Abordaje al trasvestismo y el transexualismo en la sociedad actual

Por: Dra. Adriana Portas, Lic. Patricia Lang
Fuente: http://www.aap.org.ar

Introducción

En la historia del pensamiento humano se pueden ver tantas contradicciones, saltos y retrocesos como luchas del hombre por su libertad. En esta historia de prejuicios y tabúes la sexualidad humana ocupa un lugar preponderante. Esto ha llevado a pensar dificultades en cuanto a los límites entre los conceptos científicos y los conceptos sociales.

Muchas veces la categorización nosológica utilizada por la ciencia es interpretada por la sociedad como discriminatoria y prejuiciosa. En estos últimos años a partir del SIDA se han puesto de manifiesto en la sociedad debates relacionados con el tema de la sexualidad humana, como el trasvestismo, la homosexualidad, etcétera. En otro momento estos temas no eran discutidos: a esto contribuyeron los medios masivos de comunicación.

Así se llevo a dividir la opinión publica en bueno y malo, normal-anormal, sin tener en muchas oportunidades un referente científico, cayendo en graves errores de concepto, incluso en profesionales del área de la salud, a raíz de sus propios prejuicios.

Lo que pretendemos a través de nuestro trabajo es llegar a una aproximación científica en el tema de transexualismo y trasvestismo a partir de la recopilación bibliográfica y lo observado en nuestra experiencia clínica.

Aspectos históricos

Para el común de la gente, tanto el transexualismo como el trasvestismo se relaciona con la moda y es producto del desarrollo industrial y económico.

Muy por el contrario, la literatura muestra que desde la antigüedad los hombres han mostrado evidencia de conflictos producidos por el sexo asignado.

El término de “transexualismo” fue utilizado por primera vez por Caldwell (1949), la descripción de trasvestismo se la debemos a Wesphal, quien en 1876 publicó el caso de un individuo arrestado por el robo de objetos femeninos y que iba vestido de mujer sin ser invertido (homosexual). Hirschfeld (1910) habla de afeminización con fetichismo; a éste le suceden numerosos autores.

En la actualidad las clasificaciones más aceptadas son las de la Asociación de Psiquiatría Norteamericana a través del Manual de Diagnóstico, DSM-IV, y la de la Organización Mundial de la Salud, CIE-10.

Teoría sobre el transexualismo

Existen diferentes teorías que tratan de explicar el fenómeno transexual:

Teoría genética: La genética se basa en que habría una alteración en el sexo genético; esto no se puede admitir, ya que tiene el cariotipo de su verdadero sexo y en él no se da ninguna alteración genética demostrable.

Teoría neurohormonal: Basa las alteraciones en las estructuras neuroendocrinas.

Teoría psicosocial: Se cita con frecuencia la presencia de una madre hiperprotectora y autoritaria, en contraste con un padre pasivo y débil que está ausente del hogar.

Teoría multifactorial: En esto se ponen de relieve los factores constitucionales y lo adquirido; este último aspecto puede desencadenarse por influencias externas en los momentos más vulnerables del individuo.

Teoría sobre el trasvestismo

Se describe con una etiología como en el resto de las parafilias, donde intervendrían factores experimentales y psicológicos. Habría una detención pulsional en etapas primitivas del desarrollo (oral y anal).

Clasificación

Benjamin (1966)

Clasificó el transexualismo como el caso más extremo de trastorno sexual que se inicia con el trasvestismo; para este autor sería un continuo que va pasando de un tipo al otro en la medida en que la identidad sexual se va consolidando.

Utilizó los tipos:

1. Seudotrasvestista: donde se adopta la identidad del otro sexo sólo ocasionalmente.

2. Trasvestismo fetichista: adopta el hábito del otro sexo en forma frecuente y su conflicto es pequeño.

3. Trasvestismo verdadero: viste la indumentaria del otro sexo tan frecuentemente como le es posible, su identidad sexual es aún la de su propio sexo, pero con una menor convicción que los anteriores.

4. Transexual verdadero de escasa identidad: se viste frecuentemente con ropas del
otro sexo, pero no se halla dispuesto a cambiar su identidad porque ésta es incierta.

5. Transexual verdadero de intensidad moderada: vive como el sexo opuesto siempre que le es posible y su identidad sexual es la de éste.

6. Transexual verdadero de gran intensidad: es el que vive habitualmente como el sexo contrario; su identidad sexual es la de ese sexo y trata por todos los medios de adecuarse a lo social.

DSM-IV

Dentro del capítulo de los trastornos sexuales y de la identidad sexual encontramos la descripciones de las disfunciones sexuales, los trastornos de la identidad y las parafilias. El DSM-IV define las parafilias como la presencia de repetidas e intensas fantasías de tipo excitatorio de los impulsos o del comportamiento sexual, incluyendo dentro de éste al fetichismo trasvestido con el código 302.3.

Los criterios para el diagnóstico son:

A. Durante un período al menos de seis meses, fantasías sexuales recurrentes y altamente excitantes, impulsos sexuales o comportamientos que implican el acto de trasvertirse en un varón heterosexual.

B. Las fantasías, los impulsos sexuales o los comportamientos provocan malestar clínicamente significativo o deterioro social, laboral o de otras áreas importantes de la actividad del individuo.

Especificar si:

Con disforia sexual: si el individuo presenta malestar persistente con su papel o identidad sexual.

En este manual no se utiliza el término de “transexualismo”, pero se encuentra descripto como “trastorno de la identidad sexual”. Remarca dos componentes en los cuales debe haber pruebas de que el individuo se identifica de un modo intenso y persistente con el otro sexo, lo cual constituye el deseo de ser o la insistencia en que uno es del otro sexo. Código 302.XX.

Los criterios de clasificación son:

A. Identificación acusada y persistente con el otro sexo (no sólo el deseo de obtener las supuestas ventajas relacionadas con las costumbres culturales). En los niños el trastorno se manifiesta por cuatro o más de los siguientes rasgos:

1. Deseo repetido de ser o insistencia en que uno es del otro sexo.

2. En los niños, preferencia por el trasvestismo o por simular vestimenta femenina; en las niñas, insistencia en llevar puesto solamente ropa masculina.

3. Preferencias marcadas y persistentes por el papel del otro sexo o fantasías referentes a pertenecer al otro sexo.

4. Deseo intenso de participar en los juegos y en los pasatiempos propios del otro sexo.

5. Preferencia marcada por compañeros del otro sexo.

En los adolescentes y adultos la alteración se manifiesta por síntomas tales como el deseo firme de pertenecer al otro sexo, ser considerado como del otro sexo, un deseo de vivir o ser tratado como del otro sexo o la convicción de experimentar las reacciones y sensaciones típicas del otro sexo.

B. Malestar persistente con el propio sexo o sentimiento inadecuado con su rol.

En los niños la alteración se manifiesta por cualquiera de los siguientes rasgos: sentimiento de que el pene y los testículos son horribles o van a desaparecer, de que sería mejor no tener pene o aversión hacia los juegos violentos y rechazo a los juguetes, juegos y actividades propias de los niños; en las niñas: rechazo a orinar en posición sentada, sentimiento de tener o de presentar en el futuro un pene, de no querer poseer pecho ni tener menstruación o aversión acentuada hacia la ropa femenina.

En los adolescentes y en los adultos se manifiesta por síntomas como: preocupación por eliminar las características sexuales primarias y secundarias (por ejemplo pedir tratamientos hormonales, quirúrgicos u otros procedimientos para modificar físicamente los rasgos sexuales y de esta manera parecerse al otro sexo) o creer que se ha nacido con el sexo equivocado.

C. La alteración no coexiste con una enfermedad intersexual.

D. La alteración provoca malestar clínicamente significativo o deterioro social, laboral o de otras áreas importantes de la actividad del individuo.

CIE-10

Para este manual, dentro del código F.64 se describen los trastornos de la identidad sexual. Aquí hace mención directa con la nomenclatura F.64.0 al transexualismo, incorporando a la definición el criterio de someterse a tratamiento quirúrgico.

Divide la clasificación de trasvestismo en “fetichista” y “no fetichista”. Expone el no fetichista como trastorno de la identidad sexual con el código F.64.1. y el fetichista como trastorno de la inclinación sexual F.65.1, donde se incluyen las parafilias.

Trasvestismo no fetichista: consiste en llevar las ropas del sexo opuesto durante una parte de la propia existencia a fin de disfrutar de la experiencia transitoria de pertenecer al otro sexo, por lo tanto no tiene deseos de llevar a cabo un cambio de sexo permanente, menos aun una intervención quirúrgica.

Trasvestismo fetichista: consiste en llevar ropas del sexo opuesto con el objeto principal de obtener excitación sexual.

Aspectos clínicos

Trasvestismo

El individuo, con el fin de vestirse con ropas del otro sexo, puede coleccionar ropa femenina que utiliza intermitentemente.

