Prensa independiente y democracia

Por: Paul Walder
Fuente: http://www.elclarin.cl (29.09.09)

El libre mercado ha derivado en la negación del mercado, en su extinción, su aniquilación. Un fenómeno mundial, que tiene características únicas en Chile: la aplanadora neoliberal se deslizó detrás de los tanques, de los camiones blindados. La utopía neoliberal del Milton Friedman fue en Chile un experimento cerrado, con variables acotadas y dirigidas. Barridos los sindicatos, las organizaciones sociales, devastados los partidos, pulverizado el pensamiento disidente, el ensayo floreció.

Pero nada más falso que la libertad mercantil: el neoliberalismo surgió desde el cadáver del mercado.

Barrer con la economía para la instalación de oligopolios, de monopolios, de carteles, como las farmacias, los supermercados, las ferreterías, como la banca. Y duopolios, como en la prensa. A La Tercera y a El Mercurio la dictadura les sacó a sangre y fuego a la competencia del camino: había que premiar al señor Edwards.

Recordemos que sólo Clarín vendía antes del golpe más ejemplares que El Mercurio, pero también El Siglo, La Última Hora, Puro Chile. La dictadura y su “libre mercado” no sólo secuestraron a esta competencia, sino subsidió a los consorcios golpistas con millones de dólares para la renovación de los equipos, condiciones que, aun cuando habría que hacer alguna concesión a métodos y tácticas, se han mantenido durante la denominada democracia. La contumacia de todos los gobiernos de la Concertación por no pagar la indemnización por el embargo de Clarín a sus legítimos propietarios, el sesgo arbitrario –y corrupto- de estos mismos gobiernos al destinar casi la totalidad de la inversión publicitaria en prensa escrita a El Mercurio y La Tercera y los antecedentes cada día más evidentes de estos últimos veinte años por arrinconar y estrangular a la prensa independiente se inscriben en esta noción del “libre mercado”.

El sesgo arbitrario en la distribución del presupuesto público, de los favores y chanchullos se replica también como sesgo ideológico, inscrito desde el primer gobierno de la Concertación bajo la firma de ministros como Eugenio Tironi y Enrique Correa. Sus actuales vínculos –Tironi es columnista de El Mercurio, Correa un connotado lobbista y ambos clientes de transnacionales de diversos rubros- nos permiten comprender la corrupta historia.

Y tras estas facilidades y componendas, tras estas condiciones privilegiadas, pregonan desde estas tribunas el libre mercado. Un sesgo, una mirada torcida que se reproduce no sólo en el comercio y la economía, sino en la política, la cultura, la sociedad. Transcriben, amplifican la mirada y la escritura del poder, para mantener y consolidar aquel poder. El trabajo iniciado en 1973 está acabado. Y la Concertación recibe su renta.

El mercado, que ha sido evaporado en todos los sectores de la economía, tampoco existe en la prensa. Lo que tenemos hoy es el efecto del golpe de 1973, depurado y consolidado. Durante los años de la concertación han desaparecido más medios que en la misma dictadura. Y ya no han sido necesarios los tanques y fusiles. Citemos un ejemplo muy cercano: el miércoles 2 de septiembre se realizaron los alegatos de Punto Final –que este mes cumple 44 años- ante el Tribunal de la libre Competencia por la distribución de la publicidad estatal. La información, que tiene no sólo relevancia nacional, sino continental ante la aplanadora neoliberal en la prensa latinoamericana, sólo fue recogida por dos medios independientes –El Ciudadano y El Periodista- y la radio Universidad de Chile. El resto, y por cierto los públicos como La Nación y TVN, prefirieron callar y cuidar la mano que les da de comer. Ese es el mercado en los medios, tan “libre” como las farmacias o la banca.

La corrupción y la asfixia informativa pueden oscurecerse todavía más. El 2002 el autor estadounidense Ken Dermota publicó en Ediciones B el libro “Chile inédito. El periodismo bajo democracia”. Pero hoy, a siete años de su supuesta publicación, es un libro desaparecido. Sólo sobreviven unos pocos ejemplares en las bibliotecas y Ediciones B calla. No sabe, no contesta. ¿Un best seller para esta década que se agotó en pocos años?

Pero no se trata sólo de mercado. Hablamos de la libertad de expresión de todos los sectores de la sociedad, que es una de las necesarias bases para una verdadera democracia. Una libertad, tal como la libertad de mercado, entregada como privilegio a corporaciones transnacionales y allegados al poder político. Sin una verdadera libertad de expresión lo que tendremos es más de lo que ya hay.

Los medios, la maquinaria mediática que conduce la opinión pública y crea el imaginario popular, es hoy, tal vez, la herramienta más poderosa en manos de la derecha. La pesadilla orwelliana, la manipulación de las conciencias, es un alimento diario de los ciudadanos y consumidores de nuestra singular, acotada y cristalizada democracia.

La discusión política, limitada a la traducción de una sola voz, aquel dúo destemplado y estridente que conforma El Mercurio y La Tercera, toma el aspecto del adoctrinamiento, que en este caso es la abulia, el desinterés, el conformismo y también el desprecio. Adoctrinamiento para la resignación y el miedo, para la ignorancia y la estupidez. Este coro, cuyos matices van desde la derecha a la ultraderecha –algo así como las diferencias políticas que puede tener Agustín Edwards con Alvaro Saieh- fue ensayado durante la dictadura para estrenarse en los gobiernos de la Concertación.

No habrá nunca democracia sin libertad de expresión.

PAUL WALDER

Artículo publicado en la revista Punto Final. reproducido en CLARIN con autorización de su autor.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: