la sociedad civil, de la diferencia entre sociedad civil y sociedad política, naturalmente de la sociedad democrática, del pueblo, de los obreros, y ya no están más directamente ubicados en la sociedad de clases los jubilados.

Dentro de esta crítica a la característica central de la categoría de clase de la sociedad capitalista, estos señores están queriendo atacar otras cosas, la idea de que la historia tenga un sujeto. Un marxista contemporáneo llamado xxxx, llama a esos señores post modernos “agnósticos de la new age”. ¿Quiénes serían los agnósticos de la new age? Son personas que creen que la historia Marx la ha creado, y para sustentar esta fantasía tendría que haber un actor y ese actor sería el espíritu humano y según Marx ha cambiado el espíritu humano y ha colocado en su sitio al proletariado. ¿Cómo, según esos señores, el proletariado va a cumplir el reto de ser sujeto histórico? Por el contrario, toda vez que fue posible se acomodó al orden, entonces que la teoría marxista se había equivocado en la explicación de la historia.
Los proletarios no desarrollaron la conciencia de clases revolucionaria, por el contrario se aburguesaron, encontraron puntos de acomodación dentro del orden, según ellos, pos industrial, la sociedad de consumo, la profunda individualización. No más sueños de revolucionar la sociedad sino que sus aspiraciones más serias son tener alguna justicia social. Entonces no habría más clases y el sujeto en cuanto clase de un proyecto histórico más allá del capitalismo tampoco existiría. Por tanto, la categoría de conciencia estará profundamente cuestionada. No habría historia, no habría teoría de la historia, no habría sujeto histórico. En verdad la historia sería algo caótico. No habría un sentido histórico y por tanto no habría nada a descubrir, por tanto no habría conciencia, a no ser la conciencia inmediata, la conciencia de la aleatoriedad de la historia.

Así el pensamiento pos moderno ha logrado conseguir una profunda victoria. La clase ya no es clase tampoco el sujeto y no hay ninguna conciencia. Tenemos que contentarnos con el universo del presente, de lo que está dado, del mundo tal como asumió la forma del mercado, el estado liberal y de la sociedad capitalista.

La fuerza que mantiene estas afirmaciones viene de una cierta correspondencia con las relaciones concretas. O sea, toda fuerza de la ideología viene de su capacidad de corresponder a las relaciones tal cual están en cierto momento. Naturalizada, justificada, más tiene que partir de una cierta correspondencia. Y la correspondencia de fondo, de este periodo que vivimos, se da por dos factores.

Primero, las profundas transformaciones que se dan en el mundo del trabajo, de la producción, que desarrolla el propio capitalismo. La emergencia de las llamadas nuevas tecnologías, la superación de las formas de producción, dan apariencia en la realidad de la producción capitalista que las fases están superadas. Es más, el propio trabajo estaría superado.

Las derrotas, el desbande del bloque socialista, la crisis de la Unión Soviética, parece ser una confirmación de esta afirmación. La clase en cuanto clase por el propio mecanismo de la producción capitalista está condenada y su proyecto histórico ha caído. Frente a estos hechos nosotros nos quedamos paralizados y la ofensiva ideológica tiene una condición monumental de imponer más que una derrota política a los trabajadores una derrota del pensamiento, de la conciencia revolucionaria.

¿Por qué, entonces, pasamos a renacer tan rápidamente? ¿Porque un conjunto de personas bien intencionadas, firmes, no han abandonado estas ideas y pasan a seguirlas, pasan a repetirlas? No creo que nosotros tengamos una importancia tan grande como eso. Nosotros somos los que hemos resistido este momento. Cuando yo estaba en la Universidad de Sao Paulo, estudiando esto, una profesora muy famosa en Brasil, me preguntó si estaba hablando de que, ¿de conciencia de clase? Ese ya no es un tema sociológico, es un tema de historia.

¿Por qué en un tiempo histórico tan rápido, la certeza de los post modernos está en la lona? ¿Dónde están los post modernos ahora con su certeza de permanecer para siempre?

