Principales problemas de la Economía Soviética y su incidencia en el final de la URSS

Por: Julio Parra
Fuente: especial para http://www.hernanmontecinos.com

Bogotá, D.C. Mayo 2013
CONTENIDO

INTRODUCCIÓN
1. EL COMIENZO
1.1 Antecedentes de la revolución de Octubre 1.2 Primeros pasos
1.3. La política agraria
1.4. La Nueva Política Económica
1.5. Inicia la planificación

2. GRANDES MIRAS Y GRANDES PROBLEMAS
2.1. Los planes quinquenales
2.2. La colectivización forzosa
2.3. La industrialización acelerada
2.4. Problemas del agro colectivizado
2.5. La teoría económica
2.6. La burocracia y la economía soviética

3. ASEDIO SIN DESCANZO
3.1. Tiempo de guerra
3.2. Situación de postguerra y Campo Socialista
3.3. La Guerra Fría
3.4. Ambiente reformista de Kruschev
3.5. Problemas de la planificación

DIFICULTADES Y POSIBILIDADES
4.1. Dirección económica y gestión empresarial
4.2. El consumo
4.3. Brezhnev y la reforma de mediados de los 60
4.4. Armamentismo
4.5 Exportaciones e importaciones
4.6 La tecnología
4.7 La productividad
4.8 La política de empleo
4.9 La política de precios

5. PLANIFICACION Y DEMOCRACIA
5.1 El debate sobre la planificación
5.2 Planificación y mercado
5.3 Problemas y posibilidades de la planificación
5.4 Planificación e información
5.5 El rol de la democracia
5.6 Planificación y democracia
5.7 Democracia y Economía

6. HACIA EL OCASO
6.1 Andropov y el diagnóstico de los problemas
6.2 Tercer gobierno de los años 80
6.3 La corrupción y la economía subterránea
6.4 La primera fase de la reforma de Gorbachov
6.5 La pérdida de ritmo de las grandes economías
6.6 La Perestroika a todo furor 6.7 Resultados de la Perestroika
7. CONCLUSIONES
7.1 Específicas
7.2 Generales

PALABRAS FINALES
BIBLIOGRAFIA
ANEXOS
1. Algunos datos económicos post URSS
2. La transición según Stiglitz
3. El Glasnost
4. Crecimientos económicos destacables en el siglo XX

INDICE DE TABLAS Y GRÁFICOS

TABLAS
1. Comparativo económico 1913-1921
2. Reactivación bajo la NEP
3. Ritmo de la colectivización
4. Cabezas de ganado sacrificado
5. Comparación USA-URSS en graduandos
6. Producción bienes de capital y de consumo
7. Comparativo con las potencias occidentales
8. Declive productivo durante la guerra 9. Recuperación económica al final de la guerra
10. Crecimiento productivo 1913-1950
11. Comparativo producción USA URSS
12. Trilogía del desarrollo
13. Resultados del plan septenal
14. Comparación producción industrial clave 1928-1965
15. Comparativo productos para el hogar 1928-1965
16. Evolución de la producción 1950-1970
17. Tipo de exportaciones e importaciones
18. Maquinaria moderna producida
19. Crecimiento poblacional
20. Composición de clase de la población
21. Evolución quinquenal de los indicadores económicos
22. Crecimiento económico 66/85
23. Renovación del aparato dirigente
24. Crecimiento de la producción en las grandes potencias
25. Desarrollo del complejo energético
26. Producción industrial rusa

GRAFICOS
1. Curva producto físico bruto 74/90

TABLAS EN ANEXOS
1. Producción ramas industriales Rusia 1990-2003
2. Tasa de crecimiento e inflación en Rusia
3. Tasa de crecimiento PNB per cápita
4. Tasa de crecimiento real 1938-1953
5. Crecimiento económico 1870-1965
6. Tasa de crecimiento real PNB 1938-1953
7. Crecimiento productivo per cápita 1913-1965
8. Índices de la producción manufacturera 1913-1965
9. Proporción de la producción industrial respecto a la URSS

INTRODUCCION

El debacle soviético deja un mundo de inquietudes sobre la mesa: ¿Qué situaciones dieron al traste con el experimento? ¿Cuáles fueron las causas de la catástrofe? ¿Qué grandes problemas económicos fueron resueltos y cuáles no? ¿Dónde yacen las falencias económicas más protuberantes del régimen? ¿Es verdad que fracasó el sistema? ¿Cómo se explica la crisis de la economía soviética? ¿Qué razones hubo para la desintegración de la URSS?, etc., etc.
Los analistas han abordado el asunto desde diversas ópticas: hay quienes se concentran en lo político, algunos en lo ideológico, otros en lo económico o en lo social, unos en los factores internos y otros en los externos, en fin, el abordaje del problema ha sido muy diverso en enfoque e interés. Sin embargo, es de anotar que son pocos los estudios serios y bien documentados que dejen de lado el sesgo ideológico.
Este trabajo se enfocará en los aspectos económicos, sobre todo en los que la investigación nos arroja como principales problemas y falencias. La búsqueda y el análisis se hacen a lo largo del proceso y no sólo en el ocaso. Se trata pues, en esencia, de un estudio histórico analítico, que de manera selectiva se concentra en las principales causas y en los efectos económicos cruciales.
Para hallar las causas de la desaparición de la URSS, Inicialmente se pensó que bastaría con analizar su periodo final, pero ante la necesidad de tener más elementos se fue caminando hacia atrás, década a década, y solo se hizo el retorno a partir de 1917.
El recorrido por la economía soviética es muy interesante y aleccionador, en tanto que permite observar la real magnitud de sus realizaciones y falencias, así como la lógica de las decisiones y las circunstancias internas y externas que incidieron en sobre ellas.
Otro aspecto metodológico del trabajo consistió en centrar la atención en los momentos críticos, pues ello podría ayudar a encontrar más luces sobre el final del socialismo soviético; en consonancia con esto, se escudriña bastante las dificultades y los errores, pues ello nos podría conducir a las razones buscadas, a las explicaciones y demás elementos ocultos, claves para cualquier análisis serio.
Desde luego que en un asunto tan complejo, como es el paso de un régimen socioeconómico a otro, se conjugan una gran cantidad de factores, pero de todas formas los económicos y los políticos ocupan un sitial de primera línea. Y como aquí nos ocuparemos esencialmente de un campo, cuando abordemos elementos no económicos, lo haremos en su interacción con el objeto central del estudio.
Aunque lo internacional tiene un rol importante, pese a que hay aspectos, elementos, hechos, etc., externos al sistema que juegan un papel significativo, lo determinante son sus propias interacciones, su dinámica interna, su historia, sus instituciones, sus gentes. Desde luego, que no deben descuidarse las repercusiones de lo foráneo, las cuales son un importante factor coadyuvante, más no determinante.
Se ha tratado de apoyar lo mejor posible el análisis en las cifras. Cuando las estadísticas son polémicas, pues a veces, como pasa en otras latitudes, se las suele afectar, se ha tratado de conseguir más de una fuente. En nuestro caso, tanto las antiguas autoridades como sus contradictores, suelen manipular ciertas cifras en un sentido o en el otro. Pero de todas formas, hay una buena cantidad de información fiable, de buena aceptación, que posibilita interesantes reflexiones.
Lo cierto es, que quienes se animen a continuar la lectura del presente trabajo, contarán con suficientes hechos, reflexiones y datos fidedignos, para que, compartiendo o no en análisis aquí realizado, lleguen a conclusiones bien soportadas sobre uno de los asuntos más llamativos de nuestra contemporaneidad.
En el estudio nos apoyamos igualmente en algunos destacados economistas que directa o indirectamente se han ocupado del asunto, sobre todo de lo que más nos interesa, pues sus aportes ayudan a encontrar la esencia del problema. En los años recientes hay importantes contribuciones de varios premios nobel y otros eminentes economistas, que aunque no se refieren directamente al objeto de estudio, nos son de mucha utilidad al realizar este tipo de trabajo, pues sin proponérselo ayudan a despejar otros horizontes.
En este sentido, nos referimos a planteamientos como los esbozados por ciertos estudiosos sobre planificación, tecnología, crecimiento, democracia, libertad, desarrollo, etc. Hay diversos estudios que se refieren en parte al objeto de nuestra atención, o a ciertos momentos o a casos específicos, que de todas formas nos han sido de gran ayuda.
Como el tema es apasionante y al instante suscita diversas reacciones, nos cuidamos al máximo de defender o atacar dicho proyecto histórico, pues ante todo se pretende encontrar explicaciones y razones, causas y efectos, contrastar visiones e interpretaciones, para finalmente mediante el análisis y el conocimiento de su lógica interna, encontrar los elementos determinantes en el final del socialismo soviético.
Se ha hallado documentos que, o bien minimizan las falencias y defienden a toda costa el socialismo soviético, o bien lo atacan sin tregua, a veces bien argumentados, pero en otras demasiado sesgados y carentes de fundamento. En nuestro caso, siempre nos esforzaremos en mostrar tanto las deficiencias como lo logros, pues ello facilita la comprensión integra del problema y el llegar a conclusiones suficientemente soportadas.
Finalmente, hay que decir que el estímulo principal para realizar este trabajo está en que la URSS, a juicio de muchos, partidarios o no del cambio radical de las instituciones, fue el experimento social más importante del siglo XX, y que algo debe haber quedado en uno o en otro sentido, en el positivo o en el negativo, para futuras empresas de perfeccionamiento social.
Hay la idea, muy difundida, de que el fin de la URSS obedeció a la acumulación de los problemas económicos, aquí se llega a otra conclusión, pues la realidad hasta el año 1987 muestra algo diferente. La esencia del problema no es fácil de apreciar a primera vista, pero con algo de dedicación y apoyándonos en las herramientas del análisis económico, se facilitan las cosas. Como se verá, hay muchos hechos y datos que sustentan debidamente las afirmaciones hechas.
Existen personas muy versadas que se refieren al final de la URSS con las expresiones: “colapso”, “implosión del sistema”, “fracaso del socialismo”, “autodestrucción por la imposibilidad de continuar el crecimiento económico”, etc. Todas estas aproximaciones no corresponden con lo que en realidad sucedió; pero de ellas sí suelen extraerse conclusiones de claro tinte ideológico y político. Al final se apreciará que los hechos fueron menos simples de su apariencia y que muchas deducciones al respecto no resisten un análisis serio.
Antes de seguir adelante, quiero agradecer de manera muy especial a los doctores Stanley Malinovitz, Beethoven Herrera, Hugo Fazio y Álvaro Moreno, prestigiosos docentes de las universidades Nacional, Externado y los Andes, pues sus valiosas opiniones han sido de gran ayuda en los logros que éste trabajo pueda tener.

EL COMIENZO

1.1 ANTECEDENTES DE LA REVOLUCIÓN DE OCTUBRE

La Revolución Rusa de 1917 tiene lugar en un inmenso país, cuyo territorio se hallaba asolado por la guerra, la pobreza y el atraso. Rusia participaba en la primera Guerra Mundial desde 1914 y se encontraba en el bando de los “Aliados” con Inglaterra, Francia y otros países. En la parte contraria estaba, entre otros, Austria-Hungría y Alemania. Desde el primer día, el gobierno revolucionario anhela abandonar la guerra y concentrarse en la solución de sus múltiples problemas. La joven República consigue salir del conflicto armado mediante el tratado de Brest-Litovsk, el 3 de marzo de 1918, el cual la obliga a ceder importantes territorios a la contra parte.
La participación en la guerra desde 1914 no solo obligó a Rusia a gastar ingentes recursos en la confrontación sino también a soportar sobre su economía toda la destrucción directa e indirecta que ocasiona un conflicto de semejante envergadura. A lo dicho hay que agregar que la economía rusa, por su organización y desarrollo, se hallaba bastante atrasada respecto a Europa y que todo su vasto territorio se encontraba sumido en una enorme pobreza, con no pocas relaciones patriarcales y de servidumbre en el campo.
De otra parte, Rusia era un poderoso imperio que dominaba una buena cantidad de naciones de sus alrededores, entre ellas Finlandia y Polonia. Por extensión, el imperio zarista era más de la sexta parte del globo terráqueo. No sobra anotar que el imperio estaba gobernado por una rancia nobleza de costumbres heredadas de la edad media y profundamente reaccionaria. En el último siglo Rusia había sido uno de los centros principales de la reacción europea y mundial.
Así pues, mientras en otros parajes había notables muestras de modernidad política, el imperio zarista respiraba por doquier antidemocracia. Ya en 1905 los sectores populares habían intentado una revolución, la cual fue aplastada violentamente por el zarismo. En esas condiciones, no era extraño que los partidos políticos de oposición tuviesen su dirigencia en la cárcel, en el destierro, en la clandestinidad o en el exilio y que, por ende, adoptasen formas organizativas más o menos conspirativas.
La problemática existente se había agudizado en el último tiempo, dando origen al periodo revolucionario de 1917. En febrero de ese año se había producido la revolución democrático-burguesa y en los meses siguientes hubo un gran forcejeo entre los diversos partidos y movimientos, hasta llegar a la revolución de Octubre.
Todas estas circunstancias tienen gran influencia en el desarrollo de la revolución bolchevique, pues es la realidad que se intenta transformar y sobre la que se levantará mucho de lo nuevo. Y es que cualquier transformación social se haya notablemente influenciada por su pasado y por las condiciones de partida. Así pues, no sobra reiterar el arranque del proceso revolucionario se haya marcado, entre otros elementos determinantes, por el atraso económico y cultural, por la ausencia de democracia y por sus diversas nacionalidades. En adelante, y en más de una ocasión, se irá mostrando este complejo y dinámico influjo.

1.2 PRIMEROS PASOS

Una vez toman el poder los soviets, comienzan los preparativos de sus enemigos para dar al traste con el proyecto popular, y muy pronto se inicia la Guerra Civil a lo largo y ancho de su territorio y el ataque de las potencias imperialistas. Así pues, cuando se creía haber alcanzado la paz, el nuevo gobierno se encuentra con que debe afrontar una guerra que cubrirá aún más el país de destrucción y pobreza, cediendo las tareas de construcción a las de la defensa.
Este primer problema va a tener enormes implicaciones, pues el centro de la Revolución, la parte más desarrollada fabrilmente, va a ver salir en esos años a gran parte de la población hacia la defensa. Bastantes hijos insignes del proletariado ofrendan su vida en la defensa de su República. En virtud de esa situación, muchos dirigentes populares en general, y obreros en particular se pierden para la labor de construcción de la nueva sociedad.
Sin duda, éste es el primer gran tropiezo de la Revolución Rusa, pues la guerra desordena el aparato productivo al extremo y prácticamente obliga al establecimiento del “Comunismo de Guerra”, como un mecanismo extraordinario para defender el poder. El “Comunismo de Guerra” obviamente se apoya en la fuerza de las armas y tiene que recurrir, entre otras medidas, a la confiscación de las reservas campesinas de cereales para alimentar a la población de las ciudades, pues el campo se resistía al impuesto en especie.
Esta manera de sostener el poder surtió buenos réditos en la defensa pero tuvo nocivas consecuencias económicas y políticas: se resquebraja la alianza entre obreros y campesinos, ocasionando, entre otras cosas, un abrumador desabastecimiento de los centros fabriles y gran descontento de la población campesina, sobre todo entre los campesinos medios y ricos.
El solo hecho de tener que ocupar la mayor atención en la defensa es muy negativo; pero si a ello se suma que una guerra hace gastar cuantiosos recursos materiales, que reorienta y desorganiza la economía, que produce enormes pérdidas humanas, que afecta la cultura y la ética, etc., se podrá valorar aún mejor estos primeros pasos y algunos de los problemas que poco a poco se trocarán en dificultades de grado mayor.
Entre las medidas iniciales de la Revolución de Octubre se encuentran: el paso de todo el poder a los soviets, cuya máxima autoridad es el Congreso de los Soviets de toda Rusia. El primer decreto del II Congreso de soviets es sobre la paz, un llamado a terminar la guerra. El segundo decreto es sobre expropiación de la tierra a favor del campesinado y el tercer decreto organiza el poder ejecutivo a partir del Consejo de los Comisarios del Pueblo, el cual es presidido por Lenin.
El 14 de noviembre de 1917 se aprueba el Reglamento sobre el control obrero y la abolición del secreto comercial. El 2 de diciembre de 1917 se crea el Consejo Supremo de la Economía Nacional (CSEN). El 07-12-17 se crea la Comisión extraordinaria de toda Rusia para combatir la contrarrevolución y el sabotaje ((VChK). Las labores de sabotaje fueron bastante amplias y se recuerda de manera especial las del transporte, en particular las del ferrocarril.
En 1918 la dinámica legislativa es muy grande: el 18 de enero se aprueba la Ley de socialización de la tierra; el 23 de marzo aparece el decreto sobre ordenamiento, protección y dinamización de los ferrocarriles. En estos meses Lenin insta a aprovechar y estudiar el método Taylor, el cual busca aumentar al máximo el rendimiento de la jornada laboral, así como a utilizar de manera racional los medios de producción y elementos de trabajo. El diez de abril aparece el decreto sobre las cooperativas de consumo; el 18 de abril el Consejo Central de los sindicatos de toda Rusia adopta el reglamento sobre la disciplina laboral. El 22 de abril se expide el decreto sobre el monopolio del comercio exterior.
Continuando con el mismo año: el 11 de junio se definen las funciones de control a los Comités de Campesinos Pobres; el 17 de junio se emite el decreto sobre el impuesto progresivo a las utilidades y el patrimonio; el 28 de junio se decreta la nacionalización de la gran industria. El diez de julio se aprueba la primera constitución socialista; el 2 de noviembre se crea un fondo especial de mil millones de rublos en apoyo a la agricultura; en diciembre aparece el decreto sobre nacionalización de bancos y también es aprobado el Nuevo Código Laboral.
Ahora saltemos a 1920 para no fatigar al lector: en febrero se crea la Inspección Obrera y Campesina; el 25 de julio se inaugura la primera turbina de la central eléctrica de Shatura; el 19 de julio se forma, por decreto del Consejo de Comisarios del Pueblo, la “Comisión Extraordinaria de toda Rusia de Liquidación del Analfabetismo”. El 22 de febrero de 1921 es creada la Comisión Estatal de Planificación de la República Socialista Federada Soviética de Rusia (Gosplan).
La secuencia de los hechos, puede verse, es muy grande pese al accionar de las potencias foráneas y de la reacción interna. Sin embargo el desorden de la producción y el desabastecimiento alimentario de las ciudades es enorme. Después de siete años de confrontación militar, la economía se encuentra muy atrás de los niveles alcanzados en 1913 y el cansancio de la población es cada vez mayor.
De estos primeros años van quedando ciertas instituciones e importantes experiencias para la construcción, pero también algunas cosas que luego tendrán mucho peso: la pérdida de bastantes líderes de los trabajadores, la costumbre del “ordeno y mando” en el manejo del país, la conformación mono partidaria del gobierno, las prácticas no del todo democráticas en las diversas instancias y la creciente extensión del burocratismo.
Finalizando la guerra civil y la intervencionista, Lenin se percata de algunos problemas graves y los afronta decididamente. Uno de los primeros pasos busca el restablecimiento de la normalidad en el menor tiempo posible, y para ello propone un nueva forma impositiva, ya no se cobrará en especie sino en dinero al campesino y no se le prohibirá vender los excedentes de su producción. Es el inicio de una nueva manera de relación con el campesinado e incluso con el empresariado y también con el extranjero, surgiendo así una reorientación de la política económica: la famosa NEP.

1.3 LA POLÍTICA AGRARIA

Antes de seguir adelante, detengámonos un momento en el agro. Una de las medidas iniciales de la revolución fue entregar la tierra al campesinado, lo que llena de entusiasmo a los pobres del campo. Rosa Luxemburg es una de las primeras en apoyar incondicionalmente la Revolución Bolchevique, pero también una de las primeras en señalar lo que considera errado. Una de sus críticas tiene que ver con los problemas de la toma directa por parte del campesinado de la tierra, pues entre otras cosas, ello implicó la destrucción de algunas haciendas modernas o su desmantelamiento, con lo cual disminuye la productividad, en tanto que una hacienda moderna es más productiva que varias pequeñas en el mismo espacio.
Dice Luxemburg: “Con toda seguridad la solución del problema a través de la expropiación y distribución directas e inmediatas de la tierra por los campesinos era la manera más breve y simple de lograr dos cosas distintas: romper con la gran propiedad terrateniente y ligar inmediatamente a los campesinos al gobierno revolucionario. Como medida política para fortalecer el gobierno proletario socialista, constituía un excelente movimiento táctico. Desgraciadamente, sin embargo, la cuestión tiene dos caras; y el reverso consiste en que la apropiación directa de la tierra por los campesinos no tiene nada en común con la economía socialista.”
Lo señalado por Luxemburg es evidente, pues una vez que el campesino se siente poseedor de su terruño, no es nada fácil que dé el paso a integrarse a una unidad productiva moderna. Expresa ella luego con mucho acierto: “En lo que se refiere a las relaciones dentro del agro, la transformación socialista de las relaciones económicas presupone dos cosas: En primer lugar, sólo la nacionalización de las grandes propiedades rurales, que constituyen las formas y medios de producción agraria más avanzados técnicamente y más concentrados, puede servir de punto de partida al modo socialista de producción de la tierra.”
En el caso del pequeño campesino se procede de manera diferente, como muy bien ella anota: “Por supuesto, no es necesario sacarle su parcela al pequeño campesino. Podemos esperar con confianza que será ganado voluntariamente por las ventajas de la producción social y que se persuada, primero, de la conveniencia de unirse a una cooperativa, y luego de la de entrar a formar parte del conjunto de la economía socializada.”
En los años siguientes se aprecian los efectos de la situación creada por las condiciones específicas del inicio del proceso revolucionario ruso. La inmensa mayoría de la producción agraria se da en pequeñas unidades y se presenta un importante retroceso en la producción, debido a los efectos de la Guerra Civil pero también al desmantelamiento de las grandes unidades de producción agraria. Muy pronto se verá a los campesinos enfrentar algunas medidas del Poder Soviético, sin tener en cuenta gracias a quién tienen tierra, pues su sicología, atraso político y la situación misma hace que se preocupen más por sus propios intereses, que inquietarse por el desabastecimiento de las ciudades, llegando incluso a promoverlo.
Conviene recordar que Luxemburg no vivió para ver lo acertado de su análisis, pues fue asesinada al igual que otra gran cantidad de dirigentes por el gobierno alemán, luego del frustrado levantamiento popular de 1919. Continuemos con su opinión: “Además, en segundo lugar, constituye un requisito para esta transformación terminar con la separación entre economía rural e industria, tan característica de la sociedad burguesa; así se logrará la interpenetración y fusión de ambas, preparando el camino para la planificación de la producción agrícola e industrial con un criterio unificado”.
Esta última parte es muy importante pero, como bien se conoce, no fue atendida por Stalin y sus compañeros, pues el desarrollo se realizó a costa de la agricultura y muy poco se hizo para unirlas. Continuemos con la fuerte crítica de Luxemburg: “Un gobierno socialista que tomó el poder debe, en todo caso, hacer una sola cosa: tomar medidas que apunten en la dirección de ese requisito fundamental de una reforma socialista posterior de la agricultura; debe por lo menos evitar todo lo que pueda trabar el camino a esas medidas. Pero la consigna levantada por los bolcheviques, toma y distribución inmediata de la tierra por los campesinos, necesariamente apunta en la dirección opuesta”.
La distribución de la tierra en pequeñas y medianas propiedades, no es una medida socialista y pone obstáculos innecesarios para la transformación socialista del agro. La toma de las grandes propiedades agrarias por los campesinos, continúa: “llevó simplemente a la transformación súbita y caótica de la gran propiedad agraria en propiedad campesina. No se creó la propiedad social sino una nueva forma de propiedad privada, es decir, la división de grandes posesiones en propiedades medianas y pequeñas, o de unidades de producción grandes relativamente avanzadas en primitivas unidades pequeñas que utilizan técnicas del tiempo de los faraones”.
La situación creada, entre otras cosas, por querer atraer al campesinado, da origen al incremento de la propiedad privada y del número de campesinos, lo cual dificulta las medidas socialistas en el campo, pues antes “se oponían a la reforma socialista en el campo solamente una reducida casta de propietarios rurales nobles y capitalistas y una pequeña minoría de burgueses ricos de las aldeas. Y su expropiación por un movimiento popular revolucionario de masas era un juego de niños. Pero ahora, luego de la “apropiación”, hay una masa enorme, recién desarrollada y poderosa de campesinos propietarios opuestos a todo intento de socialización de la producción agraria, que defenderán con uñas y dientes su propiedad recientemente adquirida contra cualquier ataque socialista”.
La agudeza de éste antagonismo se aprecia en el boicot campesino a las ciudades, en la retención de lo producido, en la especulación, etc. Es lo que explica las medidas no socialista que habrá que tomar muy pronto para reactivar la producción y disminuir la inconformidad campesina, así como la única vía para una colectivización acelerada, la fuerza. El análisis de Luxemburg, nos ilustra hasta dónde puede influir en el futuro cualquier medida que se tome en un momento dado. El proceder de los primeros días de la revolución haría que luego la socialización del campo fuera mucho más lenta, pero de todas formas era viable sin la fuerza, sin embargo otra fue la dirección tomada.
Desde luego que la realidad impone su sello, y la verdad es que los mismos campesinos, con o sin la orientación bolchevique, realizan por doquier tomas de tierra a lo largo de 1917.

1.4. LA NUEVA POLITICA ECONOMICA (NEP)

Volvamos un poco atrás. Finalizada la Guerra Civil y la intervención extranjera contra la República Soviética en 1921, la situación es desastrosa: además del cansancio entre los trabajadores a causa de ella, hay mucha inconformidad en las ciudades porque el desabastecimiento de alimentos y en el campo por las requisas y el impuesto en especie; a esto hay que sumar la mala cosecha del año anterior.
En los años de guerra (1918-1921), los bolcheviques no vieron otra opción que mandar regimientos al campo a tomar los excedentes del campesinado y a veces incluso a dejarles sin suficiente alimento para ellos, eso hizo que el campesinado no sacara su producción y la escondiese, lo cual obviamente ocasionó más desabastecimiento y mayores problemas en los centros urbanos, ante lo cual se suceden protestas por doquier.
El siguiente cuadro nos muestra lo crítico de la situación reinante al finalizar la Guerra Civil:
Comparativo económico 1913 y 1921

Item 1913 1921
Producto bruto de toda la industria* 100,0 31,0
Industria a gran escala* 100,0 21,0
Carbón** 29,0 9,0
Petróleo** 9,2 3,8
Electricidad (millones de Kwhs) 2039,0 520,0
Arrabio** 4,2 0,1
Acero** 4,3 0,2
Ladrillos 2,1 0,0
Azúcar** 1,3 0,1
Transportado en tren** 132,4 39,4
Producción agrícola* 100,0 60,0
Importaciones (Rublos 1913) 1374,0 208,0
Exportaciones (Rublos 1913) 1520,0 20,0
Notas: * Indice **Millones de toneladas
Fuente: Nove, 1986, p.68

La conclusión es clara: “el comunismo de guerra salvó al régimen pero desestabilizó la economía”. En esas condiciones Lenin y algunos dirigentes se percatan de la necesidad de reorientar las cosas, así es como en marzo de 1921 se da a conocer la NEP. El primer punto de la nueva política tiene que ver con el fin del impuesto en especie al campesinado y de permitirle vender sus excedentes. Se trata entonces de iniciar una etapa transitoria de tolerar por un tiempo más, buena parte de la propiedad privada, de permitir cierto tipo de producción privada, sobre todo a pequeños y medianos productores, y de posibilitar el libre intercambio de productos. La NEP vuelve a entusiasmar a los trabajadores, a mejorar el ambiente entre los propios bolcheviques y sobre todo a apaciguar al campesinado, el cual se había enemistado bastante con los bolcheviques.
La Nueva Política Económica sustituye la severidad de la economía de guerra por el libre discurrir del mercado bajo la égida estatal. La NEP supone el abandono momentáneo del ideario colectivista general en la economía y el retorno transitorio a formas de capitalismo controlado tanto en el campo como en la ciudad, todo lo cual es fundamental para estimular la producción en las condiciones en las que se encontraba el naciente país soviético.
En síntesis, la NEP significa: fin de las requisas; sustitución del impuesto en especie por metálico; el campesino dispone libremente de su producido, pudiendo volver a comercializar lo cosechado; se permite a los artesanos: vender sus productos; se estimula a pequeños y medianos empresarios para que reactiven sus unidades de producción; se permite crear sociedades mixtas e incluso: se invita a capital foráneo y se piensa en concesiones.
Muy pronto la NEP evidenció todas sus potencialidades. Las nuevas políticas muestran una de las facetas más admirables de Lenin: el ser capaz de reorientar el barco y de corregir las falencias sobre la marcha, el detectar el estado de ánimo del pueblo y actuar en consonancia con él, su gran sentido práctico, pues había que reactivar la economía a como diese lugar. El siguiente cuadro muestra algunos importantes resultados de la NEP:

Reactivación económica bajo la NEP
Sector o producto/año 1921 1922 1923 1924 1925 1926
Industria fabril* 2004 2619 4005 4660 7739 11083
Carbón** 8,9 9,5 13,7 16,1 18,1 27,6
Electricidad*** 520 775 1146 1562 2925 3508
Arrabio (miles de ton) 116 188 309 755 1535 2441
Acero (Miles de ton) 183 392 709 1140 2135 3141
Telas de algodón**** 105 349 691 963 1688 2286
Superficie sembrada” 90,3 77,7 91,7 98,1 104,3 110,3
Cosecha de grano** 37,6 50,3 56,6 51,4 72,5 76,8
Transporte en ferrocarril** 39,4 39,9 58 67,5 83,4 sd
Notas: *Millones de rublos 1926/7; **Millones de toneladas; ***Millones de Kwhs, ****Millones metros; “Millones de hectáreas
Fuente: Nove, 1986, p. 94

Puede apreciarse que al poco tiempo, la producción agraria se incrementó notablemente, pues ahora no era el gobierno el que tomaba el exceso de producción agrícola, sino los mismos campesinos, ellos tienen ahora la opción de vender los productos sobrantes y por lo tanto, tienen un incentivo para producir más. Muy pronto el crecimiento de la producción agrícola sobrepasa el de los años anteriores.
El pensamiento generalizado de muchos socialistas era que debía socializarse y colectivizarse la producción a la mayor brevedad, sin embargo la realidad es la que impone tiempos y condiciones, y es ahí donde se requiere de dirigentes no ortodoxos sino abiertos al cambio y a tener en cuenta las condiciones concretas. La NEP se convierte en el mecanismo de transición del capitalismo al socialismo en las condiciones de atraso económico de un país como Rusia y sus ex colonias. ¿Cuál sería su duración? He ahí un problema en extremo difícil. Para unos su duración era prolongada y para otros en extremo corta. A la postre se impuso la línea de que “transitorio” era unos pocos años y en 1928 se la da por finalizada.
Acabar la NEP en tan poco tiempo va a tener diversas consecuencias, una de ellas es el enfrentamiento contra amplios sectores de la población y la tendencia hacia un régimen cada vez más autoritario. Estas repercusiones van a marcar, como se conoce, de manera bastante determinante el futuro de la URSS. Pero sigamos en los años veinte, dado que la industria no creció de manera similar a como lo hizo el agro, se creó un desequilibrio en la economía, pues el sector agrícola estaba creciendo más rápido que la industria. Y para mantener altos sus ingresos, el sector fabril comienza a vender sus productos a mayor precio. Obviamente debido al aumento de los precios de los productos manufacturados, los campesinos tienen que producir mucho más trigo, por ejemplo, para comprar lo que requieren de la industria.
Ante la caída de precios de los productos agrícolas y el aumento de los precios de los bienes industriales, se produce una descompensación en contra del campesinado, el cual comenzó a retener su sobreproducción y a especular con un aumento de los precios por la aparente escasez. Para combatir el alza de precios de los bienes de consumo, el Estado toma medidas tendientes a reducir la inflación y promulga reformas no bien recibidas por las empresas fabriles ni por las haciendas. A la par el gobierno opta por el control de precios, es decir fija precios para contrarrestar los efectos negativos sobre el consumo.
El control de precios puede ayudar en un momento determinado, pero unas medidas mejor estructuradas tendrían a la postre mejores resultados. Había otras vías para equilibrar el crecimiento de la industria y del agro. En la época se hacen diversos análisis, algunos sin suficiente concordancia con la ciencia o con la realidad, y se imponen los que sostienen que la culpa de los problemas la tiene la NEP.
Así pues, nos acercamos a la segunda gran reestructuración de la economía soviética. En el momento se enfrentan en resumen dos posiciones, la de Bujarin y la de Stalin, el primero defendía la conveniencia de continuar con la NEP y Stalin la necesidad de acabarla. Como se sabe, se impuso la segunda visión. En 1928 se decide dar por finalizada la NEP e iniciar una nueva fase del desarrollo de la revolución socialista. Esta nueva fase, en las condiciones en que se encontraba la URSS, iba a requerir nuevamente de métodos extraeconómicos, pues va a haber bastante resistencia por parte de campesinos y empresarios. En ese momento pudo darse otra opción, la de un avance no tan rápido pero más seguro y menos brusco y violento, pero como se sabe dicha alternativa fue derrotada.

1.5 INICIA LA PLANIFICACION

Desde sus pasos iniciales, el poder soviético fue proclive a la planificación, siendo el mismo Lenin quien impulsa los primeros órganos planificadores. El pionero de los planes es confeccionado por la famosa Comisión Estatal para la Electrificación de Rusia (GOELRO) y tiene que ver nada menos que con la electrificación de toda Rusia. Este primer plan mostró al mundo el gran potencial de la planificación.
El principal ente planificador soviético, el Gosplan, fue creado el 22 de febrero de 1921 por iniciativa de Lenin, iniciando con la valiosa experiencia de la GOELRO. La planificación fue señalada por los fundadores del socialismo como uno de los mecanismos clave para superar la anarquía capitalista, la contradicción entre la planeación particular de cada empresa y el desorden generalizado de la producción capitalista, que posibilitaba, entre otras cosas, las crisis de superproducción. Sin embargo, ni Marx ni Engels adelantaron mayor detalle sobre cómo sería dicha planificación, es decir, todo estaba por hacer, pues no se contaba con experiencia alguna ni con teoría elaborada al respecto. En esas circunstancias, los soviéticos optan por una planificación rigurosamente centralizada, tarea que aún hoy es en extremo difícil.
Las dificultades de la colosal tarea son reconocidas por eminentes pensadores, tales como Stiglitz, quien afirma: “El comunismo, con su planificación central (que requería una capacidad de recopilación, de procesamiento y de diseminación de la información superior a la que se podría lograr con cualquier tecnología)”. Los soviéticos optan por una planificación en exceso centralizada, quizá por la inexperiencia, o por el asecho del enemigo externo, o por la magnitud de las tareas o por la concordancia con el centralismo del régimen político o por las causas que sea, ellos se decidieron por esa vía.
El primer Plan Quinquenal (1929-1933) fue recibido en todas partes con especial atención; por unos con gran optimismo y por otros con notable desconfianza; de una parte estaban sus defensores y de la otra sus contradictores. Desde luego que también había quienes observaban con atención sin tomar partido. Lo cierto es que los soviéticos colocaron sobre la mesa el tema de la planificación y en cierta forma lo ponen de moda en el mundo. Hoy, pese a las prédicas de las bondades del mercado, no hay país capitalista sin entes planificadores; por supuesto que unos les dan más protagonismo que otros, pero de todas formas hay ricas experiencias en los cinco continentes.