Habitualmente se masturba y se imagina que al mismo tiempo es el sujeto masculino y femenino de su fantasía. En algunos casos puede llevar ropa femenina bajo su vestimenta masculina, mientras que otros se visten y llevan maquillaje. Cuando el individuo no se encuentra trasvestido tiene un aspecto completamente masculino.

En el caso del trasvestido no fetichista, éste se involucra en forma extensa en la subcultura trasvestista: no sólo viste ropas de mujer, sino que también desarrolla su actividad laboral vestido de mujer. Asume la identidad de trasvestista y marca su diferencia con la homosexualidad; en general se desarrollan en medios artísticos.

En los casos de trasvestismo fetichista la preferencia básica es la heterosexualidad, pero en ocasiones se describen actos homosexuales.

Este trastorno empieza en la infancia y principio de la adolescencia; la experiencia inicial suele ser un trasvestismo parcial progresando a uno completo.

Una prenda de vestir puede trasformarse en un objeto erótico siendo utilizado primero para la masturbación y luego para las relaciones sexuales.

Para algunos autores las patologías como la depresión y los trastornos de la personalidad se asocian a esta categoría y expresan que al trasvestirse el individuo disminuye
la ansiedad o la depresión. Afirman que en estos casos puede cambiar el trasvestismo a lo largo del tiempo haciéndose temporal, de manera que puede disminuir o desaparecer.

Transexualismo

Consiste en la identificación con el otro sexo, no es únicamente el deseo de obtener las ventajas relacionadas con las costumbres culturales, sino que existe también un malestar, pues en cuanto a su anatomía se considera “una mujer atrapada en el cuerpo de un hombre”. Suelen tomar una actitud querulante y reivindicatoria ante los obstáculos sociales o la no satisfacción de sus deseos (cambio de identidad, matrimonio, hijos) pudiendo desarrollar en muchos casos cuadros depresivos con riesgos suicidas.

La actividad sexual con el propio sexo por lo general se encuentra restringida, no queriendo que les vean o toquen los genitales.

Cuando se establece una relación con un hombre será físicamente de tipo homosexual y psíquicamente heterosexual. Para ellos el significado de la relación homosexual se establece con la mujer “si soy mujer es lógico que me sienta atraída por un hombre”.

El trastorno comienza en la infancia y en la adolescencia, el CIE-10 distingue el trastorno de la identidad sexual de la infancia con el código F 64.2; donde el niño se identifica con el otro sexo existe una atracción fuerte hacia los juegos o pasatiempos del otro sexo. Pueden negarse a ir a la escuela o a las reuniones sociales en donde sea necesario que lleven ropa acorde a su sexo biológico. En el adolescente las características clínicas pueden parecer tanto las del niño como el adulto y esto dependerá del desarrollo individual.

Prevalencia

Se desconoce en el caso del trasvestismo, siendo más frecuente en el sexo masculino que en el femenino. Además la variabilidad que existe en los trabajos que hacen referencia al tema muy probablemente se deba a las diferencias en los métodos de valoración, la definición empleada y las características de la población estudiada.

En los casos de transexualismo no hay estudios epidemiológicos recientes; algunos trabajos lo describen como una afección predominantemente masculina en una relación de 1/100.000, y de 1/400.000 en el sexo femenino.

Evolución

El inicio de estas actividades comenzaría en la infancia, generalmente entre los 2 y 4 años; sólo un pequeño grupo de niños desarrollará en la edad adulta trastornos de la identidad sexual. Otros en etapas avanzadas de la adolescencia y de la vida adulta, sobre todo cuando han tenido el antecedente de trastornos de la identidad sexual en la infancia, teniendo orientación homo o bisexual, el resto se afirma como heterosexual.

En los varones adultos existen dos evoluciones diferentes, una en la cual continúan con este trastorno que se inició en la niñez o primeras etapas de la adolescencia; en la otra la identificación con el otro sexo aparece más tarde, donde se asocia frecuentemente o es posterior a un fetichismo trasvestismo (DSM-IV) y fetichismo no trasvestismo (CIE-10).

En el Tratado de Psiquiatría de Kaplan también se hace referencia a la secuencia histórica y el comienzo temprano de ambos, diferenciando transexualismo primario y transexualismo secundario.

El transexualismo primario comienza durante los primeros años de la vida y sigue en forma constante a través de toda la vida; el secundario comienza en etapas posteriores a la aparición de una conducta ligada al sexo, es decir, hay una historia de episodios o períodos en los cuales aparecen rasgos notablemente masculinos y asumen eficazmente el rol viviendo en su cultura como varones.

Diagnóstico diferencial

1. Debe excluirse la disconformidad con el papel del propio sexo (mujeres masculinizadas, hombres afeminados). No hay alteraciones del sentido de la identidad sexual.

2. Trastornos de la identidad sexual que se presentan junto a una enfermedad intersexual congénita (hiperplasia suprarrenal congénita).

3. Esquizofrenia, no son frecuentes las ideas delirantes de pertenecer al otro sexo, pero pueden coexistir. En estos casos el concepto es que han sido transformados en el otro sexo, correspondiendo entonces a ideas de transformación que se darán en el marco de esta enfermedad mental.

Aspectos médicos legales

La primera operación de cirugía transexual se realizó en 1930 a Elmar Wegener, quien pasó a ser Lily Elbe, pero la de mayor resonancia en el mundo fue la de Christian Jorgesen en 1952 en Dinamarca. Jorgesen consiguió el reconocimiento jurídico de su nuevo estado civil.

España: el 2 de julio de 1987 el Tribunal Supremo Español da reconocimiento jurisprudencial del cambio de sexo ordenando la rectificación de la inscripción del nacimiento. Despenaliza la cirugía transexual como lesión, cuando media el consentimiento y se lleva a cabo legalmente y por facultativo.

El médico esta exento de responsabilidad penal cuando cumple con los siguientes requisitos:

1. Analiza en profundidad la historia clínica y establece un diagnóstico que justifica la necesidad terapéutica de la intervención.

2. Informa al paciente sobre las características de la intervención y los posibles riesgos.

3. Obtiene el consentimiento libre y expresado fehacientemente por el paciente.

4. En el caso de menores debe obtener autorización judicial.

Suiza: el 21 de abril de 1972 se autoriza la intervención quirúrgica acudiendo a las autoridades para solicitarla.

Alemania: el 10 de septiembre de 1980 se autoriza el cambio de sexo quirúrgico, pero para dar un cambio de nombre debe haber modificado sus caracteres sexuales externos.

Italia: el 14 de abril de 1982 se permite el cambio de sexo, cuando se atribuye a una persona de sexo distinto al que figura en el acta de nacimiento por modificación de sus caracteres sexuales. El cambio de caracteres sexuales debe estar autorizado mediante sentencia.

Argentina: no autoriza la intervención quirúrgica de cambio de sexo, haciendo una diferencia entre intervención quirúrgica con fines curativos y una mutilación a sabiendas de que se está buscando una oficialización de una homosexualidad (Bonnet). Esto sería una mutilación quirúrgica desde lo anatómico y una lesión en el orden legal.

Conclusiones

A lo largo del presente trabajo hemos observado cómo a través del tiempo se han ido delineando con más claridad ambas categorías a nivel científico hasta alcanzar las clasificaciones actuales, en las cuales inclu
yen las faces intermedias, como es el trasvestismo no fetichista.

Esta categorización permite a su vez que el individuo pueda identificarse con uno u otro grupo, y lograr un grupo de pertenencia.

Son extensos los conocimientos en cuanto a las características que distinguen a cada cuadro, pero quedan aspectos importantes para investigar de los cuales se cuentan con pocos datos y discrepancias en los mismos, como son la frecuencia de presentación, la etiología, etcétera.

Mucho más amplia es la discusión que queda abierta sobre el aspecto legal, ya que éste no sólo implica la legislación de la autorización para la operación y el cambio de nombre, sino que tiene otros temas de mayor complejidad social, como ser el matrimonio, la adopción de hijos, entre otros.

Bibliografía

1. Bonnet, Medicina Legal, 2ª ed. López Libreros Editores, 1993.

2. Gisbert Calabuig J.A., Medicina Legal y Toxicología, Editorial Masson Salvat, 4ª ed., págs. 490_499.

3. Kaplan Harold, Tratado de Psiquiatría. Trastornos Psicosexuales, Sadock B., Salvat, págs. 448_491.

4. Pellegrina A., Sexología, Ed. Morata, Madrid, 1920.

5. Según, Héctor, Sexología Básica, Fundamentos para su Estudio y Comprensión, Planeta, 1992.

CIE-10, Trastornos Mentales y del Comportamiento, Organización Mundial de la Salud, Meditor, 1992.

DSM-IV, Manual de Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, Masson, 1995.

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