En Brasil específicamente, me gusta colocar los problemas en la perspectiva histórica, trabajos de los más respetados, hechos por los estudiosos e investigadores más famosos, se muestran a veces ridículos. Porque las teorías más maravillosas y bien argumentadas son totalmente destrozadas por un único y mal hecho. Basta con que ocurra un hecho y una teoría se desmorona.

En Brasil hubo dos sociólogos muy importantes que pasaron su existencia defendiendo la tesis de la imposibilidad del desarrollo de la conciencia entre los trabajadores. La conciencia de clase, según ellos, – tomaron fundamentalmente el pensamiento de Max Weber y de Touraine, que decía que la conciencia de clase es una cosa ubicada históricamente en un momento muy preciso, que sería la época en que los obreros artesanales que tenían poder sobre su trabajo, cuando enfrentan la formación de la fábrica de producción de tipo fordista taylorista, reaccionan a la posibilidad de perder control del trabajo, y ante la división técnica del trabajo. Esta reacción es tener conciencia de clase, la valoración del papel del obrero, lo que pasó en Europa y en algunos casos en Estados Unidos en inicios de siglo.

Xxxxx, otro sociólogo brasileño, toma esta afirmación central para decir que en Brasil y otros países de América Latina, los obreros tenían una situación de campesinos y al entrar a la división social del trabajo capitalista han encontrado las condiciones tayloristas – fondistas, con la diferencia de no vivenciarlas como si fuera una pérdida de status, una pérdida de prestigio social, sino que en comparación con la situación campesina veían una posibilidad de ascenso social, por lo tanto, no se constituiría una conciencia de clase.

Leoncio Mxxx, a fines de los 60 e inicios de los 70, concluía concordando con otros sociólogos que jamás se desarrollaría en Brasil una conciencia de clase típica por los mismos motivos, y agregaba otro: ya formada la casta de elite del proletariado brasileño, integrada por personas que tenían buenos sueldos, una posición social intermedia, no se encontraban en las capas más pobres de la sociedad brasileña, y por tanto, no tenían por qué desarrollar una conciencia contra el orden, una conciencia revolucionaria.

Lo interesante de estas afirmaciones tan perentorias, tan exactas, es que pasaron menos de 4 años después que Leoncio Mxxx afirmara la imposibilidad de la emergencia de una conciencia obrera en Brasil, y se crearon las condiciones para huelgas obreras, la dictadura militar se cae, y exactamente del sector obrero del Brasil va a emerger un movimiento social de grandes dimensiones, de carácter obrero, que va a fundar la CUT, que va a formar el Partido de los Trabajadores, exactamente en el sector donde el sociólogo había señalado que jamás habría posibilidades de desarrollar un movimiento obrero con estas características.

¿Por qué se sorprende tanto este señor que tiene gran capacidad para hacer encuestas? ¿Fueron a las fábricas preguntando, por ejemplo, quiere una revolución social? ¡Dios me libre! No, nunca. ¿Quiere ir contra el gobierno? No, estoy ocupado, hoy no voy a hacer una revolución social. ¿Preguntó uno a uno a los obreros, y llegaron a la conclusión que ninguno de ellos quería algo más que un buen sueldo, una casa, vivir tranquilos?

¿Qué pasó con estas personas que algunos años después hicieron una huelga al gobierno, formaron la Central Sindical, crearon un Partido de los Trabajadores? ¿Qué pasó en tan poco tiempo para que la conciencia cambiara con la velocidad que cambió en esta pequeña trayectoria?

Nosotros entendemos este fenómeno tan complejo a partir de algunos momentos estructurales que tienen sus mediaciones históricas, y que se expresan a nivel de lo cotidiano, a nivel de la vida de las personas.

Decíamos que la ideología tiene su fuerza por su correspondencia con la realidad inmediata en que vive la persona, pero veamos la frase que está en el segundo volumen de la Ideología Alemana de Marx y Engels – la Ideología Alemana, como ustedes saben, Marx dijo que había que dejarla a la crítica roedora de las ratas -: “cuanto más las formas normales de las relaciones sociales y con ellas las condiciones de existencia de la clase dominante acaban por acusar la contradicción con las fuerzas productivas avanzadas, cuanto más nítido se torna el pozo (la distancia) cavada en el seno mismo de la propia clase dominante; pozo que los aparta de la clase dominante, más natural se torna en estas circunstancias, que la conciencia que correspondía originalmente a estas formas de relaciones sociales se convierte en una conciencia inauténtica, o en otras palabras, esta conciencia deja de ser una conciencia correspondiente. Las representaciones anteriores que son tradicionales de este sistema de relaciones, aquella donde las diferencias personales, reales, son representados como intereses generales de una sociedad acaban por degradarse progresivamente y se transforman en meras formas idealizantes, en ilusión conciente, en hipocresía deliberada”. (Volumen II)

¿Qué quieren decir estas palabras de Marx y Engels en la Ideología Alemana?

Que esa correspondencia que garantiza la fuerza de la ideología depende de la correspondencia de un cierto momento material de las relaciones sociales de producción, pero que ellas están en constante movimiento. Y hay un momento en que la realidad de las relaciones materiales que están dadas por el propio sistema capitalista ya no corresponden más a las ideas que se desarrollan en la sociedad.

No se si tenemos que ir a un universo tan teórico para afirmar esto. Cuando el Señor Bush aparece en televisión para decir que va a garantizar la seguridad de la humanidad no hay un ser humano que no se sienta más inseguro, ¿no es verdad?

Decir que los norteamericanos, un pueblo que pasó de la barbarie a la decadencia sin conocer la civilización, sera el defensor de las normas morales, de la integridad, de la libertad, de la democracia en el mundo, es un tanto inauténtico.

Decir que el mercado y que los mecanismos del mercado son los que garantizan que cada uno, según sus posibilidades, logre mejores cosas de lo que sus capacidades han podido, y de esa forma todas las relaciones se equilibran. Veíamos, hoy en la mañana, que la universidad privada garantiza el acceso a todos … los que tienen plata. Las leyes del mercado que deberían consumar lo invisible muchas veces no están invisibles. Regular las cosas suena como extraño.

Decir que esta es la sociedad de la igualdad, de la libertad, de la democracia es algo que nos gusta acreditar. Las ideas de la clase dominante, que tan fuertemente correspondían a un cierto período histórico, entran en una crisis de autenticidad. Y esto también está ligado a la idea de Marx que el desarrollo de las fuerzas productivas produce la contradicción con ciertas relaciones sociales de producción, pero esto mediado con nuestro tema que es el de la conciencia.

Ahora, esta contradicción se da a nivel estructural, pero tiene que ser una mediación histórica, un período histórico donde esta contradicción se materialice. Un período histórico donde una clase social se presenta como portadora de la posibilidad de nuevas relaciones sociales de producción, portadora de la posibilidad de una alternativa societaria. Dice Marx en otro pasaje muy importante: “ninguna clase de la sociedad civil consigue desempeñar el papel de clase universal, o sea de representación universal de la sociedad, a no ser que pueda despertar en sí misma y en las masas un momento de entusiasmo en que se mezcle la sociedad en su estado de libertad, que se identifique con ella, que sea sentida y reconocida como representante general de la referida sociedad. Los objetivos e intereses deben verdaderamente ser los objetivos e intereses de la propia sociedad, de la cual se torna de hecho la cabeza y el corazón social: someter en nombre de los intereses generales de la sociedad y que una clase particular puede reivindicar para sí mismo la supremacía general. Para alcanzar esta posición libertadora y de dirección política de todas las esferas de la sociedad no basta la energía y la conciencia revolucionaria. Para que la revolución de un pueblo y la emancipación de una clase particular de la sociedad civil coincidan, se torna necesario que una clase represente a toda la sociedad, más también que otra clase tiene que concentrar en sí misma todos los males de la sociedad. Otra clase particular tiene que convertirse, encarnar el rol de representar los obstáculos y limitaciones generales”.

O sea, ¿qué quieren decir las palabras de Marx en su Crítica a la Filosofía del Derecho de Hegel? En el momento que una sociedad entra en crisis, cuando la forma anterior no corresponde más, una clase se presenta como representante de la sociedad como un todo, pero para que ella sea realmente representante del todo es necesario que otra clase represente el rol de impedimento a esta emancipación. Con esto no está pensando en el proletariado y la burguesía, está pensando en el papel que ha jugado la propia burguesía contra los señores feudales. En ese sentido, una clase revolucionaria a partir de su posición particular puede presentarse como la clase general hasta el punto que consigue identificar ante la sociedad los culpables, los responsables de las contradicciones que están amenazando a toda la sociedad. ¿Por qué esto?, ¿cómo Marx trabaja con su dialéctica?

El desarrollo de las fuerzas productivas entra en contradicción con las relaciones sociales de producción, no piensa esto de una manera mecánica, no es simplemente una casualidad objetiva de factores de producción que entran en contradicción, es la lucha de clases. ¿Qué quiere decir? En cierto momento de la historia una clase representa la posibilidad de la mantención del desarrollo de las fuerzas productivas mientras otra clase quiere mantener las relaciones sociales de producción. La clase que mantiene las relaciones sociales de producción tiene una serie de instrumentos de poder para hacerlo, pero al mantener las relaciones de producción por un período muy largo pasa a amenazar la propia producción de la vida.

La mantención de las relaciones sociales de producción en ese estado pasa a comprometer la capacidad de la sociedad para producir y reproducir la existencia, amenaza, por lo tanto, a toda la humanidad al mantener sus objetivos particulares, pierde su carácter universal. Ahí está el momento en que otra clase puede presentante como representante de la sociedad contra esa clase.

Nosotros creemos que eso pasa en el estado actual de la sociedad. La burguesía representa la necesidad, desde el punto de vista del capital, de mantención y reproducción de este orden societario, pero este orden amenaza la existencia de la humanidad. Y no amenaza teóricamente, no amenaza porque nosotros queremos otra sociedad, la amenaza de hecho concretamente. Ahí está la posibilidad de esta conciencia de clase brotar nuevamente en el terreno concreto de la historia a nivel cotidiano, de la persona que vive una época.

¿Por qué una persona se torna revolucionaria, o por qué una persona desarrolla una conciencia contra el orden dominante una vez que todo está dado para que tenga las ideas de la clase dominante y el refuerzo para que mantenga esas ideas es muy fuerte? ¿Por qué es posible que un individuo en el terreno concreto cotidiano de la historia pueda desarrollar una conciencia revolucionaria?

En primer lugar, los individuos entran en contradicción con varios puntos del orden capitalista. Una de las cosas que más quedó claro en las encuestas y estudios, es que la conciencia brota de los movimientos y episodios inusitados, muy raros. Nosotros creemos que la conciencia brota cuando la persona está enmarcada en una planta trabajando con salarios bajos. Esta es una posibilidad. Pero los individuos entran en shock con la realidad capitalista de diversas maneras en su vida cotidiana misma. Por vivir el papel de mujer en la sociedad latinoamericana, por ser joven en una sociedad como la sociedad latinoamericana, por ser negro, por ser obrero, por ser campesino, en algún momento van a vivir una injusticia que va a ejercer directamente una no correspondencia con aquellas ideas que se había formado para cambiar el orden.

Cuando entrevistábamos a la compañera, al compañero en su trayectoria de vida y preguntábamos cómo se han convertido en militantes, muchas veces señalaron hechos marcados de la historia, de la importancia de las manifestaciones, la participación en un proceso electoral, pero todos, todos, sin excepción, sintieron la necesidad de volver un poco más a su pasado y contar su historia vivida, a pesar que la pregunta se condicionaba al momento en que ingresaron a la militancia. Todos consideraron necesario volver al pasado y contar como fue su infancia, como fue su vida, como fue criado, como si fuera un largo proceso donde primero descubría una injusticia muy grande.

Como tengo varios ejemplos de esto, señalaré sólo una situación, el de una compañera dirigente del Partido de los Trabajadores de Espíritu Santo, que tiene tradición campesina, que su padre trabajaba en lo que nosotros llamamos “en medias”, era un mediero. Trabajaba produciendo cereales, parte era del señor de la tierra y parte de él. La parte mayor era del señor. Esta niña veía a su padre levantarse muy temprano a trabajar y trabajar y el montón de cereales del patrón era mucho mayor que el de su padre y que la hija del patrón tenía zapatos y ella no, y se decía ¿por qué las hormigas deben picar mis pies que trabajo tanto y la hija del patrón no?, y durante la noche tomaba un vaso y pasaba el cereal de un monte para el otro.

Esta persona nunca leyó el Que Hacer de Vladimir Ilich Lenin. ¿Ahí ya se torna una revolucionaria? No. El fundamento del proceso de conciencia se da en algo que recupera una capacidad que va contradiciendo de frente de un elemento central de la ideología del que hablaba Eduardo. Un actor fundamental para mantener la ideología capitalista es la transformación de los colectivos sociales en una distracción que se llama individuos. Y los individuos creen que las injusticias son como una suerte terrible. Todo el mundo que emigró del campo a la ciudad consiguió un empleo, se casó y tiene su casa, cuando por razones variadas se produjo una crisis muy grande él fue desempleado porque, en su opinión, tiene una “suerte terrible”. Todas las mujeres encuentran el príncipe encantado, cuando yo me casé, me casé con un sapo. O sea, viven la mala suerte como una mala suerte individual.

Lo que pasa en los procesos cotidianos de vida de las personas y que es fundamental para entender el proceso de conciencia es la vivencia de la injusticia en un fenómeno de grupo, o donde los individuos redescubren que la humanidad es un colectivo y no una zona de individuos. Se desarrolla la capacidad fundamental de mirar en el otro la injusticia que creía existía solamente para él.

Son varias las posibilidades de grupo. Los jóvenes que están estudiando se creen lo último de las personas, su voz está cambiando, su rostro está cambiando, cuando por la mañana ve otra nariz, al llegar a clase se ubica al fondo y cuando su compañero de banco está pegado al closet porque teme que la profesora le hará una pregunta, le dice: no te preocupes porque la pregunta es para mí, yo soy el elegido para la pregunta, soy pésimo. Tengo los zapatos más feos de todos, las niñas no me ven, pasan como a través de mí. Hasta que encuentra a otro que le dice: ¿usted piensa eso?, ¿y yo? Mira mis zapatos. Se da cuenta que existen otros que están en la misma situación.

En la periferia de la ciudad de Sao Paulo, un grupo de mujeres. Cuando llegan al grupo por primera vez ven su situación como si fuera terrible: me casé muy joven, cuando tuve un niño dejé de trabajar para cuidarlo y el marido borracho, etc., ustedes no saben lo que es sufrir. Así se llega a que no es el problema de María, de Josefina, etc., sino de las mujeres de la clase trabajadoras que viven allí y que puede hacer algo contra eso, así como los jóvenes se han organizado, así como los obreros de la fábrica se han dado cuenta que no son los únicos que tienen bajos sueldos y se propusieron luchar contra eso.

Dentro del grupo, como la posibilidad de ser colectivo es mayor, muchas veces su vivencia consolida una identidad grupal efímera, que no se desarrolla, que pasa con el tiempo, pero cuando ese grupo se propone una acción colectiva, entonces tiene problema para que la conciencia que no existía en el individuo inicialmente, pueda dar forma permanente a esa acción. Sentir una fuerza en colectivo que sólo no podía existir.

Todo eso va transformando y llega a una etapa que nosotros vamos a llamar forma de conciencia reivindicativa. Así como las clases se consolidan en cuanto clases cuando enfrentan a un individuo, los pequeños grupos también. XXX dice que es posible mantener un grupo en el amor desde que alguien fuera del grupo representa el odio. La contraposición a algo externo al grupo consolida el grupo, adquiere una identidad de grupo, una conciencia de grupo.

La reivindicación contra alguien consolida los valores de una sociedad en la figura de una maestra, de una profesora, de un director de escuela, de un patrón, de un capataz de una fábrica, de un latifundista. Todo eso concentra y formula el grupo contra el enemigo y presenta la reivindicación.

La conciencia de la reivindicación, la conciencia de reconocerse como colectivo propio de la sociedad, empieza por pequeños grupos y que pueden llegar a referencias muy grandes. En cuanto mujer pobre de un barrio marginal de Sao Paulo va a tener identidad con las mujeres de la ciudad, logrará identidad con las mujeres del estado y formará la asociación de mujeres brasileñas. Sucederá con un grupo de jóvenes de una escuela, un gremio, un grupo de teatro, un grupo de arte y formará una organización estudiantil de la universidad, de la región, de la nación.

Lo máximo a lo que puede llegar esta conciencia es una conciencia que ve la relación de todos los problemas desde una perspectiva de clase. Pero en este punto opera algo muy difícil de describir en el poco tiempo de que disponemos hoy. Esto, Marx ha concluido, que constituiría una conciencia de los seres que toman conciencia de la parte que son de cierta sociedad: obreros de la sociedad capitalista, campesinos de la sociedad capitalista, negros de la sociedad capitalista. Pero los límites máximos de esta conciencia es golpear el orden existente con reivindicaciones, el límite máximo es la acomodación de estas reivindicaciones dentro del orden que se va a reproducir. La verdadera conciencia que empieza a desarrollar el movimiento es una conciencia capaz de comprender, según la perspectiva que Marx ha planteado, la perspectiva histórica: ¿por qué la sociedad funciona como está funcionando?, ¿por qué ese tipo de sociedad genera estos tipos de contradicciones? y ¿es posible no una fatalidad natural como el cerro Santa Lucía, sino algo que podemos cambiar?

Esta perspectiva histórica coloca a los individuos en una perspectiva de sujeto histórico. Y hay una cierta contraposición que desde el punto de vista del pensamiento de Marx no tiene mucho sentido: si somos elementos sociales o si somos clase; si el sujeto es nuevo porque ha derrotado a los antiguos; si no es más la clase trabajadora, si no es el proletariado; si es otro el sujeto.

Primero, hay una cierta incomprensión de lo que Marx consideraba clase social y hago este pequeño paréntesis antes de continuar con la conciencia de clase. Marx creía que las clases se forman en la lucha contra otra clase en un bloque capaz de contraponer la otra clase presentando una perspectiva histórica. En ese sentido, no podemos usar aquí, en este momento del análisis, un concepto de clase como un concepto casi económico respecto del punto de vista del lugar que las personas ocupan al interior de ciertas relaciones de propiedad o relaciones de producción. Esa es una dimensión de clase social, pero no es la única.

Marx no es un positivista, entonces no tiene una definición de clase “clase es…los propietarios y no propietarios de medios de producción”. Este es uno de los aspectos que define la clase. Las clases son sujetos sociales que se confrontan a otras clases sociales. Y en ese proceso de lucha se consolidan como alternativa histórica.

Desde el punto de vista de la definición de Engels, por ejemplo, el proletariado son todos aquellos que no tienen más que vender su fuerza de trabajo. ¿Quién en América Latina no está en esas condiciones? Toda la masa de la humanidad es una masa de reserva de fuerza de trabajo y es el capital el que va a decir cuánto y cómo va a usar, y cuánto y cómo va a sobrar, cuánto de esta masa de reserva de fuerza de trabajo va a ser echada a la basura, quiénes son las personas que van a ser consolidadas y van a jugar un rol contra el orden del capital? Eso consolida una clase, clase histórica muy amplia que en cuanto tal puede y tiene en verdad incluso muchas clases desde el punto de vista económico, incluso muchas manifestaciones de clase.

A veces se confunde esta clase histórica que Marx expresa en cuanto sujeto histórico con las manifestaciones concretas de proletariado, del proletariado urbano, del campesinado. Estas son mediaciones más específicas de la clase. Es verdad que dentro de ese conjunto histórico hay un núcleo estratégico. Pero, ¿cuál es ese núcleo estratégico? ¿Por qué Marx creía que el núcleo estratégico es el proletariado? Porque creía que el proletariado estaba en un punto estratégico y definitivo del orden capitalista, en la producción de valor. Y por eso, a partir de esa ubicación puede tener una confrontación con el capital que llega al corazón mismo del capital, que es la producción de valor, pero nunca Marx creyó que el proletariado obrero fabril solo es la fuerza social. Una cosa es la vanguardia, una cosa, más precisamente, es la clase revolucionaria, otra es la capacidad de esa clase de ser el corazón y la cabeza del conjunto de las masas de un pueblo capaz de hacer una revolución.

Entonces, ¿a qué llamaba Marx bloque histórico, a qué llamamos nosotros composición de clase para decidir la formación de un sujeto histórico capaz de desarrollar una conciencia? ¿Cuál sería esa conciencia? La conciencia de la necesidad de un nuevo orden social. La conciencia de que la forma actual de la sociedad no es capaz de garantizar la producción y reproducción social de la vida.

¿Qué permite el escenario donde se va a desarrollar la lucha? Es la incapacidad del orden capitalista para superar sus contradicciones. Por eso es que de ciclo en ciclo los trabajadores encuentran más de una brecha, más de una pequeña ventana, donde pueden expresar una alternativa de sociedad. La forma histórica de manifestación de esto depende de la sociedad y de la formación social concreta. No es por casualidad que en la realidad mexicana son los indígenas zapatistas que expresan esta contradicción. No es por casualidad ni un accidente que en Ecuador van a ser estos los que van a entrar en contradicción con el orden capitalista. No es casualidad que en Brasil los principales hitos se encuentran en los sectores organizados de la clase obrera. No es casualidad que en Colombia aquellos que supieron resistir durante todo este tiempo, que son los compañeros de las FARC, van a representar esta contradicción.

Cada uno de ellos representa en su materialidad histórica un punto de contradicción y resistencia al orden capitalista. ¿Pero que hay de nuevo en la nueva forma de conciencia que estamos viviendo? Algo muy interesante y es que nosotros condicionados por la reciente derrota de la que estamos recién saliendo. Lo nuevo es que hoy una señora campesina de Chile puede hablar de orden internacional. Es decir, claramente el individuo es capitalismo mundial, que concuerda con el joven que sale de su casa a enfrentar el imperio en Génova, con peligro incluso de su vida, que se alegra con la victoria del obrero elegido Presidente de la República de Brasil, que sufre como propia la derrota de los trabajadores argentinos, que consigue producir un vínculo de identidad con rusos, chinos, iraquíes, palestinos. Lo que hay de nuevo es que el orden capitalista mundial ya se consagró mundialmente en el conjunto de la humanidad.

Por último, este orden mundial ha producido una relación múltiple. Pero aquí se ubica un problema de los más serios y que estuvo en el debate de la mañana. Tal vez el más grande desafío que se nos plantea es que la característica con que los diferentes sectores de la humanidad se expresan en contra del capitalismo ha producido algo fundamental y al mismo tiempo muy peligroso. Hubo una inflexión en las última décadas de América Latina, hacia una crítica que los revolucionarios tenemos que verla con cuidado. Los instrumentos de organización de esa lucha contra el capitalismo eran instrumentos que desarrollaron estrategias y tácticas que esperaban casi mesiánicamente la situación revolucionaria, y por tanto, se desarrollaban, unas más otras menos, en ciertos límites.

Los diversos sectores que hoy se organizan pasaron a criticar las formas centralizadas, dogmáticas de organización. Pero ahí está el peligro. Pasaron, y ahí la ideología puede hacer un servicio muy peligroso, a creer que no se trataba de un cuestionamiento a una estrategia de poder, sino que se trataba del cuestionamiento a la propia existencia del poder. Se pasó a creer que la tarea de los movimientos sociales, de aquellos que se contraponen al orden, es organizar a los trabajadores y trabajadoras, los grupos sociales para situaciones concretas cotidianas. Entonces, si tenemos por un lado los partidos revolucionarios que carecían de una inserción en las masas populares y se especializaron en esperar la transición del poder, ahora tenemos grupos sociales que tienen una buena inserción en los movimientos de las masas pero que están huérfanos de una estrategia de poder. Ese es el problema que nos preocupa.

