Mitos sexuales

Por Aloyma Ravelo (de revista Mujeres de Cuba).
Fuente: http://www.cronicadigital.cl (30.12.09)

Muchos mitos sexuales vienen de tan atrás que resulta imposible argumentar de qué manera surgieron, así como tampoco se puede predecir hasta cuándo permanecerán vigentes, a pesar de que algunos carecen de todo sentido lógico.

EN LAS MUJERES

Todavía son muy sólidos los mitos relacionados con «mujer es igual a madre», (primera y suprema aspiración femenina) o este otro que se emparienta: «primero ser madre que mujer». Otro muy conocido: «el amor femenino es romántico», y por tanto, en el sexo debe aparentar una cierta indiferencia erótica (no se ve «correcto» que ella tome la iniciativa o asuma parte muy activa en las relaciones sexuales).

¿PASIVIDAD O LA FÁBULA DE LA CAPERUCITA?

Aún existen varones que se sienten avasallados y sin capacidad de respuesta frente a una mujer que toma la iniciativa. Tal vez sea por esto que frecuentemente se le atribuye de «ligera» a una mujer que, al igual que el varón, siente necesidades sexuales y se anima a expresarlas libremente.

En nuestro mundo occidental, donde unas sociedades han evolucionado más que otras, particularmente en el contexto latinoamericano y caribeño, todavía el machismo ondea con libertad, y esta cultura se reproduce lamentablemente, no solo entre las mujeres y los hombres, sino que las familias educan bajo tales patrones a sus hijos e hijas, cuando permiten o prohíben ciertas actividades, formas de pensar, juegos o lecturas.

Estas diferencias entre un género y otro, tan acentuadas en la esfera de la sexualidad, siguen vigentes, demostrándonos con cierto desafío que la realidad se impone y que con una buena formación o sin ella, la vida va a continuar. Tales creencias marcan desfavorablemente la expresión de la sexualidad femenina, pues se expropia de espacios vitales, marcándola negativamente desde la niñez (del sexo no se habla ni se le celebran los genitales de la niña como los del varón).

Esto y más, delinea por lo común una sexualidad irresponsable, inhibida, confusa, que gravita en una escasa claridad de lo que es bueno o malo, «anormal o normal», como si los seres humanos, con un mundo psíquico tan complicado, pudiéramos conformarnos con las sentencias de tales mitos.

¡AY, QUE ME VA A COMER!

Partiendo de estos mitos primarios —para catalogarlos de alguna forma— se sustentan otros que mucha gente ni siquiera reconoce como tales, entre ellos los que señala el doctor Ignacio Gómez Labrador, máster en pedagogía sexual:

v Miedo a la desfloración. Por la posible brusquedad del primer coito.

v Poca utilización de caricias. La educación recibida crea bochorno, pena, vergüenza sobre lo relacionado con el sexo, esto imposibilita manifestar los deseos y necesidades sexuales.

v Fingir el goce sexual. Se reitera el temor a expresar las necesidades y a que la pareja las rechace. En gran número de ocasiones, las mujeres no logran el placer sexual por tener un compañero sexual inepto en técnicas coitales.

Todo lo anterior influye en los números que reflejan las estadísticas: entre un 20 y 30 por ciento, las mujeres no logran un pleno disfrute en sus encuentros sexuales. A la larga, pueden aparecer disfunciones sexuales como el deseo sexual inhibido, DSI, vaginismo, anorgasmias primarias o secundarias, entre otros problemas.

El doble orgasmo femenino

Hace más de 50 años está descartado totalmente. Sin embargo, persiste aún la creencia que en la mujer se dan dos orgasmos, uno vaginal, considerado maduro y otro clitoridiano, el inmaduro. ¿Cuántas mujeres arrastraron y arrastran aún el trauma de sentirse incapaces de llegar a ese orgasmo maduro? ¿Cuántas ni siquiera intentaron la estimulación clitoridiana, privándose del placer sexual por mucho tiempo? Lo que han demostrado los estudios de los más reconocidos sexólogos a nivel mundial, como William Master y Virginia Johnson, Kinsey y Kaplan, entre otros, es que no hay tales orgasmos, sino que existe un único orgasmo femenino.

Las últimas investigaciones sobre el asunto reconocen que el orgasmo femenino es clitoridiano, es el clítoris correctamente estimulado, el que desencadenará la descarga muscular y psicológica que constituye el orgasmo.

EN LOS VARONES

A los varones igualmente, la creencia de muchos mitos relacionados con su género, les ha marcado la sexualidad y hoy todavía no pueden desprenderse de diversas asignaciones culturales. Los padres y las madres también, preparan al varón para la competitividad y el éxito en el espacio público.

En la esfera sexual, se le presiona para que inicien su rol de «hombres» (¿todavía no tiene sexo? Alarma familiar), y para ello, se le refuerza el entrenamiento en esa esfera, para la que muchas veces no está preparado.

¿AGRESIVIDAD O LA FÁBULA DEL LOBO?

El amor masculino es sinónimo de sexo y placer, dice el mito. Se le inculca el ser «macho», y un varón es sexual, ante todo. Debe tener una agresividad erótica; tiene que ser él quien tome la iniciativa, la proposición y haga todo en las relaciones sexuales. Después de demostrar su valía en la alcoba, el varón debe intentar ser padre (este punto, en el último lugar, lo cual lo diferencia del sexo femenino); no obstante, también se le expropian espacios vitales desde el punto de vista social. El profesor Ignacio Gómez Labrador en su estudio sobre los mitos sexuales, menciona algunos muy vigentes todavía:

v No se le permite expresar sentimientos. No está bien ver a los hombres lloriqueando o quejándose. Esta represión, repercute de manera negativa en su salud y su sexualidad.

v Supuesto papel de hombre que distorsiona su sexualidad. El pene está a disposición de cualquier mujer, independientemente de sus propios deseos, lo que lo puede poner en conflicto en torno al desempeño de su sexualidad, y también en situaciones de riesgo

v El hombre debe ser viril erotizado, con posibilidad no muy criticables de ser infiel, a veces esto se ve hasta como una gracia.

Entre los mitos masculinos vale la pena detenerse en el que se lleva el cetro:

EL TAMAÑO DEL PENE

Este mito, junto con el de «hombre siempre listo para el sexo», es el que más afecta a los varones. Existe un dato de la anatomía femenina que debía enterrar para siempre esta creencia: la zona más sensible de la vagina se encuentra a la entrada, en los dos primeros centímetros.

Teniendo en cuenta que los labios vulvares tienen como promedio 3 cm (labios mayores y menores), y la zona más sensible de la vagina está en los dos primeros centímetros, tenemos que un pene de 6 cm puede pasar los tres centímetros de los labios y llegar a los dos primeros de la vagina con toda comodidad.

En realidad es más importante el ancho, para estimular por rozamiento el clítoris.

El criterio del superpene o el macropene, está dado más bien por las fantasías que lo rodean. No debemos olvidar, que el clítoris es siempre accesible. Por otra parte, los penes más pequeños en estado de flacidez, crecen como promedio más en erección que aquellos de mayor tamaño. La vagina, por ser una cavidad elástica, tiene la capacidad de adaptarse a cualquier tamaño. La diferencia en el estímulo que reciba una mujer será más de orden psicológico que de base física, que sin dejar de ser importante, no impide un goce profundo, más cuando la relación está acompañada de amor.

¡AY, QUE TE COMO!

La presencia de estos mitos y tabúes pueden favorecer la aparición de disfunciones sexuales en el hombre como el deseo sexual inhibido, DSI, las disfunciones eréctiles, la eyaculación precoz, entre otros trastornos. Esto hace no solo que disminuya el placer en las relaciones sexuales, sino que puede ser el motivo de una ruptura de pareja y de sentimientos, de fracaso y falta de autoestima.

El más claro mensaje es la necesidad de buscar información sobre la sexualidad humana. Las personas padecen de un desconocimiento de la fisiología sexual de forma general. Quien maneja mejor su sexualidad y destrona sus mitos, es aquella o aquel que está mejor informado.

OTROS MITOS…

v Hacer el amor solo con penetración. Esta creencia demuestra escaso conocimiento y poca fantasía erótica, pues hay múltiples formas de hacer el amor, y no todas llevan implícita la penetración del pene.

v Tener varios coitos en una noche es cumplir con el deber ser. Desde el imaginario popular, una sola relación sexual, por muy buena que haya sido, no es suficiente para colmar, más que el deseo sexual, el cumplimiento de las metas. Esto demuestra el desconocimiento de la fisiología sexual masculina, pues no siempre para él es posible lograrlo.

v El orgasmo debe ser simultáneo para lograr el pleno disfrute sexual. Esto es agradable pero no determina. Lo importante es que ambos logren alcanzar el clímax.

Considerar sucio el sexo oral. Viene dado por los estereotipos sexistas, pues desde la antigüedad, este tipo de intercambio sexual era considerado como indecoroso, lascivo y bajo. Aún en nuestros días, tal forma de contacto sexual tiene detractores, aunque hace ya demasiados años se demostró por la sexología que no es dañino y resulta una práctica normal y cotidiana en la expresión de la sexualidad humana. En Estados Unidos, por legislación, en varios estados está prohibido en parejas heterosexuales.

Santiago de Chile, 31 de diciembre 2009
Crónica DIgital

Una respuesta

  1. Bueno solo quiero decirles que si tienen el problema de eyaculación precoz consulten a su medico y pregunten por priligy ya que es 100% seguro

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