La escuela, su papel en la sociedad, sus contradicciones y lugar del profesorado

Por: Eduardo Artés
Fuente: www.accionproletaria.com (17.01.07)
 
El presente documento corresponde a la ponencia, del mismo nombre, presentada en el 4 Encuentro Nacional de Estudiantes de Pedagogía; realizado los días 7, 8 y 9 de Noviembre del 2006. Dicho encuentro fue organizado por los estudiantes de pedagogía de la V Región de Valparaíso de la Universidad de Valparaíso, Universidad de Playa Ancha Ciencias de la Educación y Pontificia Universidad Católica de Valparaíso. Eduardo Artés es Profesor de Enseñanza General Básica. Dirigente Nacional del Juntos PODEMOS” y del Partido Comunista Chileno (Acción Proletaria) PC(AP).

La educación formal, los sistemas educativos, la Escuela, desde la aparición de la propiedad privada y de las clases sociales, es uno de los engranajes principales de la sociedad.

            Al responder a la base material, a la estructura económica y social, la Escuela no puede ser otra cosa que el reflejo de los intereses de clases dominantes. Así las Escuelas monásticas en la Edad Media,  se dividían en dos categorías en “escuelas para oblatos” destinadas a la formación de los futuros monjes y las otras, dedicadas a la “instrucción” del bajo pueblo, a las únicas que este podía concurrir, no enseñaba a leer ni a escribir como se supone tenían por objeto, ni a instruir, sino a amarrar a las masas campesinas con las doctrinas cristianas,  manteniéndolas por lo tanto en la docilidad y el conformismo.

            En Chile durante la colonia española, los procedimientos didácticos consistían en memorizar la cartilla a golpes de guante y chicote. Conocido el abecedario, se silabeaba en grupos, luego se memorizaba el Catón o libro de rezos, proverbios, historias y enseñanzas morales.

            En la escuela los alumnos estaban divididos en categorías, que imitaban todas las jerarquías sociales:

 

El monitor: alumno o asesor del maestro.

El emperador: reemplazaba al maestro durante sus salidas del aula.

El general: elegido por el maestro para cuidar a los niños pequeños.

 

Los capitanes: tomaban la asistencia y cuidaban la ubicación de los alumnos.

Los pasantes: ayudaban a tomar las lecciones

El fiscal: era el verdugo.

El sacristán: cuidaba el altar.

Los libreros: entregaban los útiles al capitán.

Los escoleros: encargados del barrido.

Los veedores: se dedicaban a la inspección.

El cruciferario: llevaba la cruz en las procesiones y remates.

Los porteros: revisaban el aseo y requisaban barajas y trompos.

El bedel: vigilaba las horas en clase, anotaba los errores cometidos en cada plana

 

            En todos los tiempos, las clases dominantes ha requerido reproducir su modo de vida, generar riqueza y la acumulación necesaria para continuidad de la misma,  para ello, han ido definiendo el tipo de escuela, de educación y de profesores que necesita, no es extraño, la existencia de la LOCE impuesta el último día de gobierno de Pinochet, como uno de los amarres pactados para el nuevo periodo y que con tanto esmero han defendido y mantenido los gobiernos de la concertación, en unidad con los partidos de la alianza por Chile; ni que Pinochet en plena dictadura, formulara su “directiva presidencial” para la educación, en la cual se señalaba los objetivos para educación general básica y media del país, reduciendo la primera a saber leer y escribir, las cuatro operaciones básicas y lo mas importante el respeto a los “valores patrios”, así como el asumir sin “resentimiento” la propia realidad social.

            Quienes dirigen las riendas del país, las empresas imperialistas y los grandes capitalistas imponen su modo de ver el mundo y pensar, su ideología, interviniendo en todo el proceso educativo, hemos sostenido en un articulo que: “Nadie podría extrañarse en nuestro caso, que los planes y programas educativos estén elaborados de acuerdo a los requerimientos de grandes empresas multinacionales, y que incluso el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional jueguen un papel orientador-impositivo en los mismos”. Las diversas reformas y contrarreformas, que se observan en toda la historia del sistema educativo chileno, han tenido como objetivo, el asegurar que este de respuesta a los distintos momentos y características que ha adquirido el sistema capitalista dependiente de tal o cual potencia imperialista.

            Todo el sistema educativo y sus diversas instituciones, desde la sala cuna hasta la enseñanza superior, trabaja en pos de la reproducción y la aseguración del sistema económico- social existente, para ello producen en forma segregada a los intelectuales, los trabajadores calificados y los de pala y chuzo que necesitan. Una preocupación particular muestra el sistema educativo en la formación de los cuadros futuros que administrarán el Estado, por aquellos que constituirán la cúpula gobernante, por los presidentes, ministros, jueces, oficiales de las fuerzas armadas y policiales y también de los sacerdotes. En este reglón, es destacable la ingerencia que en unidad y disputa, desarrollan las potencias imperialistas, a través de “becas”, cursos de perfeccionamientos, pasantías, magíster, pos grados, etc. para influir en la formación y orientación de quienes serán o son los dirigentes del Estado, de las empresas y las FFAA, en definitiva del país.

            Tanto desde un punto de vista histórico, como del analices de la realidad actual, se debe sostener sin temor a equivocaciones, que la Escuela, tiene un carácter de clase y lo tendrá mientras perduren las clases sociales, y en tanto exista  el sistema capitalista, será un instrumento para la sustentación del poder de las clases poseedoras, estará a su servicio en el ocultamiento y combate de las ideas revolucionarias, que en las masas populares buscan acabar con la dominación y opresión nacional y social, con la dominación de los capitalistas y de los imperialistas.

            La afirmación del carácter de clase de la educación formal, de la escuela, no significa que esta este incólume e impermeable a la lucha de clases; y que en su seno, no se desarrolle una confrontación entre lo reaccionario, que quiere mantener el orden social existente y las ideas democráticas, progresistas y revolucionarias, que buscan su destrucción y superación, por el contrario esta ha existido y existe, al respecto, es  necesario tener presente que en la escuela chilena ya a mediados del1800, se dio una fuerte polémica entre quienes eran partidarios de la Iglesia y quienes sostenían el Estado Docente, manifestándose las opiniones distintas que existía entre conservadores y liberales, no solo entorno a Escuela, sino que principalmente sobre el desenvolvimiento del capitalismo en el país. De cualquier manera, el desarrollo de las ideas progresistas sobre la Escuela, adquiere mayor notoriedad con las primeras organizaciones del profesorado, las que aparecen cronológicamente, en el mismo periodo que las primeras organizaciones obreras y presentan las mismas características y estaban orientadas a la trasformación profunda de la sociedad chilena.

            Dentro de los esfuerzos democráticos y populares mas destacados en el Escuela chilena esta el proyecto de Escuela Nacional Unificada que se trato de llevar adelante en el proceso democrático y progresista del gobierno de Salvador Allende.

            De cualquier manera, el desarrollo de las propuestas de Escuela contraria a la dominante ha estado siempre ligada al desarrollo de la lucha de clases, al asenso de las organizaciones sindicales y políticas de los trabajadores y mas concretamente, al desarrollo de las ideas socialistas, comunistas y revolucionarias, no han existido al margen de estas, tanto en Chile como en los demás países.

            Es notorio que a través del tiempo y con diversas expresiones, han existido quienes han pretendido reformas educacionales fundamentales, sin que se produzca primero la transformación revolucionaria de sociedad, los que independientemente de sus buenas intenciones, no han podido ni podrán superar la Escuela clasista, la Escuela burguesa, esta se ha mantenido y adecuado permanentemente a los requerimientos del propio desenvolviendo del capitalismo.

            En forma repetitiva, sobretodo en los últimos 50 años, se vienen alzando voces que señalan que la “educación no cumple sus objetivos”, que esta en “crisis”, que no cumple con su papel de fortalecer a la sociedad y a sus instituciones, la “Fundación Futuro” de propiedad del empresario y político reaccionario Sebastián Piñera lleva el pandero en este reclamo en nuestro país, el voces interesadas de los publicistas burgueses, es un volador de luces que  tiende a ocultar lo principal, la realidad y esta es que es la sociedad capitalista es la que esta en crisis y esta crisis, como es natural, se refleja en las instituciones del sistema como es la Escuela, la “crisis” de la Escuela en Chile, es una muestra mas, de la urgente necesidad de superar revolucionariamente a la sociedad.

            El profesor junto a los alumnos y apoderados, es parte fundamental de la Escuela, sin el la Escuela no puede ser entendida, no existe. Las diversas especulaciones sobre su superación como resultado del desarrollo de los medios audiovisuales, de la computación y la Internet, son absurdas, esto aunque parezca una verdad de Perogrullo, es necesario decirlo, ya que es una de las amenazas mas burdas, con las cuales desde el Estado y empresarios particulares coartan y presionan constantemente a los maestros.

            A la hora de definir el papel del profesorado, se debe ser claro y sin medias palabras, no podemos pasar por alto que su formación y cuidado, ha estado en relación al rol que este debe ejercer, Eumenes elogiando a Justiniano en la antigua Roma, nos recuerda que este escogía a sus profesores “ como si se tratase de proveer de jefe a un escuadrón de caballería o a una cohorte pretoriana”, Aníbal Ponce el gran pedagogo argentino en una definición esencial, nos plantea que: “El cuerpo de profesores es un regimiento que defiende como el otro los intereses del Estado y que marcha con el mismo paso”.

            En nuestro país, la formación primera del profesorado se refleja en 1821 en los intentos de crear la Enseñanza Normal, que no escapo al papel que le asignaban los grupos aristocráticos, el de inculcar los valores imperantes: “amor al orden, respeto a la Religión, moderación y dulzura en el trato, sentimientos de honor, apego a la virtud”. A partir de allí, la formación del magisterio con matices mas matices menos, en lo esencial, estuvo claramente dirigido y orientado por las ideas dominantes atrayéndolo siempre hacia un profesionalismo a critico vestido con el manto del “apostolado”.

            Es importante tener una visión profunda, del desenvolvimiento del magisterio chileno desde los prelectores, instructores, profesores primarios y de Estado hasta profesores de Enseñanza Básica y Media de hoy y  a partir de su realidad y de su papel como cuerpo, buscar las contradicciones generadas desde las posiciones progresistas y revolucionarias asumidas por sectores del mismo, las que se vieron favorecidas, con una temprana cercanía con el movimiento sindical y político de la clase obrera y de los trabajadores en general, con la lucha reivindicativa económica y política.

            A partir del golpe de Estado fascista en 1973, el régimen instado a sangre y fuego en forma inmediata, vuelve sus ojos y garras al magisterio y realiza en 1974 su reforma fascista en  la formación del profesorado, cierra de una plumada a punta de fusil, las Escuela Normales que eran centros de formación de profesores cuyo origen y extracción social era campesina, obrera y de la pequeña burguesía, entregando privativamente a las Universidades el papel de formación del magisterio, buscando así alejar al profesorado del resto de los trabajadores del país e incluso crea en reemplazo del sindicato Único de Trabajadores de la Educación SUTE, el “Colegio de Profesores”, entidad no sindical, una orden propia de las profesiones liberales, como son medicina, leyes, arquitectura y otras. La embestida fascista apuntaba claramente al plano de las ideas, a terminar los rasgos democráticos y progresistas alcanzados hasta el 11de Septiembre de 1973 por el profesorado.

            El SUTE comprendió que la transformación de la sociedad, es previo a la reforma educativa. Esta premisa destruyo el mito que consideraba a la educación como base del desarrollo social, mito impuesto a las organizaciones magisteriales por la ideología de clase dominante. Aquí esta la razón de la persecución criminal que la dictadura militar desatará sobre él.

            La educación es un proceso, para ello ha sido necesario crear una institución – la escuela- adicta al régimen imperante, por lo tanto, esta tiene las mismas características de este. El profesor es un agente que debe cumplir la función que la sociedad entrega a Escuela, todo sin perjuicio que bajo determinadas condiciones de desarrollo y modificaciones del contexto histórico social, el maestro puede y debe con su participación activa, unirse a los requerimientos de transformación social, que cruzan al conjunto de la sociedad.

            La gran mayoría de los profesores del país soportan condiciones de trabajo arduas y mal remuneradas, están constante en contacto con la realidad de las familias de los trabajadores, deben absorber todos los problemas y crisis de los alumnos como consecuencia de una realidad social mezquina y  muchas veces en contra de las condiciones mínimas de dignidad de ser humano, es en esta constatación, donde se da la posibilidad de avanzar enfrentando, resistiendo y superando en el amplio movimiento social y político del pueblo, a la condición natural que nos impone la dirección capitalista de la sociedad.

            Como ya hemos dicho anteriormente y “a pesar de los pesares, los profesores somos trabajadores, y existe la posibilidad de que como tales, levantemos las propuestas de cambio social en unión al conjunto del pueblo, para ello, y sin inhibición alguna, debemos:

 

1. – Trabajar para desarrollar una mentalidad critica- cuestionadora de nuestros estudiantes, donde los valores de la soberanía y recuperación de las riquezas básicas, el rechazo a las discriminaciones, la lucha por la igualdad social sean parte permanente de nuestro quehacer educativo.

 

2. – Sostener en alto la consigna de que ¡el profe cunado está luchando también está educando!, colocando a la organización gremial en un nuevo y superior nivel, estremeciéndola de abajo hacia arriba y viceversa, uniendo las reivindicaciones propias a las del conjunto de los trabajadores y mayorías nacionales.

 

3. – Los profesores debemos asumir el rol de luchadores sociales, preocuparnos de los problemas de la comunidad, de la sociedad, del país, y presentar propuestas en unión a los demás trabajadores. Somos acreedores de la confianza de los estudiantes y de los apoderados, esto nos da una gran capacidad de convocatoria y responsabilidad social ¡asumámosla!

Eduardo Artés

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