2. GRANDES MIRAS Y GRANDES PROBLEMAS

2.1 LOS PLANES QUINQUENALES

A partir de 1928 se establecen los planes quinquenales en la URSS; el primero (1929-1933) pretende: la desaparición paulatina del sector privado; crear además de la propiedad colectiva de la tierra, la producción colectiva de la misma; la modernización de la industria; el manejo del comercio a través de cooperativas y almacenes estatales y la realización de gigantescas obras públicas.
Entre los mecanismos utilizados para impulsar los primeros planes en las ciudades se destacan: bastante propaganda; amplio estímulo a la emulación colectiva e individual; creación de brigadas de trabajadores; difusión y práctica de procedimientos estajanovistas de máximo rendimiento individual; emulación entre brigadas y fábricas; trabajo periódico gratuito (sábados comunistas). En el campo los métodos son similares pero se agrega y prima la presión. Se decía en los discursos y la propaganda que lo principal era la persuasión del campesinado pero en la realidad era la fuerza. La colectivización forzada es un elemento central de los primeros planes quinquenales, pero por su trascendencia la veremos en otro aparte.
Un primer acercamiento a los planes quinquenales iniciales nos muestra: la dureza con que se aplican, pues los recursos compulsivos eran considerados legítimos; la producción industrial aumenta en algunos sectores en forma espectacular; gran parte de la inversión se destina a la industria pesada; la producción agrícola se deprime; hay un descomunal crecimiento de la población urbana; se observa un notable desarrollo educativo; la vida política dio lugar a un régimen cada vez más antidemocrático, etc.
Los primeros planes quinquenales generan: una industrialización a gran escala, un importante crecimiento económico, la extensión de la red de cooperativas de distribución y almacenamiento, la disminución del comercio privado, la desaparición del sector privado. Al final de los años 30, los índices de crecimiento industrial superan abiertamente las cifras de occidente: se cuadruplica la producción de hierro y acero, se multiplica por tres y media la producción de carbón etc., sin embargo, se aprecia un notable desequilibrio entre la gran industria y la ligera, productora de bienes de consumo, así como con el agro.
Al comenzar los años cuarenta, nos encontramos con cierta ambivalencia para responder en el ámbito militar, producto de los sucesos de la década anterior, de una parte, el gran avance de la industria pesada facilitará enfrentar con éxito la producción armamentística a que obliga la invasión hitleriana, de otra, el descontento social en algunos sectores del campo, debilita la respuesta. Son conocidos los episodios en que al comienzo, cuando penetra el ejército fascista al territorio soviético, se lo recibe en algunas regiones campesinas como si fuese liberador.

2.2 LA COLECTIVIZACIÓN FORZOSOS

Desde mediados del siglo XIX era claro en la teoría socialista que la pequeña producción campesina no genera socialismo sino capitalismo y que la gran unidad productiva es mejor que la pequeña para una eventual transformación hacia el socialismo, pues las implicaciones de la producción socializada son mucho mejores que la individual, esto no solo en el ámbito económico sino también en otros campos, como el cultural y el político.
A finales de los años veinte, el campo en la URSS está integrado por una enorme masa de pequeños productores, lo que explica en parte, por qué continuaba el forcejeo del poder soviético con los campesinos; en las ciudades se requería más alimentos y los campesinos presionaban por mayor retribución; en estas condiciones no era fácil el avance, pero con adecuadas medidas económicas y un tiempo prudencial se podría normalizar la situación.
En dicha condiciones y con las formulaciones generales de la teoría socialista, sobre que el campo socialista sería colectivizado, no es extraño que Stalin y sus copartidarios, vayan ganando adeptos en la dirección del partido para afrontar la presión campesina con una rápida colectivización. Y una pronta colectivización en un país con semejante mayoría de pequeña producción no podía ser sino forzada, pues voluntaria implicaría un tiempo mayor, en tanto que el campesino es renuente a entregar su parcela.
De la misma forma que la producción capitalista requiere ciertas condiciones previas y del momento para desenvolverse sin trabas y con éxito, la unidad colectiva agropecuaria tiene requerimientos precisos. Así como la producción socializada urbana del capitalismo posibilita la organización socialista de la sociedad, de manera similar el campo requiere de unas condiciones precisas en maquinaria, tecnología, investigación, métodos de producción y organización de la misma, para poder organizarlo de manera socialista, es decir, no basta la buena voluntad de uno o más líderes, se requieren condiciones materiales apropiadas para poder hablar de un agro socialista.
Así pues, la base de la gran unidad de producción agropecuaria son las nuevas condiciones materiales y organizacionales, sin esos novedosos elementos, una unidad grande podría ser menos rentable que la pequeña producción, en tanto que el campesino no tendrá ningún estímulo para esforzarse como cuando producía para sí; y sin entusiasmo, sin toda la mente puesta en la actividad laboral, la producción tiende a disminuir, y eso fue precisamente lo que sucedió en el agro soviético.
La colectivización forzosa del campo acarrea perjuicio a la alianza entre obreros y campesinos, a la armónica relación campo-ciudad y a la economía. La colectivización acelerada sin suficiente base técnica no contribuye mayormente ni a las buenas relaciones entre las clases aliadas ni al desarrollo de la producción. Los saltos en éste ámbito pueden ser contraproducentes. Al respecto hay muchos ejemplos, en los que en lugar de ampliar la producción se disminuye. En varias obras literarias, como “Campos Roturados”, de Sholojov, hay más de una ilustración al respecto; recordemos el pasaje en que a un veterano líder se le encomiendan las aves de corral y él después de ser de lo más equilibrado casi se desquicia, pues pensar en agrupar grandes cantidades de dichas aves sin la tecnología de galpones es, por decir lo menos, risible.
Así como la producción socializada en la industria requiere de un acumulado previo, de manera similar lo requiere el campo. La colectivización del agro y la producción socializada en él, es una necesidad del desarrollo que se erige sobre la maquinización, la ciencia y la tecnología y no sólo sobre la buena voluntad. Pero aún teniendo la maquinaria del caso, el campesino debe ser convencido, porque de lo contrario no actuará con la disposición y entusiasmo que requiere un proyecto de estos, pues juega mucho la fuerza de la costumbre, el sentido de propiedad, la sicología. Al respecto si había claras orientaciones de los clásicos marxistas, las cuales fueron desatendidas.
Federico Engels insiste al final de sus días, en que no se debe presionar al campesino para que opte por métodos nuevos de producción, que se le debe mostrar las ventajas en la realidad, en los hechos y dejarlo que él mismo se persuada y tome la decisión; pero cuando se pretende una colectivización acelerada no hay espacio para este proceder tan bien fundamentado. El propio Lenin expresa también, al final de su tiempo, que la colectivización podría durar de uno a dos decenios, sin embargo se hizo en la URSS de una manera precipitada y como ya hemos dicho, bastante presionada; recordemos nada más las numerosas deportaciones a Siberia. El impresionante ritmo de la colectivización, puede apreciarse en el siguiente cuadro:
Ritmo de la Colectivización
Año Porcentaje
1930 32,6
1931 67,8
1932 77,6
1933 83,1
1934 87,4
1935 94,1
Fuente, Aponte, p. 30

Reiteremos, la colectivización acelerada no podía ser sino forzada, lo cual no habla bien de un proyecto socialista y es muy negativo para las relaciones ciudad campo, gobierno campesinos. La verdad es que había bastante inconformidad en el campo con el gobierno soviético, y no sólo entre los campesinos medios y ricos; esa animadversión se manifiesta, como ya se anotó, en varias zonas agrarias cuando llegan los invasores alemanes.
Entre los diversos efectos contraproducentes de la colectivización forzada, se encuentran los económicos, de una parte la destrucción de componentes agropecuarios y de otra la baja productividad. Los campesinos al ser forzados a ingresar a un colectivo optan por destruir o consumir sus pertenencias antes de ingresar a la nueva empresa, lo que significó un descomunal sacrificio de cabezas de ganado y la destrucción de diversos aperos agrícolas; ello como es de esperarse, tiene consecuencias bastante negativas para el agro y la producción de alimentos para las ciudades. Hasta dónde fue terrible la respuesta campesina a la forma presionada de colectivización puede apreciarse en las siguientes cifras. El dato de 1928 corresponde a las existencias al comenzarse la colectivización. Año a año se puede apreciar la cantidad de ganado sacrificado antes que entregarlo a las haciendas colectivas.
Millones de cabezas de ganado sacrificado
Tipo/año 1928 1930 1931 1932 1933

Ovino 107 93,3 68,1 47,6 37,3
Vacuno 60,1 50,6 42,5 38,3 33,5
Equino* 33,4 14,9
Porcino 22 14,2 10,9 9,9
Fuente: Aponte (1973), p.34 ,
* Harrington, 1978, p. 264

Una reacción obvia de un campesinado que se ve forzado a colectivizarse es en la disminución de la productividad, es decir al no trabajar a gusto buscará todas las maneras de trabajar menos, no desaprovechará oportunidad de esforzarse menos. Esta situación va a tener unas implicaciones negativas prolongadas. La verdad es que los soviéticos nunca lograron una buena productividad en el campo. Otra respuesta negativa del campesinado, sobre todo en los inicios de la colectivización forzada, es la destrucción y descuido con las herramientas y demás utensilios para el trabajo, propiedad de la naciente colectividad. Asimismo, surge desde entonces la tendencia a comerciar de manera oculta con diversos productos. Todo lo cual va a tener consecuencias bastante negativas en el transcurso del tiempo.

2.3 LA INDUSTRAILIZACION ACELERADA

La industrialización era una de las premisas necesarias para el socialismo; por ello todos los bolcheviques mostraban su acuerdo con ella y además la industrialización acelerada era vista como un medio de defensa, como un mecanismo de supervivencia ante la amenaza imperialista. Sobre esta base era fácil que los revolucionarios aceptaran lo urgente de la industrialización. La base para la industrialización era escasa, debido al poco desarrollo industrial de la mayor parte del imperio ruso; eso hacía muy difícil esa tarea, pero sin embargo se la acometió. La acumulación originaria necesaria se la extrae de la agricultura. De otra parte, se desarrolla un enorme trabajo de educación, lo cual va facilitando las cosas.
La URSS se las arregla para apoyarse tecnológicamente en otros países, bien sea por comercio o como fuera. Prácticamente no se encontraban gobiernos que quisiesen colaborar con el país de los soviets, pero algunos empresarios si lo hicieron, pues pensaban que si ellos no cogían el contrato, la competencia sí lo haría. Lo cierto es que a comienzos de los treinta se ven no pocas misiones de ingenieros y técnicos soviéticos visitando empresas de países capitalistas, para hacer compras o mirar diseños. Posteriormente en el país se hacía todo lo posible por copiar las maquinas que se necesitaban. Uno de los recuerdos al respecto es el célebre coche “GAZ m-1”, el cual fue hecho tomando como modelo un Ford pero haciéndole algunas adaptaciones a las condiciones propias. En la gráfica se puede apreciar el primer tipo de auto soviético.

Algo similar hicieron los diseñadores soviéticos de los años treinta con muchas máquinas y herramientas. A veces no era raro que adquirieran en occidente una factoría o un complejo industrial y después tuvieran noticia de que existía más de una unidad, pese a no haber vendido sino una, pues habían replicado varias idénticas e incluso, como con el “GAZ M-1”, con algunas variaciones en concordancia con las condiciones internas. En ocasiones se contó con la presencia de ingenieros y técnicos socialistas que llegaban de occidente con el deseo de ayudar a construir el socialismo, otras veces llegaban algunos técnicos e ingenieros extranjeros bajo contrata. En todo caso, la industrialización fue una labor titánica.
Un mecanismo clave para formar los técnicos e ingenieros que tanto necesitaba la industrialización fue naturalmente la educación; muy pronto uno de los pueblos más atrasados culturalmente se sitúa a la vanguardia en número de estudiantes en la educación media y superior. Fueron famosos los politécnicos situados cerca a las empresas. El ritmo de la actividad educativa, en todas las jornadas, es uno de sus mayores logros. El siguiente cuadro nos ilustra muy bien la atención prestada a la formación de técnicos e ingenieros:

Comparativo USA-URSS (en número de graduados)
Ámbito URSS* USA**
Ingenieros 1118 620
Médicos 420 182
Especialistas agrónomos 389 166
Ciencias naturales 430 704
Total en miles 2357 1672

Notas: * URSS: 1928-1959. **USA: 1926-1958
Fuente: Ellman, 1983, p. 174

Desde los años treinta, se consideró como “ley del socialismo” que la proporción de la inversión anual consagrada a ampliar la gran industria debía ser mayor que la proporción destinada a incrementar la capacidad de la industria de producción de bienes de consumo. Lo cual se volvió tradición, aún en tiempos que la situación exigía otras reglas. Las repercusiones negativas de esta política, llegado un nivel del crecimiento, no son difíciles de derivar, pero por ahora nos interesa dejar clara esa orientación y la gran desproporción existente, para lo cual basta con el siguiente cuadro:
Producción Industrial y de bienes de consumo
Año Bienes de capital Bienes de Consumo Año Bienes de capital Bienes de Consumo
1913 35,1 64,9 1955 70,5 29,5
1928 39,5 60,5 1960 72,5 27,5
1940 61,2 38,8 1966 74,4 25,6
1946 65,9 34,1 1975 74,0 26,0
1950 68,8 31,2
Fuente: Ellman, 1983, p.140

La costumbre de orientar gran parte de la inversión hacia la gran industria en desmedro de la agricultura y la industria ligera, afectó la propia dinámica de la industria, pues la agricultura y la industria ligera no solo producen para el consumo de las gentes sino que también produce para el consumo industrial y sí se las descuida, luego no será raro que se presente escasez de insumos, etc. Un ideal que no se tuvo en cuenta, es el desarrollo armónico entre todos los sectores de la economía.
El éxito soviético contrasta con las dificultades de occidente. El siguiente cuadro nos deja ver en buena parte el motivo del orgullo soviético y de las preocupaciones de la vanguardia capitalista..
Comparativo con las potencias de occidente (de cambios porcentuales)
en la producción industrial y en el PIB 1929-1938
País 1929-1932 1932/33- 1937/38 1929-1937/38
Producción
industrial PIB Producción
industrial PIB Producción
industrial PIB
Alemania -40,8 -15,7 122,2 67,5 31,6 41,1
Francia -25,6 -11,0 20,0 7,9 -11,8 -4,0
Reino Unido -11,4 -5,8 52,9 25,7 35,4 18,4
USA -44,7 -28,0 86,8 46,6 3,3 5,6
URSS 66,7 6,9 146,7 59,3 311,1 70,2
Fuente: Aldcroft, p. 82

2.4 PROBLEMAS DEL AGRO COLECTIVIZADO

Una vez colectivizado el agro, encontramos de manera constante el problema de la baja productividad. Inicialmente el asunto tiene que ver con la desmotivación, la tradición, la escasa preparación, las técnicas y la mecanización principalmente. El atraso del campesino pre soviético es elemento nada fácil de superar por sí solo y si a ese aspecto le agregamos otros, como la forma involuntaria como se realiza la colectivización, el despegue del campo va a tener complicaciones.
Poco a poco se fue superando el atraso cultural y el problema de la mecanización, pero otras dificultades se van acentuando, tales como los métodos de trabajo y de organización empresarial. A todo esto se une el hecho de que las bajas condiciones de vida en el campo y las mejores posibilidades en la ciudad, hacen que se pierda a buena parte de la juventud para las faenas agropecuarias. Es esta una de las circunstancias por la que el agro soviético tenga un permanente déficit de suficientes cuadros técnicos expertos y bien preparados.
A los problemas mencionados, hay que sumar la baja inversión en el agro como una constante y en los años cuarenta, las espantosas consecuencias de la 2ª Guerra Mundial, pues los hombres del campo en buena parte tienen que ir a defender la patria, y es a mujeres y ancianos a quienes les toca apersonarse de las actividades agropecuarias. Lo cual obviamente repercute negativamente en la productividad del agro. Incluso, tiempo después de terminada la conflagración bélica, a quienes se encuentra trabajando en muchas granjas, es a personas mayores, pues muy poca juventud se reincorpora al campo.
Pero hay además otros aspectos que inciden de manera determinante en el rezago del campo, como es la falta de teóricos de la economía agraria y el hecho de que uno de los más avezados, el insigne Chayánov, es relegado y al final fusilado. Él fue uno de los investigadores más importantes de la economía campesina a nivel mundial, fue un socialista independiente que pudo haber contribuido bastante al perfeccionamiento del agro soviético.
Sin duda, Chayánov fue el mayor estudioso de la economía campesina rusa de la época, fue investigador de los métodos de regionalización agrícola, de la experiencia de la cooperación y la organización de las entidades agropecuarias, de la contabilidad y administración de dichas empresas e incluso del manejo administrativo de los recursos naturales. Chayánov estudia la organización de la unidad económica campesina de manera íntegra, sus fines y planes, la circulación de capital dentro de ella; la interacción entre los diversos factores económicos, sus implicaciones para la economía nacional e internacional y la articulación de lo campesino con toda la economía.
Chayánov pensaba que en el futuro inmediato la pequeña explotación campesina seguiría siendo parte importante e imprescindible de la vida de muchos países y que en general, el campo internacional continuaría caracterizándose por la heterogeneidad. Imaginó el nuevo agro soviético, como una cantidad de cooperativas cada vez más integradas.
Hasta aquí hemos visto un ejemplo del desaprovechamiento de un importante teórico por parte del gobierno soviético, ahora miremos un ejemplo contrario, las complicaciones surgidas para la agricultura soviética del apoyo dado por Stalin y demás dirigentes a Trofim Lysenko, quien influyó negativamente en la agronomía, la biología y la genética soviéticas. Lysenko perjudicó mucho la agricultura soviética con sus prédicas y proyectos sin fundamento, que embarcaron al país entero en tareas que malgastaron energías y cuantiosos recursos.
Si Lysenko no hubiese contado con tanto apoyo de la cúpula encabezada por Stalin, sus experimentos y proyectos “seudocientíficos” no habrían pasado a mayores, pues se habrían quedado en el ámbito de una granja o a nivel local, sin afectar a todo el país, tal como efectivamente ocurrió. Ahora bien, el accionar negativo de Lysenko no se queda con sus fracasados proyectos y experimentos, sino que además va contra otros científicos, como el formidable geógrafo, botánico y genetista Nicolai Vavilov, a quienes desacreditaba e incluso hacía perseguir.
Una de las explicaciones del apoyo incondicional que le brindaban las alturas del poder, muy seguramente tuvo que ver con su habilidad para ganarse al campesinado, quien desanimados en los años treinta por la colectivización forzosa, se ve de pronto partícipe “de experimentos fabulosos” y “geniales proyectos” que elevarán la agricultura a niveles inimaginables. La influencia negativa de Lysenko cubre no menos de tres décadas y sólo termina en los años 60, cuando gracias a la apertura de Krushchev, e incluso sin la anuencia de éste, varios científicos aprovechan para denunciar ante la Academia de Ciencias y ante la sociedad, sus falsedades tanto científicas como contra muchas personalidades de la ciencia soviética.
Continuemos ahora con el problema de la baja productividad del agro soviético, el cual va a ser un lastre que acompañará a la URSS hasta su final. La baja productividad en un comienzo tiene que ver con el punto de arranque, pues la agricultura del imperio ruso era de las más atrasadas de Europa. En un segundo momento, la baja productividad tiene además que ver con un nuevo factor: la presión utilizada en el campo, pues un campesino sobre el que pesan estímulos de fuerza es menos productivo que uno que goza incentivos económicos y espirituales.
La distribución de la inversión es otro elemento clave que nos explica la baja productividad del campo soviético, pues nos vamos a encontrar con que la industria pesada obtiene buena parte de la inversión en detrimento de otros rubros, en especial del agropecuario. Si por ejemplo, la industria liviana hubiese ocupado una mejor parte de la inversión, ella podría haber contribuido a estimular un mejor desarrollo de agro e igualmente éste hubiese influido positivamente sobre esa rama industrial.
El modelo adoptado, de priorizar de manera abrumadora la gran industria, va a resentir mucho al agro y al consumo. Lo que encontramos en la URSS es un crecimiento industrial a costa de la agricultura, lo que sin duda la resiente durante décadas. Esta situación dista del anhelo marxista de acercar el campo y la ciudad, de superar la supeditación del campo respecto a la ciudad y la industria que se suele presentar bajo el capitalismo. El ideal de un desarrollo armónico entre industria pesada, ligera y agro, es difícil pero necesario, sobre todo si se piensa en la sociedad, si se busca beneficiar al pueblo trabajador.
Cuando hubo condiciones para mecanizar el campo, juegan otros factores en la baja productividad, la organización del trabajo, las políticas centralistas, la ineficiente burocracia, el sistema empresarial que no facilita la participación creadora de sus trabajadores, la economía subterránea que horada los recursos de las empresas y la moral de la gente, la escasa democracia que no permite la participación directa de los trabajadores en las decisiones fundamentales, el sistema de dirección económica que no hace sentir al trabajador propietario ni que se beneficie de un mayor esfuerzo, etc.
Un buen mecanismo que encuentran en los años treinta para suplir las dificultades para maquinizar el campo, son las estaciones de maquinas y tractores (MTS), las cuales benefician a varias empresas agrícolas, sin embargo, un mecanismo útil, en unas condiciones específicas, al no ser ajustado, se va convirtiendo en un problema, pues llegado un momento del desarrollo, se hace necesario el cambio, pero la inercia del régimen no lo permitió a tiempo. El anterior es un claro ejemplo de que cuando no se hace oportunamente los cambios, lo que en un momento es beneficioso, puede irse trocando en perjuicio y esto fue muy usual en la URSS. Cuando los koljoses y sovjoses no podían disponer cada uno de maquinaria, el mecanismo de las MTS es muy provechoso, pero cuando, con el desarrollo, cada empresa puede disponer de sus propios elementos, las estaciones se vuelven un a traba para el desenvolvimiento más ágil y económico.
Y es curiosos ver a Stalin en su último tiempo rebatiendo a quienes con criterio sensato pedían cambios en éste sentido, pues las estaciones de maquinaria se estaban volviendo una dura carga para el estado y para las mismas empresas que veces no podían disponer de lo que necesitaban a tiempo, además el mantenimiento y cuidado de la maquinaria se dificultaba y era oneroso. El ajuste se hará pero varios años después de lo requerido.

2.5 LA TEORIA ECONOMICA

Para el desarrollo de un sistema se requiere de unas teorías que faciliten su dinámica. Esto ha sucedido con el capitalismo, pese a su dinámica inicial espontánea. El capitalismo desde muy temprano contó con eminencias como Adam Smith (1723-1790) y David Ricardo (1772-1823), entre otros, que han iluminado su senda.
Incluso, pese a todo lo que se diga de las virtudes del mercado libre, las veces que el capitalismo ha estado en el lecho de cuidados intensivos, ha requerido de la teoría, y a veces de la no ortodoxa, para salir a flote, tal como sucede en la Gran Crisis de 1929-1933, de la cual sale gracias a la visión de quienes como Keynes, le señalan la senda salvadora, a través de la regulación y de la intervención estatal, muy probablemente inspirados en los éxitos socialistas.
En el socialismo con mayor razón se necesita de la teoría, en tanto que él requiere de mayor participación de la conciencia, pues el avance hacia el socialismo no es tan automático como en el capitalismo, sino mucho más consciente y dirigido. Esta diferencia es fundamental; establecido el capitalismo, las demás naciones son atraídas y comienzan a girar bajo su égida, y dentro de cada país, cualquier actividad económica es atraída e insertada en la corriente principal, quiéralo o no.
En el socialismo, en cambio, las empresas individuales o grupales no marchan al socialismo por que sí, no son atraídas por la fuerza espontánea del mercado, sino que se requiere mucho más del elemento consciente, de la organización nacional, de la dirección general, de la fuerza de la idea, de la convicción, de la decisión personal y grupal, del elemento consciente.
Marx hizo un formidable análisis del capitalismo, encontrando su esencia y las leyes de su movimiento, pero ni el tiempo ni las condiciones le permitieron elaborar una teoría económica del socialismo; pero a partir de su esbozos, y sobre todo, de su método, el camino quedaba expedito para desarrollarla, sin embargo esa tarea tuvo demasiados tropiezos y aún no se cuenta con un cuerpo teórico socialista lo suficientemente robusto, para afrontar la nueva construcción económica con eficiencia.
Buena parte de los economistas socialistas que en los años veinte se dispusieron para esa misión no contaron con las condiciones más propicias para su trabajo o intercambio a nivel nacional y mucho menos internacional. Pero el problema no para ahí, no solo no contaban con condiciones propicias para su labor sino que sus aportes no eran tenidos en cuenta, cuando no ridiculizados o refutados sin argumentos de fondo y aún más, muy pronto, no pocos de ellos, fueron perseguidos, encarcelados e incluso asesinados.
Aquí se aprecia una de las fatales consecuencias de la ausencia de democracia, pues sin ella disminuye el ánimo y las condiciones propicias para investigar, sin democracia es prácticamente imposible el debate. Sin un ambiente democrático en la construcción de la nueva sociedad, el análisis de diversas opciones, interpretaciones y tendencias es mínimo; y en esas condiciones, la libre discusión cede ante el dogmatismo, con todas sus implicaciones negativas, pues el dogma dificulta al extremo encontrar nuevas alternativas e implementar mejores opciones, obstaculiza la corrección de falencias o la reorientación de procesos.
En un ambiente doctrinero, como el imperante al poco tiempo de la desaparición de Lenin, el marxismo de guía para la acción pasa a ser un credo indiscutible, desarrollándose la tradición dogmática de repetir planteamientos de los clásicos fuera de contexto, de aplicarlos en toda situación, sin profundizar en las condiciones específicas, de transformar algo vivo en un cúmulo de ideas doctrinales inamovibles, de hacer manuales que extractan fórmulas y definiciones, perdiéndose la riqueza del método y la tradición científica.
Muchos economistas soviéticos se limitaron a continuar analizando el capitalismo, por lo general con óptica dogmática, con sesgo ideológico, pero no estudiaban lo propio a la luz de las nuevas adquisiciones de la disciplina económica a nivel universal. Si no analizaban a profundidad los diversos problemas internos mucho menos se podría esperar importantes producciones teóricas. Una tarea fundamental de los economistas soviéticos era responder a los problemas del socialismo y no solo analizar los del capitalismo, acción que también deja mucho que desear; frecuentaban hablar, por ejemplo, de la crisis general del capitalismo, pero no veían los elementos críticos del socialismo, no apreciaban ni los mecanismos que encontraba el capitalismo para salir de dificultades, ni que el socialismo ingresaba en peores peligros. ¡Qué tal: “crisis general del capitalismo y lo que fenece es el andamiaje soviético!
La difícil situación fue apreciada por más de un observador. Joan Robinson con mucho tino expresa: “El marxismo-leninismo (contrariamente a las intenciones de sus creadores) se convirtió en una religión oscurantista, intolerante y perseguidora. La física y la ingeniería tenían demasiada importancia como para asfixiarlas, pero los problemas de la biología, la lingüística, la psicología, la estética y, sobre todo, la economía y las ciencias sociales se resolvieron por decreto. La contradicción entre la amplia difusión de la educación, sobre todo en el campo de las ciencias naturales, y la prohibición de una vida intelectual de indagación y crítica libre produjeron una tensión que aún no se ha resuelto”.
Con la sólida base marxista se esperaría el florecimiento de una teoría económica fuerte, pero son muy pocos los casos de excepcional aporte, debido principalmente al ambiente que se crea en la URSS desde fines de los años 20 y a la orientación de la cúpula que ostenta el poder. Muy pronto la economía oficial deja de ser tratada con rigurosidad científica, al igual que otras ciencias, sobre todo las sociales, y se la trata esencialmente de manera ideológica, para justificar y no para buscar respuestas a los problemas candentes.
Las diversas tendencias teóricas, que podrían generar multitud de búsquedas, comenzaron a ser acalladas; en la segunda mitad de los años veinte y en los treinta varias de las promesas en teoría económica, muy bien fundamentadas, fueron perseguidas, apresadas y, en diversos casos, asesinadas, como sucede con Bujarin, Preobrachevski, Kondratiev, Rubin, Chayánov, etc. ¡Qué absurdo! Inconcebible que un régimen naciente, que tanto necesita las luces de sus mejores hombres, se de el lujo de eliminarlos.
Las pocas direcciones que se salvan en economía son las de orientación matemática que logran un nivel muy importante desde finales de los años 30, pero aún ellos tuvieron inconvenientes e incomprensiones, recordemos por ejemplo a: Novozhilov, Nemchinov y Kantorovich. Pero o bien no se pudo aprovechar a tiempo sus aportes, debido a las dificultades de la guerra y del régimen o bien faltó el refuerzo de otras vertientes y de muchos otros estudiosos.
Grave problema de la teoría económica soviética fue su autarquía, fue la falta de diálogo disciplinar con los pares de otros países y el poco estudio serio de los aportes a la teoría económica de occidente, es una lástima que no haya aprovechado, entre otros a: el trabajo de Leontieff sobre el insumo producto, las modelaciones de Dorfman y otros, las cuentas nacionales de Stone, los aportes diversos de Keynes, Samuelson, etc.
Las falencias de la teoría económica, con pocas excepciones, se dará hasta el final del proceso, por ello no es extraño ver a mucha de la intelectualidad económica abogando por medidas que van contra el régimen o que en lugar de solucionar ahondan los problemas. Algunas de las eminencias económicas se las ve plegadas a soluciones propias de otros tiempos y latitudes. El problema de los teóricos socialistas no era recurrir a las fórmulas de otros, para otro sistema, como unirse a la marcha hacia el mercado sin trabas pregonado por los Chicago Boys, el asunto no era marchar hacia otro sistema, sino modificar y reorientar lo necesario para mejorar el propio.
No es difícil apreciar que aquí se encuentra uno de los inconvenientes del régimen. No hubo las condiciones para que se formaran economistas de alta calidad, que intercambiaran entre sí y con sus colegas del extranjero, y señalaran en cada momento las reformas necesarias, pues la economía socialista, de manera similar a la capitalista, no puede estar anquilosada en los mismos mecanismos por mucho tiempo, sino que debe estar en constante fluir.
La realidad es que el diseño de la economía socialista que se hizo desde fines de los años veinte e inicios de los treinta, se mantuvo en esencia inmodificable, los retoques al sistema económico fueron muy leves y los que se requerían en las diversas etapas eran de mayor profundidad y trascendencia. En realidad siempre faltó, con contadas excepciones, que economistas de excelente formación señalaran la senda para mejorar, para ajustar, para reorientar cuando fuese necesario o para hacer las reestructuraciones que el sistema requiriera.

2.6 LA BUROCRACIA EN LA ECONOMÍA SOVIETICA

La burocracia en la URSS es, en parte, un problema heredado del viejo régimen, pues el nivel cultural de la población trabajadora dificultó contar con nuevos cuadros técnicos y mandos medios para la dirección, por lo que la revolución tuvo que recurrir a la antigua élite, a la burocracia zarista, la cual se las arregló para empotrarse en el nuevo régimen e incluso multiplicarse de forma desaforada.
Así pues, la burocracia comienza a tener presencia importante aun en vida de Lenin y es precisamente él uno de los primeros en señalar la gravedad del problema y algunas maneras de afrontarlo. Sin embargo lo que vio Lenin fue algo insignificante comparado con lo que luego sucedería. Cuando en noviembre de 1918 Lenin decía que por un buen tiempo la clase obrera no podría manejar el poder, no imaginaba ni remotamente lo que en unos pocos años resultaría de esos profesionales en el manejo del poder. Al final de los años veinte se fue consolidando en la URSS una capa burocrática que se las arregló para manejar todos los asuntos centrales del país sin participación del pueblo y en cambio sí buscando cada vez más, alejarlo del poder.
Un mecanismo que utiliza esa élite es el monopolio y el manejo de gran parte de la información clave, lo cual puede resultar perjudicial, en tanto que un manejo eficiente de la economía, requiere, entre otras cosas, información veraz, oportuna y suficiente. Si algunos dificultan el flujo íntegro de la información, entraban la toma de decisiones. Entre las maneras de evitar que surja el problema están: la formación de las amplias capas populares, la rotación periódica de quienes se les encomiende funciones gubernamentales, el establecimiento de la revocatoria del mandato, cubrir cargos mediante concurso de méritos, acostumbrar a que es la población la que decide sobre todo lo que sea del interés general e ir acabando con los profesionales del poder.
La burocracia es una fuente de privilegios y de inconvenientes para el sistema; se convierte en una de las mayores trabas para el desarrollo del socialismo, pues antepone sus intereses propios al amplio beneficio de la población y tenderá a bloquear todo cambio que la pueda desestabilizar, sin que importe si la medida acarrea importantes aportes para la economía general; la burocratización impidió que el pueblo tuviera acceso real al poder, que participara, que tomara decisiones, que controlara, que ajustara cosas, que reorientara, que fuera el mayor beneficiado de la revolución.
La Burocracia entraba el desarrollo económico, pues dificulta entre otras cosas: la autonomía de las entidades; el flujo veraz y eficiente de la información; la promoción de los más capaces y mejor formados para el manejo económico; la permanente búsqueda de alternativas; el constante ajuste de las falencias que existan o que vayan surgiendo en la economía; la elaboración y las modificaciones técnicas al plan; el contante impulso a la innovación organizativa y tecnológica; el ágil flujo de las orientaciones y solicitudes; la dirección eficiente y técnica; el uso racional de los recursos; el mantenimiento de la legalidad; la disminución y simplificación de procesos; la amplia participación de la población en la dirección económica, etc.
El exceso de aparato burocrático es un gasto innecesario y dificulta la inversión en otros aspectos que la sociedad requiere, ocasionando despilfarro de fuerza de trabajo. El mantener a millones de personas en labores que no se requieren o no indispensables, es una enorme pérdida para la sociedad, máxime si hay insuficiencia de mano de obra.
El hecho de que la élite tenga fácil acceso a vehículos, haga mercado en economatos exclusivos, asista a clínicas especiales, tome vacaciones en determinados sitios, etc., es algo detestable y que desanima a los trabajadores, pues si ellos se esfuerzan y otros con menor desgaste viven mejor, no es raro que llegue a la conclusión de que o bien labora menos o bien se las arregla por otros medios, incluso ilícitos. Y si cada vez un creciente número de la sociedad trabaja sin entusiasmo, obviamente toda la economía se resiente; si cada vez una mayor número acepta el régimen burocrático y renuncia a enfrentarlo, las posibilidades de mejora del sistema económico disminuyen.

3. ASEDIO SIN DESCANZO

3.1 TIEMPO DE GUERRA

Después de la Guerra Civil, la dirigencia soviética no dejó de pensar en la posibilidad de volver a ser invadida. Precisamente uno de los argumentos cuando se inicia la “Industrialización Acelerada” es que solo con ella se podría garantizar la soberanía y la construcción socialista. Sin duda que esa situación tensa con el mundo del capital, va a incidir en la excesiva centralización y en el recorte democrático, e igualmente en la prioridad industrial; el gasto militar obviamente es creciente: de un porcentaje del 3.4 de la inversión en 1933, se va pasando al 9.1 en 1934, luego al 11.1 en 1935, al 16.1 en 1936, al 16.5 en 1937, al 18.7 en 1938, al 25.6 en 1939 y en 1940 el 32.6.
A fines de los años treinta el peligro de guerra se ha acrecentado. Debido a las dificultades para la conformación del frente con los futuros aliados contra el expansionismo Alemán, la dirigencia soviética opta de manera desconcertante por firmar un tratado de no agresión con quienes ya venían agrediendo buena parte de Europa. El argumento que se dio por la parte soviética para firmar el Tratado de no Agresión con Alemania en 1939, fue el de ganar tiempo para luego estar en mejores condiciones para enfrentarla.
Como era de esperarse, el fascismo alemán violó el tratado yu sin previo aviso invade sorpresivamente en junio de 1941 al país de los soviets. La respuesta inicial del ejército y la sociedad no tuvo la contundencia esperada, entre otras cosas, porque la élite gubernamental había desarrollado una espantosa “cacería” entre la oficialidad, debitándola notablemente. Uno de los golpes contra lo mejor de la oficialidad había surgido desde Alemania, engañando a las alturas soviéticas. Claro que la élite de gobierno por sí misma, sin mano externa, realizó lo que nadie siquiera imaginó en el exterior, el exterminio de buena parte de la dirección partidaria y de la intelectualidad.
Fueron tan absurdas las detenciones de 1937 y 1938, que el mejor diseñador de aviones es confinado en prisión durante 7 años, el gran Tupolev, y el inolvidable Korolev, padre de la aeronáutica espacial soviética, estuvo igualmente sufriendo las penurias de la prisión durante 6 años. Ambos, luego de salir del presidio, prestarán grandes servicios a la patria, pero el mal causado había sido enorme, sobre todo para Korolev.
Luego de la invasión hitleriana, los soviéticos tienen que resolver una enorme cantidad de tareas: movilizar a gran parte de trabajadores, cubrir esos puestos de trabajo con mujeres, ancianos y niños; trasladar centenares de empresas de la frontera occidental hacia el interior, entre ellas las de Ucrania y de Leningrado. El siguiente cuadro muestra parte de la terrible situación:
Declive de la producción en la Guerra
Producto 1940 1942
Hierro colado* 14,9 4,8
Acero* 18,3 8,1
Laminados* 13,1 5,4
Carbón* 165,9 75,5
Petróleo* 31,1 22
Electricidad** 48,3 29,1
* En millones de toneladas. ** mil millones de Kwhs
Fuente: Nove, 1986, p. 273

Y en guerra pasa a primer plano el centralismo en todos los campos, en detrimento de la democracia, había que centralizar la producción y reorientarla hacia la producción militar. Hay que priorizar por sobre todo la industria pesada, había que dotar al ejército de armamento de la mejor calidad en tiempo record. Los enormes retos fueron afrontados con éxito. La producción de alimentos disminuyó pero poco a poco se fue recuperando. En el siguiente cuadro podemos observar dos aspectos que saltan a la vista, la inevitable afectación económica y el asombroso poder de recuperación:
Recuperación económica durante la Guerra
Aspecto 1940 1941 1942 1943 1944

Ingreso nacional 100 92 66 74 88
Producto industrial bruto 100 98 77 90 104
Industria de armas 100 140 186 224 251
Industria de petróleo 100 94 53 59 75
Producto bruto agrícola 100 62 38 37 54
Fuente: Nove, 1986, p. 273

En un tiempo fabuloso se reinstalan las empresas en el interior, hacia oriente, y reinician la producción. En breve tiempo se completa la reorientación de la industria hacia lo militar y se comienza a aprovisionar al ejército cada vez con mejores pertrechos de guerra, llegando al finalizar la guerra, 1944-1945, a disponer de los mejores tanques, los aviones y demás vehículos de guerra y de armas cada vez más superiores a las del enemigo.

3.2 SITUACIÓN DE POSGUERRA Y CAMPO SOCIALISTA

Finalizada la 2ª Guerra, la URSS surge debilitada en lo material pero con una influencia y respecto muy grande en el mundo. La URSS y Europa estaban destruidas. Los soviéticos perdieron en la guerra “1710 ciudades y unas 70.000 aldeas. Distritos rurales enteros sufrieron una destrucción tan completa que en ellos la actividad agrícola prácticamente cesó”. Internamente hay un gran entusiasmo por encarar la reconstrucción y una enorme confianza en su ejército y dirigencia.
En 1947 y en los años siguientes, el régimen tolera la discusión sobre ciertos temas de la agenda económica y se habla, por primera vez en casi dos décadas, de una reestructuración de la economía. A partir de ese momento se plantean diversas ideas pero aún no hay ambiente para tomar medidas novedosas. La reestructuración es mínima pero en la cabeza de varios dirigentes queda la necesidad de importantes cambios. Entre las discusiones se plantea la conveniencia de dedicar más recursos a la industria liviana y menos a la industria pesada, acabar con las estaciones de maquinaria, pasar a métodos intensivos en la agricultura, descentralizar un poco la planificación, etc. Sobre las dos primeras se manifiesta en contra Stalin de manera terminante.
Si la derrota del fascismo fue una innegable hazaña de los soviéticos, la reconstrucción con sus propias fuerzas y en un tiempo tan corto, también lo es. El siguiente cuadro nos brinda .suficiente información al respecto.

Crecimiento de la producción 1913-1950
Productos 1913 1928 1940 1950
Hierro fundido* 4,2 3,3 15,0 19,2
Acero* 4,2 4,3 18,3 27,3
Acero laminado* 3,5 3,4 _ 20,9
Carbón* 29,1 35,5 166,0 261,0
Petróleo* 9,2 11,7 31,0 38,0
Electricidad1 2,0 5,0 48,0 91,2
Cobre** _ 19,1 161,0 255,0
Aluminio** _ _ 74,4 _
Cemento* 1,5 1,8 5,8 10,2
Locomotoras ferrocarril2 418,0 478,0 928,0 1212,0
Vagones de mercancías*** 14,8 10,6 31,0 51,0
Tractores*** _ 1,2 31,0 116,0
Vehículos motor*** _ 0,7 145,0 363,0
Cereales* 80,0 73,0 95,5 81,0
Azúcar** 1290,0 1283,0 2150,0 2500,0
Papel** 205,0 284,0 812,0 1200,0
Tejidos algogodón3 2227,0 2678,0 3954,0 3899,0
Tejidos lana3 95,0 87,0 120,0 155,0
Calzado de piel**** 60,0 58,0 211,0 203,0
Calzado de goma**** 28,0 36,0 70,0 111,0
Notas: * Millones de toneladas; ** Miles de toneladas; *** Miles; ****Miles de pares
1 En miles de millones de Kwh; 2 Unidades convencionales; 3 Millones de metros.
Fuente: Dobb, 1972, p. 304

En los años cincuenta, sobre todo con el acceso al poder en China, se dan las condiciones para un notable reimpulso socialista, pero la visión estrecha, el no saber sintonizar las diversas economías y coordinarlas para el bien común, el no saber manejar sus diferencias políticas e ideológicas, el no permitir la auto determinación, disminuye posibilidades. La intervención soviética en la RDA y Hungría, por ejemplo, da argumentos a los impulsores de la Guerra Fría, aleja a muchos admiradores del socialismo, sobre todo de Europa, y hace perder respeto y aprecio en la gente de Europa Oriental hacia la URSS, todo lo cual incidirá negativamente en el futuro de esos países.
Inicialmente el único país que se sale de la unanimidad es Yugoslavia. Otros países intentaron un camino propio, entre ellos Hungría (1956) y Checoslovaquia (1968), pero en ninguno de los casos se les dejó decidir por sí mismos sino que hubo intervención soviética, habiendo exportación e imposición de métodos, los usados por el sistema soviético, que no necesariamente eran los mejores ni los que más correspondían a sus condiciones específicas.
El surgimiento del llamado “Campo Socialista” brindó unas posibilidades enormes pero infortunadamente fueron desaprovechadas; la sumisión al mandato del Kremlin y a métodos administrativistas significó la pérdida de posibilidades de una coordinación solidaria y económicamente beneficiosa entre países, de una experiencia de planeación internacional mutuamente beneficiosa, de un primer experimento exitoso de una moneda que facilitara el desarrollo sin que fuese manipulada por ningún país. El “Campo socialista” podría haber sido un gran polo de atracción de los países pobres por las posibilidades de comercio mutuamente benéfico, por las posibilidades de dotarse de maquinaria de alta calidad a precio justo para su desarrollo.
Si se hubiesen sabido tratar las desavenencias de manera democrática y no se hubiera dado el rompimiento con China, probablemente los dos países hubiesen potenciado sus economías y de pronto encontrado mejores posibilidades para edificar economías socialistas eficientes. El rompimiento con China fue fatal para el futuro del socialismo en ambos países; lo que pudo ser una poderosa alianza, se troca en un desgastador enfrentamiento y en una absurda división internacional. Véase hoy por ejemplo, lo que ha significado para el capitalismo mundial el despegue económico de China
En enero de 1949 los países socialistas fundan el Consejo de Ayuda Mutua Económica (CAME). El CAME, por la dinámica adquirida, fue poco lo que ayudó a los soviéticos. En materia económica hubo bastante ayuda de la URSS a los países del campo socialista y de estos no hubo la suficiente correspondencia hacia ellos, en ocasiones exportaban lo mejor de su producción a otros partes y los productos de mala calidad los mandaban al país soviético y no pocas veces a mayores precios que los del mercado mundial. El tipo de moneda que se dio entre los países del CAME no fue el mejor, comenzando desde su nombre: Rublo Transferible (RT), pues debió llamarse de otra manera, en tanto que ello daba una mejor imagen interna y hacia afuera del sistema, pero uno de los mayores inconvenientes fue la no convertibilidad real.
Una moneda que sirviera para las diversas transacciones entre los integrantes del CAME, que se pudiese tasar o intercambiar con otras monedas, como con el dólar, que fuera divisa, habría ayudado para establecer unas relaciones comerciales de mayor amplitud y beneficio mutuo, y sin duda hubiese servido para financiar importantes proyectos. Unas relaciones económicas que aprovechasen mejor la división internacional de trabajo interna, que se hubiesen complementado mejor, habrían servido más a todos y en espacial a la URSS, pues la verdad es que ella perdió mucho con el CAME; en 1978 la URSS dejó de ganar, según cita Fazio, 5.8 mil millones de dólares, en 1979: 11.6, en 1980: 17.8 y en 1981 la no despreciable suma de 18.7 mil millones de dólares.

3.3 LA GUERRA FRÍA

La Guerra Fría surge recién finalizada la 2ª Guerra y es impulsada principalmente por el temor de la derecha estadounidense a que se expandiera la URSS o a que acrecentase su influencia. Desde luego que también juega la situación en que había quedado Europa, pues una parte de ella, al oriente, estaba de cierta manera en manos soviéticas. A raíz de la situación de guerra, y para evitar recelos por parte de los países capitalistas aliados, Stalin propone disolver la Internacional Comunista, lo cual se consuma en 1943. La discutible medida sirvió a los soviéticos para disminuir la tensión con los aliados, pero muy pronto, a raíz del territorio ocupado por el Ejército Rojo, sobre todo, en el primer semestre de 1945 y la conformación ulterior de las democracias populares en el oriente europeo, vuelve la tensión.
Una de las decisiones más polémicas de los soviéticos al respecto fue la de dejar tropas suyas fuera de las fronteras de manera prolongada. Se podrá decir mil cosas al respecto, pero lo cierto es que éste hecho se convierte en una carga económica, en una mala imagen y en algo tirante con Occidente. Quizá hubiese sido más beneficioso para el socialismo, contar con una Internacional fuera de la URSS pero actuando y haber sacado lo más pronto posible las tropas de Europa, pues ello quitaba argumentos a la derecha anti soviética y de otra parte disminuía el deseo de intervenir permanentemente en las vida de esos países por parte de la URSS.
Desde luego que es una situación compleja. Había muchas cartas sobre la mesa. Algunos partidos comunistas moderaron sus exigencias, sin embargo, nada de eso atemperó la tensión. Quizá falto una diplomacia más hábil. De todas formas, es indudable que había acciones que podían atemperar los ánimos, y eso era mejor, pues disminuía justificaciones a los promotores de la fuerza.
La Guerra Fría fue sin duda un elemento negativo para el desarrollo económico soviético, pero en ningún momento un factor determinante en su final. Varios reiteran que la destrucción de la URSS fue obra de la Guerra Fría, pero eso no es más que una justificación a la enorme inversión militar de USA. Como dijo una personalidad soviética, antes que por el contrincante, “Hemos sido derrotados por nuestras propias manos”

3.4 AMBIENTE REFORMISTA DE KRUSCHEV

Luego de la muerte de Stalin en 1953, Kruschev maniobra inteligentemente para hacer a un lado a los más fervorosos continuistas y despeja el camino para hacerse con la secretaría general del partido. Una vez al frente de la máxima organización de la URSS hace una desconcertante denuncia en el XX congreso del PCUS en 1956 sobre los excesos de Stalin. Al achacar todas las falencias y errores a Stalin se dificulta encontrar las causas verdaderas de la situación y, por ende, las mejores maneras de afrontar con éxito la problemática existente.
Además, al adjudicar todos los desvíos y desaciertos a un individuo, se dejaba sana y salva a la élite dirigente, quedaba incólume la omnipotente burocracia, pese a su papel determinante en lo acaecido. Lo cierto es que se desperdició la ocasión para haber reencontrado el camino y hallado las mejores alternativas para salir adelante; pero de todas formas el comportamiento de Kruschev dio un respiro a la sociedad soviética y la anima a salir del marasmo y del miedo para enfrentar las nuevas realidades. Inicia una comunicación directa con el pueblo. En ese ambiente de despertar de la pesadilla se impulsan varios cambios y se busca el acercamiento con Yugoslavia.
En la década de 1950, la competencia con Estados Unidos fue ventajosa para la URSS, no sólo en el ámbito de la tecnología militar o la espacial. El siguiente cuadro muestra otra parte del asunto.
Aumento anual de algunas producciones 1950-1959

Renglón URSS USA

Acero 9,0 2,1
Cemento 15,7 3,7
Electricidad 12,4 8,1
Petróleo 14,4 3,0
Carbón 7,6 negativo
Gas 21,2 7,1

Fuente: Cafagna, p. 134

La reforma económica de 1957, interrumpe el plan quinquenal y elabora uno septenal. Se busca descentralizar la toma de decisiones, son reducidos los ministerios de 58 a 16, se crean algunas instancias dependientes del Consejo de ministros, se le da poder en la elaboración del plan a las regiones, en particular a los 102 sovnajoses. La dinámica del plan comenzaba en las empresas y se iba precisando año a año.
La reforma fue revisada y ajustada en 1962, reduciendo los sovnarjoses. Esta revisión se hizo a la luz de los planteamientos de Liberman y otros economistas, dando mayor poder a las direcciones empresariales, estableciendo y modificando incentivos, etc. Algunas propuestas de Liberman son experimentadas en empresas piloto. A la par con el ambiente reformista en la economía y la sociedad en general, los soviéticos obtienen uno de sus más sonados triunfos, la colocación exitosa del primer satélite artificial en la órbita terrestre, el inolvidable Sputnik.
En el siguiente cuadro podemos apreciar otros de los tantos logros obtenidos después de la guerra, los que hacían presagiar aún cosas más grandes:
Trilogía del Desarrollo 1945-1960
Aspecto 1945 1960
Producción de acero* 12,3 65,3
Electricidad** 43,2 292,0
Producción de coches*** 74,0 542,0
* En millones de toneladas; *** En miles de unidades
** En millones de kilowatios/hora
Fuente: Poch (2003), p.1

Un capítulo especial luego de 1953, lo constituye la agricultura. Se vinculan nuevas tierras a las labores agrícolas, las llamadas “Tierras Vírgenes”, se proporciona un mayor apoyo a los koljoses, tanto con recursos como con precios, se les da cierta autonomía y se los libera de las estaciones de maquinaria y a la vez se les facilita la adquisición propia de las máquinas requeridas. Así mismo, se estimula la cría particular de ganado y se da la posibilidad de que vendan la producción de los huertos personales, adecuando la ley y se disminuye la carga impositiva sobre esta actividad.
La preocupación por la carrera armamentística les hace enfatizar en la coexistencia pacífica, lo que los distancia de China y Albania. La coexistencia era una realidad, ya practicada en época de Stalin, pero quizá no se aclaró lo suficiente, que ella no implicaba dejar de apoyar los demás procesos liberadores, que simplemente era convivir pacíficamente y no en guerra con el imperialismo, lo que beneficiaba más al socialismo que capitalismo.
La oportunidad perdida de reformar el socialismo de manera radical, que pudo haber desencadenado el accionar de Kruschev, es algo que solo luego se percibió. Las intensiones de las reforma eran plenamente socialistas; el que en algunos casos se cometieran errores no le resta importancia a su cometido. Hay que decir que no todo estaba claro, pero de continuar adelante, mucho de lo cambiable se habría aclarado, y en un ambiente de democracia al interior del partido y la sociedad, muy seguramente se habrían encontrado los mejores caminos.
Kruschev cometió varios errores y por momentos se tornó caudillista y voluntarista. En aras de cambio a veces se apresuró y no acertó a vincular a los demás dirigentes y la población. En cierta forma luchaba contra los viejos vicios con los viejos métodos. Kruschev subestimó el poder de la burocracia y en el enfrentamiento perdió. El acercamiento con occidente tuvo aspectos positivos, pero su emotividad le llevó a cometer errores, como el “os enterraremos” o el golpear con el zapato la mesa en que se hallaba cuando era costumbre sabotear a los contrincantes en la ONU, pues ello afectó su imagen tanto en el interior como en el exterior.
Uno de los mayores desaciertos del gobierno soviético en los años de Kruschev, después de la negativa intervención en Hungría, fue la conducción de la polémica con China, y la precipitad en tomar decisiones que distanciaron aun más a los dos países. En compensación con el alejamiento de China, son loables sus acercamientos con Yugoslavia. Del periodo de quedan importantes logros en la exploración espacial, en la necesidad de mayor atención a la agricultura, en una mejor atención al consumo, en una apertura que abrió de cierta manera la puerta a la reforma económica que se implementaría a partir de 1965.
Uno de los mejores momentos para haber reorientado las cosas fue a comienzos de los sesenta, pues había entusiasmo en la intelectualidad y en el pueblo, y había tiempo, el que poco a poco se fue agotando. En realidad, el rompimiento de Kruschev con el estalinismo no tuvo la profundidad que se requería e igualmente faltaban otras cosas, promover nuevos y mejores dirigentes a las instancias superiores, democratizar el partido y la sociedad lo más posible, volver a la dirección colectiva, vincular más al pueblo a la toma de decisiones, etc.
Vemos finalmente lo que deja el plan del septenio:
Resultados del plan septenal
Aspecto 1958 1965 Aspecto 1958 1965
Ingreso nacional 100,0 158,0 Fibras sintéticas*** (tons) 166,0 407,0
producción industrial 100,0 184,0 Máquinas herramientas*** 138,0 185,0
lproducción de bienes 100,0 196,0 Tractores*** 220,0 355,0
Bienes de consumo 100,0 160,0 Madera comercial**** (m3) 251,0 273,0
Mineral de hierro* 88,8 153,4 Cemento* 33,3 72,4
Hierro colado* 39,6 66,2 Materiales de algodón (m2) 5,8 7,1
Acero* 54,9 91,0 Tejidos de lana (m2) 303,0 365,0
Carbón* 493,0 578,0 Calzado de cuero**** (pares) 356,4 486,0
Petróleo* 113,0 242,9 Cosecha de grano* 134,7 121,1
Gas** (m3) 29,9 129,3 carne* 3,4 5,3
Electricidad** (Kwhs) 235,0 507,0 trabajadores y empleados**** 56,0 76,9
Fertilizante mineral* 12,0 31,6 Vivienda**** (m2) 71,2 79,2
* Millones de toneladas; **Mil millones; ***Miles; ****Millones
Fuente: Nove, 1986, p. 355

Aquí puede observarse la nueva realidad económica. Continúa el crecimiento medianamente alto. Hay algunos rubros en los que se produce un importante salto, como en el gas, petróleo y electricidad. Más adelante veremos algunas consecuencias de esta situación. Igualmente se aprecia una mayor preocupación por el consumo.

3.5 PROBLEMAS DE LA PLANIFICACION

La centralización excesiva tiene justificación en un momento dado pero no en el largo tiempo. Elegir el director de la empresa desde arriba fue una urgente necesidad en tiempos de la guerra civil y la cercana posguerra, pues ante el abandono y desbarajuste, había que elegir a alguien que organizara, sin embargo eso se volvió la costumbre y después, cuando ya no había razón, se lo mantiene, entonces tenía que rendir cuenta no a sus trabajadores sino a los jefes, quienes al no ver la realidad de la empresa, fácilmente le podrían justificar.
A comienzos de los ochenta estuvo en cartelera una interesante película sobre este problema, el filme se llama “Premio” y describía de una forma muy amena la manera como las direcciones de las empresas se las arreglaba para modificar el plan, decían “que no alcanzarían esa meta”, “que tenían determinadas dificultades” y entonces el plan era modificado, pero al finalizar el periodo producían un poco más del plan, caso por lo cual recibirían un premio, pero en todo caso la producción era menor a la estimada en el plan general o de la que se podría obtener al poner en tensión todas las fuerzas y energías.
Aquí podemos observar un problema no tanto de la excesiva centralización nacional sino de la dinámica de las empresas o de la manipulación que hacían los mandos medios, de una cierta “planificación descentralizada”, del poder fuera del centro, esto nos sirve para ilustrar que la descentralización también acarrea inconvenientes, pero no por ello hay que obviarla sino que se la debe saber afrontar para que no se convierta en problema. Desde luego que cuando se habla de descentralización no sólo se refiere a darle poder a los directores de empresa, se trata de que las regiones y las empresas, por ejemplo, puedan decidir en lo que es pertinente y conveniente.
Y la situación descrita en la película, no era la excepción, era al parecer mucho más frecuente de lo imaginado, era un segundo poder pero muy poderoso, a tal extremo que al final llega a ser el primero. No existía un mecanismo adecuado para quitar a los directivos ineptos. Muchos problemas podrían irse resolviendo en la discusión, en el debate interno; pero lo cierto es que los inconvenientes se eternizan y agravan, por no existir el espacio y las condiciones apropiadas para la crítica. y sin ella se dificultaba enormemente cualquier ajuste por mínimo que fuera, bien a nivel de empresa o en los estrados superiores.
El “centralismo democrático”, un principio de organización del partido, definido para unas condiciones muy difíciles de la lucha contra el zarismo, debido a la ausencia de democracia, se traslada luego al manejo ya no de un partido sino en un país, y no en unas condiciones en las que se luchan por el poder sino en la que se tiene el poder, degeneró en centralismo burocrático. El “centralismo democrático” en el manejo económico, similar a lo que sucedió en lo político, se convirtió en una excesiva centralización que facilitó el fortalecimiento de la burocracia y debilitó al extremo la participación del pueblo, entrabando el desarrollo político y económico ulterior.
El rígido sistema de manejo económico dificultó enormemente el ajuste y la innovación de conformidad con los cambios de la realidad, y fue acumulando cada vez mayores dificultades que a la postre se convertían en grandes problemas, por ejemplo la planeación centralizada inicialmente era para unos centenares de productos y al ir creciendo la economía se llegó a millares, lo que de por sí es un problema muy grande, sobre todo si no se cuenta con los medios técnicos y científicos adecuados.
Una cosa es hacer unos cuantos cálculos y otra los millones que exigía la nueva situación económica. Si se hubiesen hecho los cambios del caso a tiempo, la economía continuaría su desarrollo sin mayores trabas. Este es uno de los cuellos de botella a los que se llega y que no se acertó a resolver, aunque hubo importantes intentos, como los de Kantorovich y su equipo. En los años 40 el sistema económico pidió su primera reforma de fondo y era justo, pues los mecanismos venían desde 1928. “La primera de las diferencias en la situación que sur¬gió en la época de la posguerra, fue la de que la estruc¬tura de la economía soviética al modernizarse se hizo mucho más compleja, al mismo tiempo que el intento de controlar los acontecimientos resultaba más meticu¬loso. Mientras que a principios de la década de 1930 el método de balances impuesto por Gosplan cubría unos cuantos centenares de productos, estos habían subido en la década de 1950 a casi 2.000”.
Si a lo dicho agregamos las asignaciones de suministros tendremos más de 10.000 productos trabajados en el plan; y si tenemos en cuenta que para la época el número de empresas industriales distintas había alcanzado aproximadamente las 40.000 unidades, podrá apreciarse en parte las crecientes dificultades; ya en 1965, para una empresa podían figurar hasta “500 «índices» se¬parados, hasta tal punto llegó a ser el plan detallado (…) Por lo tanto, la complejidad de las decisiones a tomar por el aparato planificador había aumentado grandemente”.
Ahora se puede decir, que en un caso de esos, si fuese necesario y los medios técnicos lo permitían, pudo haberse descargado una buena parte de las decisiones de planificación en las empresas, al no hacerlo se complicó mucho la toma de decisiones, sobre todo su agilidad y eficiencia. De seguro que al respecto hubiese salido más de una alternativa en la libre discusión, pero no hubo circunstancias propicias al ajuste, para el indispensable cambio. Desde luego que existía otro inconveniente en momentos en que se encontraba la alternativa, pues al no afectarse el sistema político, la burocracia que dirigía las ramas industriales, o las empresas o en las regiones, sólo tomaban de las decisiones centrales de ajuste lo que más les convenía y dejaban de lado algunas de conveniencia general.
Y pese a todo, estos “procesos no inhibieron el desarrollo de la Unión Soviética. El modelo de centralización económica y política tuvo éxitos en sacar a la sociedad soviética del atraso y convertirla en una potencia mundial capaz de desempeñar el papel protagónico decisivo de la Segunda Guerra Mundial, reconstruir a la URSS sin ayuda externa en la inmediata postguerra, hacerla capaz de dominar el átomo y la técnica espacial y convertirla en una de las dos superpotencias mundiales”.
Hubo un momento, en la implementación de la reforma de 1965, que se vio la conveniencia de consultar el plan a las empresas, lo cual a todas luces era conveniente, pero sin embargo se convertiría en un problema técnico muy complicado en tanto que tenía que volverse a realizar muchos de los cálculos ya hechos, y si tenemos en cuenta que aún no existían los potentes computadores con que contamos hoy, esa sola situación se trocaba en otro grave problema.
Y el problema técnico es agravado por la dirigencia regional, de rama o de empresa, que muchas veces afectaban el borrador del plan que se les había entregado sólo para beneficiarse, y no de manera sana para contribuir de mejor manera al plan productivo. Todo esto nos muestra los muchos problemas que una economía planificada tiene también que afrontar y resolver, que las cosas no mejoran por simple artilugio de la planificación, pues esta no es la varita mágica para mejorarlo todo, pero sí, desde luego, es un mecanismo efectivo para el manejo económico racional e indispensable para construir una economía socialista.
Así como el capitalismo tiene muchos inconvenientes de abundancia o escasez, debido a la descoordinación existente entre unidades de producción, de manera similar una economía planificada los tiene de otro tipo. El problema no debe verse si plan o no plan, si más o menos plan, sino del tipo de planificación, de la calidad, que tenga en cuenta indicadores de cantidad y calidad, que sea centralizada y descentralizada, democrática y técnica, etc. Es decir, pueden existir también variados tipos de planificación: democrática o burocrática, técnica o caprichosa, manual o con suficientes elementos tecnológicos, rígida o flexible, capitalista o socialista, etc. En pocas palabras, la planificación tiene bastantes requerimientos de tipo económico, técnico, político e incluso social; siendo, por consiguiente más fácil poner a andar una economía de libre mercado que una planificada; pero desde luego la socialista, una vez en su punto óptimo, puede ser más eficiente que la capitalista.
La reforma de mediados de los sesenta, al irse implementando en los años 66 a 68, dejó entrever lo indispensable que era una reforma radical del sistema de administración económica, de gestión empresarial, del uso de la ley del valor, de la forma de elección de las directivas, del modo de aprobación del plan, de los incentivos, pero muy poco se hizo al respecto porque “fuerzas ocultas” lo impidieron. Así pues, la reforma de mediados de los 60, no adquiere la profundidad que se necesitaba, porque las fuerzas de la burocracia la bloqueó, igual que antes había hecho con otros importantes intentos. Una vez más la inercia se impuso.

4. DIFICULTADES Y POSIBILIDADES

4.1 DIRECCION ECONOMICA Y GESTION EMPRESARIAL

Se suele atacar a la planificación como la causa de los problemas del socialismo, pero se dejan de lado importantes logros gracias precisamente a la planificación, pese a que su tipo no fue el mejor. Por ello, muchos de los problemas hay que buscarlos es en la dirección económica, en la política económica, en la gestión macro de la economía, pues allí es donde se define el tipo de planificación, el énfasis industrial, la orientación agrícola, etc., etc.
La política industrial que desde los años treinta enfatiza en la industria pesada en detrimento de la ligera, tiene hondas repercusiones en el consumo y muestra que el bienestar de los trabajadores no es la prioridad estatal en el momento. De otra parte, el énfasis en la industria pesada sin que se complemente con grandes exportaciones lleva a la postre a una disminución del crecimiento económico y a un deterioro del bienestar de los trabajadores. Cuando hay equilibrio en el desarrollo industrial, el crecimiento es más sostenido y el mejoramiento de las condiciones de los trabajadores también lo es.
Una gestión económica nacional que descuida el agro cosechará negativas consecuencias tanto en insumos para la industria como en la alimentación de sus trabajadores. La desatención del agro ocasionó entre otras consecuencias el que la agricultura soviética fuera una de las menos productivas. La productividad en la agricultura soviética era aproximadamente un 10% inferior a la estadounidense, la cual no es de las mejores. Una dirección económica que no renueva, que no brega por el ahorro recursos y materiales, que no agiliza el transporte, que no extiende y perfecciona constantemente los sistemas y sitios de almacenamiento, puede perder, como en efecto sucedió en ciertos momentos, gran parte de lo producido. Pareciera inexplicable, que el sistema que llevó a la URSS en unos cuantos años, a ser la 2ª potencia económica del orbe, haya tenido falencias tan evidentes.
Otras fallas encontradas, como la excesiva departamentalización y el elevado número de ministerios que vemos en la era Stalin y que después, aunque se intentase corregir, supervivió hasta el final; también se encuentran serias falencias es la gestión empresarial; la dirección de las empresas fue un eslabón no pocas veces débil. El director era elegido de arriba hacia abajo, por tanto debía el favor a alguien de las alturas. El poder del director era notable, hasta de hacer variaciones a los planes encomendados a su empresa; ellos eran de cierta manera el poder tras el trono. No tenían periodo preciso y podían durar de manera indefinida al frente de la empresa.
El socialismo tenía un potencial muy grande en el manejo colectivo y democrático de las empresas, por la propiedad social, en el desarrollo de colectividades, como las brigadas y grupos de trabajo. En los años treinta encontramos en las empresas a los trabajadores agrupados en brigadas de producción, colectivos que compiten entre sí, pero se las desaprovechó e incluso en donde se teorizó y potenció mejor una parte de ello, fue en países como en Japón.
Es indudable que la competencia capitalista es un buen motor para la innovación, en el socialismo se la interpreta la como negativa, pues la competencia capitalista deja empresas en el camino, quebrando muchas en la incesante lucha por los mercados, por ello recurre mejor al mecanismo emulador. La emulación pretende igualar o ser más excelente que la competencia, sin apabullar; esa diferencia de contenido es importante, pero en realidad no había emulación entre empresas, lo cual hubiese dinamizado las cosas, pues el emular es un mecanismo válido y comprobado para activar el manejo empresarial, para impulsar la innovación, por ejemplo, y con ello la economía en general.

4.2 EL CONSUMO

El consumo y la distribución parecían, en líneas generales, tener un norte preciso en el socialismo, pese a que había sido un asunto apenas esbozado en la teoría por los clásicos del socialismo. Una de las justificaciones del socialismo es la necesidad de transformaciones para propiciar un consumo más equitativo, pero resultó que el consumo se convirtió, por obra y gracia de una orientación incorrecta, en uno de los puntos más débiles del régimen soviético, cuando todos esperaban que fuera uno de los más fuertes.
El Consumo fue de los más débiles en virtud de una política que priorizó la Industria pesada. Asunto justificado en un momento dado, pero reprochable en el largo tiempo. Un régimen que descuidó el bienestar de las personas, que toma semejante decisión sin contar con la gente, es un régimen que atenta contra la esencia del auténtico socialismo. Así pues, un consumo auténticamente racional y equitativo se puede dar solo en un régimen socialista altamente democrático, en donde sea el mismo pueblo quien decida las prioridades, en donde sea el mismo pueblo quien controle que no hayan prebendas ni privilegios.
La escasez fue prácticamente una constante en el sistema soviético, pero no debe ser una característica permanente del socialismo, en tanto que se puede calcular y actuar para que no la haya. Pero lo que es claro, es que desde las alturas del poder no se puede saber qué quieren los consumidores; y que debe haber mecanismos precisos para conocer directamente de las gentes qué es lo que desean.
¡Qué paradoja! “El sistema soviético demostró ser muy eficaz para producir satélites artificiales, pero muy ineficaz para atender a las necesidades diarias de las amas de casa. Estrecheces innecesarias se impusieron al consumidor, por ejemplo, al no proporcionar servicios tales como los de reparación de zapatos y relojes”. Lo que en periodo dado, fue explicable, pues la priorización de la inversión en la industria pesada, aceleraba la tasa de acumulación socialista, llegó un momento en que ya no lo era, en que esa política debía ser replanteada, pues de lo contrario esa desproporción generaba desajustes. Lo que en tiempos de Stalin era una ley del Socialismo, resultó que en realidad era una fase de desarrollo, como bien lo anota Robinson .
La demora en ese ajuste perjudicó no sólo el consumo sino toda la economía, pues en un nivel de desarrollo, la gran industria requiere mayor aporte de la ligera y del agro, y el mayor consumo, siempre y cuando sea racional, antes que problema se vuelve estímulo para el desarrollo. Una inversión bien proporcionada entre la industria pesada, la liviana y la agrícola, no sólo mejora las condiciones de la población sino también las de toda la economía en general.
Otro problema del consumo, muy bien analizado por Mesa es el de calidad. Cuando en los años 50 y siguientes se opta por ampliar la producción para el consumo, viene el problema de la calidad; el cita unos casos de 1962 en que los productos defectuosos de amplio consumo popular oscilan entre un 39% y un 48% , lo cual obviamente perjudica al consumidor. Si el consumidor se encuentra a merced del productor, si no puede rechazar la mala calidad, si no puede solicitar libremente lo que desea, es obvio que se encontrara insatisfecho. Un estado auténticamente socialista tiene que estar más presto que el capitalismo a satisfacer al consumidor, a recabar información sobre él, a procesar la información del consumidor y a responderle de manera ágil y eficiente. Para ello se necesitan encuestas y computación, para ello se requiere que la gente directamente se exprese, que la misma gente tome las decisiones sobre los lineamientos fundamentales en materia de consumo y de prioridades económicas.

4.3 BREZHNEV Y LA REFORMA DE MEDIADOS DE LOS 60

A raíz de los errores de Kruschev y de ciertos problemas agrícolas, se dan las condiciones para que sea removido del cargo y lo reemplace Brezhnev. Este nuevo dirigente carece de la fogosidad y comunicabilidad de Kruschev, pero se las arregla mejor que él con el aparato; al comienzo practica una dirección colegiada, pero poco a poco va perdiendo; luego hábilmente promueve su gente y el resurgimiento de un nuevo culto a la personalidad.
Antes de seguir adelante observemos brevemente los dos cuadros siguientes, los cuales nos muestran el estado en que recibe la nueva dirección:

Comparativo productos industriales clave 1928-1965

1928 1940 1950 1960 1965

Carbón1 35,5 165,9 261,1 513,2 578
Petróleo1 11,6 31,1 37,9 147,9 243
Electricidad 25 48,3 91,2 292,3 507
Gas3 0,3 3,4 6,2 47,2 129
Hierro colado1 3,3 14,9 19,2 46,8 66,2
Acero1 4,3 18,3 23,7 65,3 91
Laminado de acero1 3,4 13,1 20,9 51 79,9
Mineral de hierro1 6,1 29,9 39,7 105,9 153
Cemento1 1,5 5,7 10,2 45,5 72,4
Ladrillos5 2,9 7,5 10,2 35,5 34
Fertilizantes minerales1 0,1 3,2 5,5 13,9 31,3
Soda cáustica _ 19 32,5 765 1303
Fibras artificiales4 0,2 11,1 24,2 211,2 407
Resina y plástico sintético _ 14,9 74,5 331,7 821
Máquinas herramientas7 2 58,4 70,6 155,9 185
Locomotoras de vapor 47,9 914 985 _ _
Locomotoras diesel _ 5 125 1303 1485
Locomotoras eléctricas _ 9 102 396 641
Vagones de mercancías6 7,9 30,9 50,8 36,4 37,2*
Vagones de pasajeros 387 1051 912 1656 1986
Vehículos de motor 60,8 145 363 523 616
Motocicletas6 _ 6,8 123 552 721
Tractores6 1,3 31,6 116 238 355
Segadoras-trilladoras6 _ 12,8 46,3 59 85,8
Pape 0,3 0,8 1,2 2,4 3,4

Notas: 1 Millones de ton.; 2 Mil millones de kwh; 3 mil millones de m3; 4 Mil ton; 5 Mil millones de unidades
6 Miles unidades; 7 Para cortar metal; en miles, * Dato para 1963
Fuente: Dobb, 1972, p. 319

En el siguiente cuadro puede apreciarse una ostensible mejoría en la situación de la población. Lo que conduce a una mayor satisfacción general y a incrementar la confianza en un mejor futuro.

Comparativo productos para el hogar 1928-1965
1928 1940 1950 1960 1965

Bicicletas1 10,8 255 649 2950* 3900
Tejidos de algodón2 _ 2704 2745 4838 5504
Tejidos de lana2 _ 152,1 193,2 438,5 466
Tejidos de lino2 _ 268,3 257,4 516,1 547
Tejidos de seda2 _ 64,2 105,9 675,2 796
Géneros de punto3 8,3 18,3 197,5 583,9 907
Zapatos de cuero4 58 211 203 419 486
Zapatos de goma4 36 70 111 sd sd
Relojes8 0,9 2,8 7,6 26 30,6
Aparatos de rtv8 _ 0,16 1,01 5,88 8,90
Jabón5 0,3 0,7 0,8 1,5 1,9
Azúcar granulado5 1,3 2,1 2,5 6,3 11,0
Mantequilla5**** 82 226 336 737 1070**
Aceite vegetal5** 0,45 0,79 0,82 1,58 2,7
Carne5** 0,67 1,5 1,55 44,4 5,2***
Pescado5 0,84 1,4 1,75 3,54 5,7
Confituras5 0,09 0,79 0,99 1,7 2,3
Conservas enlatadas7 0,1 1,1 1,5 4,8 7,0
Granos5 73 95,5 81,2 125,5 sd

Notas: 1 Mil unidades; 2 Millones m2; 3 Millón de prendas; 4 Millones de pares; 5 Millones de ton
6 Miles ton; 7 Mil millones de latas; 8 Millones de unidades.
* Dato para 1961; ** No incluye hogares campesinos ni koljoses
*** El total general sería casi el doble; ***No incluye hogares campesinos
Fuente: Dobb, 1972, p. 319
En 1965 bajo la dirección de Kosiguin se hacen algunas reformas económicas, se opta por suprimir los sovnarjoses y dar mayor poder a las repúblicas, se establece la subordinación directa del Gosplan al Consejo de Ministros, se crean los mismos ministerios de la federación en cada república, se otorga mayor poder en el plan a las repúblicas y se trata, entre otras cosas, de dar mayor participación a las empresas en las decisiones del plan, etc. En el ambiente creado, se abre campo la reforma económica dirigida por Kosiguin, pero sólo se implementa parcialmente debido a la resistencia de la burocracia, y pese a ello obtiene buenos resultados a finales del sesenta y hasta comienzos de los setenta
La tensión entre la tendencia descentralizadora y la centralista, entre reformistas y ortodoxos se mantiene; Brezhnev juega un rol de equilibrio, sin comprometerse a fondo con la reforma, y probablemente un fuerte apoyo a Kosiguin en ese momento, hubiese significado cierto mejoramiento de la planificación. El siguiente cuadro nos ilustra sobre parte de lo alcanzado hasta ese momento, que como se puede ver, no es nada despreciable:
Evolución de la producción 1950-1970
Producto 1950 1955 1960 1965 1970
Acero 31350 45271 46800 91021 115889
Hierro 26057 41680 61422 72388 106058
Cemento 6455 22484 45920 95248
Trigo 31076 47289 64299 59686 99734
Fuente: Aponte, p. 109
En líneas generales podemos decir que la primera parte del gobierno brezhniano es aceptable. Si Brezhnev no hubiese gobernado más de diez años, quizá se le recordaría mejor, pues en los últimos años su gobierno fue muy negativo en diversos aspectos. En los años setenta, sobre todo en la 2ª mitad, la economía perdió su ritmo de crecimiento, la URSS se convierte en exportador de materias primas y se ve obligada a tomar préstamos internacionales, en algunos ámbitos se rezagó en tecnología, la agricultura decayó, se embarcó en la absurda guerra de Afganistán y toleró muchas situaciones desastrosas como la indisciplina laboral y la corrupción.
.Quienes se beneficiaban del poder le adulaban y sostenían pese a que en las últimas ceremonias casi ni se podía mantener de pie. En esas condiciones era obvio que otros manejaban el poder. En esos últimos años se acumularon problemas económicos que podrían haberse resuelto, pero el no solucionarlos a tiempo, los agrava y facilita el proceso desestabilizador que se da a partir de la llegada de Gorbachov al poder.

4.4 ARMAMENTISMO

Inicialmente los socialistas concebían el nuevo régimen sin ejército permanente, pero luego, cuando el camino socialista sólo lo emprende un país y ante la presión extranjera, se vio la necesidad de mantenerlo e incluso fortalecerlo. La Revolución de Octubre estuvo signada por las armas; se produce después de la 1ª Guerra Mundial, luego enfrenta una terrible guerra civil e intervención extranjera, con lo cual el socialismo inicia su proceso constructivo propiamente dicho en el 1921, pero en un país destruido. Cuando se compara las cifras económicas de un año antes de la guerra (1913) con las de 1921, se aprecia buena parte del problema.
Ahora bien, el asunto no es sólo la destrucción de instalaciones y demás componentes materiales de la economía, es además la destrucción de muchas vidas humanas, entre ellas las de numerosos dirigentes populares, las de bastantes obreros experimentados, calificados y con buena claridad política. Y si a todo esto unimos las secuelas que quedan de esos horribles años en la gente y en los primeros pasos de la revolución, nos explicaremos más fácilmente la inclinación hacia métodos militares, administrativistas, de ordeno y mando.
Cuando la URSS llevaba veinte años de construcción, se encuentra con el aleve ataque fascista de 1941. La 2ª Guerra Mundial significó para los soviéticos la más horripilante tragedia y a su vez, la victoria sobre los fascistas, su mayor hazaña. Después de la 2ª Guerra los soviéticos se dejaron involucrar en una espantosa carrera armamentista, que al final fue fatal para su adecuada construcción económica. Se dirá que tanto Estados Unidos como los soviéticos desarrollan la carrera como una manera de defensa, para disuadir al otro para que no ataque; ello tiene cierta lógica, sin embargo podrían explorarse otras alternativas. En el capitalismo el armamentismo es mecanismo que impulsa otros sectores de la economía; en el socialismo el armamentismo es una carga que consume recursos necesarios para el desarrollo económico y el mejor estar de la sociedad.
Es verdad, en el lado capitalista el armamentismo ayuda, en cierta manera, al desarrollo industrial y en el socialismo dificultó su desarrollo. En el capitalismo las armas generan riqueza privada y en el socialismo dificultan la creación de riqueza social. El socialismo debió buscar otras maneras de garantizar sus fronteras; Cuba por ejemplo, tiene capacidad de movilizar a buena parte de su población para la defensa, pero su gasto militar no es mayor ni sus tropas tan grandes.
Finalmente es interesante apreciar las implicaciones del complejo “Industrial Militar” en cada sistema. En La URSS, por la forma como se manejaba la seguridad, por la desconfianza en la calidad y el cumplimiento de las empresas, por la escasa relación con la universidad y las empresas, el “Complejo Militar Estatal” se cerró demasiado al resto de la sociedad y sus instituciones, y muchos aportes que pudo haber hecho a la industria civil fueron desaprovechados. En USA el estado daba contratos a empresas del Complejo Industrial Militar, y a las universidades, y a su vez estas podrían subcontratar partes con otras empresas, lo que obviamente facilitaba la aplicación a la empresa civil de muchos descubrimientos y tecnologías de la industria militar. Esa relación del complejo militar industrial con las empresas civiles, facilitó mucho el aprovechamiento civil, de parte de lo producido por el complejo militar e incluso éste ayuda sin pretenderlo al desarrollo tecnológico de los Estados Unidos.

4.12 EXPORTACIONES E IMPORTACIONES

Desde un comienzo, debido a que los estados capitalistas no permitieron un comercio fluido con la naciente República de los soviets, pese a los esfuerzos de la dirigencia soviética, en particular de Lenin, se fue tendiendo hacia una autarquía contraproducente, la cual se vio reforzada por las guerras y la constante presión de las potencias. Desde luego que esa situación autárquica se ve alimentada por las visiones ideológicas y políticas de algunos dirigentes soviéticos, sobre todo luego de la muerte de Lenin.
A comienzos de los años treinta nos encontramos con exportación de granos, pese a que se los requería internamente, ello motivado por la urgencia de divisas. En otra parte de esa década hubo cierto nivel de intercambio benéfico con Alemania. Después de la 2º Guerra Mundial se esperaría un mejor comercio pero no se dieron las cosas; quizá faltó habilidad por la parre soviética. No es entendible, por ejemplo, la posición de la delegación soviética en la conferencia constitutiva del FMI, cuando se opone a la creación del “Bancor”, la moneda mundial que proponía Keynes, pues esa posición resulto beneficiando la imposición del “Dólar”, con todas las consecuencias que eso conlleva.
Tampoco es del todo justificable su no participación en el FMI y el Banco Mundial, instituciones en las que había preeminencia de USA y sus aliados, pero que de todas formas podrían ser aprovechables para el desarrollo económico, como lo hicieron otros países de Europa y el mundo, y la presencia en ella de la URSS podría haber ayudado a su posterior reforma, y a que el comercio con ella no fuese tan escaso. Podría argumentarse que lo antidemocrático de las organizaciones no debía ser avalado con la presencia soviética, pero algo similar sucedía en la ONU y de ella nunca se retiraron.
Luego, no se maneja bien las relaciones comerciales con los países recién encaminados al socialismo, en especial con China, pues el potencial de su comercio era muy grande y se impuso una visión estrecha, una óptica que antecedía a lo económico lo político e ideológico, lo cual restaba posibilidades a las relaciones económicas fluidas. La creación del Consejo de Ayuda Mutua Económica (CAME) fue un paso importante, pero su organización y dinámica dejan mucho que desear. Un CAME ágil en sus relaciones, democrático y de verdad de ayuda mutua, hubiese sido un polo de atracción, pero su estructura fue poco propicia y resultó siendo una carga para la URSS en no pocas ocasiones. En su creación pudo haberse aprovechado parte de la propuesta de Keynes con respecto al FMI, incluida la del “Bancor”, para darle mejor imagen y movimiento.
En la década del cincuenta y siguientes, no se aprecia una clara orientación de exportación de manufacturas, de elementos con valor agregado, que les provean de divisas para estar al tanto de todos los últimos adelantos, y que podría ser una manera de mostrar su potencial, con productos durables y de alta calidad, como hará Alemania y luego Japón. Pero en los setenta se encuentra con la sorpresa de que la 2ª potencia, requiere de préstamos para cosas que no ameritan y sobre todo, que el grueso de sus exportaciones son productos primarios, como petróleo y gas.
El problema fue percibido pero no solucionado. En 1976 Kosiguin señaló la falta de exportaciones manufacturadas y sugirió la creación de empresas especializadas en la exportación, pero no se procedió debidamente. Depender de exportaciones sin valor agregado tiene diversas consecuencias negativas, como los altibajos del mercado internacional, la explotación intensiva de los recursos naturales, recepción de ingresos muy inferiores a los que se reciben cuando el producto tiene valor agregado, etc.
El siguiente cuadro, prototipo de lo que sucedía en los setenta, no sólo da razón a Kosyguin, sino que desconcierta que un país de tal capacidad económica, adquiera la mayoría de sus divisas como cualquier país tercermundista.
Tipo de exportaciones e importaciones
de la URSS en 1976

Rubro Exportaciones Importaciones
Maquinaria y equipo 18,7 33,9
Combustibles y otros básicos 57,8 24,8
Bienes de consumo 3,1 13,0
Artículos alimentarios y otros 20,4 28,3
100,0 100,0
Fuente: Aldcroft, p. 295
Para mediados de los 80, el precio del oro había bajado una tercera parte y el barril de petróleo estaba a 10 dólares. Esto condujo a una caída de los ingresos por ventas en el exterior; a la par había un aumento creciente de sus importaciones en divisas, todo lo cual hace que los soviéticos se vean obligados a pedir cada vez más prestamos a Occidente. En los años ochenta, la deuda soviética con el extranjero aumentó de 20.500 millones de dólares en 1980 a más de 50 mil millones de dólares para 1989.
Hasta antes de 1985 es casi inexplicable por qué, si los ingresos en divisas les eran cruciales para adquirir tecnología y otros bienes, no diversifican las exportaciones y mantienen su moneda tan sobrevaluada, lo cual no ayuda a las exportaciones, pues si una empresa obtiene tan pocos rublos por sus productos, no tendrá aliciente, y al contrario, si el cambio es el apropiado, recibirá más dinero nacional, lo que es estimulante y posibilita mayor producción. Hoy vemos como el impedir la sobrevaloración del yuan, es un elemento clave para mantener las exportaciones chinas en un alto nivel y sin que su crecimiento se vea amenazado, pues cada exportador recibe más moneda nacional de la que realmente debería obtener. Ese mecanismo para promover las exportaciones ha sido utilizado por muchos, desde hace decenios.

4.6 LA TECNOLOGIA

Se suele decir que uno de los mayores fallos soviéticos estuvo en el aspecto tecnológico y en parte es verdad, sin embargo se expresan muchas cosas que no son ciertas o que lo son solo en parte. Se afirma, por ejemplo, que el socialismo no puede competir exitosamente en éste campo con el capitalismo, pero no se tiene en cuenta que el socialismo soviético no es más que una expresión específica y que no se debe juzgar el todo por la parte. Igual que no es acertado decir que el capitalismo es sólo como se manifiesta en cualquier país tercermundista.
En tecnología, como en tantos otros campos, los soviéticos son contradictorios, pues tienen fallos imperdonables y éxitos protuberantes. Los soviéticos fueron bastante exitosos en la tecnología militar, en la espacial, en la aeronavegación, en la deportiva, etc., pero se rezagaron en otros campos, como en micro electrónica, biotecnología, robótica, en instrumentos médicos de alta precisión y, en especial, en computación.
Mucho se ha escrito sobre el atraso soviético, pero hoy después de veinte años de avance capitalista, continúan surcando los cielos de Rusia los aviones hechos bajo el socialismo, en particular el TU-154 de los años 70, por no hablar de lo aeroespacial o nuclear. Para cualquier observador imparcial, es indudable que hubo campos en los que los soviéticos descollaron bastante, tal como en las matemáticas, la física, la química, las disciplinas espaciales, aeronáuticas, etc.
Un momento en que se pueden apreciar muy bien los éxitos de la tecnología soviética, es en el enfrentamiento contra la Alemania, pues se venció al fascismo no sólo por una estrategia superior, sino también por una tecnología superior, y el desarrollo tecnológico alemán era por todos reconocido.
Luego de finalizada la Segunda Guerra Mundial, hay varios ejemplos del notable desarrollo tecnológico soviético, como el aún preciado AK-47, pero no sólo en el campo militar deslumbran, también lo hacen en otros sectores, como en la exploración espacial o la aeronavegación.
Aunque, como ya se ha dicho, la URSS se retrasó o disminuyó su ritmo de crecimiento en ciertos ámbitos, tampoco es cierto que todo estuviese estancado. Los siguientes datos nos muestran que, pese a que hay promedios anuales que no eran los mejores, en la URSS sí había crecimiento en la producción de maquinaria moderna:
Evolución de la producción de maquinaria moderna
Tipo maquinaria/año 1970 1980 1985
Turbinas, mlls de kW 16.2 19.6 21.6
Máquinas-herramientas con mando digital programado, mlls 1.6 8.9 17.6
Líneas automáticas y semi-automáticas para la construcción de maquinaria y labrado de metales, juegos
579
814
1049
Manipuladores automáticos con mando programado, mlls – 1.6 15.2
Tractores, mlls 459 555 585
Cosechadoras de cereales, mlls 29.4 47 52.8
Fuente: Frolov (1986), p. 7
Volvamos a la competencia entre los dos sistemas. Es evidente que un pueblo culto, en donde los mismos trabajadores se benefician de cualquier innovación y no los patronos, una sociedad en que la patente no impida la amplia e inmediata extensión de la innovación a las demás empresas, tiene un potencial muy grande para innovar, sin embargo el inconveniente estuvo no en que el régimen soviético no pudo o no supo aprovechar sus potencialidades en éste y otros campos. Agreguemos a lo anterior que un régimen planificado puede dirigir, si lo quiere, muchos más recursos a la investigación, que el régimen de libre empresa, e incluso un sistema socialista puede coordinar mejor y priorizar, si es el caso, la investigación e innovación que un sistema con un sinnúmero de intereses privados.
La URSS era un pueblo muy educado, que pasó de tener un analfabetismo del 70% en 1914 a ser uno de los más cultos del orbe, llegando en los años ochenta a tener el 40% de los científicos del mundo. Patentes soviéticas, ocasionadas por inventos o innovaciones propias, existían en los cinco continentes, e incluso no pocas innovaciones soviéticas eran usadas en el extranjero, como en Japón, en sus años estelares, y no en su interior, todo esto en virtud del tipo de la gestión existente. El pueblo soviético era un pueblo creativo, la sociedad de Inventores e innovadores tenía más de 25 millones de integrantes, lo cual es un buen indicativo, pese a que es probable que parte de esa enorme cifra fuera membrecía sin suficiente mérito, pero la enorme agrupación de todas formas refleja una realidad e insta a buscar las verdaderas causas del problema más allá de la usual apariencia señalada.
Uno de esos inconveniente, es que los directores de empresa no tenían ningún aliciente para dedicar recursos a la investigación, es más podrían verse en problemas si las cosas no resultaban, es decir, el riesgo de atreverse a innovar no era compensado y más bien castigado. Lo crítico del asunto se halla no en el régimen sino en el sistema de gestión, en el tipo de organización y dirección económica y empresarial. El problema no radica en el socialismo, sino en las características negativas de la sociedad soviética: en la burocracia, en el excesivo centralismo, en la falta de democracia, etc.
En la competencia capitalista la empresa que no innove se retrasa y los dirigentes empresariales pierden, lo cual estimula el desarrollo innovador. Pero ese innegable bien capitalista choca con el régimen de patentes, con el interés individual, con los proyectos empresariales privados, con ciertas políticas de estado, con el afán consumista, con las crisis, con las guerras, con el dominio de los países pobres, etc.
Si a esto sumamos el desestimulo capitalista a tecnologías duraderas o de un tipo diferente al consumista de moda, como lo que ha pasado hasta la fecha con los carros eléctricos. Y no hablemos de las tecnologías limpias o ecológicas, cuestión en la que el capitalismo es de por demás deudor, desde luego que también lo fueron los soviéticos. En la URSS hubo descuidos imperdonables en el desarrollo de las ciencias, como lo acaecido en la biología, la genética o en las ciencias sociales. Una de las ideas que más hizo daño fue la difundida creencia de la existencia de una ciencia socialista y una capitalista, lo que prácticamente impedía el aprovechamiento de los avances de otros lugares; y no debe olvidarse que cuando alguien se abstrae de la producción y el debate científico mundial, pierde inagotables posibilidades.
Los mayores problemas al avance tecnológico se manifiestan desde mediados de los años setenta. La rigidez del centralismo burocrático se va volviendo cada vez más un pesado obstáculo para el desarrollo, una traba que dificultaba, entre otras cosas, la pronta incorporación de los logros de la revolución científico-técnica contemporánea. No hubo una adecuada toma de decisiones ni de asignación de recursos para estimular el surgimiento e introducción de innovaciones.
Un importante camino fue importar ampliamente tecnología de occidente, lo cual no era malo si se unía a otros procedimientos, como copiar y adaptar, como inspirarse para diseñar nuevos elementos, pero si solo se importa, si se importan cantidades de una misma máquina, que al igual que otros tiempos, se podría replicar, se pierden recursos y se va dependiendo cada vez más del extranjero. Y los contrincantes, a cuya cabeza se haya USA, saben muy bien que tienen que impedir que les llegue la alta tecnología, por lo cual prohíben a todos sus aliados el comercio de tecnología de punta con los soviéticos. Y si estos no encuentran la manera de conseguir más recursos para conseguirla a sobrecosto pero sin someterse a respetar patentes y demás condicionamientos, se van quedando cada vez más rezagados.
En los años setenta era decisivo retomar el camino de la tecnología de punta aplicable a la industria, de no dejarse rezagar en microelectrónica, en computación, en robótica, en biotecnología, etc. Sin embargo, la disminución del presupuesto para investigación e innovación con aplicaciones civiles, debido entre otras cosas, al crecimiento de los gastos por acción militar fuera de las fronteras patrias, conlleva a que los soviéticos perdieran precioso terreno.
Faltó visión en un momento tan decisivo. Se necesitaban computadores para la economía, para mejorar la planificación y gestión económica. Se requería inversión y muchos esfuerzos, pues en el ámbito computacional, quien se limite a copiar se retrasa ostensiblemente. Al respecto hubo decisiones desconcertantes, pues en los años sesenta iban por buen camino con el lenguaje algorítmico de programación ALGOR, desarrollado autónomamente, pero luego lo abandonan, para aventurarse por el pronto desueto FORTRAN. Sin duda, con el nivel matemático alcanzado, los soviéticos perdieron la posibilidad de haber estado a la vanguardia mundial en programación y computación.
Urgían medidas de emergencia. Había que reducir gastos en el extranjero, por ejemplo, evitando cualquier importación innecesaria, pero se siguen realizando ciertos gastos inexplicables, como la importación de autos Mercedes Benz, cuando ya ellos producen gran número de automóviles o la importación de cantidades de máquinas de un mismo tipo para la producción de telas, por ejemplo. Claro que las mayores nuevas erogaciones provendrán de la decisión absurda de Brezhnev y su reducido círculo, de intervenir militarmente en Afganistán. Y a ello hay que sumar que los ingresos externos por exportaciones de manufacturas son mínimos. Es en esas circunstancias es que la Unión Soviética se va quedando atrás en el desarrollo científico y técnico. El régimen no se mostraba lo suficientemente competente para asimilar gran parte de los logros de la nueva tecnología de punta.
Y paradójicamente, es en estos años claves, década del setenta, cuando la URSS consigue la paridad en armamento nuclear con los Estados Unidos, hazaña que garantizaba su seguridad y la colocaba en mejores condiciones para negociar el cese de la carrera armamentista, y avanzar, en compañía del pacifismo mundial, por la senda que liberara a la humanidad del peligroso arsenal nuclear. Que los soviéticos alcanzaran a los USA en armamento nuclear, era una muestra de sus capacidades, del gran nivel científico y tecnológico que tenían en ciertos campos; aspecto que pudieron haber utilizado mejor, como por ejemplo, tratando de aprovecharlo al máximo posible en la industria civil.
Hay otro aspecto bien conocido en donde USA y URSS se codeaban, no referimos a la exploración del cosmos, a la tecnología aeroespacial. Y precisamente, es también en ésta época, década del 70, cuando los soviéticos perfeccionan las estaciones espaciales a un nivel superior al de los Estados Unidos. Recordemos que los soviéticos llegan a comienzos de los 80, a la descollante Salyut-7, última estación espacial de su tipo, la que será superada a su vez por la inolvidable MIR, unos cuantos años después. La estación espacial MIR recibió a astronautas de diversos países y sirvió para realizar bastantes misiones e investigaciones, e incluso tuvo una vida útil, muy superior a la estimada inicialmente, sobreviviendo al sistema que le fabricó.
Citamos estos dos casos, para tratar de apreciar el panorama íntegro y no sólo señalar las falencias o dar a entender que el declive era inexorable, como algunos lo plantean, pues si bien era cierto que había dificultades y se cometían errores, también lo era, que había con qué avanzar y corregir. Siempre que los soviéticos tensaron sus fuerzas, consiguieron grandes cosas, la victoria en la Guerra Civil, la industrialización de los años treinta, la derrota del fascismo, los grandes avances aeroespaciales, la paridad nuclear con USA, etc.
4.7 LA PRODUCTIVIDAD

El atraso del imperio zarista es un elemento que tiene bastante peso en el ulterior desarrollo. El impresionante número de campesinos que año a año se van vinculando a la industria le dará un sello especial, pues muy pronto, desde inicios de los años treinta, la gran mayoría de trabajadores de la industria son inexpertos, sin calificación y sin las habilidades que requiere el manejo de la producción fabril. El siguiente cuadro muestra el rápido cambio poblacional e ilustra muy bien el inconveniente tratado:

Crecimiento poblacional
Año Total Urbana** Rural**
1897 124,0 15 85
1913 159,2 18 82
1917 163,0 18 82
1940 194,1 33 67
1959 208,8 48 52
1966 232,2 53 47
Fuente: URSS en cifras, p.7; ** En porcentaje
Puede observarse el lento crecimiento de la población urbana entre 1897 y 1917. Y a su vez el salto que se produce entre 1917 y 1940, el cual es a su vez esencialmente es en los años treinta. Lo que arroja un promedio cercano a los tres millones de personas que se vinculan a la economía citadina año a año. Los siguientes datos nos completan el cuadro, pues entre 1928 y 1939, la clase obrera se multiplica casi por tres.
Composición de clase de la población*
Item/año 1913 1928 1939 1959 1970 1976

Obreros 14,6 12,4 33,5 49,5 56,8 61,2
Empleados 2,4 5,2 16,7 18,8 22,7 22,4
Koljosianos y cooperativ. 0 2,9 47,2 31,4 20,5 16,4
Campesinos y artesanos 66,7 74,9 2,6 0,3 0 0
Burguesía, kulács, etc. 16,3 4,6 0 0 0 0
Total 100 100 100 100 100 100
* En familias y porcentajes
Fuente: URSS en cifras, 1977, p.9
El que no se cuente con obreros expertos y calificados va incidir notablemente en la calidad de la producción, en el desperdicio de materiales y recursos, en la tradición que irá formándose en el trabajador soviético, la cual no será la del perfeccionismo alemán o japonés, como bien señaló Mesa (2010), sino una de tipo medio, al que no le preocupa la calidad.
Dice la teoría que el socialismo se edifica sobre lo mejor que produce el capitalismo, esto es, se necesita de la maquinización, del desarrollo de la productividad, de los nuevos métodos de organización del trabajo, de la producción, y partir de ahí se avanza. Si la construcción del socialismo no cuenta con buena parte de ese precedente, tendrá inconvenientes de bastante peso. En la visión marxista, la productividad del trabajo bajo el socialismo debería ser mayor, sin embargo, pese al notable avance, la verdad es la URSS nunca llegó a sobrepasar a la vanguardia contrincante, a los países capitalistas desarrollados, en ese ámbito. El asunto se agrava, cuando el modelo de manejo económico y organizacional de la producción no acertó a responder a las nuevas exigencias, una economía intensiva, mucho más compleja, en la que el crecimiento se trocara de extensivo en intensivo, en la que el desarrollo de la productividad fuera la constante, en la que la permanente innovación tecnológica fuera una de las claves del crecimiento.
Hasta los sesenta el “rápido crecimiento del output podría ser totalmente explicado por un rápido crecimiento de los inputs: expansión del empleo, aumento del nivel educativo, y, por encima de todo, inversión masiva de capital físico”. En las nuevas condiciones, al escasear la mano de obra y alcanzarse un buen nivel educativo, el mantenimiento de un importante ritmo de desarrollo depende ante todo, como dice Krugman, del crecimiento del output por unidad de input, es decir de la eficiencia.
El nuevo momento requería un desarrollo productivo que tuviese en cuenta la conservación ambiental, el ahorro de materiales y el uso racional de materias primas y una producción cada vez de mejor calidad, así como una diversificación de la misma, de tal forma que facilitara la satisfacción del consumo y el cubrimiento de los nuevos requerimientos de la industria. En los años treinta, y en otros periodos, vemos que el énfasis soviético para la obtención de mayor productividad, se halla en que los trabajadores dediquen más tiempo a la producción o que se esfuercen más (estajanovismo), es decir, que intensifiquen su trabajo y no, ante todo, en la búsqueda de nuevos métodos, de mejoras organizacionales y en la innovación tecnológica.
Esta forma de abordar el incremento de la productividad va a tener consecuencias perjudiciales; pero además, nótese que el énfasis se halla en el rol del trabajador individual, a quien se le retribuye obviamente mejor, pero sería más ventajoso y más socialista, una salida colectiva, a través de brigadas de trabajo, por ejemplo. A la cuestión de la productividad, hay que agregarle otro componente, un problema importante es la ausencia de cuadros para dirigir la industria en los años veinte y treinta, si bien es cierto había obreros cualificados que provenían del régimen anterior, la verdad es que eran muy pocos y no daban a vasto, en compañía con los pocos técnicos e ingenieros ya formados, para dirigir la enormes unidades productivas que crecían a diario, por lo que muchos nuevos técnicos, ingenieros y administradores, tendrán que abocar la tarea con entusiasmo pero carentes de suficiente formación y de experiencia.

4.8 LA POLÍTICA DE EMPLEO

Para los socialistas desde un inicio merecía una atención central el prodigar empleo a toda la población e incluso vincular a la mujer a la vida económica general. Proporcionar empleo a toda la población económicamente activa (PEA) es, en efecto, una loable pretensión socialista y uno de los primeros y más importantes frutos de una organización económica socialista.
Así pues, la situación cambio rápidamente. “En otro aspecto que la situación había cambiado, o estaba en trance de cambiar (…), era la de que la reserva de mano de obra que previamente existía en el país se había agota¬do. La expansión de la industria soviética en la década de 1930 había principalmente tenido lugar sobre la base de una expansión en el número total de los traba¬jadores en el sector industrial, cuya mayor parte repre¬sentaba una afluencia desde las aldeas y pueblos a las ciudades y nuevos centros industriales. Durante el Primer Plan Quinquenal únicamente el empleo industrial pasó a ser casi el doble, y al final del Segundo Plan había aumentado hasta ser el triple del año 1928”.
En los años veinte hubo desempleo, pero en los años treinta vemos una impresionante creación anual de puestos y poco a poco va desapareciendo el desempleo. Entonces vendrán otros problemas. Si hay pleno empleo, entonces hay inconvenientes con los trabajadores holgazanes, pues si una empresa los despide, encontraran fácilmente trabajo en otra y no tendrán ningún estímulo para abandonar su negativo comportamiento.
Al respecto es interesante el análisis de Stiglitz para una eventualidad de pleno empleo bajo el capitalismo: “En ese caso, si un trabajador fuese despedido por holgazanear, y hubiese pleno empleo, podría encontrar otro trabajo inmediatamente con el mismo salario. De esa forma, un salario elevado no proporcionaría ningún incentivo. El trabajador sólo pagaría un precio por holgazanear en el caso de que hubiera desempleo. Mostramos que en el equilibrio tenía que haber desempleo: el desempleo era el mecanismo de disciplina que obligaba a los trabajadores a trabajar intensamente”.
En el socialismo el problema es un poco más complicado, pues “si la empresa es de los trabajadores” no será fácil despedir a alguno, pues habrá impedimentos, y además no será fácil deshacerse de dos brazos que muy seguramente va a necesitar para cumplir el plan; pero si la empresa se atreviese a deshacerse del mal trabajador, el saliente encontrará empleo prácticamente al instante y tenderá a seguir en su mediocre comportamiento.
Esto es exactamente lo que sucede en la URSS en sus últimos decenios, Al mirar los intentos de afrontar el problema a comienzos de los ochenta, se constata el mal tan grande que la indisciplina laboral acarrea a la economía soviética. En general, el ausentismo laboral, la impuntualidad, el llegar en condiciones no aptas, o simplemente el trabajo a media máquina, ocasiona un rendimiento por debajo de la media mundial. Estos problemas de indisciplina laboral, en condiciones de pleno empleo, agravadas, con la escasez de mano de obra en algunos sectores, es un asunto que debe ser objeto de atención permanente, sin descuidarlo, como sucedió; pues si se lo mantiene bajo control se evitan muchos inconvenientes.
¿Cómo afrontarlo? Desde luego no al estilo de Stalin, cuando la ausencias podrían dar hasta cárcel; pero sí de manera enérgica y económica. El trabajador holgazán sí debe ver reducidos sus ingresos y sentir el reclamo social. A su vez los buenos trabajadores deben ser estimulados, entre otras formas, de manera material. Influye positivamente la actividad formadora y de convencimiento, pues también juega el que cada quien sienta que la producción les pertenece verdaderamente a los trabajadores.
Otro problema es la escasez de mano de obra. Una manera de afrontar el asunto es con la racionalización permanente de los trabajadores no indispensables en cada unidad empresarial y liberando los que no se requieran. También ayuda la introducción de tecnología, como robots, en los sitios intensivos en mano de obra. Hay ciertos problemas que no es fácil resolver en el socialismo como por ejemplo la reducción de personal por efecto de la aplicación del nuevo sistema de producción o de nueva tecnología, este asunto si no se acierta a resolver se convierte en un problema, en tanto que resulta habiendo en cada empresa personas innecesarias para el proceso productivo, lo que va en detrimento de la productividad, al respecto debe encontrarse maneras de trasladar entre empresas la mano de obra sobrante.
En el capitalismo el asunto es fácil, si no se necesita a la calle. En el socialismo es más difícil y se tiende a ser tolerantes y permitir sobrantes de mano de obra. Al respecto se puede pensar en diversas variantes, una es el subsidio al desempleo mientras vuelve a obtener ocupación, así ninguna empresa socialista sentirá temor de deshacerse de uno o varios trabajadores sobrantes en sus instalaciones. Ese mecanismo debe ir acompañado de un sistema inmediato de información, que permita al trabajador cesante, encontrar de manera pronta un nuevo empleo que le satisfaga. Incluso el mecanismo de información y subsidio puede ser útil también para los holgazanes, a quienes se les puede dar un subsidio sanción, obviamente por debajo de lo que devengaba, que castigue su falta y un tiempo por fuera de producción que igualmente refuerce la sanción.
Ahora bien, el problema de escasez de mano de obra, es una oportunidad para ahondar los sistemas intensivos de producción. Los soviéticos en los años treinta tenían millones de personas en el campo ansiosas de dejarlo y enrumbarse hacia la ciudad. Luego disponen de las mujeres y finalmente, en los momentos críticos, como durante la guerra o la reconstrucción, hasta los ancianos siguen haciendo su aporte social. El paso de la fase extensiva a la intensiva fue un problema no resuelto del todo y que en los años setenta se manifestó con más energía. Y lo reprochable es que habiendo escasez de fuerza de trabajo, se encuentra, aún a comienzos de los ochenta, indisciplina laboral, sitios con empleo superfluo, como en las dependencias del partido o de gobierno, e incluso un aparato policial y de ejército excesivamente alto, todo lo cual era derroche de mano de obra, lo que afectaba notablemente el desempeño económico.

4.9 LA POLITICA DE PRECIOS

En el celebrado ataque teórico contra el socialismo de von Mises (1922), uno de los puntos más fuertes tiene que ver con la fijación de los precios. Decía él que “el cálculo económico es irrealizable en la sociedad socialista” . Desde entonces suelen repetirse la palabras de Mises como verdad última para atacar al socialismo. Décadas después su discípulo Hayek, continuará el debate prácticamente con los mismos argumentos. Recuérdese el afamado debate sobre el “cálculo económico” en el socialismo entre Mises y Oskar Lange. Desde entonces varios teóricos de parte y parte se ocuparon del asunto, cada vez con nuevos elementos. Hoy se cuenta con el enorme desarrollo de las matemáticas, la computación y la teoría económica, con lo que hay nuevos medios para resolver el problema.
En efecto, el capitalismo goza de un buen mecanismo de precios a través del mercado, pero no debe olvidarse que dicho mecanismo no es el ideal, pues también existe la manipulación de los precios para beneficio de unos y perjuicio de otros, los países industrializados se las arreglan para pagar la producción de los países pobres a precios irrisorios y para venderles bienes manufacturados o de capital, a precios excesivamente altos. Igualmente, se conoce diversos ejemplos de las maneras como las corporaciones trasnacionales manipulan los precios o la forma como internamente los monopolios se las arreglan para mejorar sus ingresos gracias a la manipulación de los precios.
Pero pese a todo, en el capitalismo las cosas son más fáciles en este sentido que en el socialismo, pues en verdad la fijación de los precios en la nueva sociedad, es un problema difícil, pese a que a partir de la teoría del valor de Marx es posible abordar el asunto acertadamente, siempre y cuando, además de tener muy en cuenta los lineamientos que se derivan del trabajo de Marx, se mantenga un permanente ajuste del problema, de conformidad con la ciencia, la realidad y la tecnología.
En el ámbito de la política de precios, también cometieron los soviéticos ciertos errores que tuvieron algunas consecuencias desastrosas. De buena intención quisieron controlar determinados precios o mantenerlos congelados, quizá con un fin estabilizador y de beneficio a los trabajadores. Mantuvieron congelados, entre otros los siguientes precios: desde 1928 las cuotas de alquiler; desde 1946 las tarifas de servicios comunes; desde 1954 los precios del pan, otras harinas. Granos, macarrones, azúcar, huevos, aceite vegetal y otros productos; desde 1962 los precios de la carne, mantequilla, leche y queso.
Con los anteriores ejemplos, teniendo en cuenta el crecimiento de los ingresos de la población, podemos ver algunas implicaciones no muy agradables. Uno de los problemas que se veía en la URSS al comenzar los años ochenta era el estado de cierto número de viviendas. Si observamos que el precio del alquiler no había sido ajustado en más de 50 años, es obvio que los recursos para mantenimiento o mejora, provenientes de los usuarios, eran ínfimos. Con los servicios públicos el asunto es aún peor, pues no sólo era difícil sacar del exiguo pago por consumo para obras de mejoramiento y extensión, sino que por el bajo costo, se generaba un espantoso derroche, no era extraño, por ejemplo, ingresar durante el día a la casa de un trabajador y ver la estufa a gas prendida durante horas sin ningún uso. Lo cual no solo es reprochable por el desperdicio sino también por la afectación del medio ambiente.
Con los precios de los alimentos que no correspondan a sus costos también hay inconveniente. Al mantener subsidiada la leche y la carne por un largo periodo, se podría estar perjudicando la inversión en otros rubros; por consiguiente no es extraño el caso comentado por Pavlov: “Los pantalones jeans son caros en nuestro país porque es barata la carne.” Miremos otro aspecto del problema. Se sabe que en la URSS había cierta preferencia por niños y ancianos; así por ejemplo, lo abrigos de pieles para niños tenían un precio muy por debajo de los para adultos, situación aparentemente plausible, pero que podía generar la costumbre de comprar varios abrigos para niños para confeccionar uno para adulto.
Otro ejemplo de las consecuencias negativas de una manipulación de precios con buena intención, es la realizada en los inicios del gobierno de Gorbachov, referente a subir el precio de las bebidas alcohólicas para desestimular su uso. Esta medida que le había funcionado a Andropov, fue un fracaso para Gorbachov debido a que excedió el límite, pues al subir demasiado los precios, entonces la gente opta por hacer sus propias bebidas y por ende comenzó a escasearse el azúcar, materia indispensable para la fabricación casera de alcohol.
En materia de precios hay no pocos equívocos, por ejemplo, el que el libre juego de la oferta y la demanda sea el determinante de los precios no es más la apariencia, pues la realidad es que hay otros elementos que pesan bastante es su definición. En la vida real, los precios oscilan, por lo general, sobre los costes de producción, pues las mercancías que tengan un precio menor a sus costos, simplemente salen del mercado. Al pasar de la superficie al fondo del asunto, se encuentra con que los precios tienen que ver con el valor y éste con el tiempo socialmente necesario para su producción. Al tener la fijación de precios como esencia esta última característica, pueden intuirse otras maneras de fijar precios, desde luego nada fáciles, y que tienen diversos requerimientos de tipo técnico y científico para mejorar su efectividad.
Los precios han sido materia de amplio debate entre los socialistas y puede concluirse que “los precios y el socialismo no son incompatibles”. Un mecanismo bastante efectivo, partiendo de Marx y que ha sido muy bien ilustrado, entre otros por Cockshott y Cottrell, consiste en fijar los precios en correspondencia con la cantidad de fuerza de trabajo que tenga cada producto, medido no de manera individual sino con base en el trabajo socialmente necesario, haciendo abstracción de los trabajos individuales y promediando, desde luego teniendo en cuenta el nivel técnico. Obviamente para esto se requiere una instancia altamente calificada, equipada y controlada.
La fijación de precios en correspondencia con la cantidad de fuerza de trabajo contenida en cada producto, nos previene del manejo errático de los precios, el cual puede conducir a escasez o a derroche, si es muy bajo siempre habrá quien querrá comprar y difícilmente se tendrá la cantidad necesaria, además de la pérdida de recursos que podrían dedicarse a otras actividades que lo requieran. Uno de los problema mayores que puede originar unos precios excesivamente bajos es el derroche, tal sucedía por ejemplo con el pan y el gas en la URSS, pues al ser tan barato el pan, hubo quienes alimentaban cerdos con pan.
En las zonas de frontera unos precios demasiado altos facilitan el contrabando de lo foráneo en detrimento de lo nacional y unos demasiado bajos la acción contraria, la fuga de recursos hacia otros bolsillos, la salida de recursos nacionales hacia el extranjero. Por consiguiente, unos precios sin correspondencia con el tiempo socialmente necesario para su producción, pueden facilitar la economía subterránea. La fijación de precios puede ser aprovechada para la obtención de determinados objetivos; los precios pueden ser usados para estimular consumo o desestimularlo, pero ello debe hacerse con mucho tacto, sin alejarnos de los costos de producción, porque de lo contrario, las implicaciones pueden tener mayor impacto negativo que el positivo fin pretendido.
Cuando hay productores privados y competencia internacional, bajo ciertas condiciones y de manera no indefinida, los subsidios pueden ayudar, pero cuando no hay productores privados, cuando toda la producción es estatal, tener subsidios de manera constante no es razonable e incluso puede ser bastante perjudicial. Esto es lo que había en la URSS, el precio al que compraba el estado era muy diferente del precio al por menor o al por mayor, lo que originaba distorsiones y problemas innecesarios pero que complicaban la dinámica económica de forma aberrante. Que en los años ochenta hubiese subsidios para la compra de maquinaria y abonos para los sovjós y los koljós, por parte del estado, es absurdo y no ayuda ni a la agricultura ni al consumidor, sino al contrario, puede ser un elemento que coadyuve al desperdicio o a la baja innovación, entre otras consecuencias negativas.

5. PLANIFICACION Y DEMOCRACIA

5.1 EL DEBATE SOBRE LA PLANIFICACION

La planificación fue desde un inicio atacada por notables economistas como Von Mises, quien desde los años veinte plantea diversos inconvenientes y formula famosas críticas. En los años treinta hubo un interesante debate, en cuyo centro estuvieron: por los defensores de la planificación Oskar Lange y por sus detractores Von Mises. Aunque Mises es defensor del capitalismo, en sus ataques a la planificación, plantea interesantes problemas, asuntos que no eran de fácil solución en el momento, pero que al buscarles respuesta, con apoyo en la ciencia y el estudio serio, podría encontrarse la senda que condujesen a importantes salidas teóricas y prácticas.
Algunos de los cuestionamientos a la planificación eran: “sin mercado no hay mecanismo de precios” y “sin él no existe información de los consumidores” y sin lo uno y lo otro “no se puede dirigir acertadamente la economía”. Las críticas son bien fundamentadas pero no insolubles. En teoría Lange mostró salidas y luego otros han señalado diversos caminos. En la práctica las mejores soluciones tendrían que esperar muchos años, pues requerían de más elementos científicos, disciplinares y técnicos.
Inicialmente la planificación soviética tuvo importantes logros, sin embargo ciertas circunstancias fueron conduciendo a una excesiva centralización, la cual en la medida en que se hacía más compleja la economía y sin contar con suficientes soportes en la ciencia y la tecnología, fue manifestando cada vez más deficiencias. Ahora bien, el que la planificación soviética haya tenido deficiencias, no significa que toda planificación vaya a cosechar los mismos resultados. Si se encuentra el punto de equilibrio óptimo entre centralismo y descentralización o si se pasa de una planificación burocrática a una democrática o de una sin suficiente técnica a una con el más actualizado software y hardware, es claro que las cosas son bastante diferentes,
Uno de los éxitos más sonados de la planificación soviética fue la electrificación de la sexta parte del mundo, otro indudable logro es la industrialización de los años treinta y las grandes obras de infraestructura; indudable éxito fue la rápida conversión de buena parte de la industria civil en industria de guerra e igualmente el exitoso traslado de la industria que se hallaba en la frontera occidental, en especial en Ucrania, hacia oriente, etc.
Von Mises es relevado en el ataque a la planificación por Friedrich von Hayek, quien en “Camino a la Servidumbre”, argumenta, entre otras cosas que la planificación, o la intromisión del estado en la economía conduce al totalitarismo, sin embargo la realidad mostraría después no pocos ejemplos, como el Chile de Pinochet, que el libre juego de los mercados funciona muy bien sin democracia, que el “mercado libre” no es incompatible con la dictadura.
Hayek asocia la no intervención estatal, el “mercado libre”, a la libertad y la intervención estatal a la antidemocracia, pero olvida que fueron los males del mercado y no la planificación lo posibilitó el ascenso al poder de Hitler, y que el intervencionismo estatal de la post crisis lo que salvó al capitalismo y posibilito la continuidad de la “democracia” estadounidense y europea. Lo cierto es que el mercado puede facilitar la democracia burguesa tanto como la dictadura, y a su vez la planificación no es garantía ni a favor de la democracia ni a favor del autoritarismo o la dictadura, pues puede darse en un régimen sin democracia y en uno más democrático que la limitada democracia de que tanto hace gala Norteamérica o Europa.
El mercado no requiere una democracia amplia, es más, funciona muy bien con dictaduras, como en Corea; en el mejor de los casos el mercado capitalista puede tender a una democracia poco profunda, cuanto más la de elecciones e instancias representativas, en cambio para que la planificación funcione eficientemente, sí es indispensable la democracia y una democracia de los más amplia e integral.
La reciente crisis económica mundial deja de por demás claro que el mercado no es perfecto, que requiere del estado, que necesita regulación, que le conviene utilizar el plan, así sea parcialmente; es más, el uso del plan en el capitalismo ya no es sólo dentro de la empresa, también lo utiliza a nivel nacional e incluso una corporación lo usa a nivel trasnacional, y es más, las organizaciones del capitalismo mundial hacen uso de la regulación global y del plan.
Es célebre el debate, entre Hayek y Keynes sobre la regulación del mercado y la libertad del mismo. Luego de la tenebrosa Crisis del capitalismo (años 29/33), por la fuerza de los hechos se impone Keynes, quien afirmaba que no era cierto que el mercado fuera perfecto, que se auto regulase, sino que sus imperfecciones requerían la regulación del estado. Fue tal la situación que se podría decir que el capitalismo se salvó gracias a la regulación.
Las ideas de Keynes reinaron hasta comienzos de los setenta, cuando revive Hayek de la mano sobre todo de los “Chicago Boys”, con Milton Friedman a la cabeza, quienes se las arreglaron para convencer al mundo de las bondades de la desregulación, del “mercado libre”, pero luego de las crisis de los años 90 y, sobre todo, de la iniciada en 2008, ha sido necesario de nuevo la “mano visible” del estado para salvar al mundo capitalista de la bancarrota y nuevamente se escucha la necesidad de la regulación y se la usa por doquier.
Ahora bien, no hay que desconocer que la regulación estatal tiene potencialmente algunos efectos negativos, como por ejemplo, la escasa innovación que se dio en las líneas aéreas estadounidenses, uno de los casos esgrimidos por Friedman y sus seguidores, pero obviamente que ello de por sí no juega para siempre a favor de la desregulación, simplemente pone sobre la mesa uno de los problemas que debe ser afrontado con mecanismos apropiados.
Una economía planificada exitosa también tiene que ver, entre otros aspectos, con una acertada coordinación entre todos los sectores de la misma, entre la industria pesada, la liviana, la agricultura y los servicios, pero también tiene que ver con encontrar la mayor armonía económica posible entre las regiones geográficas que la compongan, con la determinación del punto de equilibrio óptimo entre centralización y descentralización. Las ventajas de la planificación son de muy diverso tipo, desde lo inicialmente visto para evitar las absurdas crisis de superproducción hasta las posibilidades de afrontar con mayor éxito los críticos problemas ambientales que agobian y asechan a la humanidad, así como el combate a la pobreza y la inequidad, pasando por planear y concentrar mejor la inversión, así como su dirección y naturaleza.
La racionalización de que tanto se habla en la teoría neoclásica, es más viable con una planificación altamente eficiente. La racionalización de la producción, de la distribución y el consumo, del uso racional de la capacidad instalada y en general de todos los recursos, así como de la racional relación con la naturaleza, tiene muchas más posibilidades bajo una economía planificada que bajo las leyes del mercado que antes que resolver los problemas más acuciantes del momento tienden a agravarlos.

5.2 PLANIFICACION Y MERCADO

Tradicionalmente se ha tratado la planificación y el mercado como algo contrapuesto e incluso la planificación se la asocia a la antidemocracia y el mercado a la democracia, lo que no es del todo cierto pues puede haber países de mercado democráticos o totalitarios e igualmente puede haber manejos planificados democráticos o autoritarios. Igualmente hay quienes asocian la planificación sólo al socialismo y el mercado solo al capitalismo, lo que tampoco es correcto pues el mercado regulado puede existir en determinada fase del socialismo y ha existido en otras sociedades no capitalistas, igualmente pasa con la planificación, puede darse en el capitalismo y también en el socialismo, la planificación entonces no es característica exclusiva del socialismo, pero si es una de sus características centrales.
Así pues, en el capitalismo hay planificación, hay planificación rigurosa en cada empresa, la hay en menor o mayor medida en cada país, se practica en los grandes monopolios nacionales y también existe en las poderosas corporaciones trasnacionales. La planificación es, en efecto, uno de los mecanismos principales para afrontar exitosamente los problemas de súper abundancia y escasez; pero desde luego se los supera no con cualquier tipo de planificación, para dominar esos y otros problemas se necesita una planificación eficiente, la cual tiene múltiples requerimientos.
El ingenio de los defensores del mercado libre hace aparecer como si este lo pudiese todo, como si fuera omnipotente; pero si de las cumbres de la abstracción se baja a la realidad, se aprecia, entre otras cosas, que “la economía de mercado ha dependido para su propio funcionamiento, no sólo de la maximización del beneficio, sino también de muchas otras actividades, tales como el mantenimiento de la seguridad pública y el suministro de servicios públicos -algunos de los cuales han llevado a la gente mucho más allá de una economía impulsada sólo por el beneficio”.
Desde Adam Smith es claro que el mercado necesita de otra mano. “El meritorio desempeño del llamado sistema capitalista, cuando las cosas han avanzado, se basó en una combinación de las instituciones financiadas con fondos públicos -educación, atención médica, y transporte masivo son sólo algunos de los muchos- que van mucho más allá de basarse sólo en una economía de mercado que maximiza el beneficio y sobre los derechos de la gente limitados a la propiedad privada”.
Las grandes crisis capitalistas han dejado entrever las diversas falencias del “mercado libre” y de cómo éste tiene que recurrir a al estado, a la regulación, para seguir adelante. “Los mercados sin trabas no son ni eficaces ni estables”. Por todo esto, debe decirse que: ni el ”mercado libre” ganó la confrontación, pues su mejor funcionamiento se da de la mano del estado y en presencia de regulaciones precisas, ni la planificación en general la perdió, y ni siquiera la soviética, pues como veremos más adelante, pese a sus falencias, la planificación tiene muy poco que ver con las dificultades que presenta la economía soviética en los años 1990 y 1991.

5.3 PROBLEMAS Y POSIBILIDADES DE LA PLANIFICACION

Una economía capitalista sin planificar tiene muchos problemas y una socialista planificada inmensos, pues son bastantes las dificultades a superar y los requerimientos de una planificación bien orientada. Mientras no haya todo lo necesario para implementar una eficaz planificación, hay la posibilidad de errar en no pocos aspectos, pero una vez se pueda aprovechar todo el potencial de la planificación, las ventajas sobre el capitalismo son notables. A juicio de muchos analistas, fue contado el tiempo en que la URSS aprovechó todas las posibilidades de la planificación.
Las dificultades de la planificación son enormes aún hoy, pese al gran desarrollo de las matemáticas, la economía y la computación, qué no sería hace décadas. Stiglitz reconoce que la planificación central requería una capacidad de recopilación, de procesamiento y de diseminación de la información superior a la que se podría lograr con cualquier tecnología… Afortunadamente hoy la situación técnico y científica es muy diferente y pueden realizarse acciones antes inimaginadas.
En los años setenta, el premio nobel Kantorovich hizo un profundo análisis de los problemas de la planificación en un momento en que el sistema exigía cambios importantes. Hagamos un rápido recorrido de la mano del afamado nobel por los mismos. Las exigencias teóricas y metodológicas eran inmensas. “Surgió la necesidad de pasar del estudio y la observación de los procesos económicos y de las medidas de política económica aislada al control sistemático de la economía, a la planeación común y unificada, basada en los objetivos comunes y referida a un amplio horizonte de tiempo”.
Por consiguiente, la “ciencia económica no debe producir sólo conclusiones referentes a problemas económicos generales relacionados con la economía nacional en conjunto, sino que debe servir de base a las soluciones relativas a empresas y proyectos singulares. En consecuencia, necesita la información y metodología adecuadas para producir decisiones congruentes con las metas generales y con los intereses de la economía nacional”.
Así mismo, “la ciencia económica no debe aportar sólo recomendaciones cualitativas generales sino también métodos cuantitativos concretos y suficientemente precisos que puedan proveer la elección objetiva entre decisiones económicas”. Para lo cual se requieren indicadores formulados científica y técnicamente. Los diversos problemas “ponen de manifiesto otra peculiaridad de la economía planeada. Es evidente que la economía de tal escala y complejidad no puede ser centralizada “hasta el último cavo”, de modo que una parte considerable de las decisiones debe abandonarse a los niveles inferiores del sistema de control”. Este difícil asunto no tuvo mucho desarrollo y será una de las mayores falencias del régimen.
Ahora bien, aunque se sostenga la conveniencia de una desconcentración de variados aspectos, de una centralización más global y menos detallada, de una descentralización incluso en decisiones, de una centralización sin arbitrariedad, etc., es algo que no es tan fácil, pues genera otros asuntos a resolver de no poca magnitud: como engarzar las diversas regiones con lo nacional y en el caso soviético con lo multinacional, y, a su vez, las diversas regiones entre sí, etc., sin embargo, una vez resuelto esto, el camino quedará más expedito.
Así pues, el “problema consiste en construir un sistema de información, contabilidad, indicadores y estímulos económicos, que permita a los órganos locales de toma de decisiones y evaluar la ventaja de sus decisiones desde el punto de vista de toda la economía”. Esto tampoco es fácil y tiene diversos requerimientos. En la medida en que crece la economía y se desarrolla la tecnología, van surgiendo otros asuntos por afrontar. “Algunos problemas complejos del control económico provinieron del desarrollo contemporáneo de la economía, de la llamada revolución científica-tecnológica. Me refiero a los problemas del pronóstico y el control cuando se producen grandes desplazamientos en las ponderaciones de diversas ramas de la economía nacional, cuando se producen cambios rápidos en la producción y la tecnología; a los problemas de la estimación de las innovaciones técnicas y del efecto general del progreso técnico”
A fines de la segunda década del proceso revolucionario, Kantorovich es vanguardia en la utilización de la optimización; “los modelos de optimación aparecidos en nuestro país a fines de los años treinta” contribuyeron notablemente a reorientar el proceso planificador y a señalar un horizonte más adecuado. Kantorovich presentó en 1939 el método matemático de la programación lineal, aplicable para maximizar la eficacia de variables económicas tales como la productividad, las materias primas y el trabajo. Sus teorías fueron utilizadas para mejorar la planificación económica y la distribución de recursos, pero no fue posible aprovecharlas en todo su potencial.
Posterior al trabajo de los soviéticos, otros en occidente, al parecer por diferente camino, llegan a resultados similares. “El enfoque de optimación es aquí una cuestión de primordial importancia. El tratamiento de la economía como un sistema singular, que debe ser controlado hacia una meta congruente, permitió la sistematización eficiente de una cantidad enorme de material de información, su análisis profundo para la toma válida de decisiones”.
A juicio Kantorovich las ventajas del método son: “Universalidad y flexibilidad”. “Sencillez”. “Eficiencia de la computación”. “Análisis e indicadores cualitativos”. “Concordancia de los medios con los problemas”. Estas seis ventajas del método son muy importantes, pero aún hay mucho por resolver. Hay cierta optimismo con los logros matemáticos, sin embargo un “problema que debe señalarse de manera especial es el de las decisiones descentralizadas”. Este asunto tiene que ver no solo con lo técnico sino también mucho con lo político y ahí hay un grave obstáculo, en especial por parte de la dirigencia burocratizada.
Aunque desde 1960 se han obtenido importantes avances en materia científica, aún “el nivel de desarrollo y sobre todo el de las aplicaciones, puede producir un sentimiento de insatisfacción. No se ha completado la solución de muchos problemas. Muchas aplicaciones son esporádicas, no se convierten en regulares ni se unifican en un sistema. En los problemas más complicados y de perspectiva, como los referentes a la planeación nacional, no se han encontrado hasta ahora formas de realización eficaces y generalmente aceptables”. Esta confesión del científico, así luego se apresure a expresar su optimismo, muestra con claridad el nivel preocupante en que se encontraban las cosas a mediados de los setenta y no vaticina nada halagüeño.
Dice luego el nobel que al comparar los grandes problemas con los que han tenido que resolver otras disciplinas, le hace ser optimista, pues muchos cuellos de botella en las ciencias han requerido mucho más tiempo para su solución, y de todas maneras se les ha encontrado la salida por más complicados que sean. Sin embargo, muy pronto vuelve a mostrar su desconsuelo por la inercia, por la tendencia a continuar la rutina, por la falta de técnicos, por las dificultades para un trabajo colaborativo de economistas, matemáticos y especialistas en el campo concreto, por el nivel de trabajo de investigación, por los tiempos que se requieren para extender los nuevos enfoques.
En la época el nivel de la estadística y la computación dejaba aún mucho que desear para una óptima planeación. “La parte difícil de la realización de un modelo consiste en la recolección y a menudo la elaboración de los datos necesarios, los que en muchos casos tienen errores considerables y a veces están completamente ausentes porque nadie los había necesitado antes”. Y naturalmente con datos insuficientes o errados, habrá dificultades de “pronóstico del futuro y en la estimación de los variantes del desarrollo industrial”. Aquí también tiene culpa el régimen, pues en ciertos niveles del establecimiento hay interés en que la información auténtica no llegue a donde tiene que hacerlo o que sea distorsionada.
Kantorovich ni siquiera imagino los grandes avances del software y el hardware, a partir precisamente de ese año. “También tiene dificultades la computación de la solución óptima. A pesar de la existencia de algoritmos y códigos eficientes, los programas lineales prácticos no resaltan muy sencillos porque son muy grandes. Las dificultades aumentan considerablemente cuando el modelo lineal se modifica por cualquiera de sus generalizaciones”. La sincera intervención del científico es muy diciente, deja entrever las no pocas dificultades y la confianza en la ciencia, la técnica y las disciplinas requeridas. Hay conciencia de la necesidad de la descentralización pero también de su dificultad tanto en el ámbito técnico como disciplinar y político. La reflexión tiene mucho de testamento, lo que se puede hacer en el momento con el nivel de desarrollo, las diversas dificultades y los posibles caminos.
En los años 70 confluyen varios de los viejos problemas en la planificación soviética sin solución con la llegada de los nuevos, como la ausencia de un mecanismo que permita evaluar las innovaciones técnicas de manera eficaz y posibilite la implementar a corto plazo de las propuestas de innovación que sean convenientes en cada sector. A juicio de Kantorovich, los viejos y nuevos problemas pueden resolverse, aplicando entre otras cosas, los “métodos de contabilidad basados en modelos matemáticos, el uso de computadoras (…), constituyen sólo una parte del mecanismo de control; otra parte es la estructura del control”. Esta parte tiene que ver con el régimen y con el interés de las personas, lo que hace aún más difícil la tarea.
El otro asunto tenía que ver con la dinámica de la sociedad, con el carácter del sistema educativo, por ejemplo, con su disposición hacia lo nuevo, pues se requiere una amplia formación acompañada de nuevos métodos, se necesita mucho estudio y mucha disposición hacia lo nuevo, hacia el cambio de enfoques, de costumbres, de prácticas, y obviamente lo lento del régimen hará demorar demasiado las cosas y el tiempo apremiaba. Al final, expresa Kantorovich que a “pesar de las dificultades mencionadas, observo con optimismo las perspectivas de la difusión de los métodos matemáticos, sobre todo los referentes a la optimación, en la ciencia económica y en todos los niveles del control económico. Tal difusión puede mejorar considerablemente nuestra actividad de planeación, puede generar un uso mejor de los recursos, así como el aumento del ingreso nacional y de los niveles de vida”. Felizmente Kantorovich, quien falleció en 1986, no vio el debacle del sistema que tanto quiso mejorar e infortunadamente no alcanzó a ver los grandes desarrollos matemáticos, de hardware, de software, de la economía y la política, que hoy destraban muchos de los problemas con que se encontraba el insigne científico.
Uno de los problemas más difíciles de resolver es el de la centralización y la descentralización. Esta fue precisamente una de las falencias soviéticas. La conveniencia de una desconcentración de variados aspectos, de una centralización más global y menos detallada, de una descentralización incluso en decisiones, de una centralización sin arbitrariedad, etc., es algo en la que hay cierta unidad conceptual, pero que no es tan fácil en teoría y menos en la práctica, pues se genera otros asuntos a resolver de no poca magnitud: como engarzar las diversas regiones con lo nacional y en el caso soviético con lo multinacional, y, a su vez, las diversas regiones entre sí, etc. Aquí hay, una gran fuente de investigación y trabajo; ahora bien, el que el asunto sea en extremo difícil no significa que no pueda resolverse.
Uno de los elementos con que no contaban los soviéticos en los años setenta era el de la democracia, Hoy es seguro que una amplia participación de la sociedad, con una democracia avanzada e integral, unida a la computación y demás adquisiciones pertinentes de la ciencia y la tecnología, las cosas serán a otro precio. Una economía planificada poco democrática jamás será tan eficiente como una economía planificada altamente democrática; es mas, la planificación sólo mostrará todo su potencial en un régimen altamente democrático.
La planificación soviética tuvo diversos aciertos pero también muchas falencias y sin duda esas deficiencias afectaron negativamente la economía. Pero es bueno reiterar que la planificación soviética no es la única forma de organizar las cosas, que la planificación en la URSS pudo ser mejorada, bien por las vías señaladas por Kantorovich o por otras. E igualmente conviene dejar sentado que otras maneras de planificar mucho más eficientes que la soviética son posibles. Las posibilidades de la planificación se vieron en varios momentos en la URSS, tales como en el desarrollo de la electrificación, de la industrialización acelerada, de la reorientación industrial, del traslado de los complejos fabriles de Ucrania, etc.

5.4 PLANIFICACION E INFORMACION

Uno de los problemas principales de la planificación soviética fue la gestión de la información. A pesar de la enorme cantidad de funcionarios y organismos existentes, les fue muy difícil obtener información precisa, articularla y procesarla debidamente. Algunos de los dirigentes fueron conscientes de esto y trataron en los años 60 de afrontar el problema mediante un ambicioso proyecto informatizacional: “Ogas”. Este proyecto fracasó debido al nivel en que se encontraba la computación, a la dificultad para seleccionar los indicadores fundamentales, a la baja preparación informática de los técnicos, a la información incompleta o poco precisa e incluso a los intereses de algunos mandos y sectores.
Precisamente este aspecto fue uno de los ejes centrales del debate económico protagonizado entre Von Misses y Lange. El primero aseguraba que no era posible el cálculo económico en el socialismo debido a la deficiente información, el segundo argumentaba que si era posible, bajo ciertas condiciones. Mises planteaba que “cuando no existe mercado libre no hay mecanismo de fijación de precios; sin tal mecanismo no hay cálculo económico”.
Mises señala uno de los problemas centrales, cuya solución es difícil. Los soviéticos no acertaron a encontrar una buena salida, aunque no estuvieron tan lejos. Desde luego que el que haya algo extremadamente difícil no significa que no sea posible encontrarle una solución. En época de Mises técnicamente era prácticamente imposible una solución, pero de allá a acá ha corrido mucha agua bajo el puente. Varias personas, incluido Lange, señalaron diversos derroteros; hoy uno de los más aceptados es el de Cottrell y Cockshott, quienes partiendo de los aportes de Marx, demuestran que sí es posible fijar los precios sin arbitrariedad y con una base objetiva; parten del hecho, estudiado por Marx a profundidad, de que las mercancías se cambian porque tienen algo en común, igual cantidad de trabajo.
El problema de la información es muy complicado pero puede ser resuelto satisfactoriamente bajo parámetros diferentes a los utilizados por los soviéticos, y partiendo de un amplio apoyo en la democracia y la tecnología computacional. La democracia directa es indispensable para tener la información suficiente del consumidor. Los objetivos cuantitativos de la planificación soviética deben ser complementados con los cualitativos, pues priorizar los primeros favorece que la producción no tenga la calidad adecuada.
Un grave problema soviético fue la escasa atención al cliente y el hecho de que no se hubiesen creado mecanismos para recolectar la información fundamental sobre las preferencias de los consumidores y el que la información recolectada no hubo la manera de hacerla llegar íntegramente a los entes planificadores y que éstos tomasen las decisiones con base en esa información sin ningún tipo de sesgo o revisión. Una planificación ineficiente puede desembocar en producir por encima o por debajo de las necesidades, en excesivas inversiones en determinadas obras o sectores, en sobras o faltantes de insumos, en planes para una empresa por encima o por debajo de su real capacidad, en bienes de mala calidad, etc., etc. La planificación eficiente es muy difícil, pero en el momento que se la alcance y consolide, dejará entrever todas sus potencialidades y ventajas con respecto a las economías no planificadas o deficientemente planificadas, como la soviética.
Una planificación eficiente requiere de democracia participativa, requiere de instancias de control altamente calificadas, de la utilización amplía de la computación, de un sistema de información veraz y pertinente, de una recolección y procesamiento de datos de lo más eficaz, de unos administradores competentes y sin intereses particulares, de ejecutivos que tengan que responder ante las bases, ante la sociedad, y ante instancias bien cualificadas e informadas, es decir, se requieren directivos que no sean nombrados a dedo sin que medie un concurso de méritos, por ejemplo, o la intervención directa del colectivo laboral.
En las empresas soviéticas no era raro que la dirección se las arreglara para modificar el plan de acuerdo a sus intereses o para solicitar recursos por encima de los necesarios. No era excepcional que algunos directivos consiguieran modificar los planes que les enviaban, diciendo que la capacidad de la empresa era menor, con lo que lograban ajustes favorables y luego resultaban “sobre cumpliendo” el plan. En una economía planifica es fundamental la información; sin mecanismos apropiados para obtener toda la información pertinente de la sociedad y las diversas instancias y sectores económicos, sin un calificado mecanismo de procesamiento y sin un manejo adecuado en las instancias decisorias, no puede darse una planificación eficiente.

5.5 EL ROL DE LA DEMOCRACIA

En el transcurso del presente trabajo, uno de los elementos que saltan a la vista es el peso de la democracia en un proyecto socialista; es tan determinante su rol, que es uno de los indicadores centrales para valorar el mayor o menor desarrollo del nuevo sistema. Si la democracia ha jugado un papel importante para el capitalismo, con más veras se la necesita en el socialismo, es más, el socialismo requiere de una democracia superior a la alcanzada por el capitalismo; si en el capitalismo hay una democracia representativa y restringida en muchos aspectos, en el socialismo se requiere de una democracia que avance de la representatividad a la participación directa del pueblo en el máximo de decisiones y pase de la formalidad a la manifestación plena en toda la vida social.
Más adelante hay unos apartes del interesante estudio de Amartya Sen al respecto, que ayudan a valorar mejor el rol de la democracia en la economía. La democracia posibilita una mayor participación social, y una mayor participación popular sin duda produce un mejor aporte de las diversas agrupaciones a la sociedad, lo cual amplía la satisfacción espiritual y, todo unido, redunda en un aporte comunitario de mayor magnitud y superior calidad.
Una sociedad que impulse la amplia participación de todos sus integrantes, que aproveche al máximo los diversos raciocinios de sus gentes, es sin duda una colectividad con mayores posibilidades de desarrollo, y al contrario un régimen que dificulte la expresión de sus gentes y desaproveche el aporte en pensamiento, no solo de sus intelectuales, tiene menos posibilidades de éxito.
Así pues, la democracia tiene que ver más de lo que a primera vista pareciese con la economía. En la URSS esta fue una de las falencias, pues en efecto, sobre todo en ciertos momentos, el régimen adquirió un carácter autoritario; puede haber muchas explicaciones al respecto, pero la realidad es que muy pronto se comenzaron a cerrar las compuertas democráticas que el movimiento popular había abierto en 1917. La ausencia de democracia en la URSS es algo que algunos representantes de la izquierda no reconocen pero que fue una cruel realidad.
Obviamente la ausencia de democracia dificultó la participación popular en la elaboración de políticas económicas o en su ajuste, reorientación o cambio, en la promoción de nuevos líderes o en el cambio de dirigentes que no den la talla. La falta de democracia dificultó la confrontación de ideas, de diversas opciones de desarrollo, del surgimiento de nuevos enfoques y planteamientos; en su lugar hubo toma de decisiones por un grupo cada vez más reducido, un desestimulo del debate y una espantosa persecución de los oponentes a las políticas oficiales, cuando no prisión e incluso fusilamientos.
Al iniciar la senda por un territorio desconocido y nebuloso, son imprescindibles las luces de todos los que puedan alumbrar, y el intercambio del grueso de la avanzada es imprescindible, pues cada uno puede aportar y ese aporte particular puede ser decisivo para el todo. Si hoy, cuando existe un gran número de eminentes economistas, fuéramos privados del aporte de algunos de los que en primera línea han venido previendo y señalando las causas de la actual crisis y las principales alternativas que podrían eficazmente ayudar a superarla, se nos asestaría un golpe demoledor; ¡qué no sería en los años treinta en la URSS, cuando había allí tan escasos intelectos formados en la ciencia económica de vanguardia y se elimina a parte de la élite de ellos: como a Bujarin, Preobrazhensky y Kondratiev!.
Cuando un estado se priva de buena parte de sus mejores representantes, por cuenta de la intolerancia o por la razón que sea, difícilmente se avanza por la senda del desarrollo. No es difícil concluir que cuando un pueblo no puede expresar sus necesidades y anhelos, criticar o exigir cambios, cuando no hay oposición, cuando no se posibilita la confrontación de diversas tesis, cuando sus intelectuales no pueden argumentar otras salidas, difícilmente se encuentran los mejores caminos para avanzar.
El estudio de la democracia, y de la amarga experiencia de su ausencia en la Unión Soviética, evidencia que no es posible la construcción de una sociedad superior sin ella; la democracia en el socialismo es vital, es fundamental para una planificación y una dirección económica eficientes, es clave para impedir el surgimiento de la burocracia e imprescindible para combatir la corrupción, es ineludible para atender apropiadamente el consumo, en fin, sin democracia integra y superior a la capitalista, no hay socialismo y si lo hubiere, sería incompleto y susceptible de volver al capitalismo.
No sobra decir que, en un ambiente democrático en la URSS, no se habría truncado el debate económico, ni Lisenko hubiese hecho tanto mal a la agricultura y a las ciencias; en condiciones democráticas, muy probablemente, se hubiesen ajustado y reorientado ciertas políticas económicas, y la burocracia no hubiese campeado tan fácil; e igualmente, la dirección económica y la gestión empresarial hubiese sido más eficiente, así como la planificación habría sido menos centralizada, etc. etc. Sin duda que con amplía participación de la sociedad en las grandes decisiones, y en condiciones democráticas tanto en la empresa como en todos los rincones del país, otros hubiesen sido los resultados económicos.

5.6 PLANIFICACION Y DEMOCRACIA

Ahora bien, hoy luego de tanto camino recorrido, queda claro que una planificación que busque el beneficio popular debe permitir la directa participación del pueblo en las decisiones. Es la gente la que puede dar información precisa sobre sus preferencias, no se trata de conocer o interpretar las necesidades de la gente desde las alturas del poder, el asunto es que debe ser el mismo pueblo el que exprese sus necesidades y el que tome las decisiones que considere más convenientes para satisfacerlas.
Igualmente, es el operario el que puede proporcionar datos puntuales sobre determinada máquina o proceso, es el mando medio el que posee mucha información valiosa que el planeador nacional ni siquiera imagina; por esto y mucho más, es que una planificación que no consulte a la gente, puede ser nefasta para la economía y para quienes quiera beneficiar. Una planificación tan ambiciosa requiere muchas condiciones, entre ellas una información oportuna y eficaz, unos ajustes permanentes y un cambio incesante, requiere además una estadística cierta y amplia, etc. Todas estas exigencias no son viables sin alta calificación, tecnología de vanguardia y mucha democracia. Si por ejemplo, se manipulan las cifras en aras de mostrar éxitos o aminorar los fracasos, se pueden generar errores garrafales; pero la manipulación de cifras en condiciones de libertad de prensa y demás atributos democráticos, no llega muy lejos.
A estas alturas del estudio, podemos concluir que la planificación excesivamente centralizada y burocratizada, que prácticamente no dejaba juego a la amplia participación de lo regional o lo local, fue uno de los mayores problemas del poder soviético, pues los planes, al no tener suficiente participación regional y local, se alejan cada vez más de las apremiantes necesidades de las comunidades y las unidades de producción. Sin embargo esto no es más que una parte del problema. La otra parte del asunto es que los mandos medios solían influir más de lo imaginado para obtener ciertos beneficios no muy loables, lo que también acarrea nocivas consecuencias para la economía y la moral, por ello, en el largo tiempo, solo una planificación democrática será exitosa, una planificación burocrática siempre será fatal. Y la mejor forma de evitar la planificación burocrática, valga la redundancia, es con democracia participativa. La descentralización sin democracia puede ser más fatal que la centralizada
La democracia de los soviets, cuando la hubo, fue representativa y ese tipo de democracia conduce a que el grueso de la población se desentienda de las grandes decisiones y los representantes populares se abstraigan, unos más y otros menos, de las necesidades cotidianas y generales de la población. Hoy existe una amplia gamma de propuestas para conseguir una democracia más plena e íntegra; esas diversas versiones pueden ser aprovechadas o combinadas de acuerdo a las circunstancias. Entre las diversas variantes está un aspecto clave de la de los griegos, que consistía en la rotación de los integrantes de los entes que toman las grandes decisiones con participación de toda la ciudadanía.

5.7 DEMOCRACIA Y ECONOMIA

¿Qué relación tiene la democracia y la economía? ¿Aporta la libertad al desarrollo? ¿Cómo puede contribuir la democracia al mejoramiento económico? Estos y otros interrogantes por el estilo parecieran fuera de foco en un estudio económico, sin embargo, si se observa con atención y cierta profundidad, se encontrarán no pocas relaciones entre democracia y economía.
En los escritos de Von Mises, Hayek y otros destacados economistas, se ha tratado en extenso el asunto. En unos casos, como en Mises y Hayek, con bastante sesgo capitalista. Recientemente, Amartya Sen ha hecho interesantes análisis al respecto; en sus obra “Desarrollo y libertad”, relaciona las libertades y las hambrunas, las libertades y el desarrollo, las libertades y la pobreza, y la cultura, y la mujer, etc.
Como el asunto no deja de ser novedoso, además de útil para nuestro cometido, nos apoyamos en él en varios de los apartes siguientes; desde luego, no sobra aclarar que Amartya hace su análisis pensando ante todo en el capitalismo, sin embargo hay apreciaciones que pueden tener trascendencia mayor: “El desarrollo exige la eliminación de las principales fuentes de privación de libertad: la pobreza y la tiranía, la escasez de oportunidades económicas y las privaciones sociales sistemáticas, el abandono en que pueden encontrarse los servicios públicos y la intolerancia o el exceso de intervención de Estados represivos”.
La democracia posibilita una mayor participación social, y dicho accionar puede eliminar trabas que la obstruyan o incluso generar condiciones favorables para ampliar la democracia; una mayor participación social sin duda produce un mejor aporte de las diversas agrupaciones a la sociedad, todo lo cual amplía la satisfacción espiritual; ahora bien, una comunidad más satisfecha participa y aporta en magnitud y calidad superior. “El aumento de libertad mejora la capacidad de los individuos para ayudarse a sí mismos, así como para influir en el mundo, y esos temas son fundamentales para el proceso de desarrollo”.
Una sociedad que impulse la amplia participación popular, que aproveche al máximo los diversos raciocinios de sus gentes, es sin duda una sociedad con mayores posibilidades de desarrollo, y al contrario un régimen que dificulte la expresión de sus gentes y desaproveche el aporte en pensamiento, no solo de sus intelectuales, tiene menos posibilidades de éxito. “Las libertades políticas, concebidas en un sentido amplio (…), se refieren a las oportunidades que tienen los individuos para decidir quien los debe gobernar y con qué principios, y comprenden también la posibilidad de investigar y criticar a las autoridades, la libertad de expresión política y de prensa sin censura, la libertad para elegir entre diferentes partidos políticos, etc.”.
Así pues, la democracia tiene que ver más de lo que a primera vista pareciese con la economía. En la URSS esta fue una de las falencias, pues en efecto, sobre todo en ciertos momentos, el régimen adquirió un carácter autoritario; puede haber muchas explicaciones al respecto, pero la realidad es que muy pronto se comenzaron a cerrar las compuertas democráticas que el movimiento popular había abierto en 1917. La ausencia de democracia en la URSS es algo que algunos representantes de la izquierda no reconocen, pero que fue una cruel realidad. Desde luego, que el permanente asedio, afecta al extremo el nivel de democracia que pueda existir en un proyecto socialista, pero de todas formas es determinante su existencia.
Obviamente la ausencia de democracia dificultó la participación popular en la elaboración de políticas económicas o en su ajuste, reorientación o cambio, en la promoción de nuevos líderes o en el cambio de dirigentes que no den la talla. La falta de democracia dificultó la confrontación de ideas, de diversas opciones de desarrollo, del surgimiento de nuevos enfoques y planteamientos; en su lugar hubo toma de decisiones por un grupo cada vez más reducido, un desestimulo del debate y una espantosa persecución de los oponentes a las políticas oficiales, cuando no prisión e incluso fusilamientos.
Al iniciar la senda por un territorio desconocido y nebuloso, son imprescindibles las luces de todos los que puedan alumbrar y el intercambio del grueso de la avanzada es imprescindible, pues cada uno puede aportar y ese aporte particular puede ser decisivo para el todo. Si hoy, cuando existe un gran número de eminentes economistas, fuéramos privados del aporte de algunos de los que en primera línea han venido previendo y señalando las causas de la actual crisis y las principales alternativas que podrían eficazmente ayudar a superarla, se nos asestaría un golpe demoledor; qué no sería en los años treinta en la URSS, cuando había allí tan escasos intelectos formados en la ciencia económica de vanguardia y se fusila a parte de la élite de ellos: como a Bujarin, Preobrazhensky y Kondratiev.
Cuando un estado se priva de buena parte de sus mejores representantes, por cuenta de la intolerancia o por la razón que sea, difícilmente se avanza por la senda del desarrollo social. No es difícil concluir que cuando un pueblo no puede expresar sus necesidades y anhelos, criticar o exigir cambios, cuando no hay oposición, cuando no se posibilita la confrontación de diversas tesis, cuando sus intelectuales no pueden argumentar otras salidas, difícilmente se encuentran los mejores caminos para avanzar.
Es igualmente interesante la relación existente entre la democracia y los desastres “Es especialmente importante en este contexto examinar la conexión entre los derechos políticos y humanos, de una parte, y la prevención de grandes desastres (como las hambrunas), por la otra. Los derechos políticos y humanos brindan a los individuos la oportunidad de llamar con energía la atención sobre sus necesidades generales y de demandar la adopción de la debidas medidas”. La relación entre democracia y hambrunas es bastante diciente: “nunca ha habido hambrunas en ningún país independiente, que celebra elecciones con regularidad, que tuviera partidos de oposición para expresar críticas y que permitiera que la prensa informara libremente y pusiera en cuestión el acierto de las medidas de los gobiernos sin una censura general”.
Un gobierno elegido directamente, por más manipulación que haya, puede ser afectado por la opinión pública. “Cuando pasamos de la importancia directa de la libertad política a su papel instrumental, tenemos que considerar los incentivos políticos de los gobiernos y de las personas y grupos que ocupan el poder. Los gobernantes tienen incentivos para escuchar lo que quieren los individuos si tienen que hacer frente a sus críticas y buscar su apoyo en las elecciones”.
Son muchos los elementos democráticos que directa o indirectamente inciden en la buena conducción económica. “El ejercicio de los derechos políticos básicos aumenta las probabilidades no solo de que los poderes públicos respondan a las necesidades económicas, sino también de que la propia conceptualización –incluso la comprensión- de las “necesidades económicas” requiera el ejercicio de esos derechos. Podría decirse, de hecho, que para comprender cuales son las necesidades económicas –su contenido y fuerza- es preciso el debate y el intercambio de ideas. Los derechos políticos y humanos, sobre todo los que garantizan la discusión, el debate, la crítica y la disensión abiertos, son fundamentales para los procesos de decisión documentada y reflexionada”.
Ahora bien, la incidencia de la democracia no es automática, pero sí es un posibilitador, un elemento coadyuvante; “las libertades políticas y los derechos humanos son ventajas permisivas, su eficacia depende de cómo se ejerzan”. En la época estaliniana, no se permitió la oposición, lo que es una falta muy grave en una sociedad que se transforma; no sobra aclarar que no nos referimos a una oposición enemiga o ilegal, hacemos referencia a posiciones diferentes de la oficial. Ojalá nunca se olvide que la presencia de diversos enfoques, de diversas visiones, de diferentes propuestas es una necesidad primordial, sobre todo para un proyecto de radical transformación social. En los años veinte y treinta había otras alternativas al camino oficial, pero el régimen no favoreció su salida al aire ni su discusión y cuando a pesar suyo fueron planteadas, se las arregló para desprestigiarlas, silenciarlas o ahogarlas de la manera que fuera.
La existencia de la oposición no se debe pedir sólo cuando se está fuera del poder, la oposición debiera ser tolerada siempre por las ventajas que ello conlleva. “De hecho, el activismo de los partidos de oposición es una importante fuerza tanto en las sociedades que no son democráticas como en las que lo son. Por ejemplo, cabría decir que, a pesar de la falta de garantías democráticas, el vigor y la persistencia en la Corea del Sur pre-democrática e incluso en el Chile de Pinochet (aunque parezca increíble) fueron indirectamente eficaces en la forma de gobernar esos países aún antes de que se restableciera la democracia. Muchos de los programas sociales que fueron útiles ene estos países tenían por objeto, al menos en parte, reducir el atractivo de la oposición y, de esta forma, la oposición tuvo cierta eficacia incluso antes de llegar al poder”.
Quizá no sobra recordar que el asunto tratado viene de hace centurias, pero que infortunadamente se suele dejar de lado; “la creencia de que el aumento de la libertad es, en última instancia, un importante motivador para evaluar el cambio económico y social no es en absoluto nueva. Adam Smith se interesó explícitamente por algunas libertades humanas cruciales. Lo mismo hizo Karl Marx en muchos de sus escritos”.
No se puede negar que la democracia a jugado un papel importante para el capitalismo, por más restringida y superficial que haya sido. Aunque no haya igual consenso, pero que tarde o temprano se dará, es indudable que en el socialismo se la necesita aún más; el socialismo requiere de una democracia superior a la alcanzada por el capitalismo; si en el capitalismo hay una democracia representativa y restringida en muchos aspectos, en el socialismo se requiere de una democracia que avance de la representatividad a la participación directa del pueblo en el máximo de decisiones y que sea lo más amplia posible; Si en capitalismo la democracia suele ser formal y epidérmica, el socialismo requiere una democracia real y profunda.
En un ambiente democrático en la URSS, mu probablemente la dirección económica y la gestión empresarial hubiese sido más eficiente, así como la planificación habría sido menos centralizada, etc. etc. Sin duda que con amplía participación de la sociedad en las grandes decisiones y en condiciones democráticas tanto en la empresa como en todos los rincones del país, otros hubiesen sido los resultados económicos, y otro su desenlace.

6. HACIA EL OCASO

6.1 ANDROPOV Y EL DIAGNOSTICO DE LOS PROBLEMAS

A finales de 1982, tras el fallecimiento de Brezhnev, llega al poder Andropov; muy pronto se ven las consecuencias de su llegada: medidas precisas para afrontar diversos problemas, como el ausentismo laboral, el alcoholismo, la lucha contra la corrupción y el diseño de un nuevo rumbo económico. Casi al instante de la llegada de Andropov, se produce un nuevo ambiente en la sociedad y se aprecia por doquier entusiasmo y una dinámica diferente: hace visitas a varias empresas, establece diálogo con diversos colectivos, propicia ajustes en la política internacional e inicia el desmonte de ciertas costumbres malsanas.
El diagnóstico de los problemas lo hace sin tapujos pero de manera cuidadosa y señalando las posibles salidas. Integra entre otras cosas una alta comisión para estudiar las posibles reformas al sistema. Este nuevo ambiente es muy prometedor, pero, al parecer, su vigor intelectual no se correspondía con el de su cuerpo, y muy pronto cae enfermo y fallece; su gobierno se redujo prácticamente a un año, tiempo demasiado corto para la enorme tarea requerida.
Andropov era un experimentado dirigente, con mucha información y bastante querido entre la población, era quizá el único que quedaba de la vieja guardia capaz de salvar las cosas, era de los pocos líderes que existentes con la autoridad requerida para dirigir cambios radicales. La situación requería no cualquier dirigente. Se necesitaba alguien que sopesara cada paso, que midiera al máximo las consecuencias de cualquier medida, que tuviese autoridad en la población y una formación política y científica de buen nivel. El líder ideal era Andropov, desafortunadamente fue colocado en el alto solio demasiado tarde.
Los frutos del ascenso de Andropov, se vieron muy pronto, la disciplina laboral comenzó a mejorar, hay disminución en el consumo de alcohol, las organizaciones sociales se dinamizaron, hubo mayor exigencia a la dirigencia, se dio paso a cierta renovación del liderazgo, un grupo de veteranos y reservas del partido se reintegra a la actividad, a nivel internacional hay una ofensiva diplomática, etc. Durante sus escasos meses de gobierno, Andropov cesó a 18 ministros, 37 secretarios de grandes regiones, diversos dirigentes provinciales y de regiones administrativas e incluso de los comités centrales del partido a nivel de repúblicas. Desde los primeros días de su gobierno se dieron casos de enjuiciamiento contra altos líderes del partido y el estado comprometidos en situaciones de corrupción.
Desde Andropov, hubo conciencia en el PCUS y la sociedad de la necesidad de cambios profundos, queda un buen diagnóstico y el esbozo del camino a seguir. El problema era encontrar las mejores alternativas y priorizarlas, asunto nada fácil. Había que partir de las potencialidades para atacar los problemas, pero hacerlo con tacto para no desajustar el engranaje. En un mejoramiento de la economía, puede haber diversas vías, pero las óptimas corresponden con sus condiciones y es muy importante la manera de proceder.
Entre las pretensiones de Andropov se encuentran: mejorar la disciplina laboral, acelerar el desarrollo económico, manejo económico sin descuidar las leyes objetivas, mayor atención al bienestar de los trabajadores, impulso al mejoramiento de la productividad del trabajo, perfeccionamiento de los estímulos morales y materiales al trabajo, mayor participación de la sociedad en los asuntos estatales, ahorro de tiempo de trabajo, materiales y recursos naturales, uso racional del potencial productivo y científico técnico del país, automatizar primeramente las labores arduas donde aún se emplea trabajo manual, etc.
Para apreciar mejor sus ideas, veamos dos apartes: “en la implantación práctica de los logros científicos y técnicos las cosas, por ahora van mal. El administrador que se arriesga e introduce una nueva tecnología en la producción, aprovecha o fabrica nuevos equipos, es, con frecuencia, quien pierde, mientras que aquel que huye de la innovaciones, no pierde”. Por consiguiente, la “tarea consiste en confeccionar un sistema de medidas organizativas, económicas y morales, que despierte el interés de los dirigentes, los obreros y, por cierto, los científicos y los diseñadores por renovar las instalaciones técnicas, y haga desventajoso trabajar como en los viejos tiempos”.
Pero esos cambios, deben hacerse con bastante cuidado, pues “en una economía de semejantes proporciones y complejidad como la nuestra hay que proceder con mucha cautela. Aquí más que en cualquier otro caso, es valedero el refrán: “medir siete veces antes de cortar una vez”. Precisamente por eso, al preparar acuerdos de importancia, tratamos de estudiar escrupulosamente cada problema, emprendemos experimentos para ver tranquilamente, sin precipitación, qué resultados surten las innovaciones que se proponen”.

6.2 TERCER GOBIERNO DE LOS AÑOS 80

La década del ochenta inició con Brezhnev en el poder y tras fallecer en el trono a finales de 1982, accede al solio Andropov, quien sorprende por su ímpetu reformista pero tras una penosa enfermedad fenece para que ascienda a comienzos de 1984 Chernenko, quien era uno de los predilectos de Brezhnev. Pese a que manifestó el deseo de continuar a su antecesor, en realidad hay un pequeño retorno a los tiempos del “dejar hacer, dejar pasar” de la 2ª mitad del gobierno de Brezhnev.
En 1984 nos encontramos con un país que aún es la 2º potencia del mundo, con un altísimo nivel educativo; la URSS es uno de los países con más lectores, una potencia deportiva y científica indiscutible, un país en donde ancianos y niños son privilegiados. Un país sin desempleados ni pordioseros, un país con un alto promedio de vida y una atención médica generalizada. La URSS había avanzado mucho en la solución del problema de la vivienda digna y sus trabajadores gozaban de unos precios estables de los alimentos y de un abastecimiento aceptable de ellos. “Los índices de precios oficiales en la ex Unión Soviética fueron extraordinariamente estables durante los últimos 30 años; entre 1960 y 1980 el índice de precios al menudeo permaneció prácticamente sin cambios”. El siguiente cuadro nos ayuda a clarificar lo dicho:
Evolución quinquenal de los indicadores económicos
Aspecto 1951/55 1956/60 1961/65 1966/70 1971/75 1976/80 1981/85
Ingreso Nacional 11,3 9,2 6,6 7,2 5,7 3,9 3,2
Inversiones 8,9 11,0 8,0 7,8 6,8 3,4 3,2
Producción industrial 13,2 10,3 8,6 9,5 8,1 4,4 3,7
Producción agrícola 3,7 7,9 2,3 3,9 2,5 1,7 1,2
Ingreso real 7,3 5,7 3,6 5,9 4,4 3,4 2,0
Productividad** 8,2 6,5 4,6 5,7 6,0 3,2 3,1
*Per cápita; **Del trabajo en la industria
Fuente: Fazio, 1992, p.80/81.
Los datos muestran la situación real, los problemas de la agricultura, la disminución del ritmo de crecimiento, lo cual es normal en una economía que había agotado el desarrollo extensivo. Una economía madura que logre estabilizar su crecimiento cerca a 3%, no tendrá mayores inconvenientes. Lo dicho es suficiente para clarificar que las cosas no iban tan mal como muy pronto se dirá. Había problemas como en todo lado. Había situaciones graves que sabiendo afrontarlas se las podía superar, como la del PCUS, el partido de “vanguardia” que ahora era una colcha de muchos colores, conteniendo en su seno a amigos y enemigos del socialismo.

6.3 LA CORRUPCIÓN Y LA ECONOMÍA SUBTERRÁNEA

“Todo sistema económico exige una conducta ética”, exige determinados valores: el respeto a la propiedad privada y a los compromisos en el capitalismo, por ejemplo; y en el socialismo el respeto a la propiedad estatal y colectiva y la solidaridad. Si los valores claves en cada sistema no se abren paso, entonces pueden presentarse serias dificultades.
La economía subterránea jugó un importante rol desde los primeros años del poder soviético. Su presencia se facilitó por las prohibiciones, por la escasez, por la corrupción, por las redes sociales nacionales, por la falta de colaboración de la población con las instancias de control, por las deficiencias del control legal, etc. Es difícil calcular el peso de la economía subterránea en las décadas del 70 y el 80 en la URSS, pero su presencia es creciente y aterradora. El combate que inicia Andropov da frutos pero no alcanza a afectarla lo suficiente e infortunadamente unos años más tarde la Perestroika le abre los carriles.
En la sociedad soviética se dieron muchas de las condiciones que propiciaban el florecimiento de la economía subterránea: había redes sociales muy fuertes a partir de las diversas nacionalidades; existía una élite burocrática con intereses propios; había un importante nivel de corrupción; se carecía de suficientes instancias de control adecuadamente dotadas y formadas; la población era indiferente en un buen porcentaje; no se sentía que la propiedad estatal fuera de todos; las direcciones de las empresas tenían excesivo poder; hubo tolerancia del partido, el gobierno y la sociedad con los actos ilícitos; el monopolio del comercio exterior sin adecuada moralidad y control; la escasez ocasional o permanente de productos en determinados periodos; el exceso de poder de compra sin suficiente producción en las vitrinas, etc.
Hemos dicho que la economía subterránea se presentó casi siempre en la sociedad soviética, que fue muy alta en ciertos momentos, como los que anteceden a la NEP; y a partir de la segunda mitad de los años setenta resurge con notable desarrollo; por ende es una de las prioridades de la lucha de Andropov. Sin embargo el escaso tiempo que tuvo en el poder le impidió llevar las cosas más lejos. Uno de los golpes más contundentes que dio Andropov fue contra quienes operaban delictuosamente en las instancias de comercio exterior.
El contrabando de mercancías fue algo casi normal en muchos momentos. Hubo un fuerte mercado negro del dólar, pues quienes traían productos foráneos los captaban permanentemente y lo que llama la atención es que tuvieran tantos rublos para dar por un dólar. Cuando la tasa de cambio era oficialmente de más de un dólar por rublo, el mercado negro ofrecía hasta seis o más rublos por dólar. Puede apreciarse que aquí ayuda otro elemento; si la tasa de cambio es sobrevalorada, entonces la gente no recurre al cambio oficial sino al mercado negro, pues la ventaja es ostensible, una diferencia de uno a seis, por ejemplo, es demasiado llamativa; y naturalmente al recurrir al mercado negro se fortalece a las mafias que requieren dólares para importar contrabando.
Hay otros elementos que inciden, como la calidad, la escasez o la ausencia de ciertos elementos de confort y el notable poder de compra de la gente. Si las cosas que se consiguen en el mercado legal son de mala calidad y en el paralelo se obtienen bienes de mejor calidad, entonces se recurre a él, así sea solo para uno o dos productos, pero eso agregado se convierte en problema. Tal cosa podía suceder con algunas prendas, zapatos, etc.
Algo que parecía risible pero que se daba era el amplio tráfico con los jeans, Era un tipo de tela que la gente apetecía y solía circular en el mercado paralelo, demandada sobre por jóvenes. Hay otro aspecto que influye: es el de los precios y los ingresos. Si se tiene dinero para consumir y los productos básicos no suben, porque hay control de precios que no los deja subir, entonces hay un sobrante que se puede utilizar en adquirir elementos de confort que ofrece el mercado negro, así sean a un elevado costo.
Hay entonces diversas fuentes de economía sumergida, una son las redes centro asiáticas de contrabando, otras las de traficantes de estupefacientes que se extienden sobre todo al final del gobierno de Gorbachov, otras son las que se originan en las mismas empresas, la corrupción desde las empresas opera robando elementos para luego venderlos o dejando perder producción para luego aprovechando la escasez, vender la producción que tienen a altos precios mediante el mercado paralelo.
A un tipo de economía ilícita le puede convenir que haya escasez para vender ciertos productos a precios bastante altos, por ello una actitud benéfica para ellos podría ser arreglárselas para producir menos o para que lo producido se eche a perder. Toda esta situación no era una generalidad en 1984, pero se daban casos y había fortunas, y lo ilícito se ampliaba o recogía, según las condiciones. Se vuelve a intentar accionar contra la economía subterránea durante algún tiempo por el gobierno de Gorbachov, pero la reforma de 1987 abre un boquete enorme que permitió aún más un fortalecimiento de lo ilícito. Las medidas de Gorbachov y sus amigos acrecentaron las redes mafiosas, al permitirles legalizar capitales y una dinámica más amplia con parapeto legal.
La corrupción afecta perversamente a cualquier economía, sin embargo su presencia es más negativa en el socialismo que en el capitalismo, pues en el capitalismo, aunque por un lado es perjudicial, por otro puede estimular el crecimiento económico de algunos sectores, en cambio en el socialismo no ayuda al desarrollo sino que lo socava. La corrupción mina el socialismo no sólo en sus valores, sino en los daños a la economía y en que puede resultar apoyándose en países contrarios. Los dineros de la corrupción son de los que más ayudan al paso soviético al capitalismo, y luego son de los primeros en beneficiarse con la llegada del mismo, pues pueden invertir sus fortunas sin ningún impedimento; los antes corruptos son ahora, en virtud de las leyes del mercado, prósperos empresarios.
La economía ilegal es un problema enorme, pues posibilita que unos pocos tengan más que los que trabajan; la economía subterránea es un problema que va de la mano de lo corrupto y, a su vez, la corrupción le da la mano y la posibilita. Así pues, en la URSS, la economía sumergida estimula y necesita la corrupción. Buena parte de la economía subterránea se beneficiaba de las falencias del socialismo soviético, y atesoraba a costa de los recursos de las empresas oficiales, a veces incluso hubo quien saboteaba la producción en la firma estatal en cuya dirección participaba, para provecho de su negocio particular.
En ciertas partes había un andamiaje que, en lugar de posibilitar una moralidad avanzada, promovía sin quererlo valores individualistas, egoístas, como el lucro o la defraudación de los bienes públicos. Una de las consecuencias de este sistema, es el desabastecimiento de los mercados estatales y la extensión del mercado oculto. Así pues, la escasez, de que tanto se suele hablar como lo usual del socialismo, fue alimentada por ciertas tradiciones económicas malsanas.
Hay una situación desconcertante en 1973: la excesiva producción privada en el agro: los koljoses producían el 40.12, los sovjoses el 30.66, otras empresas el 3.09 y de manera privada el 26.13. Esto, en las condiciones reinantes en la URSS en los años 70, va a ser un elemento clave para el desarrollo del mercado paralelo de frutas, hortalizas, papa e incluso ganado.
En la industria, las dificultades con que a veces se encontraban las empresas para obtener todo el abastecimiento necesario para cumplir el plan, facilitaban que más de un director aceptara tratos ocultos y directos con otros para asegurarse todo lo necesario para salir adelante en su plan productivo y en contraprestación “ayudarles” a los otros también en su cometido legal de manera non santa. Puede apreciarse que la economía subterránea nace en buena parte por los vericuetos que deje la economía lícita.

6.4 LA PRIMERA FASE DE LA REFORMA DE GORBACHOV

Gorbachov accede a la máxima jefatura en marzo de 1985 e inicia su gobierno volviendo a hablar de profundos cambios. En la URSS hubo varias reformas, la primera se presenta una vez finiquitada la guerra civil, es la impulsada por Lenin en 1921 y conocida como la NEP; luego, terminando esa década, en 1928, Stalin da por finalizada la NEP e implementa otra política económica. A los pocos años de finalizada la 2ª Guerra, en 1947, se acomete otra reestructuración.
Después de fallecido Stalin, se dan las condiciones para impulsar nuevas medidas, son la reformas dirigidas por Kruschev; posteriormente, a mediados de los sesenta, se trazan nuevos rumbos con la reforma que se implementa en 1966/67, el siguiente intento se da en la primera mitad de los setenta y luego, en 1983 se diseñan y trazan nuevos caminos, pero con la muerte de Andropov, se pierde el impulso renovador. Finalmente a partir de 1985, bajo la dirección de Gorbachov y sus amigos, se habla de una nueva ola de cambios.
La propuesta de cambio de Gorbachov fue bien recibida tanto interna como a nivel internacional. Como había problemas, era obvio que si alguien hablase de cambios, de soluciones, de renovación, de reestructuración, iba a tener acogida por el amplio público y por las gentes progresistas del mundo; eso fue lo que sucedió con Gorbachov, pero cuando no se ven frutos la gente se va desencantando en el interior de la URSS, sobre todo cuando en lugar de resultados positivos aparecen los negativos.
La propuesta de Gorbachov no fue un intento serio de reforma socialista en el sentido de que no partió de una propuesta previa, suficientemente estudiada; nunca mostro un camino claro a seguir, como si los hubo antes, por ejemplo con la NEP, en época de Lenin, o en 1928 con Stalin e incluso con Kruschev. La vaguedad de la propuesta no se advirtió a tiempo y dio para diversas posibilidades; un día hablan en un sentido, al día siguiente en otro. Andropov había dejado un diagnóstico avanzado y unos esbozos claramente definidos que podrían se muy útiles, pero se seguía señalando fallas, hablando de la gravedad de las cosas, pero no se precisaba la ruta.
Varias de las medidas iniciales de Gorbachov no ayudaron mucho. La lucha contra el alcoholismo, algo necesario pero que no se manejó bien, pues al subir los precios en demasía, se estimuló la producción casera de alcohol y el comercio ilícito de bebidas embriagantes, lo que resultó fortaleciendo las mafias de la bebida y disminuyendo las arcas del erario nacional. Hay otras dos medidas desconcertantes contra el alcoholismo: transformar las fábricas productoras de cerveza en productoras de refrescos y arrancar viñedos; estas disposiciones obviamente disminuyen el erario nacional y estimulan la producción y comercio clandestino de bebidas, complicando las cosas antes que superar problemas..
Otra consecuencia del combate al alcoholismo fue la escasez y afectación del precio del azúcar, pues, como se sabe, es el insumo central para la fabricación casera de bebidas. Las consecuencias anotadas del combate al alcoholismo son previsibles en cualquier buen equipo económico, pues en el mundo hay buena claridad al respecto, recuérdese nada más lo que acontece a comienzos del siglo XX en los Estados Unidos. Además era una alerta para el equipo, por más novel que fuera, de que una afectación, así sea pequeña, en cualquier parte de la economía tiene repercusión en el resto del engranaje.
En la propuesta de reforma económica, Gorbachov hablaba de la conveniencia de utilizar mecanismos de mercado, tal como lo había hecho la NEP, apoyándose en los pensamientos de Bujarin, predicando una vuelta a Lenin, olvidando la gran diferencia entre las condiciones de la década de 1920 y las de mediados de los años 80, sin embargo muchos aplaudían semejantes planteamientos, desde luego que entre quienes le ovacionaban estaban los que sí sabían hacia dónde podría conducir ese tipo de medidas.
Los problemas eran graves pero solucionables, siempre y cuando se supiera actuar, se definieran unas medidas precisas, se establecieran prioridades y metas claras, se avanzará cuidadosamente sin desestabilizar, previendo al máximo las consecuencias de cada medida en los demás componentes de la economía y la sociedad, se apoyara en las mayorías trabajadoras y no en unas cuantas personas o capas sociales. La situación exigía correctivos bien pensados e implementados y un permanente ajuste donde se lo requiriera.
Había que despertar las fuerzas constructoras y el entusiasmo y no desanimar, había que actuar pronto pero sin precipitación, pues en una economía tan compleja se requería mucho tacto y conocimiento, bastante evaluación y reflexión, cuantiosa responsabilidad y pericia. Había que llamar a todos los que pudiesen ayudar y no sólo a los más jóvenes tecnócratas, pero sopesando muy bien sus aportes. La prédica reiterada de estancamiento no ayudaba mayormente al camino socialista y carecía de fundamento, pues una economía podría considerarse estancada si crece por debajo del 1% en un periodo apreciable, pero sí su crecimiento promedio se encuentra alrededor del 3%, para una economía grande no es un mal indicador, que podría ser mayor, que había bajado el ritmo, es otra cosa; precisamente lo meritorio del desarrollo estadounidense es que ha mantenido durante decenios una tasa de crecimiento promedio del 3%.
El siguiente cuadro, trabajado con estadísticas de la ONU y el Banco Mundial, nos muestra que la situación era preocupante pero no catastrófica.

Crecimiento económico de la URSS 1966-1985 (Porcentaje anual)
Aspecto 1966-1970 1971-1975 1976-1980 1981-1985
Renta Nacional 7,1 5,1 3,8 3,1
Producto Industrial 8,5 7,4 4,5 3,7
Producto agrícola 3,9 2,4 1,7 1,1
Fuente: Aldcroft, p. 304
A la par con todas estas críticas e ideas, se van dando otros movimientos casi que imperceptibles; aprovechando la ola de cambio muchos sectores se van colocando muy bien en las altas esferas del estado. Gorbachov mismo va cambiando buena parte de la dirigencia que no le es incondicional y al cabo de unos pocos años contará con la mayoría en los puestos claves del partido y del gobierno. En febrero de 1987 hay la siguiente situación:
Renovación del aparato dirigente a feb. 1987 respecto a 1982
Cargo No. Integrantes % de renovación
Buró político* 11 27,0
Buró Político (suplentes) 8 25,0
Secretariado 12 16,0
Jefes de dpto del CC** 19 10,5
Primeros secretarios de república 14 35,7
Primeros secretarios de región 157 38,8
Vicepresidentes del consejo de ministros 12 0,1
Ministros 87 28,7
Comité Central del PCUS 307 57,0
*Principales; **Comité Central
Fuente: Fazio, 1992, p. 133.
Y muy pronto, cuando lleguen las jornadas decisivas, los puestos de dirección, estarán en manos de gentes ascendidas durante el periodo de Gorbachov.

6.5 PERDIDA DE RITMO EN EL CRECIMIENTO DE LAS GRANDES ECONOMÍAS

Una de las principales razones de Gorbachov para realizar una reestructuración radical de la economía es la pérdida de ritmo de la economía soviética. A respecto hay que decir que las desaceleraciones en el ritmo de crecimiento económico son normales en cualquier economía. Precisamente en los años 70s se dio un bajonazo prácticamente en todo el mundo. El siguiente cuadro nos muestra la real situación en las grandes potencias capitalistas.
Crecimiento de la producción
en las grandes potencias capitalistas
País 1960-1968 1968-1973 1973-1979 1979-1989

USA 4,5 3,2 2,4 2,5
Canadá 5,5 5,4 4,2 3,1
Francia 5,4 5,9 3,0 2,1
Italia 5,7 4,6 2,6 2,5
Japón 10,4 8,4 3,6 4,1
RFA 4,1 4,9 2,3 1,8
Reino Unido 3,1 3,2 1,3 1,7
Fuente: Historical Statistics OECD.
Podemos apreciar que la situación promedio de Europa es peor que la de la URSS y que los índices de USA no son muy diferentes a los del gigante rojo. Así pues, la disminución del crecimiento de la producción y de la productividad en los años 70s es algo generalizado en el mundo desarrollado, pero cuando se escuchan las prédicas de los “reformadores” durante la Perestroika, pareciera algo exclusivo de la URSS.
Al oír el argumento del estancamiento brezhniano uno se hace a la idea de que todo era un caos, pero al considerar los datos económicos, hay que mirar con reconocimiento, como lo hace Roy Medvedev, a la cabeza de la dirección económica, a A. Kosyguin y su equipo. Y como dice el mismo Roy Medvedev, era más acertado hablar de un estancamiento político, ideológico y cultural, que económico. Sin embargo esa fue la idea vendida, creencia que aún perdura.
Precisamente, ante la difícil situación de los años 70´s, es que se abren camino en Occidente, sobre todo desde inicios de los años 80´s las prédicas de Milton Fridman, quien le da un nuevo aire a Hayek, y encuentran en M. Thatcher y R. Reagan, dos formidables seguidores. La nueva teoría insiste en reducir el tamaño del estado en la economía y dejar que el mercado señale la senda correcta y ajuste por sí mismo las dificultades.
La doctrina neoliberal se extiende casi sin oposición, cosechando aplausos, sobre todo de las grandes empresas, pues se necesitarían unos años más para ver las “bondades” del libre mercado: las crisis que desde finales de los 90´s ensombrecen el triunfo neoliberal, y sobre todo la de finales de la primera década del siglo XXI, que aún continúa causando estragos.
Gorbachov y su gente actúan en ésta época (1985 y siguientes) y reciben la influencia de las loas al mercado y de la concepción de sus “omnipotentes” poderes para corregir los problemas económicos. Los socialistas honrados, no tuvieron en cuenta que la prédica neoliberal, si era cierta, era dirigida al “paraíso” de la empresa privada, al capitalismo, y que para el socialismo se requerían medidas de otra índole, no sólo para superar exitosamente la desaceleración de la producción sino también para mejorar toda la economía.
Así pues, no pocas gentes soviéticas socialistas se dejan deslumbrar por quienes inicialmente hablaban de “Mercado Socialista” y luego simplemente de economía de mercado. Se requeriría de unos años para que las prédicas de la desregulación y de la auto corrección de los mercados no fueran tan exitosas. Hoy en día, la dura realidad nos ha mostrado atrozmente para las mayorías hasta donde llega la auto regulación del mercado, pues las consecuencia los efectos negativos de la desregulación se padecen desde el 2008 en todo el mundo, desde luego que en unos sitios con mayor dureza que en otros.

6.6 LA PERESTROIKA A TODO FUROR

En los dos primeros años del gobierno de Gorbachov no hay grandes ejecutorias, sino llamados generales al cambio, reiteración de la gravedad de la situación y continuidad de algunas políticas ya conocidas. El término Perestroika inicia su masivo uso en 1986 y el Glasnost un año después. En 1987 varios de los anuncios de cambio radical inician su discurrir. Por ello decimos que la segunda fase de la Reforma será la primera fase de la Perestroika. En dicho año se toman medidas, cuyo efecto muy pronto se hará sentir sobre toda la economía nacional.
En 1987 se define la Ley de Empresas, la Ley de Cooperativas, y el Glasnost hace presencia con todo vigor, entra en vigencia la ley de servicios personales y se desarrollan otras importantes discusiones económicas. Huelga decir, que en los dos años transcurridos desde el acceso al poder, Gorbachov ha ido preparando hábilmente su aseguramiento en el gobierno; casi imperceptiblemente se han dado cambios trascendentales en la cúpula dirigente.
El 7 de enero de 1987 se aprueba el reglamento relativo a “Los pagos de derechos por la autorización referente a la apertura o prolongación del plazo de actividad en la URSS de las representaciones de las empresas extranjeras, bancos y organizaciones”. El título habla por sí solo. El 13 de enero de 1987 son aprobadas dos leyes sobre empresas mixtas, es decir de grupos o empresas extranjeras en asocio con empresas soviéticas. Puede verse que la nueva dirigencia confía mucho en apoyarse en el extranjero para la mejora económica, lo que puede ser viable bajo ciertas condiciones, pero que tiene diversas implicaciones, las cuales muy pronto saldrán a flote.
El 8 de febrero de 1987 se publica el proyecto de ley sobre empresas, el cual será uno de los arietes principales de la Perestroika, pues su influencia y rol económico serán determinantes. Luego de amplia propaganda y diversas discusiones, el 30 de junio se aprueba la ley de Empresas Estatales, la cual entra en vigor el 1 de enero de 1988. Esta ley, en su artículo 2º, dice combinar la dirección centralizada con la independencia de la empresa, luego dice que “la empresa elabora, aprueba sus planes y celebra sus contratos de forma independiente”. En otro aparte se expresa que el colectivo de trabajo, al ser dueño de pleno derecho de la empresa, toma las decisiones fundamentales y elige su dirección. Igualmente se dice que el rendimiento de autogestión financiera del colectivo será la base de su ingreso y en otro renglón se habla que habrá competencia económica entre las diversas empresas.
Ante la problemática que había, parte de ella ya analizada aquí, una salida de estas pareciera apuntar a la mejoría de las cosas, por ello se abre paso con el beneplácito de muchos. Sin embargo, al mirar la columna vertebral de la reforma y dejar de lado el atractivo envoltorio, se verá su intencionalidad: “la empresa elabora, aprueba sus planes y celebra sus contratos de forma independiente”, es decir, se marcha hacia el fin de la planificación.
El 1º de Mayo de 1987 entra en vigencia la “Ley sobre Actividad Laboral Individual”, la cual posibilita que salgan a luz muchos trabajos que prestaban los individuos pero que carecían de legalidad, sobre todo en materia de servicios. Aquí observamos uno de los problemas que pudo haberse resuelto mucho tiempo atrás y una prohibición que no debió existir. Se toleró la existencia en la sombra de múltiples prestadores de servicios, como por ejemplo de reparación de electrodomésticos, en lugar de legalizarlos y facilitar el confort de la gente. Pero además se aprecia la escasa visión de la dirigencia, pues a la par de esa medida, se podían crear grandes centros de servicio, con métodos y tecnología moderna, con todo el equipaje necesario para prestar un servicio calificado a precios justos, un servicio prestado por talleres o empresas de tipo socialista y no se requería la apología de lo individual o privado.
El 28 de mayo de 1987 se aprueban algunas reformas y adiciones a la legislación sobre las violaciones jurídicas por parte de la administración. El 1º de julio se publica el proyecto de ley acerca de los procedimientos para presentar recursos en los tribunales contra funcionarios que afecten los derechos de los ciudadanos. “En julio de 1987 se adoptaron las resoluciones sobre la remodelación de la planificación, las finanzas, la banca, la formación de precios, el sistema de abastecimiento de materiales y técnica”. Toda esta febril actividad legislativa va en una dirección precisa: dejar el camino expedito a la empresa privada, al mercado, al desmonte de la planificación, etc.
Finalmente hay algo no económico pero que se incidirá mucho en la situación económica cercana, el glasnost. Una medida que, según Gorbachov, se necesitaba con urgencia, entre otras cosas, para tener una información veraz y oportuna, con lo cual las decisiones económicas por ejemplo, podrían ser más eficientes. La transparencia informativa sin embargo tuvo otras características que merecen nuestra atención con un poco de mayor atención en un aparte del apéndice.

6.7 RESULTADOS DE LA PERESTROIKA

A partir de 1987 se observa la Perestroika en plena acción y cada vez más las dificultades económicas se acrecientan, al igual que el desencanto popular. Una de las mayores complicaciones se aprecia luego de aprobada la ley de cooperativas, pues gracias a ellas se legalizan los dineros mal habidos; con las recién conformadas cooperativas y por la creciente escasez de productos, las mafias y personajes recién emergidos de la economía subterránea, acrecientan su poder.
La aprobación de la ley de empresas lleva consigo una cada vez mayor desorganización de la producción, e incluso la inmovilización en numerosos sectores, pues el que “la empresa elabora y ratifica su plan independientemente” va desmontando el plan central y la pone a buscar insumos y mercado, situación que tenía resuelta, a veces a grandes distancias, pero que ahora la deja en el aire. La ley de empresas, en las condiciones existentes ya ilustradas, muy pronto se convierte en el elemento que más desorganiza y entraba la producción soviética, pues cada empresa al romper sus vínculos con las demás, va tener muchas dificultades para conseguir lo que necesitan para producir y para hacer llegar su producción a quienes la requieren.
Al balancear los primeros cinco años de perestroika encontramos que: hay más deuda externa, una disminución ostensiblemente las reservas de oro, en materia de tecnología las cosas están prácticamente a nivel de 1985, las importaciones de tecnología de punta no han aumentado, no hay soluciones a los viejos problemas de la economía, al contrario se han incrementado de manera alarmante, crece la escasez y la inflación, etc.
Hagamos un rápido recorrido desde 1985. La lucha contra alcoholismo es el primer revés, pues sin querer ayuda a acrecentar el poder de las mafias. El glasnost ha facilitado que se siembre la desconfianza en la sociedad, en sus propias fuerzas, en el PCUS, en su historia, en sus realizaciones, en sus recursos. La ley empresas desorganizó la producción. Se acabó con el plan sin que hubiese otra organización. La ley de cooperativas permitió la legalización de las fortunas ilícitas, de capitales privados y el acrecentamiento de su riqueza. La reforma de precios es otro categórico golpe, pues a los problemas existentes agrega la inflación y la manipulación de precios por quienes recién emergen con el suficiente poder para hacerlo.
Así pues, antes que disminuir, la Perestroika aumenta al extremo los problemas. Desde 1976 había déficit presupuestal, el cual no era mayor, pero con Gorbachov se multiplica. “En 1985 el déficit representaba un 2.5% del PIB, y en 1987 casi el 8.5%”. La agencia de estadística ´soviética, admite en 1990, que “PNB había disminuido un 2% en 1990, la primera caída desde 1945. Teniendo en cuenta la inflación, el descenso era probablemente del orden de un 8-10%”. La deuda externa igualmente pasa de 28.900 millones de dólares en 1985 a 80.000 en 1991.
Luego vendrá otra contundente estocada al sistema, la privatización de las empresas (por ellos llamada desmonopolización), todo lo cual deja el camino expedito para el mercado libre. La entrega del comercio exterior y de las finanzas al interés privado acrecentó fortunas y facilitó la marcha hacia el capitalismo. El afán privatizador llevó a extremos inconcebibles como el reconocido por Gaidar, en lugar de un banco central había 16.
Los siguientes cuadros son algunos de los indicadores de la efectividad del manejo de Gorbachov y su equipo, de la economía soviética y al mismo tiempo hablan de la eficiencia de Kosyguin, quien la dirigió desde mediados de los sesenta hasta 1980.
Crecimiento de la producción en el complejo energético*
1971-1975 1976-1980 1981-1985 1986-1990

Sector industrial 7,9 4,4 3,6 3,2
Energía eléctrica 7,5 5,1 3,6 2,2
Combustible 6,1 3,0 1,1 0,4
Nota: *Incremento medio anual
Fuente: Palazuelos, p. 112

Producción Industrial Rusa

1987 1988 1989 1990 1991 1992
3,5 3,8 1,4 -0,1 -8 -18,8
Fuente: Palazuelos, p.15

“Con posterioridad Gorbachov admitía: “Hemos perdido el control sobre la situación financiera… Este fue nuestro más grave error en los años de la perestroika””.
Establecida la elección de los directivos de las empresas por los mismos trabajadores, muy pronto los “directivos respondieron con facilidad a las demandas de mayores salarios”. “Solo con retraso, en junio de 1990, Gorbachov actuó, suprimiendo el derecho de los trabajadores a elegir sus directivos”. La consecuencia de semejante decisión sobre los salarios era obvia; esta medida, es uno de los tantos ejemplos de los tumbos del gobierno de Gorbachov, hoy en una dirección, mañana en otra, incluso en la contraria.
La Perestroika “ha llegado a nuestra comunidad sólo en forma de apertura. En la prensa hemos leído sobre todo lo que no podíamos leer en el pasado. Pero en cuanto a la acción, es poco lo que se ha hecho”. Y en efecto, muy pronto se vería que la Perestroika antes que solucionar problemas los aumenta y empeora a niveles catastróficos las condiciones de vida de la gran mayoría de la población.
En su momento, fines de 1990, una las personas que hizo el mejor el balance de los daños de la Perestroika, al calor de los acontecimientos, fue nada menos que la segunda autoridad del país, el primer ministro, N. Rizhkov:
“La perestroika, tal y como fue concebida, no resultó. Las fuerzas políticas que desataron una guerra no declarada contra el gobierno, tienen objetivos que van muy lejos. (…) La crisis de la economía está generada no por la agudización de las contradicciones internas en la esfera productiva, sino por la crisis evidente en las esferas política, ideológica y de dirección. Actualmente la ideología amenaza aún más las transformaciones económicas. Bajo las banderas del mercado se despliega una guerra ideológica. (…) La perestroika destruyó las estructuras imperantes y en su defecto no fue creado nada eficiente ni funcional. Esto se reflejó directamente en la economía. Ahora no hay ni economía planificada ni economía de mercado”.
Muy cerca a cumplir los primeros cinco años del gobierno de Gorbachov, el país se encuentra con una economía a media marcha, principalmente en virtud de las medidas tomadas y a que la dirección central se halla prácticamente paralizada. Y al respecto cabe la pregunta: ¿Quién es el mayor responsable de la parálisis? ¿Qué se pretende? Cuando el poder central no funciona, cuando los ministerios permanecen prácticamente inmóviles, la culpa mayor es de quien está al frente, del máximo dirigente. Desde luego, que el asunto también tiene que ver con quienes le acompañan en la toma de decisiones clave y quienes le acompañan en la tenencia de la batuta.
Y la mayoría del gobierno no actuaba, no tanto por ineficiencia sino, ante todo, de manera deliberada, por premeditación de quienes poseyendo la sartén por el mango, tenían en mente otro camino, en tanto que la crítica situación facilitaba la toma de medidas “rápidas”, no socialistas, arguyendo que eran “la única salida”, “la mejor decisión para la caótica situación”, circunstancias difíciles que ellos habían contribuido a crear de manera muy hábil.
Una ojeada al siguiente gráfico, elaborado con base en los datos de Aldcroft, quien toma sus cifras de entidades como la ONU y el Banco Mundial, no deja duda del fatal balance de la Perestroika.

La crisis de la URSS no devino de los ajustes bien intencionados que continuaron la aceleración económica, en los años 85 y 86, sino de la combinación de las medidas económicas inapropiadas e incluso de corte no socialista que comienzas a aprobarse a partir de 1987 y de las disposiciones políticas que se irán aprobando desde entonces.
A la par con las medidas económicas tradicionales, hay un buen número que son perjudiciales e incluso debilitadoras del régimen existente. Se da pues una ambivalencia entre políticas económicas bien intencionadas en sentido socialista y otras incluso perjudiciales. Esta situación no es fácil de apreciar, sobre todo en los primeros años de la Perestroika.
Igualmente, circulan no pocas prédicas económicas contradictorias que antes que contribuir en sentido positivo refuerzan lo negativo, pero que no desentonaban en la galería, como a “corto plazo acelerar el crecimiento y a mediano la innovación”, lo que en la realidad va en contra de la innovación, pues si se concentra en lo inmediato en el crecimiento, a mediano plazo no habrá ni recursos ni campo para la innovación; lo que pudo verse muy pronto, pues el desarrollo técnico en el periodo de la Perestroika a 1990 fue prácticamente nulo.
Otra perla era: que “los precios reflejen los costos y un mayor poder adquisitivo del rublo”; lo cual en las condiciones de precios subsidiados no es posible, pues en el momento en que los precios reflejen el costo real, va a disminuir obviamente el poder adquisitivo, como a la postre sucedió. Sin embargo, pese al desatino en el manejo económico de los años de Gorbachov, las mayores dificultades en la economía se suceden como consecuencia de las medidas políticas, en especial las tomadas a partir de 1989.
Esto es interesante, pese a las muchas políticas económicas inapropiadas de la Perestroika, en 1990 los problemas económicos se deben ante todo al proceder político y a la inestabilidad política que comienza a recorrer el país debido a los cambios institucionales y al proceder del centro; esto porque, el accionar independiente de cada república y la inmovilidad del centro gubernamental, conllevan la obvia consecuencia de la parálisis económica.
A finales de 1989 se aprueba el plan para el siguiente periodo, pero transcurre el tiempo y no se implementa, entonces se dio la anómala situación en 1990, de que ni se avanza con el Plan de Rhizkov, ya aprobado, ni se define uno nuevo, ni nada que reemplace al plan, motor hasta ese momento del aparato económico, lo que sin duda crea condiciones para que la economía se vaya a pique.
Luego se llega a 1991, a la par que cada día, producto de las medidas, de la glasnost y de los cambios políticos, cada vez es más difícil que ande la economía, en tanto que no se implementa lo aprobado en el centro pero ni tampoco cada república acierta a impulsar autónomamente su economía. Ahora, a lo largo de 1991, nos encontramos con una creciente inmovilidad en el centro del gobierno, cada vez más crítica lo que no solo desdice de la calidad de la dirigencia, sino que también deja entrever que un buen número de dirigentes se encuentran ya en otra tónica.
Queda claro entonces, que las políticas de Gorbachov y su séquito de reformadores, desestabilizaron el país y desorganizaron el aparato económico. Bien es cierto, que la economía no era el fuerte de Gorbachov, pero además, en su ambivalente accionar, hay pretensiones que no concuerdan con el socialismo, como se vio claramente al final de su gobierno. Luego, es evidente que su afán de reformarlo todo, no era en esencia socialista, y que el adalid del Glasnost, al igual que su séquito, no aplicaron la transparencia de que tanto hablaban ni con el partido ni con el pueblo. .
Hay quienes en defensa de Gorbachov dicen: “eran tan grandes los problemas que al tocarlos las cosas se salieron de control”, sin embargo las cosas son menos simples, sí hubo quienes advirtieron con suficiente argumento como Rhizkov, o la bien fundamentada opinión de varios economistas y no se les hizo caso, y probablemente no por capricho ni por falta de claridad, sino porque en ese momento había intenciones ocultas, objetivos que no se le explicaron ni al pueblo ni al partido.
Traer las consignas del comienzo de la revolución como “todo el poder a los soviets” y por una “Nueva Política Económica” no resultó más que una mediocre parodia de algo grande en otras condiciones o un gesto demagógico que ocultaba otras pretensiones.
Muchos estudiosos que no pueden ser considerados pro-soviéticos, han manifestado su estupor sobre la Perestroika, como Castells: surge aquí un interrogante de difícil solución: “¿por qué en los años ochenta, los dirigentes soviéticos sintieron la urgencia de embarcarse en un proceso de reestructuración tan radical que acabó conduciendo a la desintegración del Estado Soviético? Después de todo la Unión Soviética no solo era una superpotencia militar”…
(La URSS era) “el mayor productor mundial de petróleo, gas y metales raros, y el único país autosuficiente en recursos energéticos y materias primas. Es cierto que se habían advertido síntomas de serios defectos económicos desde los años setenta y la tasa de crecimiento había venido disminuyendo desde 1971 para estancarse en 1980. Pero las economías occidentales habían experimentado una tendencia descendente en el aumento de la productividad, así como un crecimiento económico negativo, en algunos momentos de las dos últimas décadas sin sufrir consecuencias catastróficas”.
“La tecnología soviética parecía haberse rezagado en algunos campos fundamentales, pero, en general, la ciencia soviética mantenía un nivel excelente en disciplinas esenciales: matemáticas, física, química y sólo la bilogía tenía alguna dificultad para recobrarse de las locuras de Lisenko. La difusión de ésta capacidad científica en la aplicación tecnológica no parecía inalcanzable, como indica el hecho de que el programa espacial soviético superase a los deprimentes resultados de la NASA en los años ochenta”.
Las “exportaciones de energía y materias primas, al menos hasta 1986, proporcionaron un colchón de divisas para importaciones sustitutivas, de tal modo que las condiciones de vida de los ciudadanos soviéticos eran mejores, no peores, a mediados de los años ochenta que una década antes”.
En verdad no es fácil entender, como dice Castells, el proceder de la dirigencia socialista, pues había suficiente de donde echar mano para mejorar las cosas. La URSS incluso en ámbitos débiles, como el agropecuario, ocupaba varios primeros lugares cantidad producida a nivel mundial; igualmente ocupaba el primer puesto en producción de acero, aluminio y otros minerales, y los primeros puestos en la fabricación de productos manufacturados como: maquinaria agrícola, utillaje industrial, material eléctrico y ferroviario, herramientas, productos químicos, en construcciones navales o aeronáuticas. La flota pesquera era también una de las mayores, tanto en unidades como en producción; agregando que la mayoría de sus barcos eran factorías; poseía la mayor flota aérea; su capacidad hidroeléctrica también era la mayor, etc.

CONCLUSIONES
7.1 ESPECIFICAS
Aunque en cada aparte se ha tratado de señalar algunas conclusiones, no sobra, ahora que terminamos, hacer algunas reflexiones de cierre. En primer lugar hay que reconocer muchos logros de la sociedad soviética en todos los terrenos: transformar un país atrasado en la segunda potencia del mundo, demostrar durante decenios que es posible, pese a sus falencias, a los múltiples errores y a la inexperiencia, avanzar por una vía diferente de construcción económica.
Se han tratado los principales problemas de la economía soviética y pese a su gran cantidad y complejidad, ha podido verse que eran solucionables. Nos hemos detenido en varias de las falencias y puntos débiles de la economía soviética, con el fin de escudriñar su real peso y posibilidad de superación o agravamiento, y se ha podido apreciar, no sobra reiterar, que sus dificultades eran vadeables, algunas de manera sencilla, otras de forma más compleja, pero no eran, de ninguna manera, inabordables.
También es claro que al no afrontarlos a tiempo se fueron agravando y entrelazando, haciéndose más difícil su solución, pero aún en esa situación, con tacto y conocimiento, se los podía abordar con éxito. En esas condiciones, con sus propios recursos, con sus logros y experiencias, realizando los ajustes periódicos del caso, la URSS podría haber continuado e incluso mejorado. Esto lo reconocen muchos, incluso en varias ocasiones lo hizo el propio Yelsin.
La situación era solucionable con una dirección capaz, unificada y con claros objetivos. Aún en lo aciagos años 89 y 90 hubo momentos en que pudieron haberse reorientado las cosas. Incluso en el año 91, como lo anota Vorotnikov, quien estuvo al frente del gobierno de Rusia, el centro económico de la Federación, pudo haberse enrumbado el proyecto y afrontado exitosamente el desastre de la Perestroika.
Sobre el factor clave en la catástrofe soviética se han dado diversas aproximaciones. Detengámonos brevemente en algunas:
Hay quienes dan el mayor peso a: el problema de las nacionalidades, el cual jugó su rol en la parte final, cuando ya se había generado una situación propicia, debido a medidas económicas y políticas tomadas con anterioridad, pero su peso, hasta ese momento, no era determinante. En muchas ocasiones, lo nacional fue un pretexto para expresar otro tipo de intereses, los de las élites de cada república, los de las personas que deseaban mejoras particulares o directamente la marcha hacia el capitalismo.
Otros dicen que gracias a la carrera armamentista la economía soviética se derrumbó; si bien es cierto la carrera armamentista fue un elemento importante en la orientación presupuestal, no fue definitivo en la afectación económica. En el pasado la URSS había subsistido y descollado, aún gastando un enorme porcentaje del presupuesto en lo militar, por ejemplo en la segunda mitad de los treinta, o en los años de la Guerra Patria, o después de las detonaciones nucleares de Estados Unidos contra Japón.
Para algunos el rol de Estados Unidos fue de primer orden, sin embargo debe tenerse en cuenta que el deceso de la URSS cogió por sorpresa al mundo, incluido USA. A comienzos de los ochenta los organismos secretos de los Estados Unidos, pronosticaban que la economía soviética no tendría mayores tropiezos y podría seguir en la carrera armamentista. Esto sucede no porque estuviesen mal informados, sino porque, en efecto, la tendencia que mostraban las cifras económicas, si bien no era tan impactante como en los años 50s o 60s, no era peor que la de USA, por ejemplo.
El atraso tecnológico, unido a la baja productividad, se suele esgrimir como algo decisivo en la catástrofe soviética y, como hemos visto, fueron problemas importantes, pero no son concluyentes para el derrumbe económico de un país.
Y finalmente, uno de los argumentos más usados es que el debacle se produce por la planificación, por la centralización, etc. Este argumento ha sido bastante trillado y lo paradójico es que, precisamente, cuando acaban la planificación, es que se sucede la crisis y cuando se facilita el cambio de sistema; aspecto que está muy bien documentado y al que nos referimos cuando analizamos la Perestroika.
Cuando estudiamos la segunda mitad de los años 80s, quedó de por demás evidente que la perestroika es el detonante mayor para llegar al fin del socialismo soviético, pues sus medidas destruyen el plan y desorganizan la producción, facilitan la emergencia de las fortunas ocultas, posibilitan el que las élites de las repúblicas se hagan con todo el poder, facilitan que los interesados en el cambio de sistema, actúen abiertamente, sin consultar a la población, y con el poder obtenido realicen los cambios que les benefician.
Un segundo elemento, su complemento, es el glasnost, en tanto que permite aislar a los defensores del socialismo, desorienta, promueve determinadas figuras, siembra desconfianza, crea estupor. Para Hobsbawm lo fundamental en el debacle soviético, fue la conjugación del Glasnost y la Perestroika; el primero mengua la autoridad, la confianza, descalifica y promueve nuevos valores y figuras, y la otra desorganiza la economía hasta el extremo, creando inflación, desabastecimiento y otros problemas.
Si Gorbachov quiso emular a Lenin con la exitosa Nueva Política Económica (NEP), en unas condiciones tan diferentes, lo único que causó fue mal al país entero. Una cosa fueron los años 20s y otra muy diferente los 80s. En la década del veinte ya se vieron las consecuencias positivas del apoyo en el sector privado para superar la difícil situación de la producción de entonces; pero en las condiciones de una economía desarrollada como la que tenía la URSS en los 80s, pensar en repetir la historia de la NEP no podía desencadenar más que una tragedia.
Era obvio que había que actuar, pero se debía ser muy prudente, supremamente cuidadoso con cada paso, con cada medida; había que reformar la planificación en aspectos claves, pero no de la noche a la mañana o desmontándola, había que reformar los precios, pero no de un día para otro, lo sensato era proceder primero con los más alejados de la realidad; había que dar más juego a las empresas pero no de una vez por todas, a riesgo de desorganizar todo el aparato productivo; había que…, pero sin radicalismos extremos, pues ello podría conducir al desbarajuste total.
En una economía tan compleja, no se podía proceder por impulsos y creencias, sin suficiente fundamento, a reformarlo todo o actuar sin sopesar cuidadosamente los efectos, las consecuencias. En una economía tan grande no todos los problemas se pueden abordar de una vez, ni conviene hacerlo, hay que priorizar, y centrarse en lo principal, pues no pocas veces unas soluciones dependen de otras, hay que estudiar juiciosamente para encontrar en qué lugares, en qué tópicos o en qué problemas importantes la solución ha madurado.
La vía que señaló Andropov podría haber sido la adecuada, pues partía de que había que enfrentar la problemática existente científicamente y que se debía ser supremamente cuidadoso, pues la complejidad de la economía, podía ser afectada por cualquier desajuste no previsto e involuntario. El, en poco tiempo demostró que se podía mejorar la disciplina laboral, disminuir el consumo de alcohol, enfrentar con éxito la corrupción, ir afectando el poder de la burocracia y producir mejoras económicas. La propuesta de Andropov estaba encaminada, mediante la aceleración económica, a pasar del crecimiento extensivo al intensivo. Las ventajas de Andropov para la misión eran únicas: más experiencia, mejor formación, mayor información y más prudente; la gran desventaja, su salud.
Lo realizado por la Perestroika fue desastroso, en tanto se lanzaba iniciativas, se definían medidas, cuyos efectos colaterales e incluso su punto de llegada eran inciertos. Gorbachov tomó riegos innecesarios, carecía de conocimiento suficiente sobre la complejidad de la economía que tenía en sus manos, le faltó conocimiento sobre algunos aspectos claves de la sociedad en la que se movía, por lo uno y lo otro tuvo una osadía irresponsable; al final le cedió demasiadas cosas a los pro capitalistas y le faltó habilidad con Yelsin y su grupo, para por lo menos preservar la unión de las quince repúblicas.
La “pre-crisis” y la crisis no se da ni siquiera por la conjugación de los problemas económicos de vieja data, sino por la conjugación de algunos de estos con la Perestroika y el Glasnost, sobre todo con las medidas económicas tomadas a partir de 1987 y con la reforma política a partir de 1989, todo lo cual deja expedita la vía al capitalismo.
Entre los elementos existentes con anterioridad, más decisivos para el desastre soviético se encuentran la burocracia y la economía sumergida. La ley de cooperativas sirvió para legalizar las fortunas ilícitas y al mismo tiempo, en las condiciones propicias existentes, dichas fortunas se acrecientan a partir de 1987, lo cual dio aún más poder de decisión a esas gentes.
La burocracia es un elemento clave en tanto que de allí sale buena parte del grupo pro capitalista y al mismo tiempo es de donde emergen gran parte de los nuevos ricos. Justamente, cuando un importante número de burócratas ve que se puede beneficiar de la nueva situación, da su beneplácito a la transición. Son precisamente, gran parte de los mandos medios, quienes al ver que pueden quedarse con la propiedad estatal, se deciden por el capitalismo. Tiempo después, a mediados de los noventa, cuando la reelección de Yelsin estuvo en peligro, se vio el poder de las nuevas fortunas, para inclinar la balanza a su favor.
Cuánta razón tenía Einstein al decir: “El logro del socialismo requiere la solución de algunos problemas sociopolíticos muy difíciles: ¿cómo es posible, en vista de la trascendental centralización del poder económico y político, evitar que la burocracia se haga todopoderosa y omnipresente?”
La economía subterránea es lo que nos explica diversos sucesos que se presentan a finales de los ochenta y a comienzos de los noventa, pues una vez creada las condiciones de mercado, salen a flote muchas riquezas, dineros que en gran parte se amasaron en el periodo de la Perestroika. No en balde se habla después de 1991 de la presencia de un capitalismo mafioso en la ex Unión Soviética. Ese tipo de capitalismo se presenta por lo ya existente, por los dineros que salen a la superficie, por las redes de traficante que se extienden, por la forma como son feriadas las propiedades del estado, porque el desgobierno crea condiciones propicias para la ampliación de lo ilícito, etc.
Desde la óptica económica socialista, la reforma requerida no era cambiar el sistema, sino quitar las trabas al avance económico, cambiar lo que ya no correspondía al desarrollo, buscar alternativas a los problemas de la economía dentro del socialismo. Había que aprovechar la producción teórica y la experiencia foránea, pero no pretender aplicarla tal cual, y menos cuando correspondía a otro tipo de sociedad, había que apoyarse, en esas conquistas y en las propias, para buscar soluciones dentro del sistema y no enrumbando hacia otro régimen.
En varias obras se encuentra la afirmación de que la desaparición de la URSS demuestra la supremacía del mercado sobre la planificación. Suele decirse que la URSS decayó por la planificación, pero la verdad es que el debacle soviético sucede precisamente cuando la perestroika desmonta la planificación. ¡Qué paradoja! Tantos escritos contra la planificación soviética y si no la derriba su propia dirigencia, muy probablemente aún subsistiría la URSS.
En la historia soviética hubo varios momentos críticos de su economía, pero de todos se salió adelante hasta antes de Gorbachov. De 1918 a 1921: destrucción, descontento por el desabastecimiento de las ciudades, y en especial enojo del campesinado con la política bolchevique de requisa; se sale adelante con la NEP. De 1930 a 1933: gran resistencia del campesinado a la colectivización; se sale adelante. De 1941 a 1943 con la invasión hitleriana. Durante toda la conflagración hubo destrucción y dificultad para producir, en especial en la primera fase de la guerra; pero se sale adelante. De 1987 a 1991, a raíz de la implementación de la perestroika se crea una crisis de la cual, como es conocido, no se sale sino que posibilita la marcha hacia las “mieles del capital”.
Si miramos otros procesos económicos, también encontraremos momentos críticos. ¿Qué país no ha tenido dificultades graves económicas? Es bastante crítica la situación del 29-33 de Estados Unidos y el mundo avanzado del capital, o la de Europa de los 40, o la de los años 70 del mundo capitalista, o la de fines del 90 o la del 2008 hasta nuestros días. Y todos esos difíciles periodos, no hacen colapsar el régimen, sino que alguna manera encuentra para salir adelante, de manera similar una crisis de una economía socialista, no significa el debacle automático, sino que puede ser la oportunidad de mejorar su eficiencia, siempre y cuando se cuente con una dirigencia capaz y confiable.
La economía soviética, como cualquier otra tuvo fases de ascenso y de pérdida de ritmo. En 1918 encontramos el inicio del primer descenso, luego a partir de 1928 el segundo, posteriormente a partir de 1941 el tercero, luego otro descenso en la primera parte de los sesenta, posteriormente en la segunda mitad de los setenta y finalmente a partir de 1988. En el capitalismo es claro que su desarrollo sucede de manera cíclica, que hay momentos de auge y declive. ¿Por qué no podría una economía socialista afrontar con éxito la existencia de ciclos?
Como se ha visto, el estudio de la economía soviética es muy rico y variado, deja lecciones en materia de industrialización, de colectivización y mecanización del agro, de planificación, de innovación tecnológica, de la incidencia en el desarrollo de la burocracia y la democracia, de la educación, del avance científico, de la regulación estatal, del control de precios, de las consecuencias de la economía sumergida, del desenvolvimiento de la teoría, del perfeccionamiento del consumo, del manejo de importaciones y exportaciones, de la información, de la política de empleo y la productividad, en fin, de una cantidad apasionante de temas.
Finalmente, no sobra decir que cualquier proyecto no capitalista de organización económica tiene en la experiencia soviética una inagotable fuente de enseñanzas y de inspiración; la experiencia soviética deja en letras de molde qué hacer y qué no hacer. Los pioneros soviéticos no tenían un referente y les tocó abrir la senda casi a oscuras, ahora existen muchas luces, ojalá se las sepa aprovechar.

7. 2 GENERALES

Los hechos y los datos permiten asegurar que el sistema soviético no se deshizo debido a sus propios problemas, sino que aumentan sus dificultades por “obra y gracia” de unos dirigentes, de unas medidas, de unas políticas, que, en muchos casos, no buscaban una mejora del sistema sino su destrucción y transformación.
Así pues, un asunto es que buena parte de la dirigencia opte por una vía diferente y otro es que el sistema colapse, una cosa es que se aproveche la crisis creada por los mismos gobernantes para marchar hacia un régimen diferente y otra cosa es que el sistema haya explotado fruto de su propia dinámica. A partir de los datos existentes es claro que el sistema soviético de no haber sido por la Perestroika aún existiría. El propio Yelsin solía decir que sin Gorbachov aún existiría la URSS.
Lo que hubo entonces, no fue el derrumbe o colapso de una organización socio-económica, sino unas condiciones propicias, creadas por la dirigencia, para que la sociedad aceptara pasivamente, la decisión de parte de la élite, de marchar hacia el capitalismo. En el trabajo ha quedado demostrado fehacientemente, que no es el debacle del sistema económico soviético el que desemboca sin más ni más en el capitalismo, sino un cúmulo de acciones y medidas tomadas en la segunda mitad de los años 80s las que posibilitan la transición.
Lo que en realidad hubo fue una “Gran Transición”, como la denominan Roy Medvedev y Poch de Feliu, y no un colapso, como se suele decir. En la parte final de éste trabajo ha quedado de por demás evidente, que las desastrosas políticas económicas de la segunda mitad de los años 80 son, en conjunción con la desatinada reforma política e institucional de la Perestroika, el gran facilitador, para que la decisión consciente de parte de la élite dirigente, conduzca a la gran potencia hacia el capitalismo.
Desde 1991 se viene hablando de colapso, fracaso, u otros términos similares, que dan a entender que el mismo sistema genera implosión por su propia dinámica, lo cual facilita la conclusión del fracaso del socialismo, lo que corresponde a la lógica como se presentan las cosas, pero no concuerda con lo que en realidad sucedió.
Así pues, el resultado mayor de la Perestroika es la destrucción del régimen soviético y la creación de las condiciones propicias para la transición hacia el capitalismo. Este “mérito” de la Perestroika a veces no es expresado de manera precisa, no tanto por desconocer el aporte Gorbachov y su gente, sino por sus implicaciones publicitarias a favor del capitalismo.
Hablar del fracaso del socialismo es más conveniente para el capital, que hablar del fracaso de los reformadores soviéticos de los años 80, hablar del colapso socialismo es más ventajoso para Occidente que hablar de la decisión de buena parte de la élite para transitar hacia el “Mercado Libre”, hablar del debacle socialista, es más rentable para el capital, en tanto que oscurece la posibilidades de construir una sociedad mejor.
Muchas veces el uso del concepto más adecuado, de la categoría más apropiada, en un estudio, despeja el camino y facilita la comprensión de la esencia de un problema u objeto de estudio. Y a la vez, cuando el uso de los términos tiene determinado sesgo o inclinación, la precisión cede a los objetivos ideológicos y políticos, dejando la verdad oculta.
Diferente sería concluir que el socialismo soviético era lo mejor, pues el análisis económico realizado deja meridiana claridad sobre los muchos ajustes que requería el sistema. Igualmente desde otras ópticas disciplinares se ha señalado con suficiente seriedad las diversas modificaciones de fondo que necesitaba ese régimen para cumplir con muchos de los anhelos más preciados de los transformadores sociales más radicales.
Finalmente, llegado a este punto hay que resaltar que el socialismo soviético señala el camino, tanto en sentido positivo, como negativo, deja entrever los diversos elementos generales que debe tener cualquier proyecto socialista auténtico, y las cosas que no deben hacerse por desvirtuar la médula de de una empresa de perfeccionamiento social. En éste sentido, el experimento soviético es una caldera de experiencias imprescindibles para cualquier acometida de transformación profunda en sentido progresista.
Se ha visto el carácter de las medidas económicas de Gorbachov; en donde se aprecia su improvisación, irresponsabilidad e ineficiencia (desde una óptica de mejora socialista), incluso se vislumbra una intención no del todo clara, pues había suficientes experiencias y expertos socialistas que no fueron aprovechados y en cambio sí se entrega puestos claves en el manejo económico a gentes que muy pronto se vio que eran pro-capitalistas.
De la ex URSS se han dicho y se dicen muchas cosas, no pocas sin fundamento, pero que gracias a la repetición o la falta de contrapeso argumentativo serio, se acomodan en las conciencias de las gentes, aún de sectores progresistas. De similar forma, la triada: mercado-democracia- eficiencia no es cierta pero de tanto repetirla, hasta gente avanzada termina creyéndola.
Este trabajo se ha cuidado de convertirse en un libelo de defensa o ataque del régimen soviético, pues para el autor es claro que el socialismo soviético, tuvo diversas limitaciones y deja mucho que desear, pero también es cierto que el país de los soviets deja un cúmulo de lecciones, en sentido negativo o positivo, para cualquier empresa de profunda transformación social.
La experiencia soviética no sólo sirve para indicar una vía rápida de industrialización para un país atrasado, sino que también muestra el gran rol de la educación en el desarrollo económico, la trascendencia de la planificación, la incidencia de la democracia en el manejo económico, la conveniencia de armonizar mejor la industria pesada con la liviana y con la agricultura, las vías racionales para la colectivización del campo, los mecanismo de apoyo a la cooperativas pobres, como las estaciones de maquinaria, los límites de las economías de escala.
Hubo fallas de toda índole, unas explicables, en el sentido de que cualquier actividad humana siempre las tendrá, y otras imperdonables desde el análisis económico o desde una óptica socialista. El socialismo soviético ha dejado de por demás evidente que no basta con erigir un nuevo estado, industrializar, colectivizar el agro, nacionalizar la propiedad y planificar, para ser el tipo de sociedad tan anhelado por los pioneros de la lucha socialista, pues además de lo anterior se requiere que la propiedad de los medios de producción sea realmente socializada, que el pueblo ejerza efectivamente el poder, que las mayorías sean quienes tracen los lineamientos claves de la producción, la distribución y el consumo, que sean los trabajadores los auténticos dirigentes y quienes ejerzan el control social sobre todas las instancias y centros de poder.
En la URSS encontramos una vía para pasar del capitalismo al socialismo y otra para transitar del socialismo al capitalismo. La URSS demuestra que llegar al socialismo es muy difícil, pero que volver al capitalismo no es tan complicado. La dificultad para volver al capitalismo reside en el tipo de socialismo que se establezca. En un socialismo en donde la población no se sienta dueña de la propiedad social, es más fácil transitar al capitalismo, que en una sociedad donde las mayorías tengan en sus manos realmente los medios de producción, tomen las decisiones más importantes y controlen todos los asuntos claves de la misma.
Desde la óptica socialista se puede decir que el socialismo soviético no fue el mejor, en tanto que hubo desviaciones y prácticas intolerables, pero al mismo tiempo, como se preguntaba Lange: ¿Qué otro régimen se podría dar en un país asediado todo el tiempo, en un país en guerra o amenazado por la guerra, caliente o fría, permanente? Este y otros interrogantes no pretenden justificar sino evidenciar las limitaciones que puede tener un proyecto transformador en un país, mientras no cuente con las condiciones internacionales favorables.
Pero lo que sí no es comprensible, es el proceder de la dirigencia en los años 80s; los errores del gobierno soviético en la segunda mitad de los años 80 son imperdonables, pues ya había experiencias suficientes: en Polonia, RDA, Checoslovaquia, Yugoeslavia y China, sobre las implicaciones de cierto tipo de medidas.
La Perestroika gorbachoviana es una de las maneras como no se debe reformar el socialismo. Algunas de las cosas elementales que no deben olvidarse son: hay que señalar los errores pero no lacerarse y más bien buscar alternativas; no estacionarse en el diagnóstico y repetirlo indefinidamente, sino pasar de ahí a las medidas bien reflexionadas para afrontar lo que él arroja; se debe sopesar muy bien cada decisión antes de implementarla, ojalá experimentando en micro antes de extenderla a lo macro; aprovechar mejor la experiencia propia y la internacional, pero de manera creadora y crítica; no conviene embarcarse en muchos frentes, sin priorizar lo fundamental, etc.
Algunas lecciones macro son: no se debe dar ingreso capital extranjero sin adecuados límites; el país no debe desprenderse del control y la dirección del comercio exterior; no es sensato apoyarse en el capitalismo, olvidando los intereses diferentes de cada sistema; no mantener bajo control lo financiero es entregar uno de los más preciados poderes; mejorar consumo, no implica propaganda consumismo; la estrategia de dotarse de alta tecnología con ayuda capitalista es en extremo riesgosa; un amplio apoyo en el mercado sin control y regulaciones puede conducir de nuevo al capitalismo; la transparencia informativa no consiste en dar al enemigo el manejo de la información; es poco probable que la promoción de los valores occidentales conduzca a la anhelada democracia, etc.
Pero volvamos al periodo final de la URSS. Compartiendo las conclusiones aquí esbozadas, hay un cúmulo de interrogantes que salen a flote: ¿Por qué permitieron que tanta gente pro-capitalista llegara a la dirección del partido y del estado? ¿Por qué la gente socialista que había en partido no se percató a tiempo de las características no socialistas de Gorbachov y sus amigos? ¿Por qué la dirigencia capaz y socialista se dejó conducir a reformar todo sin examinar las implicaciones de cada medida tendría en el sistema? ¿Por qué el pueblo quedó a la expectativa y toleró pasivamente la destrucción del estado?
Estos y muchos otros interrogantes que surgen de la reflexión son válidos, pero el cometido de este trabajo era menos amplio, buena parte las respuestas a muchos de los nuevos interrogantes se encuentran en las obras que desde la historia, la sociología y otras disciplinas, han producido, en especial en los años 90, otros requieren nuevos trabajos. Hay claridad en que pese a que el cometido de nuestro estudio se ha cumplido, aún hay muchas cosas por hacer y aclarar…

PALABRAS FINALES

Una vez finalizado el presente trabajo se expuso una parte ante un grupo especial a comienzos de año pasado; una de las opiniones expresadas que más inquietud causa al autor, es que “se hacía demasiado énfasis en lo negativo”. Si bien era cierto que ese camino se escogió conscientemente con un objetivo preciso, de todas formas se decide nivelar un poco la balanza, agregando algunos fragmentos, como este aparte, pues lo exitoso también contribuye a nuestro cometido.
No sobra reiterar que, en el transcurso del trabajo no pocas veces se resalta lo negativo, pues el objetivo del estudio, no era defender o atacar el sistema soviético, sino hallar las causas de su final; y una manera de encontrar lo buscado, era deteniéndose en las falencias y errores, pues ello era clave para apreciar hasta dónde eran solucionables los problemas y ajustable su estructura. La escogencia de dicha metodología, no significa que se menosprecien los aciertos y se subvaloren las contribuciones del experimento soviético.
Para no haya duda sobre el respeto y la valoración apropiada del proceso soviético, se decide incorporar en el apéndice algo que sea muy diciente al respecto, complementar algunos apartes y elaborar éste pequeño trozo final, en el que se resaltan algunos aportes, sobre todo en materia económica.
Las contribuciones del socialismo soviético son muy diversas y multifacéticas, son de tipo negativo y positivo, es decir, dejan entrever lo que no se debe hacer, lo que puede completarse, lo ajustable y lo rescatable. Enumeremos a continuación algunos aportes de manera esquemática y rápida, pues hacerlo en detalle requeriría de muchas cuartillas, es decir de otro trabajo.
1. Una de las primeras cosas que hay que decir es que, pese a todo, el mundo soviético demostró que es posible otra organización socioeconómica de la sociedad, lo cual quedó manifiesto durante muchos decenios, y a veces fue muy exitosa. En esa nueva sociedad se pudo vivir sin capitalistas y distribuir la producción de una manera más equitativa, con lo cual se erradicó la miseria y la agobiante pobreza.
2. Un importante incidencia de los soviéticos en el mundo, es en la construcción del el Estado de Bienestar en Occidente, pues ante las disposiciones en pro de las mayorías de la sociedad que se tomaban en el gigante soviético, el mundo capitalista se vio obligado a responder con medidas que atemperaran la situación de la población trabajadora en su interior.
Al respecto Maddison anota algo similar: “La misma existencia de un país comunista tan grande y dinámico ha forzado a Occidente a tomar más seriamente el problema del desarrollo económico y asegurar que los frutos del progreso penetren en las masas”.
3. Innegablemente, una de las principales contribuciones soviéticas es la planificación. La planificación es, sin lugar a dudas, uno de los mayores aportes del sistema soviético. La planificación, tan vilipendiada hoy en diversos círculos, inspiró salidas a las dificultades del capitalismo en los años 30 y en la posguerra. La planeación es una idea de Marx y Engels, pero son los soviéticos, los que la materializan. Aunque se la haya vilipendiado, es indudable que los planes que vemos en todos los ámbitos y rincones del orbe, tienen algo que ver con el mundo de los soviets.
El futuro mostrará que ninguna sociedad que supere las falencias del capitalismo podrá erigirse sin planificación. Y al respecto, la planificación soviética es un valioso referente; sobra decir que la planeación soviética requería importantes ajustes y condiciones. Ahora es más clara la senda, pues el estudio de la experiencia soviética aclara la necesidad de librar cualquier nuevo proyecto planificador del excesivo centralismo y burocratismo.
Descalificar algo no es tan difícil, pero negarlo ante un auditorio inquieto intelectualmente es menos fácil. Y hoy ante las dificultades de la economía y las finanzas, ante los problemas de pobreza y del ambiente, ante las condiciones climáticas y alimentarias, etc., se hace aún más necesaria e incluso imprescindible la planificación. Con un plan bien soportado en infraestructura, ciencia y tecnología, y con un manejo eficiente, será más fácil librarnos de muchas de las lacras que agobian al mundo.
Finalmente, es de resaltar que la base material y teórica para planificar eficientemente se ha incrementado: herramientas materiales como el computador y los extraordinarios avances en la creación de software, unidas a las nuevas adquisiciones de las matemáticas, la economía y demás disciplinas científicas afines, hacen perfectamente viable el alcance de una planeación óptima, que supere ostensiblemente la tan cacareada “auto-regulación del mercado”.
4. El campo colectivizado soviético es una importante vía para el desarrollo del agro y para la mejora ostensible de las condiciones de vida del los habitantes del campo. El que sea criticable la forma coercitiva y acelerada como se hizo la colectivización soviética, no quiere decir que la producción socializada no sea muy superior, como el mismo capitalismo lo ha demostrado, a la parcela privada y atrasada.
En la dinámica del campo soviético hay experiencias importantes, como las Estaciones de Maquinaria, en un determinado momento del desarrollo de las Fuerzas Productivas en el campo. Sin embargo, como ya se dijo, hay cosas que merecen ser reenfocadas y reorientadas: el tipo de administración, el carácter de la propiedad, el control social, la paga del salario, las relaciones con la ciudad y la industria, etc.
5. La enorme labor educativa desplegada por el estado soviético desde los años veinte, destacando la década del treinta, es sin duda uno de los elementos centrales para el exitoso crecimiento de la URSS y una de las experiencias que inspirará a más de un teórico de la economía, para ahondar en el peso de factores diferentes al capital y al trabajo, en el crecimiento de la renta nacional.
La experiencia soviética deja mucha claridad sobre el peso de la cualificación de la mano de obra para el crecimiento económico en general y en particular para el desarrollo de la productividad y la innovación. Aunque no haya un reconocimiento explícito de los economistas que complementan la teoría del crecimiento económico en la segunda mitad del siglo XX, es muy difícil que algunos de ellos no hayan recibido algún toque de inspiración en el mundo de los soviets, pues al apreciar con atención la notable labor educativa desplegada durante décadas por el estado soviético, no es difícil valorar el peso de su influencia en el desarrollo económico y tecnológico soviético, en sus grandes creaciones e invenciones.
6. Otro indiscutible logro es el pleno empleo. Durante décadas y hasta el final de sus días no había desempleados en la URSS; y precisamente uno de los mayores problemas del capitalismo es el desempleo; es conocida la demoledora crítica de Keynes a Say y a sus continuadores, respecto a que el equilibrio del mercado no garantiza completo empleo.
Pese a que Keynes señaló alternativas reguladoras para afrontar el problema, el capitalismo ha sido incapaz de superar esta grave dolencia. Y lo cierto es que la inexistencia de desempleo erradica una de las mayores tensiones y angustias de la sociedad, en tanto que hay seguridad económica y por ende tranquilidad sobre el futuro.
7. Finalmente, es de resaltar, algo ya tratado en extenso por otros, la gran experiencia de crecimiento económico acelerado en un país atrasado. La experiencia soviética es por lo menos, como ha dicho Nove, un modelo para industrializar un país atrasado de manera rápida. Aunque suelen discutirse las cifras oficiales del gobierno soviético, es innegable que sean cuales sean las fuentes de datos, el crecimiento soviético durante décadas fue superior al promedio de los países capitalistas más desarrollados. No de otra manera se explica alguien cómo, sin una exitosa estrategia de crecimiento económico, se transforma uno de los países más atrasados del mundo en la segunda potencia económica de la tierra.
Para apreciar la magnitud de lo dicho se invita a mirar con detenimiento el aparte correspondiente del apéndice, el cual se elabora apoyándonos, en Maddison, uno de los estudiosos más serios sobre la historia del crecimiento mundial y algunos de sus casos más relevantes. Sus cifras son de las más confiables en materia de crecimiento y se las suele citar en más de un estudio o texto de macroeconomía.
Muchas más cosas se podrían decir de la economía soviética y su fascinante mundo, pero por ahora es suficiente, en el futuro quizá haya necesidad de retomar el asunto con otros objetivos, interrogantes de estudio o requerimientos de la vida.

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— Documental griego “La Catastroika” de Katerina Kitidi y Aris Chatzistefanou. Infowar productions.

ANEXOS

1. ALGUNOS DATOS ECONOMICOS POST URSS

La situación de la ex Unión Soviética, tiene muchas cosas llamativas: el tipo de democracia implantado, la situación social, las mafias, el saqueo de las propiedades estatales, la crisis económica de fines del noventa, la situación de los trabajadores, etc. Aquí nos interesa parte de lo sucedido con la economía, en tanto que ello corrobora nuestras conclusiones:
El siguiente cuadro es muy ilustrativo, pues fueron tan catastróficas las consecuencias de la Perestroika y de la privatización, que aún hoy se sienten sobre la economía:
Producción de las ramas industriales de Rusia en 2003
(en comparación con 1990)
1990 2003

Total de la Industria 100 66
Energía eléctrica 100 77
Gas 100 97
Extracción de petróleo 100 94
Refino de petróleo 100 70
Metalurgia ferrosa 100 79
Metalurgia no ferrosa 100 80
Productos químicos y petroquímicos 100 67
Construcción de maquinaria 100 54
Madera y papel 100 48
Materiales de construcción 100 42
Industria ligera 100 15
Alimentación 100 67
Fuente: Goskomstat, 2004, Cuadro 14.3.

Tasas de crecimiento e inflación de Rusia

Tasa media anual de crecimiento PIB per cápita 1960-1990: 3.8
Tasa media anual de crecimiento PIB per cápita 1990-2000: -4.6
Tasa media anual de Inflación 1990-200: 132%
Fuente: Boletín Unicef, “Estado mundial de la infancia 2002”, p. 34
Quien desee más información al respecto, puede consultar una excelente obra: “El Libro Blanco de Rusia”, en el que sus autores sólo presentan “datos y hechos, no opiniones ni valoraciones” de lo acaecido con la implementación de las reformas neoliberales de 1989-2004.
El libro es bastante ilustrativo de las bondades del capitalismo. Casi todas las gráficas, de las 225 que presenta la obra, tienen un descenso estrepitoso a partir de 1989. Hay caída libre, entre otros en: puesta en funcionamiento de casas de recreo, sanatorios, hospitales, construcción de casas, de edificios, de guarderías, en producción de alimentos, de medicamentos, de elementos para el hogar, de artículos para niños, de instrumentos médicos, de vehículos, de cosechadoras, de máquinas, etc. Las pocas gráficas estadísticas que presentan ascenso corresponden a la mortalidad, el alcoholismo, las enfermedades, el índice de precios, la diferenciación social, etc.

2. LA TRANSICIÓN SEGÚN STIGLITZ

La transición del socialismo soviético al capitalismo tiene muchas cosas que decir, y que muy poco se han difundido, por ejemplo, el cálculo de que entre 1990 y 1995 murieron un millón de personas debido a las mieles del mercado. Al respecto hay una buena bibliografía. A manera de ilustración de lo acaecido se traen algunos datos bastante dicientes y algunas expresiones de alguien muy lejos de simpatizar con el socialismo, un ex presidente del Banco Mundial..
“Rusia se ha quedado muy corta con respecto a lo que los partidarios de la economía de mercado habían prometido o esperado. Para la mayoría de los que viven en la antigua Unión Soviética, la vida económica bajo el capitalismo ha sido incluso peor que lo advertido por los viejos líderes comunistas”.
“La clase media ha sido arrasada, se ha creado un capitalismo de amiguetes y mafias”. . (Idid)
“La alta inflación inicial que liquidó los ahorros de la mayoría de los rusos hizo que no hubiera suficiente gente en el país con dinero para adquirir las empresas privatizadas.”
“En 1995 el gobierno, en vez de recurrir al banco central por los fondos que necesitaba, acudió a los bancos privados. Numerosos de esos bancos privados pertenecían a amigos del Gobierno (…) Como condición del préstamo, el Gobierno ofreció acciones de sus propias empresas en garantía. Entonces -¡sorpresa!- el Gobierno no pagó los créditos y los bancos se quedaron con las compañías (…) y unos pocos oligarcas en millonarios en un instante”.
“La devastación –en términos de pérdida del PIB- fue mayor que la sufrida por Rusia durante la II Guerra Mundial. En el periodo 1940-1946 la producción industrial de la Unión Soviética cayó un 24 por ciento. En el periodo 1990-1999, la producción industrial rusa cayó en casi un 60 por ciento –aún más que el PIUB (54 por ciento)-“
“Según datos del Banco Mundial el PIB de Rusia hoy (2000) está por debajo de los dos tercios de lo que fue en 1989”.
“Mientras que en el resto del mundo las esperanzas de vida aumentaban notablemente, en Rusia eran 3.07 años menos”.
“En 1989 apenas el 2 por ciento de los rusos estaban en la pobreza. A fines de 1998 ese porcentaje había trepado hasta el 23.8 por ciento”.
“Rusia logró el peor de los mundos posibles: una enorme caída de la actividad y una enorme alza en la desigualdad”.

3. EL GLASNOST

El Glasnost fue otra expresión que Gorbachov puso de moda, siendo la segunda palabra del ruso que se conoció en todo el mundo. La traducción más aceptada es: “transparencia”. Se la aplica principalmente a la información, a la libertad de expresión, a la libertad de prensa. Se parte de que mucha información se ocultaba y que la libertad de expresión y de prensa era imprescindible para sacar adelante la reforma económica y la democratización de la sociedad. Dicho de esta forma el “glasnost” era cautivante. Era verdad que el manejo eficiente de la economía soviética requería una oportuna y completa información, pero para ello había también otras vías. De otra parte, el glasnost se fue implementando a la par que iban siendo cambiados los equipos directivos o algunos jefes de muchas revistas y periódicos.
El glasnost propicia un ambiente generalizado de crítica no sólo a la economía o a sus líderes, sino a infinidad de aspectos: al pasado, al partido, al sistema, etc. La glasnost sacó a la opinión pública parte de lo que debía hacerse, es decir, no descorrió la censura sobre todo, como se necesitaba y era de esperarse, sólo sacan a la luz pública lo que les interesa pero dejan en la oscuridad lo que podría ser perjudicial a las nuevas políticas. Se hablaba de libertad de creación, pero dicha libertad iba principalmente en una dirección, pues a los artistas y escritores socialistas se los hace de lado, cuando no se los apabulla con la crítica desmedida.
El glasnost se convierte en un mecanismo para atacar unos valores y para promover otros, para desprestigiar y aprestigiar. A la sombra del “glasnost” se inicia un feroz ataque contra la historia soviética, contra el partido, contra todas las instituciones, contra las tradiciones y valores del socialismo y de una forma bastante premeditada se siembra la desconfianza y la desesperanza. Era verdad que había mucho que criticar, muchos velos que descorrer, mucha información que compartir, pero no era necesario criticarlo todo y menos con un sentido tan negativo y destructor. Había que señalar las falencias y no dar a entender que nada servía. Había que mirar hacia occidente pero no abandonar su identidad y promover valores tan discutibles como el consumismo y otras joyas del capitalismo.
Es lógico que si se quiere hacer profundos cambios y ajustes a una sociedad y a un régimen económico, se debe señalar de manera puntual los errores del camino seguido, sin abstraerse de los aciertos, y señalar de manera precisa la nueva senda. Mas no hay porque crear desánimo y desesperanza, al contrario, se requiere entusiasmar, llamar a la confianza en la dirigencia, en lo construido, en el nuevo camino, en las propias fuerzas. El que haya confianza, por más ardua que sea la tarea, es de las primeras condiciones para el éxito. Qué hubiese sido de Roosevelt, si cuando a raíz de la terrible crisis de 1929, en lugar de entusiasmar para que la sociedad crea en el nuevo camino, en el New Deal, la hubiese desanimado.
Pero en la URSS de Gorbachov nos encontramos con que cierta intelectualidad e incluso el mismo líder, mina la confianza. El glasnost logra hacer sentir inseguro a un pueblo que tenía en su haber tantos cosas de que enorgullecerse, la electrificación de toda Rusia en los años veinte, las monumentales obras de los treinta, en los años cuarenta la victoria sobre el fascismo, en los cincuenta la finalización de la reconstrucción del país de las heridas físicas de la guerra, en los sesenta los éxitos espaciales y en los setenta la conquista de la paridad militar con los Estados Unidos.

4. CRECIMIENTOS ECONÓMICOS DESTACABLES EN EL SIGLO XX

Hasta 1969, año en que Angus Maddison, dio a la luz su interesante estudio comparativo entre el crecimiento económico en Japón y la URSS, era reconocido de manera amplia, que lo hecho por la URSS era de lo más descollante del siglo.
Maddison es uno de los investigadores más reconocidos en el campo de la historia del crecimiento económico mundial, así como en el estudio de los casos más relevantes de crecimiento económico. Sus datos y cifras suelen aparecer en casi todos los textos de macroeconomía y libros sobre el tema.
Como sus datos y cuadros son muy ilustrativos, bastará con unos pocos de ellos para recordar y evidenciar algo que ya ni siquiera en los círculos académicos se reconoce.
Tasa de crecimiento del PNB per cápita 1870-1913

País PNB País PNB

Suecia 2,2 Alemania 1,6
Dinamarca 2,1 Francia 1,4
USA 2,1 Noruega 1,3
Canadá 2,0 Suiza 1,2
Bélgica 1,7 Reino Unido 1,1
Japón 1,7 Rusia 0,9
Nota: Para Japón años 1879-1913 y para Suiza años 1890-1913.
Fuente: Madisson, p.55

Retengamos en la mente la cifra del crecimiento de Rusia hasta 1913 y comparémoslo con el siguiente cuadro. Puede verse muy bien la diferencia tan abrumadora entre el ritmo de crecimiento anterior y posterior al inicio del proceso soviético.

Tasas de crecimiento real del PNB 1938 a 1953

País PNB* País PNB

Canadá 4,1 Bélgica 1,5
USA 3,7 Japón 1,5
URSS 3,3 Dinamarca 1,2
Suecia 2,0 Holanda 1,2
Francia 1,9 Reino Unido 1,2
Noruega 1,6 Italia 1,1
Suiza 1,6 RFA 0,7
Australia 1,5
Nota. * Tasas compuestas anuales de crecimiento promedio
Fuente: Maddison, p. 71

En éste último cuadro, hay que tener en cuenta las enormes pérdidas que sufre la economía soviética en los años de la II Guerra Mundial y la afectación negativa que sufren otras economías, como Italia y Alemania, y el hecho de que países como Canadá y Estados Unidos, antes que perjudicarse a la postre se benefician de la guerra.

Crecimiento económico 1870-1965

País PNB* País PNB*

Japón 2,2 Noruega 1,8
Suecia 2,1 Suiza 1,7
URSS 2,0 Francia 1,6
USA 2,0 Bélgica 1,5
Dinamarca 1,9 Italia 1,3
Alemania 1,8 Reino Unido 1,2
Canadá 1,8 Holanda 1,1
Nota: * PNB per cápita
Fuente: Maddison, p. 15

En ese periodo no deben olvidarse los estragos que la Primera y Segunda Guerra Mundial ocasionan a algunas economías, y el hecho de países cuyos territorios no fueron tocados por las confrontaciones y en cambio sí se beneficiaron de ellas. En la URSS además debe tenerse en cuenta los cruentos y desoladores años de la Guerra Civil (1918-1922) y la invasión de las potencias imperiales en los mismos años o el constante asedio de las potencias imperialistas durante toda su existencia.
.Tasas de crecimiento real del PNB 1938 a 1953

País PNB* País PNB

Canadá 4,1 Bélgica 1,5
USA 3,7 Japón 1,5
URSS 3,3 Dinamarca 1,2
Suecia 2,0 Holanda 1,2
Francia 1,9 Reino Unido 1,2
Noruega 1,6 Italia 1,1
Suiza 1,6 RFA 0,7
Australia 1,5
Nota. * Tasas compuestas anuales de crecimiento promedio
Fuente: Maddison, p. 71

Definitivamente, las cifras de Maddison son elocuentes, por sí solas hablan.

Crecimiento de la producción per cápita 1913 a 1965

País 1913 1965

URSS 100% 440,7
Japón 100% 400,5
Noruega 100% 316,3
Suecia 100% 289,5
Alemania 100% 260,1
Italia 100% 258,1
Francia 100% 257,2
USA 100% 256,6
Dinamarca 100% 233,1
Suiza 100% 227,6
Canadá 100% 223,1
Holanda 100% 221,5
Bélgica 100% 202,0
Reino Unido 100% 191,5
Fuente: Maddison, p. 190

Índices de producción manufacturera

País 1913 1965

Japón 100% 2545,0
URSS 100% 1831,1
Dinamarca 100% 782,5
Suecia 100% 759,0
Canadá 100% 757,0
USA 100% 733,0
Italia 100% 653,0
Noruega 100% 594,0
Alemania 100% 491,0
Reino Unido 100% 362,0
Bélgica 100% 359,0
Francia 100% 296,7
Fuente: Maddison, p. 195

Sopesando los dos casos estelares, Maddison anota: “La experiencia soviética en materia de desarrollo tiene una significación más amplia que la de Japón porque la URSS es una de las dos superpotencias del mundo y es la principal exponente de una ideología que” reta al capitalismo.
Proporción de la producción industrial con respecto a la URSS

Países 1923 1929 1937 1950 1955

URSS 100 100 100 100 100
USA 833 833 286 303 207
Inglaterra 325 183 77 55 36
Francia 167 125 37 24 18
Alemania 333 217 86 30 30
Canadá 50 50 18 20 13
Japón 25 50 29 10 12
Fuente: Unione, p. 133

Al observar con atención la información presentada, no hay duda de que en efecto, la URSS fue durante décadas uno casos emblemáticos de crecimiento económico exitoso del siglo.

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