Paul Klee, el músico que pinta (I)

Por: Mario Rodríguez Guerras
Fuente: especial para http://www.hernanmontecinos.com

1º.- Introducción

La obra de Klee es la de un hombre con un sentido artístico que, con dotes innegables para la pintura, decidió salir del mundo propio de la música para pasar al arte pictórico en el que se estaban produciendo numerosos cambios.

Klee consiguió dominar la técnica del dibujo pero se percataba de que ese arte requería el conocimiento del color que además estaba obteniendo un protagonismo, se estaba conceptualizando, y era un aspecto que no dominaba.

Desde los primeros años del siglo XX empezó a conocer los estilos que se estaban desarrollando, como el expresionismo y el cubismo. También se interesó por el color. Obras con superficies cubiertas de cuadros de colores son ya de esta época de iniciación.

Conocedor de estilos anteriores, conocía el puntillismo. En ese estilo es fácil diferenciar los colores. Podríamos decir que Klee utilizó siempre el puntillismo como un soporte sobre el que construir sus conclusiones sobre el color y que, si bien el color en su obra acabó por tener gran importancia, siempre precisó un bastón sobre el que apoyarse y tener referencias.

El viaje a Túnez con August Mac le sirvió para adquirir sus primeras nociones del color. Sus primeros pasos consistieron en utilizar el color para definir la forma, pero pronto consiguió darle independencia y pudo prescindir de las formas y de la figuración.

No obstante, había estado con los artistas del expresionismo del Jinete Azul, y en algunas obras, incluso abstractas, se aprecia la influencia de Kandinsky. Aunque debemos decir que este artista era capaz de captar todo tipo de expresiones y fácilmente se le pueden asignar influencias muy variadas.

2º.- El soporte

El primer aspecto al que debemos al menos hacer referencia al hablar de las obras de Paul Klee es el soporte pues pocas veces utiliza soportes convencionales. La variedad de soportes era también una cuestión habitual en el arte de las vanguardias pero lo específico de este artista es la confección de una base formada por acumulación de numerosos elementos y de materiales muy distintos que superpone ocultando en gran parte o por completo los que quedan debajo.

3º.- La línea

El segundo aspecto de su obra es el dibujo. Como es sabido, tuvo, inicialmente, influencias de los estilos existentes, eso es normal pues ningún artista vive fuera del tiempo en que le toca vivir y adquiere sus conocimientos sobre el arte de las manifestaciones coetáneas.

Después de ese tiempo de aprendizaje, los dibujos que nos ofrece son esas sorprendentes realizaciones de trazos extraños que dibujan mundos imaginarios en los que no nos muestra un mundo ideal. Las líneas delgadas e imprecisas acentúan la sensación de incomodidad y la ausencia de color y de materia que defina las figuras provoca que sus obras parezcan generalidades sobre la existencia que se insinúan pero no se definen para que el espectador extraiga sus conclusiones sobre su tiempo. Esta presentación, más despiadada que irónica, le define como dadaísta, movimiento al que seguirá recurriendo durante los años veinte, por no decir durante toda su vida pues la característica de Klee parece ser la acumulación de conocimientos sobre la pintura que siempre tiene a su disposición y que nunca abandona al incorporar otros nuevos.

Estas obras son dibujos al óleo y están realizadas por un método propio de trasferencia desde un papel impregnado con óleo al cuadro dibujando las figuras por el dorso del papel. Lo que parece querer presentar con este método es el valor de la materia de la realización. Si ya con el soporte parece llevarnos a la parte matérica de la obra de arte, con este método parece querer unir la figura representada con la materia de su representación.

También realiza otras obras con pintura, como Rayo multicolor, de 1927, en las que se resalta la materia en toda la superficie. Si ya en el soporte hacía referencia a la materia, ahora hace referencia a ella en la obra misma.

Klee realiza otro tipo de obras con dibujo, de espacios trasparentes lo que parece indicar un interés por el estudio del valor de la representación, es decir, por el análisis de la técnica de representación que él, como los cubistas, pretendía estudiar. Tal es el caso de Habitación fantasma con puertas grandes, de 1925.

Por su relación con la Bauhaus acabará realizando una obra como Solución “ee” del encargo para el cumpleaños, de 1924, a la cual no llega, como Kandinsky, a partir del color, sino de la línea. También nos ofrece en El conquistador, de 1930 y El saltador, de 1930, una figuración estructurada según principios racionales, los mismos que utiliza para la obra citada anteriormente.

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