La cuestión que se plantea ahora es que enfrentamos a un individuo que sí tiene una estrategia de poder, tiene una estrategia para mantener su poder, tiene una clase social, tiene instrumentos de mantención de poder, mientras que aquellos que se confrontan a ese poder unificado, centralizado y mundial, que es el poder del capital, creen que pueden derrotarlo molecularmente, o sea, desde el punto específico donde cada uno actúa. La noticia es que es imposible derrotar al capital desde esos puntos, sin estrategia de poder. ¿Por qué? Porque caímos en una trampa monumental, sacamos de las frases revolucionarias la capacidad de presentarse en nombre de la sociedad. No es que sea un proyecto unificado donde se aplaste toda diferencia y pluralidad, pero esa pluralidad tiene que encontrar la unidad. Es el primer desafío.

El segundo desafío es definir el enemigo porque cuando la lucha se torna de todo el pueblo, incluso de la burguesía, ¿cuál sería la clase que va a presentar el punto negativo contra el cual vamos a unificar toda sociedad?, ¿desapareció? Los movimientos sociales, las clases urbanas y rurales precisan constituir un sujeto social histórico y para eso precisan tener una tarea histórica y esa tarea pasa por aclarar un elemento clave que es la cuestión del poder. ¿Cómo se mantiene la sociedad? No basta con decir que otro mundo es posible. ¿Cómo es posible que éste que se está tornando imposible se mantenga? No basta con decir que este orden no puede ser mantenido. ¿Cómo cambiarlo? ¿Cuáles son las fuerzas que lo mantienen? ¿Cuáles son las fuerzas necesarias para cambiarlo?

Hoy tenemos todas las condiciones objetivas para plantear esta cuestión. Tenemos un cuadro muy grave de luchas, tenemos un enemigo que está incendiándose y tenemos condiciones para plantear muy claramente cuestiones ya directamente anticapitalistas, pero tenemos que tener una estrategia de poder y tenemos que construirla internacionalmente porque no hay como derrotar al enemigo capitalista en el campo de cada una de las naciones.

Estas son las tareas. ¿Cómo vamos a hacerlo? No lo sé. Solamente sé que tenemos que hacerla, solamente sé que para nosotros el horizonte de la crisis capitalista nos permite, a partir de esa inmensa masa de personas que está en contradicción con el capitalismo, representar una alternativa, la alternativa revolucionaria socialista. Esta es la tarea.

Existen otros compañeros que conciben otras alternativas, que las presenten. Pero para nosotros que tenemos el instrumento del marxismo, una lectura de la naturaleza del capitalismo, sabemos que ahora está planteada más que nunca la necesidad de la alternativa socialista. Para eso tiene que ser mundial. En la mañana alguien decía que ciertos obreros tienen miedo o dificultad para ingresar al sindicato, pues, tenemos que vencer ese miedo. Si tiene miedo del sindicato tiene mucho miedo de la alternativa socialista. Pues tenemos que vencerlo. ¿Cómo? Diciendo que el capitalismo no es alternativa y que vamos a construir algo distinto del capitalismo, que llamamos socialismo.

Brecht tiene un poema, que ante la dificultad para hablar de la alternativa socialista a los obreros alemanes en tiempo muy difíciles que vivió frente al nazismo, para explicar la alternativa socialista, escribió un poema que es una parábola.

Buda y la casa en llamas. Buda y sus discípulos caminaban cuando uno de ellos estaba muy interesado en la doctrina del Maestro. El Maestro decía que para penetrar en el estado más puro tenía que abrir más todo lo que tenía en esta existencia. Abandonar todas las dimensiones y penetrar en la nada donde llegaría al nirvana.

Entonces uno de los discípulos preguntó al Maestro. ¿Cómo es la nada? Porque si tengo que abandonar todo lo que tengo debo saber si la nada es buena o no es buena. ¿La nada es algo así como un día de calor en el agua fresca junto a la sombra de un árbol, o es angustiante, vacía, difícil?

Buda dice: No sé, para esta pregunta no hay respuesta.
 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: